Rating: M
Género: Romance
Pareja: Johan Andersen x Haou Juudai
Tabla de retos: Virtudes
Tema: 4. Patientia / Paciencia.


Haou haló la cadena que lo ataba a la cama con fuerza, tanta que se hizo daño en la muñeca, que tronó sospechosamente, esparciendo por su cuerpo oleadas de dolor puro. Entrecerró los ojos mientras miraba a Johan, quien parecía bastante entretenido buscando algo en el cajón de la comoda junto a la cama. ¿Qué demonios estaba planeando? ¿Y por qué aún a él, Rey del lugar, no se le ocurría llamar a los sirvientes? ¿Acaso tenía curiosidad? Sus ojos dorados vagaron por las manos de Johan, sus brazos marcados y fuertes, si hubiera nacido en una cuna de oro, como él, se podría afirmar que era perfecto, pero dados sus impuros orígenes, apenas se permitía llamarlo 'atractivo'. En eso estaba pensando, cuando el joven se incorporó con un pequeño instrumento entre los dedos, aunque no podía precisar qué era.

—La paciencia es una virtud, Haou-sama —se rió él, enseñándole un aparentemente inocente pincel, que nisiquiera sabía que hacía ahí, pues él no se dedicaba a la pintura ni le interesaba—. Te prometo que, aún cuando me esté muriendo de ganas, seré paciente. Seré paciente hasta que me pidas 'por favor' que siga.

—Te lo advierto... —empezó a decir, pero fue cortado por una pequeña carcajada de su acompañante.

—Si quisieras o pudieras hacer algo, ya lo habrías hecho —su boca se dirigió hacia el lóbulo derecho de Haou y mordisqueó poco a poco la zona, dejando pequeñas marcas de sus dientes. Haou se removió, pero su orgullo le impidió exhalar algún sonido, así fuera de protesta. Johan ya sabía que algo así sucedería, por lo cual no se inmutó y asegurándose de que los ojos ámbar de su presa estuvieran fijos, se llevó el pincel a los labios y lo lamió de manera lasciva y seductora. ¿Qué demonios iba a hacer con esa cosa?

Los botones de su camisa de color negro saltaron suavemente, uno por uno, hasta dejar su abdomen pálido a la vista, el cual Johan recorrió con los labios, hasta detenerse en sus tetillas, justo en el momento en el cual Haou tenía los ojos entrecerrados y el rubor cubría sus mejillas. Estaba luchando por no empezar a suspirar, pero no pudo evitar la corriente eléctrica que recorrió su espina dorsal cuando el pincel húmedo delineó una de sus tetillas erectas.

—¿Está satisfecho mi Rey? —inquirió él, reemplazando con sus labios al pincel y este a su vez, empezó a delinear formas en el vientre del castaño, aún semi-cubierto por sus pantalones negros—. Parece que aún no quiere hablar. ¿Me pregunto por qué será? ¿Acaso ésto —su ágil mano alcanzó el pequeño bulto que sobresalía de sus pantalones—, se siente tan bien que te ha quitado el habla?

Haou gruñó. Muchas veces antes había sentido esas manos jugando con él. Pero siempre eran leves y efímeros roces. En cambio, esa vez, el movimiento era constante, lento, pero constante. Un ritmo demasiado suave, casi pensaba que estaba por volverse loco, pues el calor que sentía subía lentamente por su espina dorsal, casi siempre haciéndolo pensar que necesitaba más de eso, a más velocidad, simplemente más... Sus caderas comenzaron a moverse al compás que le marcaba el otro, pero no duró mucho tiempo.

—¿Así que ahora es cuando el Rey empieza a disfrutar? —Johan retiró su mano y miró embelesado la expresión de su amante en la oscuridad de la habitación, tenía la respiración agitada y los ojos entrecerrados, pero se alcanzaba a apreciar cómo sus orbes de color ámbar estaban dilatadas y su rostro sonrosado por la agitación.

No tenía sentido negarlo, pero cuando el rey trató de incorporarse para buscar los labios del otro, la cadena volvió a imposibilitarlo y el dolor lo cegó momentáneamente.

—Te he dicho mis condiciones para seguir —para torturarlo, volvió a pasar su mano nuevamente por su miembro, rápidamente, casi como un relámpago, con el propósito de excitarlo más y que terminara cediendo a sus peticiones.

—N-no —se negó el otro, mientras trataba de soltarse. Era humillante, pero si debía terminar el trabajo él solo, entonces lo haría.

—Vamos, no es tan malo pedir las cosas por favor —le susurró el otro, deteniendo sus intentos de soltarse, luego atrapó sus labios en un beso frenético, mientras se posicionaba estratégicamente, de manera que de vez en cuando, con sus rodillas pudiera tocar el punto específico en el que Haou sentía más placer.

Sus labios fueron devorados por el otro y su lengua danzó a la par de la suya, aumentando así la sensación de que estaba a punto de derretirse. ¿Sería capaz de pedir... 'por favor' que terminara con su dignidad, con su orgullo? Johan estaba siendo paciente con él, demasiado, hasta el punto que lo enloquecía y si lo pensaba lógicamente (aunque era difícil en esas circunstancias), terminaría tomándolo de cualquier manera. Con más o menos brutalidad, no importaba, porque esa noche Haou sería suyo. ¿Sería mejor decírselo? ¿O humillarse aún más esperando el momento en el cual Johan terminara con su paciencia?

Sintió cómo sus pantalones eran quitados del camino, así como el resto de su ropa interior, pero el de ojos verdes no hizo nada más. Cerró los ojos, tratando de no gritar las palabras que necesitaba decir. No quería ceder, no quería...

Johan llevó sus labios hasta el miembro erecto de Haou y depositó un par de besos fugaces en él.

—P-por... —nisiquiera podía decirlo, no tenía aire en los pulmones, todo se iba en sus vanos intentos de respirar—, J-Johan...

—¿Sí? —sus voz estaba ronca por la excitación, pero parecía tener más cordura que su acompañante.

—Hazlo —era la única manera de no humillarse, se lo decía como una orden, no como una petición, una orden de un Rey a su esclavo, una que debía obedecerse.

El joven sonrió. Había encontrado una buena manera de zafarse de la situación. Si hubiera querido, se habría negado a tan ridícula petición, pero tenía que admitir que también estaba deseándolo. Volvió a lamer el pincel y para distraer a su presa, se enzarzó en una nueva batalla de lenguas con él, al tiempo que usaba el pincel para entrar en él, de manera que pudiera dilatarlo lo suficiente.

Las quejas de dolor de Haou no traspasaron sus labios, no podía hablar, de cualquier modo, no de forma coherente.

—Ahora debería de ser yo el paciente —se rió Johan, al tiempo que se colocaba lentamente en la entrada del otro. Para Haou aquella era una tortura, nada equiparable con el dolor de la muñeca minutos antes. Dolía como nadie tenía idea. Y estaba seguro de que habría sangre, pero aún así lo dejó avanzar hasta que pronto estuvo completamente dentro de él.

Pasaron unos cuantos minutos en silencio antes de que Haou diera una seca cabezada para indicar que estaba listo y Johan comenzara a moverse en su interior, primero suavemente y luego aumentando el ritmo. En uno de esos movimientos, la cadena que estaba atorada a la cama, se soltó y Haou pudo medio incorporarse en la oscuridad, este cambio de postura logró que Johan pudiera alcanzar su punto frágil, de modo que cada embestida se sentía como el cielo mismo y pronto ningún auto-control pudo evitar que empezara a llamar a su amante en la oscuridad, pidiéndole que fuera más rápido, ordenándole que no se detuviera.

—Demonios —maldijo por lo bajo Haou, mientras sentía que todo su cuerpo temblaba a punto del clímax—. Me va a hacer falta mucho auto-control para no hacerme adicto a esto.

Johan se rió un poco.

A él no le importaba darle un espectáculo a los aburridos de la Corte del Rey.


Notas de la Autora: Si alguien se está preguntando qué demonios es esto... Bueno, yo también me lo pregunto x'D. Recuerdo que leí algo medio lemon ayer, más referencias visuales de mangas yaoi... o sea, no buena idea x'DDD. Ni siquiera sé que escribí x'D, pero ahi está la paciencia es una virtud que ustedes debieron tener para esperar un mes a que yo actualizara esto x'DDDDD. Ok, mal chiste, son ls 3 am y ando bailando por aqui medio happy x'D. Así que mejor ignoren los coments fangirls de siempre x'DDD.

Ya mejor me voy x'DDD.

Ya están arriba los nuevos caps de: I belong to you y Más que palabras por si gustan leerlos x3.

Gracias por leer y comentar.

Ja ne!