Magic
Capítulo 4
Sakura despertó con un poco de dolor de cabeza. Poco a poco se levantó del suelo y observó la habitación en la que se encontraba; era una buhardilla bastante oscura donde sólo había una ventana por la que entraba un poco de luz. Gracias a la luz, Sakura pudo deducir más o menos qué hora era y, al ver que poco a poco había más luz, decidió que, fuera donde fuera que estaba, recién salía el sol.
La buhardilla estaba llena de trastos viejos que nadie parecía usar. Había un armario de madera, una mesa del té pequeña, un caballito de madera y un cofre pintado de color blanco con la cerradura rota. Todo estaba colocado en un orden extraño y aunque todo parecía viejo, nada tenía un solo rastro de polvo o de descuido. Fuera quién fuera que viviera ahí, debía de tener mucho aprecio a todas esas cosas.
Intentando no tocar nada, Sakura buscó alguna puerta por donde salir de ahí. Tenía que descubrir dónde estaba y por qué estaba ahí. No recordaba haber llegado ahí por su propio pie, sabía que había estado en el parque del Rey Pingüino con Syaoran, pero a partir de ahí no se acordaba nada. ¿Le habría pasado algo a Syaoran? Esperaba que estuviera bien.
Como la habitación no era muy grande, no le costó mucho encontrar la puerta de salida. Con cuidado de no hacer ruido la abrió y salió. En la casa no se oía ningún ruido, parecía estar vacía. Más tranquila, se encaminó hacia las escaleras y poco a poco bajó al primer piso. Aunque la casa aparentaba estar vacía, parecía que el propietario había salido corriendo. Había platos y tazas tirados encima de la mesa, el mantel estaba medio en el suelo y una de las sillas estaba tirada en el suelo. Preguntándose qué le habría pasado, siguió observando.
En el comedor parecía que hubiese habido violencia; el cristal de la mesita del té estaba roto y uno de los sofás estaba partido por la mitad. Algo asustada, decidió salir de aquella casa cuanto antes. Encontró la puerta, que estaba forzada, y salió a la calle. Extrañamente tampoco se oía nada en la calle ni se veía a nadie, ni un coche, ni una bicicleta, ni nadie paseando.
Empezó a andar hacia la derecha, observando que varias de las casas tenían graves daños, como si les hubiesen atacado. ¿Estaría el país en guerra? Se preguntó. Pocas casas se veían enteras, aunque no estaba segura de que en el interior estuvieran bien. Se preguntó dónde estaría todo el mundo. Siguió caminando por las calles vacías, intentando ver si encontraba algún rastro de alguien, pero no parecía tener suerte.
Por alguna extraña razón, Sakura no dejaba de sentir una mala sensación todo el rato, por mucho que mirase y mirase no encontraba a nadie y, lo que le llamó más la atención, era que todas las calles eran iguales; las mismas casas destruidas, los mismos árboles, el mismo silencio y hasta los mismos muebles por lo que había podido observar por las ventanas. ¿Dónde demonios estaba?
Ya era casi mediodía, el sol picaba mucho y Sakura empezaba a tener mucho calor. No había visto ningún bar o restaurante, así que cuando no pudo aguantar más, se coló en una de las casas para beber un poco de agua y comer algo. Se sentía muy mal haciendo eso, pero no tenía otra opción, no había ningún sitio en el que comprar comida. Encontró una casa con la puerta abierta y entró, encontró la cocina y bebió un poco de agua. Comió algo de lo que encontró en la nevera y luego observó que esa casa también estaba toda revuelta, como en la que se había levantado. ¿Todo el mundo se había ido corriendo de allí? Pero, ¿por qué? Se preguntaba.
Decidió volver a salir y esta vez intentaría salir de la ciudad, para ver si en el pueblo vecino podía encontrar alguna pista de por qué ese pueblo estaba desierto. Salió de la casa y empezó a andar, contenta de haber podido comer algo. Sin embargo, cuando no había andado ni tres calles el suelo empezó a temblar.
―¿Un terremoto? ―dijo asustada. Por culpa del temblor cayó al suelo, temía que las casas se le cayeran encima. Al estar atenta de las casas a su alrededor, se dio cuenta demasiado tarde de la gran grieta que se estaba abriendo a sus pies. Antes de poderse apartar estaba cayendo por la grieta. Intentó cogerse del borde pero las manos le resbalaron a causa del temblor. Víctima del miedo no se lo pensó dos veces y sacó la llave que llevaba colgando del cuello ―. ¡Oh llave que ocultas las fuerzas de la estrella, revélate en tu forma original, te lo ordeno por el poder que me ha sido concedido! ¡Transformación! ― gritó, y en cuento la llave se hubo transformado, sacó una de las cartas de su bolsillo ― ¡Alas!
Sin perder el tiempo empezó a volar hacia arriba, temerosa de que la grieta se cerrara y no pudiera salir. Efectivamente, la grieta se estaba cerrando encima de Sakura, quien aceleró para poder salir y suspiró cuando lo consiguió por los pelos. Una vez fuera pudo observar que todas las calles se habían abierto y que todas las casas estaban totalmente destruidas. ¿Tan fuerte había sido el terremoto?
Decidió observar la ciudad des del aire, preguntándose si realmente había sido tan fuerte el terremoto como para causar tal destrucción y llegó a la conclusión de que no. El terremoto no había pasado por debajo de las casas, la grieta sólo se había abierto por las calles, cosa muy rara, pensó Sakura, ya que parecía que el terremoto hubiese evitado expresamente las casas. ¿Alguien lo habría dirigido? Pero, ¿quién podría hacer tal cosa?
Al fin consiguió ver el final de la ciudad, aterrizó justo en la última calle y se adentró en el bosque que estaba en las afueras, decidida a encontrar alguna ciudad o pueblo vecinos que pudieran explicarle el significado de todo eso. Además tenía que descubrir dónde estaba, en esa ciudad no había ningún nombre, ningún cartel, nada.
El bosque parecía no tener fin y estaba oscureciendo, arrepintiéndose un poco de haber dejado la ciudad, done al menos habría podido dormir en alguna cama, decidió caminar un poco más hasta que se hizo demasiado oscuro para ver nada y tuvo que acampar ahí. Aunque tenía mucha hambre, no tenía nada para comer, así que se tumbó en los pies de un árbol y se durmió, deseando que en el bosque no hubiese ningún animal peligroso.
―¡Mamá, mamá! ¡Por aquí! ―un niño de pelo castaño oscuro arrastraba a su madre cogiéndola de la manga.
―Ya voy, Syaoran ―la madre le seguía algo sorprendida por los tirones de su hijo.
―¡Aquí, aquí! ―gritaba el niño ―. ¡Mira, mira!
―¡Oh dios mío! ―dijo la madre al ver a una chica tirada en el suelo, aparentemente durmiendo. ―Pobrecita, está helada. ¡Syaoran! ¡Adelántate a casa y prepara galletas y té para esta chica, venga, corre! ―el chico salió obediente. La chica cogió a Sakura en brazos para poder llevársela a su casa.
Una vez llegaron, la puso en el sofá y le sirvió las galletas con el té, esperando a que despertara, aunque no tuvo que esperar mucho. Justo cuando depositaba su taza de té, la chica abrió los ojos, rebelando unas orbes verde esmeralda que dejaron a la chica algo sorprendida.
―Buenos días, muchacha ―saludó la mujer sonriéndole. La chica se sorprendió de verse en un sofá.
―Bu-buenos días… ―dijo insegura. ―Per-perdone pero, ¿Dónde… dónde estoy? ―esa mujer se le hacía familiar.
―Estás en mi casa. Mi hijo te encontró en el bosque y te trajimos aquí. ¡Syaoran! ¡Ven a saludar! ―Sakura se quedó sorprendida al oír el nombre del niño, y aún más cuando vio aparecer al niño en cuestión. Era idéntico a Syaoran, pero más pequeño.
―Encantado. Soy Syaoran Lee ―. Sakura se lo quedó mirando con los ojos abiertos.
―En-encantada. Soy Sakura Kinomoto ―. Dijo correspondiendo al saludo. De pronto a Sakura se le vino en mente a quién se le parecía la mujer. ¡Era idéntica a Mei Lin! No podía ser… ¿Dónde demonios estaba? Pero el grito de la mujer la sacó de sus pensamientos
―¡¿Sakura Kinomoto? ¿Has dicho Kinomoto? ―Sakura asintió. La mujer parecía estar muy sorprendida ―. Oh, lo siento, no debí ser tan grosera. Perdóname, yo soy Mei Lin Lee.
―No importa ―dijo Sakura negando con la cabeza. Mei Lin le preguntó cómo había llegado al bosque y Sakura se lo contó, preguntándole de paso si sabía algo acerca de por qué la gente había desaparecido. Ante tal pregunta, la mujer solamente la ignoró.
―Va siendo hora de comer, ¿te apetece quedarte? Así podrás conocer a mi marido ―. Algo sorprendida por el repentino cambio de conversación, asintió. Esa Mei Lin no parecía mucho más mayor que ella, aunque era más seca que la que Sakura conocía.
La guió hasta el baño, donde el dijo que podía bañarse antes de ir a cenar y le dejó una muda. Sakura aceptó encantada, ya que el día anterior no había podido bañarse. Se relajó en el agua mientras pensaba en lo extraño de la situación. Había aparecido en una ciudad desierta, y al cruzar el bosque una Mei Lin algo más mayor y con un hijo idéntico a Syaoran, la habían acogido. Aunque Sakura notó algo raro en la mirada de la mujer en cuanto le dijo su nombre, pero no se le ocurrió ninguna explicación lógica.
Salió del baño y se puso la muda que Mei Lin le había dejado, era un vestido chino precioso. Ya cambiada, se encaminó hacia el comedor, donde Mei Lin la recibió y le ofreció asiento.
―Pronto llegará mi marido, así que pronto comeremos ―informó la mujer. Sakura asintió ―. Te veo un poco incómoda, ¿estás bien? ―preguntó.
―Sí, sí, no se preocupe por favor ―. Contestó. Definitivamente no le gustaba para nada la mirada de esa mujer, era muy diferente a Mei Lin en cuanto a carácter, pero en aspecto era idéntica, y eso sólo empeoraba las cosas. No le gustaba la sensación de Mei Lin mirándola con esa cara de disgusto.
―¡Ya estoy en casa! ―una voz masculina se oyó desde el umbral de la puerta.
―Bienvenido, cariño ―. La mujer se levantó para ir a recibirlo, y Sakura se levantó cuando entró ―. Tenemos visita ―Mei Lin le contó a su marido quién era Sakura y por qué estaba ahí.
―Oh, encantado, soy Syaoran Lee ―. Saludó haciéndole una reverencia. Sakura se quedó estupefacta de la sorpresa. Era igual que Syaoran, pero como pasaba con Mei Lin, era unos años mayor. Pero era él, estaba segura.
―En-encantada, soy Sakura Kinomoto ―. Respondió devolviéndole la reverencia. Ahora fue el turno de Syaoran de quedarse pasmado al oír su nombre.
―¿Kinomoto? ―Sakura asintió. Él se volvió hacia su mujer ―. ¡¿Por qué la has traído? ¡Sabes perfectamente lo que pienso de Kinomoto! ―le gritó. Mei Lin le aguantó la mirada.
―No es ella. No puede serlo. Debe ser una coincidencia, mírala, es muy joven para ser ella, pero demasiado mayor para ser su hija ―. Le contestó seria. Syaoran volvió a mirar a Sakura, con la misma mirada de disgusto que Mei Lin había mirado a Sakura antes.
―Tsk. Tienes razón, no puede ser ella ―aceptó ―. Pero es idéntica.
Mei Lin asintió ―. Lo es ―. Sakura no tenía ni idea de lo que estaban hablando. ¿Por qué la miraban así? Ella no les había hecho nada, ¿verdad? No tenía ni idea de por qué reaccionaban de esa manera cada vez que oían su nombre. Tras el momento de tensión, Mei Lin llamó a su hijo para cenar y todos se sentaron a comer. Aunque Sakura notaba sobre ella las miradas desagradables de los tres miembros de la familia.
Después de comer, Mei Lin le enseñó la que sería su habitación y Sakura se encerró en ella. El corazón le iba a mil por culpa de la tensión en el ambiente. "¿Por qué?" pensaba, "¿Por qué me miran así? Y lo peor, ¿Por qué son idénticos a Mei Lin y a Syaoran?" no conseguía entenderlo. Con esos pensamientos en la cabeza, se estiró en la cama, deseando despertar de ese sueño que parecía no tener fin.
Abrió los ojos y se encontró estirado en un banco. Kero había vuelto a su forma de muñeco de peluche y Yue volvía a ser Yukito. Syaoran se levantó del banco y observó su alrededor, ¿dónde estaban? ¿Habían conseguido ir al futuro, donde estaba Sakura? Esperaba que sí, aunque no reconocía la ciudad en la que estaban.
―Buenos días ―dijo Yukito fregándose los ojos. Syaoran le respondió el saludo ―. ¿Sabes dónde estamos? ―el chico negó con la cabeza ―vaya ―sonrió ―. No te preocupes, seguro que pronto tendremos alguna pista ―. Aseguró.
Syaoran no pudo más que asentir sin estar muy seguro de poder creer en las palabras de Yukito, por mucho que lo deseara. Cogió a Kero y se lo puso en el bolsillo de la camisa, debían empezar a buscar cuanto antes alguna pista sobre dónde estaban y si habían aterrado en el sitio correcto.
―Venga, empecemos a buscar ―dijo Syaoran empezando a andar. Yukito le siguió en silencio. La situación se le hacía algo extraña a Syaoran, pocas veces había estado a solas con Yukito y tampoco estaba acostumbrado a tratar con él sobre las Cartas de Clow o la magia en general.
La ciudad en la que estaban no era muy grande, estaba llena de casas grandes y bonitas. Se la notaba una ciudad bastante alegre, aunque no habían encontrado ni un rastro de Sakura en toda la mañana. Kero ya se había despertado y recién había empezado a dar la murga con que tenía hambre. Aunque Syaoran insistió en buscar un poco más, Yukito contestó que tal vez deberían parar un poco para descansar.
Resignado, Syaoran aceptó ir a comer algo pero "no por mucho rato" insistió, y los otros dos finalmente le convencieron para que se relajase un poco. En toda la mañana no habían encontrado nada, ni una sola pista de Sakura.
―Oye Yukito… ―el aludido levantó la vista ―no nos habremos pasado de tiempo, ¿no? ―los otros dos se pusieron serios.
―Puede ser. Yue puede notar a Sakura en el futuro, pero no puede saber exactamente en qué tiempo está, y nosotros tampoco podemos controlar a qué tiempo vamos ―. Contestó Kero.
―Ya―. Dijo Syaoran. Así que podían perfectamente haberse pasado o haberse quedado cortos. Suspiró. Encontrarla iba a resultarles más difícil de lo que había planeado. Apretó los puños. Pero estaba decidido a encontrarla y a traerla de vuelta.
―Syaoran ―Yukito le puso una mano en el hombro ―la encontraremos ―. El aludido asintió. Lo harían. Por supuesto que la encontrarían.
Después de comer emprendieron de nuevo la búsqueda, aunque esta vez incluyeron buscar un hotel en el que poder quedarse a pasar la noche, porque todos vieron que se iban a estar más de un día en esa ciudad.
Habían descubierto que la ciudad no estaba demasiado lejos de Tomoeda, pero era bastante reciente. Los tres asumieron que en su tiempo, debía ser el pueblo que poco a poco estaba creciendo al lado de Tomoeda. Aunque buscaron y buscaron sin cesar, no consiguieron saber nada de Sakura, la confundieron con varias chicas, pero no había habido suerte.
Cuando empezó a hacerse tarde decidieron retirarse al hotel, tampoco harían mucho por la noche cuando todo estaba oscuro.
¡Pues hasta aquí el cuarto! :) Perdón por la tardanza, pero estoy de exámenes y hago lo que puedo, por lo que durante este mes tardaré más en poder actualizar. Lo siento. Muchas gracias a todos por leer, espero que os esté gustando n.n
Gracias especialmente a xXSakuraBlossomsXx y a flor unica por dedicarme unos minutitos y comentar :).
Hasta el próximo,
siesna.
