Opss
Edward POV
Bella bajo a desayunar eufórica el domingo, señal de que estaba tramando algo, aún estaba molesto con ella por el chistecito de ayer, respondí todas sus preguntas con monosílabos, mi humor no era tan bueno como el de ella, incluso consideré el irme a comer a la cocina como todos los empleados de la casa, pero mi lado mas noble tomó en cuenta que tal vez eso la heriría, ya me había dicho que odiaba comer sola.
Decidí ir a dar un paseo por el jardín que podría pasar por un pequeño prado a no ser por las bardas que rodeaban el terreno. Recordé que ayer había visto algo extraño justo cuando Rosalie salió gritando, me dirigí hacia unos arbustos que estaban muy cerca de la barda y descubrí un agujero pequeño, parecido al que hacen los roedores pero en este agujero cabía una persona pequeña, la comprensión me llegó de golpe, este era el medio de escape de Bella ¿Pero como burlaba las cámaras de seguridad?
Fui al cuarto de monitoreo de las cámaras y hablé con el guardia de seguridad. Me aseguró que las cámaras giratorias abarcaban casi todo la extensión del terreno y la casa, que eran espacios los que quedaban expuestos por escasos treinta segundos.
— ¿La señorita Bella ha venido alguna vez a esta habitación Eleazar? —sospeché que su respuesta sería afirmativa y no me equivoqué.
—Claro ha esa chiquilla le interesa mucho el tema de la seguridad, conoce de memoria el funcionamiento del sistema.
—Bien, por favor quiero que hoy estés muy pendiente, avísame de cualquier cosa que te parezca sospechosa.
Bella era muy lista, apuesto que ni siquiera Félix se habría dado cuenta, pero el jueguito de la princesa se acabó, jamás volvería a verme la cara de estúpido.
La mañana trascurrió tranquila, Bella no dio señales de vida, tal vez tramando su próximo escape, se iba llevar un buen chasco.
Estaba en la cocina cuando sentí que alguien me observaba, miré en el reflejo ventana y vi que era Lauren, sin saber que la miraba se desabotonó el primer botón del uniforme y se irguió para que sus pechos resaltaran antes de hablarme. Me reí internamente.
— Hola Edward— estaba usando un tono seductor.
Esto será divertido, pensé.
—Hola— dije sonriéndole.
—Estaba pensando que ya que la señorita Bella está castigada y no tienes nada que hacer hoy, podríamos hacer algo juntos— musitó enarcando una ceja sugestivamente y mojándose los labios.
Exactamente lo que necesitaba para liberar la tensión.
— ¿A sí?, y que cosa podríamos hacer tu y yo juntos—hice énfasis en la ultima palabra con una sonrisa picara y ella comprendió perfectamente mis intenciones.
Su respiración se agitó, nunca había cedido a sus insinuaciones o a las de Jessica pero que mejor que esto para distraer mi atención de Bella.
—Algo como esto— me dijo abalizándose sobre mí y asaltando mis labios con fiereza.
La tome en brazos y la coloqué en la encimera acomodándome entre sus piernas y mordisqueando su cuello, pero el momento fue interrumpido por alguien… Bella.
—En Forks hay dos o tres hoteles de mala muerte a los que pueden acudir a hacer sus cochinadas sin ensuciar la cocina de MI casa— sentí un escalofrío recorrer mi espalda y estaba seguro que no tenía nada que ver con la mujer que tenía en los brazos.
La cara de Bella no denotaba ninguna emoción, en cambio mi rostro parecía arder. Tuve una especie de deja vú al recordar cuando mi hermana me encontró en una situación similar, realmente embarazoso.
Lauren huyó literalmente a trompicones de la cocina, yo me quedé observando a Bella prepararse un sándwich, no dijo nada pero estaba visiblemente disgustada.
—Bella no es lo que tu piensas— típica frase que decimos los hombres cuando nos cachan, pero casi siempre si es lo que piensan.
—No me des explicaciones— dijo molesta— no me interesa lo que hagas con las chachas mientras lo hagas en privado.
—No volverá a suceder—le aseguré.
—Eso espero—no dijo nada más.
Tomo su sándwich, un vaso con jugo de naranja y se marcho a su habitación.
Estaba aburrido, no quise arriesgarme a volver a buscar a Lauren, sin mas remedio me dirigí de nuevo al cuarto de monitores a relevar un rato a Eleazar.
Después de dos horas increíblemente largas, ocurrió lo que estuve esperando todo el día, una de las cámaras capto la imagen apenas visible de Bella escabulléndose como una ladrona.
— ¡Te tengo!— Esa pequeña pilla no se iba a salir con la suya de nuevo.
Salí corriendo para atraparla.
Decidí esperarla en el otro lado de la barda, quería ver su cara cuando se viera descubierta y no me arrepentí. Se arrastró cual reptil por debajo de la barda para luego chocar con mis pies.
— ¿A dónde crees que vas?—Saltó un poco.
Casi pude escuchar al hámster corriendo en su cabeza.
—Yo… este…este… vine a buscar…lombrices- sonó como pregunta.
— ¿lombrices? — ¿a quien cree que engaña?
—Sip… para ir a pescar con…Alice y Rose… mañana… si mañana— trago saliva nerviosa.
— Y yo me chupo todos mis dedos— le dije con sarcasmo.
Murmuró algo bajo que me sonó "esos te los chupa la chacha"
— ¿Perdón?
— ¿que?
— ¿que decías?
—nada.
—levántate del suelo Bella.
Se puso de pie en seguida. Estaba llena de lodo. Totalmente adorable. Me mordí la lengua para no reír.
— ¿A dónde ibas?—le dije mientras caminábamos hacia la casa.
—Que te importa.
—Que te importa— hizo un puchero.
— ¿No me vas a decir?- continué divertido.
—No, porque de todas maneras ya no voy a ir, gracias a ti Cullen, ¿Por qué insistes en fastidiarme, no puedes ir a divertirte un rato al cuarto de las sirvientas y dejarme hacer mi vida en paz? — Se ruborizó de coraje, se miraba encantadora.
— ¿Celos? —no pude evitar preguntar.
—Sueña con eso Cullen.
Mientras caminaba se quito él giro que traía en la cabeza, estaba llena de tierra y se empezó a sacudir. Se le cayó el broche que tenia en las manos, cuando me agaché por el Bella me empujo con todas sus fuerzas y caí al suelo, después empezó a correr como gacela hacia el lado contrario a la casa. La seguí de inmediato, me costo un poco de esfuerzo alcanzarla pero cuando estuve lo suficiente cerca me abalancé sobre ella. Me arrepentí al instante, caímos los dos como costal de papas, trate de protegerla con mi cuerpo pero no estaba seguro de si se hizo daño. Me gire para quedar encima de ella.
— ¿Bella estás bien? — no me contestó, en lugar de eso empezó a golpearme el pecho con sus pequeños puños.
— ¡Quítate de encima bruto, me estas lastimando!
Me levante ipso facto y le ofrecí mi mano para que se levantara pero me rechazo y lo hizo sin mi ayuda.
—lo que hiciste fue muy estúpido.
—Para situaciones estúpidas, soluciones estúpidas —sus ojos se humedecieron, además quien te crees para echarte encima de mí como un elefante— eso hirió mi ego.
—Perdóname, pero no podía dejarte escapar.
— No, claro que no— murmuro indignada.
—Vámonos a la casa —se le cortó la voz y sus ojos se tornaron vidriosos.
Estaba llorando.
—Bella ¿A dónde ibas? Si quieres te puedo llevar, nadie lo sabrá.
— ¡NO! — Casi gritó— no quiero verte la cara toda la noche Cullen— la humedad en sus ojos se desbordó y empezó a andar hacia la casa. Yo la seguí en silencio.
Cuando entramos a la casa Jessica y Lauren se nos quedaron viendo, teníamos una pinta terrible llenos de barro.
— ¡QUE ME VEN IDIOTAS! —les grito Bella y subió furiosa las escaleras de caracol.
Bella POV
Edward me arruinó mi escape, me acusó de celarlo, me aplastó como a un sapo y me hizo llorar. Lo odio. Me fui al baño estaba hecha un desastre, toda llena de lodo. Inmediatamente me metí a la ducha y después de veinte minutos bajo el agua salí del baño envuelta en una toalla para llamar a las chicas, Alice se puso histérica.
— ¿Cómo que no vendrás?
— Te lo diré en una palabra Alice "Cullen"
— ¿Te descubrió? ¿Como?
—Descuida, ya me vengaré de ese baboso mañana, pero ahora quiero descansar Ali, mañana hablamos en la escuela ¿si?
—Está bien Bells hablamos mañana.
Me deje caer en la cama apenas toqué el colchón tocaron la puerta.
— ¿Quién es? — no entiendo quien chingados se atreve a, molestarme con el mal humor que me cargo.
—Bella soy yo Edward.
Claro quien más.
— ¿Qué quieres?
— Pedirte una disculpa por lo de hace rato.
— ¡Púdrete niñero de cuarta!- ni loca lo perdonaría.
—Bella porque no me abres y hablamos.
—Nop, estoy desnuda.
—Por favor Bella, abre la puerta- bueno si eso quería.
Me levanté y arrojé la toalla, casi se cae de espaldas cuando abrí la puerta, lo escuché pasar saliva mientras me miraba encuerada y me reí internamente.
—Bien que querías decirme Cullen.
— ¡Dios santo Bella cúbrete!
Me reí abiertamente de él.
—No es mi problema que tengas problemas de concentración Cullen, es mi cuarto y puedo estar como me de mi puta gana.
Entro en la habitación casi sin verme y tomó la toalla que del suelo, comprendí sus intenciones, levante los brazos y lo miré retadoramente, rápidamente me envolvió con la toalla y la amarró con un nudo sobre mi pecho.
—Eso es evidente pero cuando tengo una mujer desnuda en frente, me gusta estarlo también y como eso no va a pasar, lo mejor es que estés tapada y tengamos una conversación civilizada— su respiración era errática.
— ¿Entonces piensas que soy una mujer?
Rodó los ojos,
—Quería hablar contigo pero veo que eres una insufrible.
Por milésima vez en el día me hizo enojar.
—Lo dice la persona que me sigue a todas partes y no me deja estar con mis amigos —le dije elevando ligeramente mi barbilla a centímetros de su cara.
— Ese es mi trabajo, además dudo que puedas llamar amigo a alguien que te deja volver sola a casa cuando estas ebrias mientras llueve a cantaros— eso dolió.
Camine furiosa hasta mi cama y tome la almohada más grande que había.
—¡ FUERA DE MI CUARTO! —le grite mientras lo atacaba con la furia de cojinsin.
-Eres tan infantil- musitó mientras se cubría con los brazos y atravesaba el marco de la mi puerta.
-¡LARGO DE AQUÍ!- volví a gritar y le arrojé la almohada cerrándole la puerta en las narices.
El estruendo del portazo hizo que el silencio posterior fuera más punzante, quizá yo era odiosa e infantil, pero sacar a colación el tema de Jacob era un golpe bajo y el niñero lo sabía. Los ojos me picaban pero les iba a dar el gusto de llorar ni a Jacob ni Edward.
Me puse la pijama y encendí mi laptop hace mucho que no revisaba mi E-mail, tenia como cuarenta mensajes de Jacob, los borré todos sin leerlos, todos menos el ultimo que había enviado, sentí curiosidad, en el asunto decía: "LEEME POR FAVOR" con una carita de suplica al final de la oración.
Bella:
No has contestado mis llamadas y casi seguro que ni siquiera has leído mis mails, se que me porté como un imbécil Bells, pero quiero que sepas que tengo una explicación, no quiero perderte, significas mucho para mí ,mañana iré a verte a la escuela después de clases por favor no faltes, lo que te tengo que decir es importante.
Aunque no lo creas te quiero mucho.
Jacob
Genial, nada mejor que un misterio para mantenerme despierta. Al día siguiente asistí a clases con toda la desgana del mundo, ni siquiera la clase de literatura capturó mi atención, las chicas me contaron con lujo de detalle como les fue con sus respectivas citas, y me alegré de no haber ido a ser mal quinto.
Edward estaba lo suficientemente cerca de mi para tocarlo, pero era como si no estuviera, su rostro estaba inexpresivo y me ignoraba totalmente, parecía uno de los guardias del palacio Buckingham.
Al terminar las clases me dirigí hacia la salida con mi niñero pisándome los talones. En el estacionamiento se encontraba Jacob con un enorme lobo de peluche y una manta que decía "PERDONAME BELLS" con letras rojas, le sonreí y camine hacia él, pero una enorme mano nívea me detuvo…
El rostro antes inexpresivo de Edward ahora estaba airado.
¡Hola gente!
Aquí otro capitulo corregido, trataré de ir subiendo lo mas rápido posible. Sigo sin tener portada :(
Pueden buscarme en Facebook como Lizzie Swan.
Les dejo el resumen de un libro se llama "El hombre ideal" de Andrea Semple, si quieren que se los mande déjenme un PM con su correo.
ANDREA SEMPLE
El Hombre Ideal
The Man from Perfect (2005)
ARGUMENTO:
¿Qué sucede cuando el hombre con el que sueñas se convierte en el hombre que tienes a tu lado en la cama?
Después de sus experiencias con su ex novio Rob el Vago, Ella Holt está lista para abandonar toda esperanza de encontrar al hombre adecuado. De modo que cuando contesta un cuestionario de 50 preguntas de una revista acerca de su hombre perfecto, no tiene ni idea de que sus respuestas serán utilizadas por una nueva agencia de citas para encontrarle la pareja perfecta.
Naturalmente, Ella se burla de la sola idea de la existencia del «hombre perfecto», pero cuando el hombre de la agencia Perfect, James Master, se presenta en la puerta de su casa, parece que por fin sus expectativas se cumplen. No sólo es guapo como para caerse de espaldas, sino que en su rutina diaria comienza a formar parte viajes espontáneos a París, declaraciones de amor, gestos románticos (y sexo para gourmets).
Sin embargo, cuando la «fatiga romántica» surge, las sospechas de Ella acerca de las consecuencias de sus respuestas empiezan a amontonarse. Y cuando Rob empieza a cambiar su detestable conducta para recuperarla, Ella recuerda que pidió un hombre que hiciera cualquier cosa con tal de conservarla… y que destruyera todo aquello que se interpusiera en su camino.
