Hola, aquí de nuevo.

No demoré.

Les cuento: ya tengo listo el capítulo 5 (como ya había dicho antes) y el capítulo 6.

Nos leemos!


Disclaimer; los personajes y los lugares de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.


.

.

.

Capítulo 4. Desilusiones

Las personas no cambian.

Las personas no cambian porque simplemente siempre fueron así.

Pero…

Pansy estaba segura de que aquella afirmación era correcta, pero ¿Qué pasa si esa persona sufre una decepción y sus perspectivas cambian?

¿Qué pasa?

¿Perdonan?

¿Obvian los hechos y siguen adelante? ¿Cómo si nada hubiera sucedido?

Al parecer, sí. Algunas personas lo harían, algunos lo están haciendo. Están pasando a llevar lo que sienten por complacer a los demás.

Ella no estaba ajena a eso.

¿Desde cuándo la corroía tanta sensiblería?

No, no podía estar así. ¿Sufriendo? ¿Sufriendo por quién? Por alguien que apenas y la notaba en el pasado, por alguien que conoció dos semanas y nada más, por alguien que estaba continuando con su vida.

Cinco años atrás.

Si alguien le hubiera dicho en ese momento que estaría así de mal por un hombre, por Potter para ser más justos, le hubiera lanzado un maleficio sin pensárselo mucho y luego se hubiera reído al escuchar tal blasfemia.

Pero en ese momento era una persona totalmente distinta de lo que es ahora. En ciertos momentos extrañaba ser lo que era, extrañaba la familiaridad de destruir con palabras, miradas y actos a las personas, extrañaba chasquear los dedos y doblegar voluntades.

Las personas no cambian.

Creía firmemente no haber cambiado, pero cinco años era demasiado tiempo. Sus propios ojos vieron el momento en que Voldemort cayó ante sus seguidores, vio el cambio, vio lo que sucedería a continuación.

Las consecuencias no se hicieron esperar; fueron juzgados y sentenciados. Desde los asesinos hasta solo los que portaban la marca. En el caso de Theo, Draco, Blaise, ella y otros solo fueron expulsados del mundo mágico. Creían, y estuvieron en lo cierto, que se morirían sin magia. Pero aprendieron, tuvieron que hacerlo. Murieron y revivieron en el mismo momento.

No tenían tiempo de compadecerse de ellos mismos. Buena suerte o no, no los dejaron a la deriva. Les dieron identificaciones y papeles para validar su origen. La única condición era no volver, nunca más. Si volvían solo sería de la mano de alguien "respetado". Si desobedecían infringiendo el trato; serían asesinados. Eran exiliados, lo peor de lo peor.

La escoria.

—Pansy…

Theo se apoyó en el umbral de la puerta.

El almuerzo quedó olvidado y él tuvo que regresar a trabajar luego de dejar a su amiga en el apartamento. Ahora, casi eran las ocho de la noche y ella permanecía en el mismo lugar que la había dejado.

—Pensé que solo yo estaba jodido, pero tú… ¿Qué está pasando?

Pansy se enderezó y solo ahí fue consciente de la oscuridad que la rodeaba.

Cuando Draco se enfrascó en sus problemas y en lo que sus padres querían que hiciera, Pansy se sintió sola sin su mejor amigo. Blaise estaba asimilando sus pérdidas y no le prestó mucha atención. Entonces, Theo, silencioso y mesurado, la tomó de la mano y el tiempo se encargó de lo demás.

—Creo que cometí el mismo error que tú.

No podían ver las facciones del otro, pero si lo conocía tan bien como creía podía imaginarse su cara de estupefacción.

—No debiste hacerlo. Debiste haber luchado contra eso.

—¿Lo dices por experiencia?, solo sé que caí duro y fuerte por alguien que no me corresponde, caí demasiado rápido. Theo, dime, ¿Las personas cambian? ¿Crees que él sienta algo por mí?

Era estúpido preguntarle algo así porque no sabía de quien Pansy le hablaba.

—¿Te acostaste con él?

—No.

Solo un beso.

El beso.

No lo había olvidado, solo había querido deshacerse del recuerdo encerrándolo en algún recóndito lugar.

Había sido un impulso, algo impropio de ella.

—Entender los pensamientos y sentimientos de las personas nos llevaría una eternidad de teorías y de hechos que ni siquiera han sido comprobados —murmuró. Escuchó sus pisadas y la cama se hundió a un lado—. Piensa en esto: una persona sana durante la mayor parte de su vida sufre un accidente y cuando se recupera no puede volver a ser quien era antes debido a: el miedo, a alguna incapacidad o secuela. Creo que no cambiamos porque queremos, nos hacen cambiar las circunstancias que nos rodean.

Se quedaron en silencio por unos minutos.

—¿Quién te robó el corazón, Pansy?

¿Puedes enamorarte en dos semanas?

—Potter… —susurró bajito.

Theo la escuchó perfectamente, pero no la juzgó.

—¿Por qué debemos enamorarnos de imposibles? Potter y yo —bufó—. Aunque me guste, jamás albergaría alguna esperanza. Es ridículo que me sienta tan mal por eso, ¡Merlín es Potter!

—Siempre te gusto… —argumentó Theo.

Pansy jadeó.

Entonces, ¿Había sido eso? Aquel día decidió ayudarlo por ese motivo.

Potter le había gustado, pero por supuesto desechó todo tan rápido como se formó. Potter era el puto héroe del mundo y ella era la jodida hija de padres Mortífagos. Todo en contra. Especialmente cuando decidió joderle la vida a insultos.

—Tengo que irme, quedé de verme con alguien.

—¿Una cita? —preguntó curiosa.

—Estoy pagando un favor.

—¿Mi vuelo?

—Sí.

—Theo, no…

—No te preocupes. Lo necesito, necesito seguir con mi vida y alejar a Draco de mis pensamientos.

—Entonces… ¿Hasta mañana?

Theo se rio. Abandonó la habitación dejando a Pansy sumida en sus pensamientos.

La semana pasó rápidamente, Pansy no había sacado nada nuevo en los días siguientes.

No podía encontrar a Harry.

Draco no aparecía.

Theo seguía deprimiéndose más.

Solo seis días faltaban para la boda, ¿Tendría que enfrentar a su amigo en esa instancia? Realmente no tendría problema en hacerlo, pero siempre pensó que esa sería la última opción.

Draco estaba totalmente incomunicado y su apartamento estaba sellado, según el casero no había aparecido en un tiempo. Pansy se estaba preocupando, pero estaba atada a esperar.

Esta mañana había decidido distraerse un poco e ir al centro comercial. Sí, el mismo de aquella vez. Necesitaba algunas cosas que no había traído. Había una cantidad enorme de personas a esas alturas del día.

Caminó durante algunos minutos mirando aquí y allá. Estaba comprando ciertas cosas cuando su celular vibró en el bolsillo de sus jeans.

Número desconocido.

Estaba tentada a dejarlo, pero algo le decía que sería una mala idea.

Contestó.

—¿Hola?

Pansy…

—¿Draco?

Hola, Pans.

—¡Eres una mierda! —gritó. No le importó la gente que estaba a su lado—. Lo único que puedes decirme es: "Hola, Pans". ¡Jodete, Malfoy!

Pansy, escucha, yo…

—¡No! Te he llamado todos estos días y simplemente me cortas o apagas el teléfono. Y ahora, ¿Quieres que yo te escuche? Jodete.

Pansy…

—Estoy ocupada, puedes llamarme después. Adiós, Malfoy.

¡Pansy!

La chica se quedó en silencio.

Tenía tanto que decirle, pero el imbécil la escucharía.

—No quiero oírte. Adiós.

Estoy en Londres… acabo de llegar y estoy con Blaise.

—¿Blaise?

Sí, está conmigo, ¿Estás en Oslo?

Pansy contó mentalmente para no seguir gritando. La verdad es que estaba haciendo un espectáculo peleando a través del teléfono. Se apartó un poco hacia los baños.

—Estoy en Londres.

¿Qué haces acá?

—Tu novio me llamó.

Draco hizo un ruidito y guardó silencio.

—Estoy aquí desde hace una semana. ¿Qué mierda pretendes, Draco?

No estas siendo justa, Pans.

—¿Y tú sí? ¿No estás pensando en Theo?

No deberíamos hablarlo por teléfono.

—Tu llamaste en primer lugar, genio. ¿Qué quieres? ¿Qué organicemos tu despedida de soltero?

¡Basta, Pansy! Los espero a ti y a Theo en mí apartamento hoy en la noche.

—No cuentes con ello.

Y cortó.

¡Maldito imbécil!

Hasta ella misma sabía que esa reunión era una total estupidez. ¿Qué pretendía? ¿Qué mierda tenía en la cabeza?

Suspiró.

Se masajeó la cabeza cerrando los ojos. Cuando los abrió se encontró con su propia arista.

¿Por qué precisamente hoy y ahora?

Otro jodido déjá vu.

Y ni siquiera estaba de humor para él, menos si pensaba en las estupideces que había hecho.

Guardó el teléfono y se movió. No se equivocaba, era él. La postura, la horrible ropa -la cual, ella había botado esa vez- ¿Por qué la estaba usando de nuevo?

—Pensé que ese día las cosas habían sido claras para ti —un metro de distancia. Él escuchó perfectamente porque su reacción fue evidente y se giró para mirarla.

Alrededor de tres meses habían pasado desde la última vez que se vieron. ¿Tantas cosas habían cambiado en ese tiempo tan corto?

—Lo fueron —murmuró—, pero todo cambió. Han sucedido demasiadas cosas en este tiempo y…

Pansy lo abofeteó.

—Podrías haberme ahorrado toda la palabrería. Siempre supiste que terminarías casado con ella —escupió.

Harry se llevó una mano a la mejilla.

—No lo entiendes.

—Tienes razón, no te entiendo. Ya tomaste una decisión, espero que valga la pena.

—Pansy… yo…

Potter. Vive en tu burbuja de felicidad, me alegro de estar fuera de ella.

La morena se alejó a paso rápido.

No quería detenerse y mirar si él iba siguiéndola.

Este día prometía ser tranquilo, pero al parecer las piezas del rompecabezas estaban encajando de la manera más terrible que podría haber imaginado.

Esa misma noche…

Eran diez pisos.

Eternos.

Podía percibir el nerviosismo de Theo, su mirada estaba pegada al piso y movía uno de sus pies rápidamente.

Pansy sabía que esta era una maldita mala idea, pero cuando se lo dijo a Theo, él había aceptado ir sin dudarlo. Ella ni siquiera pudo disuadirlo.

Suspiró cuando el ascensor dejó de moverse, las puertas se abrieron.

Theo salió primero y Pansy lo siguió.

Caminaron unos pocos pasos hasta llegar a la puerta color caoba.

—¿Estás seguro?

Theo asintió y tocó el timbre.

Pocos segundos pasaron antes de que la puerta fuera abierta.

Draco estaba vestido informalmente y su rostro tenía unas marcadas ojeras. No dijo nada y solo los dejó pasar. Blaise estaba sentado en uno de los sillones y se levantó saludándolos.

Todo el proceso se hizo en un desesperante silencio.

Desesperante e innecesario.

Bufó.

Ellos se sentaron, pero Pansy no podía permanecer ahí, tan impávida por los hechos.

—Siento no haber traído ropa más sexy, pero me dijiste que esta no sería tu despedida de soltero —soltó Pansy. Su voz cizañera hizo que Draco la mirara mal.

—Pansy… —comenzó Blaise.

—Tú no, Blaise. Tú no deberías estar apoyando a Draco en esto.

—Pansy… no entiendes…

—Entiendo. Entiendo perfecto. No aprendiste, Draco —solo lo estaba mirando a él—. Sufrimos tanto para nada, eligieron por nosotros cada año de nuestra vida. Ahora, decides casarte, casarte con una mujer ¡Vaya ironía! ¿Por qué no dejas de hacerte el imbécil y cambias la puta vida que tus padres dejaron para ti? ¿Tanto miedo tienes?

—¡Tú no sabes nada! —exclamó Draco levantándose. Estaba furioso, sus puños se apretaban e intentaba evitar dejar que todo el caudal fluyera.

Pansy no se amedrento y siguió mirándolo a los ojos.

Ya no eran niños.

Hace mucho tiempo dejaron de serlo.

Las malas decisiones eran inevitables consecuencias del futuro. ¿Por qué Draco no lo veía?

—Lo único que se; es que cometerás un grave error casándote con ella.

—Pansy déjalo.

La voz baja de Theo le hizo parpadear y mirarlo.

—Tú y algunos —escupió Draco— estarán muy acostumbrados a esto, a esta mierda de sistema, pero yo siempre supe que haría lo que fuera por volver. Un Malfoy no se conforma. Tu deberías pensar igual, Pansy —dijo arrastrando las palabras.

—No, ya no. ¿Sabes por qué? Porque yo sí pretendo cumplir la promesa que hicimos ese día. ¿La recuerdas? Recuerdas como estábamos: heridos, golpeados y repudiados. Sabíamos lo que habíamos hecho y lo que nos esperaba, pero prometimos…

—Prometimos salir adelante —completó Blaise.

Pansy movió la cabeza y se dejó caer al sillón.

—Pero no de esta manera —siseó con rabia.

—En un futuro alterno nuestro destino hubiese sido cumplir con un contrato, casarnos y producir herederos. Sin decidir —murmuró Theo.

—Está decisión la tomé yo.

—¿Y el amor?

Draco y Blaise se miraron.

—¿Quién hablo de amor, Pansy? Me voy a casar con Astoria solo por conveniencia.

—Lo sé, espero que la pobre sea consciente de eso. De que nunca podrás amarla.

Draco desvió la mirada.

—Estaré en el mundo mágico en unos días. Estoy seguro de que de alguna manera podré mover mis hilos y conseguirles "pases" para entrar.

Quizás…

Quizás, antes hubiese accedido.

Antes… cuando estaba tan desesperada por regresar a lo que era su vida, pero…

—No voy a follar por el resto de mi vida con alguien que no me mueve ni un puto pelo —murmuró con asco. No miró a nadie.

—No te reconozco, Pansy.

—Ni yo a ustedes —siseó—. Murieron, nuestros padres murieron ese día. Hace años que no pueden ejercer influencia en nosotros y tú te empeñas en comprar una vida que no te hará feliz.

—No habrá diferencia. No soy feliz aquí en el mundo muggle y en el mundo mágico la infelicidad será más llevadera.

La morena miró a Draco con disgusto.

—No cuentes conmigo ni con Theo ese día.

—Pansy no p…

—Estaré ahí —dijo Theo levantándose—. Te acompañaré ese día porque eso hacen los amigos. Cuenta conmigo. Ahora, yo… tengo que irme… quedé con…

Movió sus brazos hacia la salida y finalmente se fue.

Pansy se quedó mirando la puerta.

—Nunca decidas por los demás —dijo Draco acomodándose en sillón.

—Eres una mierda —su voz se quebró, pero no quería demostrarle todo lo afectada que estaba por Theo—. Espero que te haga feliz, espero que consigas lo que anhelas, pero jamás sabrás si pudo funcionar otra alternativa eligiéndola a ella por sobre una persona que te ama de verdad.

Pansy se levantó.

—No se vive de amor. El amor nos empobrece, Pansy. Nos hace idiotas e inestables.

—Entonces, es mutuo porque tu estas siendo un idiota.

No escuchó más.

Abrió la puerta de un tirón y la cerró dando un sonoro portazo.

Estaba tan agitada por la discusión que tardó unos minutos en escuchar el entorno que la rodeaba.

Sollozos.

Theo.

Sentado en la escalera y rodeando sus rodillas estaba él.

Se repitió a si misma su mantra del día: las personas no cambian. Creía conocer a sus amigos, pero a veces hasta las almas más heridas, más avarientas y más fuertes solían colisionar con el piso. De una u otra manera, tarde o temprano.

Se sentó a su lado y lo abrazó.

Y lamentó su presente y el próximo futuro.

Lamentó que todos cambiaran para mal, lamentó que el egoísmo ganara una vez más.

Lamentó estar tan desilusionada de todos.