HOLA, no, no andaba muerta, andaba de parranda, nocierto. Perdón por todo este tiempo sin actualizar pero D: he tenido muchísimos trabajos escolares y bueno aproveché estas vacaciones pequeñas para ponerme las pilas en la escritura, LOL, en fin, muchísimas gracias por todos sus bellos reviews, gracias por seguir esta cortita historia Cx que es de todo corazón para ustedes, mis pareciadas lectoras.
No se preocupen, que el último capítulo ya está en proceso ;) Quizá lo suba la semana entrante.
Les mando muchísimos besos y saludos, ahora a leer.
Paso 4.
Las responsabilidades son compartidas.
Algo muy importante y que hoy en día se ha perdido con el paso de los años es el importante valor de la responsabilidad, si quiere que su hijo o hija sea de aquellas personas que mejoren el mañana es mejor que le enseñen de una buena vez las responsabilidades que tiene que afrontar tarde o temprano.
-Seung Ha, ¿has pensado en la plática que tuvimos ayer?
-Sí mamá.
-Bien, ¿Y?
-No lo haré, no quiero disculparme, fue su culpa – Reprochó la niña inflando sus adorables cachetes.
-¡Seung Ha! Le rompiste un juguete al hijo de la familia Cho, familia que te recuerdo es vecina nuestra, tienes que hacerte responsable de tus actos.
-Yo le dije que me prestara por unos minutos su tonto juguete, y no lo hizo, no me quedó de otra – Se defendió, como siempre quería tener la razón.
Ha Ni suspiró por sexta vez en el día. Se escuchó el ruido de la puerta, Seung Jo había llegado - ¡Bienvenido a casa, Seung Jo! – Lo recibió su esposa con un beso en la mejilla.
-¡Papi! – Seung Jo sonrió y cargó a su pequeña y dándole un pequeño abrazo.
-¿Le causaste problemas a mamá? – Le preguntó dirigiéndose a la sala y sentándose con ella sobre las piernas.
-Nou, ella me los está causando a mí – Hizo un mohín con su naricita, y a sus padres les pareció adorable, ella sí que sabía cómo derretir el corazón de cualquiera.
-¿En serio? ¿Por qué? – Miró acusatoriamente a la madre.
-Ayer mientras jugaba con el hijo de los Cho se ha roto un juguete suyo, el cual dijo que me lo iba a prestar, pero jamás lo hizo, entonces se lo pedí educadamente como mi abuelita me enseñó, pero no se quería deshacer del muñeco y me enojé y traté de agarrarlo, pero él lo jaló y yo también y pug, ya no existe – Mientras contaba su historia hacía movimientos con sus pequeñas manitas tratando de ejemplificarlo mejor.
-Creo, Seung Jo que estás de acuerdo en que Seung Ha se tiene que disculpar con el hijo de los Cho – Argumentó Ha Ni.
-Pero si el niño dijo que le iba prestar el juguete y no lo hizo, Seung Ha tenía derecho a pedirlo, nunca se trata de esa manera a una pequeña – Defendió Seung Jo a su hijita, ahora sí Ha Ni la tenía difícil, pelear contra dos Baek, sería la audacia del siglo.
-Quiero que nuestra hija se haga responsable de sus actos – Combatió la chica.
-Oh Ha Ni, ella apenas tiene 6 años, ¿qué responsabilidad puede tener una niña de 6 años?
-Pues la responsabilidad pequeña de ir a disculparse, eso es todo.
-Yo no pienso ir y rebajarme a pedirle disculpas a ese niño odioso, fue su culpa por forcejear, si no estuviera tan grande yo le hubiera ganado.
-Seung Ha el chiste no es que pierdas o ganes, lo que importa es que actuaste de una manera imprudente e irresponsable, di que al menos no tienes que pagar el juguete porque los padres del chico son muy buenas personas – Regañó Ha Ni.
-Mamá, a veces eres un poco molesta.
-Y tú eres tan testaruda como tu padre.
-¡Ya! Oh Ha Ni, si tanto te preocupa ¿por qué no te disculpas tú en lugar de Seung Ha? – Inquirió el doctor.
-¿Qué? ¿Es en serio? Ommo, no puedo creerlo, saben qué, no haré nada, nunca creí que omoni te hubiera criado tan mal y jamás creí que yo hubiera criado a Seung Ha de esta manera – Dijo mostrando un gran descontento.
Seung Ha roló sus ojitos – Ay mamá, no seas escandalosa, total, no va a pasar nada.
Ha Ni miró por última vez a su marido e hija antes de dirigirse a su recámara, Seung Jo la llamó – Oye, tengo hambre.
-Pues no es mi responsabilidad darte de comer, así que sírvete tú – Y cerró con fuerza la puerta del cuarto de arriba.
-Qué histérica es – Comentó la niñita.
-Lo sé, ¿desde cuándo sabes utilizar palabras tan propias?
-He agarrado un libro tuyo que dejaste en el estudio, ya lo voy a terminar – Inquirió sonriendo.
-Realmente eres una niña prodigio, y a todo esto, ¿Qué juguete fue el que le rompiste a aquel niño?
-Un muñeco de tela, creo que se lo había dado su abuelo antes de que se marchara a provincia, pero es sólo un juguete, los niños suelen ser muy sentimentales, ¿verdad papi?
-Oh. Sí cariño, claro que sí – Ahora sabía por qué Ha Ni estaba tan molesta y ordenando a Seung Ha disculparse, había roto más que un juguete un objeto sentimental, ya encontraría la forma de que a su esposa se le pasara el enojo, una reconciliación estaría bien, y él amaba las reconciliaciones.
En cuanto Seung Ha, no podía obligarla a pedir disculpas y hacerse responsable de eso, era tan orgulloso como él.
Cuarto paso fallido, qué importaba aún faltaba uno más.
