Capitulo cuatro
Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia sólo es de mi cabeza que divaga.
―No, no, no por favor que no haya pasado nada. No, no, ¿qué estupidez hice―era lo único que podía decir Bella mientras caminaba de un lado a otro en la habitación al menos al zafarse de Edward no lo había despertado y bueno eso ya era ganancia suponía; ahora sólo tenía que pensar cómo enfrentarlo.
Claro que traía ropa el problema es que no era el vestido que había usado la noche anterior sino que era la camisa de Edward la que traía puesta. ¡Demonios!, ¿qué había pasado? De verdad no entendía cómo era posible haberse puesto tan ebria cuando ella solía tomar una copa, era algo normal; pero, ¿en qué momento perdió el sentido para no recordar nada?― ¿Qué estupidez hice? ―era la pregunta que mentalmente la atormentaba, era el colmo que cometiera una estupidez así cuando por fin todo estaba por regresar a la normalidad.
Lo único que le quedó por hacer era comenzar a vestirse con su ropa, aunque claro eso era todo un desafío ya que, su vestido estaba en el otro extremo de la habitación; sus bragas fue lo único cercano a la cama. No podía creer haber enloquecido tanto en una estúpida borrachera.
¡Diablos!, algo no la dejaba salir de la habitación para ir por su vestido y decidió en ese instante primero salir de la duda de quéhabía pasado entre ellos.
― ¡Edward, Edward!―gritó desesperada mientras lo comenzaba a zarandear para que despertara y éste sólo gruñía en protesta. ― ¡Carajo, Edward, despierta!―exigió mientras lo movía aún más.
― ¿Qué sucede? ―Preguntó molesto, mientras se daba la vuelta para darle la espalda a Bella y alejándose de ella para que no lo alcanzara.
― ¿Qué sucede?, ¿de verdad me lo preguntas, estoy desnuda solamente tengo tu camisa puesta y tú estás con el pantalón abierto, ¿Cómo quieres que actúe? ―exclamó desesperada, mientras Edward se volteaba con una sonrisa enorme en la cara que le provocaba ganas de golpearlo.
―No pasó nada malo―respondió Edward viéndola como su histeria comenzaba a disminuir aunque su cara seguía siendo de sorpresa.
―Entonces, ¿Qué carajo paso? ―inquirióBella sin creer lo que decía, Edward la vio con diversión ―No sonrías, responde, esto no es una situación fácil de entender cuando tu cerebro está bloqueado.
―Isabella relájate, no pasó nada, simplemente se te subieron mucho las copas, demasiado diría yo; y cuando llegamos a tu habitación comenzaste a desnudarte frente a mí, en el cual puedo decir que fue un suceso bastante interesante―comentó,mientras ella enrojecía como nunca había estado en su vida― y después te lanzaste encima de mí y me desabotonaste la camisa y me abriste el pantalón, lo único que hice fue ponerte mi camisa y acostarte, aunque eso se repitió en dos ocasiones porque insistías en desnudarte y muchas cosas más―comentóEdward aún más divertido al recordar la noche anterior.
― ¿Me vas a decir quéte dije? ―preguntóBella avergonzada bajando la cabeza mientras Edward se sentaba en la cama.
―No creo que sea necesario,sólo puedo decir que puedes llegar a ser muy persuasiva pero soy más caballero de lo que creía. ―respondió divertido viéndola.
―Ok, esto es horrible, no sé qué decirte―dijo Bella, dando vueltas en la habitación.
―Ya te dije, me diste a ver una faceta mía que no conocía―expuso Edward, Bella se restiraba el cabello mientras lo observaba―ah y también tiene una explicación porque te tenia abrazada, ya que era de la única manera en que te quedaste tranquila, esa era la única manera para que no me desnudaras y te dejaras de desvestir ―respondió levantándose de la cama.
Después de tranquilizarse al saber que al menos no se acostó con su jefe pudo observar a Edward mientras se abrochaba el pantalón y el cinturón; era un hombre impresionante sin camisa. Su cuerpo estaba marcado de una manera escultural, no era demasiado… era lo exacto para poder enloquecer a cualquiera y el problema era que cualquiera podría ser ella.
¡Demonios!, de no estar en una situación tan vergonzosa cómo gozaría de ver ese cuerpo, bueno al parecer anoche lo había gozado bastante.
―Bueno, no fue tan malo como lo esperaba, porque creo que fue peor―comentó Bella, mientras Edward caminaba hacia ella y posicionaba sus brazos a cada lado de su cabeza, acorralándola contra la pared.
―A mí me pareció bastante divertido esto―expuso Edward sin quitarse y Bella se sentía terriblemente avergonzada, pero sin ganas de huir―ahora no quisiera hacer esto, pero nuestro avión sale en dos horas y tengo que cambiarme, sería extraño salir de la habitación sin camisa―comentómientras la adheríamás a la pared.
―Supongo que sí, dameunos segundos―pidió Bella, continuaba muy nerviosa al tenerlo tan cerca y aún peor deseándolo más cerca, una parte de ella deseaba evitar esos pocos centímetros que los separaba.
―Puedo ayudar―se ofreció Edward, desabrochándoleel primer botón. ―no es nada que no haya visto anoche―comentó, mientras desabrochaba otro botón.
Bella estaba paralizada, pero a la vez encantada de que lo hiciera, deseaba tanto que terminara ese trancey después la tomara; sin embargo, sabía que estaba mal, ambos estaban con otras personas, pero si él vestido le desataba todos esos pensamientos, a medio vestir se volvía todavía peor; deseaba tirarlo a la cama y no dejarlo ir hasta que saciara su sed de Edward. No importando avión, Sam, Rosalie, trabajo… nada, que no fuera dejarse consumir por la pasión.
Al pensar en esto no lograba mover ni un solo centímetro de su anatomía, sólo podía sentir cómo su respiración se aceleraba mientras Edward desabrochaba otro botón más.
Suspiró al sentir sus dedos rozando lo que iba dejando de piel desnuda la camisa. Cuando llegó a sus pechos, Edward no tardó más de unos segundos en abrir la camisa y acarició más detenidamente la piel que dejaba al descubierto; al llegar al último botón, la observó con más intensidad y pasó su mano por toda la piel descubierta abriendo un poco más la camisa para que mostrara más piel, metiendo su mano dentro para tocar uno de sus senos. Bella sólo podía verlo a los ojos mientras suspiraba ante ese próximo toque tan íntimo que no realizó Edward.
―Eso no me haría el caballero del que estaba orgulloso anoche―declaró, mientras retiraba su mano y Bella se quedaba sin respirar.
― ¿Por qué no lo hiciste anoche? ―preguntó sin pensar.
―Quiero que cuando sucedan las cosas estés consiente, no ebria. No me interesa que culpes al alcohol, quiero que lo decidas en tus cinco sentidos―explicó Edward, mientras se daba la vuelta.
Ante ese comentario sólo dejaba a Bella aún peor de lo que ya estaba, ya que ahora sólo tenía las ganas de quitarse la camisa y mostrarse de nuevo desnuda frente a él y entregarse a ese deseo que se sentía por parte de ambos. Cualquiera que hubiera estado en esa habitación se hubiera sentido incomodo por la energía sexual que emitían ambos. Bella se quedó tan quieta como es humanamente posible porque si parpadeaba iba hacer realidad toda la necesidad que tenia de Edward. Para cuando regresó en sí le sonrió de una manera tan seductora que sintió como sus piernas temblaban ante esos ojos tan enigmáticos.
― ¿Lo quieres o prefieres nada, como anoche? ―preguntó, mientras Bella tomaba el vestido de las manos de Edward evitando tocarlo.
― ¿Tú qué crees?―le respondió molesta mientras intentaba dar la vuelta para darle la espalda.
Edward al detectar ese pequeño acto, la tomó del hombro y la regresó de frente, Bella quedó paralizada y su respiración volvió a acelerarse tanto que creyó que en cualquier momento se desmayaría, Edward simplemente ignoró la negativa con la cabeza de Bella y la comenzó a besar apasionadamente, intentando por medio de este beso mostrarle todo el deseo que sentía por ella; sus brazos fueron a la abertura de la camisa y la tiraron al suelo mientras pegaba a Bella más a la pared, dejó su boca para bajar a su cuello, Bella ya estaba gimiendo mientras buscaba a tientas el cinturón de Edward para desabrocharlo, Edward bajó sus besos a sus hombros al inicio de sus pechos para ser separado abruptamente.
―No podemos, Edward, está mal―comentó Bella con la respiración acelerada.
―Si tú lo deseas y yo también, ¿qué tiene de malo? ―preguntó el cobrizo incrédulo, mientras Bella se sobreponía el vestido y le aventaba su camisa.
―Dejando de lado que eres mi jefe, tienes una prometida y yo estoy con alguien, no es correcto―contestó intentando convencerse ella también de sus palabras.
―Estoy harto de Rosalie, pienso dejarla. Deja a tu novio, así no sería malo, pero primero déjame llevarte al cielo―pidió Edward mientras volvía acercarse, Bella se retiró.
―No hasta que no tengamos a nadie en nuestras vidas, ahora sal de mi habitación―contestó orgullosa de lo fuerte que podía ser ante tremendo deseo.
―Esto no termina aquí aún―contratacó Edward, mientras se ponía la camisay salía de la habitación.
Bella se quedó hiperventilando, no quería saber todo lo que ese hombre podía hacerle, cómo podía dejarla después de consumir el deseo tan grande que sentía por él, esa parte primitiva que no le importaba su reputación, su manera de sentir que sólo le importaba lo sexual, rogaba por que se volviera a tirar a los brazos de Edward para que le hiciera tantas cosas como se le ocurrieran, la llevara a extremos que ella nunca había tocado, la dejara sin aliento tantas veces como fuera humanamente posible.
Lo que más deseaba era apagar ese fuego que dejaba Edward en su piel, esa llama insaciable que se volvía peor con cada toque, con cada beso, que al desabotonar la camisa creía que la iba a quemar por completo hasta dejarla en cenizas; esa llama ahora estaba con brasas ardientes bajo su piel. su único remedio era tomar un largo baño hasta lograr calmar todo, ya que faltaban dos horas de viajeen avión sin contar claro con el traslado, al pensarlo no pudo hacer otra cosa más que tirarse al suelo a esperar a que todo se calmara poco a poco hasta ser normal.
Después de bastantes minutos, pensando en cómo calmarse, decidió tomar un buen baño con agua helada para calmar todos esos deseos e impulsos que no la llevarían a nada. Por más fría que estaba el agua, el fuego seguía arremetiendo para quemarla, y para su desgracia, el único que podía tranquilizar eso era el mismo que lo ocasionaba: Edward.
Lo deseaba tanto entre sus piernas… su entrepierna clamaba por él al igual que todo su cuerpo y eso la hacía sentirse inmensamente culpable. Su único consuelo era que Sam saldría de la ciudad unos días y esos días pasaría las noches sola pensando en qué haría ahora.
Los golpes en la puerta anunciaban lo retrasada que iba en su arreglo, ya que en lugar de vestirse se había puesto a arreglar lo que faltaba de la maleta; esto la llevó a maldecir, después de lo ocurrido, ¿cómo se le ocurría recibirlo de nuevo desnuda sólo cubriéndola una toalla?, mientras pensaba esto salía directo a la puerta para abrirle y encontrarse con una sonrisa tan encantadora como sensual.
― ¿Acaso quieres perder el avión? ―preguntó, mientras la veía de arriba abajo, deteniéndose en su cuerpo desnudo bajo la toalla.
―Ya no me tardo, saldré en unos minutos más, si quieres aguarda en el bar o en hobby. Ahora bajo―contestó Bella que seguía ignorando la mirada de Edward.
―Prefiero esperar en tu habitación, será mejor usar sólo un servicio para llevar ambas maletas―rebatió, mientras Bella se apresuraba a dar media vuelta.
Bella no dijo nada más simplemente desapareció, él comenzó a meter la maleta a la habitación, tal vez era un plan sucio hacer eso, pero era algo que necesitaba, que ella le diera otra buena razón para no tirarla a la cama y tomarla como un loco, que era lo que sentía desde que la besó, un loco que tan sólo con un simple gesto que ella hacía, provocaba que se incrementara la libido que ya sentía por ella. Esos pensamientos no ayudaban, pero no podía hacer otra cosa, Isabella se había convertido en el centro de su instinto y como no con sus sensuales actos anteriores.
Edward tomó el libro que tenía entre las piernas para comenzar a leer y llevar a otro lugar sus pensamientos y sus deseos de voltear a ver cómo la desnudes de su diosa iba desapareciendo dejando paso a ropa recatada que usaba siempre, simplemente volteóy vio cómo el sostén se iba colocando en su lugar al igual que una playera blanca, cuando Bella se dio la vuelta, Edward regresó la mirada al libro, pero eso fue lo único que pudo regresar ya que su cabeza era un desastre y no podía evitar pensar en lo de anoche.
Se volvía a preguntar cómo era posible que se hubiera resistido a ella la noche anterior donde ella se le ofrecía sensualmente, donde el acto que él pensaba realizar en paz fue destruido al entrar a la habitación donde simplemente pensaba acostarla a dormir, no pasar de ahí, pero ella no tenía esa intención, no cuando una vez puesto el pie dentro de la habitación comenzó a bajar el cierre de su vestido dejando ver su escote en su esplendor, antes de entrar por completo a la recamara y no a la pequeña sala que tenía la habitación, dejócaer el vestido enseñándole sus pechos desnudos, pequeños pero ideales para tomarlos en la boca y no dejarlos hasta que no rogara que lo hiciera, antes de llegar a la cama se quitó sus bragas y en la voz más sensual que tenía le comentó:
―Tómame ahora, Edward―mientras iba directo hacia el desabotonando todos los botones de la camisa y desabrochando su pantalón.
―No Bella, ahora no es un buen momento―respondió Edward con voz ronca al ver a la mujer de sus fantasías completamente desnuda.
―¿Por qué no?, claro que lo es, ambos lo deseamos―respondió Bella en su oído mientras acariciaba su erección y él gemía. ―Dime que esto no es por mí y te dejo en paz―proseguía mordiendo su oreja.
La alejó un poco de su cuerpo aunque se negaba hacerlo, era lo correcto, ella no estaba en sus cinco sentidos, y aunque era el momento idea, ya que ambos habían bebido, estaban lejos de la ciudad, donde nadie se enteraría… sería injusto para Bella, ya que él estaba un poco más consciente y con ese pensamiento, bajó a tomar su camisa y a ponérsela, era algo horrible hacerlo pero era lo correcto, sabía que si no hacia eso se arrepentirá después.
―Prefiero que esperemos, cuando estés más consciente, ¿te parece? ―comentó indeciso y Bella aprovechó para desvestirse de nuevo.
―No, me apetece hacerlo ahora―replicó Bella a la vez que se exponía desnuda ante él en todo su esplendor.
―Odio decirlo, pero hay que hacerlo―explicó Edward mientras volvía abrochar la camisa.
La acostó en la cama y la tapópara darse la vuelta antes de que diera dos pasos, ella ya estaba de nuevo fuera de la cama, llamándolo; odiaba pensar que tenía que ser todo un caballero, pero ahora se veía tan endemoniadamente sexi en su camisa, despeinada y dentro de la cama, llamándolo, pero tenía que hacerlo, así que sólo se acercó a la cama y se acostó con ella, y la abrazó, tomando sus brazos por encima para que dejara de desnudarse.
―Ya estoy ― la voz de Bella lo regresó a la realidad y alejó los recuerdos de la noche anterior.
―Perfecto, vámonos―comentómientras se levantaba y abría la puerta.
Ambos estaban tensos en el lobby del hotel, en cuanto bajaron sus maletas y las subieron al taxi, ambos estaban serios, Edward no entendía cómo era posible ese cambio donde una noche antes le pedía que la tomara a gritos, intentó ignorar todo para entretenerse en el libro pero no lo lograba.
― ¿Quieres volver a hablar de lo que pasó? ― preguntó Edward, mientras Bella se tensaba mientras veía el recorrido de las calles por la ventana del taxi.
―Si es posible no, pero dudo mucho que esto se quede así―aceptó la castaña decepcionada sin dejar de observar por la ventana.
―¿Por qué no admitirlo simplemente?, eso evitaría estas escenas, Bella―propuso Edward, cerrando su libro para que toda la atención se centrara en su receptor.
―Ok, ¿haría algo diferente? ―preguntó Bella molesta volteándolo a ver―, si me aseguras que algo va cambiar para bien, lo admito, sino lo mejor será esta vez sí ignorarlo de verdad―replicó con furia mientras Edward sólo la observaba.
―Es algo que tienes que averiguar tú sola, no te voy a decir antes nada―contestó su jefe sin decir mucho y volvió abrir el libro.
―Ok, Edward así lo quieres, con tal de que me dejes tranquila lo haré. Una parte de mí desea estar contigo, en toda la extensión de la palabra, pero mientras ambos estemos con alguien más, no habrá futuro y no cederé al deseo―contestó con molestia volteando de nuevo.
―Dame un mes y dejaré a Rosalie―repuso Edward monótono sin retirar la vista de su libro aunque por dentro se sentía feliz, daba brincos de alegría.
―Hasta que lo hagas, me tendrás que esperar para asegurarme que no regreses con ella en unas semanas, después de acostarte conmigo y tal vez después de eso, dejaré a Sam―refutó ella, aunque el plan con Rosalie o sin Rosalie daba igual, dejaría pronto a Sam, pensó para sí.
―¿Ves como era más fácil hablar las cosas?―expuso Edward, sonriendo abiertamente.
Lo que quedó de camino, fue callado, apenas llegaron al aeropuerto, un estremecimientoestúpido le sobrevino a Bella, el hecho de creer que eso que le decía no era verdad, pero no, lo rechazó, ahora no necesitaba otra complicación más; lo único que necesitaba era alejar todas las preocupaciones de su mente.
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El fin de semana de su regreso del congreso para desgracia de Edward tenía que someterse a otra molesta reunión familiar por el aniversario de sus padres, ahora lo que menos necesitaba era otra molesta y absurda platica con su padre, sobre todo cuando se enterara que Aro Vulturi un ex amigo de él iba a invertir en la empresa, aunque era un proyecto externo, si éste fallaba arruinaría un poco la economía de la empresa, así que mientras se llevaba a cabo, Edward decidió mantenerlo en las sombras para no generar una controversia a la cual ahora mismo no deseaba someterse.
―Amor, hablé con tu padre―comentóRosalie mientras caminaba por el closet buscando que ponerse.
― ¿Qué te dijo? ―preguntó Edward desde el baño un poco molesto, la última vez no había sido bueno.
―Bueno pues no hablamos siempre estrictamente de ti, Edward para que me hables así―refuto ésta molesta mientras entraba al baño en ropa interior.
Edward la observó y se dio cuenta de que no sentía ni la mínima parte de deseo que sentía por Bella, aunque claro Rosalie estaba mucho mejor que Bella, era tan inalcanzable que ya no se sentía con deseos de hacer todo lo posible por llegar a ella, ahora mismo necesitaba algo más terrenal y esa era Bella, una mujer terrenal adecuada a sus posibilidades, no necesitaba se para ella ni más ni menos, sino simplemente él.
― ¿En qué piensas, Edward? ―preguntó Rosalie en tono de molestia, mientras se volteaba―, no me gusta que me mires así, me siento un pedazo de carne―repuso mientras salía de nuevo.
― ¿Cómo que no lo eres?, o dime algo, ¿cómo te consideras al saber que me tengo que casar contigo para tu padre no saque la inversión que tiene en la revista?―contratacó Edward mientras también iba al cuarto y vio como la cara de su novia se enrojecía de coraje.
―Me siento la peor mujer del mundo, pero sería peor ser humillada públicamente por ti, ser Rosalie la avergonzada Hale no pienso que ese sea un buen nuevo nombre―contestó mientras intentaba disimular su coraje―así que prefiero ser Rosalie Cullen ahora aunque en verdad sea la infeliz Rosalie Cullen―objetó viendo directo a los ojos―, sólo me consuela que no seré la única infeliz en ese lindo matrimonio.
―Entonces, ¿para qué casarnos?, ninguno va a ser feliz―inquirió Edward, tomando su camisa mientras se la ponía, aunque era otra no podía evitar pensar en Bella, cada vez que tomaba una camisa la traía a la mente, era como si cada camisa tuviera que recordársela, posicionándose de esta manera en su cabeza.
―Porque no me vas a humillar, así de simple―replicó mientras se ponía el vestido y le daba la espalda para que le abrochara el cierre―, ¿crees que no me doy cuenta de que te acuestas con otra?, ¡claro que sí!, así que, los dos seremos infelices, pero yo no tanto como tú―comentó Rosalie con una enorme sonrisa en la cara.
―¿Por qué aseguras lo que ya te dije ese día que no pasa?, y claro ese día no fue "acuestas" fue "follas", recuerda tus palabras Rosalie―le dijo mientras la aventaba un poco para que se diera cuenta de que el cierre estaba arriba.
―Bueno follar, coger, acostarte… da igual, lo haces aunque lo niegues, pero no importa, una vez firmado el pre-nupcial, te tendrás que olvidar de ella o de ellas, no sé qué sea―en ese instante entendió porque la sonrisa, y su tono era aún más burlón.
― ¿Qué contrato? ―preguntó Edward sorprendo.
―De eso fue lo que te iba a decir originalmente que fue lo que hablé con tu padre, pero no quisiste saber, Carlisle el mismo lo sugirió, que era necesario hacerlo para que todo estuviera en de acuerdo a la ley―contestó con tanta burla que Edward se molestó y le sonrió―a bueno esta vez mentí un poco. Sí, hablamos de ti. ―se acercó y le dio un beso en los labios.
Rosalie salió directo a la habitación donde estaba el closet para observarse en el enorme espejo que abarcaba toda la pared para observarse en todos los ángulos posibles, Edward pensó en esas noches que llenas de pasión ahí lo había hecho para no tener que hablar, y se empezó a preguntar en qué momento el sexo se confundió con amor y en qué momento Rosalie lo pudo retener tan fácilmente. Fue encerrado como un animal en cautiverio, pero esta vez no sabía cómo, pero lograría escapar.
―Y también me olvidé de algo, la boda regresa a su fecha original en tres meses―le dijo Rosalie mientras iban en camino a casa de los padres de Edward.
―Te pedí tiempo―contestó Edward molesto mientras tomaba más fuerte el volante.
―Pero nuestros papis piensan que no es necesario, y que urge nuestra boda―comentóen tono mimado Rosalie.
―Sabes que no me importa tu padre ni el mío, así que se queda como dijimos. ―replicó Edward cortante.
―Háblalo con Carlisle, no conmigo, él fue el que lo sugirió―contestó Rosalie molesta mientras tomaba su teléfono.
Ésta se puso a mandar mensajes y a sonreír mientras lo hacía, le molestó tanto a Edward que aceleró para hablar con su entrometido padre de las cosas que no le agradaban a él y del por qué tenía que ser obligado a hacer su voluntad cuando ya tenía treinta y dos años para poder tomar sus decisiones y sus consecuencias.
Para cuando llegaron, la fiesta tenía poco tiempo de haber comenzado, todos comenzaron a abrazar a Rosalie y felicitarla por su pronto matrimonio mientras que Edward se molestaba y se enojaba más contra su padre, ya que todos los invitados comentaban lo emocionados que estaban ya que Carlisle se había tomado el atrevimiento de anunciar la fecha formal de la boda, ya que ahora no había pretextos para retrasar ese matrimonio, comentaba orgulloso a todos sus invitados.
― ¿Dónde está mi padre? ―Edward preguntó a Alice mientras ésta estaba separada de la gente.
―No vas a hacer un teatrito Edward, no claro que no, sobre mi cadáver, me tardé mucho planeando esto, para que vengas y lo arruines―exclamóAlice sin voltear a verlo.
―No es de tu incumbencia, hermanita―refutó Edward sarcástico mientras comenzó a avanzar.
―No lo vas a hacer―Alice habló energéticamente.
―No te metas, así de simple, Alice, esto no tiene que ver contigo―replicó Edward regresando.
―Claro que sí, también es mi patrimonio―contestó ésta llena de furia.
― ¿Tu patrimonio?, ¿cuándo has hecho algo por él? ―preguntó Edward regresando y arrastrándola a un lugar alejado.
―Mis padres lo hicieron por mí―contestó Alice molesta―, y es tu responsabilidad cuidarlo y hacer lo que tengas que hacer para conservarlo―Alice sonrió mientras Edward se molestaba y tomaba el tabique de la nariz.
―No es mi responsabilidad, me obligan a hacerlo que es diferente, ¿y tú que vas a saber de esto?―reclamó Edward lleno de furia―, es el colmo que hables de algo que no sabes, la que hace de su vida un desastre y nadie le dice nada.
―Sé de responsabilidades, aunque no lo creas―contesto con molestia Alice.
―La que se casó en la universidad, y se divorció a los tres meses porque no era lo que esperaba, la que después para olvidarlo dejó la universidad y se fue de viaje por un año por el mundo y regresó a ver que iba hacer, y a ver si iba a realizar algo productivo―comentó Edward recordarle su pasado.
―¡Haz lo que se te dé la gana, Edward, sólo no arruines el día!―grito Alice mientras se iba caminando con rapidez.
Después de esa discusión Edward se tranquilizó con unos tragos, y platicas de negocios con otras propuestas de inversión, ahora sólo tenía que idear el plan perfecto para que Rosalie terminara el compromiso y no él, era lo único que le importaba ahora, y se sentía más tranquilo al saber que sus padres y Rosalie lo dejarían un tiempo en completa paz, ya que ellos se iba a un crucero y Rosalie un tiempo de gira.
―Hijo, sabes que todo lo hacemos por el bien de la familia―expuso Carlisle mientras abrazaba a Edward―y hacer esto, requiere sacrificios así que haz lo quetengas que hacer, pero hay que llevarlo a cabo.
―No te preocupes, lo hare―dijo Edward entendiendo que pelear no era la solución.
―Hijo, vas a hacer algo bueno, Rosalie será una buena esposa, no nos
defraudes―fueron las palabras de Esme para tranquilizar a Edward.
Ambos se despidieron amorosamente de sus hijos, aunque Edward había dejado de sentirse querido por sus padres ya que sentía que no lo veía como un hijo hace mucho tiempo. Desde que llego al frente de la empresa,sentía que se había convertido en una parte del mobiliariomás que se podía vender, o utilizar de cierta manera para que diera más dinero, sin importar nada; pero ahora tenía la solución, era darles la razón y lograr que Rosalie lo dejara, sin hacer escándalo, simplemente lo dejará, sin nada más.
La semana entera estuvo tranquila en su casa ya que Rosalie estaba demasiado entretenida haciendo sus últimos arreglos para su gira de dos semanas por el país. Para ella representaba un infierno, más ahora que estaba más segura que nunca que la engañaba a diferencia Edward que lo sentía como un paraíso el poder estar lejos de ella, y de los planes de boda y regresar aunque solo fueran dos semanas al pasado, donde su vida si era en gran parte la empresa pero también el, donde nadie se preocupaba tanto por el patrimonio, ya que aún no lo estafaban y perdía gran parte de la inversión; eso lo había hecho tener tanta responsabilidad por la familia que lo había arrastrado a ese lugar.
Hola chicas ¿Cómo están?, bueno aquí les dejo el nuevo capítulo, ¡ya conseguí una beta! Y bueno este capítulo fue editado por Cristal82 y está un poco chico por recomendación de ella, ya que originalmente eran 17 páginas y pensó que eran demasiadas, así que solo dejamos 9. Espero y les guste y en esta misma semana van a tener el capítulo 5.
Espero les guste tanto como a mí, este cap. hasta ahora es mi favorito la verdad, pero ustedes creen que merece un Reviews. Espero que si y que les guste tanto como a mi.
XOXO
La chica invisible
