Perdonad por la tardanza. Este fin de semana he estado muy liada y no he tenido tiempo para subir el cuarto capítulo de Frozen Heat; pero no os preocupéis más, pues ya está aquí xD. Quiero dar las gracias en especial a sakurass y a Lilith Hastelin, pues de momento me dejan un review por cada capítulo y eso me anima muchísimo. El último review que he recibido es el de PuLgA (si mi pésima memoria no falla xP) y lo cierto es que me ha hecho bastante gracia eso de "sasuke, voy a pegarte" o algo por el estilo (mi última intención es pretender que ahora todo el mundo odie a Sasuke, así que no os pongáis así con el pobre chaval xD). En fin, muchísimas gracias en general por los reviews. Espero que disfrutéis de este cuarto capítulo.

Disclaimer: Los personajes de este fanfic no me pertenecen, pues son originales del gran Masashi Kishimoto.

Revenge

Aquel incómodo silencio que de vez en cuando era interrumpido por el sonido del elegante reloj que había colgado en la pared se había apoderado del vestíbulo de la mansión central del clan Uchiha en cuestión de pocos minutos. En escasas ocasiones se producían silencios tan largos y tan intensos como ése en aquella parte de la mansión, pues en el vestíbulo casi siempre era todo un continuo ir y venir de miembros del clan. Sin embargo, en aquellos instantes solamente se hallaban en el vestíbulo Fugaku y el menor de sus hijos, Sasuke. El patriarca del clan se encontraba de pie, con una expresión de lo más rígida dibujada en su cara y con la mirada clavada en el rostro serio y a la vez tranquilo de su hijo, quien se hallaba estirado en uno de los sofás del vestíbulo, con una copa de licor que de tanto en tanto llevaba a sus labios en la mano derecha. Los ojos oscuros de Sasuke de vez en cuando se encontraban con la mirada severa de su padre, ya que el joven se estaba entreteniendo en ir paseando sus ojos de un lado a otro del vestíbulo. Una de las veces en las que los ojos del heredero del clan se encontraron con los de Fugaku, el joven Uchiha decidió aguantar la mirada de su padre sin desviar la suya hacia ningún otro sitio. Fue entonces cuando Sasuke optó por romper el silencio.

"Sigo sin entender por qué debo recibir a los Chuunins que van a formar mi grupo en este condenado vestíbulo. Yo hubiese preferido recibirlos en mi propio despacho."

"Nada de eso." Fugaku no estaba dispuesto a permitir que el menor de sus hijos se saliese con la suya "Quiero ver con mis propios ojos quiénes son esos Chuunins por los que has rechazado a Hinata y Neji Hyuga."

Al tiempo que le pegaba un rápido sorbo a la copa de licor que aún sostenía, Sasuke pudo ver a través del rabillo del ojo cómo su padre dirigía su mirada hacia el techo del vestíbulo, como si allí pudiese encontrar la respuesta a todas sus preguntas. Al joven heredero le importaba tan poco como siempre el hecho de que los planes que tenía Fugaku para mejorar su relación con Hiashi, el patriarca del clan Hyuga, se hubiesen ido a pique por su culpa. A fin de cuentas, aquel equipo de Chuunins era SU equipo; el equipo que Sasuke y solamente Sasuke iba a dirigir: debía ser él mismo el que escogiese a los integrantes del grupo sin que nadie influyese en su decisión.

Otro nuevo e incómodo silencio se había originado en el vestíbulo cuando, de repente, las puertas principales por las que se accedía hacia el interior de la mansión central del clan Uchiha se abrieron de par en par. Tras ellas, apareció el mayor de los hijos de Fugaku, Itachi, quien iba acompañado por cuatro Chuunins completamente desconocidos para el patriarca del clan. Sasuke ni siquiera se molestó en levantarse para ir a recibir a los recién llegados: sólo se limitó a girar ligeramente su cabeza hasta poder visualizar correctamente los rostros de los cuatro chicos que seguían a Itachi a paso ligero. El primero de ellos era un joven de aspecto bastante raro y misterioso: llevaba la mitad inferior de su rostro cubierta por el ancho cuello de su chaqueta gris y sus ojos quedaban completamente fuera del alcance de la vista del joven Uchiha por culpa de las oscuras gafas que había delante de éstos. El segundo chico, quien tenía un aspecto algo salvaje, también vestía con una enorme chaqueta (aunque ésta era de un color gris bastante menos claro) y llevaba un pequeño chucho colocado encima de su pelo oscuro y alborotado. El tercero era nada más y nada menos que Naruto Uzumaki, quien había cambiado bastante más de lo que Sasuke se había podido imaginar en cuestión de diez años: seguía teniendo el mismo despeinado pelo rubio y también conservaba aquel par de enormes ojos azules y curiosos que en determinados momentos le podían hacer parecer incluso infantil, pero lo cierto era que había crecido considerablemente (no era llegaba a la altura del joven Uchiha, mas no era tan bajito como éste había pensado que sería después de diez años) y aquel aspecto débil y flacucho por el que antes se caracterizaba había dado paso a un chico de constitución atlética pese a no ser exageradamente fornido. Además, había desparecido por completo aquel rostro inseguro, triste y dócil que le había acompañado durante toda su niñez: ahora daba la impresión de que el Uzumaki era un adolescente feliz, decidido y lleno de energía y nerviosismo, detalle que no pasó inadvertido para el heredero del clan Uchiha. Por último, estaba Sakura Haruno, quien parecía haber experimentado un cambio en lo que a metabolismo se refería incluso superior al de Naruto: la intensidad que ya de por sí desprendían anteriormente los grandes ojos de color esmeralda de la chica ahora se veía todavía más reforzada gracias a la sombra de ojos que la kunoichi había utilizado aquella misma mañana para maquillarse, el pelo rosa y alisado que Sasuke recordaba había crecido bastante, su cara infantil e inocente se había transformado en un rostro de lo más atractivo que desprendía encanto y belleza por todas partes y, para terminar, el Uchiha se encontró con el cambiadísimo cuerpo de la esbelta joven, el cual había sido dotado de unas femeninas y sensuales curvas que, durante unos segundos, captaron toda la atención del moreno. En resumen, la cría monita de cara pero mocosa al fin y al cabo que Sasuke recordaba había dado paso a una mujer sexy, de perfectas medidas y digna de admirar aunque tan sólo fuese por puro amor al arte.

Durante unos segundos, el moreno se sintió de lo más estúpido. ¿Acaso él, el frío e insensible Sasuke Uchiha, estaba reconociendo que una mujer totalmente inferior a su excelentísima persona en todos los aspectos le atraía sexualmente? No, imposible: debía haber sido algún tipo de alucinación. Además, aquella mujer no era una mujer cualquiera: era Sakura Haruno, un ser al que no debía ver ni guapo ni digno de admiración; puesto que se trataba de alguien a quien debía odiar profundamente por haber osado burlarse de él en el pasado y traicionarle. Justo en aquel momento, Sasuke se percató de que Naruto y Sakura le estaban dedicando unas miradas muy discretas y fugaces que estaban llenas de nerviosismo mientras los otros dos Chuunins se limitaban a observar cómo Itachi hablaba en un tono de voz prácticamente inaudible con Fugaku, quien había dirigido su mirada hacia los cuatro chicos un par de veces desde que éstos habían entrado. El heredero del clan Uchiha disfrutó al notar lo incómodos y nerviosos que aquellos dos traidores se sentían al hallarse enfrente de él. Mientras pegaba un último sorbo que dejó la copa que estaba sosteniendo completamente vacía, Sasuke pensó que tal vez aquel asunto iba a resultarle aún más entretenido de lo que en un inicio se había imaginado.

"De acuerdo. Lo dejo todo en tus manos, Itachi." le dijo Fugaku al mayor de sus hijos en un tono de voz alto y claro.

Para sorpresa de Sasuke, tras decir aquellas palabras, su padre se dirigió hacia las escaleras que conducían a la primera planta de la mansión del clan Uchiha y empezó a subir escalones en silencio hasta haber abandonado el vestíbulo. El heredero del clan no pudo evitar preguntarse mentalmente qué porras era lo que debía haber hecho su hermano para lograr que Fugaku se marchase de allí. Como si le hubiera leído el pensamiento a Sasuke, Itachi le dedicó una tierna sonrisa a su hermano y le dijo, tranquilamente:

"Sólo me he limitado a convencerle de que su presencia aquí haría que los chicos se pusieran nerviosos."

"Comprendo." musitó el joven heredero, quien no estaba dispuesto bajo ningún concepto a darle las gracias a su hermano por haber conseguido que su padre abandonase el vestíbulo.

Al percatarse de que Sasuke no parecía tener intención alguna de levantarse del sofá, Itachi les hizo un gesto con la cabeza a los Chuunins para indicarles que le siguieran. Cuando tanto los cuatro recién ascendidos como el hermano mayor del heredero se hubieron situado a menos de tres metros de distancia del sofá en el que reposaba relajadamente Sasuke, Itachi se detuvo y decidió empezar con las presentaciones.

"Chicos, éste es Sasuke Uchiha, el Jounin que va a liderar a partir de hoy mismo vuestro grupo."

Después de que los cuatro Chuunins le hiciesen una breve reverencia al joven heredero del clan, éste optó por ponerse de pie. Con una expresión de clara superioridad dibujada en su rostro, Sasuke fue paseándose altivamente alrededor de los chicos a los que de ahora en adelante se suponía que debía dirigir. A medida que examinaba con la mirada al grupo que él mismo había formado, el Uchiha fue notando cómo los Chuunins (en especial Naruto y Sakura) se estaban poniendo cada vez más nerviosos. Sin dejar de pasearse con aquellos aires de grandeza e ignorando por completo los carraspeos de Itachi (los cuales indicaban claramente que al hermano del joven Jounin no le estaba gustando demasiado el hecho de que Sasuke intimidase así a los cuatro chicos), el moreno empezó a hablar.

"Bien, mi querido equipo..." Sasuke puso un gran empeño para conseguir que la palabra "querido" sonase de lo más sarcástica "Me gustaría aclarar unas cuantas cosas antes de que se formen malentendidos... Uno: yo no soy vuestro sensei de la Academia de Ninjas y tampoco soy vuestro amigo o vuestro colega de juergas; para vosotros, soy Uchiha-sama, vuestro superior." al pronunciar la palabra "sama", el Jounin le dedicó una rápida pero penetrante mirada a la Haruno, pretendiendo así recordarle que no pensaba tolerar que se dirigiese a su persona llamándole "Sasuke" "Dos: vosotros para mí no sois mis alumnos o mis compañeros de equipo; solamente sois unos subordinados a los que pienso utilizar a modo de ejército para mi propio beneficio. Tres: el simple hecho de formar parte del ejército personal del mismísimo Sasuke Uchiha es un capricho que os he concedido porque últimamente me siento bastante generoso; pero quiero que os quede bien claro que este privilegio que os ha sido otorgado gracias a mi buena voluntad no es algo gratuito, con lo cual quiero decir que, si veo que en vez de resultarme útiles para lograr cumplir mis objetivos no sois más que un estorbo, no dudéis ni por un instante que os expulsaré de inmediato de mi ejército. De esta última y tercera aclaración podéis sacar la siguiente conclusión: el que no cumpla los requisitos mínimos que se esperan de un subordinado que va a trabajar para alguien de mi categoría, ya puede irse despidiendo de formar parte de mi ejército. ¿Han quedado claras estas tres simples y precisas aclaraciones que os acabo de enumerar?"

Ver que los cuatro chicos asentían lenta y tímidamente con la cabeza fue una respuesta más que válida para el Uchiha. El sonriente Itachi, que había estado escuchando tan atentamente como los Chuunins las palabras de su hermano, había preferido no hablar y mantenerse al margen de momento.

"Me alegro de que al menos no se os tengan que repetir las cosas más de una vez para que os queden claras." dijo engreídamente el heredero del clan mientras dejaba de pasearse alrededor de los Chuunins y se colocaba delante del chico misterioso de las gafas "Ahora quiero que me digáis vuestro nombre y que, de una manera resumida y no demasiado pesada, me expliquéis en qué consiste básicamente vuestra estrategia en combate. Empezaremos por ti." tras decir estas últimas palabras, Sasuke señaló con la cabeza al chico que tenía delante de él.

"Mi nombre es Shino Aburame. Mi estrategia en combate es utilizar mis insectos como armas y, sobretodo, guardar siempre un as en la manga con el que poder pillar desprevenido a mi oponente cuando éste ya se crea vencedor." el chico de las gafas no parecía tener muchas ganas de dar detalles sobre sus habilidades personales como ninja.

"Interesante. Sigamos contigo." el Uchiha esta vez señaló con la cabeza al chico con pinta de salvaje.

"Pues yo soy Kiba Inuzuka y éste es Akamaru." el dedo pulgar de la mano derecha del chico señaló en dirección hacia el perro de su cabeza cuando hizo referencia a Akamaru "Mi principal estrategia es luchar siempre junto a él, ya que me es de gran ayuda en los combates. Cuando utilizamos la píldora del soldado, ya ningún enemigo nos puede parar: ¡somos guerreros casi invencibles! Estamos intentando perfeccionar nuestro Gatsûga con una técnica muy poderosa que..."

"Ya es suficiente." le interrumpió Sasuke, poniendo cara de aburrimiento "Tu turno." añadió, señalando con la cabeza a Naruto de un modo de lo más despectivo.

"Soy Naruto Uzumaki y las técnicas que mejor domino son el Kagebunshin no jutsu y la versión aumentada de ésta, el Taju Kagebunshin no jutsu." resumió el rubio, quien prefería omitir todos los detalles posibles sobre dos técnicas algo absurdas que él mismo había inventado en los últimos años: el Oiroke no jutsu y el Harem no jutsu.

"¿Eso es todo?" la mirada del Jounin no podía estar más llena de desprecio "¿Estás diciéndome que te has convertido en Chuunin utilizando solamente dos técnicas tan básicas como ésas?"

Mordiéndose el labio inferior con rabia, el Uzumaki trató de aparentar serenidad y autocontrol ante las burlas del Uchiha. Sin embargo, Sakura, quien no parecía estar dispuesta a dejar que aquel desgraciado pisotease a su amigo bajo ninguna circunstancia, decidió intervenir de la manera menos descortés que pudo.

"Disculpe, Uchiha-sama; pero debo recordarle que el Taju Kagebunshin no jutsu, el cual puede llegar a crear más de mil réplicas de uno mismo, no tiene nada de técnica básica: no tan sólo requiere una cantidad de chakra excesiva, sino que además..."

"Nadie te ha dado permiso para abrir el pico, cerebrito." Sasuke interrumpió a la Haruno intentando parecer lo más cruel posible.

"Lo siento..." murmuró la pelirrosa, clavando su mirada en el suelo de aquel impecable vestíbulo en el que se hallaba y haciendo grandes esfuerzos por contenerse.

El gozo que estaba sintiendo el heredero del clan al humillar de aquel modo exageradamente placentero para él al Uzumaki y a la Haruno era tan grande que ni el propio Sasuke hubiese sido capaz de describirlo con palabras si se lo hubiesen pedido. Y eso que aquello era tan sólo la punta del iceberg: aquellas cucarachas inmundas todavía tenían mucho que sufrir por haber osado traicionar al mismísimo Sasuke Uchiha en el pasado.

"Ya que tienes tantas ganas de hablar, ¿por qué no te presentas tú, doña sabelotodo?" la voz del moreno sonó sumamente burlona.

Sin ni tan siquiera molestarse en apartar su mirada del suelo, la kunoichi se dispuso a empezar con su presentación.

"Me llamo Sakura Haruno y..."

"Me temo que has olvidado los modales en tu casa." para llamar la atención de la Haruno por su falta de respeto al no mirarle a la cara mientras le hablaba, Sasuke había utilizado intencionadamente las mismas palabras que había usado diez años atrás en su despacho para hacerle ver a la pelirrosa que no quería ni que le tutease ni que le llamara "Sasuke".

Las palabras del Jounin habían logrado ejercer sobre Sakura el efecto que él había deseado, ya que la chica no había tardado ni dos segundos en alzar la cabeza. Al ver que la kunoichi, que tenía los dientes apretados y no parecía encontrarse precisamente radiante de felicidad, le dedicaba una mirada algo desafiante, el Uchiha se limitó a sonreír maliciosamente.

"Sakura-chan..." susurró Naruto, que había agarrado a su amiga del brazo para impedir que se abalanzase sobre Sasuke de un momento a otro.

Justo cuando la Haruno, un poco más calmada gracias al rubio, se disponía a continuar con su presentación, el heredero del clan Uchiha apartó la mirada de ella y empezó a hablar en un tono de voz sereno y bastante claro.

"En fin, lamentándolo mucho, no puedo dedicaros ni un minuto más de mi valiosísimo tiempo. Quiero veros a los cuatro mañana a las cinco y media de la tarde en la torre de Sasuke, que se encuentra en..."

"Ya me he tomado la molestia de enseñarles personalmente cuál es tu torre cuando cruzábamos el jardín para llegar hasta aquí, Sasuke." Itachi, que llevaba ya bastante tiempo en silencio, había creído conveniente interrumpir a su hermano pequeño antes de que diera explicaciones innecesarias.

"¡Qué bien! Entonces, ¿mañana ya empezaremos a hacer misiones?" Kiba parecía incapaz de ocultar su entusiasmo.

"No exactamente. Haré que los cuatro a la vez luchéis contra mí para que me demostréis lo que sois capaces de hacer." el Jounin no se sorprendió lo más mínimo al ver las caras llenas de desconcierto que acababan de poner los cuatro chicos "Ya podéis retiraros."

No hizo falta que Sasuke repitiese aquellas últimas tres palabras, pues los Chuunins no tardaron ni un minuto en despedirse educadamente de los dos hermanos y salir de la mansión central por la misma puerta por la que habían entrado. Unos cuantos segundos después de que los cuatro chicos se hubiesen marchado, el heredero del clan Uchiha se volvió a dejar caer sobre el sofá. Itachi, quien todavía permanecía de pie en el vestíbulo, no parecía tener ninguna intención de romper el silencio que se acababa de producir. A Sasuke le molestó bastante ver a su hermano con la mirada fija en él.

"¿Te has enamorado súbitamente de mí o qué?" el joven Jounin, que había vuelto a llenar su copa de licor hacía tan sólo unos instantes, se bebió de un único sorbo la mitad del contenido de aquel pequeño recipiente de cristal.

"¿No crees que te has pasado un poco con esos pobres chicos?" dijo Itachi dulcemente "Después de todo, son unos Chuunins recién ascendidos y todavía necesitan acostumbrarse a su nuevo rango. No deberías ser tan duro con ellos en estos primeros días."

"No me vengas con sentimentalismos absurdos... Se supone que deben estarme agradecidos por haberles dado la oportunidad de poder ir presumiendo por ahí de estar trabajando nada más y nada menos que con el mismísimo Sasuke Uchiha. Si dejo que se les suba el éxito a la cabeza demasiado pronto, será mucho peor para ellos. Es conveniente frenarlos un poco desde un buen principio para que no se estrellen. Algún día me lo agradecerán."

Para alguien como Itachi, que probablemente era la persona que mejor conocía a Sasuke, no fue muy difícil percatarse de la gran cantidad de sarcasmo que su hermano pequeño había utilizado a la hora de pronunciar todas y cada una de las palabras de la última frase que había soltado.

"Claro... Por cierto, ¿en qué consiste todo eso del ejército que pretendes formar con la ayuda de estos cuatro chicos?" en el sonriente y amable rostro de Itachi acababa de aparecer una expresión llena de curiosidad.

"Eso solamente me incumbe a mí." con estas palabras, el joven heredero quiso dejarle bien claro a su hermano que lo mejor era que no metiera las narices en aquel asunto.

"A ti... y a ellos."

"En cualquiera de los dos casos, la cuestión es que no te incumbe A TI." los esfuerzos que estaba haciendo Sasuke por ser lo más tajante posible parecían ir en aumento.

Comprendiendo que, por mucho que insistiese, el Jounin no iba a soltar prenda, Itachi empezó a subir los mismos escalones que había utilizado hacía unos cuantos minutos Fugaku para marcharse de allí. Cuando su hermano mayor hubo abandonado el vestíbulo, Sasuke le pegó otro sorbo a la copa que todavía sostenía en su mano derecha. Una vez hubo terminado de ventilarse él solito una de las mejores botellas de licor que guardaba su padre, el joven Uchiha decidió ir hacia su torre para revisar unos cuantos documentos que tenía sobre el escritorio de su despacho.

--------------------------------------------------------------------------------------------

El local de Ichiraku, el cual era muy conocido en Konoha por ser el lugar donde se servía el mejor ramen de toda la villa, era uno de los sitios más frecuentados por Naruto desde que éste era pequeño. La gula incontrolable que sentía cada vez que tenía un plato de ramen delante de él parecía tratarse de algún problema de nacimiento o algo por el estilo; pues, si la memoria no le fallaba al Uzumaki, incluso antes de tener uso de razón ya sentía algo especial por aquella deliciosa sopa de fideos japonesa. No era de extrañar, por lo tanto, que cada vez que pusiera un pie en el interior del local de Ichiraku se le iluminase la cara de felicidad. El local en cuestión era como un segundo hogar para el chico. Sorprendentemente, aquel mediodía, cuando Naruto entró en aquel lugar que tanta alegría le proporcionaba casi siempre, la cara del Chuunin no parecía estar expresando demasiada felicidad.

"Dos tazones de ramen, Ayame, por favor." la entonación con la que el rubio pronunció las palabras que le dirigió a la hija de Ichiraku hicieron que su estado de ánimo se exteriorizase aún más.

Visiblemente decaídos, Naruto y Sakura se acomodaron en una mesa para dos que estaba libre y que se encontraba bastante arrinconada. El Uzumaki empezó a blasfemar en voz baja contra Sasuke mientras se dejaba caer sobre una cómoda silla de madera.

"¿Qué narices se cree ese guapito de cara? ¿Piensa que por haber sido siempre un crío mimado y caprichoso al que han tenido totalmente consentido puede mirar a todo el mundo por encima del hombro?"

"Naruto, baja la voz..." susurró la pelirrosa, que se encontraba sentada enfrente de su amigo.

"No te atreverás a negar que tengo razón, ¿verdad, Sakura-chan?"

"Sabes de sobras lo que opino de ese bastardo... De todos modos, no debemos caer en su trampa..."

"¿Su trampa? ¿A qué trampa te refieres?" el Uzumaki no parecía comprender muy bien qué quería decir la kunoichi.

"Está clarísimo que trama algo, Naruto. Todos y cada uno de los movimientos que realiza Sasuke Uchiha son premeditados, pues no tiene pinta de ser una persona que actúe demasiado a la ligera... Todo esto lo ha planeado con algún fin en concreto. La pregunta es: ¿qué pretende?"

"¿Qué va a pretender, Sakura-chan? ¡Pues fastidiarnos el ascenso a Chuunin! ¡Eso es justo que quiere!" sin darse cuenta de ello, el rubio había vuelto a alzar demasiado la voz.

"Pues mi más sincera enhorabuena para él... porque lo está consiguiendo." murmuró la joven amargamente.

"Estar trabajando un año entero para ese chulito me sirvió para comprobar que puede llegar a ser muy rencoroso... ¡¡Lo que nunca pude imaginarme es que iba a querer vengarse de nosotros con diez años de retraso!!"

"Aquí lo único que está claro es que, si queremos continuar avanzando como ninjas, no nos va a quedar más remedio que seguir trabajando para el Uchiha mandón."

"¡Eso será lo que tú hagas! ¡Yo no pienso volver a tener que soportar que me pisotee constantemente como si fuese un vulgar gusano!"

"¡Tú sí que vas a soportar que te pisotee si quieres seguir siendo un ninja, Naruto! ¿Es que no te das cuenta de que estamos hablando del futuro patriarca del clan más prestigioso de la villa? ¡Sasuke Uchiha tiene poder y autoridad suficiente como para convencer a la mismísima Tsunade-sama de que no merecemos haber ascendido a Chuunins!" esta vez había sido la Haruno la que había alzado la voz sin percatarse de ello.

"Pero... Pero... ¡Pero eso es muy injusto, Sakura-chan!"

"Yo no he dicho en ningún momento que sea justo... En cualquier caso, yo no pienso tirar la toalla después de todo lo que me ha costado convertirme en Chuunin sólo porque un idiota sin escrúpulos se haya propuesto amargarme la existencia." los grandes ojos de color esmeralda de la pelirrosa se clavaron en los de su amigo "¡Y tú tampoco deberías hacerlo, Naruto!"

"Así que ahora resulta que debo tener contento a Sasuke Uchiha si quiero seguir siendo un ninja... Genial..." el Uzumaki no podía estar más deprimido.

"Mucho me temo que no nos queda elección."

"¿Y si luego él mismo es el que decide expulsarnos de su equipo? Ya has escuchado lo que nos ha dicho hace un rato, Sakura-chan: no dudará en deshacerse de los que supongan una molestia bajo su punto de vista."

"Sería bastante absurdo que, después de habernos aceptado en su equipo con la única intención de fastidiarnos, decidiese expulsarnos por voluntad propia. Yo opino que lo único que quiere es ponernos a prueba. Lo que debemos hacer es aguantar: tenemos que controlarnos y no mostrarnos demasiado molestos de cara al exterior cuando nos falte el respeto o cuando pretenda burlarse de nosotros. Creo que ésa será la única manera de hacerle pensar que sus planes de venganza han fracasado."

"Sakura-chan... Yo sigo pensando que..."

Pero el rubio se tuvo que callar en aquel preciso instante porque acababa de percatarse de la presencia de dos Chuunins bastante conocidos para él y para Sakura. Los Chuunins en cuestión, que habían entrado en el local de Ichiraku hacía poco menos de un minuto, habían logrado localizar a sus dos amigos y en aquellos momentos se estaban dirigiendo hacia la mesa en la que éstos se encontraban.

"¡Otros dos tazones de ramen para esta mesa, por favor!" le pidió Chouji a Ayame, mientras señalaba en dirección hacia la mesa en la que Naruto y la pelirrosa se hallaban acomodados.

"Hey..." aquel inconfundible saludo aburrido y desinteresado solamente podía pertenecer a Shikamaru.

"¡Hola, Shikamaru! ¡Hola, Chouji!" la Haruno hizo desaparecer de su rostro cualquier tipo de expresión que pudiera hacer pensar a sus dos amigos que se encontraba triste o preocupada.

Mientras Ayame servía otros dos tazones de ramen en la mesa donde se encontraban los Chuunins, Shikamaru y Chouji colocaron otras dos sillas (dos sillas que habían tomado prestadas de una mesa cercana, la cual estaba vacía) alrededor de aquella mesa y se dispusieron a comer con sus dos amigos.

"Menudo día... Vaya asco de Jounin que nos ha tocado..." el Akimichi parecía estar completamente agotado.

"No creo que pueda haber algún Jounin peor que Sasuke Uchiha..." pensó Naruto, justo después de hacer una mueca.

"¿Quién es?" preguntó la kunoichi, llena de curiosidad.

"Un tal Maito Gai que se hace llamar a sí mismo "Gran bestia verde de Konoha"..." murmuró el Nara, poniendo cara de pocos amigos.

"¿"Gran bestia verde de Konoha"?" aquel apodo tan chistoso había conseguido que el rubio se olvidase durante unos segundos del Uchiha "¿Quién narices en su sano juicio sería capaz de llamarse a sí mismo de esa manera?"

"Y eso no es lo más problemático de todo... Es durísimo a la hora de los entrenamientos..."

"Nos ha hecho dar más de veinte vueltas alrededor de la villa haciendo el pino... ¡Y encima nos ha dicho que hoy, por ser el primer día, hemos empezado con un entrenamiento suave! ¡No me quiero ni imaginar cómo serán los entrenamientos a los que está habituado este hombre!" Chouji tenía la sensación de que, en aquellos momentos, ni siquiera la comida era capaz de animarle.

Por el aspecto de cansancio que presentaban los dos chicos, Naruto y Sakura dedujeron que no les estaban tomando el pelo: el Jounin que les había tocado era duro de verdad.

"Bueno... Supongo que los compañeros de equipo que os hayan asignado serán un poco más... normales..." la Haruno intentaba buscar algún lado positivo a aquella situación.

"No mucho, la verdad... Tenten no es demasiado problemática: tiene pinta de ser una kunoichi corriente como cualquier otra. Eso sí, el otro miembro del equipo es tan problemático como el Jounin... Son tal para cual..."

"¡Es verdad! ¡Rock Lee y Maito Gai parecen padre e hijo! ¡Los dos hablan de las mismas chorradas de la juventud, poseen cejas encrespadas, tienen el mismo estilo a la hora de cortarse el pelo y se visten con una ropa rarísima!" por la cara de asco que ponía el Akimichi, estaba bastante claro que el chico no compartía los gustos de Lee y de Gai.

"Sí, creo que ya se conocen desde hace tiempo... Mientras descansábamos después de haber estado dando vueltas alrededor de la villa, Tenten me contó que Maito Gai es como una especie de ejemplo a seguir para Lee..." explicó Shikamaru.

"¡Vaya cuadro!" exclamó el Uzumaki, a quien todo aquel asunto le estaba resultando de lo más gracioso "¡Tenemos que ir a ver los entrenamientos de estos dos algún día, Sakura-chan!" añadió, guiñándole un ojo a su amiga.

"Por cierto, ¿qué hay de vosotros? ¿En qué equipo os han puesto?" Chouji se quedó observando los rostros de Naruto y de Sakura mientras esperaba una respuesta por parte de alguno de los dos.

"Nuestros compañeros de equipo son Shino Aburame y Kiba Inuzuka." contestó la pelirrosa "Tienen pinta de ser buena gente... aunque todavía casi ni los conocemos."

"No me suenan mucho... ¿Y qué hay del Jounin que os ha tocado? ¿Es muy problemático?"

No pasó desapercibido para Shikamaru el hecho de que a sus dos amigos se les oscureciese la cara justo después de que el Nara hubiese acabado de hablar. Durante unos segundos, los dos Chuunins parecieron estar dudando entre responder o alargar aún más aquel tenso silencio que se había producido alrededor de la mesa. Algo dudoso y con la mirada clavada en su ya completamente vacío tazón, el rubio terminó optando por hablar.

"El Jounin que dirigirá nuestro grupo es Sasuke Uchiha..."

Los ojos del Akimichi, quien en aquellos momentos se hallaba terminándose de beber el caldo que quedaba en su tazón, se abrieron como platos en cuanto Naruto pronunció el nombre del Jounin que les había tocado a la Haruno y a él. Fue tan grande la sorpresa que se llevó Chouji que no pudo evitar apartar el tazón de sus labios y escupir el caldo que en aquellos momentos estaba reteniendo en su boca contra la cara de Shikamaru, que se encontraba justo enfrente de él.

"¿¿Sasuke Uchiha?? ¿¿¿Os ha tocado como Jounin al mismísimo heredero del clan Uchiha???" al ver asentir tímidamente a los dos chicos, el Akimichi decidió alzar todavía más la voz "¿¿POR QUÉ NO LO HABIÁIS DICHO ANTES??"

"Porque no nos lo habíais preguntado..." el Uzumaki no pudo impedir que una sensación de extrema confusión le invadiese por culpa de la reacción de Chouji.

"¡¡¡PERO ESO ES UN NOTICIÓN!!! ¡¡QUÉ CONTENTO SE VA A PONER MI PADRE CUANDO LE CUENTE QUE DOS DE MIS MEJORES AMIGOS FORMAN PARTE DEL EQUIPO DE CHUUNINS DIRIGIDO POR NADA MÁS Y NADA MENOS QUE SASUKE UCHIHA!!" el Akimichi incluso había empezado a pegar saltitos de emoción para celebrarlo.

"Vale, Chouji. Ahora que ya todo el local se ha enterado de cuál es nuestro equipo, ¿te importaría dejar de gritar y de saltar ridículamente?" la kunoichi, quien se había puesto completamente roja por la vergüenza que sentía, obligó a su amigo a sentarse tirando de su bufanda hacia abajo.

"Es que es del todo increíble..." dijo Chouji, ya un poco más calmado "Según tengo entendido, ya hace un par de años que Sasuke Uchiha es Jounin... y nunca hasta ahora había aceptado dirigir un equipo de Chuunins... ¡Os debe considerar realmente fuertes si de verdad ha accedido a daros ese privilegio! ¿No opinas tú lo mismo, Shikamaru?" la mirada del chico se clavó en el todavía completamente empapado rostro del Nara.

"Supongo..." se limitó a decir Shikamaru, quien no parecía estar precisamente contento después de que el Akimichi le hubiese escupido el caldo de su tazón de ramen en toda la cara.

"Y... ¿cómo es? ¿Tiene pinta de ser bastante duro? ¿Os ha parecido muy fuerte? ¿Ha dejado que entréis en su casa?" Chouji no podía ocultar de ningún modo su curiosidad.

"¿Por qué no pruebas a hacer las preguntas de una en una, Chouji?" la pelirrosa se estaba empezando a poner nerviosa al ver tanto interés por parte de su amigo a la hora de saber más cosas acerca de Sasuke Uchiha.

"¡Todavía no me lo puedo creer!" la radiante felicidad del Akimichi no podía estar más exteriorizada de lo que ya estaba "¡Sasuke Uchiha! Debéis estar contentísimos, ¿no?"

"Estooo... Sí, bastante..." a Naruto le costó bastante hacer que su sonrisa no pareciese demasiado forzada.

La mirada de Chouji esta vez buscó el rostro de Sakura, quien se limitó a sonreír y a asentir con la cabeza a modo de respuesta. Al Nara, que había estado observando la última parte de la conversación en silencio, le pareció notar que tanto el rubio como la Haruno estaban intentando ocultar algo; pero prefirió no decir nada al respecto. Después de disfrutar de una segunda ronda de tazones de ramen a la que invitó el Akimichi para celebrar el hecho de que Naruto y Sakura fueran unos auténticos privilegiados por tener a alguien de la talla de Sasuke Uchiha como Jounin, los cuatro amigos abandonaron el local de Ichiraku y fueron a hacerle una visita a Iruka, a quien no habían visto desde que se habían presentado al examen de acceso a Chuunin. Estuvieron durante toda la tarde en casa del que hasta hacía un tiempo había sido su sensei y, cuando el reloj del salón de Iruka marcaba las nueve y veinte minutos, el Uzumaki y la pelirrosa decidieron marcharse; puesto que al día siguiente debían madrugar si querían ordenar un poco la casa antes de que los padres de la kunoichi volviesen después de haber estado casi dos meses fuera de Konoha distribuyendo sus productos artesanales por otras villas del País del Fuego.

Estaban los dos Chuunins charlando tranquilamente mientras caminaban en dirección hacia su hogar cuando la Haruno se detuvo de repente sin que su amigo comprendiese por qué. Naruto pudo percatarse gracias a las luces de las farolas de que había aparecido un ligero rubor en las mejillas de la pelirrosa.

"¿Qué sucede, Sakura-chan?" el joven, que tenía la mirada clavada en el rostro de Sakura, parecía desconcertado.

"Es él..." susurró la chica.

En aquel preciso instante, el rubio se dio cuenta de que la kunoichi parecía tener la mirada perdida en el infinito. Confundido a más no poder, el Chuunin apartó los ojos de su amiga y giró su cabeza levemente para saber qué era lo que había hecho que la pelirrosa se quedase en aquel estado. Fue entonces cuando el Uzumaki se dio cuenta de que, al otro lado de la calle, se encontraba una figura alta, vestida con un uniforme de ANBU y con el rostro completamente tapado por una máscara. Naruto, que comprendió en aquel momento la reacción de la Haruno, no pudo evitar soltar un pequeño suspiro. Una vez el ANBU en cuestión hubo desaparecido calle abajo, Sakura salió repentinamente de aquel estado de trance en el que había entrado hacía escasos segundos.

"Eres un caso perdido, Sakura-chan..." murmuró el rubio, quien había dibujado una sonrisa de lo más pícara en su rostro.

"¿Lo has visto, Naruto? Era él, ¿verdad?" las mejillas de la kunoichi todavía estaban bastante sonrojadas.

"Sí, tu querido y desconocido ANBU de pelo plateado." el Uzumaki puso cara de resignación.

Todavía recordaba Naruto el primer día en que la Haruno había visto a aquel misterioso ANBU del cual ni tan siquiera sabían el nombre. Estaban en la Academia de Ninjas, entrenándose junto a Shikamaru y Chouji. De repente, Sakura había dicho que necesitaba ir al baño con urgencia y, sin dar una sola explicación más, se había marchado de allí. El rubio, Shikamaru y Chouji, que habían seguido a su amiga con la mirada, se habían percatado de que la chica, en vez de dirigirse hacia los lavabos, se había acercado hacia la valla que rodeaba el patio de la academia para contemplar mejor a un ANBU de pelo plateado que en aquellos momentos caminaba despreocupadamente por la calle leyendo un libro para mayores de edad. Desde ese día, la pelirrosa estaba profundamente enamorada de aquel hombre completamente desconocido cuya cara no había visto todavía ni una sola vez. Ya habían pasado casi tres años y medio desde entonces, pero Sakura seguía ruborizándose casi de forma automática cuando se encontraba con aquel extraño ANBU por la calle.

"Es tan guapo... Hacía ya por lo menos dos semanas que no me encontraba con él por la calle y estaba empezando a preocuparme por si le había sucedido algo en alguna misión..." la kunoichi se sentía como si se encontrase en un precioso sueño del que no parecía querer despertar.

"¡Mira que llegas a ser infantil para algunas cosas, Sakura-chan! Y eso que se supone que tú eres la más madura de los dos..." Naruto miraba de reojo a la joven Chuunin mientras trataba de aguantarse la risa.

"¿Por qué dices eso?" preguntó la Haruno, bajando de su nubecita imaginaria.

"Porque eso de estar babeando por un tío que seguro que te saca más de diez años de edad y del que, para colmo, no sabes absolutamente nada es de crías pequeñas..."

"¡Bah! ¡Yo estoy convencida de que algún día podré verle el rostro y saber quién es! De todos modos, ¿no te parece mucho más mágico y enigmático así, Naruto?"

"Si tú lo dices..." musitó el rubio, encogiéndose de hombros.

Mientras seguían caminando en dirección hacia su casa, los dos Chuunins estuvieron en silencio, cada uno sumergido en sus propios pensamientos: Sakura pensaba en lo evidente que era que su amigo no sabía absolutamente nada acerca de temas amorosos y Naruto, por su parte, no dejaba de darle vueltas al hecho de que a veces se sentía incapaz de comprender a su amiga.

¿Quién será el misterioso ANBU que hace babear a Sakura? No os podéis quejar, pues os lo he puesto a huevo: alto, guapo, pelo plateado, la primera vez que la pelirrosa le vio estaba leyendo un libro para adultos,... Seguro que ya sabéis quién es xD...

No sé si ya lo he mencionado alguna vez; pero, por si acaso, ahí va: ¿sabíais que los reviews me hacen sumamente feliz? nOn ¡Me encanta conocer vuestra opinión!

Espero que el cuarto capítulo de Frozen Heat haya sido de vuestro agrado. Mientras más reviews reciba, más pronto subiré el próximo capítulo (en realidad, lo más probable es que lo suba mañana o el miércoles xP).