CAPITULO 3

UNA VISITA INESPERADA

"¿Quién no ha oído alguna vez el nombre de Excalibur? ¿Quién no ha soñado con empuñarla aunque tan sólo fuera un solo instante? ¿Quién no se ha imaginado siendo el protagonista de las leyendas de tiempos remotos, cuando el honor y el coraje eran los protagonistas? Todos alguna vez hemos soñado con ello, con los tiempos de Arturo y de sus caballeros.

Tiempos mágicos donde todo podía hacerse realidad. Merlín, Arturo, Ginebra, Lancelot y muchos otros nombres conocidos y admirados de aquella época dorada."

Un Leonardo muy alegre caminaba por las alcantarillas sin ningún rencor ni preocupación. La espada le había hecho olvidar por completo el problema que había pasado hace unos días.

No tenía ni idea de que grandes fuerzas cargaba en su caparazón. La carga de su familia era tan solo una hoja en el viento comparado con esto. La espada lo sabía. Estaba siendo llevada por alguien que desconocía sus orígenes. Pues bien, si ese iba a ser su nuevo compañero, tenía que enfrentarse a las consecuencias.

La espada comenzó a tener un leve rubor que llamó de nuevo la atención de la tortuga. Se la quitó para ver que era lo que ocurría. Cuando justo en ese momento la espada lo arrinconó a la pared amenazándolo con su filo en el cuello. Leonardo no pudo hacer nada para evitarlo.

Justo esa acción fue lo que le hizo recordar todo a Leonardo. Hace unos momentos estaba sintiéndose mal por su familia y ahora estaba pensando en si mismo con esa espada que ahora lo estaba arrinconando a la pared. Ahora si que le quedaba el dicho de "entre la espada y la pared"

La espada lo empujaba cada vez mas obligando a Leonardo retroceder y darse cuenta de sus acciones. Podrían creerlo loco, pero parecía que la propia espada le estuviera pidiendo que admitiera sus errores con esa espada.

-Dile que no eres su verdadero amo –una voz femenina se escuchó a lo lejos.

Leonardo trató de ver más allá, pero lo único que pudo ver fue unos grandes ojos luminosos que daban miedo.

-Dile o te pondrá a mas pruebas –volvió a decir esa voz –No creo que un Kappa como tú pueda tener una fuerza interior que impida a la espada su fuerza.

No tenía ni idea de lo que estaba hablando. Pero no le quedaba de otra. Con la voz que pudo sacar ante tanta presión en su cuello dijo las palabras que le recomendaron que dijera.

-Yo no soy tu amo.

Justo en el momento en el que dijo las palabras la espada dejó de brillar y se dejó caer en el suelo frío y mojado.

Leonardo acarició un poco su cuello salvado por una voz. Miró hacia enfrente y vio que de las sombras salía una gata siamesa con ojos grandes azul celeste.

-¿Tu…hablas?

-Si, y tu también –contestó la gata con delicadeza. -¿Puedo preguntarte donde encontraste esa espada?

-Estaba al otro lado de un muro. Aquí en las alcantarillas.

La gata reflexionó por unos segundos. Luego levantó la mirada hacia la tortuga que se encontraba perpleja.

-¿Tu la liberaste de su escondite?

-Yo…si.

-¿Posees un poder mágico acaso? ¿O la liberaste nada mas así?

-Simplemente ocurrió –trataba de recordar como había sido, pero es que cuando encontró la espada era como si hubiera olvidado gran parte de lo que había ocurrido. –encontré una runa tallada en el muro, luego brilló y estaba esta espada y me la llevé.

-No puedo creerlo, simplemente no puedo creer que un Kappa haya liberado esta espada.

-¿Un kappa? ¿Qué es eso?

-¿No eres un demonio acuático? –Le preguntó la gata sorprendida. Leonardo negó con la cabeza –Creí que eras uno. ¿Entonces que eres?

-Una tortuga.

Ahora esos ojos que le habían atemorizado ahora reflejaban temor pero dentro de ella. La gata bajó las orejas un poco pensativa.

-¿Puedo hacerte otra pregunta? –Sin esperar respuesta dijo - ¿Sabes si Kame significa…?

-…Tortuga en japonés. Si –contestó Leonardo. El ya entendía ese idioma gracias a su sensei.

Leonardo recogió la espada. La puso frente a la gata que estaba atónita por razones desconocidas. Luego se dio la vuelta para irse directo a su casa. De seguro su familia se estaba preguntando donde se encontraba.

-¿A dónde vas?

-Con mi familia. Lo lamento, en verdad. No tengo ni idea de que sea esa espada pero sea lo que sea es tuya ahora. No la quiero ya. Con permiso.

-¿Familia? ¿Hay más de uno como tú?

-Si. Así es. –Leonardo ni se molestó en voltear – Ahora en verdad me voy. Gracias por salvarme la vida.

-Espera.

Leonardo se había sobresaltado. No se había dado cuenta en que momento la gata había aparecido frente a él con esos ojos que daban más miedo que antes. La espada se encontraba en sus pies de nuevo. Eso no le gustaba. La espada era majestuosa, pero le comenzaba a causar temor a igual que a ese felino.

Deseaba irse con su familia lo más pronto posible. Pero no podía permitir que ese gato lo persiguiera.

-Debo pedirte que te lleves esta espada en tu caparazón mientras vamos a tu casa –dijo más que como una orden que como un favor. –Así es. Me llevarás contigo y conoceré tu familia.

-¿Qué te hace pensar que te llevaré conmigo?

-Porque tú te metiste en esto. Porque tu y tu familia tienen un destino y porque cuando yo me enojo puedo ser muy peligrosa ¿Con eso quedó claro?

-¿De que hablas sobre ese destino?

-Este no es el lugar para hablar. Ahora, quiero que te lleves esa espada. Descuida, ya no te hará nada. Debes estar muy loco si planeabas dejarme sola con esa espada a mi cargo. Eso te habría matado.

Leonardo no era de los que desconfiaban de esa manera. Pero era el hecho de que ese gato le estaba presionando lo que le hizo pensar si hacía bien en llevar a alguien sospechoso a su hogar poniendo en peligro a su familia de nuevo.

-La espada sintió tu culpa –le dijo la gata por primera vez sonriendo amablemente –No debes sentirte mal por aquello que no pudiste prevenir.

-¿Cómo sabes eso?

-La espada nunca miente –simplemente dijo –Ahora vamos. Te puedo asegurar que no quiero hacerle daño a tu familia si eso es lo que te preocupa. Tan solo quiero asegurarme de una cosa. Pero luego te diré. Por ahora llévame a tu hogar.

Leonardo recogió la espada y se la guardó sin decir ni una sola palabra. Comenzó a caminar directo a su casa. La gata sonrió y lo siguió.

No tardaron mucho en llegar. Leonardo entró y le dio el paso a la gata que le agradeció con la mirada. Eso le gustaba. Caballeros.

Cuando llegó vio a donatello y a Miguel ángel en el sofá viendo el televisor con aburrimiento todos vendados como si fueran momias. Rafael se encontraba con Casey quien le ayudaba a subir el ánimo tratando de provocarlo a una pelea. Pero lo único que lograba era que la tortuga gruñera molesto. El maestro splinter de seguro se encontraba en su habitación meditando.

-¿Dónde estabas? –Le preguntó de mala manera Rafael cuando lo vio llegar –splinter preguntaba por ti.

-¿Y esa espada? –Donatello se había dado cuenta de inmediato de ese nuevo artefacto y del gato que se encontraba a su lado.

-Primero Miguel ángel trae un gato callejero y ahora tu –se quejó Rafael –Y teniendo una rata como padre. A quien se le ocurre.

-Que linda familia –comentó contenta la gata. –Solo que un poco desconfiada. Eso no me gusta.

-¿Ese gato habló? –preguntó Casey.

-Les sorprende que un gato hable cuando debería de sorprenderme a mi el hecho de estar con tortugas que se semejan a los humanos y que están comiendo pizza –comentó viendo la pizza que tenía Mike en su mano.

En un ágil salto, la gata se puso en la mesa en medio de todos. Casey y Rafael se habían acercado. Mientras que Leonardo se había quitado la espada y la puso en la mesa junto con la gata.

-¿Quién es usted? –le preguntó Leonardo modesto.

-Mi nombre es Efcleori. Pero por favor llámenme Cleo –dijo la gata –Soy una guardiana altamente respetada y admirada por distintos mundos. Ahora ¿Quiénes son ustedes? ¿En verdad son tortugas?

-Tortugas ninjas –afirmó Mike inocentemente.

-Y para variar son ninjas…creo que eso me volverá loca uno de esos días –susurró para si misma.

-Mejor di que eres en realidad gatita, porque no eres una mascota hogareña ¿o si? –le dijo Casey.

-No soy una mascota –le dirigió esa mirada felina que atemorizaba –Pero me gusta ser hogareña. Pero tuve que despertar y salir de mi linda y cálida casa en Egipto cuando a alguien se le ocurrido sacar la espada de su escondite.

-¿En Egipto? –le preguntó Donatello.

-¿Qué tiene que ver la espada con esto?

-Hay mucho que ver con al espada. Pero no es nada comparado por lo que acabo de descubrir al verlos. Les cuento esto para que estén prevenidos cuando ocurra algo indefinido para ustedes. Pues si mis temores son ciertos, ustedes son los que fueron elegidos por el espíritu del agua.

-¿Qué cosa?

-Ahora si yo no entiendo nada –dijo Mike.

-Pues…yo no soy muy buena para contar historias antiguas, aunque puedo decirles que he visto mucho más de lo que ustedes puedan apreciar. Pero en fin. Tomen sus asientos. Creo que esto les gustará escuchar siempre y cuando me hagan la promesa que les haré después.

"Ahora veamos. Todo comienza milenios atrás. Antes de la creación de varios universos paralelos. En un lugar difícil de encontrar, donde la magia es el elemento primordial para sobrevivir; donde la lógica esta fuera del alcance de aquellos que se creen sabios…seis poderosos dragones habían encontrado esas tierras solitarias y sin vida.

El dragón azul del conocimiento corrió sus mares. El dragón verde de la vida levantó sus montañas y todo alrededor floreció y dio frutos. El dragón blanco indomable desplegó sus alas y dio las primeras brisas de viento que pasaron ahí. El dragón rojo del coraje dio un fuerte rugido y levantó sus volcanes. El dragón negro de las sombras otorgó la noche. Y el dragón morado de la pureza dio su protección.

Así se creó un mundo al que llamaron Drasdeloma. Ese mundo lo compartieron con varias criaturas necesitadas de un nuevo hogar. Ellos se los ofrecieron. Solo que sabían que no podían permanecer para siempre en sus tierras. Fue por eso que decidieron ser más inmorales de lo que ya eran. Pidieron a los elfos que les construyeran templos para cada dragón, para cada elemento.

Pues bien, así fue hecho. Muy pocos desconocen donde se encuentran esos sagrados templos, pero lo que si se sabe, es que en ellos dejaron algo parte de su vida mortal para ser inmortal y encaminarse al mundo de los espíritus pero regresar a su mundo que ellos mismos habían creado. No estaban ni vivos ni muertos. Eso los hizo más poderosos.

Tiempo después de ver su creación, se dieron cuenta que faltaba algo mas. Ese elemento primordial que siempre hace falta para mantener un equilibrio. Ese elemento que buscaban lo encontraron en la Tierra, al que llamaban "el otro mundo".

Sabían que los humanos eran una raza humilde que les serviría para mantener el equilibrio y la paz que ellos buscaban en su mundo. Eligieron a un hombre para llevarlo a su mundo. Fue el hombre de corazón puro lo que les llamó la atención. Ese hombre se convertiría en rey de Drasdeloma.

Pero no tenía un poder especial. Era una simple raza que no tenía dones divinos. Fue eso lo que les hizo crear la corona y la espada para darle poder absoluto a aquel que se encontrara en el trono de sus tierras. Pusieron su poder en esos elementos que solo reconocerían la esencia del heredero.

Pero al cabo de un tiempo, se dieron cuenta que era demasiado poder lo que habían puesto en esas dos armas. El equilibro que buscaban se había desacomodado cuando el siguiente heredero al trono solo usaba el poder para mandar a su gente. Fue por eso que tomaron la decisión de separar esos dos artefactos para volver a mantener el equilibrio. La corona se quedó en el reino para ser recibida por el heredero al trono, mientras que la espada fue mandada al "otro mundo" donde se ordenó que no fuera buscada.

Varios guardianes se encargaron de esa orden de los dragones. Inclusive a mi me tocó custodiar la espada mandándome a este mundo por esa simple razón. Otorgándome el cargo de guardiana de los portales a otros mundos y dimensiones. Ese fue mi deber por mucho tiempo. Y aún a la fecha lo es.

Los dragones siendo espíritus otorgaban su poder al heredero según fuera su esencia para que pudiera tomar la corona. Cada heredero podía controlar un elemento especial hasta el hecho de su muerte.

Un día, el dragón de las sombras ya no se conformaba con la paz de su reino. Quería que hubiera algo más que simplezas como esas. Sabía que el poder era lo que mantenía a todos los herederos en el reino y fue por eso que decidió separarse del grupo. Ocultándose en las sombras, esperando ser él quien pudiera elegir el heredero y no el destino."

-Entonces fue por eso que la espada se encontraba oculta. –Leonardo reflexionó –Pero si la espada solo podía ser utilizada por el heredero ¿Cómo fue que pude sacarla?

-déjame continuar para que se te aclaren las dudas –Cleo se aclaró la garganta y continuó.

"Los dragones eran invencibles, poderosos, respetados y muy sabios. Pero no tenían ni idea de la naturaleza de un ser humano. Ellos no tenían ni idea de lo que eran los sentimientos. Sobre todo el amor. Cuando se percataron de eso le temieron y fue pedido que ningún heredero pudiera amar. No compartirían su reino con nadie mas que no fuera el heredero al trono.

Fue así la tradición hasta que uno de los herederos conoció el amor verdadero y les pidió a los dagones casarse con ella. Los dragones le negaron por completo esa petición y fue por eso que el hombre huyó de su reino abandonándolo a la suerte. Regresó el hombre a sus orígenes. A la tierra. Se ocultó en un país al que llaman Japón y ahí formó una familia de la que nacieron tres hijos con los poderes de la tierra, agua y fuego. Los dragones los habían encontrado y les dijeron a los padres que si no era él quien tomara su deber, lo sería su primogénito, el que controlaba la tierra.

Habían quedado con ese acuerdo. Solo que el ex rey les advirtió que si su hijo se enamoraba eso no le correspondería a él. Y en efecto se había enamorado de una hermosa mujer campesina, a igual que su hermana menor se había enamorado de un gran maestro de ninjutsu. Solo su hijo menor que controlaba el fuego fue quien no encontró el amor. Así que le destino se le iba a recaer en él.

Pero el por nada quería tomar el trono sin haber conocido el amor. Así que lo negó por completo. Pero no fue del todo necesario, el heredero de la tierra había tenido una hermosa hija, así que como las escrituras del reino decía, el primogénito sería quien tomaría el trono. Y ya había un primogénito nacido. Solo que tan solo contaba con dos meses de edad.

Se desconoce por completo como ocurrió, pero al cabo de ese tiempo murieron los padres de la niña en su propio hogar sin herida alguna. Su tía fue por ella y fue así como los dragones le pidieron que fuera su guardiana hasta que tuviera la edad suficiente para tomar el trono. Desafortunadamente la mujer murió a causa de un enemigo de su amado. Teng shen había muerto protegiendo a la niña."

-Aguarda un momento… -Don se había sobresaltado a igual que sus hermanos al oír ese nombre –Teng shen… ¿esa teng shen que conocemos? ¿La mujer del maestro Yoshi?

-¡Ah! ¿La conocen? –preguntó cleo un poco sorprendida pero mas molesta por haberla interrumpido en su historia bien inspirada –Pues creo que ahora pondrán mas atención gracias a eso. Ahora, sin interrupciones por favor, o tendré que arrancarle la cabeza al que se encuentre a lado de mi –ese era Rafael.

"Hamato Yoshi le había llevado a la niña al único que le quedaba de su familia. A su tío Hiroshi quien controlaba el fuego. Al cabo de poco tiempo, el maestro Yoshi había sido asesinado también por ese enemigo mortal que tenía"

-Shedder –dijo Rafael entendiendo.

Cleo maulló molesta y sacó sus garras. Le dirigió su mirada directo a Rafael que no se movió para nada ha pesar de haber sabido lo que acababa de provocar.

-Créeme. No te gustará verme enojada. Muchos han muerto. –le advirtió Cleo.

-No tengo miedo –le desafió Rafael sin intimidarse.

Eso era como para ganarse que le cortaran la cabeza. Pero en lugar de eso, Cleo guardó sus garras y sonrió para sorpresa de todos.

-Me agrada esa actitud –dijo –Pero si vuelves a hacerla me temo que no me detendré. Esa es mi naturaleza.

Se volvió a aclarar la garganta y continuó:

"Hiroshi cuidó a la niña como si fuera su propia hija. Nunca le ocultó su pasado y presente, pero no le gustaba el futuro que tenía por delante. El quería que fuera amada y que aprendiera a amar, ya que el no pudo hacerlo. Así que la ocultó de los dragones provocando su furia.

Al cabo de poco tiempo el reino comenzó a decaer en las sombras que ellos no controlaban. El dragón negro ahora reinaba las noches sin que un heredero lo impidiera. Solo quedaba llevarse a la princesa sin importar que aun no tuviera edad para ser reina. Eso fue lo que le molestó a Hiroshi.

En ese lapso del tiempo, Hiroshi se había encariñado demasiado con la niña. Se convirtió el mismo en su guardián, maestro y padre. Fue esa la razón por la cual yo personalmente fui con él y ver que la princesa creciera correctamente para tomar su trono algún día. Pero sabía que Hiroshi me lo impedía todo el tiempo. La niña fue ocultada de la propia sociedad de su propia especie. Todo lo que comenzaba a ocurrir podía ser peligroso para el mundo y para el otro. No se podía arriesgar.

Cuando la princesa cumplió diez. El espíritu del agua que habitó en Teng Shen se le apareció a Hiroshi diciéndole que como ex guardiana de la niña, era ella quien elegiría a sus siguientes guardianes. Sus palabras fueron mas claras que el agua… kame…

-¿Entonces…? –comenzó a decir Leonardo. –Fue por eso…

-Admito que la historia estuvo interesante –dijo Mike –Pero sigo sin entender. ¿Se supone que la mujer del maestro Yoshi nos eligió para cuidar a una niña?

-Creo que ahora ya no es una niña –dijo Cleo –ahora debe tener como dieciséis años. Pero no tengo ni idea de donde se encuentre ahora.

-¿Pero no dijiste que se encontraba…? –dijo Rafael.

-En Japón nació, si. Pero cuando Hiroshi murió quedó completamente huérfana y ya no supe nada más de ella. Yo creía que estaba muerta a decir verdad. Pero cuando sentí la energía de la espada fue lo que me trajo aquí para saber si ya había descubierto su destino.

-¿Por qué tu no la cuidaste cuando murió Hiroshi? –le preguntó Leonardo.

-Ese no era mi deber –afirmó –Además el propio Hiroshi me había corrido de la casa, salvo que en ese momento fue cuando apareció Teng y… -se calló rápidamente para no decir mas.

-¿Y quien?

-Olvídenlo –dijo molesta consigo misma –Creo que ya han oído demasiado. Ahora les toca a ustedes hacerme una promesa.

-¿Qué clase de promesa? –Preguntó Don un poco desconfiado –No es por nada, pero este cuento de hadas no me lo trago.

-¿Quieres que te muestre el poder de Drasdeloma? –El felino se acercó a la espada y la empujó directo hacia Don que estaba sentado cerca –tómala –ordenó.

Donatello la tomó. La manejó y rápidamente se dio cuenta de que era muy ligera. Era como si estuviera hecha exclusivamente para él. El no sabía mucho sobre espadas, pero le encantaba lo que sentía hasta que…

-¡Ahgg!

A igual como lo había hecho con Leonardo, la espada sola se movió hacia el cuello de donatello con sus propias manos sujetándola. Cleo sonrió.

-Solo dile que no eres su amo y te dejará.

-No soy tu amo –dijo de inmediato. La espada no lo dejó. -¿Ahora que?

-¿Por qué no lo suelta? –Le preguntó Casey a punto de lanzarse hacia la espada -¿Qué no ve que está completamente herido después de lo del accidente?

Cleo no dijo nada. Continuaba la sonrisa en su rostro y su mirada en la tortuga que trataba de quitarse la espada que lo obligaba a si mismo cortarse el cuello.

-Deja tu orgullo por ahora y dile que no eres su amo –le dijo cleo sin preocuparse.

-Ya, maldita espada, no soy tu amo –la espada no lo dejó – ¡Ya!

Cleo quitó su sonrisa en su rostro y su mirada fue mas fría. La gata se puso de pie y se dirigió hacia donatello que se esforzaba porque la espada no quería soltarlo.

-No crees en la magia ¿cierto?

-¿Qué tiene que ver eso con…?

-Todo. Esto es cuestión de creer sin necesidad de ver. Recuérdalo. La espada te quiere poner a prueba para saber si eres el heredero. Pero como no lo eres no te soltará hasta saber tus sentimientos hasta estrangularte.

-¿Eso se supone que me tranquilizaría? –dijo a duras penas. La espada cada vez más se pegaba a su cuello herido. El fino filo de la hoja comenzaba a tener contacto con las escamas.

-¿Qué hacemos? –le preguntó Mike a Cleo desesperado. El no podía hacer mucho estando todo completamente vendado, pero quería ayudar a su hermano en peligro.

-Absolutamente nada –dijo enojada cleo. –No se puede hacer nada.

-¿OSEA QUE LO VAS A DEJAR MORIR? –gritó Rafael lanzándose a la espada junto con Casey.

Como si tuviera vida, la espada brilló de un azul celeste a un rojo rubí y se lanzó a los chicos. Rafael se preparó para el ataque sacando sus sais. Pero no fue necesario. Cleo había saltado y la había tomado con la cola arrastrando a la espada a la mesa. La soltó de inmediato y dejó de brillar quedando completamente neutra.

-¿Qué fue…?

-¡Te diré que fue lo que pasó! –gritó enojada la gata. Sus ojos se veían mas grandes y tenebrosos. –La espada no mata a menos que se sienta amenazada. Así que los que estaban en peligro eran ustedes par de estúpidos –les dijo a Casey y a Rafael –La espada nunca hará daño a aquellos que toquen la espada pero no quieran usarla. Está en el libro de las leyes del reino.

-Perdón por desconocer esas leyes –dijo con sarcasmo Rafael -¿Nosotros que íbamos a saber eso? Aun no me trago lo que está pasando aquí. Es mas, ni sé que es realmente lo que está pasando.

-Lo que está pasando es que están gritando demasiado –Una voz se escuchó detrás de ellos.

El maestro splinter había salido de su habitación ante tanto ruido que no lo dejaba meditar. Se encontraba recargado en su bastón porque no podía mantenerse de pie después de la pelea que había tenido con karai para salvar a su hijo Leonardo. Cosa por la cual Leo se sentía completamente avergonzado.

-Perdón, sensei.-dijo Leonardo.

-¿Esa rata que estoy viendo es un manjar que me traen o es nada mas y menos que la mascota de Yoshi? –dijo Cleo mejorando su humor. La gata soltó un ronroneo.

-Y si yo no me equivoco usted es Efcleori, la guardiana de los portales de mundos y dimensiones. Sin contar que usted fue la que me quiso comer mas de una vez cuando visitaba a Teng Shen.

-Si, esa soy yo. Pero ya te dije que me llames cleo –dijo sin importarle el detalle de querer comerlo en el pasado. Y parecía que aún quería comérselo por la mirada que ponía de depredadora pero más bien parecía coquetería. Esa gata si que podía causar miedo si se lo proponía. –Entonces supongo que estos son tus hijos siendo ninjas ¿verdad? Si, claro que lo son. Ahora que lo ando pensando, supe que una tortuga ganó el torneo en Nexus, que cuatro tortugas vencieron a los tripceratons en la galaxia del este y que causaron problemas ahí. ¿Son ustedes?

-Si, esos somos –le aseguró donatello todavía sobándose el cuello después de lo ocurrido con la espada -¿Pero como lo supiste?

- Soy la guardiana de los portales. Lo sé todo sobre varios mundos y eso es lo que se escucha. Pero ahora es cuando me doy cuenta de lo que dijo Shen. Definitivamente ustedes ahora son los guardianes de la heredera. Pero el problema que veo es que la desconocen por completo.

-No tenemos ni idea de quien es –aseguró Miguel ángel.

-Pues tendrán que buscarla –ordenó la gata –Ahora ese es su destino.

Cleo bajó de la mesa dejando por completo la espada.

-Esa espada está maldita –comentó Casey.

-No, no lo está. Tampoco está viva si eso era lo que también les pasaba por sus mentes –dijo –La espada siente energía negativa o positiva. Esa energía que proviene del espíritu. No cualquiera la puede tocar. Ustedes deben tener un espíritu muy poderoso o una energía oculta para que la espada se haya dejado tocar por ustedes, pero como la energía no siempre es positiva, me refiero a los sentimientos, es cuando la espada reacciona poniendo a prueba todo. No quiero hacerles más bolas con este asunto así que ya no me pregunten más sobre eso. –Dijo moviendo la cola un poco incómoda con el asunto que se le iba a presentar –ahora a lo más importante. Les voy a pedir dos cosas muy importantes. La primera es que guarden la espada en un lugar donde no pueda ser encontrada por ahora. Aléjenla del fuego, agua, tierra, aire y la energía.

-¿Cómo la alejamos de eso? –le preguntó Donatello –Podría hacer que la espada estuviera en una fuerza magnética pero para eso se necesita energía…

-Cuando digo energía es a la que se mantiene dentro de un ser vivo –aclaró cleo –Pero tampoco uses ciencia para esto. Para la espada, la ciencia es tan solo una tuerca sin moverse.

-¿Tienen algo en contra de la ciencia? –preguntó molesto Don.

-No. Solo que es algo de lo que no se necesita en el reino. –Dijo cleo –Ahora lo segundo importante. Deben buscar a la heredera. Ahora ese es su deber hasta que ella pueda tomar el trono. Cuando la encuentren yo lo sabré y vendré con ustedes.

-¿Cómo la encontraremos? –le preguntó

Cleo se volteó y pronunció una palabra que sonó a un ronroneo.

-Unme…escuchen esa palabra y lo sabrán.

Dicho eso se dirigió hacia Splinter que continuaba parado viendo todo.

Era su imaginación o era la manera de acercársele lo que puso a las tortugas en un dilema medio raro para ellos. Cleo se le había acercado de una manera que parecía a simple vista que lo estaba engatusando. Esa mirada que le dirigía a su maestro era lo que les había dejado desconcertado a las tortugas.

-Tu y yo tenemos cuentas pendientes si no lo olvido –dijo sonriendo la gata a Splinter –Cuando vuelva eso se debe aclarar.

Mike hizo todo lo posible para ahogar su risa, pero no pudo. ¿El maestro splinter se había sonrojado?

-Les dejo la espada a su cargo –dijo cleo – Algo de ustedes me dice que si pueden con esto. Y busquen a la heredera. Ese si es su destino.

Cuando ya estaba a punto de irse, fue cuando Mike no pudo dejar de comentar.

-¿No cree que usted es demasiado grande para ella, sensei?

-Todo lo contrario, niño –oyó Cleo riéndose por su comentario –El es muy joven para mi. Pero tampoco me digan anciana por tener tan solo dos mil años de vida. para mi eso es ser muy joven aún. Y si te referías al tamaño, pues…

Lo tomó desprevenido dando un temible salto hacia la tortuga sin darse cuenta en qué momento se había transformado en lo que estaba frente a él. La gatita que era cleo ahora era una temible Esfinge con zarpas que podrían atravesar cualquier cuerpo y grandes alas doradas emplumadas. Ahora comprendían porque decían que era mejor que no la hicieran enojar.

-¿Este tamaño está bien para ti? – dijo Cleo con malicia.

-Aja… -Mike estaba a punto de desmayarse del susto.

-Pues me alegro –dicho eso, con un zarpazo en el aire, un portal luminoso se abrió en medio de la sala y la esfinge desapareció en él.

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Jaja!! Que les pareció???? Les dije que ahora no me iba a tardar mucho en escribir.

Rebe, estoy de acuerdo contigo, pero la historia solo podía pegar así. Naoko y Sunday por favor no me maten después de lo que casi mato a Don, jeje. Sama, descuida, ya te dije que no me tardaré mucho, y mas con el hecho de que esta historia ya tiene continuaciones en proceso bien planeados. Jeje.