Capitulo IV
Kagome se encontraba acomodando la bajilla limpia en sus respectivos estantes. Hacia ya una semana de lo ocurrido con Inuyasha, cosa de la cual no lograba quitar de su cabeza.
Sin poder lo evitar, recordó las caricias en su entrepierna y aquel calor volvió a encenderse. A los segundos la recorrió un escalofrió y sacudió levemente su cuerpo.
Aquellos recuerdos no le hicieron percatar de la presencia del joven, quien la observaba parada estática perdida en sus pensamientos.
Se aproximo y sus labios se posaron en su cuello sorprendiéndola pero sin poder alejarse de el.
La hizo girar para quedar frente a él y robo un apasionado beso de los labios sosteniendo su cabeza con su mano enredada en sus cabellos. Luego la mano libre se poso en uno de sus glúteos para apretarlo y atraerla contra su cuerpo.
No podía revelarse, era imposible resistirse a aquel Adonis prohibido aunque su mente sabia que lo que hacia estaba mal. Pero ¿Por qué estaba mal?
Se sintió la puerta de calle e Inuyasha inmediatamente se alejo de ella para tomar un vaso y servirse agua.
Miroku entró y saludos a ambos con completa naturalidad. Les comento que le había resultado un día agotador y que se retiraba a bañarse. Consulto luego a Kagome que comerían, desapareció de la puerta.
Nuevamente se miraron y el joven le regalo una sonrisa picara. Se aproximo e intento darle un beso en los labios pero ella se corrió haciendo que sus labios impactaran en su mejilla derecha. Sin decir nada se fue también.
* * * * *
Aquel día había pasado una agradable tarde con Kouga durante el receso del mediodía. Habían almorzado juntos en el lugar donde se conocieron y pudieron platicar de muchas cosas.
Kouga era un excelente partido para cualquier muchacha y ella misma estaría con el si no fuese porque su mente estaba ya ocupada otro hombre.
Camino por el departamento exhausta. Aquella tarde se había quedado para ayudar a limpiar el salón de clases con algunas compañeras con las que se llevaba bien.
Dejo la mochila sobre el sofá y camino hacia su cuarto para encontrar a Inuyasha recostado en ella, dormido.
Se acerco con cautela, se veía muy lindo de aquella manera pero unas manos la agarraron sorpresivamente tirándola hacia la cama.
Cuando estuvo bajo el, pudo ver como este abría los ojos y le regalaba una seductora sonrisa de bienvenida a sus brazos.
Sonrió más al ver su sonrojo y le robo un apasionado beso en tanto sus manos hacia su trabajo de desprender su ropa y acariciar su cuerpo. Desde aquella vez que no pudo tocarla de esa manera, ya estaba ideando la forma de conseguirlo sin interrupciones.
En tanto ella, no podía resistirlo. Él la hacia sentir en el cielo y no había remedio para tan peligrosa enfermedad. Aunque con eso no significaba que dejase de ser cortante y marcar distancia cuando podía.
Se alejo un momento de sus labios para observarla sonrojada. Llevaba solo la camisa del uniforme, casi desprendida en su totalidad, la pollera y medias sin mencionar el conjunto de ropa interior verde manzana. El solamente con en pantalón de jean y un bóxer negro que sobresalía.
Acariciaba suavemente su piel nuevamente, pasando por la separación de sus senos. Rió por unos segundos y la miro fijamente.
- Me gusta ese lunar- señalo el pequeño punto marrón oscuro que se ubicaba en aquella separación pero mas cerca del seno derecho.
Miro por unos segundos el lugar que el señalaba.
- ¿Qué ganas con todo esto?- consulto seria pero el sonrojo de sus mejillas no se iba.
No respondió nada, solo se acerco hacia el lunar para besar esa zona, estremeciéndola y haciéndola soltar algún sonido casi sordo. Su entrepierna se humedeció suavemente.
- Pierdo más de lo que gano si me encuentran…- susurro rozando sus labios.
Profundizo mas el beso y ella sin contenerlo abrazo su cuello aceptando de esa manera que también estaba involucrada en ese juego.
Se separaron y el continuó acariciando su cuerpo pero por sus piernas y jugando con su pollera.
- ¿Qué sientes por ese muchacho que te trae casi todos los días en su motocicleta?- pregunto sin dar ninguna vuelta pero se notaba que detrás de su tono amable se encontraba una molestia notable.
- ¿Por Kouga?- interrogo sorprendiéndose- Me gusta. Es muy bueno conmigo.
Inuyasha había vuelto a jugar con la solapa de su camisa, sin mirarla ni una vez. Pasaron unos segundos y el continuaba sin hablar, sin tocarla con pasión, sin mirarla. Se había vuelto de una braza ardiente a un témpano de hielo. Se levanto de la cama, aun sin mirarla y tomo las zapatillas y la remera que estaba en el piso.
- Miroku regresara pronto- dijo mientras se iba.
Kagome se levanto un poco para verlo partir. No entendía porque se sentía sola y arrepentida de lo que contesto.
* * * * *
Kagome termino de poner los platos en la mesa para observar a su hermano bajando pasivamente.
- No le sirvas a Inuyasha que no va a comer- le informo al ver que ya había puesto dos platos- esta ocupado trabajando.
Ella asintió y se sentó a comer en silencio, desde aquella tarde que no vio salir al joven de la habitación.
* * * * *
Se encontraba frente a su computadora portátil, revisando estadísticas y números. Deseaba distraerse con todas sus fuerzas con lo primero que tenia delante de sus ojos.
Aquella respuesta lo había dejado más que furioso y a la vez frustrado… ¿Frustrado? Si, y lo detestaba. El no estaba hecho para que una mujer lo rechazase, todas caían y Kagome no seria la excepción.
Abandonó su trabajo, tomo las pesas de mano que estaba cerca y comenzó a ejercitarse. ¿Debía seguir intentando con Kagome o buscar alguna conquista en la calle? ¿Buscar era rendirse?
Exhalo fuertemente con bronca y continuo subiendo y bajando los brazos tratando de no pensar más.
* * * * *
Eran las 01.42 de la mañana y no podía dormir. Cansada de dar vueltas por la cama se sentó para así pensar.
Quería saber que hacia Inuyasha, si estaba molesto con ella pero rápidamente una voz le decía: "Solo quiere jugar contigo…" Suspiro atormentada. Deseaba claridad en su cabeza aunque sea por unos instantes.
Se paro, abandono su cuarto para caminar por el pasillo y detenerse al frente de la puerta. Tomo suavemente el manubrio y abrió tratando de no hacer ruido.
Inuyasha se encontraba leyendo un libro en la cama mostrándose sereno y serio. Se veía intelectual con aquellas gafas que no tenían marco pero a la vez súper atractivo con el torso desnudo mostrado sus esculturales músculos.
Trato de cerrar nuevamente la puerta pero esta hizo ruido dejándola en evidencia. Inuyasha clavo su mirada en ella, paralizándola como el veneno de una peligrosa serpiente. Sin perder tiempo camino a ella, la hizo entrar y cerró la puerta.
- Yo…- se encontraba muy nerviosa- yo…me quede… preocupada por la cena… si…si…por la cena.
- Algo en tu voz me hace pensar que es mentira- opino acercándose e instintivamente ella retrocedía. Dejo suavemente sus gafas en el velador.
- En serio- trago saliva- venia a preguntarte si querías que te caliente la comida.
Sonrió mostrando sus blancos dientes dándole a entender que no creía ni una sola de sus palabras, para encerrarla entre sus brazos mientras retrocedía con ella y dejarse caer en la blanda cama.
La miro profundamente y tomo sus labios en un irracional beso. Lo había buscado, eso significaba interés. Y ella correspondía, le abrazaba, sentía estremecerse con sus caricias. Se estaba doblegando a los caprichos de Inuyasha sin oponer una digna resistencia.
Se separo y quito aquel camisón de "Hello Kitty" tan de niña para admirar su cuerpo de mujer. A continuación quito su única prenda interior y se quito las suyas en un abrir y cerrar de ojos.
No iba a esperar mas, arriesgaría todo o nada esa misma noche. Si Miroku los encontraba no le importaría ya. No permitiría que ese "niño en la motocicleta que le compro su papito" se quedase con Kagome.
Ella sentía su miembro en la puerta de su intimidad, aquel lugar nunca antes profanado, y exhalo un gran suspiro. Estaba a punto tener sexo con el mejor amigo de su hermano pero no le importaba en absoluto.
Prediciendo que nunca nadie había hecho eso con ella, comenzó a entrar lentamente para sentir como el cuerpo femenino lo recibía en una estrechísima pero calida cavidad.
Llevo la mano a su boca para que sus quejidos de dolor no llegasen a oídos de su hermano pero Inuyasha pronto comenzaría a moverse más para provocar alivio y satisfacción.
Él se sentía en el paraíso con solo aquel comienzo, nunca pudo experimentar tanto placer contenido como en esta ocasión. Ambos se miraron, sobraban las palabras ya que todo estaba mágicamente a flor de piel. Acelero sus embestidas cada vez un poco mas, quería sentirla hasta la más mínima expresión pero recordó que por culpa de aquella aceleración olvido protegerse y no sabía en que momento del ciclo se encontraba Kagome.
- No te detengas, por favor- rogó la joven fuera de si, sintiendo como sus uñas le arañaban la espalda.
Acelero lo más que pudo hasta sentir como todo en ella vibraba para así entender que había llegado a sentir el máximo placer.
Continuó un poco mas pero salio de ella, apretando su miembro y salir de la habitación dejándola recostada y aun agitada.
Automáticamente se acomodo bien en la cama para descansar un poco. Todo había pasado tan rápido.
¿Se encontraba arrepentida? La verdad, no.
.
Inuyasha entro nuevamente y la descubrió recostada de costado, tapada con las sabanas.
No perdió tiempo, aunque no se había demorado nada, y entro en su cama para abrazar el cuerpo de ella.
Kagome lo miro en silencio y descubrió en el una sonrisa muy dulce y sincera. Se acerco y beso su frente como a una pequeña niña que requería el más frágil de los cuidados.
- Me gustaría que durmieses conmigo toda la noche- le explico- pero no podrá ser.
Ambos se sentaron y el la beso dulcemente mientras Kagome trataba de cubrirse a toda costa sus pechos. Se rió por esto al separase y descubrirlo. Aquello demostraba lo inocente que era.
Se puso de pie, se coloco su bóxer para así no aumentar su rubor y le alcanzo toda su ropa.
La acompaño hasta la cama, la tapo con sus sabanas, beso con ternura y dulzura regalándole así otra parte de lo que podía ser si quisiese.
- Trata de descansar- le sonrió- Hoy estarás un poco incomoda, pero pasará.
Volvió a besarla un poco más profundamente y se fue del cuarto.
La joven suspiro tratando nuevamente de acomodar sus sensaciones y así se durmió en un profundo sueño.
* * * * *
Aquella mañana no tenia clases pero sabia que sus compañeros de casa si tenia actividades que hacer.
Se abrazo un poco, sintiendo la fragancia de él en su hombro. Se sentía extraña al recordar lo ocurrido la noche anterior. Inuyasha la había hecho suya, y ahora se preguntaba que ocurriría.
Se levanto de su cama y sin pensarlo dos veces, fue a su habitación. Una vez en ella se recostó en su cama y así sentir su fragancia aun más fuerte.
Lo quería. Quería que algo entre ambos serio surgiera aunque esto podría matar de un infarto a Miroku.
Continuará....
Holis! espero les guste el capitulo De seguro que pensaran que Kagome a sido muy ingenua, pero creo que es entendible con alguien como Inuyasha detras de ella! jejej besos!
