Hi! Aquí otra vez!
Les dejo otro cap de Inocencia... y me parece que a este paso puede que suba otro... es decir, que la continue...
Es que adoro escribir en este fic!
Les agradezco a todos por los reviews! y este cap va dedicado en especial a haruno-fan!
Kisses!
Enjoy the story!
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Inocencia: cap extra
"El mundo según los ojos negros"
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Se despertó y lo primero que sintió fue la calidez del aliento de su mujer, de sus cuerpos tan íntimamente entrelazados.
Eran en esos momentos, bien de madrugada, en los que se permitía a sí mismo deleitarse de su compañera y agradecer a quien fuera por haberla puesto en su camino; por haberlo obligado a ir a ese club y encontrarla.
Porque Sasuke Uchiha podía estar enamorado hasta los huesos, pero tampoco iba a andar soltando frases cursis cuando había muchas otras formas de declararle a Sakura lo importante que era en su vida… maneras mucho más placenteras que un par de palabras…
Pero no quitaba el hecho de que no las pensara. Amaba con locura a la mujer que dormía entre sus brazos. Y ni quería imaginarse separado de ella. Esa sola idea le causaba un malestar tan grande…
La observó detenidamente. Sólo cuando la mujer dormía él podía hacerlo a su gusto, despierta ella no lo dejaba. Y si bien no lo entendía completamente, intuía. Y mucho.
Había algo que Sakura no le había contado, algo que la lastimaba y que por ende lo lastimaba a él.
Sí. Él no andaba soltando declaraciones de amor telenovescas pero todo lo que afectaba a la pelirosada lo afectaba a él. Era así de sencillo, era así de profundo el amor que sentía por la Haruno.
Se moría por saber qué era lo que tanto le carcomía, pero por orgullo no le preguntaba…y por confianza. Esperaba atento cualquier indicio que le dijera que ella estaba lista para hablarlo con él…. Sin embargo hacía ya tiempo que convivían y hacían más que convivir sin que ella le soltara palabra alguna.
Suponía que el dolor de su mujer era aún más grande de lo que a veces lograba vislumbrar en sus ojos claros. Y le jodía soberanamente no saber qué hacer.
Miró al techo y suspiró. La noche había sido increíble, adoraba la forma en que el cuerpo femenino reaccionaba ante cada una de sus atenciones. Y siempre anhelaba más. Pero no podía sacar de su cabeza las lágrimas ni el dolor en los ojos de Sakura. El sólo recuerdo de su llanto compungido lo laceraba. Fue tal la desesperación que sintió al notar que el llanto no cesaba que sólo se le ocurrió llevarla a la ducha, consolarla, besarla, hacerle sentir que él nunca iba a dejarla. Y como un idiota terminó llorando, y fue ella la que al final lo consoló.
Volvió a suspirar. No recordaba la última vez que había derramado lágrimas, pero el verla desconsolada lo afectó de una manera que jamás habría podido imaginar.
"Nena nunca me dejes" le dijo en un susurro a la vez que intensificaba el abrazo. Ella, aún dormida, dejó escapar en un suspiro su nombre y su pulso se aceleró.
"Dios! Te amo demasiado" pensó. Si sólo saber que ella soñaba con él era capaz de robarle una sonrisa….
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"Mamá! Ya basta!" escuchó como Sakura se quejaba. y no era la primera vez que lo hacía. Saber que hablaba con su madre le generaba curiosidad. No sabía prácticamente nada de la familia de su mujer, mientras él ya se la había presentado a sus padres y a su hermano.
Lo único que ella le había dicho era que tenía una hermana menor, un padre al que adoraba y una madre a la que quería pero con la que coincidía en poco. Ah! y que la señora Haruno llamaba día de por medio, siempre a la misma hora y que ni bien sonaba el teléfono Sakura se desvivía por atender. Y por más veces que había intentado atender él, de alguna forma ella se las arreglaba para ganarle.
Al principio creyó que sentía vergüenza de decirle a sus viejos que vivía con él, después de todo cuando la conoció ella era virgen.. y tal vez su familia era muy conservadora con respecto a las relaciones premaritales.
Crease o no, pero el Uchiha tenía muy claro que se iba a casar con Sakura, sólo le faltaba "comunicárselo".
Sonrió al ver la mueca de disgusto de la joven y se le ocurrió una forma divertida de entrometerse. Recorrió su cuello con besos húmedos y el sentirla estremecerse entre sus brazos no hizo más que excitarlo. Sakura jadeó y el rió. Escuchó como su suegra, gritaba al otro lado de la línea, sin dudarlo tomó el teléfono y respondió: -Con Sasuke Uchiha, el novio señora-
La mujer lo miró con horror y luego con enojo, pero no le importaba, al fin iba a tener "la tan temida" conversación entre suegra y yerno.
Conversó con la mayor de las Haruno por casi dos horas, y por esa charla pudo deducir que se trataba de una mujer alegre, un tanto superflua pero jovial. Quedaron en conocerse el sábado entrante, la familia Haruno le intrigaba.
"Naoko, Aya y Kentaro" se dijo a sí mismo, el colmo sería olvidarse de los nombres.
Cuando la vio aparecer en la cocina le dijo que el sábado irían a visitar a su familia… pero jamás pensó que eso la haría infeliz. Sakura no podía contener el llanto descontrolado que la atacó repentinamente, y también lo atacó a él. La abrazó con fuerza, pero el cuerpo femenino no dejaba de convulsionar entre sus brazos.
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-Buen día- la recibió y ella le regaló una sonrisa melosa.
-Buenos días Sasuke-kun…- si había algo que adoraba de Sakura era la forma en la que pronunciaba su nombre, como si con ese "Sasuke-kun" estuviera venerándolo. La besó con pasión, con amor. Nunca se cansaba de sus labios y sospechaba que jamás iba a cansarse, no mientras estuviera vivo.
La tumbó en la cama y comenzó a repartir besos por su cuerpo. Saborear las cumbres femeninas le parecía la mejor manera de iniciar el día. Los pechos de Sakura tenían el tamaño ideal para sus manos, y sus pezones lo incitaban a hacer cosas pecaminosas con su cuerpo.
-Ah!- jadeó cuando los labios masculinos apresaron uno de sus pezones y lo chupaban como si estuviera alimentándose de ella, como si ella fuera lo que lo mantenía con vida.
-Sasuke… para…- logró apenas pronunciar. Lentamente el morocho se alejó de sus senos para prestarle toda su atención, eso sí, con el ceño notablemente fruncido. Si algo ponía de mal humor al hombre era que lo interrumpieran… y más en algo de "suma importancia" como una vez se le había escapado.
-Te quería pedir disculpas, yo simplemente anoche me descontrolé…- comenzó. Le costaba mucho lo que iba a decirle, pero después de lo de ayer, después de ver como él, siendo tan orgulloso como era, lloraba con ella, supo que la situación no daba para más.
Era hora de sincerarse.- Es que nunca fue fácil la relación con mi madre, y después tampoco lo fue con Aya…
El Uchiha la observaba atento y en silencio. Sakura iba a decirle lo que muchas veces estuvo a punto de preguntarle.
-¿Sabés algo? Desde que te conocí pude decirme a mi misma: "Vaya, soy linda. Alguien puede llegar a sentir algo por mí… aunque sea sólo calentura"
-Sakura.- la reprendió- Yo no sólo sentí calentura al conocerte.-
-Sí, ya lo sé- le respondió ella con una sonrisa- Sino no me hubieras dicho esas palabras tan lindas ni me hubieras esperado amor, es sólo que yo jamás lo creí posible…
Mi madre es una mujer muy hermosa, atractiva por donde la mires. Coqueta, atrevida, y como pudiste notar alegre. Y de las dos, la que más se parece a ella es Aya…. yo, al contrario, no soy ni la mitad de bella de lo que es ella….-
Sasuke la miró escéptico, no sabía si reírse o zarandearla. ¿Qué no era ni la mitad de bella? Esta mujer estaba loca o ciega, no sabía por cual decidirse.
Cuando la conoció creyó ver a una sirena; la forma en la que se balanceaba al ritmo de la música lo había cautivado por completo, y al notar que no era el único, un sentimiento de posesión se apoderó de él. Todo su ser gritaba "¡Mía!", cosa que se lo hizo notar a la jauría de hombres que la devoraban con la mirada.
Poco le importó que fuera una desconocida, sabía que ella era suya, que jamás la compartiría. Y lo descubrió al acariciar su cintura, al envolverla con su cuerpo, al sentir por primera vez su fragancia en la pista de baile.
La sacó del boliche, cuidando de que nadie se atreviera a tocarla siquiera. La mujer que lo seguía aferrada de su mano era distinta. Lo confirmó absolutamente cuando, en medio de caricias y besos calientes, le confesó que era virgen.
La noción de que ese cuerpo delicioso no había sido tocado por otro hombre lo hizo feliz y responsable.
Responsable por ella, por él, por el acto que iban a hacer.
Sakura se merecía mucho más que una noche agitada, teñida un tanto por el alcohol. Desde el momento en que la besó supo que iba a querer más noches, días y tardes junto a ella. Por lo que su primera vez juntos tenía que ser memorable. Iba a disfrutar de su cuerpo, a memorizar cada centímetro de piel, descubrir cada punto erógeno; la iba a llevar al cielo una y otra vez.
Y tres meses después, tres mese de duchas heladas y besos prometedores, la hizo suya.
De ese momento en adelante comenzaron a vivir juntos, no quería pasar ni un instante separado de ella.
El primer mes de convivencia había sido bastante difícil. Solían chocar por todo, peor a la vez les había resultado divertido y hasta excitante desafiarse. Descubrió que si antes la quería, ahora la amaba con locura. Cada aspecto de Sakura lo volvía más y más dependiente a ella: a su sonrisa al amanecer, a su cuerpo, al brillo de sus ojos, a la forma en que se mordía el labio cuando estaba indecisa, a su dedicación por el trabajo, a la forma en la que se perdía cuando agarraba un libro, o como bailaba cuando creía que no la veía.
Su departamento se volvió un hogar desde el instante en que ella había ingresado, y no pensaba cambiarlo.
Incluso, muchas veces se había sorprendido a sí mismo imaginándola con un vientre abultado y un anillo en su dedo. Quería todo de Sakura. Todo.
Por eso, que le confiara que no se consideraba bella le parecía absurdo, estúpido, descabellado. No había una sola cosa de ella que para él no fuera bella.
Y no era el único.
Cuando se la presentó a su familia jamás creyó que su padre, Fugaku Uchiha fuera el primer en caer rendido a sus pies. Podía imaginar a su madre o a su hermano abiertamente encantados con ella, pero que su padre le expresara sinceramente lo buena chica que era y lo orgulloso que estaba de él había sido impensable.
-Por eso nuestra relación fue un tanto complicada. Cuando cumplí catorce las comparaciones que hacían entre nosotras fueron insoportables. Yo sabía que no era como ellas, pero no entendía por qué tenía que ser como ellas…- notó como su voz poco a poco se quebraba y como las lágrimas querían desbordarla. No quiso saber más, no si eso la hería. Volvió a abrazarla con fuerza.
-Sakura- le murmuró al oído- para mí sos perfecta- y luego notó como las lágrimas le mojaban el pecho.
-Gracias Sasuke-kun…-
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Sábado por la mañana. Desde esa confesión el tema no se había vuelto a tocar, no quería molestarla. Por este motivo fue grande su sorpresa cuando la vio arreglándose para salir. "Sólo te pido algo" le había dicho mientras terminaba de peinarse, "no nos quedamos a dormir, si insiste no importa, no quiero".
Volvió a mirarla. Los nervios de la mujer se notaban a simple vista. Con la mano que tenía libre, la otra la tenía al volante, aferró la femenina y la acarició. Ella le devolvió la sonrisa en agradecimiento.
Sakura estaba hermosa: vestía un vestido verde sencillo, con breteles finos, que le llegaba un poco arriba de las rodillas. Se había maquillado levemente y el pelo lo llevaba recogido en una cola de caballo. "Hermosa" fue lo primero que pensó al verla.
La casa de los Haruno quedaba a una hora del centro, en un barrio tranquilo del sur de la capital. Sakura le indicó, ya un poco más tranquila la dirección.
La casa era grande, no tanto como la de sus padres, pero cómoda. Al estacionar en la puerta ya los esperaba una mujer.
-¡Sakura!- gritaba la mujer emocionada- ¡Kentaro! ¡Vení a recibir a tu hija! ¡Aya! ¡¿Dónde estas?
-Mamá, calmate por favor…
-¡¿Cómo querés que me calme si nunca venís a visitame? Ay, Sasuke-kun! Si no fuera por vos yo nunca vería a esta desamorada hija mía! ¡Sakura no me había dicho lo guapo que eras!
-Gracias señora, pero no es para tanto…- al fin tenía en frente a Naoko Haruno. Y Sakura tenía razón, era sin lugar a dudas una mujer hermosa: ojos verdes como los de su mujer- aunque menos profundos- cabellos largos rubios, una boca llena y sonrisa afable.
-¡Eres todo un bombón!
-Mamá basta!- la retó Sakura- ¿y papá?
-Acá Saku- respondió una voz grave detrás de ella. Kentaro Haruno se acercó lentamente a ellos; era alto, poseía los cabellos cortos y rojizos, ojos celestes y voz profunda. El abrazo entre padre e hija fue cariñoso, sincero. Al separase Sasuke se dirigió al hombre y le tendió la mano. Si bien fue cordial, no pasó desapercibida la mirada evaluadora de Kentaro, ni la orgullosa de Sasuke.
Entraron en la casa y se acomodaron en el comedor, la señora Haruno los esperaba con jugo, café y algunas galletas caseras.
-¿Aya?- preguntó Sakura.
-Ay! Sabes como es tu hermana, una enamoradiza del amor.. Seguro que debe de andar con Sota..- le respondió la madre.
-¿Sota? ¿Están juntos?
-No, pero sabes muy bien que desde que te dejó anda enamorado de Aya, si es que no siempre lo estuvo…- reflexionó Naoko. De un momento a otro el ambiente liviano y cordial desapareció. Kentaro observaba con reprobación a su mujer pero no la detuvo en ningún momento mientras esta explicaba todos los motivos que habían conducido al hombre a enamorarse de la menor de sus hijas… y no de la mayor.
Sasuke, por su parte, no podía creer lo que escuchaba. No hacía más de un par de horas que estaban en la casa y ya sentía la necesidad imperiosa de irse. Podía sentir como Sakura se derrumbaba tras la cordial sonrisa y le molestó que nadie más lo notara.
-Ah! Llegaron!- pronunció una voz femenina mientras ingresaba al salón.
Aya Haruno acababa de ingresar, y lo primero que hizo fue, literalmente, escanear al novio de su hermana.
-Aya Haruno, encantada de conocerte…- se presentó con una sonrisa coqueta.
-Sasuke Uchiha- respondió sin más. Estaba acostumbrado a ese tipo de atención por parte de las mujeres, pero no dejaba de incomodarle lo poco que la fémina lo respetaba, y por sobre todo a su hermana.
-¡Saku! ¡Quién te ha visto y quién te verá!
-Hola Aya, cuanto tiempo….
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-¡Así fue como Take sacó al equipo adelante! ¿No te parece genial Saku?
- La verdad que no.
-¿Por qué? ¡Si ganó el partido! ¡Yo sólo lo motivé!
- ¡Vos jugaste con sus sentimientos! ¡Take se merece mucho más que eso!
- ¡Arg! ¡Vos siempre defendiéndolo!
Las dos hermanas se observaron molestas. De un momento a otro Aya se dirigió a él.
- ¿Te parece bien que Sakura siempre defienda a otro y no a su linda hermanita?- le preguntó mientras inclinaba su cuerpo hacia él y con una mano intentaba tocarle la pierna. Sasuke bufó y la alejó de sí con impaciencia pero discretamente.
Estaban sentados los tres en la mesa del patio trasero, para su desgracia Aya se había sentado a su lado y Sakura enfrente a él.
- No sé quién es ese Take..- se limitó a responder
-¡Ah! El ex de Sakura, quién más sino! Es el único que alguna vez se fijó en mi tonta hermanita, no Saku?- dijo la rubia y luego se rió.
Sakura nerviosa ante la insistente mirada negra y agotada emocionalmente de las bromas de su hermana, de las historias humillantes de su madre sólo suspiró y se levantó. El Uchiha quiso seguirla, pero la menor de las Haruno lo detuvo.
-¿Qué le viste?-
-¿Qué?- "esto es el colmo.."
-No te hagas el que no sabés de que te hablo. ¿Qué le viste a Sakura?
- No entiendo qué tiene que ver eso con vos-
- Mucho. Curiosidad, en su mayor parte. No tenía idea de tu existencia y cuando mamá me dijo que Saku estaba de "novia" me costó creerle…¿Quién puede engancharse con Saku? Siempre fue aburrida, seria, callada, tímida. Y siempre me dije que para ella se iba a aplicar la frase..
-¿Qué frase?-
- "Siempre hay un roto para un descocido", obvio si es que llegaba a encontrarlo. Pero vos sos tan diferente Sasuke-kun- ronroneó- Sos un hombre completo..
- ¿Eso pensás?
- Sí, sé que yo te haría completamente feliz…- le dijo mientras anulaba la distancia entre ellos- Sé que conmigo disfrutarías mucho..
- ¿De verdad?- le respondió
-Siiii…- gimió en su oído.
- Es una pena entonces- le dijo con arrogancia- Porque sos muy poco mujer para mí, nena
Aya Haruno observó estupefacta como el hombre se alejaba. La había dejado por Sakura, i si bien derramó unas cuantas lágrimas de humillación después sonrió levemente.
Se había equivocado.
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- ¡Sakura! ¿Dónde estás?- la llamaba desesperado. Lo único que quería era encontrarla, devorarle la boca de un beso y alejarla de todos.
- ¿Qué pasa Sasuke-kun?- la encontró en medio de la calle, con la mirada gacha y la sonrisa apagada. Corrió hasta ella, la envolvió en un abrazo y fundió sus labios con los de ella.
-Vámonos a casa- le dijo entre beso y beso.
- ¿Pero no la estabas pasando bien con Aya? ¿Viste lo linda que es?- observó como esos ojos a los que tanto amaba volvían a llenarse de lágrimas.
-Sakura mirame bien- ella levantó lentamente su cabeza- Nunca, absolutamente nunca vuelvas a creer que prefiero la compañía de esa mocosa antes que la tuya. Jamás vuelvas a siquiera preguntarme si ella es linda, cuando la única mujer que me parece hermosa sos vos. No quiero que ni siquiera pienses que ella es mejor que vos, porque para mí sos perfecta y no me voy a cansar de repetírtelo.
-¿De verdad pensás eso?-
-Estoy seguro de eso. Sakura…- acogió entre sus manos su rostro y limpió le rastro que algunas lágrimas habían dejado en su piel- Te amo.
Lo besó con pasión, feliz y absolutamente enamorada del hombre que la sostenía.
- Yo también te amo Sasuke-kun…
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end of the chapter
