Notas Autora: Saludos mis lectores, espero que este último capitulo les guste, es un poco triste la verdad, pero bueno, mejor hay que leerlo, no quiero anticipar nada...
K-On! no me pertenece
Había pasado cerca de una hora, Ritsu y Azusa permanecían en silencio, disfrutando el sonido del mar acompañado de música discotequera del lugar.
-Al otro lado de la calle hay un bar donde quiero ir, quiero ahogar todas mis penas bailando, asique estaré ahí hasta cuando me sienta mejor ¿vale? - dijo la castaña a su buena amiga
- bueno, apareceré dentro de un rato entonces para hacerte compañía en nuestra última noche juntas como HTT - Dijo algo resignada la morena de coletas dibujando una sonrisa en su rostro
-De ahí somos entonces, pero no iré vestida así, debo romper corazones esta noche - dijo la ojimiel guiñándole un ojo antes de salir corriendo a la casa para cambiarse
Cuando llegó a la casa estaban todas las chicas en el salón tomando algo de té. Ritsu no las miró, pues bien sabía que Azusa les contaría los motivos de su mal educada actitud. No demoró casi nada en cambiarse de ropa, vestía igual que el día en que besó a Mio. En un acto rápido nuevamente salió de la casa en dirección al Bar-Discoteque dejando a todas las amigas del club boquiabiertas.
Azusa llegó a la casa algo apenada, no quiso contarles lo del viaje, pero si les contó donde estaba en ese mismo momento la castaña.
-¡Yo también quiero ir a bailar! - gritó Mugi emocionada al enterarse
- ¿Te parece si vamos Mio-chan? - preguntó Yui a la bajista
"Ahora entiendo, Ritsu irá a demostrar sus habilidades en el baile, tengo que detenerla " - pensó para sí la pelinegra
-Bien, vamos entonces - dijo con una sonrisa algo falsa, pues muy en el fondo comenzaba a sentirse algo celosa
Cuando Ritsu llegó a la barra hizo algo inesperado, pidió una cerveza bien helada y se sentó en uno de los asientos, le dio los primeros sorbos al trago para tantearlo, mientras lo hacía se sintió algo observada y al girar su vista se percató de una niña mas menos de su edad que la observaba. Los ojos de la chica eran color verde, su pelo era castaño como el de Yui sujetado por un lindo prendedor, Ritsu podía apostar que eran casi de la misma altura.
-Es la primera vez que la pruebas ¿verdad? -dijo sonriéndole la misteriosa chica
-Así es - dijo algo sorprendida - Sabe bien después de todo
-Mi nombre es Hana, mucho gusto - dijo extendiéndole la mano la ojiverde
- El mío es Ritsu, gusto en conocerte - dijo algo coqueta la ojimiel
- ¿y qué es lo que te trae por aquí?- pregunto curiosa la recién conocida
-Una pena de amor , hace más de un año que trato de conquistar al amor de mi vida y hoy me dijo que no podría sentir nada por mí, triste ¿no? - dijo abiertamente la baterista dándole un largo sorbo a la cerveza- Y eso no es todo, mañana me voy a primera hora rumbo a Londres para no volver, asique digamos que vine a reventarme en la pista de baile - continuó
- Bueno ya que ambas estamos solas, podríamos pasarla bien un rato ¿no crees? -dijo la ojiverde poniéndose de pie frente a Ritsu
-Me parece excelente - contestó la castaña tomándola por el brazo para llevarla a bailar
Ambas bailaron unos minutos juntas, sensualmente hasta que llegaron Yui, Mugi y Azusa a su lado para anunciar su llegada, Ritsu las abrazo y les grito:
- ¿Saben una cosa chicas?, esta noche para mi Mio Akiyama no existe ¡Al demonio con Mio! - dijo la ojimiel sonriendo extrañamente a causa del alcohol - Bailaré hasta no poder mas con Hana, que apropósito les presento - continuo diciendo
Todas las chicas en la pista le sonrieron y bailaron a su lado. Mio por su lado estaba en el segundo piso del bar observando cada movimiento de la baterista con algo de molestia al verla tan pegada a esa mujer, pero aun y así no decidió bajar.
La música sonaba, Ritsu para variar bailaba apasionadamente y sensualmente seducía a su compañera de baile que bien le seguía el juego hablándole al oído
-Hey Ritsu, todo lo que pase esta noche no se volverá a repetir, asique no sientas nervios de hacer algo que te nazca en el momento, no habrá problema, ya que solo nos divertiremos juntas por esta noche, ya mañana todo será parte del pasado - dijo seductoramente la ojivierde al oído de la baterista
-¿No hay problema?, entonces ven aquí- dijo la castaña abrazándola por la cintura para apegarla a su cuerpo- entonces pasémosla bien - dijo sonriéndole antes de besarla apasionadamente gracias a los efectos del trago que bebía
Las amigas que bailaban a su lado se sorprendieron al ver tal determinada acción, y más aun cuando veían el juego de lenguas que hacían. Mio sintió ¿Ganas de llorar?, ¿Rabia?, ¿Ansiedad?, realmente no lo descifraba pero no le gustaba la sensación al ver a Ritsu besando a esa chica. Cuando por fin se despegaron del beso Ritsu se sonrojó y sonrió tenuemente, estaba levemente mareada y necesitaba hacer sus necesidades, asique caminó de la mano junto a Hana hasta los baños. La bajista vio el recorrido extremadamente enojada y bajó las escaleras hasta llegar a la puerta del baño donde la esperó. Al mirar al lado se encontró con la ojiverde y no dudo en encararla.
- ¿Quien te crees tú para besar a Ritsu? - dijo amenazante la morena
- ¿Me hablas a mí?, yo beso a quien se me da la gana ¿vale? - dijo haciendo un desprecio la castaña
- Si, pero a Ritsu no, ella es "MI AMIGA" y no dejaré que alguien como tú le haga daño - dijo furiosa la bajista
- JA, JA,JA...mira quien lo dice...¿La idiota que después de un año no es capaz de enamorarse de una persona exquisita como Ritsu? - dijo amargamente la ojiverde - mejor acepta que ella me prefiere a mi esta noche - dijo más arrogante ahora.
-Eso no es así - dijo sorprendida la ojigris
- Pues ella me besó a mí, asique asume que te perdiste los besos excitantes que da y te recomiendo que asumas que esta noche Ritsu será completamente mía - dijo la castaña saboreándose.
- No me desafíes engreída...aquí la única que tiene que bajar de la nube eres tú, porque Ritsu fue, es y será siempre mía - dijo la morena furiosa ante los comentarios de la chica.
-¡JA!, veamos que prefiere entonces, dejemos que elija ella ¿Te parece?- dijo cruzándose de brazos la ojiverde
-Me parece bien - dijo la morena cruzando sus brazos también
Ritsu salió del baño, cuando vio a Mio, la ignoró por completo, ni siquiera le dirigió una mirada. Mio al verse ignorada algo molesta la tomó por el brazo y la acorraló en la pared.
-No me ignores Ritsu - dijo la bajista antes de besar apasionadamente a la castaña que se rendía ante tal enloquecedor contacto
Sus labios tocaban con necesidad y efusividad que poco a poco se fue simplificando hasta llegar a un lento y delicado contacto, se abrazaban con ternura mientras profundizaban el inesperado beso. Mio se distanció solo para decir nuevas palabras
-No me ignores - Dijo la morena suave y seductoramente cerca de los labios de Ritsu
- No lo haré - dijo con los ojos cerrados dejándose llevar a la espera de otro apasionado beso
Mio tomó el rostro de la castaña, apegó su cuerpo al de ella presionándolo a la muralla y la besó con pasión y determinación. La baterista estaba totalmente en las nubes, recorría los labios de la pelinegra con todo el amor que contenía. Para cuando se distanciaron la castaña la abrazó fuertemente, tenía miedo a que todo eso terminara, era un sueño cumplido. La bajista también la abrazaba tiernamente, miró a hacia a la izquierda con una sonrisa victoriosa, pues sabía que se encontraría con la mirada sorprendida de Hana para refregarle en la cara que Ritsu la prefería a ella.
- Vamos a casa Ritsu...- le dijo tiernamente al oído
La ojimiel no estaba en su cien por ciento, pues la inexperiencia en el alcohol sumado al exquisito beso del amor de su vida la tenían cerca de la atmosfera, solo atinó a abrazar a la ojigris por la espalda y continuar el camino a casa sintiendo y disfrutando su dulce aroma en silencio. Para cuando llegaron la morena la condujo hasta la habitación, Ritsu que estaba algo mareada aún se recostó en la cama con una sonrisa tranquila.
-Mio...ven a dormir conmigo esta noche - le pidió la baterista estirando una de sus manos
- Dormiré en mi cama Ritsu, ya duérmete ¿Si? - dijo algo nerviosa la morena
- Entonces ven y dame otro beso ¿Si? - dijo la ojimiel tiernamente
-No lo haré...- dijo algo perturbada la bajista sentándose en la cama opuesta a Ritsu
-Pero si ya nos dimos un beso en el pub, ¿Si quieres podemos volver? - dijo la castaña sentándose en la cama también
- No Ritsu, no entiendes, no quiero hacerlo nuevamente - dijo la pelinegra algo trastornada tragando saliva
-¿Me estás bromeando Mio? - preguntó la baterista algo desconcertada
- No...-dijo nerviosa la ojigris
- Entonces...¿Para qué me besaste?, ¿Para jugar con lo que siento? - decía algo molesta la castaña mirando los ojos de la morena
-De ninguna manera Ritsu, solo que...-dijo amargamente la bajista - solo que esa tipa con la que bailabas me desafío y la bajé de la nube - dijo algo complicada
-¿De qué desafío me estás hablando Mio? - dijo la baterista más molesta aun
- Que la muy estúpida creyó que tú la preferías a ella antes que a mí y para demostrarle su lugar te bese y con eso le aclaré a quien realmente prefieres - dijo algo abrumada la pelinegra
- ¿Eso quiere decir que me utilizaste por un maldito capricho tuyo? - preguntó algo desilusionada la ojimiel - ¡Jugaste conmigo Mio!, yo no entiendo qué demonios te crees que soy, ¿acaso no sabes que tengo sentimientos también? - dijo enfurecida la baterista
- No lo digas de esa manera Ritsu...- dijo la bajista tratando de justificarse
-¡¿ Y cómo quieres que lo diga?! ¿Ah?, ¡Si lo único que hiciste todo este maldito año fue jugar conmigo!, me siento basureada por ti, ¿Pero sabes qué?, todo eso se acabó - dijo la castaña llorando con rabia - Yo pensé que de verdad sentías algo cuando me besaste, en verdad creí que me querías Mio ¿Por qué me haces esto?, ¿Por qué juegas conmigo?, ¡¿POR QUÉ?! - dijo totalmente destrozada mientras se tapaba la cara con las manos
- Lo siento Ritsu, en verdad perdóname...- pidió suavemente la morena
- ¿Puedes dejarme sola un momento? - pidió la ojimiel gradualmente secando sus lagrimas
- Bien...-dijo la ojigris poniéndose de pie
- Llama a las chicas, diles que vengan de inmediato y me esperen en el living - dijo con la mirada perdida la baterista
Habían pasado escasos cinco minutos, todas las chicas llegaron algo agitadas, pues habían corrido para llegar ahí lo antes posible, Mio estaba sentada en uno de los sillones algo apenada, Azusa sospechaba el por qué, pues Hana le había contado lo ocurrido.
-¿Por qué lo hiciste Mio-senpai?, ¡¿Por qué motivo besaste a Ritsu-senpai si no sientes nada por ella?! - dijo molesta la kohai
- No lo sé Azusa, no podía perder contra esa imbécil - dijo perturbada la ojigris
-¡¿Cómo puedes actuar tan fríamente sabiendo que ella te ama?! - dijo reprochándole con rabia mientras las demás chicas solo observaban apenadas
- ¡Yo la quiero mucho también!, no es como dices que es, a mi también me duele verle así, no creas que para mí ha sido fácil todo esto - dijo subiendo el tono la bajista
- Pero nada de lo que me dices justifica que la hayas besado para ganar una porquería de competencia - dijo mas indignada la guitarrista
-Lo sé, pero ya está hecho, solo queda asumirlo ¿No? -dijo Mio algo fastidiada
- Es que ese es justamente el problema ¿Sabes?, asumir que Ritsu-senpai via...- Alcanzó a decir la kohai antes de ser interrumpida por la baterista que entraba al living
-¡Azusa!, eso es algo que yo debo decir - dijo con la mirada ida la ojimiel
Todas las chicas se acomodaron en el living mientras Ritsu de pie las observaba con los bolsos que traía a su lado.
- Bien...hasta ahora no sé cómo empezar chicas...pero quiero comunicarles que me voy, regresaré a la cuidad ahora mismo, pero eso no es todo...mañana viajaré a Londres en el primer vuelo con destino a Europa - dijo dejando caer lagrimas de sus ojos la castaña - y quiero decirles que no volveré a Japón nunca más, necesito que entiendan mi situación y me perdonen por dejarlas a ustedes, mis compañeras de escuela y banda, mis grandes amigas - dijo sollozando con descontrol
- No puede ser cierto lo que dices Ricchan - dijo Mugi llorando desesperada negando con la cabeza
- No puedes irte de Japón Ricchan - dijo Yui paralizada con sus ojos cristalizados - no puedes dejarnos aquí, ¡SOMOS TUS AMIGAS!- gritó la guitarrista que lloraba a mares
-Lo siento mucho chicas - dijo gimoteando entre las lagrimas Ritsu que se acercaba a ellas- necesito que entiendan que no puedo estar aquí , me hace daño estar aquí, yo las quiero con todo mi corazón, no quisiera perder esto tan lindo que tenemos, pero no estoy bien aquí en Japón, solo apóyenme por favor...-pidió entre lagrimas a sus dos amigas
"Ritsu se va a Londres para no regresar por mi culpa, se va para no verme, para olvidarme..."-pensó para si Mio que botaba lagrimas por sus ojos y que secó rápidamente con su manga
Existió un silencio verbal, ya que sollozos retumbaban en cada pared que las rodeaban, todas amargamente lloraban la pena que sentían con la noticia. Ritsu se paró y caminó lentamente hasta uno de sus bolsos, lo tomó y se puso de rodillas frente a Mugi.
- Mi pastelito dulce...tengo un regalo para ti ¿Sabes? - dijo tratando aguantar las lagrimas sin éxito - Quiero que guardes esto- dijo sacando de su bolso una pulsera que había comprado el día que se divirtieron juntas por la ciudad- quiero que la guardes para que me recuerdes...que recuerdes que existió una niña llamada Ritsu que te enseñó lo divertida que podía ser la vida, asique guárdala por mi ¿vale? - dijo abrazándola tiernamente
Se puso de pie y se ubicó frente a Yui que lloraba angustiosamente
-Mi compañera de baile, mi alma gemela versión inmadura, no sabes cuánto te voy a extrañar- dijo sollozando la baterista - Quiero que seas tú quien conserve esto - dijo sacándose el gorro de lana que usaba sitiándolo en la cabeza de la guitarrista - Después de todo lo que ensayamos juntas aprendí que podemos lograr lo que nos propongamos mientras dependa de nosotras, asique quiero pedirte que nunca bajes los brazos ante nada, porque eres tan capaz como cualquiera para lograr lo que sea y no olvides nunca...pero nunca...que si vas a bailar debes ponerte este gorro para recordarme, debes hacerlo Yui ¿vale?- continuó la castaña tratando de animarla
- Lo usaré con orgullo Ricchan - dijo llorando desconsolada la guitarrista
- Muchas gracias por todo este tiempo Yui - dijo propinándole un abrazo cariñosamente
Ritsu lentamente se dirigió al otro extremo de la sala, donde estaban sentadas Mio y Azusa, se puso frente a la última y le sonrió
- ¿Que va a ser de mi sin mi pequeña kohai? - dijo llorando amargamente la ojimiel - definitivamente te agradezco enormemente todo el cariño y apoyo que me has brindado, eres sensacional Azusa y quiero entregarte esto - dijo sacando de su bolso unas baquetas algo estropeadas- estas fueron mis primeras baquetas ¿Sabes? y quiero que las guardes y cuides con todo el cariño que se merecen, serás la nueva presidenta el próximo año en el club de música ligera y quiero que estas baquetas te entreguen toda mi vibra y reflejen el inmenso amor que le tengo a HTT - dijo botando nuevamente lagrimas
- No te vayas Ritsu-senpai...todas te necesitamos aquí - dijo sollozando la morena de coletas
-Ya lo hablamos Azusa, sabes bien que no puedo seguir aquí - dijo pellizcando la mejilla de la kohai con cariño - quiero pedirte que cuides a Mio por mí, no hay a nadie más que pueda confiarle esto, te estaré eternamente agradecida si lo haces - dijo en un tono muy bajo que solo la guitarrista escuchó
- Lo haré Ritsu-senpai...pero te voy a extrañar tanto - dijo la kohai lanzándose al cuello de la castaña para llorar
- Y yo a ti mi pequeña amiga, no sabes cuán importante eres para mi, te quiero una enormidad y nunca lo olvides - dijo la baterista besando la frente de la morena de coletas
Ritsu se puso de pie, dudó un momento en si decirle algo o no a Mio que tenía sus ojos cristalizados en lagrimas que no dejaba caer. Se puso frente a ella arrodillada para quedar a su altura.
- Bueno, creo que no puedo decir mucho más de lo que ya sabes, sabes que todo esto lo hago por ti y sabes también que me es imposible tenerte cerca sin sentir la necesidad de abrazarte o besarte, creo que no puedo pedirle más a ese testarudo corazón que tienes, que a pesar de todas mis muestras de amor, de todos mis intentos nunca latió por mí, creo que puse todas mis ganas en cada cosa que hice, por eso me siento tranquila, pues lo demás ya no dependía de mi. Realmente deseo que encuentres ese hombre que buscas, aunque sabes perfectamente que no existe nadie en este planeta que te ame más que yo - dijo la baterista llorando desconsoladamente - ¡Nunca va existir nadie en este mundo que te ame como yo lo hago!- Le grito con desconsuelo - quiero que te quedes con esto - dijo sacando de su bolso una foto en donde aparecían ambas cuando eran pequeñas abrazadas sonriendo a la cámara - esta foto me acompañó cada día de mi vida después de conocerte, fue nuestra primera foto juntas. Por un momento estando en la habitación pensé en romperla, pero imagino que estará mejor en tus manos - continuó gimoteando con dolor - espero que te sea de utilidad algún día y espero también que me perdones por renunciar a este amor que siento, pero ya no tengo fuerzas, ya no tengo de donde agarrarme para continuar, si lo tuviera créeme que ya estaría tratando de robar una de esas sonrisas que adoro ver en tu rosto, solo perdóname Mio, perdón si te molesté o hice que te enfadaras fuertemente en ocasiones, ahora ya no tendrás a la mosca en el oído de Ritsu que estorbaba en tu vida, ahora puedes ser feliz y por sobretodo conocer el amor, el amor verdadero, ese amor que duele cuando no ves a la persona que amas, ese amor que pide a gritos abrazar a la persona que te roba el alma con una mirada o una sonrisa - dijo haciendo pucheros para contener las lagrimas - en fin...gracias por todos estos años Mio, gracias a ti conocí el significado de la verdadera amistad y espero que nunca olvides al mirar esa foto, que esa pequeña niña que te abraza tan cariñosamente te estará amando siempre, donde quiera que esté - dijo tratando de sonreírle entre lagrimas.
Mio estaba destrozada, tenía un nudo en la garganta que dolía cada vez más con cada palabra de la baterista, quería llorar, gritar y patalear como nunca lo había hecho, mordía su labio para evitar llorar frente a la ojimiel, no quería que la viera mal.
- Bien, creo que ya dije todo lo que tenía que decir - dijo la castaña incorporándose para tomar sus maletas, todas menos Mio se pusieron de pie para verle partir.
- Chicas nunca olviden quien fui estando con ustedes, recuerden los buenos momentos, yo también estaré recordándolas siempre, le escribiré a Azusa para que sepan de mi - dijo la castaña sonriendo resignadamente - Las quiero mucho - dijo antes de cerrar la puerta.
Al sentir el cierre de la puerta Mio comenzó a llorar con desconsuelo, tenía un nudo en la garganta que la agobiaba enormemente.
-Ritsu...Ritsu...Ritsu - decía llorando la morena tomando con rabia su cabeza- ¿Por qué Ritsu? - decía hablándole a la foto con una pena que atravesaba todo corazón.
- ¡Mio-senpai reacciona!...¡Ritsu-senpai se va para siempre! - le gritó la kohai desesperada agitándola por los hombros
- ¡LO SÉ, LO SÉ! - gritaba desesperada la pelinegra entre las lagrimas
- Mio-senpai...¿En serio no sientes nada por ella? - dijo entristecida la morena de coletas pidiéndole una explicación - ¿Es enserio que al ver el rostro de Ritsu-senpai en esa foto no sientes nada? - dijo secándose las lagrimas con rabia
-Yo...yo la amo Azusa, ¡LA AMO! - le gritó entre sollozos
- entonces deja de ser tan idealista Mio-senpai, lucha por ese amor que sientes - dijo tratando de alentarla l- en este minuto esa chica miras en la foto te está abandonando para jamás volver, la estás perdiendo Senpai - continuó la kohai
- Ritsu...vuelve...- decía bajista muy despacio
- Entonces ve por ella Mio-senpai, ve antes de que sea demasiado tarde - sentenció la pequeña.
Mio miró la tierna foto que sostenía en sus manos, la dejó sobre la mesa y comenzó a correr hacia la puerta, la abrió y corrió en dirección a la entrada principal de la casa, era una mansión gigante y era una buena cantidad de metros los que debía correr, corrió bajo los oscuros arboles sin mirar atrás esperando verla, estaba casi llegando a la entrada principal, cuando llegó ahí todo era más oscuro aun, las hojas de los arboles sonaban en su oído casi burlándose del miedo que sentía y comenzó a gritar.
-¡RITSU!, ¡RITSU POR FAVOR VUELVE!...¡NO ME DEJES SOLA!...¡TENGO MIEDO POR FAVOR! -gritaba desesperadamente sentada en el suelo.
Pasaron escasos segundos y sintió como se acercaban unos pasos hacia ella, alguien venía corriendo, desde la casona, Mio imaginó que era una de las chicas pero no fue así.
-Mio...estoy aquí, no tengas miedo...-dijo tratando de tomar aire la castaña que aparecía para abrazarle - ya todo está bien...-dijo recuperando el habla
-Ritsu...-dijo llorando la morena en los brazos de la baterista
- Debes volver a casa Mio, yo ya tengo que irme...-dijo la ojimiel tratando de ponerse de pie sin resultados positivos, ya que la ojigris se lo impidió
- No puedes irte Ritsu, no puedes dejarme aquí...-dijo la pelinegra mirándole a los ojos
- Eso es algo que ya decidí Mio...-dijo acariciando tiernamente la mejilla de la bajista
- Pero te amo Ritsu...no puedes dejarme si te amo - dijo la morena incrustada en el pecho de la ojimiel
-¿Que estás diciendo? - dijo sorprendida la castaña alejándola de su pecho para mirarla a la cara
-Eso Ritsu, Te amo...y no puedo tenerte lejos de mí, te necesito a mi lado, necesito tu mirada, necesito tus abrazos, tus besos, te necesito Ritsu...No sé vivir sin ti-dijo llorando la morena
-¿Y qué hay con tu idealismo Mio? - pregunto esperanzada la baterista
- No me interesa, de que me sirve buscar eso si mi corazón pide a gritos a mi Ritsu- dijo llorando amargamente la morena
- Mio...¿Puedo besarte? - dijo tímidamente la castaña acariciando su rostro
- Es lo que más deseo en este momento - dijo la pelinegra abrazando con mas fuerzas el cuerpo de la ojimiel
Ritsu tímidamente se acercó a los labios de Mio, se rosaban tiernamente, con pasión y simpleza, no duró mucho, abrieron sus ojos, se miraron fijamente entre el silencio que Mio borró.
-¿Como no enamorarse de ti Ritsu?, esa mirada tan profunda, esa sonrisa tan viva que me hace sonreír por el hecho de verla, ese romanticismo que tienes, tus hermosas palabras, tus tiernos abrazos y tranquilizadores besos, ¿Cómo no amarte después de todo lo que eres?-dijo la ojigris acariciando la mejilla de la ojimiel que le miraba con amor - no te vayas Ritsu...te lo ruego - pidió la bajista entre lagrimas.
-No lo hare Mio- dijo acariciándola tiernamente
Ambas se abrazaron cariñosamente, estaban realmente contentas, tomaron las maletas de Ritsu y de la mano comenzaron a caminar por el largo camino en dirección a la mansión de Mugi, al llegar ahí ambas entraron de la mano y todas instantáneamente se alegraron de verlas de vuelta y juntas, tomaron una taza de té con pastelitos para celebrar el amor que inundaba a la pareja, habían pasado cerca de dos hora conversando todas en el salón y como era natural el cansancio comenzó a invadirlas.
-Tengo sueño...iré a dormir chicas - dijo Yui entre bostezos
-Yo también tengo sueño, fue un día muy agotador - dijo la kohai a su lado
- Creo que debemos ir a descansar, ¿Les parece? - preguntó la pelinegra a sus amigas
- Muy bien, ya está dicho...-dijo poniéndose de pie - Ahh, por poco lo olvido... espero no escuchar gemidos desde mi habitación...-continuó dirigiéndoles una sonrisa
-¿Q-Que? - dijo una ruborizada castaña
Todas las chicas rieron ante tal comentario, todas menos las afectadas que estaban totalmente ruborizadas y paralizadas. Todas las chicas entraron a sus habitaciones y la baterista aun no podía reaccionar.
- Ya vamos Ritsu, Yui solo bromeaba...- dijo la bajista propinándole un tierno beso
-L o sé pero no deja de desencajarme, lo siento - dijo volviendo en si la ojimiel
Así ambas chicas llegaron al cuarto, Ritsu se sacó la ropa como siempre, estaba acostumbrada a cambiarse de ropa frente a Mio, estaba en sostén y calzón. Mio que también estaba cambiándose de ropa se petrificó al ver el cuerpo de la castaña, pues ahora lo miraba con deseo, la recorrió con la mirada de pie a cabeza, tentándose. Se acercó lentamente por detrás de la castaña, la abrazó por la cintura con cariño, sus labios besaban el cuello y hombro de la sorprendida baterista.
-M-Mio...no creo que...e-esto...-decía estremeciéndose con el contacto
- Shhh - la hizo callar mientras la seguía besando
- M-Mio...detente...yo...no...-decía tiritando esta vez
-¿Que sucede?, ¿Por qué tiemblas Ritsu? - decía ahora abrazándola con cariño
-Lo siento Mio, pero estas cosas me ponen un poco nerviosa, además yo no sé como...-Dijo la ojimiel sin poder terminar, pues las palabras se escapaban
-¿Se hace?- pregunto la morena besando su cuello nuevamente
-Si...o sea sé pero..-dijo algo avergonzada y ruborizada la baterista
-Tranquila Ritsu, no haré nada de eso, recuerda que también soy una inexperta, súmale a eso que no quiero hacerlo aquí, con las chicas en las demás habitaciones, sería algo totalmente vergonzoso
-Creo que eso es lo que más me asusta sabes, que nos escuchen...-dijo dándose vuelta para mirar a su novia
- Creo que tendremos que esperarnos un poco - dijo la morena sacándose el pantalón que llevaba a un puesto para gatear por la cama de Ritsu hasta acostarse por sobre las mantas boca abajo en ropa interior
-¡Demonios Mio, no me tientes!- dijo gritando ahogadamente para que solo la escuchara la morena
- Pero si ya te dije que debemos esperarnos - dijo sin mover un dedo
-Pero es que...tu cuerpo es tan...no sé...pero...-Decía la castaña acercándose al cuerpo de la morena para acariciar la espalda - es tan perfecto, yo...lo deseo...- dijo la castaña acariciando más nerviosa las piernas de la bajista
-¿Quieres hacerlo aquí? - preguntó la pelinegra dándose vuelta para mirarle
-No puedo aguantarme Mio...me encantas - decía acariciando el trasero de la ojigris
-Hey...ya empezaste antes de responder - dijo sorprendida la morena
-Lo siento...- dijo alejando su mano mientras ella entera temblaba y no de frio
- Ven aquí - le dijo la morena acostándose en el centro de la cama haciéndole la seña para que Ritsu se pusiera sobre ella
-¿Estás segura de que quieres que yo sea quien lleve el control? - preguntó la baterista acomodándose sobre ella - lo digo porque no me voy a detener una vez que empiece
-¿Y quien dijo que quiero que te detengas? - preguntó la pelinegra algo seductora
- ¡Rayos! eso me gusta mucho mas...-dijo la castaña besando apasionadamente a la bajista
Sin más palabras comenzaron a conocer sus cuerpos con el tacto, ambas se recorrían lentamente, Ritsu había dejado de temblar pues ahora todo lo que contenía lo estaba marcando en la piel de Mio, le mordía cada lugar por donde pasaba provocando algunos gemidos en la boca de la pelinegra que ardía en excitación al contacto. Ritsu la dominaba entre sus labios y brazos, estaba totalmente rendida ante las caricias que le proporcionaba, estaba esclavizada ante la dominancia y el deseo de entregarse por completo. La baterista retiró la ropa interior de la morena que estaba totalmente provocada, en un acto rápido también se retiró la de ella, quedaron sus cuerpos totalmente desnudos tocándose, conociéndose de cerca, las piernas se enredaban en cada beso en cada caricia y en cada gemido de placer. Ritsu quería llevar a Mio a la lujuria y lo estaba logrando.
-R-Ritsu...-repetía una y otra vez entre una respiración placentera y agitada en el oído de la ojimiel que se excitaba al oírla
La baterista no aguantó más y comenzó a hacerle el amor, despacio en ocasiones y más fuerte en otras, Mio estaba rendida a sus brazos dejándose llevar, tenía ganas de gritar de placer, estaba llegando al límite, Ritsu al verle así posó una de sus manos en la boca de Mio para contener el posible grito, y así fue, Mio empuñaba las sabanas con sus manos mientras observaba los enamorados ojos de Ritsu cuando gritó de placer, cerró sus ojos con una agitada respiración, soltó las sabanas que sostenía relajando por completo su cuerpo. La castaña la besaba aun, delicadamente con cariño, acariciaba la frente transpirada y la besaba sutilmente, ambas sonreían entre el descanso, estaban felices de tenerse, La ojimiel se acostó al lado de la morena que rápidamente se apoyó en su pecho para descansar. La baterista se sorprendió pero no había nada más dulce que tener al amor de su vida recostada en su pecho descansando después de hacerlo, entrelazaron sus manos y descansaron juntas, sintiendo sus corazones latir, su respiración que poco a poco volvía a la normalidad. Ritsu estaba exhausta y sin más se quedo dormida .
Mio escuchaba aquel tierno ronquido de la castaña, siempre lo había escuchado a lo lejos, ahora lo tenía resonando en su oído y no le molestaba en lo absoluto, por el contrario le encantaba sentirlo tan cerca, tan suyo. Abrazó con más fuerza a la dormida baterista y se quedó dormida en el pecho de la romántica chica escuchando el ahora tranquilo latir de su corazón.
Notas Autora: o(°w°)o No sé a ustedes pero igual me gustó mucho escribirla, este es mi tercer trabajo y me siento orgullosa de ello, hoy por hoy tengo un aire de cómo hacer otro fic, pero aun estoy pensando en qué basarlo...si me decido a escribirlo veran dentro de los proximos días una nueva historia publicada, ¡RECUERDEN LA FOTITO DE LA RITSU! y sabran que soy yo nuevamente. MUCHAS MUCHAS GRACIAS!...espero comentarios! \(^.^)/
