Capítulo 4: Fay y la Espada Maestra

Impa, Link y Zelda fueron andando hacia la efigie, seguidos por los chicos. Zelda no hacía buena cara y Link se dió cuenta.

-Zelda, todo saldrá bien, teniéndome a mi a tu lado no te pasará nada ni te cogerán.

-Y-ya lo sé, pero me preocupo por tí.

-¿Por? -preguntó el chico.

-Porque has pasado de ser un estudiante normal a ser el elegido, y todo por mi culpa- dijo casi sollozando.

-No es tu culpa, nos eligió Hylia…

-¿Y en quién se ha manifestado Hylia?

-Zel... A lo mejor como dice Impa llevas al espíritu de la Diosa dentro... pero para mí sigues siendo Zelda.

-Pero ¿y si nos sale mal? ¿Y si mueres protegiéndome? ¡Las Tierras Inferiores son tres regiones Link, no una plaza!

-Zelda, tranquilízate, sé que son tres regiones, sé que es peligroso, pero NADA va a salir mal, y NADIE me matará.

Zelda no estaba muy convencida. Llegaron a la efigie e Impa se quitó los guantes y puso las manos en la pared de la estatua. De donde estaba la sheikah salió una luz cegadora y los chicos se taparon la cara con las manos por el dolor que les causaba en los ojos. Cuando la luz cesó, se podía ver claramente una puerta en la estatua.

-Entrad -dijo poniéndose los guantes de nuevo.

Los chicos se miraron sorprendidos y entraron. Dos segundos más tarde aparecieron los demás alumnos.

-E-esta puerta aquí no estaba… -se asustó Gruyo.

-¿Hacia dónde conducirá? -preguntó Vestro.

-Sólo lo sabremos si entramos ¡Vamos todos! -Gracielle tomí iniciativa.

Entraron ellos también. Era una gran sala sin ventanas, solo con manuscritos en las paredes y en el techo, con columnas en los laterales de las paredes rodeando un objeto. Link, al llegar dentro, vio una gran espada en un pedestal. Miró a Impa.

-Sí, es el arma del que te hablaba. -asintió la sheikah.

Link miró esa reluciente espada desde lejos, acercándose poco a poco. Zelda lo miraba, e Impa también.

En ese momento entraron Malton, Coocker, Gracielle, Saria y demás personal. Se escondieron detrás de las columnas sin que ambas los descubriesen.

-¿Al igual la cogerá? -opinó Ruto en forma de pregunta.

-Callad. -ordenó Corvy sin saber quien había hablado.

Link acercó la mano hacia la espada, y, al mínimo contacto, físico… ¡BUM!

El chico fue estampado contra la pared a causa de la explosión y los demás se taparon la boca con las manos. Zelda corrió hasta él, que estaba tumbado en el suelo.

-¡Link!

-Auxx… E-estoy b-bien. -dijo para que no se preoupase.

-Ya te has dado cuenta de lo importante que es esta espada ¿verdad? -preguntó Impa mientras se acercaba a los dos jóvenes lentamente.

-Un poco ¬¬

Zelda ayudo a Link a levantarse, que no tenía ni heridas ni fracturas. Link se volvió a acercar hacia la espada. A medida que se acercaba, notaba un tremendo dolor en la mano. Link aguantó hasta llegar a dicha arma y de pronto surgió una figura muy extraña de ella.

-Yo soy Fay, el espíritu que late en la Espada Maestra. -vocalizó la figura.

Fay era un espíritu, pero con forma casi humana. En vez de brazos tenia velos opacos y un diamante en medio que los unía. Era una forma femenina de colores azulados y morados, no tenía pupilas en los ojos y el pelo y la cara lo tenía del mismo color. Llevaba un vestido con unas medias y tacones. Al ser un espíritu matemático lo decía casi todo en porcentajes exactos, pero escasamente pronunciaba un "100%". Tomaba a Link como su amo y podía escanear y rastrear objetos, personas o demás seres.

Link se asustó y los chicos de detrás de la columna también.

-Link, te presento a tu ayudante, Fay. -dijo Impa.

-Detecto un 95% de posibilidades de que en esta estancia se halla el elegido por la Diosa.

-S-soy yo…

-Muy bien, pues con su permiso, empiezo a procesar el escaneo.

-¿Eh?

A Fay le brilló el diamante del medio y de pronto dijo:

-Link, actualmente es el elegido por la Diosa Hylia. Durante éstos diecisiete años ha sido un vago y con poco interés en clase, pero aun así aprueba. Antaño ganó la prueba anual de equitación con pelícaros llamada "Torneo Celeste" y se le entregó un velo hecho por Zelda, su amiga de la infancia, y unas ropas verdosas con capucha, botas de piel de Lizalfo, mallas, y una túnica verde con complementos. Sus sentimientos hacia Ze…

Link le tapó la boca en ese momento.

-Escaneo finalizado. -dijo al fin Fay.

-Uuuff… -suspiró Link.

-¿Qué pasa? -dijo Zelda oliéndose algo.

-Nada, nada.

-Emmh… Después de ésta presentación tan inusual - dijo Impa mirando a Link- Tendríamos que bajar a las Tierras Inferiores.

-¿Y-ya?

-Cuando antes mejor. Ya que estamos os explico... todo. -dijo Impa.

Link y Zelda abrieron bien los oídos. Los demás des de detrás de las columnas también.

-Veréis, hace mucho tiempo se enfrentó la Diosa Hylia y el Ejército del Inframundo. Hylia luchó sola, ya que tenía el suficiente poder como para ganar. Por parte del Inframundo sólo se presentó para luchar uno de los dos gobernadores, es decir, que dominan Hades y El Heraldo y solamente luchó El Heraldo. Lo hicieron por fardar, pues se creían superiores y que con uno de ellos bastaba. Tuvieron una lucha intensa, pero Hylia les demostró que ella podía derrotando al Heraldo y decidió sellarlo con un pilar mágico en el fondo de la Tierra del Presidio. Hylia por su parte quedó muy maltrecha de esa batalla y no tenía suficiente poder como para recuperarse, así que decidió sacrificarse invirtiendo su poder en dos cosas: Zelda y la Espada Maestra, de donde surge Fay.

Los chicos seguían atentos.

-Como he dicho anteriormente, el Ejército del Inframundo era governado por dos y ahora solo queda Hades, el cuál quiere reunir cinco tesoros para resucitar al Heraldo. Él, después de ser sellado ha ido involucionado perdiendo facultades tanto físicas como mentales. Apartando a esta gente, me centro a lo que queremos conseguir: Los cinco tesoros. Són la Trifuerza que yace en Zelda, las Tres Piedras Espirituales, la Gema Gástrica, la Máscara de Majora y el conjunto de Fragmentos de Sombra Fundida. ¿Nosotros para qué los queremos? Para que ellos no lo tengan, ya que si El Heraldo resucita las Tierras Inferiores estarán en peligro junto con Altárea. Ahora iremos los cuatro a por las Piedras Espirituales, donde necesitaremos la lira y la ocarina. Id a por ellas en un momento y volvéis, rápido.

Los chicos asintieron entendiendo todo lo que les habian contado y se fueron. Fay se metió dentro de la espada e Impa la cogió para dirigirse hacia la plaza.

Link y Zelda fueron corriendo a sus respectivas habitaciones. Link agarró la ocarina y la alforja, junto con unas botellas vacías por si las necesitaba. Bueno, en realidad era porque no sabía qué hacer con ellas. Zelda cogió la lira y se recogió el pelo en una coleta. Puso en una bolsa que tenía en el armario algunas cosas como crema anti picadas de abejas-deku, una cámara de fotos y unas gafas de sol por si hacia mucho calor, entre otros. Zelda tenía perfectamente claro que no iban de turismo, pero quería ir en condiciones.

Los otros chicos, que pudieron salir antes de que Impa los descubriese, fueron caminando hacia la academia.

-Bueno, ahora a dormir que tengo sueño y hoy no hay clases. -se dijo Gracielle a sí misma.

-¿Pero no vamos a ir con ellos? -se extrañó la kokiri.

-¿Cómo quieres ir con ellos? ¡Si es peligrosísimo! -Coocker se puso a favor de Gracielle.

-¡Por eso! Yo no me quedo tranquilo sabiendo que Zelda se irá con el torpe de Link y con una mujer extraña a caminar por el bosque ese. -se alarmó Malton mientras Corvy y Vestro decían que sí con la cabeza.

-Pero esto no es cosa nuestra. Yo pensaba que solo queríamos saber si decías la verdad. -se unió Ruto a la discusión.

-Yo nunca miento.

-Ya… Pero quiero decir que no podemos ir allí.

-A ver, ¡democracia! ¿Votos a favor de ir con esos tres? -exclamó Gracielle.

Saria, Malton, Vestro y Corvy alzaron la mano.

-¿En contra?

Coocker, Ruto, Gruyo y ella misma votaron. Los votos eran iguales.

-Así no decidiremos nada. Nosotros nos vamos con ellos. Quién quiera venir que venga. -aclaró Saria.

Ellos cuatro se fueron hacia la Academia de Caballeros para prepararse. Los otros se miraron.

-Al final sí que será mejor ir… o nos vamos todos o nos quedamos todos. -concluyó Coocker

-Cierto… -las chicas le dieron la razón a Coocker.

-Yo… n-no quiero ir porque me da miedo… -decía Gruyo.

-¿Y te quedaras solo en la academia? -dijo Ruto.

-Es que…

-Gruyo, ¿vamos a ir TODOS y tú no? Vamos con Impa y con Fay, dos "guardianes" que nos protegerán. Además, si te quedas aquí tu solo, ¿que le ibas a decir a los profesores? Piensa… -se dirigió Coocker para cambiarle las ideas al miedoso de Gruyo.

-Tienes razón, vendré con vosotros.

-Las chicas lo miraron con orgullo y sonriéndole.

Por su parte, Link y Zelda estaban saliendo de la academia.

-Que bien le queda este color. -le pasaba por la cabeza a la chica.

-Hacía tiempo que no le veía con el pelo recogido… Que guapa… -pensó Link

-Eeemh… ¿Nos vamos? -propuso Zelda al ver que ninguno de los dos reaccionaba.

-S-sí…

Los dos fueron hacia la plaza, donde los esperaba Impa.

-Venga, que se nos hará tarde. -dijo la sheikah con un tono exigente al ver a los hylians a lo lejos.

-No podemos ir más deprisa Impa. Esto ya me está estresando y aún no hemos empezado. -se quejó Link-

Llegaron donde Impa y se colocaron donde la rampa de lanzamiento que había más cerca de la plaza.

-Venga, ¿preparados? -de dirigía Impa a los chicos.

Fay salió de la Espada Maestra y los cuatro miraron al mar de nubes. Link y Zelda se cogieron de la mano.