Bueno, he aquí el cuarto capítulo de esta historia, si, estoy decidido a terminarla, creo que en dos capítulos más ó quizás tres, el tiempo y mi imaginación lo decidirán, entonces siguiendo con lo nuestro, el cuarto capítulo.

Sin más preámbulos, comencemos...


Esperaba frente a la selva, paciente, la llegada de Paco, observaba la imponente flora, bella y peligrosa, el espíritu de aventura la empujaba a seguir.

-Ya estoy-Dijo Paco a sus espaldas-¿nos vamos?

-Sí.

Se adentraron en lo que sería un aventura, interesante como peligrosa, puesto que no conocían nada, ni desviaciones, ni trampas puestas por los Penguanos, nada, pero eso era lo que ellos esperaban.

Caminaron alrededor de dos horas, no se habían topado con algo peligroso, eso era una buena señal, la extensa flora impedía en ciertos tramos que la luz del sol entrara e iluminara.

Una idea cruzó por la mente de Krishna.

-Ven-Jaló a Paco hacía el suroeste.

-¿A dónde vamos?

-Te darás cuenta al rato.

Después de unos veinte minutos comenzaron a percibir que la temperatura aumentaba un poco, y una ligera capa de vapor empezaba a rodearlos.

-Llegamos.

-¿A una de las aberturas del volcán?

-Sí-Arrancó unas grandes hojas de un palmera cercana y se la extendió.

-¿Y esto para qué?

-No querrás terminar con heridas-Eso lo confundió a un más-ahora sólo cúbrete el vientre-y lo aventó al hoyo.

-¡No!-Cayó sobre una especie de tobogán de piedra dentro del volcán.

-Déjate llevar-Dijo Krishna quien se le había adelantado.

Paco se sujetó a la hoja y se impulsó con todo su peso; había varias cosas dentro de ahí, pequeñas erupciones en la lava, unas cuantas rajaduras que soltaban aire de vez en cuando.

-Te venceré-Dijo Paco arrebasándola-adiós perdedora-terminó su tubo y cayó a algo viscoso y brillante-¿qué es esto?-tomó un poco y lo observó detenidamente.

-Según lo que me contaron, eso de arriba-Señaló lo que estaba brillando-son gusanos, entonces es popo.

-¡Popo!-De repente le cayó una gran masa de excremento en la cabeza, Krishna comenzó a reírse sin parar-sí muy gracioso-la tomó por la pata izquierda y la metió también.

-Guacala-Paco le arrojó una gran bola, ella se la quitó de la cara-así-le arrojó otra directo en el hocico.

Estuvieron jugando durante un rato, después buscaron la salida.

Era relajante sentir el agua de la cascada en todo el cuerpo, el atardecer estaba a punto de culminar, era cuestión de horas.

-Fue divertido-Mencionó Paco.

-Sí que lo fue, lástimas que tendré que durar varias horas aquí para que el excremento se quite.

-Qué sensible-Dijo burlón-gracias por invitarme a caminar.

-Sabía que sería interesante-Se sentó en un roca-Paco, cuéntame tu historia.

-¿Cómo?-Volteó a verla un poco confundido.

-Tú vida, después yo te contaré la mía.

-Bueno, no es muy interesante.

-No lo creo.

-Nací y crecí en Chiclana de la Frontera, provincia de Cádiz, mi madre era ama de casa, siempre me cuidó y educó en el hogar, y mi padre era músico, conocido como "el Matador".

-¿Por qué Matador?

-Porque sus notas que ejecutaba en la guitarra eran tan precisas que parecían que te atravesaban el corazón.

-Impresionante.

-Yo comencé a tocar la guitarra desde los siete años, gracias a que mi padre me llevaba con él a las fiestas que organizaba con sus amigos ó incluso con el rey.

-Con razón eres tan bueno.

-No lo soy, mi padre lo fue.

-No seas tan modesto.

-En fin, esa es mi historia.

-Mentira-Afirmó Krishna.

-¿Por qué lo dices?

-Ni si quiera me has contado cómo te interesó el surf.

-Oh, estando un día caminando por la playa junto con mi padre, vi a un pingüino emperador montando una gran ola, era impresionante ver lo que hacía; cruzaba tubos, montaba las orillas entes de que se deshicieran, en fin muchas cosas.

-¿Era Diego?

-No, su padre. Cuando vino a la playa fui a saludarlo y decirle que era increíble lo que hacía, él me dijo que el surf es cuestión de decisión y trabajo. Su hijo se acercó a mí y se presentó, su nombre era Diego, comenzamos a jugar, entonces mi papá me dejó ahí para divertirme mientras él se recostaba sobre una hamaca.

-Entonces así conociste a Diego-Comprendió la duda que había retenido, el asintió.

-Pero él es un asno.

-Quizás, pero estuvo conmigo siempre y mostró su apoyo incondicional, es cómo un hermano para mí.

-¿Entonces son muy amigos desde la infancia?

-Sí, al morir mi padre cuando tenía quince años, demostró estar ahí cuando más lo necesitaba-Esa parte de la historia la dejó boquiabierta y le dio un poco de tristeza.

-Lo siento por lo de tu padre.

-No importa, eso ya quedó en el pasado.

-¿Pero cómo aprendiste a surfear?

-El padre de Diego me enseñó este bello arte, y con ello comenzó esta afición y modo de vida.

-Interesante.

-Ahora cuéntame tú-Dijo Paco.

-Nací en Sumatra, aunque mis padres emigraron de Australia, de niña siempre me sobreprotegían, puesto que tenía un frágil estado de salud en ese entonces.

-¿Qué te pasaba?

-Mis huesos eran muy débiles, podría rompérmelos con cualquier cosa hasta lo ridículamente simple. Mi padre era un gran surfista, de ahí tomé el cariño, cuando cumplí dieciséis años, mis padres decidieron que era hora de afrontar mis batallas, mi padre me enseñó a surfear. Pero después ocurrió la tragedia…

-¿Qué pasó?

-Mi padre perdió una pierna, víctima de un tiburón que quería comérselo, se salvó pero le costó una extremidad. A partir de ese suceso me alejé del surf por un tiempo.

-¿Enserió?-Ella asintió, Paco miró hacia el suelo para seguir concentrándose en la historia.

-Pero luego de un tiempo comencé a comprender que el surf era mi vida, y que nada me lo arrebataría, ni siquiera el miedo, así que volví a surfear, y heme aquí.

-Interesante-Paco sonrió por la determinación que había mostrado.

-Y esa es mi historia.

-Me sorprendió-Observo a lo lejos los últimos rayos del sol ocultándose, la selva estaba oscureciendo-debemos irnos.

-Pero antes-Detuvo Krishna-¿qué relación tienes con la salvavidas Lani?

-Nada por ahora-Krishna sonrió motivada-pero dentro de siete días ella será mía-la sonrisa poco a poco desapareció.

-¿Por qué lo dices?

-Porque Cody me retó a un duelo, si ganó terminará con Lani y yo tendré el campo libre-Ella agachó la cabeza decepcionada.

-Ya veo.

-¿Por qué la pregunta?-Rápidamente levantó la mirada y fingió una sonrisa convincente.

-Curiosidad, ya vámonos.

Y con eso comenzaron el rumbo directo a casa.


El sol ya había iluminado toda la playa, era medio día, observó a su alrededor, Cody estaba dormido sobre la arena boca arriba, se acercó a él, cerca del oído y gritó:

-¡Despierta flojo!-Cody se levantó asustado y gritando.

-¿Cuál es tu problema?-Preguntó un poco irritado.

-Mi problema es que empezaremos el entrenamiento-Dijo autoritario.

-Está bien-Se sacudió el polvo que traía en la espalda y abdomen-¿qué haremos?

-¿Haremos?-Cody arqueó una ceja confundido-pecho tierra y haz doscientas lagartijas.

-¿Por qué tantas?

-¡No cuestiones y hazlo!-Y así Cody lo hizo-esto te ayudara a endurecer los brazos para nadar más rápido.

Mientras Cody hacía las lagartijas, Tanque buscaba corteza de palma, comenzó a formar un camino de unos cinco metros de largo y comenzaba a hacer fuego.

-Ya terminé-Vio un camino de fuego de al menos unos cinco metros de largo-¿para qué hiciste eso?

-Lo cruzaras-Respondió con simpleza.

-¿Qué?-Preguntó exaltado, aún le dolían los brazos-no voy hacerlo.

-Perdón señorita, creí escuchar ayer que si querías que te entrenaba-Cody agachó la cabeza un poco arrepentido por haberle dicho.

-Bien-Apenas un dedo piso el fuego sintió cómo si todo su cuerpo ardiera.

-¡Ah!-Se sentó se mojó con saliva la ala derecha para poder enfriarse el dedo.

-Cody no te comportes como una hembra sensible-Cody lo miró molesto, pero tenía que aceptar las consecuencias de sus decisiones, se levantó y de nueva cuenta se puso frente al camino.

Puso una pata, sintió arder en el infierno, puso la otra, ya no las sentía.


Lani estaba encima de la roca donde vigilaba que nadie se estuviera ahogando, estaba decepcionada y triste por lo que había ocurrido ayer, nunca vio a Cody ponerse así, pero la apuesta que hizo la sorprendió y extraño, se sintió como un objeto del que se pueden deshacer cuando se les plazca.

-Hola Lani-Habló Pepe a sus espaldas, ella volteó a verlo.

-Hola Pepe-Saludó un poco desanimada, Pepe se sentó junto a ella-¿ya encontraron a Cody?

-No, se escondió muy bien, pero los penguanos siguen-Puso un ala sobre Pepe-pero hay algo que te inquieta, ¿puedes externarlo?

-Es que es decepcionante que por un accidente Cody no me creyera-Acariciaba de los tentáculos a su calamar.

-Supongo que eso se debe a que Paco desde un principio quiso conquistarte, y verte en esa situación comprometedora lo destrozó.

-Pero no fue mi culpa-Se defendió del argumento de Pepe.

-Lo sabemos Lani, pero tal vez Cody se esté desahogando, quizás cuando regresé olvide todo.

-Ojalá-Pepe sonrió por la actitud de Lani-gracias Pepe por escucharme.

-Para eso somos los amigos-Se levantó-bueno, si me disculpas, debo ir con Geek.

-Ve Pepe-Continuó observando la playa y el mar, pensando en lo que había dicho Pepe.


Terminó de subir la palma sujetando en el hocico una cuerda que amarraba una gran roca, con su aleta retiró la cuerda y la amarró a la palma, bajó de ahí. La roca colgaba como un péndulo.

-Tanque, ya está-Tanque se cercioró, efectivamente estaba colgada.

-Bueno, ya es hora de comer, vamos.

-Genial, me muero de hambre, ¿qué comeremos?

-Aleta de tiburón-Cody arrugó el entrecejo.

-¿Enserio?

-Sí-Miró a su alrededor y no había siquiera fuego para cocinar, ni tampoco un cuerpo de tiburón.

-¿Dónde está?

-Ahí-Señaló hacía el mar, una prominente aleta dorsal se hizo presente-desde que abandonaron esta playa vienen con un poco más de frecuencia.

-¿Lo cazaras?

-No-Cody lo vio confundido-tú lo harás.

-¿Qué?-Era un suicidio, contando el hecho de que no sabía cazar.

-No es tanto que lo vas a cazar, sino que serás la carnada y lo atraerás hasta la playa y yo lo mataré y lo comeremos.

-Tanque es un suicidio y estoy muy cansado.

-No pasará nada, si no puedes, yo lo mataré antes de que te haga daño, esto es parte de tu entrenamiento.

-Bien-Cody se fue hasta la orilla, vio la distancia entre el tiburón y él, cuarenta metros para ser exactos, entró al agua, nado un poco, el tiburón seguía estando lejos de él.

De repente la aleta dorsal dio un giro y quedó frente a él, comenzó a acercarse muy rápido, Cody dio media vuelta y nado lo más rápido que podía, pero el tiburón era más rápido, faltaban unos centímetros para llegar a la playa, y unos diez para que el tiburón lo alcanzara.

De repente se oyó el crujido de algo, miró hacia atrás, Tanque había aplastado la cabeza del tiburón con una gran roca, Cody inhalaba y exhalaba con dificultad, estaba temblando, pues había sido una experiencia aterradora que no deseaba repetir nunca más.

-Bien hecho, descansa mientras yo preparo la comida-Cody se dejó caer sobre la arena-mañana continuaremos con el entrenamiento.

Tanque agarró al tiburón de la aleta caudal y lo arrastró hasta afuera de su cabaña, para luego sacar un cuchillo y comenzar a cortar las aletas al tiburón.


Espero que les haya gustado, agradezco a todos los que leen el fic, y a aquellos que comentan, de todo corazón gracias, nos vemos hasta el próximo capítulo, se despide su amigo y escritor:

CARPINTERO IMPERAL