Los días del Colegio

Disclaimer:

Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus respectivas autoras K. Mizuki y Y. Igarashi. Algunos párrafos e ideas pertenecen a la traducción del italiano al español de CCFS que maravillosamente han hecho en wattpad (vol. 1, segunda parte).

Este capítulo es de mi autoría con el único fin de esparcimiento y seguir recordando una de las más bellas épocas de C&T.

Capítulo 4.

La biblioteca del Real Colegio San Pablo.

Candy apenas llegó a tiempo a su clase de francés. Unos minutos más y habría estado de nuevo en problemas. Finalmente, aún agitada y sonrojada por la carrera, comenzó a recitar el poema en francés. Su pronunciación era francamente extraña, sin embargo, pudo recitarlo de principio a fin sin olvidar ni una sola palabra.

Por supuesto Eliza se negó a pagar la apuesta alegando lo mal que se escuchaba el francés en boca de ella.

- "Es el acento de la gente del campo."

- "No es francés en absoluto."

- "Ya no hay promesa ni apuesta."

Esas fueron sus palabras. A Candy no le importó.

- "Está bien Eliza, anularemos la apuesta. Tengo ganas de escucharte hablar francés. ¡Debes tener un acento muy bello!"

El evento bastó para alejar a Eliza de ella por unos días.


Pocos eran los espacios en los que chicos y chicas podían coincidir. Uno de esos era la biblioteca del Colegio. Este lugar tenía una gran historia. Había sido patrocinado por los antepasados de Terrence, este Colegio había albergado a generaciones de Grandchesters. Por supuesto, a él eso le importaba un comino.

Durante las clases de la tarde se había hecho una revisión de los títulos nobiliarios de las respectivas familias nobles, así como de los orígenes de las familias adineradas que no pertenecían a la nobleza. Todos los estudiantes fueron dirigidos al enorme y sobrio edificio que albergaba todos los libros del Colegio, con el fin de realizar una tarea de investigación sobre sus orígenes.

Eliza y Niel hablaban a sus anchas, cada quien con su grupo de amigos pues, aunque compartían el mismo espacio, no se les permitía mezclarse hombres y mujeres. Cada uno de ellos hablaba ante los demás presumiendo la alcurnia de su madre que pertenecía en línea directa a los Andleys, y también de lo importante que era la familia Leagan en América.

Candy se encontraba perdida cuestionándose por qué eso era importante mientras los grupos de chicas y chicos se enfrascaban en la tarea de hacer sus árboles genealógicos para la cual, la biblioteca contaba con una enorme cantidad de libros que hablaban sobre las familias de alcurnia.

Fue así como Candy se dirigió a la sección con la letra "A" para buscar el tomo que correspondía a su ilustre apellido. Llevó el libro a una de las mesas en la que por supuesto, estaba sola, ya que Patricia seguía sin atreverse a pasar tiempo con ella en público y prefería ir a sentarse justo en una de las bancas cercanas a la Hermana Clara que no perdía detalle observando el comportamiento de cuanto estudiante caía en su registro visual. Se veía realmente atemorizante.

Candy comenzó a leer, encontró algo fascinante; si bien ya conocía los orígenes escoceses de su nuevo apellido, ignoraba la larga historia de la familia Andley en Europa.

Ahora entendía a la perfección el uso del kilt en los chicos Andley y no le quedó ninguna duda de que su príncipe de la colina debía tener esos increíbles ancestros.
¡Definitivamente era como un príncipe!
Candy sonrió soñadoramente mientras unos ojos la miraban detenidamente preguntándose qué era lo que le provocaba esa cara de boba a una mona pecosa.

Terrence la miraba sin perder detalle, él no necesitaba poner atención en las tareas, prácticamente no realizaba ninguna; si había decidido asistir a esa clase había sido por orden de la "Comandante Pecas" que mandonamente lo había sacado de la soledad de la Falsa Colina de Pony y lo había enviado a empujones a la clase de la tarde.

¡Tú también deberías ir a clases Terrence!

¿Por qué demonios le hacía caso a esa pequeña entrometida?

Ni siquiera él lo sabía, jamás en su vida una persona había podido lograr que él siguiera las más sencillas reglas de conducta, y ahora se encontraba asistiendo a una clase que estaba por demás en su caso. Muy a su pesar, sabía de memoria la historia de la "rancia" y noble familia de su padre.

¿Qué tal si escribía sobre su la ascendencia de su desconsiderada madre? Ella tenía menos historia "noble" y horrorizaría más a todo el selecto grupo que lo rodeaba y moría por oír, una vez más, la aburrida historia de cómo su padre era el cuarto en línea directa por la sucesión al trono de Inglaterra. Cosa que jamás sucedería pues tendrían que morir sin herederos cuatro distintos nobles, por lo que tendría que conformarse con su maravilloso Ducado.

Simplemente lo asqueaba, por lo que no entendía cómo esa Tarzan podía verse tan feliz realizando esa tarea.

Ajena a esos ojos profundos que la miraban, Candy seguía perdida entre los libros y sus fantasías. Jamás en su vida había terminado una tarea tan rápido, incluso se levantó varias veces a revisar si no había algo más de información, tristemente la había agotado con tiempo de sobra. Intentó salir de la biblioteca, pero fue enviada a sentarse reprendida por no saber esperar sentada y en silencio a que los demás terminaran.

Sin nada qué hacer, comenzó a vagar por los pasillos buscando en qué entretenerse; fue así como llegó de la letra A a la G.

- "Garrison, Grand, Greenson, Griffin…" Candy hizo una pausa y regresó sobre los tomos hasta encontrar Grandchester y comenzó a leer ahí mismo.

- "¡Vaya! No sabía que te interesaba tanto saber cosas acerca de mí, ¿Qué estás tramando Tarzan?" Una profunda voz le susurraba casi al oído dándole el susto de su vida pues estaba tan concentrada en la lectura que no lo escuchó venir.

- "¡¿Qué te hace pensar que estoy interesada en cosas tuyas, grosero?!"

- "Mmmm pues para empezar estas en la letra G… G de Grandchester y no en la A de Andley"

- "Hay miles de apellidos con G, bien podría estar leyendo sobre los G… Los Greenson o los Grand." Candy agradeció haber leído varios apellidos con G ya que en cuanto Terrence la cuestionó su mente se puso en blanco, hubiera sido incapaz de inventar esos apellidos por sí misma.

- "Pecosa… Puedo ver tu dedo claramente indicando las líneas en la página que habla de los Grandchester… ¿O es que conoces a alguien más que se apellide así?"

¡Rayos!

- "Yo… Pues claro que conozco a alguien que se apellida así, claramente no puedes ser el único con ese apellido en Inglaterra."

Terrence sonrió astutamente como si supiera más de ese tema que ella… ¡Claro que sólo había personajes Grandchester emparentados con él! ¡Su familia no se mezclaba con alguien que no perteneciera a la nobleza!

- "¿Y bien? Me encantará presentarte a quien sea que conozcas con ese apellido."

- "Su nombre… Su nombre es…"

- "¡¿Qué está pasando aquí?! Dijo la Hermana Clara firmemente, pero en voz baja y no por eso menos atemorizante.

Ambos chicos casi pegan un brinco, se encontraban en una situación bastante comprometedora: solos en unos de los pasillos, juntos… Demasiado juntos, hablándose muy cerca del oído.

Rápidamente Candy respondió.

- "¡Dios mío! Disculpe usted Hermana Clara. Tengo una muy buena razón para estar aquí hablando con el Sr. Grandchester."

- "Estoy esperando esa explicación Srta. Andley ¡Ahora!"

- "Sí claro es que yo… Bien… Verá Hermana… El Señor aquí presente, usted no me dejará mentir cuando digo que no es un visitante frecuente de este maravilloso recinto, y pues yo he intentado…"

- "¡Guiarlo! ¡Sí! ¡Le he ayudado a encontrar el libro para que haga su tarea! Ve usted, aquí justo le señalaba que se encuentra el ilustre apellido de sus antepasados. El pobre no tenía idea de cómo encontrarlo y no he podido dejarlo a merced de una mala nota… Siempre nos repiten lo importante que es en una dama el ser solícita a prestar ayuda ¿No es así hermana Clara?"

- "Señorita Andley dudo mucho que el Señor Grandchester desconozca sus orígenes."

Candy miró a Terrence que se encontraba ciertamente divertido de oír todo ese balbuceo… Si hubiera podido se hubiera carcajeado ahí mismo frente a ella, pero hizo algo distinto…

- "Hermana Clara, ciertamente conozco cada uno de mis orígenes, pero la Señorita Andley aquí presente sólo ha querido prestarme su ayuda, la cual agradezco infinitamente. Es maravillosa la compilación que han hecho aquí de la historia de mi familia, se lo diré a mi padre la próxima vez que lo vea. Sin duda estará muy complacido."

La hermana Clara luchó por no mostrar una sonrisa en el rostro. Cuando vio que Terrence se dirigía al mismo pasillo en el que ya se encontraba Candice, se levantó y caminó hacia allá con la clara intención de reprenderlos, sin embargo, el hijo del Duque de Grandchester se había mostrado tan amable y educado, que simplemente le era imposible alzarles la voz. Al menos a él.

Terrence sabía que su encanto había hecho efecto en ella, y le dio el toque final sonriendo levemente e inclinando respetuosamente su cabeza en una ligera venia.

La Hermana finalmente cedió. Por el contrario, Candy rodó tanto sus ojos hacia atrás que, si esto hubiera sido posible, habría visto el interior de su propia nuca.

- "Bien, por esta ocasión dejaré pasar esta infracción. Los estudiantes no deben permanecer juntos en los pasillos. No es algo que se vea bien Candice."

¿Candice? Y ¡¿Qué hay de él?!

Mientras, aprovechando la distracción de la monja, Terrence sin emitir sonido alguno, movía sus labios diciéndole a Candy "¡Tu salvador!" mientras le guiñaba un ojo.

Llena de rabia, recordando la frase que le dijo en aquella ocasión en que se desmayó en el bosque, fue incapaz de dejar las cosas así ¡Candy tenía que decir algo!

- "Se lo agradezco Hermana, sin embargo, creo que el Señor Grandchester agradecería unas cuantas lecciones sobre el uso de la biblioteca. Le vendrían bien las que usted misma me impartió y que me han sido de gran ayuda el día de hoy para poder señalar sin problema alguno la información que se me pedía. Me parece que es algo que todo estudiante de este noble Colegio debe saber ¿No es así Hermana?"

Candy acompañó esta letanía con la mejor de sus sonrisas, mientras Terrence abría grandemente los ojos, incrédulo ante lo que Candy acababa de hacer.

Grandísima terca, atolondrada y pecosa Tarzan.

La monja borró de golpe el semblante amable que Terrence había logrado colocar en ella. Por un momento los miró confundida. Si le daba la razón a Candice tendría que notificar el incidente a la Hermana Gray, que claramente ordenó que todo castigo a Terrence Grandchester debía pasar antes por su aprobación; y si dejaba pasar el incidente, estaba segura que esa "niña rica" se encargaría de reafirmar los rumores acerca del trato especial que el hijo del Duque recibía.

Estaba acorralada.

Nuevamente Terry abrió su boca para arreglar el asunto...

- "Me parece que la Señorita Andley tiene razón Hermana Clara, es sin duda una vergüenza que no haya podido encontrar los tomos que tan amablemente mi padre donó a esta biblioteca." Dijo esto mirando seriamente a Candy, haciéndole entender lo ridículo de su petición ¿Cómo no sabría encontrar los libros que su mismo padre donó? – "Podría incluso aceptar algunas lecciones por parte de la Señorita Andley que parece haberlas entendido a la perfección; obviamente haríamos estas lecciones bajo su vigilancia Hermana, para que no exista ningún tipo de malentendido ¿Qué opina usted?"

La Hermana Clara simplemente no tenía opción, rezó porque este incidente no llegara a oídos de la Hermana Gray, ya que parecía que el hijo del Duque le había solucionado la decisión aceptando el "castigo".

- "Siendo así Señor Grandchester, no me queda más que felicitarlo por su actitud de aprendizaje. Señorita Andley, se reunirá con nosotros en la hora de descanso que antecede a la merienda para una media hora de estudio. Creo que con un par de sesiones será más que suficiente."

- "Si me permite sugerir algo Hermana, dado que son cuatro alas, me parece que sería más adecuado una sesión por cada una de ellas." Interrumpió Terrence aguantando la sonrisa, que aun así, se delataba en sus ojos. – "Cuatro sesiones serán suficientes ¿No lo cree Señorita Andley? No debemos arriesgar el conocimiento de nuestra magnífica biblioteca ¿O usted qué cree, dado que le interesa tanto mi correcta formación en el tema?"

Candy no lo podía creer. Terrence se las había ingeniado para meterla en problemas si se atrevía a negarse. Apretó fuertemente las manos, tomó aire y respondió con una de las sonrisas más falsas que se le haya visto jamás.

- "Me parece correcto Señor Grandchester, podríamos comenzar la próxima semana." Candy casi dijo esto entre dientes, conteniendo su rabia.

- "No, no… Comenzaremos mañana mismo ¿Para qué esperar?" Terrence estaba encantado, parecía que a Candy le saldría humo a través de las orejas de lo terriblemente enfadada que estaba, aunque luchaba por disimular.

- "Pero mañana…"

- "Mañana comenzaremos." Dijo la Hermana Clara. – "Por favor, regresen a sus asientos y terminen sus pendientes." Ella simplemente no podía soportar que otra cosa más se saliera de control.

Adiós a sus planes de reunirse a escondidas con Stear y Archie.

Terrence simplemente se encogió de hombros y les sonrió con una ligera inclinación de su cabeza, dio media vuelta y desapareció.

Candy suspiró resignada. Eso le pasaba por abrir su gran bocota y tratar de darle una lección a ese mocoso engreído. No quiso pensar más en ello, le fue concedido permiso para retirarse, tomó sus libros y salió lo más rápido que pudo de la biblioteca; al menos gracias al incidente podría dirigirse finalmente a su habitación.


Notas:

Quiero agradecerles por todos y cada uno de sus reviews, me alegra saber que les ha gustado lo que he escrito y espero sus comentarios a este capítulo de mi autoría ¡Díganme qué opinan!

El próximo será un capítulo cortito que continúa con esta historia de la biblioteca, pero pienso compensarlo con un capítulo más largo escrito especialmente para celebrar el cumpleaños de nuestro querido Terry el 28 de enero, y nuevamente de mi autoría.

¡Buena semana! Ánimo a todos los que ya regresaron a la rutina y los que la comenzamos mañana :)

ClauT