A veces a Izuku lo confunde la indiferencia de Aizawa-sensei.

Es verdad que no necesariamente espera que le diga todo, o incluso que lo salude. El problema está en que Aizawa-sensei aparece de vez en cuando y hace algo que le hace pensar dos cosas, una es que es una molestia, y la otra que le dice que es necesario.

Izuku no sabe cuál de las dos es la verdadera, o si incluso es verdadera... Por ahora, sin haber mediado realmente palabras, Aizawa Shota es su Maestro, y él es simplemente su estudiante... Pero, podrían ser más, ¿verdad?

—¿Si encontraras a tu alma gemela que harías? —pregunta Uraraka en el almuerzo, Izuku mira de reojo su Katsudon y piensa que ya no se ve tan apetitoso como antes... Aun así corta otro pedazo con los palillos y se lo mete a la boca.

—Me gustaría ir a mirar las aves, —contesta Iida, sus lentes brillan con malicia calculadora, o simplemente calculando Iida es simplón, sin embargo en ocasiones Izuku lo considera difícil de leer—. Entonces iríamos de tour por las instalaciones de Idaten.

Uraraka asiente—: ¿Y tú Todoroki-kun?

Él toma un bocado tentativo de su soba frio, pueden escucharlo sorber los fideos, se ve... calmado, pero Todoroki Shouto se ve calmado siempre y cuando no le hablen de Endeavor, o de Kacchan... Izuku sabe que nada en Todoroki permanece calmado.

—No necesitaría hacer nada en particular. —Dice, dandole una mirada provisional a toda la mesa—. Solo estar juntos sería suficiente.

—¿Qué tal tú, Uraraka-san? —Izuku desvía la pregunta antes de que esta termine rebotando en el.

—Me gustaría ir a una cita, —balbucea, se remueve un poco en su asiento y añade— y tomar té... té verde.

Todoroki entrecierra los ojos, pero no pasa a mayores.

—¿Y tú Midoriya?—comenta Iida, a su lado, y de alguna manera Izuku siente que ha terminado en una posición peligrosa, sin embargo no sabe del todo porque— ¿Qué harías?

—Yo, eh...—intenta, argumentar algo que no lo ponga en desventaja o que no revele su secreto—. Bueno... Creo que estaría asustado.

—¿Por qué? —Interrumpe Uraraka.

—No sabría si podría ser una molestia... —dice, siente como la voz se le desliza por la garganta cual vidrio molido, inseguridades que no debería estar ventilando a sus compañeros de clase, preguntas que deberían mantenerte entre la oscuridad y el alma—. O si no quiere conocerme, quizás me interponga en su camino.

—¿Es Bakugou? —cuestiona Todoroki.

—¡Que no es Kacchan! —Estalla Izuku, con el rostro inundado de rojo, que pensaran si les dice que es Aizawa-sensei... Uraraka abriría mucho los ojos, Todoroki puede que se muerda la lengua, e Iida lo entendería un tiempo... un largo tiempo después, no porque su mente no comprenda la idea si no porque no desea aceptarla.

—¡¿Qué quieres maldito Deku!? —Escucha el grito de Katsuki desde un par de mesas más adelante, a su lado Kirishima Eijirou le sonríe y sacude la mano, observándolo con cuidado, Izuku aprovecha para saludarlo ahora que Katsuki está ocupado riñéndole a Kamianri.

—¡N-Nada! —contesta, no debería tener miedo pero su cuerpo aún se estremece siempre que están a menos de tres metros de distancia. Entonces por el rabillo del ojo en la parte de atrás de Kirishima pasando de largo ve a Aizawa-sensei y su pulso se congela.

El no hace nada, en realidad solo pasa de largo, ni siquiera voltea a ver el lugar en el que están, pero eso es más que suficiente.

Uraraka voltea al verlo tan tenso, preparada para confrontar a Bakugou, o invitar a Tsuyu a unírseles pero nada de eso sucede, es solo Aizawa-sensei quien parece que necesita una buena noche de sueño cruzando por el pasillo y alejándose dando cabeceos en forma de saludo.

—Es Aizawa-sensei. —Susurra, al voltear y rescatando el tema no puede evitar preguntar— ¿Creen que él también tenga un alma gemela...?

Si el pulso de Izuku se había congelado antes, pues ahora lo que no tiene es pulso.

—Es un humano como todos nosotros. —contesta con simpleza Todoroki.

—Es verdad, tiene piel, huesos, músculos, venas, arterias... —y antes de que la enumeración de Iida se haga infinita Ochako lo interrumpe.

—Ya entendí Iida-kun, —suspira— ya entendí...

Mientras tanto Izuku come su Katsudon, evita gritar o estrellarse contra las paredes, porque eso, todo eso estuvo más cerca de lo que jamás había esperado antes.

—No te preocupes Midoriya —le dice Todoroki—, nunca podrías ser una molestia.

Izuku siente que eso, al menos logra quitarle un peso del pecho.

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Midoriya Izuku es una maldita molestia.

Eso es lo que decide Aizawa Shota, al llegar a la sala de profesores y sentarse en su silla, está calificando los horribles exámenes, Dios mío son atroces... Si no usara sus ojos para trabajar se los arrancaría de inmediato.

Pero lo peor no es esto, el problema no está en Midoriya Izuku, el problema está en Yagi Toshinori, el mentor de Midoriya Izuku, quien tiene sus ojos cerúleos clavados como puas en un lado de su cabeza.

—All Might-san —exhala soltando la pluma roja—, deja de mirar.

—L-lo siento Aizawa-sensei. —al menos tiene la decencia de parecer avergonzado, piensa Aizawa por lo bajo, evitando levantarse y escapar. No por miedo pero por simple molestia, no cree necesario hablar de estos temas con un tercero...

—Mi relación con Midoriya Izuku, es profesional. —Dice, antes de que All Might pueda protestar continua—. No voy a hacer ninguna clase de movimiento.

—Lo del otro día...

—Eso fue mi entera curiosidad. —Eso no fue completa curiosidad, o completa lujuria, fue una mezcolanza que ha formado un enredo demasiado grande como para intentar buscar adentro, o para intentar dialogarlo con All Might de todas las personas—. Debería disculparme. Aun así, este es un asunto entre Midoriya y yo. Incluso cuando él es tu favorito.

—No es mi favorito. —Niega All Might con prontitud, aun así Aizawa ve el orgullo en sus ojos cuando Midoriya sale a flote, de verdad que no debería estar hablando de esto.

—Incluso cuando él es tu no favorito, —replica, retomando su pluma, afirmándose en la silla antes de tener que llevar trabajo extra casa—. Sigue siendo un problema con el que debo tratar.

—Bien. —asiente All Might.

Pero Aizawa vuelve asentir la mirada punzante en una esquina de la cabeza, y por esta vez decide ignorarla.

Solo por esta vez.

Su relación con Midoriya es una sin pies ni cabeza, no hay cosas en común, o al menos no las han buscado, tampoco hay una verdadera meta a la que puedan llegar, y a decir verdad no tiene nada que ofrecerle a Midoriya. No puede decirle que podrá ver las cosas de la misma forma en la que él las ve. O que podrá sentarse junto a él a vivir las mismas experiencias de nuevo.

Tampoco se ve capaz de hacerlo esperar.

El nunca quiso una maldita alma gemela y está más que seguro que Midoriya Izuku deseaba una con cada pedazo de su carne y sangre. Hubiera sido mejor alguien más, se reprocha, incluso cuando sabe que es algo inamovible.

Podría intentar quitar la marca quemarla y arrancarla, pero esta tan solo crecerá de nuevo.

Justo como en el instante anterior.

Lo sabe porque, lo ha visto.

Una parte de él, piensa que rechazar a Midoriya sería lo mejor, lo más sensato y lo menos doloroso.

Aizawa Shota no sabe cómo en cuestión de horas cambiaria esa idea en su cabeza, después de todo él es un hombre caprichoso.

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Notas:

¿Alguien extrañaba esto? Lo tenía en borradores, así que lo limpie y lo traje.