La Chismosa
Kagome llegó a la universidad después de haber echo unas cuantas compras a la panadería. Tenía hambre, muchísima hambre. Se sentó en su asiento—junto a la ventana y lejos del pupitre del profesor—y sacó una butifarra con mostaza y mayonesa, se la metió a la boca sin importarle que la mayoría de chicas comenzaran a contar los granitos que le saldría por ingerir tanta grasa y suspiró. Qué rico. Entonces se dio cuenta de que la mayoría de los chicos la miraban sorprendidos y burlones y que las chicas la miraban con rabia, odio y pena. Kagome terminó de comer y los miró a todos.
— ¿Qué tienen? ¿Acaso nunca han visto a una persona desayunar tarde?
—No en mi clase, Higurashi. Salga de aquí, por favor—le contestó el profesor que recién acababa de entrar.
Kagome cogió sus cosas y salió murmurando maldiciones contra el resto. Se sentó en las bancas del patio y sacó una botella de gaseosa y se la comenzó a tomar. Las personas que pasaban por ahí, incluyendo a los profesores, la miraban de manera extraña y no dejaban de murmurar cosas. Kagome se sintió cohibida, harta y furiosa de todo esto y fue al único lugar donde estaría sola: el jardín secreto donde ella e Inuyasha iban cuando se escapaban de clases en la azotea.
Abrió la puerta con una llave especial y entró. Respiró el aire lleno de perfume floral y suspiró. Por fin había escapado de toda esa gente extraña. Llegó hasta el manzano y se sentó a sus pies.
Inuyasha sintió que alguien había entrado y se internó más en aquel árbol. Miró como Kagome se sentaba a los pies del manzano y suspiraba. Lentamente bajó hasta quedar a su altura y le di un delicado beso en la cabeza. Kagome se asustó y se apartó, luego relajó su rostro, lo besó lentamente en los labios y volvió a sentarse. Inuyasha se acomodó a su lado.
— ¿Te escapaste de clases?—le preguntó a su mujer.
Kagome negó con la cabeza.
—Me botaron del salón.
— ¿Porqué?
Kagome hizo una mueca graciosa e Inuyasha rió.
—Por desayunar.
Ambos rieron.
— ¿Y tú? ¿Qué haces aquí tan temprano?
Inuyasha frunció el ceño.
—No es nada, la verdad.
—Ya pues, dime. Soy tu novia, puedes confiar en mí—e hizo cara de ángel.
Inuyasha se burló. Kagome le dio un codazo y este se quejó.
—Me estaban mirando feo y me dio rabia. —Kagome se sorprendió, a ella le había pasado exactamente lo mismo—Simplemente…
—…no podía seguir ahí.
Inuyasha la miró confundido y luego lo entendió.
— ¿También a ti?
Kagome asintió y se mordió el labio. ¿Qué mierda estarían diciendo de ellos para que los mirasen de esa manera? nada bueno, obviamente. Pero ¿qué otra cosa habían echo como para que los señalaran? Ya todo el mundo sabía que se acostaban, que se amaban, que se iban a casar. ¿Entonces…?
— ¿Qué has hecho?—le preguntaron al otro al mismo tiempo.
Ninguno había echo nada.
De repente sonó el teléfono de Inuyasha, era Miroku.
— ¿Qué quieres?—le preguntó— ¿Qué dices?... ¿Dónde? Sí, sí. Voy para allá.
Kagome lo miró ponerse de pie e hizo lo mismo.
— ¿A dónde vas?
—Vamos—le corrigió—creo saber cual es el problema.
Kagome lo siguió silenciosamente mientras pasaban juntos por las aulas de ciencia, literatura, arte y cocina. Cada persona que pasaba al costado de ellos se reía o se enfadaba o los miraba con pena. Llegaron hasta el boletín de anuncios donde había varios chicos reunidos que, cuando los vieron llegar, se apartaron entre risas y comentarios. Inuyasha caminó hasta los anuncios y sujetó a Kagome fuertemente. Kagome pudo sentir como el cuerpo de su prometido se ponía rígido. Dirigió su mirada al boletín y casi siente que se le acaba la respiración. Si no fuera por que Inuyasha la tenía bien sujetada estaría tirada en el piso en este preciso instante. En el boletín decía:
'Perdido y Encontrado:'
Y se podía ver la parte baja de un bikini de color rojo con flores colgado en el boletín y un condón roto colgado de la misma manera. Ambos reconocieron al instante que el bikini era de Kagome y la sangre se les congeló.
También había un mensaje colgado al costado que decía:
'¿Estúpidos o bromistas? Acabamos de encontrar un pretexto más para odiar a Kagome Higurashi, estudiante de arte de cuarto año. Tal parece ser que sus aventuras románticas con el guapísimo Inuyasha Taisho, estudiante de derecho de último año, han culminado en matrimonio y —por su puesto—no falta una que otra chica que quiera sacarle los ojos a Taisho para que vea con quien se está metiendo. Pero lo que nos trae aquí es lo siguiente; ya que pensábamos que no podía ponerse peor, empeoró; hace unos días se encontraron prendas íntimas femeninas esparcidas en el baño de mujeres y varios condones rotos y justo ayer descubrimos a quien pertenecen. Obviamente, nada más ni nada menos que a la famosa Kagome. Y con eso se resuelve todo el misterio. ¿Inuyasha realmente se casa con ella por amor o por amor al hijo que debe de estar creciendo dentro de ella? Ya saben, un precioso bebé de ojos dorados nacerá de una desconocida actriz, sin dinero, sin padres y con un novio forzado. Realmente, creo que nunca sabremos si fueron estúpidos o bromistas para no limpiar sus porquerías en el baño.
—Anónimo.'
Kagome sintió como sus mejillas se teñían de rojo y que perdía la conciencia.
'…una desconocida actriz, sin dinero, sin padres y con un novio forzado.'
'…una desconocida actriz, sin dinero, sin padres y con un novio forzado.'
'…una desconocida actriz, sin dinero, sin padres y con un novio forzado.'
No dejaba de dar vueltas por su mente.
'…una desconocida actriz, sin dinero, sin padres y con un novio forzado.'
Sintió que la falta de aire comenzaba a afectarle, las piernas le temblaron y perdió el equilibrio. En menos de diez segundos se encontraba inconciente en brazos de su prometido. Inuyasha la llevó corriendo a enfermería, donde también la miraron raro, e intentaron levantarla.
Inuyasha estaba enojado. Dejó a una Kagome inconciente en la enfermería y fue nuevamente al boletín de anuncios. La nota aún seguía pegada ahí así que la arrancó mientras veía como las personas reían.
Fulminó a todos con la mirada.
— ¡¿Quién mierda ha hecho esto?!—gritó furioso.
La gente se quedó paralizada en su sitio. Nadie se movía.
— ¡¿Quién fue?!—repitió.
Miroku llegó rápidamente e intentó calmarlo. Inuyasha asustaba a todos, desde los alumnos hasta los profesores. Si seguía así podían expulsarlo de la universidad. Tomó a su amigo del brazo y lo jaló hasta el baño de los hombres. Inuyasha seguía gritando colérico.
— ¡Cálmate!—le rogó. Inuyasha lo miró a los ojos— tranquilízate. Esto es culpa de La Chismosa.
Inuyasha parpadeó.
— ¿La Chismosa? ¿Quién demonios es ella?
—Tú deberías saberlo.
Inuyasha frunció el ceño.
— ¿La conozco?—preguntó intrigado.
—Mejor de lo que crees.
Mejor de lo que creía. Una de sus ex-novias. Una de sus zorras ex-novias que seguramente querían humillarlo, despedazarlo, cortarlo si fuera posible.
Odiaba a sus ex-novias.
— ¿Cuál de todas ellas es?—le preguntó. Miroku suspiró pesadamente.
—Kikyo.
Kagome sintió como volvía a escuchar a la gente. Murmuraban cosas, cosas sobre ella. Quería levantarse y mandarlos a todos al demonio, pero no tenía fuerzas. Escuchó como entraban y salían varias personas, pero ninguno era Inuyasha. ¿Dónde se había metido en un momento así? ¿Estaría enfadado? ¿Creería los rumores de lo que habían publicado? Era su ropa interior, eso no lo podía negar, pero ella no había vuelto a tener relaciones con Inuyasha desde que le propuso matrimonio. Entonces, ¿pensaría Inuyasha que ella se ha estado acostando con otra persona? ¿Se enfadaría con ella? ¿Eso podría acabar con ellos, con su futuro? Ella no se había metido con nadie desde que Inuyasha le dijo que quería casarse con ella, ni siquiera se acordaba si había vuelto a usar esas pantys. Ahora que lo pensaba…esas pantys se le habían perdido hace un mes, antes del compromiso. Y ella no era de las personas que prestaba su ropa a cualquier persona. ¿Se la habrían robado?
—Kagome, ¿estás bien?—le preguntó Sango que acababa de entrar.
Sí, idiota, solo me gusta recostarme en la enfermería con cara de muerta. Pensó. ¿Por qué todo el mundo te pregunta si estás bien cuando te ven mal?
Kagome no abrió los ojos.
— ¿Qué pasa?—le contestó.
Sango sonrió preocupada.
—Te desmayaste.
Kagome quiso insultarla.
—Ya lo sé. Quiero saber quien fue el mal nacido que hizo eso.
—La mal nacida—le corrigió.
Oh, claro. ¿Quién más odia a Kagome Higurashi que no sean mujeres o ex-novios?
— ¿Cuál de todas en la tierra?
—Kikyo.
Arrugó al frente ante la mención de ese nombre. Odiaba a Kikyo tanto o más que ella. Kikyo fue la novia más duradera que tuvo Inuyasha, aparte de Kagome. Hacían absolutamente todo juntos, en ningún momento se despegaban. Pero su relación era más física que nada, cada vez que se veían tenía o relaciones o se besaban o volvían a tener relaciones. El dialogo no era parte del vocabulario de su relación. Inuyasha "amó" a Kikyo, o de eso intentaba convencerse, por que el amor solo lo había podido sentir con Kagome y no le gustaba pensar que simplemente lo había utilizado. ¿Utilizado? Sí, así terminó su relación. Típico, la mujer engaña al pobre hombre enamorado. Pero él fue un pobre hombre enamorado y sufrió…por poco tiempo ya que Kagome se encargó de sanar su corazón. ¡Y que bien lo hizo!
¿Por qué de todas ellas tenía que ser Kikyo? ¿Acaso era más inteligente que las otras? ¿Acaso era más calculadora que las otras? ¿Acaso le tenía más rabia que todas ellas juntas? ¿Acaso lo quería a él más que todas las otras? Lo único que sabía era que Kikyo sí era más malvada que las otras. Kikyo tenía un corazón hecho de piedra carbonizada, digo, alguien con un poco de cariño en su corazón no podría hacer sufrir a alguien que amas ¿verdad? Kikyo era de esas personas que, no importase la cantidad de sufrimiento que podía ocasionar, buscaba lo que era mejor para su persona. Siempre.
Kagome abrió los ojos por fin y miró Sango notablemente enfada. No había visto a Sango—como amiga—desde que le contó sobre su compromiso. Ella tampoco había querido verla de la misma manera, así que fue incómodo. De todas formas, ¿qué hacía ella ahí intentando ser "buena amiga" después de haberle dado la espalda? ¿Eso no era ser hipócrita?
Kagome la miró de arriba abajo y frunció más el ceño. Sango le sonrió como si nunca la hubiera insultado por casarse.
—Hipócrita—le dijo y volteó el rostro. Sango rió.
—Una hipócrita no te hubiera venido a buscar preocupada a decirte la verdad.
—Tú verdad, ¿por qué debería de confiar en alguien que me dio la espalda? Vete ya.
Sango roló los ojos y la obligó a mirarla.
—No vas a poder hacer esto sola, Kagome. ¿Crees que Inuyasha va a poder vengarse de la zorra que te hizo esto así como así?—Kagome se mordió la lengua—Piénsalo, tú vas a querer venganza, tú vas a necesitar ayuda ¿y quién mejor que tu mejor amiga para hacer ese tipo de trabajo? Tú me necesitas, sola no puedes.
Kagome la miró aún más molesta porque tenía razón, ella sola no iba a poder. Sango sí era su mejor amiga, ella siempre había estado a su lado cuando se caía de las escaleras o cuando se le rompía el zapato, —riéndose—pero ha estado. ¿Y no se trata de eso una amistad? ¿De estar ahí aun sin poder hacer nada, solo estar ahí?
—No es solo para poder pasar un buen rato, ¿verdad?—le preguntó sonriéndole.
Sango le dio un ligero golpe en la sien.
—Idiota. —le tendió la mano y la ayudó a levantarse—Vamos, tenemos que acabar con La Chismosa.
—Espera, Inuyasha aún no ha venido por mí.
Sango la miró con una cara que a Kagome no le gustó para nada y tragó saliva.
—Inuyasha debe de estar igual de ocupado que tú, así que muévete.
— ¿Ocupado con qué?—preguntó notablemente fastidiada.
— ¡Oh, vamos Kagome! No todos los días se les destruye la reputación a dos personas. Tenemos que hacer algo.
Kagome se sonrojó por ser tan idiota y siguió a su amiga.
Inuyasha se sintió cohibido cuando Miroku le dio las últimas fotos de Kikyo. Tenía la misma mirada fría que tuvo la última vez que la vio, que fue hace dos días si no mal recordaba. Era una fotografía suya y de ella, él abrazándola, ella sonriendo. Ambos "felices". Pero, ¿qué era la felicidad? No conocemos la felicidad, es por eso que buscarla es el fin máximo del hombre. Buscar la felicidad no fue fácil, tuvo muchos tropezones, muchas caídas, mucha felicidad fugaz. Hasta que llegó Kagome…y encontró la felicidad, o eso cree. Nunca sabrá exactamente como es la felicidad porque nunca la ha sentido antes, no tenemos nada con qué compararla. Pero sí podemos tratar de sentirla, tratar de que sea real. Por eso se va a casar con ella, por eso no va a dejar que Kikyo se salga con la suya. Porque la ama y porque quiere ser feliz con ella. Porque él quiere buscar la felicidad.
— ¿Qué sabes de ella?—le preguntó—Qué ha hecho últimamente, cuáles son sus motivos, qué está haciendo en este mismo instante. Quiero saberlo todo.
Miroku sonrió.
—Hace dos días que no viene a la universidad, sus amigas dicen que está de viaje en Europa, pero una fuente muy confiable me dijo que no se encuentra tan lejos de aquí. —le tendió un sobre de fotos de ella—Se encuentra en la casa de sus tíos en la playa, sus amigas se han tomado turnos para reunirse con ella durante la semana pasada, hoy no está Kagura.
Inuyasha se quedó sorprendido por la habilidad de Miroku en meterse en las vidas de los demás, y agradeció a Dios por eso.
—Me sorprendes, amigo. Tal vez deberías empezar tu propio diario de chismes y no pegarlos en el boletín como algunas zorras que conozco.
Ambos rieron, Inuyasha vio la hora y se levantó.
—Creo que es hora de que le haga una visita a mi prometida, ya debe de estar mejor.
—No te demores que debemos ir a la 59 de la avenida Hast antes del almuerzo. Ahí está nuestra espía, no será problema, es una de primer año.
— ¿Tu nueva novia? ¿Qué pasó con Sango?
—Digamos que La Chismosa nos corrompió a ambos, amigo.
Holaaaaa, bueno este capitulo me tomó más tiempo en escribir xD
Me tomé la libertad de incluir momentos de mi vida xD, ya saben experiencias. La mayoría relacionada con los chismes. Lo que pasa es que en mi colegio han creado una pagina de chismes conocida con la chismosa del consuelo, es una total tontría, pero sirvió como inspiracion apra hacer este capitulo. Hay que agradecerle a las malditas que no tienen nada más que hacer con su vida que molestar a otras personas.
tambien la parte ralcionada con la hipocresia...bueno es algo a lo que recien me estoy acostumbrando, uno nunca sabe cuando un amigo te clavara un puñal en la espalda o cuando te vas a enterar lo que de verdad piensa un amigo de ti.
Solo quiero decir... abajo los hipocritas! Dedicado a una persona en especial xD.
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