Hola amores. Les traigo un nuevo capítulo. Es enteramente un flashback, espero que lesguste. La verdad es que es sumamente personal, es la historia de la primera vez que me confesé con la persona de la que hoy estoy enamorada así que... espero opiniones. Las quiero! gracias por el apoyo.
Capítulo 4: "Primeras Palabras de Amor"
Las risas y alegría infundadas por el alcohol se disolvieron al instante mismo en que todos soltamos nuestras manos. Por unos minutos más seguimos en ronda y de a poco todos fueron levantándose hasta que solo quedamos Ric y yo.
Me acerqué a mi mejor amigo con un peso de decepción en mi espalda y me senté a su lado.
-Te felicito -dije sonriéndole, pues había logrado aquello que se proponía hacía siglos: confesarse con mi mejor amiga.
-Y yo estoy orgulloso de ti.
Sonreí cuando acaricio mi cabeza luego de esa frase. Desde aquella fatídica noche cuando, borracha y llorando, les confesé a Ric y a Stefan que estaba enamorada de Damon ambos habían hecho todo lo posible para que le dijera la verdad. Pero tenía la mala suerte de que, algo así como seis meses antes de que yo comenzara a sentir cosas por él, Katherine y Damon se habían puesto oficialmente de novios. Y se amaban ¡Cómo se amaban! Era increíble cómo podía notar una luz especial, todo el cariño que irradiaba su mirada cuando la veía... y cuando hablaba de ella... era como si fuera perfecta.
Y ahí también estaba yo, llorando por las noches por lo mucho que lo amaba. Para la noche de la confesión yo ya llevaba casi diez meses enamorada de él y, con el tiempo y algunos comentarios desafortunados, él había terminado por enterarse.
-No hagas nada estúpido -me advirtió Ric tomando mi mano. Él era él único que sabía aquél secreto.
-Te prometo que no, fue solo un mal momento. Además sabes que no fue por él -dije bajando la vista hacia mis muñecas un tanto avergonzada.
-No, no fue solo por él, pero no me niegues que también influyó.
-Es obvio, Ric... Siento que jamás seré suficiente para Damon; pero lo quiero tanto, tanto... que no puedo evitar esa estúpida esperanza.
-Te entiendo, peque.
-No, Ric... no lo haces. Lo tuyo con Meredith... está destinado a pasar, no sé cómo decírtelo pero es así. Es mi mejor amiga y la conozco, puedo decirte que va a terminar pasando así como puedo decirte que tendrás que esperar muchísimo tiempo. Pero si realmente la amas y eliges esperarla, tarde o temprano ella irá hacia tí. Porque así es como las cosas deben ser entre ustedes. Ella siempre habla de tí, de verte, de llamarte, es como si fueras una extensión de sí misma, te necesita todo el tiempo. Estoy segura de eso.
Ric apretó mi mano con cariño y cerró los ojos absorbiendo mis palabras con esperanza. Cuando me miró, vi la disculpa en sus ojos ya que se sentía culpable por no poder decirme algo así sobre Damon.
-Pero es mi mejor amiga, yo soy su mejor amigo... -murmuró tristemente.
-Ella es la mejor amiga de Damon también, pero cuando está con él no actúa de la manera en la que actúa cuando está contigo. La amistad de Mer y Damon va más allá de cualquier tipo de atracción física o de otro tipo: ellos realmente son los mejores amigos, nada pasaría nunca entre ellos. Y no es solo porque Mer no me haría eso a mí y Damon jamás te lastimaría de esa manera, es porque tienen un vínculo especial.
-Suenas como si lo envidiaras...
-¿Y cómo no hacerlo? -digo desviando la vista y los veo charlando juntos, a un par de metros de nosotros probablemente hablando de nuestras confesiones- Están todo el tiempo juntos, él la quiere muchísimo y ella tiene la libertad de tocarlo, abrazarlo y regalarle cosas siempre que quiera; todo eso sin el doloroso peso de quererlo. Sería fantástico.
-Si hubieras tenido elección, ¿realmente habrías elegido ser su mejor amiga y no haberlo amado nunca?
-Eso no es justo... -suspiré- Aún si pudiera regresar el tiempo al día en que lo conocí, elegiría mil veces enamorarme de él de nuevo, aún a costas de todo el sufrimiento.
-Eso es amor, Elena. Y tienes toda la razón, no es justo.
Nos quedamos en silencio unos minutos, mirando disimuladamente a donde Damon y Meredith están hablando. Entonces sin querer algunos trozos de su conversación me llegan a los oídos.
"Y ahora me siento una mierda ¿entiendes? Porque no quiero hacerla sufrir, pero no hay nada que pueda hacer. Yo amo a Katherine con todo lo que soy... odio hacerla sufrir de esta manera. Elena es buena, no se merece esta situación." cuando escucho esas palabras de Damon, mi corazón se parte en pedazos y en lo único que puedo pensar es que él se siente mal y todo ha sido mi culpa.
"Ella te ama, y no hay nada que nadie pueda hacer al respecto. Créeme que lo he intentado" contestó Mer "Pero tienes que aclararle las cosas, es cierto que el amor no es un juego de tres, amigo..."
"No quiero lastimarla más"
"Lo harás de todas maneras, pero prométeme algo, es muy muy importante"
"Claro, lo que sea por mi mejor amiga"
"No te alejes de ella por esto... ve con ella, escucha lo que tenga para decirte y por favor no la alejes de tí: eso la destruiría. Elena te necesita, ella es otra persona cuando está cerca de ti, es feliz."
"Pero no quiero darle falsas esperanzas, no quiero lastimarla más. Quizás lo mejor sea que me aleje de ella"
"Créeme, Damon. Elena es mi mejor amiga y sé lo que es bueno para ella. Aclaren las cosas... ella sabe bien cual es su lugar en tu vida, no va a pretender nada más pero te necesita cerca de todos modos, no puedes alejarla. Eso la rompería en mil pedazos y precisamente en este momento nos necesita mucho"
Ellos siguen conversando y yo decido no escuchar más. Finalmente, como si nos comunicáramos telepáticamente, Ric y yo nos levantamos al mismo tiempo del suelo.
-¿Qué hago? -preguntamos en el mismo momento y reímos.
-Ve y habla con ella, asegúrale que no quieres que lo de ustedes cambie y que pueden seguir siendo mejores amigos. Que eso es lo que quieres.
-Tú ve y habla con Damon, si le dices todo lo que me has dicho a mí en estos meses las cosas estarán bien.
-Gracias -le sonreí y nos abrazamos.
Cada uno se fue por su lado y yo me alejé hacia el muelle a leer "Alicia en el País de las Maravillas" para tranquilizarme y esperar un poco. Caroline y Stefan habían desaparecido en el bosque, eso sí que sería una historia para escuchar al día siguiente...
No me di cuenta en qué momento pasaron las horas, pero mientras todos ordenábamos el desastre que habíamos hecho, el cielo nublado comenzó a alcararse con la luz de la mañana y los relámpagos a hacerse más fuertes.
Damon no se acercó a charlar conmigo como le había prometido a Meredith en toda la noche y yo, incapaz de soportar todo lo que llevaba guardado por más tiempo, decidí llamarlo para decirle todo aquello que quiero decir mientras los otros se ocupan de ordenar las dos carpas en las que dormiríamos.
Él terminó de armar la carpa de Ric y, luego de eso, se unió a mi y los dos nos sentamos en la hierba fresca. Yo miraba al piso, incapaz de verlo a los ojos directamente y ocultando mis brazos todo el tiempo, mientras arrancaba el pasto intentando disipar mis nervios.
-Creo que tengo que aclararte las cosas -admito rompiendo el silencio- Pero me cuesta muchísimo tiempo decirte todo esto...
-Tranquila. Puedes decírmelo cuando quieras, no hace falta que sea ahora. Voy a estar para escucharte cuando lo necesites...
Cerré los ojos acariciando sus palabras en mi mente y, con un poco de valentía, los abrí.
-No. Tiene que ser ahora. La situación no da para más...
-Como quieras, lo que sea que te haga sentir un poco mejor.
Lo miré a los ojos por el segundo que duró mi fugaz sonrisa, luego simplemente bajé la vista para comenzar el pequeño discurso que había preparado tantas veces; solo que cuando quise soltarlo simplemente no podía recordar que decir así que tuve que inventarlo sobre la marcha.
-Antes de hablarte de lo que siento y de las cosas que me pasan quiero aclararte algo muy importante: voy a decirte esto porque en serio siento que no puedo soportarlo más adentro mío, pero... quiero que sepas que no busco que pase nada entre nosotros por decirte todo esto. Yo sé que estás feliz con tu novia, se nota que te ama... que los dos se aman.
-Sí -dijo y suspiró entonces levanté la vista y su sonrisa al pensar en ella me rompió el alma- Katherine es lo mejor que me pasó en la vida.
-Lo sé -susurro con un nudo en la garganta- Por eso quiero que sepas que a pesar de todo lo que siento y de todo lo que te quiero, yo te quiero feliz, no te quiero conmigo si eso no es lo que va a darte felicidad. Así que si ella es lo que te hace bien en este momento... espero que sigan juntos mucho tiempo...
-Gracias... -susurró bajito- Es lo menos egoísta que me han dicho alguna vez.
-Creéme que no. En realidad te estoy diciendo esto porque te necesito... necesito quitar del medio este muro que construimos entre nosotros... Damon, eres una persona muy especial y cerca de ti me siento como pocas personas me hacen sentir y la verdad es que ahora, que la estoy pasando muy mal... necesito sentir eso más seguido, te necesito cerca. Por eso te digo todo esto...
-Siempre puedes contar conmigo, podemos intentarlo: estar más cerca. A mí me encanta que seamos amigos, sino no estaría acá. Pero vas a tener que olvidarte, yo no puedo darte ese amor que necesitás.
-Ya lo sé... Llevo ocho meses enamorada de ti. Y quiero olvidar, creo que este es el primer paso: decírtelo todo.
-¿Por qué dijiste que la estás pasando mal?
-Mis padres... hubo algunos problemas graves y yo... cometí algunas locuras de las que me arrepiento muchísimo. -admito y, sin pensarlo, descubro mi muñeca izquierda y se la enseño. Nunca se me pasó por la cabeza contarle aquel secreto, pero en ese momento sentí que no había otra opción.
Sus ojos se abrieron como platos al ver los cortes que apenas comenzaban a cicatrizar en mi muñeca y, como si fuera un instinto me agarró el brazo y lo acercó a su rostro. Los cortes tenían cinco días y en ese tiempo jamás dejé que nadie me tocara porque me daba miedo, me hacía sentir una sensación horrible. Pero cuando sus dedos se cerraron alrededor de mi muñeca el toque se sintió tan bien que por primera vez en esos cinco días me sentí segura.
-¿Por qué hiciste esto?
-No lo sé... estaba muy mal. Sentía que lastimaba a todas las personas que quería y que el resto no me quería. Estaba sobrepasada...
-Quiero que me prometas que no vas a hacerlo nunca más -dijo obligándome a que lo mirara a los ojos.
-Sí -no tardé ni dos segundos en responder, y aunque le había prometido lo mismo a mucha gente esa fue la única vez que realmente sentí que no volvería a hacerlo- Te lo prometo.
Apenas solté esas palabras, Damon me atrajo hacia su cuerpo y me abrazó. Fue el mejor abrazo de mi vida, el único momento en que sentí que absolutamente todo estaba bien.
-Tienes que prometerme que serás feliz -le supliqué con lágrimas en los ojos- Siempre.
Siento como asiente y me abraza más fuerte de la nada.
-Tú también tienes que ser feliz, Elena.
Cerré los ojos e inspiré su perfume, entonces dije la más sincera de las verdades:
-Lo soy... y voy a seguir siéndolo, te lo prometo.
Nos abrazamos por algunos segundos más hasta que nos separamos. Le sonreí agradecida de su apoyo y me levanté extendiéndole la mano.
-Vamos, seguro que tenés mucho sueño.
-Vamos a dormir...
Esa mañana se largó a llover y dormimos juntos en la carpa, muy pegados porque hacía frío y el agua de lluvia se filtraba por todos lados. Él me prestó una chaqueta y yo lo dejé acostarse en un pedazo de mi almohada. Me dormí mirando su nuca, porque me daba la espalda, y supe que tenía que olvidarme de él para siempre. Me sentí un poco orgullosa de mí misma, pero también supe que aunque no quisiera, lo quería todavía más.
-Damon...
-¿Sí?
-¿Me dás otro abrazo? -pregunté tímidamente.
-Claro -sonrió y me abrazó cálidamente.
-Te amo -le susurré al oído- No podía quedarme sin decirte eso.
-Yo también, Elena -dijo revolviendo mi cabello y cuando nos separamos él se acostó boca arriba y cerró los ojos. Se durmió a los pocos segudos, regalándome el placer de observar su sueño tranquila.
Mer entró a la carpa a los pocos minutos y, como no había mucho lugar, tuve que acercarme a él. Cuando desperté, Damon me llamaba para que entrara a la casa donde mis padres nos habían preparado café con leche y tostadas y, fiel a la promesa de la noche anterior, los dos hicimos como si nada hubiese pasado y mantuvimos esa noche en el olvido para siempre.
