Hola a todooos ¿Cómo les va? Espero que bien, bien, bien. Antes de empezar con la historia quería pedirles disculpas por una cosa: hoy es jueves y no lunes xD. Sé que dije que todos los lunes subiría un capítulo nuevo, pero este lunes no pude por la simple razón de que en Venezuela estábamos en carnavales y yo andaba en la playa =D, donde lamentablemente no hay internet u.u.

Y bueno, luego de disculparme publica y expresamente, no los molesto más. Disfruten la lectura.

Advertencia: Este capítulo contiene Lemon, así que no está recomendado a menores de edad.


CAPÍTULO 4

El baño de chicas.


..

Sora salió de la cafetería de la manera más calmada que le fue posible, luchando contra su cuerpo para no derramar lágrimas en ese momento. La garganta le ardía enormemente, sentía presión en el pecho y sus ojos amenazaban con precipitarse en cualquier momento, pero ella se había propuesto no llorar enfrente de toda esa gente, enfrente de sus amigos, enfrente de su novio; eso sólo le traería más complicaciones en ese instante, ya que probablemente la acosarían a preguntas.

Cuando estaba cerca de la puerta de salida de la cafetería el timbré sonó, aprovechó el alboroto que siempre causa este aparatito con su sonido chillón en los alumnos y se perdió entre la multitud de adolescentes.

Se dirigió hasta uno de los baños de chicas que había en ese piso, al parecer de ahora en adelante el baño pasaría a ser un segundo hogar para ella, una cueva en la cual podía esconderse a encarar sus sentimientos. Nunca lo había pensado de esta manera, pero ahora se daba cuenta que el baño de chicas tenía todo lo necesario para ser el lugar perfecto cuando atacaban los problemas, de hecho, podía enumerar todas las ventajas que tenía un baño de mujeres:

1. En primer lugar, era un espacio amplio, cerrado, aunque bien iluminado, y bastante silencioso.

2. Disponía de un amplio espejo, que aunque no fuera de cuerpo completo, dejaba ver lo suficiente como para pasar muchos minutos viendo su reflejo, encarando de frente a los fantasmas que la atormentaban.

3. Había toallas desechables para secarse las manos, y que, en momentos como este eran buenas absorbiendo las lágrimas.

4. Como todas sabemos uno de los efectos de llorar por períodos considerables de tiempo es tener una cara roja y caliente, pero por eso no había problema, en los baños hay grifos con deliciosa agua fresca que sirve para limpiar las lágrimas, devolverle la temperatura a la cara e incluso, parecía que por unos segundos el agua también se llevaba con ella las cargas negativas que causan los problemas.

5. Si alguna otra chica necesitaba ir al baño no necesariamente ella tendría que salirse para evitar que la vieran, ya que, para eso estaban los cubículos, si alguien entraba al baño ella sólo debía meterse en alguno de estos y problema resuelto; podía esperar tranquilamente sentada en la poceta mientras la persona invasora se marchaba.

6. Los chicos no pueden entrar a un baño de chicas, así que por deducción simple: Tai tenía prohibida la entrada a este lugar, o por lo menos la mayor parte del tiempo esto era así...

[...FlashBack...]

Faltaba poco para que cayera la noche, los pasillos del instituto estaban desiertos en su mayoría, con la poca excepción de uno que otro alumno que estuviera viendo clases extra curriculares.

Sora recién había salido de su práctica de Tenis y Tai a su vez salía de la práctica de fútbol. El agua de los bebederos de la cancha estaba caliente, así que entraron al edificio a tomar agua fría.

Caminaron por el pasillo completamente vacío; podían escuchar como en el piso de arriba los alumnos del ensamble guardaban sus instrumentos. Se dirigieron hasta el filtro de agua más cercano y ahí se pararon a hidratarse. Cuando terminaron de beber, Sora empezó a caminar para irse del instituto, pero no pudo dar muchos pasos ya que sintió que su novio la agarraba por la cintura y le impedía caminar.

- Sora - Le susurró por detras del oído su novio - ¿Alguna te he dicho lo bella que te vez con tu uniforme deportivo?

La pelirroja sonrió ante el comentario - Mmm, creo que una o dos veces - Se hizo la pensativa.

- Pues, te vez hermosa con tu uniforme deportivo.

- Si, eso me han dicho - Al decir esto se volteó para quedar de frente a su novio.

- ¿Cómo que eso te han dicho? ¬¬ ¿Otros chicos? Vez siempre te he dicho que esa falda es muy corta - Iba a proseguir dando su discurso lleno de celos pero su novia se echó a reir y acto seguido lo besó en los labios.

La chica se apartó de sus labios, pero no acortaron la distancia que había entre sus cuerpos. se quedaron mirándose unos segundos, en sus ojos se reflejaba el gran amor que se tenían.

- Te amo - Le dijo suavemente el chico, mientras pasaba su mano por el cabello de ella.

- Yo también te amo - Le correspondió.

Ambos volvieron a juntas sus labios en un tierno beso. El chico se separó de ella y la miró de pies a cabeza, con una sonrisa algo pícara.

- Definitivamente esa falda es muy corta... Pero... me gusta que la uses en momentos así.

- ¿Momentos cómo? - Interrogó Sora.

Tai se acercó hasta ella de nuevo y volvió a besarla, esta vez de forma un poco más apasionada - Como este - Repitió. Acto seguido, sin despegarse de los labios de su chica, fue empujándola hasta ponerla de espalda a los casilleros. Puso sus manos en la pared, una a cada lado de su novia, para así evitar que se saliera de su agarre, y continuó besándola.

Al principio sus labios se apretaban de manera mas o menos rápida, pero luego el chico pidió permiso con lengua para poder profundizar más el beso; la chica no opuso resistencia, al contrario, hizo lo mismo que él. Luego de unos minutos de besarse apasionadamente, chocando lengua con lengua, mordiéndose seximente los labios, Tai quitó su atención de la boca de Sora y la dirigió hasta su cuello, el cual besó varias veces, lamió y chupó, causando que Sora soltara un pequeño gemido de placer.

El chico quitó su mano derecha de la pared y la dirigió hasta la espalda de su novia, por donde fue bajando hasta estacionarse en su trasero, al llegar ahí apretó el agarre, haciendo que el cuerpo de Sora se pegara completamente al de él. Siguió bajando sus manos un poco más y al llegar un poco más debajo de la falda paró su descenso y comenzó a subir muy lentamente, levantando muy suavemente la tela de la falda de su chica.

La respiración de ambos jóvenes era agitada, Sora se estaba dejando llevar completamente por las caricias de Tai, hasta que recordó un pequeño e insignificante hecho: Estaban en el liceo y muy pronto bajarían los alumnos del ensamble, y, algo le decía que a su profesora no le pondría muy contenta el verlos en esa situación.

- Tai - Dijo deteniendo la mano de su novio.

- ¿Qué pasa? - Le preguntó y continuó con lo que hacía.

- TAIIII - Alzó la voz para lograr que su novio le prestara atención - Estamos en medio del pasillo de la escuela, y en cualquier momento bajaran... - Sus palabras fueron interrumpidas al escuchar las voces de los chicos bajando desde la escalera.

El moreno se quedó un momento pensativo y luego la picardía volvió a aparecer en sus ojos - Tengo una idea - tomó la mano de su novia y salió corriendo, halando a la chica consigo.

Luego de correr algunos metros, finalmente se detuvo frente a una puerta.

- ¿El baño de chicas? - Preguntó la pelirroja al ver hasta donde la había llevado su novio.

- Sí - Dijo el moreno girando la perilla de la puerta - Es perfecto, los martes a estas horas solo quedamos en el colegio los del club de fútbol, de cual ya todos se deben a ver ido, menos yo, las chicas del tenis se van por la salida que hay en el área de las canchas y la mayoría de los miembros del ensamble son chicos, así que no usarán este baño.

- ¿Y qué hay de las chicas del ensamble?

- En el piso de arriba también hay baños, créeme no usarán este.

La chica se dejó convencer de su novio y entró con este al baño de mujeres, aunque no está de más decir que entró con un poco de temor a que alguien entrara y los viera. Tai notó la incomodidad en Sora, así que se acercó hasta ella y le susurró al oído.

- Tranquila, todo saldrá bien, confía en mi - La chica solo logró asentir con su cabeza.

El moreno comenzó a besarla y continuó en lo que hace rato su novia le había interrumpido; dirigió su mano por debajo de la falda de la chica muy suavemente, causando que a esta se le erizara la piel. Pudo sentir con sus manos lo pequeña que era la tanga que cargaba puesta la chica.

Tomó de ambos muslos a la pelirroja y la cargó, hasta subirla a la encimera donde se encontraban los lava manos. Sora lo abrazó con sus piernas y con sus brazos y lamió su oreja, dando pequeños mordisquitos, que hacían que la pasión en Tai aumentara.

El chico estaba concentrado en el cuello de la pelirroja, mordiéndolo, chupándolo y lamiéndolo, llevándola de esta manera hasta las nubes. Fue bajando un poco más hasta llegar a su clavícula, en donde dio un pequeño mordisco, causando un temblor en Sora.

Llevó sus manos por debajo de la blusa de su novia, acariciando su espalda baja y su estomago. Iba a quitarle la blusa, pero escucharon como cerca de ahí, en el cuarto de mopas, los conserjes sacaban los instrumentos de limpieza. Debían ser rápidos si no quería que los descubriesen.

El moreno se llevó su dedo índice hasta su boca, haciendo el gesto de silencio frente a su novia. Quitó sus manos del área de su blusa y la llevó nuevamente a la falda de la chica, quitándole la tanga.

- Rojo, el color de la pasión - Dijo en un tono muy bajo al descubrir el color de ropa interior que llevaba su novia.

Se desabotonó su pantalón, bajó el cierre y dejó que el jeans cayera lo suficiente como para que el pudiera moverse bien. Acercó su miembro desnudo hasta la chica y lo introdujo dentro de ella. Sora se mordió los labios al sentir a su novio invadiéndola.

Tai comenzó a moverse despacio y fue aumentando la velocidad gradualmente. Sabía que no podían estar mucho tiempo, pero el hecho de que cualquiera persona los pudiera descurbrir con tan sólo abrir la puerta, lo hacía el doble de excitante.

Mantuvo una velocidad rápida por varios minutos. Sora lo apretaba con sus piernas fuertemente y clavaba sus uñas en su espalda, dándole a notar a lujuria que la invadía. Ambos chicos hacían un esfuerzo por no ser escuchados, ahogaban sus gemidos lo más que podían, aunque de vez en cuando dejaban escapar uno o dos. Luego de un rato el moreno acabó, dando por terminado el acto.

Ambos chicos se sonrieron pícaramente, y se quedaron viéndose a los ojos unos segundos, su respiración todavía era agitada.

- Genial encuentro, hay que repetirlo - Dijo una Sora provocativa, más que satisfecha con lo que había ocurrido.

- Estoy de acuerdo - Coincidió el chico. Dándole un pequeño beso en los labios.

Ambos salieron de ahí rápidamente, con mucho cuidado que nadie los viera y cuando iban por mitad de pasillo...

- Eh chicos ¿Qué hacen ustedes aquí? Ya la escuela cerró - Los detuvo la voz de uno de los conserjes.

- Eh, pues - Decía el moreno rascándose la nunca - Yo soy del equipo de fútbol de la secundaria y ella es la capitana del equipo de Tenis, estábamos practicando y vinimos al edificio a tomar agua, ya que el agua de los filtros de las canchas está caliente.

El conserje se les quedó mirando, la chica tenía puesto el uniforme de Tenis, y el chico, aunque cargara jeans tenía puesta la camiseta del equipo, así que les creyó. - Apresúrense antes de que cierren el portón de la entrada.

Tai y Sora se miraron cómplices y dejaron escapar de sus rostros una sonrisa pícara. Ambos se habían salido con la suya.

[... Fin del FlashBack...]

Dejando de lado los recuerdos que le traía a la memoria ese lugar: el baño de chicas definitivamente estaba equipado con lo mejor en tecnología antidepresiva, era el lugar perfecto para esconderse de los problemas.


..

- Vaya que eres imbécil Tai.

Mimi se levantó solo segundos después que su amiga. Sora no iba corriendo ni caminando muy rápido, pero aún así la castaña la perdió de vista ¿la razón? La estampida de alumnos que se pararon de sus puestos al escuchar sonar el timbre, que avisaba que la hora del almuerzo había acabado y todos debían regresar a sus respectivas clases.

Al poco rato de haber sonado la campana la cafetería quedó casi vacía, Mimi no pudo observar para que lugar se había dirigido su amiga, así que tan solo se quedó parada intentando adivinar a donde ir.

- Mimi tenemos que ir a clases - Le dijo su novio tomándola por la mano y halando muy suavemente de ella, mas sin embargo la chica no se movió ni un poco.

- No entraré, o por lo menos no todavía. Adelántate tú, yo después te alcanzo.

- Pero Mimí, a la señorita Macuyana no le gusta que los alumnos lleguen tarde a su materia.

- Lo sé, pero de verdad tengo que hacer otra cosa, es importante.

El chico sabía que Mimí no era de las muchachas a las que no le gustaba entrar a clases así que cuando ella dijo que era importante él simplemente no insistió más - Está bien, entonces nos veremos luego - Le sonrió, se acercó hasta ella y le dio un tierno beso para luego irse a su salón de clases, al igual que lo hacía el resto.

La castaña también salió de la cafetería pero con un rumbo muy distinto de un salón de clases. Si su código genético femenino no le fallaba Sora estaría en estos momentos llorando a solas en un lugar: el baño de mujeres.

En ese piso había tres baños de chicas, uno se encontraba en la cafetería, así que ese obviamente quedaba descartado. De los dos restantes uno se encontraba muy cerca de los salones, así que lo más seguro es que en ese momento estaría lleno, por lo que Sora no iría ahí; por lo tanto solo quedaba una opción, así que la chica se dirigió hasta allá.

Al llegar hasta el baño giró la perilla de la puerta y entró, logrando ver en ese momento la puerta de uno de los cubículos cerrarse. Al instante una pequeña sonrisa se asomó en su cara, se acercó hasta el espejo y sin ninguna prisa sacó de su bolso un estuche de maquillaje, del cual tomó un rímel para maquillarse y alargar sus pestañas; mientras hacía esto habló suavemente.

- Ya sé que eres tú la que está encerrada en ese cubículo, así que sal para que podamos hablar de lo sucedido como se debe.

- No hay nada de que hablar - Escuchó salir de adentro del cubículo la triste voz de su amiga.

- Yo creo que si hay mucho de que hablar. No te hagas de rogar y sal de ahí - Dijo sin perder la concentración en lo que hacía.

- Pero yo no quiero hablar al respecto.

La castaña suspiró, dejó de lado su maquillaje y entró al cubículo siguiente del de Sora, bajó la tapa de la poceta y usó esta como un pequeño escalón, para lograr tener una perfecta vista de su amiga pelirroja, quien se encontraba del otro lado sentada y con lágrimas en sus ojos.

- Sal ya de ahí - La pelirroja escuchó salir la voz de su amiga por encima de su cabeza, giró sus ojos para encontrarse con la imagen de Mimi espiándola desde arriba.

De mala gana salió de su escondite, sabía que su amiga era muy insistente cuando quería lograr alguna cosa y que no se iría de ahí hasta no haber hablado con ella.

- Soy la chica más estúpida que existe sobre este planeta - Decía la pelirroja agachando su mirada - No sé cómo pude tan siquiera pensar que esto funcionaría. Ningún chico de 16 años quiere ser padre... Ninguno... Tai, él simplemente no es la excepción de la regla - Las lágrimas volvían a adornar sus mejillas.

- Pero Sora, quizás estás siendo algo extremista, digo, sé que a nadie de primera manera le gustaría tener un niño a esta edad - Decía la ojimiel tratando de consolar a su amiga - mas aún así es posible que cuando se lo digas él cambie de opinión.

- Tú estuviste ahí, escuchaste perfectamente lo que Tai dijo *Es que debe ser horrible tener un hijo siendo tan joven*... Él jamás aceptará tener un hijo, simplemente le parece horrible.

- Sora las personas cambian de opinión cuando les toca vivir determinadas situaciones, por ejemplo, yo solía decir que debía ser horrible comer hígado encebollado y que las personas que lo comían simplemente estaban locas, hasta que lo probé y me gustó - Su amiga no se veía muy convencida así que la chica prosiguió con los ejemplos - Tai es otro ejemplo, ¿recuerdas que él decía que jamás se enamoraría de una chica? y míralo ahora, súper embobado contigo; Incluso tú has cambiado de opinión acerca de algo, te recuerdo que antes solías decir que por nada de la vida cambiarías al fútbol soccer, que ningún deporte se lo comparaba, hasta que mi padre nos llevó a jugar tenis en el club Alemán y te encantó, tanto que ahora es tu deporte favorito.

- Primero que todo, la comida no se puede comparar con tener un bebé; en segundo lugar, Tai solo tenía 6 años cuando decía eso, la mayoría de los niños lo dice; y en tercer lugar, a mí me sigue gustando mucho el fútbol, aunque ya no lo practique.

- Puedo seguir dándote ejemplos toda la mañana - Insistió la ojimiel.

- Puedes estar toda la semana dándome ejemplos, que yo, de igual manera no se lo diré nunca a Tai, sé que el no cambiará de opinión en esto - Le replicó la pelirroja.

- Sora, sé de primera mano que Tai sin quererlo a veces puede llegar a ser un completo idiota, pero, contigo él es diferente, cuando se trata de ti, o de cualquier cosa relacionada contigo él simplemente da lo mejor de sí - Esperó respuesta de su amiga, pero no recibió ninguna - Yo pienso que... a pesar de ese comentario... Tai te ayudará, no creo que él te dé la espalda en esto, no con esta situación.

- Ya he tomado una decisión; él no va a enterarse jamás de lo que está ocurriéndome.

-Aunque no quieras, en algún momento tendrás que decírselo, a menos que pienses decirle, cuando vea tu barriga, que te tragaste un balón de básquet.

- No verá mi barriga... A mí... A mí no me saldrá barriga.

- ¿Y cómo piensas lograr eso? - Preguntó la castaña en un notable sarcasmo.

En ese momento la pelirroja cambió toalmente su semblante, las lágrimas dejaron de brotar de sus ojos, los cuales se opacaron completamente; su cuerpo adoptó una posición aparentemente relajada; la cubrió un aura algo sombría. La chica dio unos pasos tomó su bolso, que se encontraba en ese momento en el piso y se dispuso a marcharse del lugar, pero no sin antes darle a conocer de sus panes a su amiga.

- Mi barriga no crecerá por que simplemente en un par de días ya no habrá un bebe dentro de mí - Dicho esto se marchó del baño, dejando a Mimi boquiabierta.

La castaña no podía creer lo que sus oídos habían escuchado; Sora, su mejor amiga, estaba al parecer decidida a abortar. No podía dejar que ella cometiera tremenda estupidez, sabía que tenía que hacer para impedirlo ¿pero qué?


..

Notas de la Autora:

A ver, a ver, en este capítulo vemos a una Sora muy dolida, estática en el pensamiento de que Tai la dejará no más sepa que está embarazada, Mimi intenta ayudarla, pero de poco sirve, ella a tomado una decisión extrema: abortar.

Tambiñen mostré un flashback algo subido de tono, o muy subido de tono xD. Al principio del fic les dije que iba a haber lemon, y eh aquí el lemon x).

Es la primera vez que escribo algo de este tipo, así que no se si me ha quedado bien o no. Al principio dudé un poco en dejar esa parte pero luego me dije a mi misma: es simplemente un relato, y tienes que ser verlo desde el punto profesional jaja. En fin, ¿Qué les ha parecido?

Dedicatoria: Este capítulo va dedicado a Belyxan, quien en su review anterior hizo un comentario acerca de los baños de mujeres. De igual modo va dedicado a todas las chicas que al igual que yo pasan considerables períodos de tiempo en un baño xD.

Agradecimientos: Gracias a Francisca, TaiKamiya23, fran, zulema, MariamH, puchisko, belyxan =D, mazinger-taiora, konexa, Bruzzxa-k, dark-fallen-angel91 y a KagxInu 4 ever por leer y comentar *.*

De igual modo gracias a TaiiOra-Lovee, a kotoko19 y a hiku-ishida por seguir la historia.

Y gracias a ti que lees mi historia, aunque aún no te hayas animado a escribirme.

Nos vemos el lunes (sin falta de mi parte), un beso.

Lau,.