Capítulo IV
De lejos vio a Rin sentada mientras que Jaken al parecer preparaba algo para comer, la vio contraer el rostro y cubrir su boca con sus manos para después pararse y salir corriendo para volver lo poco que contenía su estomago detrás de algunos arbustos. Se dirige hacia donde estaba ella.
Ya tenía dos semanas así, cualquier olor fuerte le hacía sentirse mal.
Solo pocos días después de él decirle que esperaba un hijo suyo, se marcharon de la cabaña de su medio hermano. Él no era de quienes se quedaban en un solo lugar por mucho tiempo.
Vio a Rin salir de entre los arbustos, con un trozo de tela se terminaba de limpiar los labios, se veía pálida y débil.
- Niña deberías intentar no devolver todo lo que comes –le escucha a Jaken con reproche-
- No puedo –dice ella susurrante, la ve llevarse las manos al vientre- ya regreso
- ¿A dónde vas ahora? –pregunta irritado el pequeño demonio-
- Voy a buscar frutas y una planta para calmar las nauseas
- Iré contigo –le dice al haberse acercado lo suficiente, ella voltea a verlo y tras unos segundos le asiente levemente-
Se adentraron un poco en el bosque, sin mencionar palabra alguna. La observo recoger algunas frutas y la ayudaba a tomar las que estuviesen en los arboles más altos. Ella se sentó a la sombra de un árbol y comenzó a comer tranquilamente.
Se fijo en la tranquilidad de aquel lugar, era pacifico, y a ella parecía agradarle.
Cuando ella termino con las frutas, se dispusieron a regresar, y durante el trayecto ella se detenía a revisar algunas plantas, hasta que finalmente encontró lo que buscaba.
- Necesitas descansar –le dijo cuando estaban cerca de llegar a donde los esperaba Jaken. Al ver como ella comenzaría a decir algo, continuo hablando- así que esta noche también nos quedaremos aquí.
- De acuerdo –le escucha decir- Gracias –le dice ella finalmente con una leve sonrisa. Aquello le extraño un poco, desde el momento que él la había tomado no la había visto sonreír, y que ahora ella le sonriera le hacía sentir, desde alguna perspectiva remota, diferente.
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Ya era media tarde. Solo pocas horas faltaban para que el sol se escondiese y dejase paso a una hermosa luna.
Mantenía una marcha lenta, y como siempre delante de ella iba Sesshoumaru, a su lado Ah-Un, y detrás un Jaken que no dejaba de quejarse de tener que cuidar sus espaldas, pero lo seguía haciendo por ordenes del youkai.
Su vientre ya había comenzado a mostrarse, y estaba logrando tener un peso razonable y saludable para ella y su bebé.
Su relación con Sesshoumaru se mantenía de la misma manera, solo que había comenzado a mostrar más interés con respecto a las cosas que ella necesitara, pero no podía dejar de pensar que solo era por el niño. Al ella preguntarle qué pasaría con ella y con el niño, él solamente respondió con respecto al niño, no demostró la menor preocupación hacia ella.
Continuaba diciéndose a sí misma que jamás podría lograr que él realmente se preocupara por ella. Aquello parecía basarse solamente en lo físico, y algo relacionado con el instinto, nada de emociones. Pero eso funcionaba solo para él, ella lo amaba, quizás demasiado, tanto que estaba lastimándola, ella necesitaba y anhelaba que él la amase, que de verdad estuviese con ella.
Llevo sus manos a su vientre y se detuvo soltando una pequeña exclamación. Su pequeño se movió, levemente pero lo hizo, era la primera vez que podía sentirlo. Su bebé estaba manifestándose, diciéndole, de alguna manera, que no estaba sola.
- Niña ¿Qué sucede ahora? –le pregunta impacientado Jaken-
Ella dirigió su mirada hacia Sesshoumaru, él se había volteado a verla, y la miraba intrigado. Quería decirle lo que había pasado, pero a él seguramente le importaría poco. Así que negó con la cabeza.
- No es nada –dice simplemente y continúa caminando, pero se detiene al escuchar la voz de Sesshoumaru-
- Acamparemos aquí –ella lo miro sorprendida, y vio como él se acercaba para bajar sus cosas del lomo de Ah-Un-
Cuando Sesshoumaru junto a Jaken se fueron a buscar con lo que cenarían, ella se quedo organizando las cosas en compañía de Ah-Un, luego comenzó a decirle como se había sentido al sentir por primera vez, y para su sorpresa la bestia actuaba como si de verdad estuviese interesado en escucharla.
- ¿Siempre podre contar contigo, cierto? –le pregunta dulcemente al acariciarlo, la bestia lanzo un aullido por ambas cabezas, y acerco una al rostro de ella, aquello daba por respondida su pregunta-
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Ya estaba terminando de vestirse. Se había alejado un poco de Sesshoumaru, Jaken y también Ah-Un, para tomar un baño en un rio cercano. Ya había caído la noche y necesitaba refrescarse antes de dormir.
Sus antiguos kimonos ya no le quedaban, debido a que ya tenía un muy buen avanzado grado de gravidez, con ya casi seis meses. Le agradecía a Kagome que le hubiese dado algunos de los kimonos que ella había utilizado mientras estuvo embarazada.
Cuando ya se disponía a regresar escucho una voz grave a sus espaldas.
- ¿Pero que tenemos aquí? –al voltear se encuentra con un monstruo que doblaba su tamaño- Parece que sin mucho esfuerzo he encontrado mi cena –dice formando una tétrica sonrisa, mostrando sus afilados colmillos-
El monstruo se acerco más a ella. Dio un paso atrás, colocando protectoramente sus manos sobre su vientre. Vio a su alrededor, solo tenía un recorrido viable para escapar. Comenzó a moverse en esa dirección.
- No te escaparas, pequeña humana –le escucho decir, para después sentir una fuerte punzada en su brazo izquierdo. Profirió un grito, mientras que por el impacto del ataque comenzaba a caer al suelo, sintió el golpe de una fría roca contra su cabeza-
- Sesshoumaru –fue lo último que logro musitar antes de perder la consciencia-
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Se mantuvo viendo en la dirección que había tomado Rin, se estaba tardando más de lo habitual, y estaba comenzando a perturbarse, sin motivo alguno, pensó.
Su instinto sobreprotector se había incrementado, suponía que era por lo próximo que estaba el nacimiento de su cachorro, pero también era cierto que antes de dejar preñada a Rin ya había adquirido aquel criterio de mantener a salvo a la que era su mujer.
Escucho un grito a la distancia, y su sangre comenzó a arder pavorosa, era ella. En un rápido movimiento se puso de pie y corrió en su dirección. Al llegar el olor a sangre impregno sus fosas nasales.
Vio a un monstruo de gran tamaño, quien mantenía a Rin, presa, en una de sus gigantescas manos, ella estaba inconsciente.
- ¡Suéltala! –exclama en un gruñido furioso-
- ¿Quién te has creído, para interrumpir mi comida? –vio al monstruo olfatear a Rin y luego en la dirección que él estaba- Oh, ya veo. Te has unido a esta humana. Que patético.
- ¡Quítale tus sucias garras de encima! –gruñe con más fuerza, sus ojos comenzaron a oscurecerse y su sangre ardía frenética, quería destruir a aquel ser por atreverse a acercarse y tomar a su mujer, pero su impulso era frenado por recelo, a hacer que Rin se lastimara aun mas-
- Si tanto te importa, no te preocupes, cuando termine de degustarla, me encargare de acabar contigo –le escucho decir con burla-
Materializo un látigo de energía entre sus dedos, índice y medio, y con él corto el brazo del monstruo que tenia sujeta a la castaña. Instantáneamente mientras el demonio retrocedía él se apresuro a tomar a Rin antes que cayera el suelo.
- ¡Maldito demonio! ¡Me las pagaras! –le grito aquella bestia. Con cuidado dejo a Rin en el suelo, y luego se volvió contra el monstruo, tomo la empuñadura de Bakusaiga y se propuso a atacarlo, solo realizo un corte-
- Nadie que se atreva a tocar lo que me pertenece queda con vida –dice con voz irascible hacia aquel ser al verlo destruirse completamente por el corte de su espada-
Se volvió hacia Rin, el aroma de su sangre impregnaba su nariz. Instintivamente llevo una de sus manos hacia el abultado vientre de ella, y al poco tiempo sintió unos pequeños golpes, haciéndole retirar la mano rápidamente, mantuvo su vista en aquel lugar donde residía su cachorro, con intriga, y volvió a colocar su mano allí, sintiendo nuevamente los golpes suaves.
Su mano libre la dirigió al lado derecho del rostro de ella y limpio un poco la sangre que tenia debido al golpe recibido. Libró un gruñido bajo, al verla herida.
Escucho como Jaken se acercaba, junto a Ah-Un, y se separo un poco de Rin. Se mantuvo a su lado esperando turbado, sin demostrarlo, mantenía su vista fija en el rostro apacible de la castaña, vigilando su respiración.
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Al abrir sus ojos sintió una fuerte punzada en su cabeza, de inmediato los cerró con fuerza. Ordeno los acontecimientos en su cabeza, un monstruo la había atacado. Llevo sus manos a su vientre con rapidez y exclamo un quejido ante el dolor que sintió en su brazo izquierdo.
- No te muevas. Estas herida –escucha la voz de Sesshoumaru cerca de ella-
Abre sus ojos y se encuentra con la mirada de él, la observaba de una forma que no logro descifrar. Con cuidado se apoyo en su brazo derecho para incorporarse un poco.
- ¡Niña tonta! –escucha la voz chillona de Jaken gritarle, resonando en su cabeza- llevas el cachorro del amo Sesshoumaru ¡Debes dejar de cometer imprudencias!
Las palabras del pequeño demonio eran como dardos en su cabeza. Llevo su mano al lugar donde provenía el dolor, y sintió aquel liquido viscoso. Aun Jaken continuaba reclamándole por haber puesto en peligro la vida del cachorro, claro aquello parecía ser lo único que importaba.
Comenzó a ponerse de pie, y al sentir como Sesshoumaru coloco sus manos en su espalda para ayudarla, se sobresalto.
- No me toques. Por favor –le dijo casi como suplica, él se mantuvo viéndola de aquella extraña manera-
Se acerco con paso lento a donde estaba Ah-Un, quien comenzó a chillar y a acariciarla con una de sus cabezas, dándole a entender que estaba preocupado por ella.
- Tranquilo. Estaré bien -le dice en un susurro mientras acariciaba el rostro de la bestia- ¿Podrías llevarme con Kagome?
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La vio pedirle a Ah-Un que la llevase con Kagome, y antes de que ella siquiera intentase subir, se acerco a ella y la tomo en brazos para dejarla sobre el lomo de la bestia. Sintió como ella tembló al tenerla en sus brazos. Al dejarla, le ordeno a Ah-Un que se apresurara y este de inmediato alzo vuelo.
No les tomo mucho llegar a la aldea, hace poco había amanecido. Durante el trayecto escuchaba como Rin gemía a causa del dolor.
Cuando por fin llegaron, vio como tanto Inuyasha como Kagome los esperaban, la pelinegra al verlos acercarse corrió hacia ellos. Cuando descendieron se ocupo de bajar a Rin y dejarla con cuidado en el suelo. La castaña tan solo se apresuro en llegar a donde estaba Kagome, quien la recibió en sus brazos.
- Oh, por Kami ¿Qué sucedió? –pregunto ella en un susurro, mientras acunaba a Rin en un abrazo, al esta haber comenzado a sollozar, le dirigió a él una mirada iracunda, haciéndolo responsable- Vamos adentro –le dice con dulzura a la castaña-
Vio marcharse a los dos humanas, y tan solo se quedo allí con su medio hermano.
- ¿Qué sucedió? –le pregunto luego de un rato-
Él tan solo se ocupo de responderle con unas pocas palabras lo ocurrido. No quería hablar, tan solo quería saber cómo estaba su mujer y su cachorro.
Al poco rato de estar allí llego Jaken, lo había dejado atrás. Las palabras que el pequeño demonio le dijo a Rin lo habían molestado, pero no se atrevía a admitirlo.
Vio a solo dos cachorros de su medio hermano, los pequeños hanyous, en ningún momento vio a Saki, pero sentía la fuerte energía que emanaba desde dentro de la cabaña.
No supo nada de Rin, hasta el atardecer, que fue cuando Kagome salió de la cabaña. Él se acerco a ella.
- ¿Cómo están?
- El cachorro está bien. Ella necesita descansar y físicamente se repondrá –le responde con voz queda. ¿Físicamente? ¿A qué se refería con aquello?-
- Iré a verla –dice al pasar a un lado de la pelinegra-
- Espera –escucha decirle y se detiene un segundo- hace poco fue que pude hacer que se quedara dormida. Quizás podrías verla más tarde… pero… -ella se interrumpió-
- ¿Pero qué? –le pregunta al voltear a verla-
- Ella me pidió que te dijera que quería quedarse aquí. Que si querías podías irte, pero que ella quería quedarse, no quiere que nada le suceda al cachorro
- Ella debe estar donde yo este –dice con cierta irritación ante las palabras de la pelinegra-
- No debería decir esto, –comienza a decirle ella ahora realmente molesta- ella no quiere estar cerca de ti, siente que solo te importa tu cachorro, y que ella no es más que solo la incubadora, piensa que no le tomas importancia alguna a lo que le suceda. Ahora mismo está muy afectada y no permitiré que te acerques a ella.
Entorna la mirada, furioso. Sin hacer caso a las últimas palabras de ella, se encamina a la cabaña, pero antes de poder entrar es detenido por un campo de fuerza, intenta atravesarlo pero se le hace imposible.
- No podrás atravesarlo. Si Rin lo quiere, cuando despierte, podres verla, de lo contrario no.
- No la dejare –le dice en un gruñido, para luego pasar a un lado de ella y alejarse.
Llego hasta donde estaba Jaken con Ah-Un, y con voz furiosa se dirigió al pequeño demonio.
- No quiero que vuelvas a hablarle a Rin de la forma en que lo hiciste. Ella es mi mujer y comenzaras a tratarla de la misma forma que lo haces conmigo ¿De acuerdo? –pregunta entornando la mirada, viendo como el pequeño demonio retrocedía-
- Si. Si, amo –le escucha decir farfullando-
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En ningún momento pudo ver a Rin, supo que despertó para comer algo, porque Inuyasha se lo dijo, pero ella no había querido verlo. Y por poco sentido que tuviese su instinto también le ordenada obedecer los deseos de su hembra, aun cuando estuviesen en contra de su voluntad.
Se mantuvo recorriendo los alrededores de la aldea, y finalmente se quedo vigilante y alerta bajo uno de los arboles que rodeaban la cabaña. Aquel lugar mantenía una paz embriagadora, pero que no era atrayente para él.
Fue después de la media noche cuando el silencio de aquella calma, fue interrumpido por un grito resonante, para él. Era Rin quien gritaba. De inmediato se dirigió a la cabaña, y esta vez no fue detenido por ningún campo de fuerza, entro rápidamente y se dirigió a donde se percibía mas fuerte el aroma de ella, vio a Inuyasha parado en el umbral de la entrada y se acerco.
Antes de incluso asomarse escucho un sollozo por parte de ella, y cuando por fin pudo ver dentro de la pequeña habitación vio como la castaña se mantenía sollozando en los brazos de Kagome.
- Tranquila –le dijo la pelinegra- fue solo una pesadilla. Estas a salvo. Tú y tu bebé están a salvo –le continuaba diciendo mientras le acaricia apaciblemente la espalda-
Minutos después fue que el llanto comenzó a ceder hasta desaparecer por completo, vio a Kagome dejar a Rin con cuidado sobre el futon, se había dormido nuevamente.
Aquello sucedió dos veces más aquella noche. Rin despertaba gritando y llorando, y luego volvía a dormirse en los brazos de Kagome. Las cuatro noches siguientes fueron iguales.
Le pareció extraño como los cachorros no habían despertado en ningún momento, e Inuyasha le dijo que era porque Saki creaba un campo de energía alrededor de ellos al dormir, y este no podía ser atravesado por nada, e incluso el sonido era refrenado, era totalmente impenetrable. En ese momento entendió que el campo de fuerza que lo detuvo, había sido creado por Saki y no por Kagome.
Aquel cuarto día se mantuvo cerca de Rin, aunque ella parecía no querer notarlo. Se mantenía serena y prácticamente no decía palabra alguna, solo la escuchaba hablar con los cachorros que se acercaban a ella a contarle alguna travesura.
Podía notar como se le veía cansada, al no haber podido dormir correctamente los últimos días. No soportaba seguir viéndola de aquella manera y no poder hacer nada. De modo que aquella noche se dispuso a hacer algo que jamás hubiese imaginado.
Entro en la cabaña luego de estar seguro que los cachorros de su medio hermano y la propia Rin se hubiesen dormido ya. Antes de llegar a la habitación que ocupaba la castaña se encontró con Inuyasha.
- ¿Qué haces? –le pregunto al verlo-
- Me quedare con Rin –responde simplemente, continuo caminando y paso a un lado del hanyou-
Ella era su mujer, debería ser él quien estuviese a su lado. Era él quien debía brindarle lo que ella necesitase, y ella necesitaba sentirse segura.
Al entrar a la pequeña habitación, la pudo ver profundamente dormida. Se acerco y se sentó manteniendo una distancia tolerable de ella. Se mantuvo observándola, contabilizando su respiración tranquila. Y eventualmente noto como su frecuencia respiratoria iba aumentando progresivamente.
- No –la escucha susurrar y la ve moverse inquieta- Suéltame –comenzó a sollozar, y él se acerco a ella-
La tomo con delicadeza y la envolvió en sus brazos. La sentía temblar mientras continuaba sollozando y decía palabras casi indescifrables.
- Rin –le hablo con voz pausada, mientras comenzaba a acariciarle el cabello y la espalda- Estoy aquí. Todo estará bien.
Continuo diciéndole aquellas palabras, hasta que finalmente ella dejo de sollozar. La sintió aferrarse a su kimono, pero sabía que aun no había despertado.
Ella menciono su nombre, mientras se brindaba de aquel refugio que él le ofrecía. La mantuvo en brazos unos minutos más y luego la dejo nuevamente sobre el futon.
Cuando volvió a agitarse entre sus sueños, hizo exactamente lo mismo. Al notar como comenzaba a amanecer decidió abandonar la cabaña. Las noches sucesivas se mantuvo realizando el mismo acto, entraba a la cabaña luego de que todos durmiesen, vigilaba su sueño y se iba justo cuando amanecía.
Continuara!
Hola, hola! Aquí estoy de nuevo… Como verán las cosas no van resultando nada fáciles para esta pareja.. Pero ya al menos está un poco mas.. ¿Cómo decirlo? ¿Sensible? Ustedes me dirán =)
Muchísimas gracias a: Emiruse, Miara Makisan, Inuykag4ever, Serena tsukino chiba, Faby Sama, Queen Scarlett, Maritza y a todos aquellas que se pasan a leer! Nos leemos pronto!
