##
Capítulo 3.
—No lo se.— susurré, dando a entender que no quiero hablar más.
Me mira unos segundos y asiente. Aparentemente entendió la indirecta.
Mantengo la mirada fija en el suelo mientras caminamos en silencio.
Ninguno de los dos dice nada. Se está haciendo un poco incomodo lo de no decir ni una palabra, pero no voy a hablar.
— Entonces, ¿está todo bien? —murmuró, sin quitar la vista del camino.
—Si, todo bien.— dije, dudoso.
Él deja de mirar al frente un segundo, y me mira a la cara. Está intentando saber si miento.
—No te creo. Te ves como si te hubiera pisado un camión.— dijo, no tan serio.
—¡Que sutil!— dije, entre risas.
—Es la verdad.— rió.
Las risas se apagaron y otra vez, quedamos en silencio. Llegamos al punto de reunión y todavía no hay nadie ahí, deben estar caminando. Nos quedamos quietos, esperando.
—Ahora, hablando en serio, ¿qué te pasa?— susurró.
—Nada, no me pasa nada.— Volví a mentir.
—No quiero que me mientas.— dijo, en un tono demasiado serio y un poco agresivo.
—No te importa.— lancé las palabras y caminé hacia atrás, planeando volver a esconderme e intentar dormir.
Intento no mirar atrás, y ahora en vez de caminar, corro sin control. Parece no entender que no quiero hablar de eso.
Después de correr mucho, me detengo. Noto como reaccioné, que dije. Volví a comportarme como antes, y no estoy feliz por eso, estoy cansado de la misma mierda.
Tiro mi cuerpo en el suelo, para descansar y calmarme, aun que sea un poco. Escucho pasos, obvio que es Liam, así que no me muevo. Observo el cielo, en un fallido intento de tranquilizarme otra vez.
Porque otra vez lo hice, contesté mal sin razón, huí sin razón, tengo miedo irracional y no digo lo que siento por miedo, que no tiene ni el más mínimo sentido ni coherencia.
Me tapo la cara, porque no soy capaz de mirar al frente. Estoy avergonzado por lo que hice. Se que no es la gran cosa, pero no estuve bien.
Noto que Liam se sienta en frente de mi.
—Entiendo que no quieras hablar de lo que te pasa, pero tenemos que irnos para juntarnos con los demás.— murmuró, a secas.
Alejo mis manos de mi cara, miro hacia delante,
—Vamos entonces.— dije, levantándome.
Liam asintió y caminamos al centro de reunión, otra vez,
Llegamos y ya estaban todos, esperándonos.
—¿Donde se habían quedado?— preguntó Mason.
—En ningún lado.— dije, con desgano.
—No empiecen a discutir, caminemos a la casa de Scott y ya.— dijo Corey.
Empezamos a caminar. Yo no se si hablar o no, así que decido quedarme en silencio. Liam camina mirando el suelo, Mason parece tranquilo mientras Corey camina a su lado, Nolan se ve bastante débil, o con palabras de Liam «como si lo hubiera pisado un camión».
Doy vueltas en mi cabeza, pensando para qué quiere Scott que vaya a su casa. No llego a ninguna conclusión.
Nadie habla y eso es bastante incomodo. Nada más caminamos hacia la casa de Scott, sin ir muy rápido.
Por cada paso que doy mi curiosidad crece, pero si pregunto no creo que me respondan la verdad.
Luego de un largo rato caminando en silencio, llegamos. Nos detenemos en la puerta y Liam la golpea despacio. Se escuchan bastantes voces, como si fuera una reunión, que es lo más probable
Miro al suelo y escucho que abren la puerta. Levanto la vista y es Scott.
—Pasen.— dice, calmado como casi siempre.
Paso por la puerta después de los demás y observo que en el comedor están bastantes personas, Malia, Lydia, Stiles, Derek y Peter. Cada vez entiendo menos que quieren de mi.
—¿Pueden decirme de una maldita vez por qué me hicieron venir?— dije, un poco harto del "misterio".
Todos se quedaron en silencio, lo que me incomoda. Algunos miran a Scott, no entiendo nada.
—Ya te explicamos, espera un segundo.— Scott dijo y fue a hablar con Liam.
Me quedo quieto, esperando de una vez una explicación. Trato de ser paciente y de controlar la ansiedad.
Los demás hablan entre ellos.
Unos minutos después, Scott se acerca a mi.
—Bueno, te explico porqué mande a Liam, Corey, Mason y Nolan a buscarte.— Tomó aire—. Ellos me contaron lo que hiciste en el hospital, y entre todos, nos dimos cuenta de que cambiaste mucho, para bien.—
—Ve al punto, McCall.— digo.
—El punto es que nos parece bien que seas parte de la manada, aunque sea como aliado, si te parece bien. Obvio que tienes tiempo para pensar que hacer. Era eso, nada más.—dijo, calmado.
Me quedé paralizado. No se que decir, así que solo asiento y voy hacia la puerta para volver al bosque, necesito pensar que hacer.
—No tienes porqué irte así, puedes quedarte un rato a pensar.— dijo Scott, señalando a las sillas junto a la mesa.
Prefiero quedarme, hace frío en el bosque. Camino a las sillas y me siento en una, comienzo a pensar en qué voy a hacer.
No estaría mal estar en una manada, no es como si alguien me cayera mal o algún problema en especifico, pero no se si me lo merezco después de lo que hice antes.
Me siento incomodo porque se que todos están esperando a mi decisión. Necesito aire, así que me levanto y salgo por la puerta. Me siento en la entrada y respiro hondo, un poco aliviado.
Creo que voy a decir que no, porque no lo merezco. Pero igual no voy a entrar, necesito pensarlo un poco más.
Escucho que la puerta detrás de mi se abre, no volteo para no des concentrarme de lo que debo decidir.
Cierro los ojos para solo fijarme en lo que pienso y no en nada más.
Quizás entrar a una manada me ayude a mejorar, a sentirme un poco menos culpable. pero las personas que están en esta, no hicieron nada tan malo como lo que hice yo, no mataron tanta gente que no lo merecía, como si hice yo. Ninguno mató a su propia hermana. Me siento demasiado malo para estar con ellos.
Mis propios pensamientos hacen que sienta un nudo en la garganta que no creo poder arreglar nunca. Instintivamente me tapo la cara, porque tengo los ojos llorosos y no quiero que nadie me vea así, débil. Después de mucho tiempo aguantando, dejo las pocas lágrimas caer, intento mantenerme en silencio para que nadie logre escucharme.
Recuerdo que escuché a alguien abriendo la puerta, entonces intento parar de llorar, pero no lo estoy logrando. No voy a voltear, menos así como estoy. Aunque la persona que haya salido,ya se de cuenta de que está pasando, no quiero que pueda darlo por hecho mirándome la cara.
Respiro de manera agitada y no puedo hacer nada para cambiarlo, porque estoy nervioso, sin auto control. Trato de regularlo, de calmarme pero no puedo. Sigo llorando en silencio, apenado de todo.
Ya me da igual quien sea que esté detrás, voy a hacer como si no notase su presencia. No importa. Puedo decir que no quiero estar con ellos e irme lejos de Beacon Hills, porque si me voy es lógico que no los vaya a ver nunca más. O puedo volver al bosque y dejarme morir. Seguirá siendo lo mismo para todos.
Es increíble lo bajo que he caído otra ves. Pero no puedo parar de sentirme mal por mi pasado, no hay manera de que eso pase. Mi hermana no merecía eso, ella merecía tener una vida normal, ir a la escuela, vivir su vida. Y yo decidí que ella no lo iba a hacer, todo por cosas estúpidas que ahora no me importan.
Me siento peor. Ya no puedo hacer silencio. Quiero gritar hasta quedarme sin voz, quiero llorar hasta que me ardan los ojos, quiero volver atrás el tiempo para poder salvar a mi hermana y darle la vida que tenía que tener.
Con las manos me seco la cara, pero no sirve. Las imágenes de todo lo que hice mal siguen pasando por mi mente sin control. Siento una presión en el pecho cada vez más fuerte.
Entre mis llantos, siento que alguien apoya su mano en mi hombro. Volteo, ya sin importarme nada.
