Los personajes no me pertenecen… son idea de la Diosa que creo los libros de crepúsculo Stephanie Meyer

Yo solo juego con los personajes.

No daré descripciones de como son los personajes, creo que ya todos los que entran aquí lo sabrán y no hará falta… ojalá y les guste.

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- Bella, estas hermosa hija – dijo Carlisle mientras caminaba hacía mí. Le sonreí débilmente, ocasionando así, desviara mi mirada de los ojos de Edward Masen.

- Así que ella es la famosa Isabella, eres hermosa, tal y como dijiste cariño – me dijo una señora, no la conocía. Pero como se puso junto a Carlisle lo supe enseguida. Esme. – Bienvenida a nuestra casa. – me dio una calida sonrisa mientras se acercaba a mí.

- Gracias señora Cullen, lamento venir si avisar - le extendí mi mano, pero ella solo la ignoro y me dio un caluroso abrazo.

- Dime Esme, no estoy tan vieja – susurro en mi oído, yo solté unas risitas – y no lo sientas, eres bienvenida.- me contestó tiernamente.

- Bien, te presentare a la familia – dijo Carlisle y me tomo suavemente de la mano. – Este fortachón que ves aquí es mi hijo mayor, Emmett Cullen – en verdad era enorme. Me sonrió abiertamente, lo cual respondí, se fue acercando un par de pasos a mí, estaba apunto de estirar mi mano para estrecharla con la de el cuando me vi envuelta por sus enormes brazos.

- Al fin te conozco – dijo cuando me soltó, sonreí – papá y Alice me estaban volviendo loco, bienvenida Bella – se separo de mí y se situó junto a Rosalie.

- El es Jasper Hale, supongo que Alice te hablo de el, es el hermano mellizo de Rosalie – me sonrió de una manera tranquilizadora, deduje era el más calmado de todos, el solo estrecho fuertemente mi mano, mandándome olas de tranquilidad, diciendo un "mucho gusto" completamente sincero.

Temblé, solo faltaba una persona más en el salón a quien presentar, y esa persona no era de mi total agrado y no creo serlo yo tampoco para el.

- Por último, Edward Masen, mejor amigo de mi hijo y Jasper y un miembro más de la familia – no me sonrió calidamente, no me extendió su mano para poder estrecharla, simplemente soltó un "hola" completamente agrió y seco. Respondí un "hola" nervioso, pareciera que a todos en la sala paso desapercibida la pequeña escena desagradable, y si no fue así, agradecí no comentaran nada de ello. No me sentía capaz de sobrellevarlo.

- Bien, si ya estamos todos, podemos ir pasando a… - Esme, su esposa, lo interrumpió.

- Aún no estamos todos cariño – Carlisle la miro con curiosidad, a lo que ella gustosa aclaro su duda – Edward ha invitado a una compañera, no creo que tarde en llegar – y como secundando las palabras de Esme, el timbre de la casa sonó.

- Yo abro – saltó una Alice feliz. Desapareció un momento de nuestra vista y volvió con cara de pocos amigos, pero no venía sola, detrás de ella venía una despampanante rubia con un vestido llamativamente provocativo color rojo pasión.

- Tanya – saludo Esme cortésmente, no había cariño en sus palabras.

- Buenas noches, Esme, Carlisle – saludo la aludida con voz inexpresiva. Camino directamente hacía Edward y le dio un pequeño beso en los labios a modo de saludo. Sentí una punzada en mi pecho y desvié mi mirada.

Me hubiera gustado decir que no pase desapercibida la mirada de todos, Alice estaba molesta, Rosalie bufaba cada vez que veía en dirección a Edward, Jasper trataba de calmar a Alice y Emmett… Emmett tenía la vista puesta en la entrada de la cocina. Carlisle y Esme tampoco se veían demasiado contentos con la llegada de esta exótica mujer. Se creo un silencio sepulcral; hasta que Carlisle tranquilamente lo rompió.

- Bien, estamos todos reunidos, por cierto… que descortés – que no me mencione, que no me mencione – Bella, ella es Tanya Denali la…

- Novia de Edward, un gusto – se acerco a mí y estiro su mano en mi dirección sonriéndome cordialmente, la estreche con la mía y sonreí débilmente en su dirección. Edward nos miraba atento.

- Bien, pasemos todos a la mesa por favor – dijo Carlisle en voz alta, tomando a Esme del brazo, los siguientes en ir fueron Emmett y Rosalie, también tomados del brazo, atrás de ellos Edward y Tanya, tal parecía que yo hacía mal octeto, me sentí mal por estorbar. Sentí que alguien me rozaba el brazo, voltee y mire a Jaspes extendiendo su brazo a mi persona.

- Madame – dijo con una sonrisa alentándome a tomarle el brazo, me sonroje y tome su brazo izquierdo, en su brazo derecho se encontraba Alice.

- Todo un caballero – dijo Alice sonriente dándole un beso en la mejilla a Jasper y regalándome una sonrisa tranquilizadora.

Llegamos al gran comedor cuadrado, ya estaba todos en sus asientos, en la cabeza estaba Carlisle, a su brazo derecho estaba Esme, seguida de Emmett y Rosalie, a su lado izquierdo estaba Alice, a su lado Jasper, Tanya y al final Edward, el único lugar disponible; aparte de la otra cabecera de la mesa era junto a Rosalie, frente a Edward. Trague en seco y me acomode en mi asiento intentando con todas mis fuerzas ignorar al hombre frente a mí.

La cena transcurrió lo suficiente tranquila como para hablar, más específicamente de mí, de donde soy originaria, como se llaman mis papas, porque me dejaron venir a Phoenix desde tan temprana edad, donde vivo y prácticamente mi vida entera, también tuvo sus partes divertidas por parte de Emmett, aún no puedo superar la riña de Edward, Emmett y Jasper por la última rebanada de pollo agridulce, ninguna de las cosas que dijeron para avergonzar al otro sirvió, al final Carlisle hizo uso de su poder como dueño de la casa y se quedo con el pollo, ganándose un golpe en la cabeza, cortesía de su adorada esposa, y dejándonos a todos boquiabiertos cuando le quito el pollo a Carlisle para comérselo. Esme podía ser ruda cuando se lo proponía.

Por parte de Edward y Tanya, toda la cena estuvieron callados, Tanya todo el tiempo bajando muy poco discretamente la mano bajo la mesa para hacer, quien sabe que cosas con Edward y el simplemente le mandaba miradas reprobatorias.

Muchas veces me encontré mirándole mientras comía, parecía una persona decente en esos momentos, hasta jugaba con Alice, le hacía bromas mientras comíamos, era notable la poca simpatía que tenían el y Rosalie, pero eso no impedía que el se sintiera incomodo o inseguro. Cuándo me miraba me miraba con rencor y desprecio y no entendía porque, yo no había hecho nada malo, el solo se había ganado la cachetada que le había dado. No sabía porque… pero me dolía mucho que ni siquiera haya sido capaz de disculparse.

Cuándo llego la hora del postre, un riquísimo flan helado, Tanya se negó rotundamente a comerlo; saque conclusiones propias. En su profesión, si engordaba más de lo debido, terminaría su carrera, tan pronto como empezó. Así que Emmett se encargo de que no sobrara absolutamente nada del postre.

Acabando todos, Esme nos pidió ir a la sala.

- Bien, familia, sabemos que la familia, Cullen-Hale-Masen-Swan y Denali – Carlisle me miro y sonrió con gracia y se la devolví – no tenemos que festejar algo para reunirnos, pero… hoy nos han llegado dos sorpresas, inesperadas debo admitir – dijo mandándole miradas significativas a Edward y Emmett – pero al final felices, por favor, Emmett, Edward.- los aludidos intercambiaron miradas, se pusieron de acuerdo para algo, y al final Emmett se puso de píe.

- Familia, - dijo mirando a Rosalie – lamento, si es que lo hice, importunar a todos hoy pero… aquí ante todos, creo que Rosa y yo estamos listos para decirles – Alice se tapo la boca con emoción mirando intensamente el vientre de Rosalie, reí al comprender. Rosalie hablo por Emmett.

- Emmett me propuso matrimonió – tomo la mano de su, ahora, prometido. Alice saltó de felicidad.

- ¡No me lo habías dicho! – le reprocho Alice a su amiga.

- Era sorpresa, - se excuso – además, aún no hemos fijado fecha, esperamos poder hacerla dentro de un año. – sonrió efusivamente. Y Alice se arrojo a sus brazos llenándola de felicidades.

Después de que la rubia fue soltada por Alice, toda la familia se acerco a felicitar a los prometidos, incluido Edward abrazó a Rosalie y ella no se negó, creo que estaba muy feliz en verdad. Yo también los felicite, un poco cohibida, de verdad sentía que yo no tenía nada que hacer en este tipo de reuniones familiares, pero a pesar de todo, la pase muy bien.

Ahora era el turno de hablar de Edward, mi corazón empezó a latir descontroladamente al solo hecho de imaginarme que el también haya pedido matrimonio a Tanya… no sabía porque pero tenía mucho miedo de que esa fuera la noticia.

- Bien, felicidades, Rose, Emmett – miro a la pareja con una sonrisa – bien, yo también tengo un anunció que hacerles, a diferencia de Emmett y Rosa, aún no me casare pero si ya presento formalmente una pareja, Tanya – la aludida se paro junto a el y dio un beso exageradamente largo en su boca.

Esa noticia me vino como cuan balde de agua fría, tenía ganas de salir corriendo y no entendía porque, ese hombre no era y con suerte, no sería nunca nada mío. En lo que respecta a las felicitaciones, no fueron tan efusivas como con Emmett y Rosalie, solo por parte de los hombres que se encontraban ahí. Jasper al momento de abrazarlo murmuro un "ya era hora" y Emmett un "ya estaba empezando a dudar de tus preferencias". En cuánto a Carlisle solo un abrazo y felicitaciones a la nueva pareja de novios.

Las mujeres, incluida yo, permanecimos sentadas en nuestros respectivos lugares en la sala de la casa, ni siquiera Alice que era la hiperactiva de todos los tiempos, se paro para felicitar efusivamente a su "hermanito" y su novia, fue muy extraño. Pero ni Tanya ni Edward parecieron notarlo.

Todo era muy efusivo en familia, me hizo extrañar a la mía, no era nada en comparación con la familia Cullen, la mía era pequeña, pero igual de acogedora.

Desvié la mirada a un reloj colgante antiguo que había en la sala y me sorprendió ver que tan tarde era.

- ¿Que pasa Bella? – pregunto Esme al notar mientras seguía mi mirada.

- Creo que es un poco tarde, debería irme antes de que anochezca más – si es que se podía, era casi medianoche.

- ¡De ninguna manera Bella, es muy tarde para que alguien conduzca a estar horas!

- ¡Oh no, no! Esme, yo jamás pediría que alguien me dejara en mi casa, no, menos a estas horas… si hubiera alguna manera de tomar un taxi o que me dieran indicaciones – sabía que la idea era de lo más estúpida, era demasiado peligroso estar ahí afuera; aunque fuera la sección de "ricos", pero al menos tenía que intentarlo, no quería causar mas molestias.

- ¡Eso es aún peor, Bella, jamás te dejaría irte así! – dijo enfadada y después volvió a su cara dulce – quédate a dormir hija.

- ¡Si! – grito la pequeña de los Cullen.

- No, Esme, no quiero causar más problemas de verdad… - me interrumpió.

- Sabes que no los causas, ¿aceptas? – me miro con los mismos ojos de Alice, tal parece que eso venía de herencia.

- Claro, gracias Esme – me sonrió y Alice vino corriendo a mí abrazándome y agradeciéndome.

- Bien, Esme, me encantaría quedarme también – dijo Tanya, a lo que Esme la miro sorprendida – pero mañana salgo en un vuelo muy temprano y tengo aún que hacer mi maleta – prácticamente se había invitado sola. – Me retiro, muchas gracias por la cena, a todos, Esme, Carlisle – se paro, seguida de Edward que sonrió a Esme. Minutos después, Edward volvió completamente solo.

Esme, exigió a Edward que también se quedara a dormir y esté aceptó, alegando que estaba un poco cansado y que se lo agradecía.

Mientras Esme y Alice arreglaban dos cuartos de huéspedes en el tercer piso para mí y para Edward, el primer piso era propiedad de Esme y Carlisle y el segundo de las parejitas que les seguía. Y ni Edward ni yo, haríamos mal tercio con nuestros amigos.

Después de tener lista mi recamara Alice fue a buscarme para llevarme, me dijo donde se encontraba todo, cualquier cosa que fuera a buscarla y demás.

Antes de irse me dejo una "advertencia" que pareció más una amenaza.

- Tu y yo tenemos muchas cosas de que hablar, pero no ahora, estoy cansada… mañana no te salvas Isabella – me miro seriamente y después se despidió de mí deseándome buenas noches.

No tenía idea de lo que quería decirme; aunque pensándolo bien, si, si tenía una vaga idea de lo que en verdad quisiera decirme. Solo espero estarme equivocando.

Me habían prestado ropas cómodas para dormir, una pijama celeste que consistía en un pantalón pesquero, de esos que no aprietan y una blusa a juego con la palabra "Ángel" escrito a la altura del pecho en letras blancas.

Me la coloque y antes de desmaquillarme, me mire en el espejo. No podía creer que en verdad esa persona que miraba a través del espejo del baño en realidad era yo. No me reconocía, era morena en el espejo era… hermosa, me toque las mejillas con las yemas de mis dedos para ver si en verdad era yo, poco satisfecha toque el reflejo del espejo, en verdad era yo. Me sonreí a mi misma, cualquier persona que me viera diría que estaba loca, no me importaba, ahora era solo yo y mi reflejo.

Después de terminar de maquillarme era cerca de la una de la madrugada, pero me estaba muriendo de sed. ¿Sería un problema bajar tres pisos sin querer despertar a alguien para bajar a la cocina por un poco de agua?, decidí arriesgarme. Sentía mi garganta seca.

Al salir de mi habitación, me tope con la recamara que estaba frente a la mía, la puerta estaba cerrada y estaban las luces apagadas, de seguro ya todo el mundo se había dormido. Mejor, no quisiera toparme, ni despertar a nadie, menos si ese alguien era Edward.

Baje con cuidado las primeras escaleras, camine lo más silenciosa que pude por los pasillos donde se encontraban las habitaciones de los pequeños Cullen y me baje las escaleras que faltaban. Estaba todo oscuro, se me dificultaba un poco ver donde estaba todo pero había cosas que si podía divisar, aún en la oscuridad. Llegue a mi cometido, solo esperaba no estarme dando tanta confianza en una casa donde no era, ni de asomo, amiga de toda la vida.

Abrí la nevera esperando ver una jarra de agua fresca, y si, la encontré, tome un vaso y me serví un poco, no quise encender la luz así que me mantuve justo a un lado de la nevera mientras terminaba de tomarme mi agua. De repente se encendió la luz de la cocina, fue tanto mi susto que accidentalmente tire el vaso de vidrio, este se esparció en mil pedazos por todo el piso, a mí alrededor, de la cocina.

- ¡¿Que demonios hiciste?! – salté al escuchar su voz, era de odio, vio los vidrios en el piso y me miro furioso – ¿eres estúpida o que? – no pude hacer nada, simplemente sentí lagrimas acumuladas en mis ojos. Rápidamente me tire en el piso, se me encajo un pequeño vidrio en mi pie izquierdo, pero no me importo, tenía que recoger el desastre que había hecho.

- ¡Lo siento, lo siento!, no fue mi intención lo juro – respondí con voz entrecortada, las lagrimas habían descendido rápidamente por mis mejillas. – Ahora mismo lo recojo, no fue mi intención, de verdad, lo siento, no volverá a ocurrir…

- ¿Que esta pasando aquí? – dijo Carlisle en tono molesto, no, debía recoger esto, se enojara conmigo. - ¿Bella que estas haciendo? – pregunto más calmado. Lo mire, con pedazos de vidrio juntos en mis manos, que aplaste de más y se encajaron unos cuantos en mis manos también.

- Lo… siento… C…Carlisle, no… no era mi… inten… intención – respondí con voz quebrada, las lagrimas no me dejaban hablar. El se acerco rápidamente a mí.

- ¡Edward, maldita sea! ¿Que le paso? – vino hacía mi y me cargo, evitando que mis pies descalzos tocaran mas vidrios. Me llevo hacía el sofá, donde me recostó suavemente. Mire alrededor la habitación, todos estaban ahí, Esme, Alice, Emmett, Rosalie, Jasper, Edward… todos, enojados por mi torpeza y estupidez, como dijo Edward. Apreté más mis manos, no recordé los vidrios y jadee de dolor. – ¡No Bella! – grito Carlisle y Alice al mismo tiempo, el primero, separando mis muñecas. De repente llego a mi nariz un olor que yo conocía bastante bien, oxido y sal. Después de ahí, todo se volvió negro.

Cuándo comencé a levantarme, rayos de sol entraban por la ventana del cuarto… ¿el cuarto? Me dolía la cabeza, cuando intente tocarla, me percate de que había algo presionando mis manos, estaban vendadas, las dos, mi pie estaba completamente estirado con una curita puesta en la planta.

Mire todo a mi alrededor para poder reconocer donde estaba, esta no era la habitación donde los Cullen me habían puesto. Era una recamara principal, era… no, no podía ser, no, imposible, esta no podía ser la recamara de…

- Bella, buenos días – entró Esme por la puerta, no pude evitar ponerme a llorar. – ¿Que tienes, vamos mi niña, dime que tienes? – preguntó mientras me abrazaba. Esta no era la reacción que yo esperaba.

- Lo lamento, Esme, juro que no quise despertarlos en la madrugada, no era mi intención, el vaso, se que era caro, te lo pagare… - ella rió suavemente.

- ¿De verdad todo esto es por algo sin importancia como un vaso? – preguntó sería. Me apresure a asentir. – no fue el vaso lo que te puso así ¿verdad? – asentí nuevamente, visiblemente nerviosa, ella me miro seria – Edward nos contó lo que paso – baje la mirada avergonzada - ¿te asustó la manera en la que te hablo?

- Lo siento – susurre; lagrimas silenciosas bajaban por mis mejillas. Ella las limpió dulcemente.

- El es el que debería pedir perdón

- ¡No! – Esme me miro sorprendida – debí haber sido más cuidadosa – abrió la boca para protestar pero seguí hablando – en verdad, esta todo bien, no volveré a cruzarme con el, estoy… bien – dije limpiando mis lagrimas.

- El quiere verte – yo no quería verle, no me he llevado buenas impresiones de el en nuestros encuentros sorpresa, me miraría con odio y me hablaría mal de nuevo – ¿lo dejaras pasar?

- la mire con ojos suplicantes – bien, tu sigues dormida ¿esta bien? – asentí, me dio un maternal beso en la frente y salió de la habitación. Decidí seguir su consejo, me dolía la cabeza y ambas palmas de mis manos ardían, tal ves una siesta haga que el dolor se valla por unos momentos.

Unos murmullos y el sonido de un golpe hicieron que poco a poco fuera abriendo los ojos.

- ¡Alice eso dolió! – murmuro un Emmett enojado.

- Te lo merecías, viste, ya la despertaste – dijo la duende enojada, sus ojos se posaron en los míos, solo un poso abiertos. - ¿como te sientes Bella? – respire profundo y me senté recargándome en la cabecera de la cama. Sonreí a todos, a mi alrededor estaban Emmett, Rosalie, Jasper y Alice, la sonrisa se quito de mis labios cuando mire a Edward lo mas lejos que le permitía la habitación de mí. Me miraba con cara inexpresiva. Decidí ignorarlo.

- Hola – mi voz sonó ronca, me la aclare – me arden mis manos – admití haciendo una mueca.

- ¡Como no! – dijo Emmett – anoche parecería que querías tener tus manos cristalizadas, aplastabas con mucha fuerza, ¡cuando sea grande, yo quiero ser como tú!... auch, Rosa – mientras Emmett se sobaba la parte de atrás de la cabeza, yo reía y Rosalie me regalaba un tibia sonrisa.

- Bella, nos pegaste un buen susto a todos – dijo Alice.

- Lo siento – baje la mirada.

- Sabes que no tienes porque sentirlo Bella – me dijo con reproche. La mire.

- ¡Claro que si!, la primera vez que vengo y me quedo en tu casa y causo revuelo – abrió la boca varias veces y después la cerraba.

- Hablemos de otra cosa – dijo ceñuda, sonreí, esta vez yo tenía razón y ella lo sabía.

- ¿Que hora es? – pregunté.

- Las cuatro – abrí los ojos como platos, ellos ya estaban vestidos decentemente y yo aún tenía el pijama puesta.

- Es tarde, - la mire avergonzada - ¿podrían llevarme a mi apartamento?

- ¡Claro que si! – saltó Alice feliz – iremos por tus cosas, vamos chicos – todos se dirigieron a la puerta, no pase desapercibido que Edward aún permanecía en la esquina del cuarto cuándo todos salieron cerrando la puerta tras de sí. Lo mire por unos instantes tenía unos jeans desgastados, una camisa negra tipo polo color negra con los primeros tres botones desabrochados y remangada hasta los codos, tenía los brazos cruzados a la altura de su pecho y el pie izquierdo recargado en la pared. El mismo Adonis debería tener envidia de pararse justo a su lado. Su mirada se topo con la mía por unos momentos, no hizo ningún ademán de hablar, suspire y decidí que lo ignoraría, estaba a punto de acomodarme de nuevo en mi cama, cuando hablo.

- Isabella – dijo con voz suave.

- Bella – lo corregí sin mirarlo, el techo de pronto me pareció muy interesante. Se quedo callado por muchos minutos, lo mire de reojo, se pasaba una y otra vez la mano izquierda por su cabello despeinadamente cobrizo. Rodee los ojos.

- ¿Estas bien? – soltó de golpe, abrí los ojos al sentir una esquina de la cama hundirse. Bufe, si esto era un intento de "preocuparse" por mi, no le esta saliendo nada bien.

- ¿Sabes preocuparte por la gente? – pregunte mirándole a los ojos, en ellos pude ver clara la respuesta; si, pero solo por gente no estúpida.

- Estoy haciendo lo mejor que puedo – me miro con ojos suplicantes. No quería preguntar, pero no me pude contener.

- ¿No estas acostumbrado a hablar con gente estúpida? – el abrió los ojos de golpe y me miró.

- Estoy acostumbrado a hablar conmigo mismo así que… - dijo intentando bromear. No me hacía gracia. El no era estúpido.

- Tu humor no me agrada – le mire por última vez y mire de nuevo el techo.

- No quise hacerte daño

- No fuiste tú – respondí al techo.

- Déjame acabar… por favor – suplico – no debí hablarte así, ni siquiera te conozco, tu no actuaste mal, ¡maldición, tu no hiciste nada malo! – lo último lo grito, lo mire fijamente, interrogándolo con la mirada. – discúlpame… por todo. – me miro suplicante, verdaderamente arrepentido.

- Solo quiero saber porque me tratas así – mis ojos se encontraron con los de el. Parecía pensativo, esperaba una respuesta, y la única que llego, no era la que quería oír.

- No puedo – cerró los ojos mientras suspiraba. Me enoje

- Bien, disculpas aceptadas – dije en tono frío y altanero.

- Bella…

- Quiero dormirme un rato, si no le importa… señor Masen – no espere una respuesta de su parte, me acomode en la cama de manera que, le diera la espalda a el. Solo sentí que la cama dejo de hundirse y después alguien salir de la habitación. Cerré mis ojos y un par de lágrimas acumuladas salían nuevamente por mis ojos, el problema, era que no sabía porque me dolía tanto.

Alice entro momentos después a mi habitación, estaba enojada con todos, mira que dejarme en la misma habitación de ese hombre, ni siquiera a Alice se lo podía consentir.

Me dio mi ropa del día anterior alegando que estaba recién lavada y planchada, me tomo menos de lo que imaginé que tardaría en mudarme de ropa, de verdad quería estar fuera de esa casa. Más, porque Edward Masen seguía presente en aquella mansión, a la cual, no pensaba volver en mucho tiempo. Cuando salí del baño estaba Alice esperando por mí.

- Te entregare el pijama limpia en cuanto pueda – señale las ropas que tenía dobladas perfectamente en mi mano.

- Puedes conservarla – me dijo sonriente.

- He conservado más cosas de las que estoy dispuesta a aceptar Alice – dije recordando el costoso vestido y los zapatos que hacían juego. Claro, todo se olvido al ver la perfecta cara de berrinche de Alice Cullen, suspire – de acuerdo, es solo un pijama.

Como era de esperarse, sonrió efusivamente y me abrazo nuevamente, cuando salimos a la sala estaban casi todos presentes, me hubiera gustado mentirme a mi misma y poder decir que no había notado en absoluto la ausencia de Edward, pero no fue así.

Me despedí de todos alegando, había sido un placer conocerlos. Cuando pase con Carlisle y Esme, nuevamente pedí disculpas por levantarlos a tan tempranas horas, y también, como era de esperarse dijeron que no había sido problema y recibí un regaño por parte de Esme por pedir tantas disculpas que innecesarias. Carlisle dijo que me iba a incapacitar unos días en el hospital hasta que mis manos mejoraran, me negué de solo escucharlo, pero me convenció diciendo que no lo decía como amigo, si no como jefe. No tuve más remedió que aceptar, al menos aún me quedaba mi trabajo de medio tiempo.

Mientras íbamos en el carro con Alice, me iba mordiendo la lengua, no quería parecer interesada, si lo estaba, pero no iba a demostrarlo, mi orgullo no me lo permitía. Cuando salimos de la casa Cullen había un carro estacionado fuera, si no me equivocaba, no conocía mucho de autos, era un volvo plateado, no sabía si era el de Edward o no pero…

- ¿Conocías a Edward de antes de esta cena? – preguntó Alice, me tensé ¿le decía la verdad?

- No…

- Entonces su pequeño saludo ¡tan efusivo! Se debió a que se daban miedo mutuamente ¿no? – respondió sarcástica, la mire con ojos entrecerrados.

- Bueno…

- Escupe – ordeno. Me debatí entre decirle la verdad o no, de verdad no sabía que contestarle

- ¿Quien es Edward Masen? – mi tono era suplicante, no tenía idea de quien era el tipo.

- Actor y Modelo inglés – valla, si que hacía honor a su carrera – tiene acaba de cumplir sus veintiocho años, ¿de verdad no lo conocías? – quito su vista de la carretera para mirarme, negué con la cabeza y le exigí la vista al frente. Eso explicaba al menos su actitud arrogante, pero no lo demás, ¿porque demonios me trato así aquel día? Y por sobre todo ¿porque me beso?... – ¿Segura que no quieres contarme nada? – pregunto Alice en tono serio, me sorprendió mucho escuchar ese tono proviniendo de ella, no lo conocía. Al final me rendí.

Todo el camino hacía mi apartamento fue estrictamente dedicado a contarle a Alice mi productivo encuentro con Edward Masen, productivo, porque con el se gano mi odio, y por lo que vi ayer, es mutuo.

- ¡¿Te beso?! – exclamo una Alice furiosa - ¡ese desgraciado, no sabe como tratar a las mujeres! – echaba humos. – pero… lo abofeteaste ¿verdad? – me miro, yo asentí – que bueno, se lo merecía.

- ¿Alguna idea de porque se comporta de esa manera con chicas ordinarias como yo? – pregunte con tristeza. A las Cullen las trataba bien, incluso a su novia, lo que me queda pensar es que no trata bien a la gente, a menos que seas de su estatus social.

- El es apuesto – eso era poco para describirle… pero no podía decirlo en voz alta, mostré mi cara inexpresiva. – el trabaja en Londres ¿nunca has leído periódicos o revistas Bella?

- No he tenido tiempo – frunció el ceño ante mi respuesta.

- El esta aquí solo por petición de su representante, es acosado todo el tiempo por fanáticas, no, obsesionadas con el… una chica en Londres dijo, se podría decir, que a todo Londres, estar embarazada de el – la mire con ojos abiertos, Edward era un desgraciado - ¡No pienses mal!, la chica mintió.

- ¿Porque haría eso? – era estúpido.

- No lo se…

- ¿Y eso que tiene que ver con su comportamiento? – por más que juntaba las cosas no encontraba una respuesta.

- ¡Muchas cosas!, las mujeres, bueno… sus fans son la única razón por la que Edward ha tenido problemas, no solo sociales, físicos Bella – trague en seco – una vez, una parvada de chicas corrió tras el, gritando y diciendo lo mucho que lo amaban, estaban en una avenida ¿entiendes? ¡Una avenida!, el no se fijo, cuzo la calle y un auto casi lo arrolla (N/A bueno, yo le exagere un poco, pero admitámoslo, ese hecho, si es que de verdad paso, así como dijeron que las fans ocasionaron, estuvo fuera de control, espero no molestar a nadie =S) el estaba atónito, aguanto mucho durante mucho tiempo, no lo soportó más. – me quede atónita.

- ¿Alguna explicación de la cachorra? – ella sonrió feliz.

- Pati es su vida, la tiene desde muy joven, no demasiado, no te mentiré – la mire para que siguiera – un día se cansó y decidió ir a pasear a un parque, cercano a su casa… obviamente se llevo gorra y lentes de sol, no se vistió como acostumbraba siempre, mientras Pati andaba por todo el lugar, no hubo chica obsesionada – rodeo los ojos – que se fijara bien en su físico o en su cachorra, su identidad quedo al descubierto. Salió de ahí como pudo pero Pati no regreso con el – enarque una ceja - ¡hey!, el ama a esa pequeña, por algo dicen "el perro es el mejor amigo del hombre" – me encogí de hombros.

- ¿Y que hay de la recompensa abierta? – hice una mueca al recordarlo.

- ¡Culpable! – sonrió sin penas – amo a Edward como si fuera mi hermano, pero en verdad odio como trata a sus locas obsesionadas, no hace falta ser adivina para saber que todas las mujeres del mundo asistirían a su casa, aunque sea solo para consolarlo – rodeo nuevamente los ojos – porque si las hubo creme, quería ver que tan bueno era con ellas. Muchas le llevaron cachorras falsas y…

- Pidieron un beso como recompensa – bufe.

- ¿En verdad te molesto tanto que te besara? – desvié la mirada, ni yo misma sabía que contestar a esa pregunta, con un solo roce mando a mi cuerpo sin fin de emociones que no creía sentir nunca jamás, y también me molesto que lo hiciera, no sabía que pensar – llegamos – salvada por la campana. Me baje y recogí mis cosas, me voltee para despedirla.

- Gracias – sonreí sincera.

- Aún me debes una respuesta – suspire – cuídate ¿si? – asentí.

Di media vuelta con intención de entrar al edificio, cuando un llamado de Alice me lo impidió.

- ¡Bella! – grito

- ¿Si? – me devolví.

- Edward no te despidió porque se estaba dando una ducha – sonrió satisfecha y después arranco el carro desapareciendo entre los coches.

Me quede parada en mi lugar tratando de analizar la situación. Una involuntaria sonrisa se formo en mi rostro cuando por fin lo entendí.

- Gracias – dije en un susurro.

No sabía porque sonreía, por el hecho de que Edward no haya estado cuando me fui o por el hecho de que no fue a propósito que el no estuviera en mi despedida. El no sabía que me había ido de la casa Cullen, aún no, lo sabría, a estas alturas ya ha de haber terminado su ducha.

Tenía muchas, pero demasiadas ganas de saber su reacción y aún no sabía porque.

Sacudí la cabeza para quitarme ideas absurdas y me encamine a mi apartamento, salude al oficial y me adentre en el elevador.

Cuando llegue, no pude evitar sentirme satisfecha. Al menos, hoy había logrado algo.

Al fin supe quien era Edward Masen.

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DESTINO

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Ah, mucho trabajo para hoy, comencé el capitulo ayer, pero me gusta mucho escribir de noche :$, bueno, talvez la escenita de la cocina les parecerá algo exagerada, pero recuerden la sensibilidad de Bella con las personas que no son de su "nivel social" y tengan en cuanta que si Edward Cullen te odia, merecería todo el llanto del mundo XD.

Bueno espero que les guste, y gracias por sus RR en verdad, son mi inspiración (:

Espero poder bajar mañana más no se, estoy pensando muy seriamente en poner un PVO Edward =/… lo pensare (:

Muchos besos y abrazos