CAPITULO IV

- No puedo creer que hayamos olvidado que pociones se daban en la mazmorra – dijo Kaleida - ¿En quien estaremos pensando? – dijo con voz casi soñadora

- Kalei – dijo Nina - ¿Eres tu?

- Lo siento – dijo kaleida acomodando su cabello rubio de oveja en su trenza – Tuve un desliz…

Las chicas entraron en el salón de pociones y encontró al regordete profesor revolviendo una poción algo celeste clara. Por un segundo la miró y pareció asustarse, pero nada hizo. Luego, le dirigió una amplia sonrisa.

¡Nina! – dijo James desde el fondo de la sala

¡ya voy! – dijo Nina arrastrando a Kaleida con ella

Se sentaron frente a Sirius y James, junto a Peter y Remus. El profesor empezó a caminar entre las mesas. Los miró con una ceja alzada.

Divídanse en dos mesas por favor, necesitan espacio… - James y Sirius se miraron

Nina miró a Remus y a Kalei.

Quédate aquí Jimmy… - les habló a los dos que había mirado antes - ¿Vienen conmigo?

¿No te quieres sentar conmigo? – dijo James casi consternado

James, estaré allí… - dijo Nina señalando una mesa a un metro de distancia

¡es muy lejos! ¿Y si te extraño?

Prometo saludarte de esta manera – movió la manito regordeta de un lado a otro con una amplia sonrisa – para que no me extrañes…

¿Lo juras?

Nina hizo una cruz en los labios, confirmándolo.

Bien, pero no lo olvides… - dijo James

Nina se movió junto a los otros dos y se miraron. Remus estaba ojeroso y parecía muy cansado.

Te ves algo pálido, Remus – dijo Kaleida tomándolo por el brazo

El muchacho se sonrojó un poco.

No… es solo… estoy… resfriado, Kaleida… - dijo él sonriendo levemente

¿Kaleida? ¡Nos conocemos desde hace un mes! ¡puedes decirme Kalei! – dijo ella codeándolo - ¿O que? ¿No somos amigos?

E muchacho le sonrió a la rubia con confianza.

- Si, tienes razón – dijo

Una muchacha pelirroja pasó junto a la mesa donde estaban sentados.

Genial… ya la ocuparon otras personas… - dijo mirando a Nina

Nina alzó una ceja. En el mes que habían pasado en Hogwarts, Kaleida y Nina habían tomado un verdadero sentimiento de odio hacia Lily Evans, quien resultaba ser una completa sabelotodo insoportable.

¿Tienes algún problema con mi mejor amiga, Evans? – Kaleida se sacó su cabello de la carra mientras preguntaba

Muchos… ¿te responde tu pregunta? – dijo alzando una ceja mientras que Dafne miraba el verdadero desastre estético que era Kaleida con algo de pavor

Kalei se arremangó la túnica y sacó la varita. Nina fue más rápida y la hizo bajarla con una sola mano. Pero, a pesar de ello, no le quitó la mirada de odio a Kaleida.

Tranquila, amiga… Tómatelo Groovie – dijo ella acomodándose los lentes con montura cuadrada – O el profesor te verá

¿Y? ¡Déjame darle una buena tunda a esta imbécil, Nina…! – dijo Kaleida

Exacto, Kalei… no vale la pena… es una imbécil… Tu eres la Groovie

Kaleida la miró. Luego dirigió una mirada de odio a Lily, bastante similar a la de Nina.

Tienes mucha suerte, si no estuviese Nina te mostraría cuanto he estado practicando mi encantamiento de desarme

Lily sonrió. De repente, el profesor se paró junto a Lily y Dafne.

Una de ustedes aquí – sentó a Dafne junto a Nina – y tu, ve con el chico de los lentes

La cara de Lily no pudo ser mas obvia, pero no dijo nada. Dafne la miró alejarse y luego miró a Kalei y Nina, que se enviaban mutuamente miradas de desesperación. Dafne empezó a reírse nerviosamente y a acomodarse los bucles de ruleros.

Así que… ¿han visto una buena película últimamente?

Nina miró a Kalei. Parecía consternada.

¿Qué es una película?

¿crees que nos insultó?

¡Nos insultó!

¡Barbie hueca! ¡matémosla y démosle sus tripas al calamar gigante para que se las coma!

Kaleida asomaba su varita de nuevo por debajo de la mesa.

Genial – dijo Remus sarcásticamente – Ahora no podré almorzar gracias a esa imagen, Kalei

O peor, le arrancamos los ojos con cucharitas de te… - dijo Nina con odio

Dafne empalideció. De repente, los cuatro escucharon un maullido. Hollerith salió de la mochila de Nina y se poso sobre su falda.

- No, Holly – dijo introduciendola de nuevo a la mochila – No puedes salir cando estoy en clase

La rubia miró a la gata que le envió un siseó furioso. Si había algo a lo que Kaleida odiaba mas que a Lily evans, era a esa estúpida, agresiva y pulgosa gata persa que solo parecía respetar a Nina. Pero volvió a recordar que Dafne la había insultado.

- yo te daré película – dijo arremangándose la túnica amenazadoramente

Dafne no pudo evitar que la imagen además de escandalosa era aterrorizante. Kaleida en ese momento, recién levantada, despeinada y con cabello enrulado en la cara, parecía un yeti.

Chicas… - dijo Remus – Una película no es un insulto… Haya paz…

Nina lo miró y luego a Dafne. Le envió una mirada de odio.

¡Remus! – dijo Kalei - ¡Nos quitas la emoción!

Nina miró a James, quien respiraba con agitación mirándola desesperado. Ella le agitó la mano con una gran sonrisa y el se calmó. Tomo la manga de la túnica de Sirius y la agitó.

¡Nina me saludo! ¿la viste? ¿la viste? ¡Ella me saludo! ¿No es linda? – media clase se dio vuelta a mirar a James saludar a Nina quien le sonreía con ternura

Por detrás, alguien rozó con la espalda a Nina.

lo siento… - dijo Lucius Malfoy

Nina lo miró de arriba abajo y le sonrió.

Esta bien… - dijo ella

Soy Lucius – dijo él extendiendo su mano larga - ¿recuerdas? Hablamos hace un mes...

Nina rió. Lo recordaba. Ese muchacho había sido muy amable con ella. Le había dado su lápiz cuando ella había explotado el que le pertenecía. Y sabía que esa no había sido la única vez. Es decir, cada vez que explotaba un lápiz en la clase del profesor Flitwick, encontraba otro idéntico apoyado sobre s banco a la clase siguiente. Resumiendo, Lucius Malfoy había sido su proveedor de lápices negros explotables hasta el momento. Y todo eso, totalmente gratis.

¡Nina! – gritó Sirius desde la otra punta - ¡Estas hablando con mi enemigo mortal!

Cierto – dijo Nina dándose un golpe en la frente – Casi lo olvidaba… - Miró a Lucius – Lo siento… Si no fueras ele enemigo mortal de Sirius…

- Esta bien – dijo él enviándole una mirada de odio a Sirius – Black es amigo tuyo… así que supongo que esta bien…

Se dio media vuelta y le iba a decir algo a Remus pero se detuvo con un respigo. Se ahogaba. De repente, el aire se fue de sus pulmones. No podía respirar. No tenía aire. Dio otro respigo, no podía, no entraba el aire a sus pulmones ¿Qué le estaba pasando? Cayó de espaldas en el suelo desde su silla tosiendo con fuerza. Todo se iba volviendo negro. Trató de tragar aire, pero no podía. De repente, sintió que James la tomaba por los hombros y la zamarreaba levemente. Pero eso no la ayudaba. No podía hacer que el aire volviera a sus pulmones. Pensaba rápido, trataba de hacerlo, pero no podía. Inspiraba aire, pero no lo lograba hacer llegar a los pulmones.

¡Nina! ¡Nina! – gritaba Jimmy frenéticamente - ¡Nina responde!

Jimmy… – llegó a decir con un último aliento

¡Nin! ¡reacciona! – dijo La voz de Kalei que se oía muy lejana, como todos los demás ruidos

A medida que ella perdía el aire, sus labios se secaban y le dolían, sentía que los ojos se le salían de órbita, las manos se contraían, al igual que el resto de su piel que le empezaba a apretar.

La vista se le oscurecía y lentamente iba perdiendo el sentido del oído, del tacto, ya no sentía nada, estaba cubierta de oscuridad. No veía nada. Estaba sola. Sola en una oscuridad infinita. ¿tenia los ojos abiertos? ¿Los tenía cerrados? No sabía. No sentía nada. Estaba volando en el aire, sin sentir absolutamente nada.

De repente, algo golpeo levemente su nariz. Algo húmedo y pequeño, como… como una gota. Las luces se empezaron a encender y sintió que sus ojos volvían a ver. Sentía que algo la estaba mojando, la lluvia. Se miró los pies. Estaba parada, en una calle a punto de inundarse. Miro el cielo, era de noche. Miró a los lados y pareció entender donde estaba. Era su barrio. Es más, era su calle. Y estaba frente a su casa.

El viento era tan fuerte que aunque gritara, nos e escudaría a si misma. El árbol frente a su casa, se doblaba peligrosamente en un ángulo extraño. Las luces de su casa estaban apagadas, al igual que las de todo el barrio. Todos debían dormir. Con tal tormenta, no le extrañaba que no hubiese ni la mas mínima actividad en su calle. Un relámpago estalló y de repente notó algo más, sacando su casa frente a ella. Algo que no había notado antes. Algo que acababa de aparecer.

Y frente a ella, dos figuras encapuchadas se paraban. Una de ellas, por la contextura, era hombre y llevaba una canasta. La otra, era mujer, y llevaba un bulto en brazos. Ambos parecían no hablar.

El hombre avanzó al pórtico de entrada de su casa y dejaron la canasta, luego volvió con su mujer, y ambos, con el estallar de otro relámpago, se retiraron.

De repente el aire empezó a llenar los pulmones de Nina y sintió que abrió los ojos. Pestañeó una vez, otra y otra, y las cosas empezaron a mostrarse claras frente a ella. Volvía a respirar, a ver, a sentir.

- Nina – dijo la voz de Kaleida – Despierta

Miró la cara de James, junto con la del profesor, que la zamarreaban rápidamente.

- Denle aire – dijo alejándolos a todos cando Nina volvió en si. El profesor Slughorn lucía alterado - ¿Señorita Rogers?

- ¿Qué pasó? – dijo Nina

Horace Slughorn la miró y no pudo evitar ver el rostro de su madre en el de ella. Probablemente por que eran idénticas. Y eso no pararía. A partir de ese día, Nina Rogers sería cada vez más parecida a su madre.