Deja vu
Capítulo 3 (¿castigo o premio?)
- Lo que Alumi quiere decir es…. – esto me costara la vida pero será mejor – ¡Que les importa!
Mi madre se miraba molesta aunque no cambio su expresión, pero si se le noto una vena hinchada en su sien y se acercaba imponentemente hacia mí… pero ya no hay vuelta atrás.
- Anna… – Mi papá hablo serio y ella se calmó y regreso a su lado – bajemos todos a la cocina
Mi papá por primera vez estaba serio aunque su sonrisa nadie se la quitara, yo lo seguí y Alumi siguió a mi mamá.
Ya en la cocina, mi padre estaba sentado junto a mi madre y yo junto Alumi… todo estaba tenso, nadie mencionaba una sola palabra o algún ruido.
- Ya está el té servido – estaba algo molesto.
- Ahora si hijo me podrías decir ¿por qué estabas golpeando a Alumi?
¿Golpearla? Ella y yo nos miramos algo confundidos, ella me asintió… creo que le seguiremos el juego.
- Lo que yo haga con ella no es de tu importancia papá – aparente estar molesto.
Estaba agradecido con los cielos… que bueno que mis padres son despistados, no duro mucho mi felicidad. Mi madre me golpeo tan fuerte que casi termino inconsciente.
- Maestra, no fue gran cosa… ¿no cree que está exagerando?
- No lo defiendas, Hanna como castigo tendrás que dormir con Alumi desde ahora en adelante.
¿Castigo?... Bueno no creo que lo sea tanto, la mire a los ojos y cambio su mirada… Eso me enojo, pero me servirá como excusa… Prepárate
- P-pero maestra…
- ¡Pero nada!... ya hable – dijo seria con los brazos cruzados – Y tu Hanna… ve a correr con estas pesas 40 kilometros.
Las pesas eran como de 50 kilos en total eran 200 kilos, mi cuerpo no soportaba más y apenas estaba saliendo de la pensión.
- Espera Hanna – dijo Alumi con unas pesas parecidas a las mías – espérame no me dejes.
Ella llevaba un ropa deportiva color negra con líneas azules verticales por los costados, también llevaba consigo unos audífonos similares a los de mi Papá.
-¿Mamá Anna? –Ella solo asintió
Ya habíamos terminado la ruta y al llegar a la pensión para mi sorpresa cuando nos quitamos las pesas, las de ella eran más pesadas que las mías y recorrió lo mismo que yo y aunque los dos estemos cansados ella se esforzó más.
Entramos a la sala y nos encontramos con mi papá echándole mano a mi mamá en la sala, instintivamente le tape los ojos a Alumi y mis padres al notar nuestra presencia se separaron.
- Alumi, Hanna – Mi madre nos llamó a ambos – entreguen a sus espíritus…
Creo que disimulara como si no hubiera pasado nada… mi madre es tan…. Tan… ella, no sé ni cómo describirla.
- ¿pa….? – mamá Anna nos interrumpió.
- aremos el ritual de fusión de almas.
- Pero maestra, Hanna y yo controlamos esa técnica al 100%.
- no me refiero a eso, ustedes serán uno.
Alumi y yo nos sonrojamos en el momento, nos miramos a los ojos pero al momento de tener contacto visual desviamos la mirada.
- No nos referimos a un cuerpo, lo que Anna quiere decir es que serán uno en espíritu… Mal pensados – Mi Papá nos sacó la lengua con una sonrisa tonta típica de él.
Nos sentamos en un círculo que creo mi mamá, Alumi y yo estábamos frente a frente mientras mi madre sostenía mis hombros y mi padre los de Alumi. Nuestros espíritus se fusionaban cada uno de los espíritus de Alumi se mesclaban, después Amida fue absorbido formando un solo ser.
- Mamá Anna, ¿Cómo lucharemos Alumi y yo si solo hay un solo espíritu?...
- Tranquilo Hanna, sus espíritus volverán a la normalidad, generalmente dura una semana – Mi madre solo se cruzó de brazos mientras caminaba a la pensión – No se olviden del castigo, buenas noches chicos.
Mi Papá se quedó sentado mientras miraba las estrellas, pero mi madre lo llamo, el solo sonrió se despidió de nosotros y… ¿Me guiño el ojo?...
- Hanna sobre lo que pa… – no la deje terminar cuando le robe un beso – pero que estás haciendo.
Ella se sonrojo demasiado y hacia caras chistosas, no pude evitarlo y me reí a carcajadas.
- ¡No te rías de mí! Y no lo vuelvas a hacer sin mi permiso – ella inflo sus mejillas y me desvió su mirada, mi corazón empezó a latir.
- Alumi…
La mire fijamente, ella se me acerco y la tome de la mano, empezamos a caminar a "nuestra habitación" el camino se me hacía cada vez más largo, nos dirigíamos brevemente la mirada una que otra vez y para ser sincero eso solo me aceleraba más el corazón… no resistía mas y sin darme cuenta ya habíamos llegado a la recamara.
Ya dentro nos sentamos en la cama lo más cerca posible pero con la mirada en lugares contrarios, el silencio era algo incómodo y más aún porque estábamos sostenidos de las manos.
