Escrito: para la tabla de lunasytinta bajo el tema: 'Roca'

Disclaimer: Los personajes de KH no me pertenecen, son obra de Square-enix y Disney.

A/N: Muchas gracias a todos aquellos que dejaron reviews -hugs- ahora quiero dejar avisado que, este fic seguramente contendrá yaoi en un futuro (significado japones para escenas sexuales) --De todas formas, los que no se sientan a gusto con ello pueden poner skip e igual, falta todavía. A lo mejor el fic se hace pesado y aburrido --lo siento-- pero no me gusta mucho exponer el tema de: 'amor a primera vista, nos besamos y listo' Así que me gustaría que haya cierta conexión entre Roxas y Sora antes de que... uh... bueno, eso xDU...

Gracias a los lectores anónimos tambien.

P.D.: Estoy buscando fics de Zack/Cloud, pero sin mucha suerte, hay demasiados fics en FFVII y yo quería saber si alguien podía recomendar alguno :( -eso sin contar mi escaces de tiempo para buscar- Por cierto, habrá un poco de Leon/Cloud yaynes


IV

Demasiada sangre, demasiados gritos que perforaban sus tímpanos. Sora no había tenido oportunidad de reaccionar, sólo había visto con sus labios—pequeños—entreabiertos cómo sus padres se convertían en poco menos que piel. Succión, gemidos propagados en dolor y la mano delicada de su madre, cayendo entre los pastos de la noche. Él estaba temblando, mirando impactado cómo otra vida—lejos de su conocimiento—acababa con su familia, con su forma de vivir y le imponían miedo, dolor.

Su pecho dolía demasiado, inclusive le era difícil respirar entre tanto humo, nervios, miedo, dolor… Su espalda fue cayendo. Estaba conciente, pero no podía evitar la caída, iba a caer y esos monstruos iban a matarlo a igual que sus padres. No entendía, él siempre podía enfrentar sus problemas, él siempre podía gritar, defender lo que quería y—sin embargo, ahí estaba: paralizado por el miedo de lo desconocido. Mentira… ¿Verdad? Sus parpados se cerraron con fuerza, no quería saber que podría ocurrir después.

Dos brazos fuertes lo tomaron de los hombros, sosteniéndolo en el aire y haciendo que reposara en sus rodillas. Con algo de dificultad, entreabrió sus ojos, mirando a su hermano con el hombro lleno de sangre y la primera reacción de su cuerpo había sido abrazarse con fuerza a él—en ese entonces Sora sólo tenía nueve años, su hermano era mayor que él por cuatro años más.

-¡León!--¡Corre, vete de aquí- Sora podría haber pensado en él como en una especie de escudo o que al menos lo defendiera, pero no quería ver más la angustia que representaba que otro cuerpo—conocido, amado por él cayera en la propia oscuridad- ¡¿Qué haces?! Vete es peligroso- sólo pudo cubrirse su tobillo con sus manos, en vez de empujar a su hermano fuera del complejo.

-No, tú tendrías que haberte escondido- le reprochó León, su ceño fruncido y sus ojos muertos—opacos, fijos en los azulados y aterrorizados de Sora.

-¡No voy a irme sin ti!

Fue entonces cuando la última palma sin vida cayó, Sora escrutó sus ojos y lloró—fuerza, impotencia, toda clase de sentimientos que pudiese enseñar publicablemente, espontáneos y no demoró en sentir la humedad de sus propias lágrimas—delineando fríamente sus mejillas y llegando a sus labios—eran secas y llenas de odio. Si el fuese más fuerte… los pasos se acercaban cada vez más, las botas negras y el saco negro, amplio hasta los tobillos fue lo único que pudo vislumbrar.

El pequeño abrió los ojos y podía sentir—a pesar del miedo inevitable—el odio hacia aquellas criaturas que le habían arrebatado a su familia. Pero, por supuesto, Sora aún era muy pequeño para poder pensar claramente en la situación.

"¿Qué haremos con el niño? No es correcto que alguien sepa de nosotros."

"No."

"Pero, Cloud… es…"

"Pequeño y no haría nada."

El sólo escuchaba voces, miraba las capuchas negras—sin poder hacer nada, con su cuerpo temblante y los labios resecos. Una voz era fría como la noche en sí y la otra caprichosa. Su hermano, que hasta ese entonces estuvo cubriéndolo, lo fue empujando cada vez más, al punto de sentirse en el borde de rocas—a un paso de ir por el precipicio. Sora lo miró—una vez más, su voz no funcionaba, por más que quisiera emitir sonido no hablaba.

-Sora, vete- otra voz fría y distante, ésta era la que pertenecía a Leon—tratando de alguna forma hacer que su conciencia no presenciara más de lo que había visto.

El pequeño trató de hablar una vez más.

-No… no… me hagas esto, Leon…- las manos de Sora se aferraron con fuerza al abrigo del castaño- ¡No quiero estar solo!- exclamó de pronto, sin soltarlo unos momentos. Sin embargo, su hermano lo siguió empujando un poco más, un poco más y más hasta que al fin sus pies tocaron el borde del precipicio. Se aferró a su mochila y su el mayor dio un empujón más.

-Lo siento, Sora y cuídate- toco su frente y Sora cayo. Sin embargo él seguía en pleno territorio y se acercó a la cabeza de todos ellos- Esta vez fuiste lejos Cloud…

-Tú rompiste tu promesa.

-

-Sora, Sora, Sora…

-¿Eh?- el castaño parpadeó confuso, mirando a Riku de reojo y sacando la mano de su cuello con rapidez- ¿Qué pasa Riku?

-Se esta derritiendo- señaló el helado que estaba en su mano y Sora sólo pudo sonrojarse al encontrarse completamente distraído- ¿En dónde éstas, de cualquier manera?

-Sólo… pensando.

Las ojeras de no haber dormido la noche anterior enmarcaban con profundidad sus rasgos; en toda la noche sólo había podido pensar en Roxas y en el pequeño encuentro que habían tenido. Vampiros quién pensaría que existieran; y que ese chico fuera uno de ellos, ni siquiera parecía adulto. No, si mal no había leído, ellos tenían más edad de la que aparentaban—rostros bellos, siluetas perfectas y los primeros en evocar la lujuria y hacer que el humano cayera en el pecado.

'Me gusta cuando no se mueven, sabes… puedo sentir tu miedo'.

Y… había pensado en ello toda la noche, el cambio de actitud, el roce sensual, si hasta su voz había chocado sus sentidos. Se sonrojó, aún rozando con lentitud la misma zona que Roxas había tocado, lamido e hizo lo que quiso—sin embargo, también podía recordar el miedo. Mordió su labio y el azul intenso se apagó repentinamente. ¿Por qué no lo había mordido? O mejor aún, porqué él no se había movido o defendido…? – No tendría que pensar en ello, ya había pasado y si tenía suerte, lo más seguro era que no volviera a aparecer en su vida.

-¿Qué pasa contigo, Sora?- ahora Riku sonaba molesto, se paró del pequeño tejado deteniéndose frente al castaño- Te ves cómo si hubieras pisado un cementerio.

-¡No es cierto!- se defendió frunciendo el entrecejo y mostrándose tan molesto como lo estaba su amigo en cuestión- En cualquier caso, ¡déjame en paz!

Riku suspiró y se apartó.

-Deberías madurar, Sora.

-Tal vez no quiera-… Dios, ahora se peleaba con su mejor amigo, Sora—arrepintiéndose al instante saltó a su par y lo detuvo del camino que el chico había tomado- Lo siento, Riku, no quise… es sólo que…

-¿Sólo qué? Sora, habla de una vez.

-Riku…- Sora comenzó a caminar volviendo a sentarse, no tenía pensado decir lo de Roxas… sería como una ¿traición? Arrugó sus labios en una mueca. ¡¿Por qué se preocupaba por eso?!- ¿Tú recuerdas a tus padres, verdad?

Su amigo sonrió de manera obvia.

-Sora, viven en el estado vecino. ¿Cómo no voy a recordarlos?

-El caso es que, yo… no recuerdo a los míos-suspiró y se acomodó en los ladrillos- Leon me dijo que ellos habían fallecido hace tiempo, pero yo no se nada de eso, como si tuviese sólo rocas en mi memoria ¿sabes? Ocultando la verdad y los recuerdos.

Y ese fue motivo suficiente para que Riku mantuviese su boca cerrada y Sora mantuviera la expresión taciturna en su rostro.

-

No podía moverse y le pareció extraño que haya caído con vida de tanta altura. Sora se movió un poco para que un gemido de dolor saliera de su garganta en cuanto su tobillo había hecho un movimiento. ¿Qué iba a hacer? Estaba sólo y sus ojos sólo veían rocas, la noche se hacía más profunda y tenebrosa; el castaño se abrazó a sí mismo, acurrucándose en un espacio pequeño de la cueva, empezando a llorar sonoramente—ciertamente estaba asustado aún y lo que había pasado hace unos momentos era tan reciente que apenas había podido procesarlo.

Una ventisca fría azotó su rostro y fue cuando sintió un amplio abrigo en su espalda, Sora miró al desconocido, fijándose que tenía el mismo abrigo que esas 'cosas'.

-¡No me toques!- el pequeño se mantuvo a la defensiva, corriéndose y tirándole el abrigo en la cara con fuerza- ¡Eres como ellos! Por tu culpa mamá y papá… y… ¡Leon!-- ¡¿Q-qué pasó con Leon?!

El sujeto sonrió de manera suave y le volvió a colocar el abrigo.

-Me recuerdas a mí, cuando tenía tu edad… creo.

-¡No quiero hablar contigo!

-

Un día, dos días… Sora ya había perdido la cuenta de cuantas veces había girado su cuello en la facultad para buscar a Roxas entre los demás estudiantes—pero no, no estaba. Cómo si algo lo hubiese desplazado de esta pequeña parte del mundo. Volvió a mirar al frente emitiendo un sonoro suspiro en el trayecto. ¿Por qué lo esperaba? Negó con la cabeza, no lo estaba esperando, sólo estaba aburrido eso es todo y mientras el profesor estaba al frente, tratando de dar la clase, sus pensamientos y conciencia estaban lejos de allí.

No encontraba explicación a lo que había pasado hace unos días, no encontraba explicación el porque había estado analizando el porque había recordado a sus padres—y el porqué no recordaba el día que habían fallecido. Sus manos frotaron su rostro y sus ojos se perdieron en el paisaje de la ventana, parecía como si el destino le jugara una cruel broma—pensar en todo esto ahora y después de años que no lo mencionaba y todo después de que Roxas había entrado en su vida.

-

-No quiero comer.

Tres días y su tobillo aún no respondía y lo peor de todo, era que esa cosa se mantenía cerca de él—como si fuese una garrapata. La verdad era que, Sora sí tenía hambre, pero no iba a aceptar algo que viniera de sus manos. Su rostro estaba demasiado pálido, la noche y el ruido de la misma causaba cierto escalofrío. Miró de reojo al sujeto, en esos días tampoco había podido dormir—no con esa cosa a su lado y—preguntándose porque lo ayudaba… ¿Estaba ayudándolo?

-Deberías, ningún humano puede sobrevivir sin alimento.

-Tú tampoco comes…

-No necesito comer, al menos no comida sólida- le mostró los colmillos y Sora se hecho para atrás, mirando con asombro como las puntas de sus dientes se mostraban filosas ¿Así habían matado a sus padres?- Tranquilo, no te voy a hacer nada. Además, Cloud me mataría, en alguna forma.

-P-puedo… tocarlos.

Fue un momento de curiosidad, Sora siempre había sido curioso—las cosas que no entendía, las cosas que no sabía, lo nuevo, hasta lo más incomprensible atraía su atención. Ya no había odio en sus ojos, tal vez el tiempo que había pasado con el vampiro—a pesar de no hablar y su actitud distante, le habían hecho tomar cierta confianza. ¿Quién sabía?

-Claro…- el sujeto abrió su boca lo suficiente y el pequeño se acercó—sus ojos nunca dejaron esos colmillos—nunca dejaron lo nuevo que había visto. Su dedo índice delineó el colmillo, sintiéndolo más fuerte que cualquier otro diente y con una punta bastante fuerte.

Sin dejar de tocarlo, no pudo evitar el seguir preguntando:

-¿Cómo se alimentan?

-Sangre, sangre humana- Sora se echó para atrás, horrorizado- Tranquilo, no es necesaria todos los días.

-¿De verdad?- el pequeño abrió sus ojos- Entonces usas esos colmillos… ¡Me gustaría tener unos!- hizo un puchero.

Con la curiosidad, venía la inocencia e ingenuidad—propia de la edad. Esa noche, Sora pudo dormir, Sora aceptó el abrigo y la comida, aceptó la compañía—sin embargo, las pesadillas era constantes, era despertarse en la madrugada con sollozos incomprensibles y desesperantes.

-Sora, Sora… despierta.

-¡Fue horrible!- abrazó al vampiro por la cintura y se aferró a su pecho con desesperación. Tal vez hubiese preferido que fuese el de Leon, pero por el momento era la única opción que tenía. Los dedos tocaron su frente y pudo sentir un escalofrío cuando lo tocaron- … Estas frío…- vio como el semblante opaco se oscurecía y tomo entre sus propias manos la mano de él.

-Estoy muerto, es imposible que haya algo de calor en mí, Sora- respondió, mirando como la herida del tobillo comenzaba a sangrar de nuevo.

El castaño emitió un gemido de dolor.

-Duele…

Entonces, el vampiro rozó con sus labios la zona del tobillo—inclinándose un poco y succionando débilmente la sangre del pequeño. Sora miró avergonzando y con un tono carmín en sus mejillas, hasta que ahogó un gemido de dolor. De los labios del vampiro se extrajo un pequeño trozo de vidrio, no era muy grande, pero sí tenía el suficiente grosor para haber perforado cerca del hueso.

-Ahá, esto era lo que te dolía. No te preocupes mañana estarás mejor.

-Gracias…- sin haberse recuperado completamente, cayó de vuelta somnoliento en los brazos de él. Toda la esencia en sí era fría, pero no dejaba de ser protectora- Por cierto… ¿Cuál es tu nombre?

-Roxas.

-

-Riku, ya te dije que no estoy de ánimo para salir hoy en la noche- respondió terminando de pasarse la toalla por los cabellos- Ah… ¿Kairi estará allí? Umh, no tengo ganas y tengo sueño. ¡No me grites puedo oírte!- retiró el auricular del teléfono- Esta bien, esta bien… en un rato estaré allí.

¿Quién era Olette de todas formas? Cayó en su cama, completamente rendido. ¡¿A quién se le ocurre hacer una fiesta en pleno invierno?! El castaño se acurrucó en el colchón, sintiendo sus párpados pesar—Noche tras noche, inclusive en el día, todo lo agotaba con facilidad. Suspiró y cerró los ojos.

-¿Por qué no puedo recordar?

-

-El esta dormido ahora.

-Aa… gracias por cuidarlo, aunque no te debo nada- contestó Leon fríamente tomando a su hermano en brazos y sonriéndole muy pequeñamente- Por cierto, quisiera pedirte algo.

Roxas asintió arrugando sus labios.

-Quiero que le borres la memoria, sé que ustedes pueden hacerlo y Sora es muy pequeño para vivir con miedo- acomodó al pequeño en su espalda- ¿Puedes?

-Necesito un vínculo.

-Esta bien por mí. En tanto no le hagas nada más y sabes a lo que me refiero, eh oído que los que no tienen sangre pura sólo convierten en mascotas a quienes muerden.

-Sabes mas de lo que esperaba- Roxas se acercó fríamente inclinando el cuello de Sora y mordiéndolo. No era algo profundo, sino lo suficiente para producir una pequeña rajadura en la piel… él no le haría daño. Bebió lo suficiente para poder manipular ese lado del cerebro del pequeño y poder ver él que tipos de recuerdos guardaba- Listo.

-Gracias.

-¿Va es estar bien así verdad?- preguntó dándole la espalda y mirando las rocas.

-No te preocupes por él.

-

-