Soñó con un abanico de perversiones sobre las cuales había leído, y los protagonistas eran ella y Malfoy. Gimió entre sueños, y despertó con la ropa interior completamente húmeda.

Abochornada, recogió rápidamente sus enseres personales, y se encamino al baño, donde se dio una ducha helada.

En las mazmorras, Draco hacia exactamente lo mismo. Había despertado con una dolorosa erección, pero al ser una fantasía relacionada con la castaña, decidió que lo mejor era no saciar sus ganas manualmente, sino reprimir todo bajo el agua fría.

Era una hermosa mañana de domingo. Los estudiantes más madrugadores ya estaban terminando su desayuno, mientras que los más rezagados, entre ellos casi todo el séptimo año, recién hacían su entrada, antes que terminara la hora.

-Harry, te ves terrible-opino hermione

-y me siento peor que eso, créeme. Casi quisiera que voldemort este aquí para que me duela un poco menos la cabeza.

-ya, tómate un café. Sabía que despertarías en ese estado, robé un poco de poción para la resaca del despacho de madame Pompfrey.

-eres genial, Herms

En la mesa Slytherin, Draco desayunaba con demasiados modales, aunque nadie le prestara atención. Seccionaba la comida cual cirujano en una delicada operación, y masticaba varias veces su comida antes de tragarla. Todo esto con una espalda completamente rígida, daba dolor de solo verlo.

Hermione se quedo mirándolo "malditos modales aristocráticos tiene" pensó. "En cambio Ron...estaría mejor en un chiquero que en una mesa. ¿Como alguien puede ser tan cerdo para comer?"

Ella se levantó de la mesa, y se dirigió a la biblioteca, dejando atrás a un hambriento Ron, y a un Harry con cada vez menos resaca, producto de la maravillosa poción que le dio su amiga.

Sacó unos libros de runas antiguas para comenzar una larga traducción que le llevaría horas. "Si no hubiera ido a la fiesta, hoy tendría el día libre" se regañó a sí misma.

Todos le decían que se relajara un poco, hasta Malfoy había notado su tensión corporal. ¿Cómo podían estar tan tranquilos con Voldemort afuera haciendo estragos? Pronto tendrían que prepararse para la misión mas arriesgada de sus vidas. Habían estado averiguando donde podían encontrar los horrocruxes y la manera eficaz de destruirlos. Entre buscar los objetos malditos, y mantener una vida académica más o menos "normal", Hermione estaba de los nervios casi siempre. A veces siquiera podía conciliar el sueño, devanándose los sesos para formular un plan.

"¿Cómo puedo relajarme?" Y la solución apareció entrando en la biblioteca, acercándose sigilosamente hacia ella.

Una medalla de prefecto, colgando de Ron, apenas se vislumbraba por toda la túnica desordenada que llevaba. Venía comiendo una rana de chocolate, muy lentamente, esquivando a madame Pince.

-oshe hermio-ne,te olviaztte efto en la mefa- Intentó articular, alcanzándole su medalla.

-oh, gracias Ron. Estaba un poco distraída en el desayuno.

-fe nafa

De repente, se oyó un grito espantoso:- ¡CHOCOLATE EN LA BIBLIOTECA! ¡MIS ¡PRECIOSOS LIBROS! FUERA FUERA FUERA!

Ron salió corriendo de allí, dejando a una Hermione confusa, con la medalla entre sus manos.

"Un buen baño relajante. Esto vendrá bien"

Una tarde placentera se avecinaba, si lograba terminar su tarea de una vez por todas.