Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo 4
– ¿Por qué siento esta confusión?
Ante su mirada, distinguió la única forma que conocía para borrar esa aflicción que lo carcomía. Él junto a sus amigos, tenía el privilegio de saber cómo era posible vencer a la gélida muerte. Únicamente debía reunir las esferas y traerla de regreso, sería fácil, sin complicaciones. Sin embargo, una gigantesca duda florecía en su mente al considerar tal posibilidad.
– Ya casi llego, él sabrá qué hacer.
La imagen de Videl inerte titiló en su cabeza, y dicha estampa lo sumergió de nuevo en sus recuerdos. El timbre había sonado hacía unos minutos, los estudiantes se retiraban vaciando los amplios corredores de la preparatoria. Con el piso recién pulido, sus zapatos rechinaban al apresurarse. Deseaba irse a casa, y tal cosa, lo hizo ignorar un ki muy familiar cerca de él.
– ¿Adónde vas Gohan? –ella reclinada en un casillero, lo sorprendió haciéndolo frenar de improviso.
– Voy a casa–replicó agitado y nervioso.
– ¿A casa? –Cuestionó frunciendo el ceño– ¿y cómo pretendes salir de la escuela si la salida es por el otro lado?
– Bueno yo…–titubeó inquieto–primero iba al sanitario.
– ¿No queras decir a la azotea? –suspicaz lo miró.
– ¿Y para qué querría yo ir a la azotea?
– Vamos Gohan, no me pongas las cosas tan fáciles–Videl bromeó–ambos sabemos la respuesta a esa pregunta.
Se sentía igual que un ladrón que no podía sostener su coartada, por más barreras que colocara, Videl lograba sortearlas sin problemas. No obstante, ese sentimiento de estar acorralado se desvaneció por un instante. Si bien la había visto cientos de veces, jamás la observó de esta manera. Su figura resultaba muy hermosa, hermosa, un adjetivo que usaría repetidamente para referirse a ella.
La primogénita de Mr. Satán se ubicaba cómodamente recostada con sus brazos y piernas cruzadas, su rostro sobresalía al ser enmarcado por su largo cabello negro. Sus ojos, nariz y boca se confabulaban para crear una expresión de confianza y rudeza inigualable. Tremendamente apenado desvió su atención al suelo, y aunque trató de no hacerlo, ella con sus llamados lo obligó a verla nuevamente.
– ¿Vas a seguir fingiendo o finalmente lo aceptarás?
– No sé de qué hablas Videl…
– ¡Por todos los cielos, Gohan! –Exclamó caminando en círculos alrededor de él– ¡tú eres el Gran Saiyaman, no puedes continuar negándolo!
– ¡Qué yo soy el Gran Saiyaman! –Aterrorizado, logró mantener la compostura pese a la situación– ¡Videl, cómo puedes creer tal cosa…eso es absurdo!
– Puedes negarlo cuánto quieras, no lograrás convencerme de lo contrario–decidida se detuvo frente a él encarándolo, pausadamente aproximó su cara a la de él–reconozco que aún no tengo pruebas contundentes, pero muy pronto las tendré y ya no podrás eludir la verdad…
Su aliento rozó su piel, nunca antes habían estado tan cercanos uno del otro. Ella no se dio cuenta, pero su cercanía lo intimidaba más que ser desenmascarado.
– ¡Videl…Videl!
Los gritos de Ireza los interrumpió.
– ¿Por qué tardas tanto Videl? –La rubia se unió a sus camaradas, percatándose de la reducida distancia entre ellos– ¡Videl, deja de molestar al pobre de Gohan!... ¿qué no ves lo sonrojado que está?
Tal afirmación la forzó a mirarlo, él incapaz de hacerlo, no pudo evitar sentir como sus facciones se calentaban tremendamente. Con tardanza, ella notó la peligrosa proximidad que apenas los separaba, cualquier otra persona hubiera supuesto que estaban a punto de compartir un beso. Dando varios pasos hacia atrás se alejó de Gohan, recogió su mochila y se dispuso a retirarse.
– ¡Rápido Ireza, se nos hace tarde! –acelerada, avanzó por el pasillo sin voltearse a verlo.
– Adiós Gohan, hasta mañana…–despidiéndose, Ireza corrió tras su amiga dejándolo solo.
Una gota de agua cayó en la visera de su casco, segundos después una estela de lluvia lo trajo de vuelta al presente hallándose a pocos metros del templo sagrado. Al ser ya de noche, el palacio volador relucía con la luminosidad de los estruendosos relámpagos que caían en su entorno. Sus botas se plantaron en la entrada, con rapidez se sacudió al hallarse completamente empapado.
– Bienvenido Gohan, Kamisama te está esperando–Mr. Popo lo recibió al surgir del interior de la estructura flotante.
– ¿Dende sabía que vendría?
– Por supuesto, ven sígueme.
A pesar de haber visitado tal sitio en reiteradas oportunidades en el pasado, esta era la primera vez que lo hacía bajo el velo nocturno, tal contexto le daba un toque tenebroso a la residencia del Dios de la Tierra. Abriendo una puerta, Mr. Popo lo invitó a pasar topándose con Dende quien leía tranquilamente un viejo pergamino escrito por uno de sus antecesores.
– ¿Mr. Popo, podrías traernos un poco de té y una toalla para Gohan?
– Claro Kamisama–contestó marchándose.
– ¿Cómo supiste que vendría?
– Lo deduje, supuse que necesitarías alguien con quien hablar.
– ¿Entonces ya sabes lo que pasó?
– Me temo que sí.
– ¿En verdad se suicidó, en verdad lo hizo? –Gohan le preguntó– ¡yo la conocía, me niego a creer que lo hiciera…ella no haría tal cosa!
– No lo sé, honestamente no lo sé, mi atención estaba enfocada en otros asuntos cuando noté las fluctuaciones de tu ki, por eso miré hacia abajo y me enteré de lo sucedido.
– Quiero buscar las esferas del dragón para resucitarla, pero no algo me impide hacerlo.
– Es tu conciencia, ella no está convencida de eso…
– ¿Pero por qué no, qué tiene de malo desear traerla de regreso? –cuestionó gritando.
– Porque tu deseo iría en contra de su voluntad, si ella efectivamente se suicidó, lo hizo al no querer seguir existiendo–razonó el namek–la vida es un regalo precioso, pero si Videl decidió rechazarlo, tú no eres quién para desaprobar su elección.
– ¿Cómo puedes decir eso? –Las palabras de Dende lo ofendieron– ¡ni siquiera sabes si se suicidó o no!
– Entiéndelo Gohan, perfectamente podrías resucitarla pero… ¿y si ella no quiere volver a vivir?–Kamisama se puso de pie–ninguno de los dos sabe qué la llevó a su muerte, quizás ahora mismo se encuentre más feliz que cuando vivía, sé que es doloroso aceptarlo, aunque esa es la realidad…si esa jovencita ya no deseaba existir más, ni tú ni yo tenemos derecho a oponernos.
– ¿Me estás diciendo que simplemente acepte que está muerta y que continúe viviendo como si nada hubiera pasado? –Airadamente le debatió– ¿eso es lo que me estás diciendo Dende, eso quieres decirme?
– Aún no has comprendido–afirmó la deidad terrestre al inclinar su mirada, conocía a Gohan desde su niñez y le dolía no poder consolar su pena–en ocasiones, como ésta por ejemplo, la esperanza de usar a Shenlong se convierte en una maldición, nos acostumbramos a la idea de resucitar a nuestros seres queridos cuando queramos y olvidamos que la muerte forma parte de la vida, sé que no te gustan mis palabras, pero tendrás que aceptar el hecho de que Videl ahora le pertenece al más allá.
– ¡Tienes razón, no me gustan tus palabras y no pienso aceptarlas! –Gohan dándole la espalda se orientó al exterior del templo– ¡averiguaré la verdad y confirmaré mis sospechas, y cuando demuestre que ella no se arrebató la vida…la traeré de regreso!
– Gohan, tu té–Mr. Popo reapareció delante de él con las bebidas y el paño que Dende le pidió.
– Discúlpame Mr. Poco pero ya me voy, gracias de todos modos…
La lluvia no se cesó ni un momento, y sin importarle su presencia Gohan voló de vuelta a casa bajo ésta. Su mente racional se dividió en dos: una parte entendía el argumento de Dende, sin embargo, la otra le exigía que no podía quedarse sin hacer nada. Quizás no reviviría a Videl inmediatamente como lo planeaba, pero primero descubrirá qué la llevó a quitarse la vida.
Si es que eso auténticamente ocurrió.
Fin Capítulo Cuatro
Hola, les traigo otro episodio y una vez más es corto para no desviarme de la trama principal. Sé que la historia es algo rara, pero para los que me conocen sabrán que me gusta lo extravagante. Este fic es un experimento, quería ver a los personajes envueltos en un ambiente oscuro, dónde las fuerzas sobrehumanas no fueran la solución de sus problemas.
Antes de despedirme, les doy mi agradecimiento a Sarita San, Getsukei y a Luis Carlos por sus comentarios en el capítulo anterior, gracias otra vez.
Gracias por leer y hasta la próxima.
