¡HUOLA, HOLA! Muuuuuuchas gracias por sus comentario. ¡Me encantan! Ahora les dejo un nuevo capítulo donde pueden leer, discutir y comentar, sin quieren. Y por supuesto que se puede hacer más que eso, somos personas de libre albedrío después de todo. Gracias y espero les guste ;D

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DISCLAIMERS

Los personajes de PPG no me pertenecen.

Esta historia está hecha sin fines de lucro.

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ESPÍRITUS DEL BOSQUE

IV

Fraternizando con el Enemigo

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Abro mis ojos adormecidos. La habitación está sombría y silenciosa. Me giro para encontrar una nueva posición para seguir durmiendo y grito cayéndome de la cama, al encontrarme con unos ojos carmesí que me miran expectativos y burlones, esperando mi próximo movimiento. Miro la ventana y luego el reloj.

—Brick, son las cinco de la mañana. ¿Qué haces despierto mirándome? —Susurro— ¿Acaso no duermes? —termino de decir sentándome en la cama, Brick está recostado de lado, su cabeza apoyada en su mano izquierda la cual está cerrada formando un puño.

—No, no duermo.

— ¿Cómo que no duermes? —contesto sorprendida. El sólo sacude su cabeza.

—Entonces… ¿Qué estuviste haciendo toda la noche? —Brick se sienta en la cama y se acerca a mí.

— ¿Qué crees que estuve haciendo toda la noche? —pregunta sonriendo, poniéndome nerviosa. Es lógico que estuvo viéndome toda la noche dormir, su sonrisa idiota lo delata. Sé que lo hace apropósito sólo para molestarme.

—Adivinaré después —digo levantándome de la cama.

— ¡Espera! –Brick agarra mi mano deteniéndome. Lo miro esperando que hable, pero simplemente me observa. Pasa un rato y sigue sin decir nada. ¿Pretende mantenerme así todo es día?

—Dime, Brick —lo incito a que hable.

Él está serio, suelta el agarre de mi mano y dice:

—Estás despeinada, pareces una bruja.

¡¿QUÉ?! Tiene que estar bromeando.

— ¡Yo no parezco una bruja! —agarro mi almohada y comienzo a golpearlo con ella. Parece más afectado por la risa que por mis golpes— No te rías, Brick, no es gracioso. Tienes suerte de que esta almohada no está rellena con piedras —digo enojada, pero extrañamente sonriendo.

Brick se levanta de la cama y camina hacia la ventana.

— ¿Qué haces? —pregunto curiosa.

—Voy a la fortaleza, tengo que cambiarme. Tengo que estar presentable para ver a tu padre —dice abriendo la ventana y pasando una pierna por ella.

— ¿Cómo que vas a ver a mi padre?

—Bueno, tarde o temprano me conocerá.

— ¿Le dirás que eres mi custodio? —no puede hacer eso, ni siquiera yo lo entiendo del todo.

—Tranquila, no le diré nada. Sólo me presentaré como un amigo. Regreso dentro de poco —observa mi pijama— será mejor que te cambies, aunque… No me molestaría verte así más seguido.

—Ja, Ja. Muy gracioso —digo con sarcasmo— ¿Algo más que decir?

— ¡Ah, sí! Péinate —dice y sin siquiera darme tiempo para responder se va.

Es un idiota. Enciendo la luz de mi habitación y me veo en el espejo. Brick tenía razón, debería peinarme. No es justo, yo despierto como una bruja en las mañanas y él como un maldito supermodelo. Es lo más injusto del mundo. Termino de arreglarme, me veo una vez más en el espejo satisfecha. Abro la puerta de mi habitación y salgo, escucho voces provenientes de la cocina. Brick acaba de llegar y al parecer mi papá ya está encantado. Camino a la cocina.

— ¡Buenos días, Bombón! —Dice mi padre, parece de buen humor— No me dijiste que tenías un nuevo amigo.

Brick me sonríe y yo lo ignoro. Mi padre me entrega una bolsa con mi desayuno. La abro, hoy cocinó sus famosos pastelitos, me encantan. Agarro uno.

—No creí que importara —dije cortante, para luego darle un mordisco al pastelito.

*Oh vamos, Bombón. ¿Estás enojada por lo que dije? Sólo bromeaba, me encanta tu despeinado cabello por las mañanas. Te hace ver más sexy*

Escucho la voz de Brick en mi mente.

— ¡¿Cómo hiciste eso?! —le pregunto a Brick. ¿Será que me volví loca? Espera… Brick dijo que lucía sexy en las mañana, no, no dijo… ¿Más sexy? Sí estoy alucinando.

— ¿Cómo hice qué? —pregunta papá. Y ahora en qué me he metido. Miro a Brick rogándole un poco de ayuda.

*Tú te metiste en esto, ahora salte*

Dice Brick en mi mente. Le saco la lengua y él me muestra una sonrisa de oreja a oreja. Está disfrutando todo esto, pero tiene razón yo me metí, yo me salgo. Veo el pastelito que tengo en mis manos.

— ¿Cómo… hiciste… los pastelitos? Están deliciosos.

—Son los mismos de siempre —murmura papá.

—Wow, esta vez te luciste —digo dándole otro mordisco a mi pastelito.

— ¿En serio? Que bien, todos estos años haciendo pasteles resultaron —dice bastante orgulloso.

Me siento tan avergonzada, los pastelitos saben igual que siempre. De repente papá frunce el ceño. Miro a Brick y él está aguantando la risa. La situación me confunde. Esos dos son muy raros, llego a la conclusión de que por eso se llevan tan bien. Observo el reloj que está en la pared de la cocina.

—Papá, son las siete y cuarto. ¿No tenías que estar saliendo hace quince minutos? —le pregunto. Hoy comienza su nuevo trabajo en Scofland, es mejor llegar a tiempo el primer día. No como yo, por supuesto. Ahora no soy el mejor ejemplo.

— ¡Oh! ¡Sí! Se me pasó la hora —dice poniéndose una chaqueta y agarrando las llaves del carro. Lo que me hace preguntar… Si tenemos carro… ¿Por qué vinimos a la ciudad en taxi? Eso algo que jamás, jamás sabré— ¡Adiós, chicos! —Se detiene antes de abrir la puerta— Brick, cuida a mi hija.

Wow, papá le tiene confianza a Brick. ¿Qué habrán hablado en mi ausencia?

—Siempre —responde Brick.

Luego papá se va. Me acerco a la silla donde Brick está sentado y la giro para que me pueda ver.

— ¡Wow! Que fuerza –bromea.

— ¿Cómo hablaste en mi mente? —ignoro su comentario.

— ¡Ah! Eso es fácil.

Su respuesta me alivia, después de todo no aluciné. ¡Sí!

—Tú también puedes hacerlo, igual que tu papá, el director… —murmura.

¿De qué habla?

— ¿Cómo que papá? Él también es un nephilim. ¿Y el director?

—No, no, él no es un nephilim, tampoco el director. Quiero decir que los humanos también pueden, de hecho, en la primera guerra mundial los soldados utilizaban esta habilidad para comunicarse entre sí en el campo de batalla —me aclara Brick—. Los humanos olvidaron ésta habilidad con el pasar de los años, pero los ángeles no. Y tampoco los nephilim.

Agarro una silla vacía y la ubico en frente de Brick, de modo que los dos estamos sentados frente a frente.

—No puedo creer que los humanos olvidaran algo tan importante —digo todavía pasmada.

—Ni yo, sólo tienes que querer hacerlo. Es realmente fácil, aún más fácil si eres un ángel o un nephilim. Los humanos han inutilizado esta habilidad por tantos años que ya les resulta difícil retomarla. Llegará un momento donde simplemente ya no podrán. —Brick entrelaza sus dedos detrás de su nuca.

Asiento. Está bien, lo tengo. Sólo tengo que querer hacerlo.

— ¿Eso es todo?

Tal vez sólo me esté tomando el pelo y nada de esto es cierto. Pero Brick no me mentiría. Bombón apenas lo conociste ayer, no le has dado tiempo.

—Si no me crees inténtalo —dice como si me leyera el pensamiento.

— ¿También lees el pensamiento? —pregunto. No sería extraño que no hiciera.

—No —responde.

*Aunque, me encantaría saber qué piensas*

Murmura en mi mente con una sonrisa pícara. Volteo los ojos.

—Está bien voy a intentarlo —le digo.

Cierro los ojos e imagino que tengo un gran teléfono en mi cabeza, no creo que a eso se refiera Brick pero seguro funciona.

*Hola. ¿Me escuchas?*

Pregunto abriendo los ojos, encontrándome con una sonrisa. La hermosa sonrisa de Brick me derrite, es tan dulce. Reacciono con la voz de Brick en mi cabeza, realmente no lo escuchaba. ¡Wow, Bombón! Eso sí es encerrarte en tu mundo.

*Brick llamando a Bombón. Hey… hey. Definitivamente quiero saber qué piensas en este momento*

Brick luce bastante divertido.

— ¡Oh! Lo siento. ¿Qué tal lo hice?

—Lo sabrías si tuvieras los pies sobre la Tierra.

Lo sabría si dejaras de desconcentrarme con tus encantos. ¿Encantos? ¿Pero qué estoy diciendo? Sacudo mi cabeza desechando esos pensamientos. Nunca pensé eso. Nunca lo hice.

— ¡Ya me disculpé! Sólo dime que tal lo hice… ¿Por favor? —esbozo una de mis mejores sonrisas.

Se levanta de su silla.

—Está bien, lo lograste. ¡Tres puntos!

— ¿Esos tres puntos son buenos o malos?

—Definitivamente, buenos –dice mientras se dirige a la puerta principal y la abre. Burbuja está ahí tan sorprendida como yo. ¿Qué hace ahí?— Hola, Burbuja.

Ella entra y Brick cierra la puerta.

—Eh… Hola —dice Burbuja— No sabía que estabas aquí, Brick.

—Le estoy enseñando un poco de telepatía a Bombón —responde.

— ¡Hola, Burbuja! —Saludo— ¿Qué haces aquí? Pensé que ya estabas en el colegio.

—Bueno… Sabes que los padres de Bellota murieron, ¿cierto? —yo asentí, Brick ya me ha puesto al tanto de todo. Síp, culpa de Him. Todo es culpa de Him— Desde que eso sucedió ella ha vivido conmigo…

Burbuja se ve triste. ¿Por qué no termina de hablar?

— ¿Sucedió algo? —Pregunto preocupada. Ella asiente. ¡Oh, Dios! ¿Por qué dijo que sí?

—A noche no llegó a casa, tampoco la he visto hoy. No contesta su teléfono —Burbuja se cubre la cara con sus manos y comienza a sollozar—. Tengo miedo de que haya pasado algo y con el regreso de Him… ¡Tengo miedo!

La abrazo y ella hace lo mismo. Veo a Brick y él está igual de preocupado que yo.

—Tranquila Burbuja. Tal vez ella está en el colegio y tuvo sus razones para no ir a casa a noche. No podemos sacar conclusiones apresuradas —le digo con voz tranquilizadora.

¿Qué habrá pasado con Bellota? No pienses lo peor Bombón. No pienses lo peor. Repito una y otra vez como un mantra. Estoy tan asustada como ella. Si es cierto que Him tiene algo que ver en esto, que no lo dudo ni un segundo… Si es cierto que le hizo algo a Bellota, una nephilim que ha estado entrenando por años. ¿Qué oportunidades tengo yo? Un guardián inexperto. Ayer si Brick no hubiese llegado cuando Butch estaba a punto de hacer su movimiento, ¿quién sería la desaparecida hoy? Mis pensamientos me ponen nerviosa. No, no, no, Bellota no está desaparecida. Debe estar comiendo. ¡Por supuesto! Debió tener hambre, seguro quería galletas y como no había se fue a comprar tan lejos que todavía no llega.

—Burbuja, ¿en tu casa hay galletas?

—Emm… Sí –responde confundida— ¿Por qué?

—No, por nada.

¡Diablos sí hay galletas!

—Bueno, lo mejor será esperar –digo en voz alta, más para mí que para ellos.

—Bombón tiene razón, vayamos al colegio y si al final no aparece, tendremos que pensar en algo —habla Brick decidido.

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Mis ojos están llenos de lágrimas. No entiendo lo que está sucediendo, estoy muy asustada. Alguien me carga, camina muy rápido. Estamos en el bosque. No sé a dónde se dirige, tampoco puedo ver su rostro que está escondido bajo una capucha. Observo mi alrededor. Conozco este lugar, estamos cerca de la fortaleza. Llegamos y me deja sentada en el primer escalón frente a la puerta. Alzo la mirada, sé que es un hombre, es alto. El hombre se agacha para quedar a mi altura y se quita la capucha. Su rostro está borroso. De repente siento miedo. ¿Dónde están mis padres? ¿Quién es este chico? ¿Me hará daño? Últimamente todos quieren hacernos daño, mamá y papá me dijeron que tuviera cuidado, todo está muy peligroso. Hay un hombre malo que quiere hacernos daño. ¿Es éste el hombre malo?

—No temas, no te haré daño —dice el chico. Su voz hace que mis lágrimas se detengan, su voz es tan dulce—. Aquí estarás a salvo.

Se quita el collar que tiene puesto y me lo muestra. No puedo identificar con qué material está hecho, es de color plateado y tiene forma de cruz. Es muy lindo.

—Quiero que lleves esto puesto siempre, ¿sí? —asiento y él coloca el collar en mi cuello, al hacerlo comienza a brillar en una tonalidad verdosa. Cierro mis ojos para que la brillante luz no los lastime, cuando los abro la luz se ha ido y el collar ha cambiado su color plateado por el verde con el que brillaba— Algún día nos encontraremos de nuevo, mientras tanto sé fuerte, por tu familia, por tus amigos… Por mí. ¿Me lo prometes?

—Te lo prometo —le digo.

Pasa su pulgar por mi mejilla limpiando unas cuantas lágrimas. El chico es tierno, nunca me quitaré este collar, así que cuando nos veamos estará muy feliz por vérmelo puesto. Besa mi mejilla y sonríe.

—Nos vemos, Bellota.

Se levanta y desaparece entre los altos árboles. Acaba de irse y ya quiero volver a verlo…

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Despierto sobresaltada por el sueño. No, no puede ser, no de nuevo. Hubo un tiempo en donde no podía dejar de revivir aquel momento. No podía dejar de soñar con el chico que a pesar de dar lo mejor de mí, aunque tratara de recordar su rostro siempre era un rastro borroso… Hasta en mis sueños. Eso sucedió el mismo día que mis padres murieron. Todos dijeron que fue un milagro que sobreviviera y no saben cómo llegué a la fortaleza, pero yo siempre he sabido la verdad. Observo a mi alrededor. Estoy sobre una cama matrimonial, es bastante suave. Me recuesto sin desarroparme evitando el paso del frío. ¿En dónde estoy?

—Ya era hora de que despertaras —mis ojos se dirigen al origen de aquella voz. Butch está acostado en un sofá no muy lejos de mí con las piernas cruzadas leyendo un periódico.

— ¿Qué hago aquí? ¿Por qué me secuestraste? ¡Responde Butch! —digo alterada. ¿Cómo se atreve a secuestrarme? ¿No le basta con enviar a unos monstruos—hombres—raros para matarme? No, por supuesto que no. Butch, se sienta y deja el periódico en una mesita cerca del sofá.

—Hey, hey, cálmate. ¿Secuestrarte? Yo diría ayudarte. Son dos palabras muy distintas.

—No mientas, sé que tú y Him enviaron a esos hombre para atacarme.

—No miento, Bellota. No sabía que el maldito de Him haría eso, no sé si lo sabes pero la mayoría de las veces Him actúa solo. Deberías agradecer, si no fuera por mí estarías en alguna parte del bosque sin fuerza vital. En otras palabras, estarías muerta.

— ¿Muerta? Pero si esos hombres no me hicieron nada, un rasguño si acaso. Eran débiles, pude haberlos derrotado.

¿Qué paso? ¿Por qué me desmayé? Estoy tan confundida.

—Estoy de acuerdo contigo, son débiles. Pero tienen dos cosas a su favor… Su sangre y su capacidad para no morir tan fácilmente.

—No entiendo —digo.

—Una gota de su sangre en tu piel y extraerá toda tu energía vital hasta el punto en que tu corazón no pueda latir nunca más.

Sus palabras hacen que un escalofrío recorra todo mi cuerpo, pude morir. De todas formas, ¿qué eran esos tipos?

— ¿Qué pasa con su capacidad para no morir fácilmente?

—Bueno, lo único que los puede matar es la madera. Por eso pudiste matar a sólo uno —recuerdo al que le clavé la rama, fue el único que no revivió. Butch sigue con su explicación—. Estos monstruos están hechos con magia negra, son los sirvientes personales de Him. Él los llama sus pequeño Cuhks.

¿Cuhks? Him si es raro.

La puerta suena, interrumpiendo nuestra conversación. ¿Por qué Butch me está dando esta información? Somos enemigos.

— ¡Pase! —exclama Butch.

Una chica de limpieza entra con algo en la mano.

—La ropa ya está limpia. ¿Dónde quiere que la coloque?

Observo la ropa que la chica sostiene, esos colores… Alzo la sábana que me cubre y no lo puedo creer, estoy desnuda a excepción de mis bragas y mi brasier. ¡Lo voy a matar! Butch se levanta del sofá y se acerca a la chica.

—Gracias, yo veré que hago con ella —dice Butch y la chica le entrega MI ROPA. Butch sonríe y la chica se va.

— ¡ERES UN IDIOTA! ¡DÁME MI ROPA! –exijo echando chispas, queriendo descuartizarlo con mis propias manos.

—Sino qué harás… ¿Golpearme?

—Por supuesto que te golpearé.

—Quiero ver que lo intentes —me reta. Ya me voy a levantar pero recuerdo que estoy ¡desnuda! Butch sonríe aún más al ver mi reacción. Suspiro para tranquilizarme.

— ¿Por qué me quitaste la ropa? —pregunto. Butch se sienta de nuevo en el sofá y coloca mi ropa en su regazo.

—Tu ropa estaba empapada de sangre, si no te la quitaba podrías haber muerto. Tienes suerte de que sólo ensució tu camisa y tu pantalón.

—Y por supuesto tú no estás tan feliz con eso.

Esboza una sonrisa maliciosa, la cual responde a mi pregunta.

—No sabes cuán difícil fue quitar toda la sangre de tu cuerpo —dice.

Mi cuerpo, no puedo creer que Butch me vio así. Lo examino y está totalmente limpio al igual que mi cabello. Por lo menos hizo bien su trabajo. Tal vez no está mintiendo, recuerdo cuando me cayó sangre de Cuhk. Fue asqueroso. También recuerdo cuando mis sentidos se debilitaban y mi cuerpo dolía, el horrible dolor de cabeza, lo recuerdo. Y la mirada de Butch poco antes de perder la consciencia, estaba preocupado. ¿Por qué? Pongo la cabeza entre mis manos. No entiendo nada.

—Gra… cias —susurro. Veo el rostro de Butch, éste transmite asombro. Wow, no se lo esperaba. Debería sorprenderlo más a menudo. Sonrío sin poder evitarlo— ¿Qué? Sé reconocer cuando alguien me salva y… Aunque me cueste admitirlo, me salvaste… Gracias.

Se levanta y se acerca a la cama.

—Fue un gran placer —dice dejando la ropa junto a mí—. Aquí tienes tu ropa. Debes tener hambre.

—No, en realidad yo…

Mi estómago se queja y me ruborizo. Justo en este momento tenía que sonar, definitivamente no es mi día de suerte.

—Creo que tu estómago no dice lo mismo. Te haré algo de comer.

¿Él cocinará? Estoy segura de que estamos en un hotel cinco estrellas, puede pedir lo que sea.

— ¿Tú cocinas? —pregunto, espero que sea bueno en la cocina sino ni aunque esté a punto de morir de hambre comeré. Es más, no estaría nada mal tirárselo en la cara, así lamentará no haber pedido algo para mí.

—Sí, ¿sorprendida?

—Tal vez un poco –confieso, consciente del tono rosa que toman mis mejillas. Espero que no se dé cuenta.

Sonríe.

—Eso es porque no me conoces.

Se sienta en la cama y me mira.

—Eso es porque no me interesa saber absolutamente nada sobre ti –respondo con una mirada feroz

Me salvó la vida, pero eso no cambia absolutamente nada. Todavía recuerdo que él es cómplice de Him, él lo ayudó a matar a los nephilim hace trece años, a mis padres…

— ¿Qué te he hecho para que me odies tanto?

¿No sabe? Estoy anonadada... ¿Qué me ha hecho? ¿Qué me ha hecho? ¿Existir, tal vez?

—Tú eres cómplice de Him. Him mató a mis padres y no dudo que tú estuvieras implicado en su muerte. ¿Necesitas más razones para que te odie?

Me parece ver un rastro de tristeza en sus ojos, pero sólo estoy imaginando cosas. Ahora que lo pienso no conozco muy bien a Butch, nos encontramos unas pocas veces antes, pero aun así nunca ha peleado contra mí. Siempre se marcha. Además de ser el secuaz de Him, no tengo otra razón por la cual odiarlo. ¿Por qué este chico será tan raro? Butch se acerca peligrosamente a mí.

—Tienes toda la razón, lo merezco –se acerca aún más y susurra en mi oído— Ódiame, Bellota.

Lo último me hace estremecer, sorprendiéndome de mi reacción. ¡Golpéalo, Bellota! Aléjalo de ti. Sin embargo, no puedo hacer lo que me ordeno, simplemente no puedo. Antes de que si quiera pueda decir algo, para mi alivio él se aleja. Dejo salir el aire que no sabía que estaba reteniendo. ¡Dios! ¿Qué me ha hecho?

—Iré a cocinar. Mientras, puedes vestirte, si es que no quieres quedarte así por supuesto –dice esbozando una sonrisa depravada.

¡Pero que pervertido es! Me pone tan nerviosa. Tal vez si…

— ¿De verdad puedo quedarme así? Es que hace tanto calor –digo mordiéndome el labio inferior con supuesta preocupación. Él quiere jugar… Bien, juguemos. Butch no dice nada. No quita su intensa mirada de mí. Creo que me he metido en la boca del lobo.

—Eres tan tierna –dice. Mi mandíbula cae. Está bien, no me lo esperaba. Por lo menos sé que no se le abalanza a cualquier chica que se le insinúa. Mi cara de asombro lo hace reír— ¿Quieres ayuda para vestirte?

— ¡NO! Ahora ve a cocinar –le grito. Estoy segura de que estoy tan roja como un tomate. Se va a la cocina riéndose hasta que desaparece tras la puerta. ¡Se está burlando de mí!

Se asoma por la puerta.

— ¿Segura de que quieres comer? Me habías dicho que no.

—Sí tengo mucha hambre.

—Bueno, en ese caso pediré algo para comer. Tal vez no te guste como cocino. En realidad nunca he cocinado, esta sería mi primera vez –dice.

— ¡Quiero que tú cocines! –respondo rápidamente sin siquiera pensarlo. Es probable que si no está ocupado con algo, no pueda vestirme nunca.

—Si tú me lo pides, ¿cómo negarme?

Butch se va sin protestar, más bien… Estaba sonriendo. ¿Eso era lo que quería? Que le pidiera que cocinara. ¿Cómo puede existir alguien tan irritante en este mundo? ¡Es un idiota! Un momento, ¿dijo que es la primera vez que cocinará? Tal vez debí pensarlo mejor. De repente siento unas inmensas ganas de saber que está cocinando. Me visto debajo de la sábana por precaución, luego trato de levantarme y casi me caigo, me sostengo del espaldar de la inmensa cama. Mi cuerpo se siente tan pesado y débil. Me quedo sentada en la cama esperando a Butch. Un delicioso olor se filtra por mi nariz, estoy extasiada. Butch aparece con un plato de panquecas. Se sienta junto a mí. Demasiado cerca para mi gusto, pero no le doy importancia.

—Admira mi obra maestra –dice orgulloso. Eso lo decidiré yo. Observo las panquecas, huelen bien, se ven bien. Ahora la pregunta es… ¿Sabrán bien?

— ¿Vas a comer? –pregunta.

— ¿Ya las probaste? ¿Qué tal saben?

—No lo sé, yo no como –responde. ¡Oh! Igual que Brick.

—Y si… —Butch me mete un pedazo de panqueca en la boca haciéndome callar. Lo pruebo y… Es tan ¡delicioso! No puedo creer que sea la primera vez que cocina. Okay, ahora sí lo envidio.

— ¿Qué tal… te parece? ¿Sabe bien? –pregunta Butch un poco tímido, se ve tan lindo así, es como si le importara que me guste. Bueno, debe querer saber qué tal está, es lo primero que cocina después de todo. Siendo un ángel caído debe ser más viejo que esta ciudad, todavía no puedo procesar que sea la primera vez que cocina. ¡Y ni siquiera lo prueba!

—Butch. ¡Está delicioso! Son las panquecas más ricas que he probado en toda mi vida. Oh, Burbuja. Definitivamente tienes competencia –respondo—. Desearía tanto que pudieras probarlas.

Butch Sonríe.

—Me basta con que te gusten.

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Bellota no asistió a clases. Pensamos que llegaría tarde, pero nunca llegó. Acaban de terminar las clases. Estamos yendo a casa de Burbuja, tal vez Bellota esté allí. Papá llegará tarde del trabajo así que no le he informado del cambio de planes y siendo sincera, no lo haré. Veo a Brick caminar, seguro de cada paso que da con su gracia habitual. De repente recuerdo lo que me dijo ayer en la fortaleza…

Brick, ¿no hay una forma de dejar de ver el aura? Ver una luz rodear a cada persona con la que me encuentro, simplemente es extraño –digo.

No te preocupes por eso. ¿Puedes ver mi aura en este momento? –Asiento respondiendo a su pregunta— Ahora fija tu mirada en ella e imagina que desaparece. Al volverte un nephilim tu mente se hizo más fuerte, logrando hacer cosas que antes no podías hacer. Aunque, siempre fuiste un nephilim, sólo que esa parte de ti estaba dormida… ¡Vamos inténtalo! –me anima.

Hago lo que él dijo, veo su aura fijamente e imagino que desaparece. Parpadeo al ver lo que ocurre, el aura de Brick se va difuminando hasta desaparecer. ¿Me acostumbraré algún día a hacer esto?

Muy bien, ahora para volver a ver el aura de las personas sólo tienes que imaginar que aparece. Poco a poco lo irás dominando hasta el punto en donde sólo tendrás que pensarlo para que ocurra.

Debo admitir que Brick ha sido un buen maestro conmigo. Lo miro e imagino que su aura reaparece, lo cual ocurre apareciendo en un brillante blanco, su aura me tranquiliza desde la primera vez que la vi en el bosque. Mi mano brilla de un tono rosa, ¿por qué el lobo me habrá puesto este color? Tendré que preguntárselo la próxima vez que lo vea. Observo a Burbuja que nos está guiando hacia su casa, desde esta mañana su ánimo está por los suelos. El aura de ella es de un vivo azul claro, pero hoy está opaco y frío, muy diferente al que vi ayer. Debe ser su preocupación por Bellota. Observo los carros pasar, en el interior puedo ver el aura de sus conductores… La variedad de colores y tonos que se encuentran, como debe ser el aura de un ser humano. Dirijo mi vista al suelo, realmente espero que Bellota esté en casa.

Llegamos a la casa de Burbuja y me decepciono, todavía no he sentido la presencia de Bellota, lo más probable es que no esté. Observo su casa, no es muy diferente a la mía, tal vez sea porque no vivimos tan lejos, sólo algunos detalles son distintos como el techo de la casa, las ventanas tienen la forma de una rectángulo alargado hacia arriba de forma vertical, en realidad hace que la casa se vea más elegante. En cambio las ventanas de mi casa tienen la forma de un rectángulo colocado de forma horizontal y no es alargado. Entramos a la casa, es aún más bonita desde adentro.

— ¡Bellota! –grita Burbuja dejando las llaves en la mesa.

No hay respuesta.

— ¡Bellota! –vuelve a gritar Burbuja más fuerte lastimando mis oídos debido a que mis sentidos son más agudos. Mis manos se van rápidamente a mis orejas y hago una extraña mueca de disgusto.

— ¿Qué sucede? Espero que sea importante, estaba durmiendo –Bellota baja las escaleras, su cabello está despeinado y su ropa arrugada. Sí estaba durmiendo. Al verla me pega una ola de alivio y alegría. ¡Está bien!

— ¡Bellota! –Burbuja se abalanza sobre ella en un fuerte abrazo— ¿Por qué me asustas así? –Las lágrimas de Burbuja comienzan a brotar— No contestaste tu teléfono, tampoco viniste a dormir anoche. ¿Dónde estabas?

Todos nos sentamos en la sala, excepto Bellota que se quedó parada. Ella parece dudar en hablar.

—Ayer fui atacada por sirvientes de Him. Logré acabar con ello, sin embargo no sé por qué me desmayé y desperté esta mañana en el bosque –hace una corta pausa y continua—. Eran las nueve cuando desperté, decidí no ir al colegio y regresar a casa, estaba muy débil… Todavía lo estoy; y por lo de mi teléfono, bueno, lo olvidé en la fortaleza.

—No puedo creer que Him hiciera eso –digo asombrada y preocupada por Bellota. Dormir en el bosque no es nada cómodo. Y su pelea con los sirvientes de Him… ¡Gracias a Dios que está bien!

—Oh, Bombón. Eres tan ingenua. No has cambiado nada –dice Brick desde un sillón. ¿Qué pretende decir con eso?

—No es como si me conocieras desde antes –contesto enojada por su comentario. ¿Por qué habla como si lo hiciera? Es como si conocieran cosas de mí que ni yo misma sé.

—Bombón… Sí lo hace, en realidad todos lo hacemos –dice Bellota sentándose junto a mí, cuando lo hace olor a ropa limpia invade mi nariz, también puedo olfatear jabón y ese otro… Sólo lo he sentido una vez y fue ayer cuando Butch apareció. ¡Es el olor de Butch! Creo que Bellota nos dijo sólo una parte de la historia, pero no puedo pensar en eso ahora. ¿Por qué dicen que me conocen desde antes? Es cierto que les tengo confianza y me sorprende tenerla tan rápido, sólo los he conocido desde ayer, pero… Decir que me conocen desde antes. ¡Están bromeando! Sí eso es.

— ¿Por qué dices eso Bellota? –digo negando con mi cabeza.

— ¿Recuerdas los primeros tres años de tu vida, Bombón? –esta vez es Burbuja la que habla. Ya no está llorando, en su lugar se ve muy seria. Wow, ¿cuándo me volví el centro de atención? Es cierto, no recuerdo nada de los primeros tres años de mi vida. Nunca me he preguntado por qué.

— ¡Eso no dice nada, hay mucha gente que no recuerda su niñez!

—Pero absolutamente nada. ¿No te parece extraño? –Burbuja tiene un punto. Antes de que pueda responderle Bellota habla.

—Dime cómo era tu mamá, Bombón.

—Bellota –le dice Brick para que no siga.

— ¡No! –grita Bellota levantándose del sofá— ¡Qué me diga cómo era su mamá! –me mira fijamente, no sé qué hacer o qué decir. Su aura se torna de un verde más oscuro de lo habitual. Está alterada, tal vez enojada. ¡No sé! Todavía no soy muy buena en esto; ¡tampoco sé cómo era mi mamá! ¡No lo sé! –No respondes porque no lo sabes. ¿Te digo una cosa? Yo sí sé cómo era ella. Qué extraño, ¿cierto? ¿Tú no acabas de llegar aquí tan sólo hace dos días? Sin embargo…

— ¡Bellota basta! –le corta Brick claramente enojado. Veo mi pantalón y está un poco mojado. No entiendo, ¿por qué está así? Entonces caigo en cuenta de que… ¡Son mis lágrimas! ¡Estoy llorando! ¿Cuándo sucedió?

Me levanto del sofá. Todos me miran.

—Lo siento, Bombón. Creo que me dejé llevar. Yo… —dice Bellota arrepentida de sus palabras.

—Brick… ¿Por qué no recuerdo nada? –digo mirando el suelo, mi voz suena más débil de lo que pretendo. ¡Quiero saber por qué no recuerdo! ¿Qué sucedió hace trece años? ¿Mi mamá realmente murió en un accidente de automóvil como me dijo papá? Tengo miedo, miedo de que mi vida haya sido una mentira todo este tiempo. Necesito saber la verdad, lo necesito. Alzo la vista, yo me esperaba una mirada apenada, tal vez por la situación en la que me encuentro, pero en cambio Brick me mira de una manera tierna, me hace sentir que no estoy sola en esto… Que él me entiende. Que aunque todos me den la espalda, él estará ahí para mí. Nunca alguien me había hecho sentir así. ¿Cómo con sólo una mirada… me puede decir tanto? Brick se levanta del sillón y avanza hacia mí. Sus fuertes brazos me rodean en un cálido abrazo, dejándome desconcertada. Siento su respiración en mi cuello y de un momento a otro, el miedo se ha ido, ya no me siento confundida con todo lo que ha sucedido, los nephilim, los ángeles… Nada de eso importa ya. Mi brazos lo rodean abrazándolo fuertemente, me aferro a él no queriendo dejarlo, siento que si lo hago… El miedo volverá y que esta cálida sensación se marchará con su regreso. Necesito a Brick y mucho.

*Te diré qué sucedió hace trece años*

Dice él en mi mente.

*No me dejes Brick*

*Nunca lo haría… Nunca lo haré, Bombón*

Sus palabras me reconfortan, sé que él nunca me mentiría. Nos sentamos en el sofá deshaciendo el abrazo. Para mi asombro y alivio el miedo no regresa.

—Tú vivías en esta ciudad junto con tus padres. Yo siempre te protegía, siempre jugabas con Burbuja, Bellota y Boomer, otro nephilim –Burbuja se entristece al escuchar su nombre— Him nos atacó y varios guardianes murieron, entre ellos tu mamá –sabía que no había muerto en un accidente… La mató Him. ¿Cómo puede ser alguien tan cruel y cínico? Brick continúa—. Tu padre decidió que estabas en peligro en esta ciudad, así que te sacó de Scofland para que Him no los pudiera encontrar, él sabía que tarde o temprano regresarían lo quisiera o no. Bloqueaste esos sucesos, olvidando todo lo que sucedió antes de mudarte de aquí, olvidando a tu mamá, olvidándonos a nosotros.

Puedo ver la tristeza de todos, no los quería olvidar, por lo menos no a ustedes.

—No te preocupes, Bombón. Poco a poco recordarás –Burbuja me da una de sus agradables sonrisas.

Eso espero... Veo el reloj de mi muñeca. ¡Oh, Dios, papá llegará pronto a casa! Ayer llegué tarde sin avisar, hoy no puedo hacerle lo mismo.

—Debo irme.

Me levanto del sofá y me dirijo a la salida, Brick me sigue.

—Déjame adivinar… ¿Tu padre? –dice él. Asiento apenada— Él sabe todo, Bombón. Ya no tienes que mentir, puedes llegar tarde si quieres. Sabe que estás conmigo.

Lo sé, pero quiero llegar rápido para hablar con él. Niego con la cabeza.

—Necesito hablar con él.

Abro la puerta, Burbuja y Bellota están paradas junto a Brick.

—Adiós, nos vemos mañana –les digo, de repente siento ganas de abrazarlas, así que lo hago. Corro hacia Burbuja y la rodeo con mis brazos.

—Gracias –digo, cuando me alejo está sonriendo. Recuerdo al chico, Boomer y su tristeza cuando Brick dijo su nombre. ¿Qué habrá pasado con él? Abrazo a Bellota.

—De verdad, discúlpame por lo que dije.

—No tienes que disculparte. Tenías toda la razón –me alejo mirándola—. Sólo… Me negaba a creerlo.

Bellota niega con su cabeza fuertemente.

—No, no tienes que ser tan buena, Bombón. Fui dura, habían otras maneras de hacerte entrar en razón, pero yo…

La interrumpo.

—Es cierto, fuiste dura. No obstante, me abrió los ojos, ¿no? –Le sonrío— Ya no te lamentes más Bellota, ya pasó.

No quiero que Bellota esté mal por mi culpa. A veces las personas decimos cosas, sin pensar en los sentimientos de los demás. Sé que no quiso herirme, ella debe estar muy estresada por todo lo que ha sucedido y posiblemente por lo que sucederá. Camino hacia la puerta y me detengo.

—Ahora sí me voy.

— ¿Y mi abrazo? –escucho decir a Brick con cara de perrito triste, lo que lo hace ver extremadamente tierno. ¿Cómo puedo decirle no cuando hace eso? Él debe saberlo, debe conocerme más de lo que creo. ¿Tanto me parezco a cuando tenía tres años?

—En tus sueños –digo saliendo de la casa, Brick se despide y cierra la puerta detrás de mí.

—Antes nunca me decías que no cuando hacía eso, decías que era muy tierno –murmura mientras caminamos a mi casa.

—Créeme, lo sé. Tuve que negarme en contra de mi propia voluntad.

¿Por qué dije eso en voz alta? Brick sonríe.

— ¿Me estás diciendo que soy irresistible?

En su rostro se dibuja una sonrisa pícara. ¿Irresistible? JA.

—Por supuesto que no, además, ¿por qué me sigues? Creo que sé llegar a mi casa yo sola –murmuro.

—No entiendo, otras chicas morirían por ser seguidas por mí y tú simplemente me rechazas.

Me río. ¡Qué arrogante es!

— ¿Cuáles chicas, Brick?

Se detiene y me mira como si hubiera dicho algo muy estúpido, muy, muy estúpido.

—Mira a tu derecha, a la chica de cabello negro caminando con su perro.

Veo a la chica y camina con su perro tambaleándose de un lado a otro moviendo su trasero coquetamente, la chica se detiene y le guiña un ojo a Brick.

—Eso no dice nada, sólo es una chica –le digo.

Por Dios, es sólo una chica. No es como si todas las chicas que se encuentran ahora estén tratando de llamar su atención.

— ¿Eso crees? Mira aquella chica con anteojos sentada en la parte de afuera de aquel restaurant.

Señala el restaurant y ubico a la chica, ella está viendo fijamente a Brick mientras se come una papa frita seductoramente. ¡Es cierto! Comienzo a observar a mi alrededor y casi todas las chicas están coqueteando con Brick tratando de llamar su atención. ¿Cómo no me había dado cuenta antes? Es taaaaaan obvio.

— ¡Oh Dios, la ciudad está infectada de zorras!

Brick se ríe.

—No las culpo, soy demasiado irresistible –bromea, haciéndome reír.

—Lo que tú digas, chico irresistible, sigamos tengo que llegar a mi casa.

Asiente con una sonrisa. Debe ser por lo de chico irresistible. Seguimos caminando.

—Brick, ¿sabías que eres un pésimo custodio?

Me mira desconcertado por la pregunta.

— ¿Por qué dices eso? –dice dramáticamente fingiendo estar dolido, haciendo que me ría, de nuevo.

—Bueno, ayer dos hombres me siguieron. No sé qué querían pero no era bueno, así que tuve que arreglármelas por mi cuenta y mientras hacía eso adivina qué… No te vi por ningún lugar.

¿Dónde se supone que estaba en ese momento? Estaba tan aterrada.

—Lo lamento –se disculpa.

—No tienes que disculparte, Brick. No tuviste la culpa, además no me sucedió nada.

—No, Bombón. Yo hice que esos hombres te siguieran –pongo mi mejor cara de no entiendo nada y continúa—. En realidad no eran reales, hice que los imaginaras, nunca estuviste en peligro, Bombón… Necesitaba llevarte al bosque y eso fue lo que se me ocurrió. No podía pedirte que me acompañaras a un lugar que te aterraba sin siquiera conocerme. No aceptarías y yo no te obligaría.

No puedo creer lo que me está confesando, ¿fue él? ¿Cuándo pensaba decírmelo?

— ¿También fue tu culpa que me cayera? ¡No puedo creerlo!

—Eh… No, esa fuiste tú. Nunca me imaginé que te caerías.

¿Fui yo? Oh, demonios. No debí preguntar sobre esa parte. Brick se detiene de golpe y me coloca detrás de él protectoramente. Veo los ojos de Brick y éstos están oscuros. Algo está mal, Brick está tenso. Sigo su mirada para encontrar la causa de su repentino comportamiento. Él está viendo a un hombre parado frente la puerta de mi casa. Si las miradas mataran, definitivamente el hombre ya estaría muerto. No sé qué le sucede a Brick, ese hombre se ve normal. De repente me pega una ola de energía que me hace estremecer, es algo oscuro, peligroso. Es ese hombre. Aprieto el brazo de Brick. La única separación entre el hombre y nosotros es el jardín de la casa lo cual me hace querer correr como una loca. Decido no hacerlo, entonces trato de ver el aura del hombre, pero no puedo.

*Brick. ¿Por qué no puedo ver el aura de ese hombre? ¿Qué estoy haciendo mal?*

Hablo en su mente.

*No te preocupes, nada está mal contigo, Bombón… Ya conoces a los ángeles, nephilim, ángeles caídos y humanos… Ellos no son los únicos seres que existen, también hay otros que no poseen aura. El hombre que tienes al frente es uno de ellos*

Observo al hombre. Brick todavía lo está mirando fijamente. El hombre no reacciona ante su mirada como una persona con un mínimo de cordura lo haría, sólo lo mira con una sonrisa maliciosa que puedo jurar no tenía antes.

*¿Quiénes son esos otros seres, Brick?*

¡Qué diga pie grande! ¡Qué diga pie grande!

*Son demonios… … Bombón, te presento a… Him*

Me quedo en shock… No es pie grande…

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¡Hey! ¿Les gustó? Espero que sí n.n

Ahora como ya terminaron de leer este tedioso capítulo pueden ir a comer, si tienen hambre, porque yo sí y eso es lo que haré.

¡Nos vemos!

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