CAPÍTULO 4: ESTRATEGIA

Naruto se levantó bien temprano. No tenía pensando aplazar por más tiempo su combate con Shiro. Le iba a ganar fuera como fuera.

- ¡Venga, vamos a empezar! – Gritó Naruto, haciendo ejercicios de calentamiento.

- Si que eres persistente chico… - suspiró Shiro – Pero si te voy a volver a hacer morder el polvo.

- ¡Y un jamón! ¡Esta vez seré yo quién te gané! ¡Ya lo verás!

Para dejar de oír a Naruto, Shiro aceptó empezar el combate, aunque no tenía muchas ganas de pelear tan temprano.

- ¡Prepárate, esta vez acabaré contigo! – Alardeó el joven ninja de Konoha haciendo el signo de la victoria.

- Que si, que si… - respondió Shiro mientras se hurgaba la oreja izquierda.

- ¡Vamos allá! – Naruto formó el sello con sus manos - ¡Kage Bunshin no jutsu!

Naruto creó veinte clones. Diez se quedaron delante, y otros diez detrás. Los de delante atrasaron una mano y comenzaron a dar forma al chackra que emitían lo de delante, luego lo hicieron en otra mano.

- ¡Rasengan x20!

Shiro no supo lo que pensar ¿Ese chico pretendía hacer lo que él estaba pensando?

- ¡Allá voy!

Los diez clones corrieron todos a la vez contra Shiro, quien ni se inmuto. De hecho, cerró los ojos y se cruzo de brazos.

Al ver esa actitud, Naruto se sintió provocado y todos comenzaron a correr más de prisa. Cuando estaba a menos de cinco menos, Shiro sacó un kunai de debajo de su manga y lo lanzó contra uno de los Rasengan.

El contacto del kunai con el Rasengan cortó la concentración de chackra de Naruto y estalló. A esto le siguió una explosión en cadena, haciendo desaparecer todos los clones.

Por culpa de la cortina de polvo, Naruto y los clones de atrás no podían ver lo que ocurría. Solo sabía que sus clones habían desaparecido, pero no sabía donde estaba Shiro.

Diez kunais atravesaron la cortina de polvo y se clavaron en los nueve clones, que desaparecieron con el impacto. El kunai que iba hacía el original pasó rozándole la mejilla izquierda, dejándole un pequeño corte que dejo brotar un poco de sangre.

El polvo desapareció, y Naruto pudo ver claramente a Shiro que de nuevo estaba cruzado de brazos.

- Eres demasiado imprudente, ¿lo sabías? – dijo Shiro, hablando en un tono bastante serio.

- ¡¿Y qué tiene eso de malo?! – Protestó Naruto

- Si estuvieras en una misión y un compañero dependiese de ti, ya estaría muerto.

- ¡¿Qué?!

- Usas el Rasengan a lo loco, sin saber realmente cual es el momento adecuado para su utilización. No es una técnica que se pueda utilizar cuando a ti te apetezca. No fue inventada para eso.

- ¡¿De qué me hablas?! ¡He ganado muchos combates con esta técnica!

- ¿Y a qué precio?

Entonces Naruto se quedó mudo. La primera vez que usó el Rasengan, tuvo que jugarse la mano para poder alcanzar a Kabuto. Luego, con Sasuke tuvo éxito al contrarrestar el Chidori, pero no sirvió para poder detenerle aunque tenía esperanza de lograrlo.

- El Rasengan fue creado por el cuarto Hokage, y no fue ideado para ser utilizado en combates de larga duración, sino como una técnica que permitiese acabar el combate rápido, sin perder demasiado tiempo ni energías. Tú lo usas a lo loco, en cualquier momento y situación, sin pensar en un momento como realmente te convendría utilizarlo.

- ¡¿Y tú que sabrás?! – Protestó Naruto, furioso - ¡No tienes ni idea, de nada!

- Fui alumno del cuarto Hokage chaval, sé más de esta técnica que tú.

- Alumno… ¿del cuarto? – Preguntó Naruto asombrado.

- Al igual que Kakashi. Conozco bien la técnica. El cuarto la inventó y la utiliza mucho, es cierto, pero el era el ninja más rápido que jamás haya existido, por lo que la usaba para atacar a sus enemigos por sorpresa, nunca en un combate cuerpo a cuerpo que durase demasiado tiempo, a no ser que lograse pillar a su enemigo distraído.

- Y según tú, ¿cómo habría de usar el Rasengan?

- Ya te lo he dicho. Es una técnica de ataque directo. Si tu enemigo esta atento a tus movimientos le será fácil noquearte o esquivar la técnica, por eso tienes que pillar a tu rival distraído. Y lo más importante, el Rasengan es una técnica que necesita de tu concentración y manipulación de chackra, si algo corta ese flujo, explotará como una bomba.

Naruto no dijo nada.

- No tiene sentido que continuemos el combate, Uzumaki Naruto. Vas a seguir luchando de la misma manera, y saldrás perdiendo. En combate cuerpo a cuerpo tengo mucha más experiencia que tú, por lo que podría tumbarte en muy poco tiempo. Hazte un favor, vuelve a la villa y olvida todo este asunto. No merece la pena.

Shiro dio media vuelta y se dirigió hacía su casa. Naruto bajo la mirada y apretó los puños furioso. Más furioso estaba porque sabía que Shiro tenía razón. No sabía realmente como aprovechar la potencia del Rasengan.

Sin saber que decir, Naruto se marchó corriendo, adentrándose en el bosque.

- ¡Naruto! – Gritó Sakura, que comenzó a correr tras Naruto, hasta que Kakashi la detuvo.

- Déjale solo, Sakura. Necesita pensar.

Sakura miró a Kakashi, que asintió con la cabeza. No quería dejar solo a Naruto, pero seguramente Kakashi tuviera razón y Naruto lo que quería era estar un rato solo.

Por su parte, Shiro miró de reojo como el pequeño ninja se marcha. Sabía que volvería, y esta vez, lo haría para luchar de verdad. No pensaba incumplir su palabra, le daría hasta hoy al atardecer.

Miruki Hyuga siguió a ese hombre desconocido por un oscuro y siniestro pasillo, únicamente iluminado por unas antorchas. No era lo más tétrico que había visto, de hecho había visto cosas mucho peores.

Le condujo hasta un gran salón con una mesa rectangular en el centro, rodeada por seis mesas, una a cada borde superior e inferior y dos en cada lado.

- ¿De qué se trata ese trato? – Preguntó Miruki desconfiado.

- Pronto lo sabrás ¿Qué tal si empezamos con la reunión con los demás?

- ¿Reunión con los demás? ¿Con qui-? – Cuando miró hacía la mesa, las cuatro sillas de los lados de la mesa ya estaban ocupadas por cuatro siluetas oscuras que apenas podía llegar a ver.

Pensó en usar el Byakugan, pero si le atacaban eran cinco contra uno, aunque eso en verdad no representaba ningún problema para él, pero prefería no correr riesgos.

Naruto derribó otro árbol con el Rasengan. Se había cargado ya más de una veintena con esa técnica, furioso por lo que había pasado en el combate. Lo que más le dolía era saber que Shiro tenía razón.

No sabía que hacer. Si no lograba ganarle, no podrían saber donde estaría Hinata y eso supondría el fracaso de la misión. Pero no solo eso, Hinata por lo visto corre un gran peligro al no estar en la villa ni tampoco esta protegida por nadie, o al menos eso le pareció entender.

Pero, ¿qué podía hacer? El Rasengan era su mejor técnica, y ese tipo sabía como esquivarla y anularla a la perfección.

En su cabeza reprodujo la pelea y las palabras de Shiro.

- Es una técnica de ataque directo. Si tu enemigo esta atento a tus movimientos le será fácil noquearte o esquivar la técnica, por eso tienes que pillar a tu rival distraído. Y lo más importante, el Rasengan es una técnica que necesita de tu concentración y manipulación de chackra, si algo corta ese flujo, explotará como una bomba.

Esas palabras resonaban en la cabeza de Naruto una y otra vez. Hasta que se solo unas pocas se fueron repitiendo.

- Ataque directo…. Rival distraído… como una bomba…

Tras unos minutos pensando, Naruto sonrió. Ya tenía claro como usar la técnica para ganar.

El sol ya comenzaba a ocultarse. El tiempo se acababa y Naruto no regresaba. Sakura comenzaba a preocuparse de verdad.

- Naruto… - murmuró con tristeza ¿Y si le había pasado algo?

- No te preocupes – dijo Shiro y Sakura le miró – Vendrá.

Y así fue, Naruto salió de entre las sombras del bosque, con una mirada y un paso de decisión como Sakura no le había visto nunca.

- Por poco, chaval. Si llegas a tardar un poco más se hubiera acabado el plazo de tiempo.

Naruto no dijo nada. Solo miraba a Shiro y apretaba los puños.

- Esta será tu última oportunidad. Si el sol se oculta más de la mitad, se acabó, chico.

- Lograré hacerte morder el polvo antes de que eso pase.

- ¿De verdad? Veamoslo.

Naruto hizo el sello y creo de nuevo veinte clones, rehaciendo los mismos pasos que hizo por la mañana, generando veinte Rasengan.

Esta vez Shiro no se quedó cruzado de brazos, sino que se mantuvo en guardia. Sería una estupidez por parte del chico repetir la misma estupidez que por la mañana, y esta vez el kunai no le pasaría tan solo rozándole.

- ¡Adelante! – Ordenó Naruto a sus clones que comenzaron a correr hacía Shiro.

Shiro ya estaba listo. Tenía el kunai oculto bajo la manga preparado para hacer estallar el Rasengan de uno de los clones, pero antes de que pudiese reaccionar, los clones que se habían quedado atrás lanzaron a través de sus compañeros una tanda de shurikens.

Se vio obligado a tirarse a un lado, y en el instante que se ponía en pie, los clones del Rasengan le rodearon. Estaba listo para hacer estallar la esfera, pero los clones golpearon de pronto con ella el suelo y este se partió en pedazos, haciendo aparecer una enorme cortina de humo, que cegó no solo a Shiro, sino también a Sakura y Kakashi.

- Que listo… - pensó Shiro, sonriendo.

Naruto atacó por la retaguardia, intentando darle con un kunai, pero Shiro se preparó para darle una patada. Pero Naruto se transformó de golpe.

- ¡Sexy no Jutsu!

El cuerpo de Naruto cambió al de una chica desnuda, pechugona y con dos coletas. Ante la sorpresa, Shiro se ruborizó y dio un paso hacía atrás, sin saber como reaccionar.

La chica abrazó a Shiro, hablando con una voz muy sensual.

- ¡No sea malo conmigo, Shiro-san!

Shiro no sabía que hacer, le temblaba las manos. No es que estuviera muy acostumbrado a esas situaciones. Para su desgracia, reaccionó tarde.

- ¡Ahora! – Gritó la Naruto chica.

De entre el polvo aparecieron cuatro Naruto que golpearon una patada a Shiro, lanzándolo por los aires. Otros dos saltaron y le pegaron una patada, elevándolo aún más.

En las alturas le esperaba el Naruto original, que sonreía y hacía el signo de victoria. Cuando lo tuvo en posición, le golpeó un fortísimo golpe de talón.

- ¡Uzumaki Naruto Rendan!

Shiro se estrelló contra el suelo, sin poder evitarlo. Naruto aterrizó a su lado.

Cuando el polvo desapareció, Kakashi y Sakura vieron a Shiro hundido en el destrozado suelo, y Naruto a su lado.

- ¡¿Lo ha conseguido?!

Sakura se giró para mirar el sol. Estaba justo oculto por la mitad. Eso quería decir que Naruto lo había conseguido.

Tras curarle las heridas a Shiro, y felicitar a Naruto por su victoria, Sakura pensó que ahora admiraba a Naruto un poco más. Había cumplido su palabra de que ganaría y lo había hecho.

- ¡Lo conseguí! ¡Toma ya! – Gritaba Naruto, lleno de alegría.

- Dime, Naruto, ¿cómo lograste darle a Shiro con tu combo? – Preguntó Kakashi.

- Oh, muy fácil Kakashi-sensei, recordé las palabras de Shiro sobre distraer, así que… ¡use mi técnica secreta!

- ¿Técnica secreta? – Preguntó Sakura.

- ¡Así es! – Naruto hizo el sello y se transformó en su versión femenina - ¡Sexy no jutsu!

Kakashi se quedó a cuadros, Shiro solo se ruborizó algo avergonzado por haberse dejado distraer por un truco tan bajo y Sakura sintió como la admiración que hace un momento sentía por Naruto desaparecía. Además, no pudo evitar su reacción.

- ¡Naruto, eres un cerdo! – Gritó Sakura mientras le daba un fortísimo puñetazo que lanzó a Naruto hasta un árbol, que derribó por la fuerza del impacto.

Shiro y Kakashi se quedaron sin palabras y con los ojos muy abiertos. Sin duda, esa chica tenía una fuerza física que era demasie.