El Alfa
La oficina del ministro de magia era tal cual como la habían dejado los demás que habían pasado por la misma; siempre llena de artilugios mágicos y unos reconocimeintos que la cooperación internacional les había otorgado por méritos en la segunda guerra. El aroma a pino rondaba por todo el lugar asi como también el ollín que quedaba en la chimenea principal que conectaba a cualquier sitio y que tendría libre acceso incluso a la del ministro muggle.
Kingsley era actualmente quien había precedido a Rufus Scrimgeour; primer vampiro que por su capacidad de rastreo y astucia había tomado el lugar del desertor Cornelius Fudge. Suspiraba aun cansado entrelazando ambas manos sobre la cubierta del escritorio con todo el papeleo relacionado con los ataques de los nuevos vampiros advenedizos y ahora muertos por su cuenta propia en Azkaban.
Se preguntaba una y otra vez como era posible que se hayan quitado la vida de tal forma cortándola de tajo. Asi que sin llegar a una conclusión al menos satisfactoria decidió elaborar un plan para poder camuflar al ministerio con los muggles encontrando que solo una persona podría hacerse cargo del caso sin llamar demasiado la atención.
-Pasa Hermione, ¿Quieres un café?-
-No , acabo de tomarme uno hace un momento- Ella tomaba asiento colocando algo de papelería adicional a todo el desorden que ya existía.
-Tengo en mis manos el ultimo censo turístico de Londres asi como también las entradas y salidas de las aduanas.- Hermione se acomodaba el cabello detrás de la oreja volviendo a revisarlos junto con su jefe –Parece ser que omitieron muchas cosas en las oficinas del areopuerto- le mostraba la bitácora mientras que el hombre afroamericano solo arqueaba una ceja.
-Hipnosis, solo fijate en los horarios, la diferencia es de 300 minutos, y tu sabes que el intervalo es de máximo 120-
-También lo consideré, asi que nos estamos enfrentando a vampiros listos, incluso, a aquellos que pueden salir al sol, y no se como es que lo hacen-La castaña se acomodaba de nuevo el cabello ladeando un poco su cabeza. –Magia, se que la tienen a su favor pero aun no sé quien es quien se la proporciona.
-Estamos hablando de un mago tenebroso detrás de todo esto?, ¿Quizá algun imitador de Tom Riddle?- Kingsley juntaba ambas manos colocándose del lado sentado en su sillón cruzando la pierna izquierda.
-No, esta no es obra de un mago tenebroso, sino de alguien que quiere pasar desapercibido ante nosotros- Hacia una pausa levantándose de su lugar para posteriormente dirigirse a la ventana observando el atardecer.
-Pero este no tiene los patrones de Voldemort aunque si cuenta con vampiros … hibridos- Ella concluía mientras que el ministro la miraba detenidamente.
-Hibridos?, ¿A que te refieres?
-Vampiros y Licantropos, asi que conociendo los antecedentes de cada uno, lo que los limita es el dia y la noche por condición natural- Suspiró recargándose en la pared aun recordando lo que aquel extraño vampiro de cabello oscuro que estaba en su lecho de muerte le había confesado sobre ellos aunado con lo que había indagado.
-Es verdad, ahora recuerdo que el aspecto de los que capturamos era diferente a los chupasangre, incluso la tonalidad en los ojos, la dentadura, y las muestras de laboratorio arrojaron gran cantidad de veneno licántropo.. Como el que usaron con Bill Weasley, me refiero a Fernir- El ministro sonreía un poco, pues ahora sabía a la perfección a lo que se estaban enfrentando.
-Si… si tan solo pudiera saber mas sobre ellos, no lo se, algo que me indique una pista correcta- En ese instante volvía a pensar en aquel vampiro moribundo que rescato en el bosque de Manchester, pero era imposible como encontrar una aguja en un pajar. – Bien, entonces cual es el plan que debemos seguir- Indicaba ella volviéndose a sentar frente al ministro observando que él sacaba unos documentos.
-Te nombrare coordinadora del caso Hermione, incluso he detectado presencia vampirica en varios estados de Norteamérica. Estados Unidos para ser exacto- El ministro le mostraba los puntos importantes.
-Nueva Orleans- Ella analizaba colocándose su delicada mano en el mentón.- La meca de los vampiros deacuerdo a las leyendas- Lo miraba fijamente.- Creo que las millones de tareas de Severus me sirvieron demasiado, bueno eso y contando con que fui un ratón de biblioteca toda mi estadía en Hogwarts- Ella reía un poco haciendo que el ministro hiciera lo mismo.
-No seas asi contigo misma Hermione, incluso Dumbledore sabía que llegarías demasiado lejos y vete ahora, una de las mejores aurores que este ministerio haya tenido.- El suspiraba. –Como verás no me interesa que investigues en Nueva Orleans sino aquí- Le señalaba con el dedo en el mapa.
-Virginia?, ¿Es en serio lo que me estas diciendo?-
-Efectivamente Hermione, Virginia tuvo su historia alrededor de 1860 cuando se capturaron varios vampiros que curiosamente podían salir a la luz del sol- En ese momento la castaña prestó especial atención a sus palabras concordando que había conocido a uno aquella noche de la captura. –Los encerraron en la iglesia local de un pueblo llamado Mystic Falls y les prendieron fuego, pero al parecer lograron salir de ella a travez de magia.
-Quieres decir que también hay magos y brujas locales Kingsley?-
-No precisamente de ese tipo, sino Druidas- El respondía mientras que ella recoerdaba algo en especifico que había hablado con alguien que conocía sobre ellos.
-La mayoría de Druidas provienen de Salem, todos están conectados por el mismo árbol genealógico aunque son parientes lejanos; primos terceros o incluso descendientes de cuartas o quintas líneas, lo que quiere decir que uno de ellos los liberó- La chica castaña sonreía. –Ellos obtienen sus poderes de la naturaleza y a diferencia de nosotros canalizan su energía atravéz de ella, nosotros en cambio necesitamos de varitas tu sabes, la mezcla de ambos elementos como los seres mágicos y la misma naturaleza nos sirve para hacer equilibrio al hacer un conjuro, hechizo, maldición o transformación.-
-Estudiaste antes de venir a verme Hermione?- El ministro reía un poco pero a la vez se sorprendía del alto coeficiente intelectual con el que contaba, razón de más para dejarla a cargo de la operación.
-Raton de biblioteca e insufribl sabelotodo decía Snape y … Draco- Sonrió en ese momento, pues se imagino las constantes peleas que tenía con su actual novio a quien adoraba con locura. Jamás comprendería el motivo por el que ahora ambos estaban juntos, pero lo que si tenía por bien sentado era que estaba demasiado loca por ese joven platinado de ojos grises.
-Veo que ahora lo llamas por su nombre- El preguntaba indagando la verdad. – Me parece buena idea que el chico tenga una razón por que luchar, tu sabes que su padre es peor que basura aunque Narcissa es asunto diferente.-
-No le digas nada a Ron ni a Harry, se ponen como locos si saben que salgo con el-
-Salen?, ¡Wow! Este es un caso para llevarse al talk Show o CNN-
-Si burlate querido jefe, pero sabes… lo amo, pero se discreto, y por cierto, aun no olvido que casi me mataban cuando viaje contigo en la misión de sacar a Harry de Privet Drive hace cuatro años, aun creo que me duele el brazo- Ella se levantaba para irse mientras que el ministro negando lentamente con la cabeza le entregaba un sobre de color manila mismo que contenía algunos documentos, un pasaporte e identificación falsas.
-Y esto?- Preguntaba ella al momento de abrirlo dándose cuenta que su nombre era diferente.
-Necesitarás tomar otra identidad, pues si los enemigos se enteran de tu verdaderon nombre investigaran sobre tu familia y creeme que no quiero saber nada mas de las consecuencias. –El hombre afroamericano con una boina indú se levantaba para volver a sentarse en la cubierta de su escritorio mostrando unos documentos antiguos pertenecientes a la historia del pueblo.
-Hay una sociedad secreta que se ha dedicado a combatir a los vampiros desde aquellos años Hermione, se hacen llamar "Los fundadores", obtuve esta información de uno de los Martin, Druida con el que me contactaba para verificar sobre el mundo de los muggles- En ese momento la castaña tomaba los documentos viejos comenzando a echarles un vistazo uno a uno. Ahí se encontraban los nombres, descendientes y la cantidad de integrantes que conformaban dicha asociación mirando posteriormente a su jefe directo algo dudosa.
-Y yo como encajo en todo esto, ¿Acaso tengo que investigarlos haber si saben algo sobre los hibridos o vampiros que pueden salir al sol?- Ella preguntaba.
-Tienes que unirte a ellos para obtenerla Hermione, por eso deseo que uses otro nombre para poder infiltrarte y saber si ellos tienen conocimiento sobre hibridos en la región o algun historial- El regresaba a su asiento para intentar ordenrar los papeles mientras que ella guardaba los documentos.
-Si lo que estoy viendo es cierto, entonces, ¿Cómo voy a infiltrarme en un consejo secreto si no provengo de ninguna familia de Mystic Falls?-
-Sencillo, entregarás esta carta a la presidenta para que pueda validar tu entrada- El hombre le indicaba que en el sobre había un escrito que autorizaba la participación del consejo con una firma diferente a la suya- Se trata de Rudy Bennet, murió hace aproximadamente un mes en un incendio demasiado extraño, investigue que es uno de los miembros activos.
-Bueno, buscaré la forma de poder asociarme con el y mientras tanto debo de alistar todo para mi viaje, nos vemos- Ella salía de la oficina pero antes de hacerlo el ministro le indicaba otra cosa más.
-Porfavor Hermione, esta misión es discreta y confidencial por eso no incluí ni a Harry ni a Ron, ellos iran a Nueva Orleans pero les mencionaremos que tu te quedarás aquí para despistarlos- En ese instante la castaña se daba cuenta de que no siempre serían el trío de oro, los días escolares o por lo menos aquellos en los que encontraban Horrocruxes para destruirlos habían quedado atrás ahora que habían llegado a la edad adulta. Tan solo suspiró un poco asintiendo con la cabeza de aprobación y se dirigió a su oficina donde tendría que planear todo antes de poder hacer la partida.
Aquel hombre se encontraba nervioso, pues después del ataque que habían sufrido esa noche no encontraba la manera de hacer que su jefe de manada recuperara la conciencia o por lo menos el sentido del habla. Damon Salvatore lo había neutralizado parcialmente y con eso los dejaba totalmente a merced de cualquiera que deseara asesinarlos, pues el punto débil era ahora conocido por los vampiros comunes y no les convenía salir a la luz tan pronto.
Miraba el reloj constantemente en espera de noticias, se encontraba solo con el cuerpo petrificado de Klaus postrado en una de las camas de ese subterráneo donde se habían ocultado. Respiraba en breves pausas notándose su nerviosismo y su desesperación al no tener nocion de lo que debía hacerse.
En ese momento uno de los hibridos había llegado con una persona que podría ayudarlos; una chica morena que traían sometiéndola con ambas manos entre gritos y forcejeos, pues la llevaban evidentemente contra su voluntad.
-Sueltenme malditos Vampiros- Ella cerraba los ojos para concentrarse y posteriormente hacer un embrujo que romería las terminaciones nerviosas del cráneo de cada uno de los hibridos que la tenían sometida.
-Maldita perra hija de…-Los dos comenzaban a gritar de dolor mientras que el otro que estaba esperando con Klaus se lanzaba sobre ella para poder someterla definitivamente. La miraba con aquellos orbes amarillentos y las fauces mostrando los colmillos apunto de morderla, pero sabía que la necesitaban.
-Dejame..-El hombre no la escuchaba mientras que los otros dos se recuperaban poco a poco del dolor horrible de cabeza que tenía.
-Tus truquitos no servirán, somos tres contra uno y veo que eres novata, asi que si no quieres morir tendras que decirnos como podemos hacer que él despierte- En ese momento apuntaba con el dedo al vampiro original que aun se encontraba postrado en la cama con los ojos abiertos.
-Que.. que usaron..- Ella preguntaba con dificultad.
-Matalobos, verbena y la estaca de roble blanco- El hibrido moreno indicaba con naturalidad mientras que la acercaban a él sosteniéndola de los cabellos. -¡Haz algo!- El hombre exigía mientras que ella dudaba en decirles.
-No, no lo dire..- Ella se rehusaba pues su naturaleza le exigia por alguna razón no revelar el secreto pero en ese instante uno de los hibridos; el rubio con rostro de estrella de pop inglés se acercaba a ella mirándola a los ojos utilizando el único recurso con el que podían contar. Como vampiros-lobo no podían dominar bien el arte pero si el suficiente para poder sacar por lo menos algun indicio.
-Dime… como podremos sacarlo de ese estado- El se concentraba lo más que podía mientras que los otros dos lo miraban expectantes. La morena de cabello rizado se quedaba en estado de relajación observándose que las pupulas se agrandaban un poco en señal de que aquella hipnosis estaba saliendo a la perfección.
-El veneno no puede salir del cuerpo a menos que utilicen la sangre de un mago- Ella respondía de forma automática.
-Tu sangre nos serviría?, ¿Si el bebe tu sangre podrá despertar?- Continuaba el rubio.
-No… necesita la sangre de un mago alfa, aquel que la naturaleza elige para tener poderes, hijo o hija de un mortal común y corriente- Mencionaba la chica mientras que los otros tres estaban ahora mas confundidos que nunca, pues si esa bruja no les podría servir no sabían como buscar adecuadamente.
-Donde encontramos a un mago o bruja- El rubio volvía a preguntar.
-Ellos están entre nosotros, pero un mago alfa es difícil de encontrar, deben buscar en el centro de Londres- Ella indicaba mientras que ellos indignados golpeaban la pared en señal de impotencia, pues como calidad de engendrados le debían lealtad a su señor y por ende debían despetrificarlo. En ese instante sabían que tenían que encontrar a alguien que supiera sobre la existencia de ellos, alguien que fuera demasiado viejo para poder saber de todos ellos pero la pregunta sería.. Donde localizarlo.
