Sumimasen! Para las pocas que me leen (o pocos si hay algún fundashi por aquí) se que querrán matarme por tardarme horrores pero tengo excusa! (aunque igual no es válida) estoy en otros proyectos de Hirohiko ya que hay muy poco de ese fandom que adoro y me brotan las ideas a morir xD. Como sea igual estoy dejando demasiado inconclusas mis cosas por lo que me disculpo, y de la publicación de este me empieza a correr una semana para el final.
Siempre gracias por seguirme los pasos y se me olvido mencionar! En el capítulo anterior mencioné que Akihiko tiene a Suzuki porque Hiro se lo regaló, por si desean leer, hice un fic de cómo pasó eso. Ahora sí, aparte del bendito disclaimer de que los personajes no me pertencen, disfruten este cap!
PDT: Acotación! Los chicos están pasando por esto al mismo tiempo. Por lo que a todos les afecta lo que pase de la misma manera. ¿Me explique? Traté de no dar spoilers, después de leer espero me comprendan xD
Hiroki pasó la vista intentando dar con la puerta que emitía el sonido perturbador de la supuesta "rama golpeando la ventana" para evitar a toda costa entrar en aquella habitación. Caminó hacia la primera puerta, contraria al camino de sangre, y se percató de que estaba cerrada, caminó hacia la segunda puerta, siempre atento viendo su espalda por momentos pues las sombras que dejaba lo no reflejado por la linterna daban una sensación de otra persona junto a él; intentó abrirla pero esa puerta también se encontraba bajo llave. Supuso que así estarían las demás por lo que desistió de intentarlo y empezó a caminar de regreso; pero apenas dio unos cuantos pasos oyó un rechinido de una puerta abrirse; Hiroki se topó inmediatamente a una pared y con su linterna intentó hallar el ruido pero no tardó en encontrarlo. Era la puerta en donde había fallecido Nakamura la que se encontraba abierta, moviéndose con el casi inexistente viento.
Tragó en seco, definitivamente no entraría en aquella habitación por mucho que la señora ya no se encontrara allí. Se dirigió de nuevo a las escaleras dispuesto a bajar las gradas pero un pensamiento lo detuvo en seco: 'Akihiko', ¿qué excusa tendría Hiroki para decirle a su mejor amigo que ya estaba de regreso? 'seguro creería que soy un cobarde' pensó el futuro profesor por lo que cerró sus puños y sin pensarlo demasiado se dirigió al cuarto de Nakamura.
Una vez adentro cerró la puerta tras de sí, era mejor a tenerla abierta sabiendo que alguien podía entrar y encerrarlo; el único inconveniente es que nunca se tomó la molestia de ver primero qué había dentro de aquella habitación; sin embargo, uno de los rayos de la tormenta de afuera iluminó la habitación dándole una vista panorámica del cuarto.
Era una espaciosa habitación decorada al estilo francés, con una cama matrimonial gigante, un candelabro negro o eso parecía, un buró de madera a la par de la puerta; un gigantesco cuadro al tope de la cama y para finalizar, un sillón pequeño frente a dicha cama. Hiroki respiró hondo mientras un ligero escalofrío le recorría tanto la espalda como los brazos. Cuando la luz del rayo desapareció de nuevo dejándolo en penumbras Hiroki enfocó su linterna en las esquinas de la habitación para corroborar que no hubiera nadie como un Frankenstain o algo así; enfocó por debajo de la mesa y en la ventana. Todo en orden. Después enfocó la cama y desde allí se percató que en la cabecera de esta comenzaba el principio del cuadro gigante.
Poco a poco hizo subir la luz de su linterna hasta hallarse con la imagen completa del cuadro. Era Nakamura, sentada en un banco y un señor hincado frente a ella proponiéndole matrimonio. Comparado a todos los rumores sobre la esquizofrénica Shinguku Nakamura, el cuadro delataba lo contrario. Se le veía feliz, inmensamente feliz recibiendo un anillo demasiado grande para ser un simple anillo de compromiso; y el señor que lo sostenía parecía tener la mirada profundamente perdida en su futura esposa.
Hiroki se quedó ido ante tal escena, la contempló por unos instantes más e inconscientemente sus pasos se acercaron hacia el retrato quedando Hiroki a los pies de la cama. Todo ese tiempo no había despegado la luz de la imagen perfecta que tenía enfrente. La imagen le recordaba a alguien.
Nakamura se veía joven y hermosa, con un par de ojos chocolate cristalinos y un cabello color café ceniza liso y ligeramente largo por encima de los hombros. Su mirada se quedaba abstraída en el anillo que el joven le daba; aquel joven poseía un par de ojos azulados intensos y… cabello gris. Hiroki parpadeó varias veces; parecía como si aquella escena no fuera precisamente de Nakamura y su esposo sino de…
De pronto la luz del cuarto se iluminó y Hiroki cayó en la cuenta de a quien le recordaba la imagen, sin apartar sus ojos asombrados de la foto comenzó a caminar hacia atrás; mientras un leve calor en sus mejillas comenzaba a tornarse más intenso, dio por toparse atrás con un sillón mal posicionado que se encontraba frente al retrato. La luz se volvió a apagar y Hiroki cayó recostado en aquel sofá.
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-¡Mierda!- su corazón palpitó el doble de rápido al ver chispas eléctricas salir de la caja de fliplones la cual había logrado subir hacía un momento pero por la tormenta estas bajaron inmediatamente; Asahina estaba seguro que si volvía a intentarlo podría electrocutarse pero supuso que si intentaba subir los flipones una vez más definitivamente la casa se iluminaría para que los cuatro intrusos no pasaran penumbras en esa casa abandonada aunque ahora dudaba mucho de hacerlo pues sentía sus dedos ligeramente quemados.
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La luz prendió todas las habitaciones de la casa, incluyendo la de la cocina y Akihiko que llevaba tiempo esperando por que los ruidos que provenían de aquel lugar cesasen, se dio por satisfecho al corroborar que, cuando por milagro se encendieron las luces, el ruido se dejo de escuchar instantáneamente.
Espero un par de segundos más y corroboró que ya no había ruido así que asomó su cabeza a la cocina y sus azulados ojos se abrieron de par en par al notar la cocina estampada de trampa para ratas, suficientemente amplia como para tener una mesa en medio de la cocina, toda el área estaba abarrotada de largas tablas de madera con resorte y tenazas de metal que era casi imposible caminar sin tocar ni una. Akihiko calculó el tramo de pasos que debía dar para toparse con la puerta de salida de la cocina y con miedo empezó a caminar olvidándose por completo del ruido que había escuchado anteriormente.
De pronto volvió a escucharlo, entre los sartenes. Escuchó tan claro el choque de trastos que no pudo evitar voltear su vista inmediatamente a una de las esquinas de la cocina y fue allí cuando observó a la causante del inmenso ruido. Y cómo si la enorme rata negra también se hubiera dado cuenta de la presencia de Akihiko inmediatamente mostró los dientes haciendo un chirrido agudo que erizo la piel del ojiazul estático. Jamás se había topado con una rata, en Inglaterra se topaba con ratones pero eran sumamente pequeños, blancos y huían al nomas verlo pero ahora tenía enfrente a un gordo animal con pelaje oscuro y mirada penetrante que comenzaba a caminar hacia él. Su respiración se agito y mientras su mente pedía a gritos que corriera sus temblorosas piernas se quedaban paralizadas en medio del montón de trampas para ratones que la propia rata esquivaba fácilmente, y con precisión avanzaba hacia el ojiazul. Las luces se volvieron a apagar.
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Fue cuestión de instante en que el frío líquido corrió por toda su espalda y cabello empapándolo y haciéndolo erizar hasta los bellos de la nuca en donde algo ligoso pasó rozándolo e inmediatamente las luces se prendieron. Asqueado y mojado sin pensarlo dos veces resolvió quitarse la chumpa y la camisa empapada dejando su torso al descubierto. Jamás había visto una pecera tan grande que ocupaba la mitad de la pared y al parecer era solo para un pez enorme que estaba muerto. Respiró profundo pero pronto se asqueó del olor del agua con moho que desprendía el desastre que había provocado.
Ryuuchiro empezó a sentirse frío, y sumamente asqueroso por el agua estancada que le había caído encima, ahora que la luz estaba prendida por lo menos podría buscar algo con qué secarse, abrió la primera puerta y lo que encontró fue el baño. Perfecto, cerró la puerta tras de sí y entro en aquella reducida habitación pero el estampado floral que acompañaba la decoración aunado al enorme espejo en una de las esquinas le provocaba un poco de claustrofobia; algo de lo que padecía y de lo cual no convenía recordarse en aquel momento. A penas dio un vistazo leve al baño corroborando que ni siquiera había una sola toalla ni corría agua para poder lavarse decidió salir pero para su desgracia la puerta no se abrió. Intentó otra vez pero su intento fue fallido. Su respiración se aceleró y empezó a notar el nulo sonido dentro de la habitación y su reflejo que era la única compañía y la cual desapareció cuando se volvieron a apagar las luces.
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Hiroki se topó con el sillón recostándose a la orilla de este lo que provocó que cayera al piso y con él, el cojín del sillón. Sintió entonces el metálico olor a sangre seca que desprendía aquel cojín y como pudo a rastras se quitó de encima alejándose lo más que podía de aquel lugar en el que se había suicidado Nakamura. Hiroki comenzó a temblar mientras asqueado enfocaba el cojín y corroboraba sus sospechas; en aquel sofá que tenía vista para el gran retrato Nakamura había decidido ponerle fin a su vida. Sin embargo antes de quitar la linterna y ponerse a llorar, Hiroki visualizó encima del sofá sin cojín un papel blanco perfectamente doblado en forma de corazón.
Su respiración estaba al doble pero el notar aquel papel le dio curiosidad ver su contenido; si bien ya se habían encontrado tres mapas para encontrar el tesoro, nadie había dicho que fueran los únicos y muy probablemente un papel en ese lugar podía ser la respuesta. No quería, en verdad no quería ni siquiera acercarse pero respiró profundo nuevamente y siempre con la linterna enfocada en el sofá se dirigió rápidamente a la nota y con cuidado la desdobló. Empezó a leer la letra caligráfica mientras sus ojos chocolate se iban agrandando. "Siempre fuiste y seguirás siendo mi tesoro más preciado. Te amo Akira-chan, que para siempre quede nuestro amor sellado en nuestro compromiso." Leyó la inscripción como título y rápidamente volteó a ver el cuadro que tenía enfrente, sin dudarlo visualizó el tesoro más preciado de la anciana: su anillo de matrimonio. Ese gran cristal de al parecer muchos kilates era lo que Nakamura en la fotografía miraba con sumo cariño; para una mujer la prueba irrefutable de amor duradero era el anillo de bodas que, en este caso, su esposo le ofrecía.
Una sonrisa en medio de la oscuridad surcó el rostro de Hiroki mientras abajo describía que su tesoro se encontraba en el armario que se encontraba en el sótano. Caminó con la nota en mano hacia la puerta cerrada y giró la perilla para salir, pero ésta no abrió. Lo intentó de nuevo pero sin obtener resultado alguno. Su confianza de hacía poco al descubrir el tesoro, se había desplomado por completo cuando reaccionó que estaba encerrado. Pero de pronto escuchó a lo lejos un gritó que provenía del primer nivel. Sin pensarlo dos veces recordó de golpe todo lo aprendido en sus clases de Kendo y Karate y, con una certera patada, logró quitar la manija de la puerta dándole paso abierto para correr hacia la voz de auxilio que sabía venía de nadie más que el chico parecido al esposo de Nakamura.
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Estaba oscuro y con manos temblorosas sostenía la linterna en la cual no encontraba el interruptor para prender la luz sin embargo escuchaba claramente como las trampas de ratas se iban cerrando una a una y al parecer fallaban pues seguía escuchando los leves y agudos quejidos del negro animal que no se detenía. Ahora sí sus piernas querían correr pero no había luz en lo absoluto y cualquier paso en falso podía provocarle que él cayera en una de las trampas. Sus pequeñas manos temblorosas seguían inspeccionando la linterna para hallar el interruptor que no era oportuno cuando más se le necesitaba. Oía trastos, ratoneras cerrándose pero lo más aterrador eran los pasos sobre las baldosas frías del piso que indicaban que el roedor seguía caminando. Se empezó a oír más cerca y acto reflejo Akihiko pegó un grito que provino desde el fondo de su garganta y que se mezcló con el chirrido del animal cayendo en una de las trampas. El pedazo de tabla sonaba reticente una y otra vez sobre el suelo y cuando Akihiko logró prender la linterna y enfocar al animal, lo vio a apenas metro y medio a la par de él mientras ésta se revolcaba presa de una de sus patas totalmente destrozada por la ratonera.
El propio animal intentó caminar pero la luz que Akihiko le enfocaba la cegó haciendo que su pata delantera tocara otra ratonera amputándole de inmediato su miembro. Los ojos azulados de Akihiko contemplaron la escena y cuando empezó a ver los borbotones de sangre mientras la rata chillaba audiblemente, su reacción fue enfocar el suelo y correr lo más que pudiese hasta salir a la puerta que daba a la sala, y justamente cuando llegó con ojos espantados pudo observar a Hiroki bajando de las gradas. Sus manos frías soltaron la lámpara y corrió hacia la otra luz tirándose literalmente sobre Hiroki y cayendo ambos al suelo
-Aki…-Calló cuando sintió a Akihiko temblar mientras lo agarraba con fuerza. Sus latidos eran tan rápidos como los suyos cuando él lo besaba. Al parecer no era el único que tenía miedo, suspiró por lo bajo y sus brazos rodearon a su mejor amigo en un intento por apaciguarlo. Paso un minuto, dos, tres y Akihiko no pretendía soltarlo; no ahora y si podía, nunca pues Usami se juró que en lo que le quedaba de existencia jamás se volvería a separar de Hiro-chan aún si le costara la vida. Su cuerpo ahora cálido pegado con él de Hiroki le hacía escuchar los latidos de ambos, y con ese rítmico sonido que casualmente latía al mismo tiempo relajó de su tensión olvidando todo. Quería quedarse así de por vida no importando que estuviera en aquella mansión mientras estuviera en los brazos de Hiroki pero al parecer éste no pensaba lo mismo pues en cuanto Akihiko subió su rostro para contemplar el de él Hiroki inmediatamente se sentó en el suelo en el que estaban recostados y viendo que aún era abrazado por Akihiko se limitó a susurrar mientras desviaba la mirada.
-Lo encontré-
-¿Te refieres a…?
-Hai- respondió Hiroki y por fin fue soltado del cálido abrazo de Akihiko. Con un poco de pesar se separó de su amor platónico para mostrarle la carta que había encontrado. Un poco manchada de sangre en una esquina y aún envuelta como si fuese un corazón Akihiko la abrió y leyó el contenido. Hiroki había encontrado la forma para salir de allí. Se miraron el uno al otro mientras esbozaban una sonrisa de satisfacción, le habían ganado a Isaka y Asahina en encontrar el tesoro.
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Asahina después de visualizar la caja de flipones que se encontraba al tope de las gradas, decidió intentarlo una última vez pero para su desgracia en el momento de subir los flipones, la tormenta de afuera dejo caer un rayo que le hizo corto circuito. Logró mantener los flipones arriba pero un chispazo de corriente rozó sus dedos y la fuerza de energía eléctrica de los flipones le hizo perder el equilibrio cayendo por las escaleras, caída que le provocó un fuerte golpe en la cabeza dejándolo aturdido. Quedó a la mitad de las gradas mientras sentía su cabeza explotar y una costilla que se encontraba incrustada por la esquina de una grada pero eso poco le importó cuando escuchó un gemido; su dolor de cabeza iba en aumento y comenzaba a marearse pero aunque estuviera decayendo y aparentemente con una costilla rota pues le costaba respirar, no dudo ni un segundo en bajar lo que quedaba de las escaleras para buscar a Isaka.
Ya con la luz prendida, el tercer piso se iluminó completamente pero Asahina apenas notó el desastre pues la atención se dirigió a los sollozos de una de las puertas. Por su parte Isaka había topado su frente a la puerta mientras seguía sosteniendo la perilla, imposibilitado de salir y exhausto de haber golpeado varias veces pues sabía que sus compañeros estaban todos demasiado lejos. Maldijo la situación en la que se encontraba, la luz de su Iphone era lo único que tenía pues inclusive el inoportuno teléfono no tenía señal lo que lo dejaba con una tenue luz que si la enfocaba al espejo vería su reflejo distorsionado por la poca visibilidad y las sombras que el reflejo demarcaba. Sin poder soportarlo más se dejo caer abrazando sus rodillas y topando su espalda a la puerta mientras trataba de imaginar grandes espacios abiertos y no el claustrofóbico lugar en el que se encontraba. Cerró sus ojos fuertemente y a penas pidió a Kami que lo sacara inmediatamente la puerta se abrió dejando ver a Asahina parado frente a él. Ahora le valía mierda como se veía o su porte y trato con Asahina, simplemente verlo liberándolo de esa jaula fue suficiente como para pararse casi de un brinco y enrollar sus brazos al cuello de su mejor amigo de la infancia, ocultando su cara debajo de la barbilla de Kaoru y haciendo un esfuerzo inhumano para no dejar caer ni una sola lágrima lo cual no era muy efectivo pues aunque pensaba no estaba llorando sus mejillas calientes eran cubiertas por lágrimas frías.
A penas y podía controlar su respiración que era opacada por sollozos desesperados que iban cediendo a medida que iba recobrando la compostura. Mientras tanto Asahina aún sin salir del estado de shock de ver a su mejor amigo con ese comportamiento, simplemente atinó a lo primero que alguna vez hizo de pequeño cuando vio a Isaka llorar una única vez, envolviendo a su amigo en un abrazo mientras hacía leve sonido de que acallara su malestar y con un simple "todo está bien" Isaka pronto dejó de tensarse y dos segundos después enormemente sonrojado se separó de Asahina.
-Gommene- se disculpó desviando la mirada. Ahora que la claustrofobia había desaparecido se percató de lo patético que había sido minutos atrás. Intentó sonreír como siempre pero no lo logró, aún estaba con ojos rojos de haber llorado y empapado pero eso no valía nada comparado con que su amor de toda la vida lo estuviera viendo en su estado más deplorable y mísero que se podía contemplar al hijo de uno de los más grandes magnates de Japón. De pronto vio como Asahina se comenzaba a desvestir. Sus ojos se abrieron de par en par y un rubor que calentó de nuevo su rostro volvió a aparecer, empezó con la chaqueta y luego la camisa para descubrir su marcado abdomen al cual Isaka se descubrió a si mismo viéndolo fijamente. Intentó apartar la vista pero no podía, simplemente no podía ante tal escena que tantas veces había aparecido en su mente antes de despertar de un sueño húmedo. Parpadeó varias veces al recordar aquello y pronto sintió como Asahina ponía sobre su cabeza la camisa vistiéndolo inmediatamente.
-Espera..qué…- y fue cuando cayó en la cuenta que estaba desnudo de la cintura para arriba gracias a que se había empapado por romper la pecera hacía rato.
-No puedo permitir que se enferme Ryuuchiro-sama- contestó amablemente Asahina al percatarse que Isaka ya volvía a tener la expresión de enojo de siempre o por lo menos la preferible antes que la expresión de miedo.
-¡Baka así tú te enfermarás!- respondió Isaka pero fue obviado por Kaoru que le puso luego la chumpa impermeable que llevaba.
-Me importas más tú- respondió. Ante la mirada tierna de su amigo Ryuuchiro cambió la conversación para evitar hacer notar su sonrojo e incomodidad por las palabras de Asahina que no solo le movían el corazón…
-Esto es una reverenda estupidez ¿sabes?, esta casa de mierda no tiene ni un puto tesoro- Resolvió Isaka frunciendo el ceño mientras caminaba hacia las escaleras seguido por un Kaoru sonriente. –Es sólo una puta casa abandonada, en donde la pendeja señora no tenía ni una pizca de dinero y lo del tesoro es pura basura y…- "ring…" comenzó a sonar su teléfono.
-Porquería de teléfono…- comentó enojado al ver que ahora cuando ya no estaba encerrado el celular comenzaba a funcionar. Vio la pantalla y se encontró con un extraño número desconocido.
-Moshi, moshi- respondió como de costumbre pero la voz helada a través del auricular le caló el oído enfriándole hasta el cerebro si eso era posible.
-El tesoro, está en el sótano- dijo la voz monótona y fría lo que hizo que, como si se tratase del mismo demonio Isaka lanzara su teléfono lo más lejos que se le podía ocurrir mientras empezaba a palidecer. Inmediatamente Asahina lo volteó a ver después de ver como el teléfono se despedazaba al chocar contra la pared.
-¡Nakamura me habló!- gritó Isaka mientras sus piernas hechas gelatina lo hacían desplomarse en el suelo.
-¿Qué?-
-¡La muerta!- comenzó a temblar mientras Asahina le dedicaba una mirada sínica.
-¿en serio?- Intentó sonar natural pero le costaba mucho inclusive no reírse; respiró profundo y se dirigió hasta el Iphone último modelo con la pantalla hecha añicos. Lo inspeccionó mientras de reojo miraba a Isaka, éste se encontraba ido viendo a Asahina como si estuviera maldito por haber tocado el aparato "aparentemente" del infierno. Milagrosamente todavía podía leerse el número de teléfono lo que Asahina aprovechó para devolver la llamada con su propio celular.
Unos segundos de silencio y dentro de la propia casa se escuchó que sonaba un teléfono. Inmediatamente fue contestado.
-¿dónde están?-
-En el tercer piso- respondió Asahina ante la pregunta
-El tesoro está en el sótano-
-De acuerdo vamos para allá-
-¿Quién era?- Preguntó inocentemente Ryuuchiro mientras miraba cómo Asahina guardaba en su bolsillo el teléfono destrozado de Isaka.
-Nakamura- respondió naturalmente Asahina.
-¿En serio?- Abrió los ojos de par en par mientras su piel se helaba intentando hallarle una explicación lógica a aquello hasta que notó la cara estupefacta de Kaouru ante su pregunta.
-¡Claro que no!, era Akihiko- resopló Asahina entre divertido y preocupado por su amigo y lo que el miedo le estaba afectando.
-Ja-jaja-jajaja-ja- solo Akihiko ¿eh?, ya lo sabía jaja-ja - Sonrió a manera de disculpa indirecta y mientras se levantaba inmediatamente del suelo comenzaba a bajar las gradas completamente avergonzado de su propia actitud, con aquello ya había perdido todo lo que con esfuerzo intentó para ser valiente ante Asahina. Ahora estaba a más kilómetros de distancia de poder superar a su padre por el amor de Kaouru y eso, eso definitivamente ahorita le estaba carcomiendo el alma.
Bueno y hasta aquí murieron mis neuronas. Aún no entiendo cómo le hacen las y los escritores ya sea de aquí o de cualquier otro sitio de fanfics que manejan a más de cuatro personajes. Yo particularmente muero y si ustedes son de esos escritores, déjenme felicitarlos porque de verdad que es un trabajo arduo dedicarle su espacio a cada uno.
Bueno eso es todo por ahora y espero el último episodio tenga un final un poco más de miedo (?) ¿qué sentimiento les dejó? En serio me gustaría saber :3 ya saben, se rieron más, les dio más miedo, les dio más ternura, o yo qué se xD
En serio mil gracias por quienes a pesar del retraso me siguen leyendo! Espero, en serio no tardar tanto o me veré obligada a escribir shota (?) para compensar xD ¡Besos!
