Hi! Hemos llegado Hadita y yo con otro capi. Esperamos que les guste, y que no me maten por dejarlos con la duda al final.

Hadita: Ya entenderán lo que dice.

Yo: La saga y la mayoría de los personajes pertenecen a Rick Riordan -Hadita la mira y ella suspira- con el que sigo enfadada por los eventos escritos por él recientemente.

Hadita: Al menos ahora no lo insulta.

Yo: Has silencio. Sin más lamentaciones por parte de Hadita, el cuarto capítulo, damas y caballeros.

*sonido imaginario de aplausos*


Sabía que a pesar de todo era una idea estúpida. ¿Qué haría él, si algo le sucedía a Percy, con una niña pequeña? Pero la sonrisa aliviada del hijo de Poseidón le hizo ver el lado positivo de las cosas. Ya no estaría solo nunca más. Aún sentía que no pertenecía a ningún lado (ni siquiera a esa época, lo cual era cierto), y sin embargo sentía que algo había cambiado.

El viento se tornó un poco más frío al cabo de un rato. El sol se ponía sobre la Colina Mestiza. Los chicos empezaron a buscar a sus hermanos y hermanas para ir al pabellón de las mesas, ya que se acercaba la hora de la comida. Nico no quería ponerse a la vista de todo el campamento, pero no tenía opción. Percy lo vio suspirar mientras se levantaba.

-Bueno… puedes sentarte en mi mesa –ofreció-. No creo que a nadie le importe. Sé lo que es estar solo en una de las mesas.

-Gracias –Nico se sintió un poco más tranquilo. Si estaba solo en una de las mesas era más probable que todos lo mirasen. Obvio que todo el mundo estaría muerto de curiosidad por su repentino regreso, pero al menos no tendría que soportar las miradas sin tener nada más que hacer.

-¿Dónde está el niño? –preguntó, para tener algo de qué hablar-. ¿Cómo se llama?

-Axel Alain –Percy se rió al ver su expresión-. Al menos, eso fue lo que nos dijo –se puso serio-. Es un niño un tanto peculiar. Sólo nos ha dicho su nombre, y que tiene seis años. Me da la impresión de que no confía en nosotros. Le explicamos que él es un semidiós, y no dijo nada. Me preocupa un poco. Espero que sus hermanos puedan hacerlo más social o algo. Ha estado quedándose todo el día al pie del pino de Thalia, mirando hacia el otro lado de la colina. El dragón nunca le hizo daño; es más, parecía temerle.

Nico entrecerró los ojos, pensativo. Lo que Percy le contaba no era normal. Sobre todo por la parte del dragón asustado de un niño pequeño. Una extraña sensación de peligro lo asaltó. Sus sentidos se pusieron alerta. Algo le decía que ese niño no era normal.

-¿Han intentado averiguar con quién vivía? –Preguntó, era crucial saber ese tipo de cosas- Para saber si su progenitor divino es un dios o una diosa.

Percy asintió. –Sí. Nos dijo que su madre le había dejado solo una noche, para ir a buscar a su padre. Apenas cuatro días después lo encontramos. Estamos buscando a la mujer, pero Axel se niega a darnos más información.

Se sentaron en la mesa de Poseidón, apenas conscientes de las iradas y murmullos de todo el campamento. Una chica de la cabaña de Hefesto se giró a sus hermanos y les dijo algo. Uno de ellos se levantó, uno moreno de pelo rizado y orejas puntiagudas, con una expresión de sorpresa. Era obvio que Leo Valdez lo había reconocido. Se les acercó, y los miró. Algo de la atmósfera pesada también se sentía en él, notó Nico, a pesar de que el chico hacía todo lo posible para ahuyentarla.

-Bueno –dijo. Leo no parecía haber cambiado nada. Sí, era más alto, pero en realidad no mucho, y su sonrisa era la de siempre, al menos la que Nico recordaba haber visto. Sus manos se entretenían con unos pedazos de cables y metal, construyendo y destruyendo cosas a una velocidad impresionante-. Es bueno verte, Nico. El Rey de los Fantasmas en persona –bromeó, e hizo una mini reverencia. Nico frunció el ceño mientras Percy reía.

-Ya basta, Leo –dijo Nico, ligeramente molesto por la broma. Leo nunca maduraría-. No es gracioso.

-En fin, ¿cómo así por aquí? –Leo ladeó ligeramente la cabeza-. No es que me moleste, pero… debes admitir que es inesperado.

-Pasé mi adolescencia entre los muertos –Nico no podía dejar el tono arisco después de tanto tiempo usándolo-. Decidí experimentar la vida –añadió con sorna. Leo sonrió con suficiencia.

-Tengo que ir con mis hermanos –dijo, sonriendo de nuevo-. Deberías saludar a Piper. Ha estado un poco deprimida desde… -el chico hizo una pausa tensa-. Desde hace unos días. Además, Jason aún no ha podido venir de Nueva Roma. Lleva tiempo haciendo yo qué sé qué. Creíamos que se vendría a vivir definitivamente al Campamento Mestizo, pero siempre está aquí y allá, ayudando a Frank con sus labores de pretor y cazando monstruos romanos. Bueno –dijo, señalando hacia un grupo de chicos de todas las edades-. Asumo que está allí, aconsejando a los campistas para resolver sus problemas de romances o de apariencia. La tienen loca.

Se fue, mientras Percy aún se reía. A Leo no se había quitado la costumbre de hablar mucho y muy rápido.

-¿Jason no regresó al Campamento Júpiter? –le preguntó Nico para desviar el tema de saludar a Piper

-No –Percy dejó de reír-. Su intención era ahora quedarse aquí, con Piper, pero Reyna y Frank siempre le piden ayuda.

El pabellón estaba casi lleno. A Nico le sorprendía la cantidad de semidioses reunidos, hasta que recordó que estaban a inicios del verano. La gran mayoría de los chicos rondaban los catorce años, y había unos pocos niños pequeños corriendo alrededor. No eran muchos los campistas que habían formado una familia, a pesar de todo. No era como Nueva Roma, que era ciudad entera, con escuelas, universidad, trabajos, casas.

Quirón se dirigió a la multitud. No sonreía, pero su expresión era tranquilizadora.

-Buenas noches a todos, héroes reunidos. Tengo el placer de anunciar la llegada de nuestra oráculo, Rachel Elizabeth Daré, desde la Universidad. He terminado definitivamente la carrera, y se establecerá de forma casi permanente en el campamento –dijo, señalando a una mujer pelirroja detrás de él. Rachel aún tenía un aire de niña despistada que pasa el día tratando de salvar ballenas, pero la diferencia entre la mujer y la chica era evidente. Rachel era… hermosa. No había otra forma de describirla. Se veía madura e inteligente, aunque también apresumbrada, sus ojos verdes refulgían con la luz de la hoguera del campamento, cuyas llamas se habían avivado con la llegada de la buena noticia, reflejando el ánimo de la multitud.

En el momento en que la pelirroja abría la boca para decir algo, el espíritu de Delfos la abordó.

-Aquellos escondidos buscan lo empezado terminar–dijo la voz del espíritu-. Sólo los que conocen el río pueden encerrar al mal. Un sacrificio pagado de la peor manera y más de una vida ganada y renunciada.

Quirón apenas alcanzó a atrapar a Rachel cuando esta se desplomó. Las llamas cambiaron, tornándose de un púrpura intenso, enfermo; el reflejo del campamento. Tensión y miedo, adivinó Nico. Era exactamente lo que él sentía.

-¿Qué diablos significa eso? –gritó una voz asustada, rompiendo el silencio sorprendido que se había hecho. Los chicos empezaron a murmurar, se agitaron en sus asientos y los niños corrieron asustados a los brazos de sus padres. Charlotte llegó, lanzándose sobre Percy, completamente aterrada, llorando histérica.

-¡Lo sabía! ¡Sabía que algo malo pasaría! ¡Los sueños! ¡Era todo cierto! –balbuceó la niña entre sollozos. Percy la sujetó contra sí, desconcertado. Miró a Nico en busca de ayuda.

-Charlotte –dijo, tratando de mantener la calma-. ¿Qué sueños?

-¡Una mujer mala! –Respondió la pequeña, su voz amortiguada porque tenía el rostro apoyado en el pecho de su padre-. ¡Oscuridad y voces desde adentro! Ellos no podrán… no cuando les muestre lo que les ofrezco… tú puedes decirles… te la daremos de vuelta. Sólo ve al lugar dónde las llamas no alumbran con tu padre –Charlotte se separó de Percy y miró alrededor con sus ojitos llenos de lágrimas- Eso es lo que dicen.

-¿Desde cuándo tienes los sueños? –preguntó Nico, acercando una mano a los cabellos de la niña para calmarla.

-Desde la noche en que murió mamá –respondió, llorando con todas sus fuerzas- Desde después que se fueron. Cuando fui a dormir, tuve la primera pesadilla. Supe de inmediato lo ocurrido porque me lo dijeron en el sueño.

Dos chicos de Atenea se acercaron, y tomaron a su sobrina, que seguía inconsolable. La llevaron en dirección a las cabañas.

-Bien –dijo Percy apenas se alejaron lo suficiente-. Esto es malo. Mucho.

Nico asintió. El campamento aún estaba alborotado.

-Convoco un concejo para analizar la profecía –anunció Quirón, haciéndose oír sobre los cientos de murmullos-Los líderes de cada cabaña, en la Casa Grande, en cinco minutos. Ahora tenemos un asunto más del cual ocuparnos.

Una chica de la cabaña 11 se aproximó, llevando de la mano a un niño delgado, de cabello castaño oscuro, piel pálida y andar torpe. Lo dejó al lado de Quirón, que parecía gigante comparado con el niño.

-Es él –murmuró Percy a su lado- Axel Alain, el niño que rescatamos –su voz sonaba triste, probablemente por el recuerdo de lo que habían pasado para que el pequeño estuviera ahí esa noche.

Todos volvieron a hacer silencio, mirando un punto sobre la cabeza de Axel, a la espera de que algún dios lo reclamase, dedujo Nico.

-Dioses del Olimpo –bramó Quirón con solemnidad-. He aquí un joven semidiós, quien vive en la duda. Les pedimos con vehemencia que por favor reconozcan a este niño en esta noche, a pesar de que aún no reúna la edad establecida. Para esto entregamos un sacrificio –hizo un seña, y tres chicos y tres chicas arrojaron una espada, un manto y un puñado de dracmas al fuego-. Acepten nuestra ofrenda, por favor.

Pasaron algunos minutos, en que sólo se oyó el crepitar de las llamas devorando la ofrenda. Entonces Quirón empujó ligeramente al niño, en dirección de la lumbre.

-Por favor… reclamen a este niño.

Entonces una chica de la cabaña 17 empezó a gritar… de sorpresa. Nico se volteó y miró hacia al niño, sintiéndose a punto de gritar él también. Efectivamente, un dios había reclamado a Axel.

La señal que flotaba como un holograma sobre la cabeza del niño, sin embargo, era la que menos esperaban ver todos.


Hadita: Por favor no la maten por ese final

Yo: Cállate. En fin, ¿Quién creen que sea el dios que reclama a mi personaje? Se aceptan todo tipo de apuestas xd

Hadita: Los juegos de azar están mal.

Yo: Eres insoportable cuando te pones en plan "filosófica", ¿sabías?

Hadita: -pone los ojos en blanco- Aviso de que probablemente no haya capítulo hasta el lunes... la autora necesita buscar información de mitología y eso. Estará bastante ocupada, pero intentará hacer más largo el siguiente capítulo.

Yo: Nos leemos!