Capítulo 3

Isabella Swan era una niña muy tranquila y linda; todos sus profesores siempre le hablaban del prometedor futuro que tendría en la escuela de leyes, una vez termino su primer año de preparatoria.

Isabella siempre supo cuál sería su profesión: la abogacía. Siempre veía por todos, pero más por aquellos que no podían defenderse.

Ella era la chica popular, pero no por ser la líder de porristas o tener como novio al mariscal de campo, como su amiga Jessica Stanley; ella era popular por su personalidad tan vivaz y auténtica.

Su familia estaba conformada por sus padres: René y Charlie Swan, y su hermana pequeña: Helena, quien acababa de nacer, siendo una sorpresa tanto para ella como para sus padres.

Cuando fue momento de elegir Universidad, no lo dudo y escogió Yale: la mejor universidad de Leyes en el país, para ella cabe decir.

Isabella disfruto el embarazo de su madre tanto como pudo antes de marchar a la escuela; un día antes de partir, René se puso de parto muy temprano por la mañana; rápidamente fue trasladada al hospital de Forks. Tres horas después Isabella conoció a su pequeña hermanita Helena.

Al día siguiente y con el corazón partido por dejar a su hermanita, partió a la Universidad sin mirar atrás y con un propósito en la vida: ser una de las mejores abogadas. Lo primero que hizo al llegar a Connecticut fue descargar el pequeño camión rentado y acomodar su departamento. Cuando estaba subiendo una de las tantas cajas, chocó con alguien en la entrada del condominio de su nuevo hogar. Cuando estaba incorporándose y volteando a ver a la persona con la que chocó, se sorprendió de ver al más hermoso y brillante par de esmeraldas; se sorprendió un poco porque aquel par de ojos estaban tristes y opacos, pero eso no le impediría hacerlos brillar.

****:Perdóname por favor, no estaba prestando mucha atención al camino- me dijo el chico cuyos ojos me deslumbraron. El chico me ayudó a poner de pie una vez él lo hizo; era alto y un poco fornido, su cabello era una extraña combinación entre cobrizo y castaño. Cuando ya estaba de pie, el levanto mi caja y yo seguía sin decir una sola palabra de lo impresionada que estaba con este chico- en serio perdóname; me llamó Edward, Edward Cullen- me dijo extendiendo su mano y luciendo avergonzado e inseguro por mi falta de habla.

Bella: Yo soy Isabella Swan, pero mis amigo me dicen Bella- le dije, ya que había encontrado mi voz, y le extendí mi mano.

Cuando estrechamos nuestras manos, una corriente extraña apareció en la unión de estas; yo rápidamente subí la mirada para ver a Edward a la cara y saber si fui la única que había sentido esa extraña sensación; esmeraldas se encontraron con chocolates y cuando se unieron nuestras miradas yo no pude impedir y detener la enorme sonrisa que surgió en mi cara a partir de ese momento.

El tiempo pasó, y Edward y Bella cada día se conocían un poco más. Edward no estaba seguro de lo que iba a pasar esa noche; se había atrevido a pedirle una cita a su mejor amiga después de ver a un chico coquetearle. El secretamente estaba muy enamorado de ella, pero estaba temeroso por su rechazo. Cuando vio a Jacob con intensiones de pedirle una cita, no supo de donde salió el coraje, pero rápidamente le pidió que salieran en la noche a comer pizza solo los dos.

Bella estaba conmocionada y entusiasmada por esa noche; Edward, de quien estaba secretamente enamorada, le había pedido una cita. Ella ha estado enamorada de él desde el momento en que sus ojos se cruzaron la vez que se estrellaron afueran del condominio donde vivían. Su personalidad vivaz y sin descaro desaparecía cuando Edward estaba cerca y se convertía en alguien tímida y enamorada.

A esa primera cita le siguió otra y otra, y miles más. Cuando Edward le dijo a Bella que la amaba fue dos meses después de empezar a salir y le pidió ser su novia formal, quería presentarla a sus padres y estaba ansioso por conocer a los de ella. Esa misma noche cuando regresaron de su cita, más enamorados que nunca, hicieron un video chat con sus respectivas familias para conocerse entre si. Los Swan en Washington estaban felices porque su hija había encontrado el amor y en Nueva York los Cullen se alegraban de que su hijo volviera a ser como antes del episodio de Tanya.

En un abrir y cerrar de ojos, Edward se estaba graduando de la Universidad de Yale con Honores, había conseguido trabajo en un despacho reconocido de Massachusetts; quería que Bella se graduara para poder irse a vivir a NY juntos y trabajar ahí. Pero ese día de su graduación, Edward durante la cena en la que ambas familias estaban unidas, le propuso matrimonio frente a todo el restaurante. Ella alegremente acepto casarse con Edward.

Cuando menos lo supieron, Bella se estaba graduando de Leyes con Honores. El 13 de Septiembre de ese año, cuando ella cumplió los 24 años, ella y Edward se casaron en una elegante ceremonia frente a un juez, a la que acudieron sus familias y amigos más cercanos.

Cuando regresaron de su luna de miel, no regresaron a Connecticut, si no que se mudaron a NY, donde ya tenían un empleo esperando por ellos en un Buffet reconocido en el gran Manhattan.

Su vida no podía ser menos perfecta, tenían una bonita casa, que los padres de Edward les habían regalado; el trabajo perfecto para cada uno y estaban iniciando una familia: si Bella se enteró que estaba embarazada 7 meses después de su boda con Edward.

Anthony Cullen llego siendo el bebé más esperado por sus padres, en especial por Edward; el siempre temió por Bella y el bebé que estaban esperando. Cuando estaban de novios, ellos siempre discutían la posibilidad de casarse y tener bebés, pero en secreto Edward estaba angustiado, pues le recordaba a ese bebé que perdió con Tanya.

Cargar por primera vez a su hijo, fue como el cierre de un capitulo para Edward, el cierre que estuvo esperando desde que había decidido a no dejarse vencer al enterarse de la pérdida de aquel bebé nonato.

Fue tan drástico su cambio que sintió una paz interna que nadie le pudo quitar nunca.

Fue tan drástico el cambio, que de algo estaba seguro y era que no quería mantener esa parte de su vida en la oscuridad para su esposa; quería compartir todo con Bella, aquella mujer que compartiría su vida con él; y ahora no solo su vida, si no sus oscuros secretos también.