Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, salvo los que cree para esta historia. La historia es mía.


Capítulo 4

Pov Bella

Concluyendo ese primer fin de semana con Esme y Rosalie, la semana me tenía un montón de sorpresas. Sobre todo porque no había ido a una escuela como a la que iba Rosalie antes, no estaba acostumbrada a levantarme tan temprano y mucho menos estaba acostumbrada a arreglarme tanto. Cuando vivía en la granja con los Brown, me mandaban con sus otros dos hijos a la escuela de campo, la cual trataba de una especie de granero con mesas y asientos de paja, sin contar el olor de animal. No tenía mucha memoria de las familias o parejas que me habían adoptado al principio. Nunca llegaba a tomarles cariño, la mayoría esperaba respuestas de mi parte y que colaborara con ellos, querían que sea como ellos y yo se las hacía bastante difícil.
La diferencia entre todas esas familias y la pequeña familia de las Hale, era que ellas me trataban con más respeto que los otros adultos. Esme era consciente de que yo era una niña, pero también era consciente de que yo era una persona y al igual que ella merecía respeto y ella estaba dispuesta a dármelo.

Era miércoles y Rosalie me había convencido de almorzar en la escuela. Emmett y Alice se nos unieron a la hora del almuerzo y elegimos una mesa junto a la ventana que daba al patio.

– Odio esto. Y todavía nos quedan como cuatro años aquí– se quejaba.

– Suerte que yo termino en un año– sonrió Emmett dándole un mordisco a su manzana. Rosalie rió y se enfrascó en una conversación con él acerca de deporte, supuse que Emmett iba a unirse al equipo de la escuela.

– ¿Vas a ser porrista Bella?– me preguntó Alice mientras hacía un dibujo en su cuaderno, siempre tenía el cuaderno a mano.

– ¿Porqué lo llevas a todos lados?– pregunté señalando el cuaderno. Ella sonrió y lo cerró.

– Es como mi caja de memoria. Hay cosas que no quiero olvidar, entonces las dibujo. O también hay cosas que me gustaría tener o haber vivido y también las dibujo.– asentí. Miré a Emmett encontrándome con su mirada, siempre que estábamos juntos los cuatro, o incluso con Edward lo encontraba mirándome.

– Voy al baño– dije poniéndome de pie y saliendo del comedor sintiéndome incomoda.

Me quedé mirándome al espejo del baño por varios minutos hasta que un grupo de chicas entraron riendo y hablando sobre sus planes del fin de semana. ¡Pero si apenas estábamos a miércoles! Me lavé las manos y salí antes de explotar por esa estúpida situación.

Ese día por la tarde, fuimos a comprar ropa ya que el domingo no pudimos por la tormenta. Alice se mostró entusiasta y comprensiva a la hora de ayudarme a elegir la ropa. No necesité aclararle de nuevo que no quería ni vestidos ni faldas, ella los evitó por completo. Rosalie en cambio, si buscaba en esa zona.

– Estaría bueno que al menos tuvieras dos faldas o un vestido para alguna ocasión especial, Bells. ¿No te gustaría?– dijo mostrándome unos modelos. Me encogí de hombros y fui al probador con los jeans y remeras que Alice había encontrado para mí.– Al menos pruébate uno para saber cómo te queda…– me siguió Rose.

Con un gran esfuerzo de voluntad por mi parte, accedí a probarme el vestido. Solo me lo puse, y me fijé que me quedara bien el talle y luego lo lancé por la puerta del vestidor hacia Rosalie que estaba del otro lado. Ésta no tardó en quejarse y me reí saliendo conforme con las prendas que había elegido.
Esme nos recibió en casa con una merienda en base a leche chocolatada y galletitas hechas por ella. De vez en cuando la veía sonriendo en nuestra dirección, poco después comprendí que en realidad me sonreía a mí. Edward y Emmett llegaron con Carlisle un rato después, Carlisle fue a hablar con Esme y Edward y Emmett se unieron a nosotras.

– ¿Fuiste a ver al entrenador?– preguntó Rose a Emmett.

– Sí, me cayó bien aunque creo que sólo fue para que aceptara quedarme en su equipo. El tonto no entendió que yo iba con esas intenciones– rió.

Edward me miró de soslayo y yo le sonreí.

– ¿Cómo estás?– pregunté. Él me sonrió en respuesta y yo correspondí a su sonrisa.

No había mucho de qué hablar, no era muy sociable y Edward me hacía sentir tranquila, ése era uno de los principales motivos por los que elegía hablar con él.

Al otro día después de la escuela, Esme y yo nos enfrascamos en pintar algo. Ella al principio me hizo pintar sólo líneas o manchas para que entrara en confianza con el pincel y la pintura.

– Muy bien Bella– me sonrió– ahora sí podemos empezar a pintar de verdad.

– ¿Qué debo pintar?– no tenía idea qué podía hacer en esa hoja blanca.

– Podrías empezar haciendo algo que te haya hecho feliz. A veces solo empiezas pintando algo y luego simplemente toma forma. Anda, sin miedo, si te equivocas puedes empezar otra vez.– me instó. Sonreí apenas y hice lo que pude según me lo indicaba mi cerebro.

A los minutos ya tenía una silueta en la hoja. Frunzo el ceño y sigo pintando, en ningún momento miro la hoja de Esme por miedo a sentirme un fracaso.

– ¡Bella eso es precioso!– aprecia Esme luego de varios minutos. Muevo la cabeza a un costado y miro tratando de identificar lo que he pintado.

– ¿De verdad?– pregunto poco convencida.

– ¿Es un carrusel, no es así?– No tiene que preguntarlo dos veces. La imagen que tengo frente a mi toma forma y me dejo ir por el recuerdo que me trae.

"– ¿Sabes quién es la persona de la foto? – la señora Robbins estaba a un lado, apoyada sobre una de las paredes.

Volví la mirada a la foto, la imagen era de una niña sonriendo con cabello corto. Me encogí de hombros sin sentir necesidad de responder.

– ¿Sabes quién es?– volvió a insistir. La señora Denali, al ver que yo no respondía contesto por mí– eres tú, Isabella.

Me aparté de forma brusca de la mesa, la señora Robbins estuvo a mi lado en menos de un segundo y me sostuvo por los hombros.

–Bella, ya. Tranquila. – negué con la cabeza frotando mis ojos con fuerza. La señora Robbins me tomó en brazos sacándome de la habitación. La golpee con todas mis fuerzas hasta que me dejo en el suelo y corrí. Comencé a correr sin detenerme a ver atrás. No quería recordar. No quería saber quién era esa niña. No era yo. No es que hubiera alguna diferencia entre esa niña y la de ahora.

Recordaba cuando me habían tomado la fotografía. Recordaba el carrusel. La recordaba a ella sonriendo. Recordaba a esa niña sonreír también. Y también había decidido olvidarla. Porque nunca pude sonreír así otra vez.

Esa era una de las cosas que añoraba de esa niña, de ser niña. Ser inocente hasta en las cosas más pequeñas. Sin importar nada. Nunca volvería a ser igual."

Contuve el aliento y comencé a hiperventilar. Quería quitarme ese recuerdo de la cabeza, quería olvidarlo todo. Con fuerza comencé a descargar toda la impotencia en el dibujo, dándole fuertes pinceladas. Esme intentó detenerme y me apartó en el momento que arranqué la hoja.

– Bella, tranquila, detente. No pasa nada, cielo. Estoy aquí contigo, nena– Esme no se rindió. Me sostuvo fuerte y me abrazó para detenerme. Comencé a llorar, sintiéndome débil de nuevo. Dejé que me abrazara, ya no tenía sentido seguir actuando así. Esme me llevó dentro de la casa haciéndome masajes en la espalda con una de sus manos, me dejó sentada en el sofá y me ofreció un vaso de agua.

– Preciosa, lo siento mucho– dijo acariciándome la mejilla. Hipaba a causa del llanto y de no ser por ella de seguro ya estaría a quilómetros de aquí.

– Lo siento yo– respondí al encontrar mi voz dejando el vaso en la mesita ratona.

– Oh no, mi niña.– me abrazó de nuevo arrullándome con una melodía que no conocía. A quien quería engañar, no conocía ninguna canción.

– No tienes que disculparte de nada, tú no tienes la culpa de nada, Bella. Eres una niña preciosa, buena y adorable. Te prometo que mientras estés conmigo nada malo va a pasarte, ¿confías en mí?– con uno de mis dedos sequé la última lagrima y pude mirarla directo a los ojos.

– Si– respondí con total honestidad. Ella no aflojó su abrazo y yo no quería que se vaya. Me sentía segura.

El viernes luego de la escuela, Emmett vino con nosotras y Alice no se quedó atrás. Edward tenía sesión con Esme y como ella y Carlisle se llevaban bien, ofreció darle la sesión en el despacho de su casa. Rosalie me había dicho que Esme también tenía pacientes que iban a su casa para una consulta, Edward era de los primeros que yo veía ir a una de esas consultas.

En el camino, Alice le habla a Rosalie sobre los rumores que escuchó acerca del baile de primavera. A Rose se le enciende la mirada y comienza a contarle sobre los bailes de años anteriores, siguiendo a su paso y levantando la mirada, vuelvo a encontrarme con la de Emmett observándome. Me encojo de hombros sintiéndome como una niña pequeña y luego suspiro.

Cuando llegamos, Rosalie dijo que iba a cambiarse. Alice y Emmett se sentaron en el sofá sin sorprenderse de que Edward estuviera allí, la única sorpresa era verlo con un cartón que tenía instrucciones sobre el habla con señas.

– No tienes opción.– le sonreí. Edward me miró desganado y por primera vez me sentí rechazada. Me aparté de ellos y me dispuse a subir a mi habitación para dejar mi mochila. Escuché la voz de Esme y la de Carlisle cuando pasaba por su oficina. Sabía que estaba mal escuchar a escondidas, pero no era la primera vez que me ganaba la curiosidad. Me quedé de pie a un lado para que no me vieran con la puerta entreabierta y seguí escuchando.

– ¿Estás segura de lo que estás haciendo?

–Nunca he estado tan segura. Me necesita. Y estoy haciendo algo que nadie se atrevió a hacer antes. Ella confía en mí, y ha progresado mucho. Ella me necesita. – la voz de Esme era insistente.

–Estás arriesgando mucho.

– ¿Y qué importa eso? Ellos nunca se arriesgaron, nunca siguieron intentando. Si yo no la ayudo, nadie más lo hará.

Escuchar esas palabras me ponía la piel de gallina. Sentía los nervios a flor de piel y lo único que quería hacer era huir, huir otra vez.
No me costaba adivinar que hablaban de mí, ¿por qué Carlisle se metía? ¿Qué sabía él acerca de lo que Esme hacía?
Siguiendo mis instintos, caminé de regreso al living donde Edward Emmett y Alice estaban sentados y hablando del lenguaje de señas, dejé la mochila a un lado del sofá ignorándolos y traspasé la puerta.


La historia va tomando forma. Edward deberá aprender el lenguaje de señas quiera o no. ¿Qué pasa con Bella? ¿A donde se fue? No diré mas nada. El próximo cap será un Pov Edward para saber lo que pasa por su cabeza ...
Gracias por leer y ya saben que tengo un grupo de FB "Fanfics Twilight by Jenn", el link tambien está en mi perfil de fanfiction. Hasta lueguitoooo :D