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Conversaciones Incómodas
Por alguna extraña razón, la niña no se sintió del todo intimidada. El mago ya había sido derrotado después de todo.
-¿Qué-la pequeña trato de mantener su voz firme- le pasó a mi madre?
-Ella está en Azkaban.
Hubo otra pausa. La pequeña no supo qué agregar.
-Supongo que no puedo decírselo a nadie, ¿cierto?
-Tal vez, en este momento deberíamos reservarnoslo. ¿No crees?
Ella asintió, obediente.
-Los Malfoy amablementa han comprado todo lo que necesitas, tus libros y tu uniforme. Será mejor que te alistes. Incluso podrías comenzar a estudiar. Nos vamos en dos días.
Como Jefe de Casa, Severus llegaba al castillo varios días antes del comienzo del curso para preparar algunos asuntos.
-En realidad, tío, me gustaría llegar al mismo tiempo que el resto de mis compañeros. Si eso es posible, claro.
El hombre la miró unos segundos.
-En ese caso, preparare todo para que te quedes en la casa Malfoy el resto del verano.
-Gracias, tío Severus.
Dos días después, Hecate llego a la casa Malfoy para hospedarse ahí el resto del verano.
Hecate observaba a Draco mientras esté le escribía una carta a Blaise para presumir el nuevo regalo de sus padres. Una Nimbus 2000 completamente nueva. El rubio estaba tan ocupado escribiendo, que no se dio cuenta de la intensa mirada de la niña que estaba frente a él. Hecate había dejado su propia pluma y pergamino de lado, para observar a Draco.
¿Cómo reaccionaría si le dijera?
Y es que, el secreto era demasiado grande para que la pequeña lo cargara sola. Pero no sabía si se lo podía confiar a Draco.
El rubio fue el que rompió el silencio.
-Conocí a un niño muy raro en el Callejón Diagon el otro día, mientras me probaba las túnicas para la escuela-dijo sin despegar la vista de su pergamino-. Era flaco y desgarbado, y no sabía nada de Hogwarts. Probablemente un muggle.
-Ajá
-Me parece indignante que dejen ir a los sangre sucia, ellos son peligrosos, no los criaron como a nosotros, no tienen nuestras costumbres. Ellos...
-¿Realmente quieres entrar a Slytherin?-la niña cambio de tema de inmediato, no queriendo oír el discurso que a ella le parecía muy absurdo.
-Por supuesto, Slytherin es la mejor casa de todas, ¿no te parece?
-A mi me gusta Ravenclaw.
Draco la miro un segundo, con una expresión que solo se podía describir como extrañeza.
-Claro que si, eres una come libros.-acto seguido volvió la vista a su pergamino-Pero vas a estar en Slytherin, ¿no? Tu tío es el jefe de la casa. No creo que se ponga muy feliz.
-No lo sé, Draco.-Hecate se puso incómoda. Tal vez había dirigido la conversación al cambio de tema equivocado.
El rubio no habló más, y Hecate se alegró de no haberle contado nada. Entonces se le ocurrió que hacer con su pergamino.
Querido Theo:
Lamento haber tardado tanto en contestar tú carta, ha pasado tanto desde mi cumpleaños. Estoy en casa de Draco, pasare aquí el resto del verano para poder ir a Hogwarts en el tren como ustedes. No te puedo explicar en este momento, pero tengo mucho que contarte. ¿Crees que podamos hablar a solas una vez que estemos en el tren?
Afectuosamente,
Hex.
