Y aquí estoy, en medio de un lugar completamente solitario siendo apuntada por un varios soldados del ejército de Japón o fuerzas especiales no lo sé… ¿Será que llego el momento en que deje este mundo? Mmm no lo creo, aunque me aterra la idea de morir sin haber disfrutado mi existencia, sin siquiera haber tenido un poco de una vida normal pero bueno, al final solo el de allá arriba sabe porque hace las cosas ¿no es así? Solamente hubiera deseado haber podido vivir un poco más, haber encontrado la felicidad que por 7 años se me negó. Siendo obligada a soportarlo todo sin decir nada, a ver mi propia sangre derramada es este el final del camino… Pero al menos estoy feliz porque pude encontrar a 2 chicas de buen corazón en este mundo, con mi muerte ellas estarán completamente a salvo, creo que es mejor así.
Te equivocas… aquí no morirás… no ahora… —
Estas consciente de que lo que soy ¿cierto? —
Si… y no eres un monstruo, el monstruo soy yo… —
Cómo sea… si aquí debo morir, si aquí debo derramar mi sangre para poder evitar que más catástrofes ocurran, por mi está bien ya que mi único deseo es dejar de sufrir y de que quien esté a mi alrededor sufra…
¿Cómo sabe mi nombre?... —
Maki se preguntaba mientras su cuerpo estaba iluminado por algunos puntos de color rojizo, el atardecer s estaba volviendo noche y no había indicio que pudiera salir de eso, no tuvo más opción que retroceder unos pasos para huir del lugar, estar a salvo lejos de esos hombres, de aquella chica de cabello grisáceo pero al intentar hacerlo se dio cuenta que habían más soldados rodeándola, francotiradores arriba de ella. No había escapatoria alguna así que volteo de nuevo hacia donde estaba Kotori para intentar disuadirle y pudiera irse en paz, tenía conciencia plena de que esto terminaría muy pero muy mal, no para ella eso era muy claro si no para esos hombres ya que si esto seguía el ciclo de masacres, muerte y derramamiento de sangre seguiría.
Mirando fijamente a Kotori comenzó a dar pasos hacia adelante escuchándose los seguros de las armas ser quitado, alarma para ella ya que en cualquier comento la llenarían de tiros pero al menos intentaría hablar con ella, negociar para poder irse, sin herir a nadie.
Este… Hola… ya que sabes quién soy… deben saber que soy peligrosa no… así que por favor, te suplico que me dejen ir, no quiero herir a nadie ni mucho menos matarlos… yo no quiero vivir más esta pesadilla…—
No des un paso más o abriremos fuego, además se nos ha ordenado eliminarte ya que eres una homicida, Nishikino pero… si te entregas pacíficamente te aseguro que no te dolerá mucho morir —
Por favor… se los suplico, prometo no matar a nadie más — Suplicaba afligida la chica de cabellos rojizos al borde de las lágrimas esos orbes violetas rasgados.
Lo siento pero esa fue la orden — Respondió con seriedad Kotori
La pelirroja al ver que no podría disuadir a esa chica militar, caería de rodillas al suelo con lágrimas en sus ojos, si la matarían sería mejor que se apresuraran porque si fallaban el monstruo en su interior los asesinaría sin remordimiento alguno, sin piedad y de la forma más atroz posible, abriendo los brazos se quedó con la mirada baja en medio de lágrimas y un llanto desesperado les daría la oportunidad de que la mataran de un tiro de gracia para finalmente ella pudiera descansar en paz, no tenía nada ni a nadie, su madre, Hanayo y Rin, ya no había nada más en su existencia no había sentido para seguir viviendo en soledad, siendo carcomida por su dolor. Entendiendo aquellos hombres eso colocaron sus dedos en el gatillo y cuando Kotori dijo: "Fuego", las detonaciones de sus armas resonaron en una sola descarga en dirección a una Maki rendida y sin esperanza alguna de vivir, pero las balas pasaron en su mayoría de largo de manera sorprendente, solamente una logro impactarla y fue en el centro de su frente cosa que la derribo viendo el charco de sangre aparecer debajo de un cuerpo aparentemente sin vida.
Pasaron segundos para que se dieran cuenta que no se movía, empezando a movilizarse hacia ella con incertidumbre ya que la Dra. Toudo fue clara en decir que Maki no era un ser humano común y normal, matarla no sería una tarea fácil por lo cual tomaron sus precauciones solamente se mantuvieron apuntándole viendo que de los costados de su cabeza sobresalían 2 cuernos.
¿Estará muerta? — Uno de los soldados se mostró dudoso en sus palabras
No debemos bajar la guardia… lo mejor será acabar con esto… — Dijo otro sacando un cuchillo de hoja ancha, iva a cortarla en pedazos para que no tuviera la oportunidad de levantarse.
Esperen…. — Kotori lo detuvo al ver como los pómulos cerrados de la chica comenzaban a moverse lentamente, manteniéndose todos alertas… esto estaba lejos de terminar.
Lentamente esos ojos violetas se abrieron con una expresión vacía, la herida en la frente comenzaba a cerrarse lentamente liberando la bala de su interior, poco a poco la chica se reincorporó sentándose en la arena mientras esa expresión muerta, vacía y sin alma estaba fija en sus cazadores que aterrados estaban de lo que pudiera suceder, había cambiado la pelirroja de forma radical. No percibían miedo, ni tristeza, más bien se sentían intimidados habían despertado al demonio en su interior a ese monstruo que los asesinaría sin contemplación alguna pero antes de que eso pasara se levantó como si de un muerto viviente se tratara aun fija su mirada en ellos para después hablar con una voz tan lúgubre y siniestra que calaría hasta los huesos, intimidante y demencial, acompañada de una sonrisa diabólica.
Creo que no fui clara antes… les dije que si no me mataban… yo lo haría sin fallar y creo que comenzare… ahora… —
En tan solo milésimas de segundo a un soldado lo degolló esparciendo la sangre por el suelo al caer muerto el cuerpo sin vida, dando algunos pasos los hombres incluso la peligris retrocedieron al ver como mato sin contemplación a uno de sus subordinados, abriendo fuego los demás en refriega las balas no lograron tocarla ya que con su telequinesis las logro detener en el aire para lanzarlas contra ellos derribando a otros matándolos, mientras que a los heridos los tomo del cuello con sus vectores estrangulándolos para arrancarle los brazos de una forma tan brutal que se podría ver el hueso de la clavícula a viva piel, mientras que les iva arrancando de igual forma las piernas, cortando su abdomen para esparcir sus órganos internos como: los intestinos grueso y delgado, el páncreas, el estómago, el hígado, dejando masas y masas de sangre por doquier, cayendo uno a uno cada elemento de Kotori como fichas de dominó. Cuando solo quedaron 2 a estos les hizo estallar la cabeza causando que la sangre bañara a una desesperada Kotori que pido que los refuerzos ósea los francotiradores disparasen a matar.
Mátenla… es una orden! —
Detonaciones se escucharon por los alrededores, haciendo un fuerte eco en el lugar pero por desgracia Maki había tomado algunos restos de madera para bloquear los disparos, por otro lado la peli azul seguía mirando como seguía en pie aquella chica, sacando un lanzacohetes, le apunto con la mirilla hacia el centro de su espalda jalando el gatillo escuchándose el silbido de aquel misil en dirección hacia ella, que rápidamente llego hacia donde estaba impactando de lleno en el lugar dejando una gran explosión que levanto humo y creo fuego que bloqueaba en gran manera la vista de la zona, la mayor de ella segundos antes de que aquel misil hubiera golpeado a la chica corrió lo más que pudo para ocultarse detrás de una pequeña choza evitando morir junto con aquella chica o eso era al menos los que estaba pensando, ¿Quién podría resistir un golpe directo de un misil de un lanzacohetes? Tendría que ser super - girl o algo así para resistir un impacto de tal magnitud para seguir viva y sin ningún rasguño.
Esta… ¿Está muerta Umi? — Respirando agitada ya que corrió a toda prisa comunicándose por su intercomunicador con la susodicha.
No lo sé… hay mucho fuego y humo… pero dudo que haya sobrevivido… espera… veo algo… —Uso sus binoculares para ver la zona de impacto y lo que vio era algo que era prácticamente imposible. — Es… Es… imposible… sigue en pie… Kotori… —
No la dejen moverse, a toda costa… — Salió de su escondite y comenzó a dispararle con un revolver para comenzar a correr hacia luna de las salidas de la playa.
Umi prosiguió con la orden de lanzar granadas de fragmentación que comenzaron a explotar al contacto con la arena, mientras Maki se protegía con los brazos viendo a Kotori huir, la perseguiría pero las molestas granadas comenzaron a caer bloqueando su camino, movilizándose también el escuadrón de ella, el helicóptero estaba a medio Kilómetro así que debían correr para llegar a él, se habían dado cuenta que matarla no iva a ser algo fácil, tenían que buscar más armamento para hacerle frente, entre disparos y explosiones de granadas la chica caminaba hacia la ubicación de Umi para encargarse de esas molestas ratas que le estorbaban en asesinar a su superior, por lo que dio algunos saltos hacia adelante con la ayuda de sus vectores para llegar hacia ellos en la calle parándose frente a frente obligándolos a detenerse pero sin dejar de apuntarle, Umi estaba aterrándose al ver esos ojos violetas tan fríos y penetrantes que se fijaron en sus ámbar sin decir nada y sin moverse, sus hombres esperaron ordenes pero la chica estaba petrificada, se sentía intimidada ante esa presencia espectral de la pelirroja que de un momento a otro les señalo con el dedo índice de la diestra frunciendo sus labios en una sonrisa tal cual de un maniático a punto de asesinar a su víctima para pasar a hacer un movimiento como diciendo "No" para finalizar con una risa demencial, prosiguiendo con su actividad favorita descuartizar cuerpos esparciendo su sangre sin pudor alguno.
Tan solo basto un parpadeo para empezar matar a esos hombres que disparaban como último recurso, en fallidos golpes de ahogado arrancándole los brazos, esparciéndolos por el suelo, degollando cabezas, explotando otras, cesos, ojos, lengua, todo se regaba por doquier, vísceras estomacales, ácidos, hacia un perfecto desmembramiento de cuerpos entre gritos y suplicas de dolor y agonía total. Simplemente esa escena era sumamente traumatizante, Umi solo veía horrorizada como sus hombres eran vueltos a no más que simples masas de carnes pútridas, como si sus cuerpos fueran los de cerdos que están en la carnecería cortados en miles de pedazos para venderlos a la gente.
Al final solamente quedo ella en el camino de Maki que con esa mirada retorcida seguía caminando hacia la subordinada de Kotori que ante el miedo de morir de la misma forma o peor retrocedió cayendo sentada al suelo temblando de miedo a duras penas sosteniendo su arma con las manos temblorosas, Kotori por otro lado ya había llegado al helicóptero subió a este y ordeno al piloto que fueran por Umi que corría enorme peligro, levantando vuelo yendo al encuentro con ella lo más rápido posible, mientras tanto Maki levanto una de las armas de los muertos con su telequinesis tomándola con la diestra apuntándole a la chica frente a ella.
¿Últimas palabras antes de morir, basura? — Sonaba hueca en cada una de sus palabras
No… me mates… te lo suplico solo seguía ordenes… — Completamente pálida Umi soltó su arma arrodillándose al punto de poner su cara contra el suelo pidiendo clemencia.
Bien… ahora es tu turno de morir… jajaja — Jalaría el gatillo para acabar con su miserable existencia de una vez, pero los disparos de una ametralladora se lo impidieron.
El helicóptero había llegado rápidamente a la escena, volteando una molesta Maki hacia aquel vehículo aéreo con solo mirarlo hizo que el motor fallara apagándose las aspas de este cayendo en picada hacia el suelo explotando ante el impacto, sobreviviendo sorprendentemente Kotori al impacto pero con graves heridas en su cuerpo, saliendo como pudo para caminar hacia ellas a duras penas, ya que un fierro metálico había perforado un costado suyo el cual se tomaba, un ojo prácticamente lo tenía cerrado, una hemorragia en la frente, escupiendo sangre por la boca. Pero solamente caminaba para encontrarse con la peor escena, el peor escenario posible… la pelirroja tenía a su compañera tomada del cuello con una mano levantándola del suelo apretándolo a punto de estrangularla produciendo que la cautiva se retorciera de dolor tratando de apartarle la mano del cuello golpeando su muñeca, cosa que sería más que una pérdida de tiempo.
Oh, viniste a ver como la mato…. ¿Dime quieres que su muerte sea rápida o lenta? — Tan solo un movimiento más y seria el final de Umi.
Espera… déjala ir… tu a quien quieres es a mi… así que mátame a mi… — Trataba de mantenerse fuerte la peligris, porque si hacia algo estúpido lo lamentaría.
Mmm ¿Te importa demasiado para sacrificarte por ella? Que conmovedor jajaja — Carcajeándose con burla y sorna haciendo más fuerza en su apretón haciendo que la víctima sollozara de agonía.
Ko…to…ri… huye de aquí, mayor… vete a mí ya no me queda mucho tiempo, en cualquier momento este monstruo me matara… sálvate… tu… — Decía entre quejidos y tartamudeos llenos de dolor, solamente esperando el final, era una despedida dolorosa.
No… Umi… por favor Maki… suéltala… ella no tiene que morir, si quieres matarme hazlo, pero déjala ir… — Se hincaba pidiendo piedad con las manos juntas.
Desgraciadamente sus palabras no surtieron ningún efecto en ella porque apretó el agarre con su mano haciendo que Umi se retorciera como cerdo, chillando de dolor, con su mano libre hizo un movimiento y sus ojos salieron extraídos de sus pómulos chorreando sangre de sus orificios, la peligris no podía creerlo la estaba matando frente a ella, pero lo peor estaba por venir o si…. Ya que aún seguía viva aun así Umi que gritaba desgarradoramente ante tal atrocidad dejándola caer Maki le piso la cabeza mientras extendía la chica caída su mano como si quisiera alcanzar a su mayo, en tan solo un momento atravesó su espina dorsal con su mano como estuviera abriéndola con un bisturí para arrancar de un jalo su columna vertebral escuchándose el crujir de huesos y ligamentos, extendiendo la mano victoriosa ante ese acto.
Sin palabras, en shock, pálida, aterrada, incrédula a lo que sus ojos color ámbar, casi miel presenciaron Kotori abría la boca desbordándose lágrimas de sus ojos, no podía moverse, no podía huir, era como si su cuerpo hubiera perdido fuerza o la capacidad de moverse. Terminando con ese acto homicida la desquiciada asesina tomo el cuerpo sin vida de la peli azul para meter su columna vertebral por el recto atravesándola saliendo el otro extremo por su yugular en una especie de empalamiento, dejándola en el suelo comenzando a caminar Maki hasta llegar a un lado de la otra en medio de escombros y fuego para mirarle de reojo, para después alejarse de ahí dejándolas a solas. Ya no lo pudo aguantar más soltando un llanto desgarrador corriendo hacia donde estaba su compañera y querida amiga porque en el fondo de ella tirándose para tomar los restos y abrazarla con mucha fuerza, sin parar de llorar a cuenta gotas.
Instalaciones de experimentos biológicos, Fukushima
Dra. Toudo… tenemos malas noticias… — Un científico se acercaba a la susodicha quien estaba enfrente de una puerta donde estaban las siglas HK-19.
Que sucede… — Respondió de forma seca y molesta.
Nos llegaron informes de que el escuadrón militar del gobierno, fue erradicado… bueno solamente la mayor Kotori sobrevivió, pero está mal herida, los demás destripados, mutilados e incluso su segunda al mando, según el informe, le arrancaron los ojos, le extirparon la columna vertebral y el cuerpo fue empalado de forma brutal desde.. — Lo paro en seco la mujer de cabellos lilas.
Por el amor de dios, no me des detalles, eso es una completa atrocidad y más a una mujer—
Erena tecleo un código junto aquella puerta que después de un pitido una luz verde se vio en la parte superior de la puerta abriéndose lentamente entrando a aquella oscura habitación viendo a una chica de cabellos naranjas sentada en el suelo con la mirada perdida, que al darse cuenta de que estaba ahí la mujer, su mirada se tornó triste comenzando a balbucear cosas de forma completamente melancólica, temerosa de que nuevamente la lastimara como lo ha hecho durante mucho tiempo.
Por favor… no me lastime más… he sido una chica buena… — Decía mirándole con esos ojos celestes vacíos y sin vida.
Lo sé... es por eso que serás libre… te daré tu libertad — sonrió arrogante Erena mirando a la chica que estaba asombrada por lo que decía.
De.. verdad… ¿No es broma? — Esa mirada en tan solo segundos se volvió esperanzadora, levantándose lentamente.
Así es… — Le entrego ropa para que se vistiera dando la media vuelta para salir y dejarla vestirse pero antes de eso le miro de reojo, para darle su orden.
Kousaka, Honoka Kousaka… tráeme a Maki Nishikino, viva o muerta y tendrás libertad absoluta, te doy mi palabra, no volverás a estar encerrada en este infierno — Fue lo último que dijo antes de retirarse.
Dejando a una peli naranja con confusión en sus ojos, pero esa misma se disipo volviéndose un semblante serio vistiéndose lentamente entendiendo que en sus manos estaba su libertad tenía que encontrar a ese monstruo y traerlo de vuelta a ese lugar, al infierno del cual saldría si lo lograba. Nada ni nadie iba a detenerla, terminando de vestirse con unos jeans, ajustados, una blusa azul con tirantes y una chaqueta negra, además de unos tenis rojos NIKE caminando un largo pasillo hacia la salida del lugar mirando de reojo a la Dra. Toudo para después salir hacia un bosque que le llevaría a Akihabara donde sentía que estaba aquella chica, la razón de esto es porque entre las llamadas "Akuma" pueden sentir su presencia entre ellas, así que no le tomaría demasiado tiempo encontrarla.
Nota del autor: Pues creo que de los que han escrito historias donde Umi tiene un final trágico creo que la mía es la más gore, Fans de Umi no me odien n_n, les compenso con yuri hard en Mermaid Festa próximamente en el kotoumi, espero esta historia les guste y sea de su gusto ya que sé que a muchos el gore tan explícito no les puede gustar, por eso digo que si leíste ya el primer capítulo y no te gusto no sigas, porque esto ira de mal en peor en gore
