I need a hero
I'm holding on for a hero 'til the end of the night
He's gotta be strong
And he's gotta be fast
And he's gotta be fresh from the fight
I need a hero
I'm holding on for a hero 'til the morning light
He's gotta be sure
And it's gotta be soon
And he's gotta be larger than life
Pasaron algunas semanas, y en el Saint Grimm no se hablaba de otra cosa que no fuese la casa del terror que estaba preparando Cobra.
Llegó el Jueves, dos días antes de Halloween. Spencer se despertó esperando no encontrar otra bromita por parte de su molesto compañero. Lo único que tenía era el periódico escolar encima de la mesa, pero por lo demás nada.
Raro...
Se acercó, y notó su rostro palidecer cuando vio la portada. La maldita foto de la ducha. Comenzó a leer, con los ojos como platos.
"SPENCER WRIGHT. UN REPORTAJE A FONDO."
Se agarró la frente, mientras pensaba en mil maneras de asesinar al capullo de su compañero de cuarto. Al parecer el articulo estaba escrito por una tal "Paula G." y aún no había sido publicado. La fecha indicaba el Lunes de la semana que viene. Tenía que hablar con esa chica, Paula en seguida.
En cuanto las clases acabaron, gracias a las indicaciones de algunas chicas de su clase, salio corriendo hasta la clase donde se reunía el periódico escolar. Al parecer, la tal Paula era la redactora jefa, y se encargaba de los artículos jugosos. Según le habían descrito, una chica bajita de pelo castaño y piel bronceada. Siempre iba con su móvil, y no se deshacía de un par de gafas blancas de sol que usaba como pasador del pelo.
Spencer llegó al aula de periodismo, pero le dijeron que la chica había ido a por un café. Volvió a correr escaleras abajo, hasta la cafetería, donde le informaron que Paula ya había vuelto a la clase. ¡Maldita sea! Esa tipa era bastante escurridiza. Anduvo con tranquilidad hasta el ascensor, y consiguió pillarlo antes de que cerrara sus puertas.
Dentro se encontraba una muchacha mas pequeña que él, con un café en la mano y en la otra un teléfono del que no apartaba la vista. Spencer sonrió ampliamente.
-¡PAULA! -Ella se asustó y dio un salto casi tirando el café. -U-uy... Perdón.
-Wright... -Levantó una ceja y bloqueó el móvil, para prestarle atención. -¿Qué quieres?
-Uh... Verás, quería hablar del periódico del Lunes... -La castaña salió del ascensor, seguida del pequeño, que apenas sabía como explicarse. -P-podrias... uh... como decir esto...
-¿Cancelarlo?
-Exacto.
Paula se apoyó contra la puerta del aula.
-Imposible.
-¿Huh? ¿Por qué?
-Bueno, Wright... A menos que tengas una portada más jugosa que un quinceañero sin camiseta... -El castaño sonrió ampliamente, sorprendiéndola.
-Lo tengo... ¿Conoces a Billy Joe Cobra?
-Por supuesto, él me donó las fotos... -Él hizo una mueca.
-¿Qué tal un reportaje sobre él? Yo te doy las fotos, y te ayudo.
-Oh... Wright... ¿Tienes cita para este Sábado...? -El pequeño se sonrojó un poco.
-No...
-Perfecto. Porque trabajaremos para el periódico.
-¿Eeeeh? P-pero... Quería acercarme a la casa del terror... -Confesó posando su mano sobre la nuca.
-Um... Está bien ven a recogerme a las ocho. -Paula sonrió y le dio una tarjeta con el número de su habitación, y su teléfono móvil. Spencer se preguntó interiormente porque tenía eso una simple alumna de tercero. -Iremos a la casa del terror, y luego trabajaremos. ¿Te parece?
-Está bien. -El castaño sonrió también, y se despidió con la mano de la chica.
Era algo rarita... Pero se veía simpática.
Al día siguiente, Spencer acompañado de sus amigos, decidió comer en un restaurante de los alrededores. Después de las clases se reunieron en la sala común de la residencia masculina, y comenzaron a andar por el campus. El castaño les empezó a contar la última jugarreta de Cobra, y de como iba a devolvérsela gracias a Paula.
-Pero Spence, si sigues vengándote nunca te dejará en paz. -Le dijó Shanilla, preocupada.
-No va a dejarme en paz igualmente... -El chico rodó los ojos.
De pronto, por culpa de un golpe en su hombro, cayó de espaldas al suelo. Miró hacia arriba, dolorido para encontrar a un hombre de mediana edad, con el pelo negro y una barba que le daba un aspecto sucio. Iba con ropa remendada, y le miraba de forma amenazante.
-Lo siento. -Soltó con voz seca.
-N-nada... -Susurró Spencer algo asustado. Tras eso, el hombre de la barba se marchó. Los mellizos agarraron al castaño de los brazos y lo levantaron del suelo.
-Uh... Nunca he visto a ese hombre antes. -Shanilla hizo una mueca.
-Tenía pinta de profesor, ¿no? -Preguntó Rajeev, levantando una ceja.
-Si, eso creo... Daba miedito... -Dijo al cabo de un rato Spencer.
-...Rarooo. -Rieron a la vez los tres chicos, y continuaron su camino al restaurante, sin darle más importancia.
El Sábado, Spencer se levantó bastante tarde. Con la cara llena de pintadas con rotulador negro, y una nota que decía;
"Feliz Halloween, enano,
va a ser inolvidable."
-¡MALDITA SEA! -Comenzó a gritar, mientras intentaba quitarse la estúpida pintura de la cara.
Pero no pasaba nada... Ese día, después de la casa del terror conseguiría su venganza hacia Cobra. Hablando de casa del terror... Debería decidir su disfraz, de entre los tres que su madre le había metido.
-¿Qué os parece?
Shanilla y Rajeev se miraron, y comenzaron a reír. Spencer se había probado un traje de zombie, y no es que le quedase mal, pero se habían acostumbrado a verlo así. No daba nada de miedo.
-Vale, vale... Me pruebo otro...
-¡Oh! ¿Y este? -Los mellizos agarraron un traje de esqueleto de entre la ropa.
-Ah, ese mola.
-¡Póntelo! -Sonrió Shanilla.
-Bueno... Vale.
El castaño se vistió con el traje que eligieron los hermanos, y la verdad es que se veía bastante bien. Se peinó un poco, y aplicó maquillaje a su rostro para parecer un esqueleto de verdad.
A las siete y media dejó a Shanilla en su habitación, y se marchó a la 134, que era la de Paula. Llamó un par de veces, hasta que la chica le abrió.
Iba vestida de diablesa, con tenedor rojo y todo. No le quedaba nada mal.
-¿Vamos, Wright?
-Vamos. -Sonrió.
Los dos castaños llegaron a la cola de la casa del Terror, en la que tuvieron que esperar un buen rato. La gente comenzó a decir que la atracción era muy realista, y estaba teniendo muchísimo éxito.
-Normal... -Dijo Paula. -Con el dinero de Cobra también yo...
Por fin, llegaron a la puerta de entrada, y compraron los boletos para entrar. Kleet, que estaba a cargo de la taquilla, le ofreció una sonrisa extraña a Spencer, y sin ningún tipo de disimulo pulso un botón rojo que decía;
"Wright está aquí."
...Bravo.
-Em... ¿Spencer? -La chica se le acercó, antes de entrar. -¿Te importa si...?
Se veía bastante asustada, así que el pequeño le ofreció una sonrisa cálida.
-Agárrate, no pasa nada. -Dijo ofreciéndole su brazo.
-Ah, vale.
Los dos castaños entraron por un pasillo oscuro. Se oían pisadas a sus espaldas, pero cada vez que se giraban no había nadie. Spencer tenía que admitir que estaba bastante bien hecho, pero logró oír como el bucle de pisadas se repetía. Estaba grabado, claramente. Sin embargo, Paula moría de miedo. No le gustaba el terror para nada.
Entraron a una habitación que estaba pintada de color rojo fuerte, justo en el medio había una cama blanca, y lo único que sus fosas nasales captaban en ese momento era olor a sangre. La chica se agarró más fuerte a Spencer, mientras pasaban por delante del colchón.
Una mano de color negro alcanzó el tenedor de Paula, la cual comenzó a gritar, asustando así a Spencer que reaccionó de igual manera. Salieron de ese cuarto lo más rápido que pudieron.
La siguiente escena era otro pasillo, este mucho más oscuro, hasta el punto en el que ninguno de los chicos veía nada.
-Spencer... -Susurró la chica, temblando. -¿Spenc-
-¡WAAAH! -Una trampilla se abrió a los pies del castaño, cayéndose al vacío. Paula empezó a gritar de nuevo y se alejó de allí a toda pastilla.
Spencer se agarró la cabeza, un poco dolorido. Miró alrededor, y al parecer se encontraba en una especie de sótano. No estaba decorado, es más los cables y botones de la atracción estaban en la pared... Justo detrás de un señor alto y barbudo que lo estaba toqueteando. Pero él ya lo había visto antes... Era el hombre extraño del día anterior.
A su derecha había alguien tirado en el suelo. Pero no le prestó mucha atención, porque había sacado su propia conclusión.
-Ahh ya entiendo... Cobra te ha contratado para asustarme. -Soltó el castaño, llamando la atención del señor. -¡No tiene gracia, Cobra! ¡Me he hecho daño! -Gritó levantándose de pronto, y agarrando su cabeza. Se miró la mano, y tenía algo de sangre... Si que se había hecho daño.
El hombre mayor se le acercó y le agarró la mano con brusquedad. Spencer fue a quejarse, pero un golpe en la mejilla le hizo caer de espaldas.
-¿Qué demonios...? -Una cuerda comenzó a rodear sus muñecas con fuerza. No... Esto no era cosa de Cobra... -B-Billy... -Fue lo único que llegó a decir, antes de caer desmayado, con gran dolor en la cabeza.
Paula llegó a la última habitación, y no había ni rastro de Wright. ¡Estaba asustadísima! ¿Cómo se le ocurría a Cobra robarle el único brazo que tenía para agarrar? Cruzó el umbral de la puerta, y las luces se encendieron de pronto.
El idiota moreno, al que estaba maldiciendo hace unos momentos apareció de la nada, vestido como de gato... O algo así. Comenzó a zarandearla mientras gritaba, causando a la chica hacer lo mismo.
-Eh... -De pronto, el chico paró, mientras Paula intentaba recuperarse del susto. -Tu no eres Wright.
-¡POR SUPUESTO QUE NO SOY SPENCER! -Gritó ella. -¡Si te lo has llevado hace cinco habitaciones!
-...¿Cómo?
-... ¿No lo has tirado por una trampilla?
-Uh... No.
Cobra le ofreció una mueca y agarró un walkie. Anunció que no entrara nadie mas hasta nuevo aviso y le hizo una seña a la chica con la mano para que le siguiera. Caminaron hasta una puerta, que Paula no había visto antes debido al miedo que estaba pasando, y a la pintura. Comenzaron a bajar unas escaleras.
-¿A dónde vamos? -Preguntó un poco asustada, aunque ya no había motivo para estarlo...
-Pues al sótano. Seguro que el idiota de Wright ha caído a una trampilla para maniquíes.
-¡ASI DESAPARECEN!
Cobra abrió la boca, pero la cerró de golpe, y también cubrió la de la castaña al oír a alguien abajo. No era el encargado de la maquinaria. Tenía una voz grave y seca, y estaba hablando con alguien. Paula intentó protestar, pero él le hizo un gesto para que escuchara.
-Dime donde guardáis el dinero y te dejare ir, mocoso. -Los dos chicos asomaron sus cabezas por la escalera, y alcanzaron a ver a un hombre de mediana edad, y barba larga. Su mirada daba bastante miedo.
-T..e he dicho... que no lo se...
Los dos pares de ojos verdes se abrieron, cuando llegaron a ver al señor golpear a alguien. No a alguien cualquiera... ¡Spencer era el que estaba hablando!
-Entonces te llevaré a ti... Hehe, estas en este colegio de pijos, seguro que tus padres me dan una buena fortuna.
-No... Mi familia es pobre.
Cuando el hombre volvió a golpear a la figura que no llegaban a ver, Cobra hizo ademán de bajar, pero Paula se lo impidió.
-Esta armado... -Gesticuló, señalando al ladrón, que llevaba una pistola en la mano izquierda. Oyeron a Spencer soltar un gruñido.
-¡No seas mentiroso, niño! Te vienes conmigo.
El moreno se deshizo del agarre de la chica, y agarró el tridente que sujetaba con poca fuerza. Ella volvió a intentar detenerle, pero le fue imposible.
-¡EH, TÚ! -Cobra posó sus ojos esmeralda en el rostro de Spencer. Tenía rastros de sangre seca, y varias heridas abiertas. Su mirada cambió a una de asco y rabia hacia el ladrón. -Suéltalo.
El hombre sonrió, con esos dientes asquerosos.
-¿Y qué va a hacer un niñato pijo como tú? -Le apuntó con el arma, mientras agarraba a Spencer con la otra mano.
-TE HE DICHO QUE LE SUELTES. -El moreno le dio un golpe con el tridente de plástico, y tiró su pistola.
El hombre se le quedó mirando unos momentos, antes de tirarse encima suya y enzarzarse en una pelea.
Cobra sabía que acabaría perdiendo. Ese tio era más grande que él, y más fuerte, estaba clarísimo que iba a partirle la cara. Pero... Por algún motivo, sintió la necesidad de proteger a Wright. Subió la mirada hasta él, que parecía realmente asustado, y le guiñó un ojo. Justo antes de recibir un puñetazo en la boca.
Un disparo hizo que los dos se quedasen quietos tal y como estaban. Cobra se apartó lentamente, y se sorprendió al no tener ninguna herida de bala.
¿Entonces...?
A su derecha, Paula sostenía la pistola, mientras temblaba. El hombre cayó de espaldas, dejando ver un agujero en su estómago.
-Vaya... -Susurró el moreno, levantando una ceja.
La chica se acercó corriendo a Spencer y comenzó a desatarlo, sin dejar de temblar. Tuvo que venir Cobra a ayudarla, porque no conseguía romper las cuerdas.
-Gracias... Paula... Billy... -El mayor se sonrojó un poco, cuando le sonrió el pequeño castaño, pero acto seguido cayó a sus brazos desmayado.
Al parecer, el hombre era un ladrón buscado en varios estados, y gracias a "tres jóvenes y valientes estudiantes" fue atrapado por la policía. Spencer se recuperó en poco tiempo. Tenía una leve contusión en la cabeza, pero no era muy grave. Billy se aseguró de visitarlo cada día que estaba en la enfermería, lo cual se hacía algo incómodo cuando sus amigos iban a la vez que él. Pero en una semana ya estaba de nuevo gastándole bromas, y jodiendo su mísera existencia. Y aunque el castaño, volvió a odiarlo con todo su corazón... Nunca olvidaría lo que hizo esa noche de Halloween por él.
Respecto a Paula... Había conseguido un artículo jugoso, y una nueva pareja a la que seguir con lupa. Su periódico ganó bastantes seguidores después del accidente, sobre todo chicas bastante intrigadas en la relación de los dos chicos.
Desde luego, fue un Halloween inolvidable.
