Notas de autora:Bueno ya esta el cuarto capitulo y final de esta historia.
Advertencias : Magi- Au - Universo Paralelo. Spoilers 214 manga. Sinju.
Desclaimer: Magi le pertenece a Shinobu Ohtaka, yo sólo uso sus personajes para mis escritos y el disfrute de los lectores...
Parallel Lines
by
zutte-chan
"Capítulo IV"
Lo primero que quería pensar era que todo era una extraña alucinación pero no podía obtener una respuesta lógica a lo que estaba presenciando ahora.
- ¿Acaso su tonteza no se ha despertado del todo? - inquirió con un tono burlón.
Se había quedado sin palabras, solo con la mirada perdida en el joven frente a él que le hacía señas con sus manos moviéndolas frente suyo.
- Judal.
- ¿Qué pasa? Ve a vestirte.
Sinbad no salía de su impresión, ignoraba por completo sus ordenes incluso su desnudez frente al otro, sin pensárselo mucho en un arrebato de euforia le estrechó entre sus brazos.
- ¡¿P-pero qué haces, pervertido?! - comenzaba a tratar de golpearlo para apartarlo pero su agarre se hacía más firme.
- Eres tu.
- ¡Claro que soy yo! - finalmente se separó y le dio un fuerte puñetazo al rostro. El Magi con las mejillas sonrojadas de la vergüenza aprovechó a apartarse mientras salía de la habitación diciéndole que le esperaba para el desayuno.
Sus manos temblaban, había sido real ese roce. Vio nuevamente a su alrededor comprobando que estaba en Sindria, no estaba seguro pero esto debió ser obra del otro Judal o al menos tenía algo que ver, ¿entonces este era un mundo paralelo?. Trató de calmarse, se había encontrado con Judal pero no era tan amable como el que le había visitado en la noche, al contrario pudo reconocer su carácter como el Judal que él solía conocer, se preguntaba si Judal era consciente de su situación.
¿Sabía que estaba atrapado en un mundo paralelo? ¿Qué su existencia en el otro mundo estaba en peligro?
Ahora que se preguntaba ¿Por qué Judal estaba en Sindria? ¿y mucho más vistiendo ropas tradicionales de su tierra?
Era todo muy confuso, pero al menos sabía que su rol de rey seguía intacto pero ¿qué pasaba con Judal? Debía seguir siendo un Magi, no creía que ese rol fuera algo de transferencia entonces si Judal era un Magi, estaba en Sindria y actuaba como si formara parte de su guardia ¿Era el Magi de Sindria?
-¡Jajajaja! no, realmente he perdido la cabeza - negaba mientras se colocaba sus prendas habituales.
Salió de la habitación encontrándose con Judal a lado de la puerta.
- Tardaste mucho, ¿qué era tan gracioso? - le miraba acusadoramente.
- Nada - respondió firme como si temiera desatar la ira del otro, habían tantas dudas y cosas que quería preguntarle pero no quería verse sospechoso, no estaba seguro si Judal mantenía sus recuerdos del otro mundo, aunque el si los mantenía, existiría la posibilidad de que estuviera en la misma situación que él pero no parecía confundido al respecto, más bien parecía que se había adaptado al rol que ese mundo le había impuesto.
Judal no hizo más preguntas al respecto ni mencionó nada sobre su extraña conducta, vio a Massur que les esperaba en el gran salón, Massur ni se inmutaba ante Judal mas bien se saludaban como si fueran viejos conocidos, no podía aún procesar la idea de que Judal fuera amable -a su manera-
- ¿Ocurre algo? - Massur le preguntó discretamente seguramente tenía aspecto de perdido en las nebulosas.
- Estoy bien, creo que aun ando medio dormido - Massur asintió con su rostro inmutable.
Se preguntaba ¿quién era la persona que había convocado la audiencia con él tan temprano?, entonces casi se queda azul y los colores se le van del rostro al ver al príncipe Kouen, no era su rostro favorito para comenzar una mañana como esa.
Aunque pensándolo bien no debía preocuparse tanto, estaba seguro de que el Kouen de este mundo no debía ser el mismo hombre hostil del suyo o de eso quería convencerse.
Simplemente emitió un saludo formal como de costumbre, reparó en ver a los acompañantes del otro gobernante y casi se va de espaldas, Ja'far usaba ropas tradicionales de Kou al igual que Aladdin, no tardó mucho en deducir que quizás era el Magi del imperio, ¿quizás al Al-Tharmen le había capturado? pero no parecía el caso, tenía su expresión habitual sin ningún vestigio de maldad perceptible.
- ¡Oye rey idiota! ¿te has olvidado de ir al baño o qué? - Judal le habló muy cercano con el ceño fruncido.
-¡C-claro que no! - le respondió en un susurro quizás estaba haciendo muecas extrañas, trataba de parecer calmado y aceptar lo que estaba pasando, después de todo este no era su mundo, lo mejor era no realizar acciones que pudieran perturbar el equilibrio en el mismo, era lo más sensato que podía hacer.
La reunión fue breve y terminaron de concretar un tratado de comercio entre ambas naciones, cosa que veía imposible en su propio mundo, el príncipe Kou parecía tener prisa y ya había anunciado su partida aunque quiso insistir en que su estadía se prolongara un poco más.
Ahora llegaba la parte más tediosa de su día, las labores administrativas del reino, vio la montaña de papeles en su escritorio.
- Eso te lo has dejado atrasado - le dijo Judal con el tono de molestia - Lo quiero todo antes de la puesta de sol.
- ¡¿Qué?! no puedes ser tan cruel! sigues siendo el mismo - aunque de una manera diferente.
- No quiero excusas.
Judal cerró la puerta dejándolo encerrado, ni Ja'far era tan frío y contundente. Sabía que él solía actuar cuando las cosas llegaban a su últimas consecuencias pero ciertamente Judal tenía un estilo de disciplina mucho más estricto del que pudiera imaginar.
Se dio cuenta de que perdió la oportunidad de hablar con Judal y se sentó pesadamente en su silla, de momento solo tenía que terminar el molesto papeleo.
Ahora que lo pensaba no había visto monjes de Al-Tharmen acompañando al príncipe aunque sabía que él no era muy afecto a la organización ¿Realmente Al-Tharmen no existía en éste mundo? quiso pensar que de ser así se respiraba la paz en ese mundo.
Algunas horas pasaron y ya no sentía la mano, de algo se había percatado aquella no era la letra de Ja'far, era desconocida ¿Podría ser la de Judal? ¿había sido él quien había transcrito los documentos?. La idea de imaginarse a Judal trabajando arduamente en una oficina rodeado de papeles no parecía compatible con él, siempre pensaba que Judal era como un espíritu libre que quizás le podría delegar esas tareas a otra persona. Quizás le estaba dando demasiadas vueltas al asunto y cada detalle mínimo que observaba.
Vio el atardecer y Judal no había llegado, estaba algo cansado, la puerta no estaba cerrada con ningún hechizo así que fue fácil abrirla sin forzarla mucho, se quería dar un baño estirar un poco sus piernas, no se acostumbraba a ser prisionero en el palacio.
Era justo lo que necesitaba, pudo ver a alguno de sus generales en el camino, Sharrkarn le decía sobre escaparse al bar que solían frecuentar, pero tuvo que pasar esta vez, comenzaba a dejarse llevar por la cotidianidad y casi olvidar su objetivo, después de todo tenía que hallar alguna manera de cómo volver a su mundo y más importante rescatar a Judal.
Llegó frente a la oficina que debía estar ocupando Judal, no estaba seguro de que fuera una buena idea pero estaba alargando mucho el asunto y debía hablar con él cuanto antes, no sabía cuánto tiempo le quedaba.
Tocó la puerta suavemente pero no obtuvo respuesta, probó con un toque más fuerte pero obtuvo el mismo resultado, suspiró decidiéndose a abrir la puerta.
-¿ Judal, estás aquí? - se asomó oyendo el completo silencio que inundaba la habitación, era la misma que Ja'far solía usar, se preguntaba qué diría Ja'far al respecto de todo esto, seguro seria una broma de muy mal gusto, se adentró en la habitación viendo que estaba algo ordenada pero el verdadero desastre estaba sobre la mesa que parecía estar a en su máxima capacidad, una torre de documentos que parecía tambalearse suavemente de un lado a otro con la brisa que entraba por la ventana. Por mera curiosidad se asomó y pudo ver que había alguien sentado allí tras los papeles que impedían su vista como si fuera un muro, rápidamente dio cuenta de que era Judal quien parecía exhausto, extendió su mano para despertarle pero se detuvo a medio camino, se había quedado contemplando su rostro, habían cosas de las cuales no se había percatado aquella mañana tan movida, tenía un color oscuro adornando bajo sus ojos, no hacía falta ser un genio para saber que eran ojeras, no pudo evitar esbozar una sonrisa amarga, ¿estaría bien si le despertaba? ¿ Estaba bien destruir su felicidad?
"Estoy tan solo"
"No puedes entenderlo"
Sentía la voz llorosa de Judal en su cabeza repitiendo lo que le había dicho aquel día que le había visto llorar por primera vez.
¿Qué estás haciendo?
Lo que parecía ser la voz de la razón en su cabeza le habló, ¿exacto qué estaba haciendo? Judal moriría, el Judal que él conocía moriría y dejaría de existir si no actuaba.
Se mordió el labio inferior y su mano movió con suavidad el cuerpo del magi, bastó eso para hacerle despertar, parecía desorientado y luego sorprendido.
- Me quedé dormido…- se sobaba sus ojos.
- Judal hay algo de lo que debo hablarte- su voz tenía un deje de seriedad notable cosa que llamó la atención del otro y más cuando le vio cerrar la puerta como si quisiera que nadie le interrumpiera.
- ¿De qué se trata? - se despertó del todo y le ponía toda su atención.
- Judal, yo no soy Sinbad - aquello descolocó al magi por completo - No soy el "Sinbad" de este mundo.
- ¿Qué estás diciendo?
- ¿Recuerdas a Al-Tharmen? - lanzó aquella astuta pregunta viendo como el otro reaccionaba horrorizado, se levantó apresurado de su silla sacando su varita apuntándole nerviosamente.
- ¿Cuándo? ¿Cómo es que tú…? - rápidamente dejó de temblar tomando una postura agresiva.
- Cálmate, sé que esto es tan extraño para ti como para mí, pero he venido para ayudarte - Judal negó con su cabeza.
- No.
Aquella negativa le descolocó por completo ¿No quería volver?
- Judal, si no vuelves morirás, tu "yo" en el otro mundo lo hará - sonaba preocupado.
- No seas imbécil, ¡¿y crees que eso me importa?! Después de todo para ti debería estar bien así ¿no? - una sonrisa amarga se dibujó en su rostro, Sinbad le miró perplejo - Así dejaría de ser una molestia para ti.
- No eres…
- ¡Cállate! ¡no mientas! ¿Qué razón tienes para haber venido aquí? ¿Acaso por fin has aceptado unirte a mi?- comenzaba a descontrolarse y a respirar agitadamente, era un cúmulo de emociones desenfrenadas en ese momento.
Sinbad se mantuvo callado, sabía que mentía si decía que "si" y el otro lo notaria.
- ¿No es mejor para ti si yo me quedo aquí ? - Sinbad sentía un gran peso en sus hombros con cada pregunta - Con tu silencio basta, lo entiendo… ¿ves? no tienes nada que buscar aquí. Eres un idiota.
- ¿Crees que está bien así? ¡Allá hay gente que te espera!
- ¡Mientes!
- ¿Qué hay de la princesa Kougyoku, Kouen y los demás príncipes?
- Ya entiendo, seguro era bruja te convenció de venir aquí - dijo en un susurro.
- Judal…
- Sabes, quizás el idiota soy yo - su varita tembló - Tu nunca vendrías a salvarme por tu cuenta - nunca me querrías.
- Judal se que nuestra relación no es la mejor pero te lo pido vuelve conmigo - trató de dar un paso hacia el - S-sé qué le temes a la organización pero debes volver este no es tu mundo ni tampoco es el mío.
- Yo me quiero quedar aquí, tu eres el que debe volver.
- Se que es duro pero te necesito para derrotar a la organización - dio otro paso.
Judal dejó escapar una estruendosa carcajada.
- ¿Qué me necesitas? ¿Tu? ¿A mí? ¿por qué no dices todo lo que sientes, todo que me odias y me desprecias, cuanto desearías verme muerto? - siguió riendo.
Sinbad se mordió con fuerza el labio, el jamás le odiaría, no podía, se comenzaba a dar cuenta de algo al ver este mundo, este era el mundo que no había sido corrompido.
Se acercó más a Judal quien parecía algo sorprendido por alguna razón no le había atacado, pudo ver la expresión en su rostro su nariz roja y sus ojos cristalizados como si tratara de contener todas sus emociones, sin pensarlo mucho se acercó y le tomó entre sus brazos pudo oír sentir el cuerpo cálido contra el suyo, como su corazón latía con fuerza y temblaba levemente como si estuviera asustado.
Este era el mundo que no había sido corrompido, era un claro reflejo de lo que debió ser el otro mundo.
- Yo te necesito - le habló después de haberse mantenido en silencio esperando a que el otro se calmara - Quizás las cosas no sean iguales pero necesito que vuelvas conmigo.
No obtuvo respuesta de pronto sintió como una gran aglomeración de ruhk estaba su alrededor, pudo ver le varita brillando, Judal parecía tan sorprendido como él, pensó que le quería atacar pero no era eso, estaba reaccionando por su cuenta, pudo notar que seguían aglomerándose con más fuerza tanto que podía oír los chillidos del ruhk inundar la habitación y la luz intensa apenas le dejaba ve algo, pudo ver a Judal mover sus labios como si quisiera decirle algo, no supo nada más hasta que el brillo cubrió todo.
Se sentía perdido.
Probó a abrir sus ojos, de inmediato no supo donde estaba.
Era el mismo paisaje que solía verse al entrar a una celda, podía ver el mundo y el ruhk fluir de un lado a otro, estaba flotando en la nada o eso pensaba, pero ¿dónde estaba Judal? sus ojos comenzaban a buscarle, pudo notarle inconsciente flotando cerca suyo. Vio una figura que tomaba el cuerpo inconsciente y se lo acercaba, era el otro "Judal" tenía una sonrisa amable, dejándolo en sus brazos se alejó pudo ver a su lado a su contraparte.
Vio el cuerpo de Judal, le llamó por su nombre esperando que despertase pero no reaccionaba, pudo sentirse un poco más tranquilo cuando el otro entreabrió sus ojos, de inmediato habían sido impactados por un pilar compuesto de ruhk, nuevamente tuvo que cerrar sus ojos in saber con certeza que ocurría, ya no podía ver a sus contraparte en aquel mundo, solo abrazó con fuerza el cuerpo del joven en sus brazos.
Se encontró a sí mismo en una extraña habitación, habían una gran variedad de riquezas y textos juntos y también lo que parecían ser ruinas. Notó a Judal a su lado que parecía reaccionar.
- ¿Dónde…? Este lugar es…
- ¿Sabes dónde estamos?
Judal asintió con desgano viendo hacia el frente, vio una gran cabeza , parecía ser un genio, la presencia estaba entretenida con algunos escritos que le mostraba algunos seres que no podía identificar.
- Tenemos visitas, al parecer - les vio mientras sonreía apaciblemente - Es un placer conocerlos, mi nombre es Ugo.
Sinbad rápidamente pudo identificar el nombre, ¿no era así como Aladdin llamaba al genio de su flauta?
- Veo que han venido de muy lejos.
- Nosotros… - no estaba seguro de cómo explicarlo Judal no parecía querer decir palabra alguna - Creo que hemos saltado de mundo, queremos volver a nuestro mundo.
- Oh, ¿saben de la diversidad de mundos ? - se mostró interesado - Se supone que eso es tabú - Sinbad se calló por un momento pensando que debió escoger mejor sus palabras - Pero supongo que está bien, después de todo él ha decidido contárselo ¿no? - no parecía enojado al respecto, pero parecía que sabía que Aladdin había roto su promesa.
- Tu eres el amigo de Aladdin, ¿no? ese genio.
- Así es, no la han tenido difícil - desvió su mirada a una puerta a un lado suyo - Si atraviesan esa puerta podrán volver al mundo donde pertenecen.
Ambos pudieron ver la gran puerta dorada ornamentada con una gran cantidad de escrituras y símbolos en especial la estrella de Salomón.
No hizo más que agradecer, quiso tomar la mano de Judal para avanzar pero él no se movió, más bien había permanecido callado.
- Vete - fue lo que le dijo.
- No me iré sin ti.
- Eres un tonto, tus palabras son tan bonitas pero son solo eso, palabras, nada cambiará si vuelvo.
Sinbad notó la inseguridad en Judal algo tan extraño de ver, pero sabía que el otro tenía miedo, lo podía notar en su rostro.
- Si cambiará, todo va a cambiar - la mirada rojiza se posó sobre él - Te prometo que te liberaré, que cambiaré este mundo para mejor, solo necesito que estés allí y confíes en mi - tomó su mano, vio los ojos de Judal iluminarse, su cuerpo se movió por su cuenta y la poca distancia que había entre ellos fue sellada por un suave beso superficial. Sinbad abrió sus ojos a más no poder sintiendo el suave roce contra sus labios, le había tomado por sorpresa. Vio al magi alejarse un paso con las mejillas completamente rojas.
- Con eso has sellado tu promesa - desvió la mirada buscando ocultar todas sus expresiones. Había hecho algo tan vergonzoso. Sinbad posó su mano sobre su cabello.
- Es una promesa.
Un par de días habían pasado desde aquel incidente, había sentido su cuerpo tan pesado como aquella vez que había peleado con el enano, le habían dicho que el descanso era la mejor opción, rápidamente había sido atendido por los monjes de Al-Tharmen, parecían preocupados sobre la idea de tener que buscar otro Magi, no se atrevió a contarle lo sucedido, aquello había sido solo una extraña anomalía, no había permitido Sinbad y su gente acercarse, prefirió mantener su distancia y seguir las ordenes, solo supo que se había marchado al día anterior, de todas maneras no quería verle aún, no después de aquel evento vergonzoso, comenzaba a repetirse en su mente y era como si deseara que la tierra se lo tragara, rápidamente pudo notar que su ruhk había vuelto a ser el mismo, no le molestó al respecto, aunque sentía algo de nostalgia por lo que había vivido con el otro Sinbad, su voluntad se quebró cuando pudo ver que ambos eran iguales, unos idiotas.
- Oráculo, es hora de que descanse.
Se había hecho de noche, los monjes parecían atentos con su recuperación. Se dirigió a su habitación viendo el cielo nocturno una última vez, se llevó sus dedos a sus labios, palpándolos suavemente.
"Es una promesa, rey idiota"
Fin
Notas finales: Bien, hasta aquí ha llegado este fic ;D se que puede resultar un cierre abrupto, pero preferí terminarlo antes que seguir alargando el asunto, después de todo estoy muy metida con el tema de mi tesis y prefería salir de este proyecto cuanto antes ;D Al final el Sinju fue algo muy ligero, pero ya queda a su imaginación lo que pasará.
Bueno, nos leemos en otra ocasión.
