¡Uf¡Ya estoi de vuelta¡Siento lo del cap anterior…muy aburrido¿no?.

Ya, empezemos de inmediato con el cap o.o. Estoy algo apurada n.nUUUU

Cap.3 : Revelaciones

- No nos debe preocupar que entrenen a ese niñato, hijo de quien sea, nunca podrá vencerme. Necesito tu ayuda.

- Dígame que hacer y cumpliré sus órdenes – dijo con voz fría el encapuchado

- Hm…tenemos que conseguir la espada maestra. De seguro los sabios intentarán que el mocoso la obtenga, así que sin ella sus posibilidades de vencernos serán de 0.0. Para eso necesitamos las piedras…Tu te encargarás de conseguírmelas.

- Lo que usted desee.

- Pero antes…vamos a hacerle saber a esos estúpidos que el momento llegó, que la gente comience a temer. Para eso, deberemos hacer algunos sacrificios obviamente – dijo con voz malvada el hombre – Quiero que elimines a cinco personas de Villa Kakariko y del Mercado.

- ¿Alguien en específico?

- No. Tú elegirás a tus victimas.

- ¿Gente inocente? – preguntó el encapuchado algo…¿sorprendido?

- ¿Hm¿Qué ha sido eso¿No eres capaz de hacer el trabajo? Si no es así, no me sirves y me veré obligado a eliminarte. No necesito gente con corazón.

- No es eso, mi señor…Es sólo que…Estoy deseoso de hacerlo – contestó con frialdad

- Que bien, que bien. No me esperaba menos de ti. Ahora vete y cumple tu trabajo – ordenó

- A sus órdenes, mi señor – obedeció

El encapuchado se puso de pie y se dispuso a ir.

- Oye… - lo llamó el hombre antes de que pudiera salir

- ¿Sí? – dijo sin darse vuelta

- Trae un prisionero. A tu elección. Y no dejes testigos

- Délo por hecho – contestó el encapuchado saliendo del lugar

- Pongamos a prueba tu lealtad… - murmuró el hombre


(-TOC TOC-)

Saria temblaba por el extraño frío que recorría la noche. Estaba frente a la puerta de la antigua casa de su amigo rubio y la actual de Zelda y su hijo.

- Espero que no esté durmiendo – dijo Saria frotándose los brazos en un vano intento de espantar un poco el frío

En ese momento se abrió la puerta.

- ¿Saria¿Qué haces ahí con todo el frío¡Entra o cogerás un resfrío! – dijo Zelda permitiéndole a Saria entrar en la casa

- G-gracias Zelda – dijo la kokiri ingresando a la casa

- No hay de que – contestó la Hylian cerrando la puerta - ¿Ocurre algo?

Saria traía una cara que expresaba tristeza y preocupación, cosa que inquieto a Zelda, ya que cuando la kokiri estaba así no era por buenas noticias.

- ¿Qué sucedió? – preguntó Zelda invitando a que Saria se sentara

- Algo malo, algo terrible – contestó sentándose

- Hmmm…no me pongas nerviosa, dímelo – dijo imitando a la kokiri

- Ha llegado el momento Zelda. La oscuridad ya comienza a moverse.

- ¡¿QUÉ?!

- Lo que has escuchado. Ellos ya están organizándose, nosotros no debemos quedarnos atrás…¡Debemos actuar pronto o será muy tarde!

- ¿Q-qué podemos hacer?

- Lo que planeamos hace 13 años.

FLASH BACK

"Cuando Link tenga la edad suficiente y el momento del ataque se acerque, Impa lo entrenará"

FLASH BACK END

- Link…-murmuró Zelda

La verdad se le había olvidado el pesado deber que cargaba su hijo. No, en realidad no se le había olvidado, su mente no quería recordarlo, no quería pensar en que su hijo llegara a terminar como su padre.

- Es muy joven – dijo Zelda bajando la mirada

- No lo es y lo sabes bien. Tiene la misma edad que Link cuando se enfrentó a Ganondorf. Tu hijo es el único que nos puede ayudar, es el único capacitado para hacer este "trabajo".

- Pero…

- Zelda… - la interrumpió Saria – Escucha, yo estimo mucho a tu hijo. Veo reflejado en el a mi amigo de infancia. Y créeme que también me preocupa por el duro destino que ha de venir, pero confío en que todo saldrá bien, sé que el puede hacerlo, después de todo, es el hijo del héroe del tiempo.


- ¡Nayla!

Link se sentó en la cama, estaba agitado y su cuerpo estaba perlado por el sudor. Tenía la garganta totalmente seca.

- Hm…fue un sueño – dijo restregándose los ojos – Agh…tengo sed – dijo en un bostezo – Iré por un vaso de agua.

Link se levantó de la cama y caminó hasta la cocina, cogió un vaso, lo llenó de agua y se dispuso a regresar a su habitación. El camino que debía recorrer pasaba por un pequeño pasillo que daba a la habitación de entrada, donde estaban Saria y Zelda.

"…El héroe del tiempo…"

Eso fue lo que escuchó decir a su "tía" Saria desde el otro lado. Link frunció el ceño…¿Ya estaban con eso del héroe del tiempo¡Ya de verdad lo tenían arto! Que el héroe del tiempo aquí, que el héroe del tiempo allá…¡Ese estúpido engendro era sólo un mito! Por eso prefería no acercarse a la gente, todos hablaban de lo mismo.

- Un maldito mito…-murmuró apretando con fuerza el vaso

Un impulso lo hizo entrar a donde se encontraban las mujeres.

- ¡No existe¡Nunca ha existido¡Ya dejen de hablar tonterías! – dijo con enfado Link

- ¿Link¿No estabas durmiendo? – preguntó su madre

- Me levanté por un vaso de agua y no pude evitar escuchar su estúpida conversación u.ú

Saria se puso de pie y se acercó a Link. Lo miró por unos instantes con evidente enojo y luego le dio una cachetada.

- No digas eso nunca más frente mío ¿Entendiste?

- …- "dijo" Link tocándose la mejilla adolorida por el golpe

- Tu eres el que habla estupideces cuando dices que el héroe del tiempo no existe – continúo Saria enfadada

- Saria…cálmate – le dijo Zelda

- ¡No! No permitiré que siga hablando así de…de su padre…

- ¿Qué? – preguntó algo confundido Link

- "El estúpido héroe del tiempo", como lo llamas tu, es tu padre…¿entiendes?

- Pero…el no existe…no puedo ser hijo de alguien que no existe – se defendió Link

- ¿No existe¡Ja¡Díselo, Zelda!

- ¿Madre? – la miró Link exigiendo una respuesta

- Lo que dice Saria….es verdad…El héroe del tiempo fue tu padre, Link.

- P-pero…

Link estaba totalmente confundido. ¿Cómo no estarlo? Aquel hombre que el siempre lo había considerado una fantasía había existido y pero aun, era su padre. De repente se sentía muy mareado. De un momento a otro el suelo se desapareció a sus pies, haciéndolo caer. Se había desmayado.


El frío que rondaba en el aire se había intensificado. No era un frío común, era un frío de muerte, de traición. Un hombre encapuchado caminaba con determinación por los campos de Hyrule.

El intenso frío no parecía afectarle, nada parecía hacerlo. Caminaba sin detenerse, al mismo ritmo. Su roñosa capucha no dejaba ver su rostro. Lo único que se alcanzaba a ver al final de la capucha era la punta de dos fundas de espada en ambas piernas.

Luego de un rato llego a su destino: Villa Kakariko. Camino sigilosamente por entre las casas, escondiéndose en las sombras. Pronto se detuvo y saltó al tejado de una casa en donde había una ventana abierta. Entro por esta y encontró lo que buscaba: un hombre dormía plácidamente.

- Hm…-musitó el hombre que acababa de despertar por el ruido que el encapuchado había hecho al entrar - ¿Quién eres tú? – preguntó asustado

- Tu muerte – dijo acercándose al tiempo que sacaba una espada, la que brillo con la luz de la luna

- ¿Qué haces¡Aléjate! – le gritó el hombre - ¡N-no me mates!

- Demasiado tarde – dijo alzando la espada


- Hm… - Link abrió lentamente los ojos, encontrándose con las atentas miradas de su madre y Saria

- ¡Link¡Al fin has despertado! – le Zelda abrazándolo

- ¿Qué me pasó?

- Te desmayaste.

- Ah…si….tuve una pesadilla, soñé que tía Saria me decía que el héroe del tiempo era…

- Tu padre – lo interrumpió Saria

- ¡Ah¡Tía Saria! Entonces…¿no fue una pesadilla?

- No – contestó Zelda

- Pero…

- Tenemos que hablar de algo importante, Link – le dijo Saria

Saria le contó todo lo que la kokiri consideró importante que el conociera. (quien era realmente el, hazañas de su padre, el deber que tenía el…etc.)

- Eh…entonces…Déjame ver si entendí…¿Yo tengo que ir a matar a ese no se quién?

- Eres el único que puede.

- ¿Por?

- Primero, eres el hijo del héroe del tiempo. Segundo, eres el portador de la trifuerza del coraje.

- ¿La…trifuerza del coraje?

- Sí. Escucha…¿ves la venda que traes en la mano?

- Claro.

- Quítatela – le ordenó Saria

- Pero…mi madre dice que no debo…

- Sólo hazlo.

- Hm…- Link miró a su madre

- Hazlo, hijo.

- Está bien.

Link se sacó la venda lentamente. Siempre había querido ver porque tenía que ocultar su mano, pero su madre siempre se lo impedía. Cuando terminó de sacársela, vió una cicatriz en forma de trifuerza.

- La…trifuerza…

- Así es. Todo el que sea portador de algún fragmento de la trifuerza lleva esa marca en la mano. Tú eres el heredero de la trifuerza del coraje. Al parecer todavía no reacciona en ti, pero estamos seguros de que podrás hacerlo bien. Entonces…¿aceptas tu destino?

- No. – contestó Link

- ¡¿Qué?! – preguntaron sorprendidas las dos mujeres

- El destino no es una cosa que se pueda aceptar. Es solo algo que tienes que resignarte a vivir, no importando si quieres hacerlo o no. Y eso es lo que haré, me resignaré.

Zelda lo miró triste. No quería que su hijo hiciera algo que el realmente no quería hacer.

- No te preocupes, madre. Quizás esto no es lo que yo haya deseado. Pero si es realmente lo que me toca, lo aceptaré feliz. Daré todo de mi parte – dijo adivinando el pensamiento de Zelda.

Continuará…

Espero volver a escribir pronto o.o.

Nos leemos! (dejen reviews)