Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a AnnaDax y fue beteada por Aika Yami.

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Hinata disfrutaba de volar, pero saltar del pájaro era aún mejor. Estaba oscuro y no estaba segura de cuánto tiempo habían pasado viajando. ¿Horas? ¿Días? Ellos entraron en el país de la Tierra, pero todavía estaban lejos de donde la heredera había visto al Uchiha. Shikamaru había aconsejado que sería mejor empezar a mirar desde lejos.

La muchacha miró al resto del grupo. Naruto y el Nara estaban dirigiendo la formación, ella estaba en el medio, y Kiba, su fiel compañero y Sai estaban flanqueando la retaguardia. El Uzumaki la miró, y ella activó su Byakugan. Necesitaba de un momento para entender sus instrucciones. Pronto, todos estaban corriendo por los altos acantilados que marcaban la frontera entre el país de la Tierra y el país del Viento. En la actualidad, se encontraban en la parte baja del sudeste de la tierra y se movían rápidamente hacia arriba. Nadie estaba hablando. Siguieron un pequeño sendero entre las rocas y trataron de mantenerse alejados de los pueblos y lugares donde cualquiera pudiera verlos. Esta era una misión secreta y nadie podía saber que estaban aquí.

Sasuke observó la pálida luna sobre él y disfrutó del aire frío que venía del mar. El olor a sal lo calmaba.

Sentado en lo alto de un gran acantilado, observó los escombros y cenizas que había dejado tras su entrenamiento. Su mano izquierda todavía colgaba como una tela hecha jirones y no funcionaba de ninguna manera, pero no le importaba. Podía luchar y matar sin ningún problema, incluso con sólo un brazo. Con un movimiento, sacudió la sangre de su larga espada y la guardó en su vaina. Un grupo de tres hombres tuvo la desgracia de pasar por sus campos de entrenamiento secretos y había decidido probar sus habilidades en ellos. Sin embargo, estaba muy decepcionado. Eran shinobi fugitivos, escondidos en los acantilados, tal como él, pero resultaron ser tan débiles como simples civiles. Su sangre estaba salpicada en el suelo y las rocas, y el líquido oscuro brillaba por la tenue luz de la luna. Si no estuviera en el Libro Bingo, probablemente podría haber conseguido algunas monedas por sus cabezas. Sin embargo, ahora tres cuerpos desmembrados estaban en el pequeño claro, poniéndole en peligro de revelar su escondite secreto. Tenía que ocultarlos. El viento y el polvo borrarían el resto de las huellas.

Rápidamente aterrizando en el suelo, cogió uno de los cuerpos sin vida y lo arrojó sobre su hombro. Recogiendo algunos miembros que pudieron o no haber pertenecido a él, se dirigió hacia el océano. Había bastantes criaturas que aceptarían alegres su regalo. El hombre saltó de acantilado en acantilado y finalmente llegó a una alta roca. El agua salpicaba con un fuerte ruido y eso ocultó la caída del muerto.

El Uchiha se apresuró a repetir el proceso con fastidio. Si tuviera su otro brazo funcionando, podría haber completado esta tarea dos veces más rápido. Viendo el último cuerpo caer en las oscuras aguas, pensó en su última pelea. No era la de los tres hombres, eso fue un mero entrenamiento. La última vez que luchó de verdad fue contra esa chica Hyuuga. No debería haberla dejado morir así. Tenía que torturarla por lo que le había hecho a su brazo. Sasuke sacudió la cabeza y se frotó la sien con sus dedos. No podía entender por qué no había luchado contra un usuario del Byakugan antes, teniendo en cuenta que creció en un pueblo donde sus pálidos ojos podían ser vistos por todas partes. Un miembro de ese clan podría ser una parte interesante en su equipo.

Una repentina realización lo golpeó. Si ella fuera de la familia de la rama principal, su clan estaría buscándolo para vengarla. Vendrían por él tarde o temprano. Se dirigió en dirección opuesta a donde estaba su cabaña secreta. Estaba esperándolos. Esto era tan fácil como un juego de niños.

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Estaban preocupados de que hubieran perdido el rastro cuando el líder se congeló en sus pasos. Todos los demás sabían que era mejor estar tranquilos en esta situación.

El hombre era un shinobi tipo sensor, probablemente el mejor de Otogakure. Escuchaba con los ojos cerrados, la flauta temblaba en sus fríos dedos. Podía oír la respiración, el correr, las rocas. No tardaron más de una hora en llegar y avanzaron rápidamente. Su grupo no podía perder más tiempo, pero aun así estaba bien. Podía notar claramente que todas las personas que estaba buscando estaban cansadas. Tomarían un descanso pronto. Y allí es cuando atacarían...

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—¡Arigato, Hinata-chan!

Naruto sonrió a la chica y cavó en su ramen instantáneo. Su grupo no podía arriesgarse a revelar su paradero, así que no hicieron una fogata en el campamento. Afortunadamente, tenían suficientes mantas y capas para mantenerse calientes. El país de la Tierra era realmente frío durante la noche.

La heredera sacó otra porción de ramen lista y se las entregó a Nara y luego a Sai, quienes lo aceptaron con un movimiento de cabeza. Kiba ya estaba a mitad de su comida, y Akamaru la miró con ojos brillantes.

—No me olvide de ti, Akamaru-kun. —La muchacha le dio una palmadita al enorme perro y puso un plato lleno con su comida especial delante de él.

Todos comieron rápido, ya que no querían perder demasiado tiempo. Aunque eran bienvenidos en esta tierra, su presencia seguramente sería cuestionada si alguien los veía. El sol casi había salido.

—Estamos a mitad de camino, —comenzó el Nara. —Podemos viajar sólo durante la noche, para evitar una confrontación no deseada, Kiba, tú y Akamaru tomaran la primera guardia, necesitamos descansar si realmente tenemos la intención de pelear... con quien tu sabes.

Era mejor no decir nombres, ya que no estaba seguro de quién pudiera estar escuchando. Debería haber pensado en eso antes, pero ya no importaba. Los otros parecían comprenderlo, mientras asentían.

—Los días son más cortos, ya que el invierno está llegando, —Shikamaru continuó, ya que no podía ignorar la mirada ansiosa de Naruto. —No vamos a tener que esperar aquí demasiado tiempo, el sol se pondrá rápidamente.

El Inuzuka terminó su comida y silbó a la enorme criatura peluda, quien obedientemente lo siguió hasta la entrada de la pequeña cueva que habían encontrado. Hinata observó a su ex compañero sentarse en el suelo, mirando al exterior.

La Hyuuga no durmió mucho. Pero no porque ella no quisiera. Akamaru la despertó de su sueño. De la nada, el perro comenzó a aullar y a llorar como si estuviera sufriendo. El grupo saltó y corrió hacia él, sólo para ver a Kiba en el suelo, con las manos cubriéndose las orejas. Hinata trató de ayudar a su amigo a levantarse, pero sólo se estrelló en el suelo otra vez, gritando de agonía.

No pasó mucho tiempo para que todos ellos supieran lo que estaba pasando. Alguien los había encontrado. Naruto rápidamente creó unos cuantos clones de sombra, los dejó con el Inuzuka y su mascota, y salió afuera. El resto lo siguió.

—Bien, están despierto.

La heredera veía como un hombre alto y delgado apareció en el claro frente a la pequeña cueva en la que estaban escondidos. Lo vio cubriendo a otro hombre detrás de él, que bajó algo como una flauta de madera de sus labios. No podía dejar de notar que los gritos detrás de ella cesaron de inmediato. Estaban jugando sucio.

—Ahora que tenemos tu atención, —continuó el hombre, mirando a Naruto, quien había dado unos pasos adelante, claramente indicando su posición en esta misión. —Vamos a negociar.

—¿Qué deseas? —El Uzumaki estaba molesto.

—Queremos que nos digas dónde está el Uchiha.

El grupo de Konohan se quedó en silencio. Shikamaru sintió el repentino impulso de darse una bofetada. Probablemente los habían oído. No podía dejar de notar las bandas con las insignias de la Aldea Oculta en el Sonido en ellas. ¿Cómo pudo haber sido tan imprudente?

—¿De verdad crees que haríamos eso?

—Sí, —respondió el hombre y levantó una larga flauta. —Justo después de que te forcemos.

El sol había salido hace sólo unas horas y no era demasiado brillante. Sin embargo, era suficiente. El Nara observó cómo el hombre de la flauta se congelaba y sus ojos se ensanchaban, dándose cuenta de que no podía tocar su flauta. De hecho, no podía moverse en absoluto.

—Tengo cierta experiencia con shinobis de tu aldea, —comenzó Shikamaru. —Simplemente no puedo entender por qué siempre aparecen cuando estamos detrás del Uchiha.

Observó al hombre frente a él respirar pesadamente, obviamente nervioso. De repente, Shikamaru cayó de rodillas, gritando. El hombre había llevado su flauta demasiado cerca de su boca cuando lanzó el jutsu de control de sombra sobre él. Podía usar su instrumento simplemente respirando.

El control de sombras fue disuelto y los shinobi del sonido rodearon al grupo de Konohan. Constaban de un total de ocho hombres. Con Kiba y Akamaru inconscientes en la cueva, esto les costaría más. Lo que sorprendió a la chica, fue que Naruto estaba completamente tranquilo y muy quieto.

—Escucha, —ella lo vio hablar. —No voy a dejar que te entrometas en mi camino. Vete ahora antes de que te golpee.

El hombre de la flauta, obviamente era el líder del grupo del sonido, se rio. —¿Crees que eres más poderoso? Mira a tu alrededor, estás rodeado, no tienes ninguna posibilidad.

¿No entendían que era el jinchuriki del zorro de nueve colas? ¿El que derrotó a Obito y a Madara?

Con otro sonido de su flauta, Hinata se dio cuenta de por qué estaban tan seguros de su victoria. Sintiendo su cuerpo entumecido, vio como Naruto se detuvo en medio de su combinación de sellos manuales, completamente paralizado. Parecía que este jutsu no le estaba afectando tanto. Estaba dañando sólo a las personas, de pie justo en frente del atacante.

Con un poco de esfuerzo, logró girar alrededor, creando un vórtice. Esto atrajo la atención de los atacantes a ella, pero no ayudó a Naruto en absoluto. Tres hombres se abalanzaron sobre ella, uno de ellos la tiro al suelo. Él la atacó, pero con una patada en el estómago ella estaba libre. La Hyuuga activó su Byakugan y vio a uno de los otros atacantes comenzar una nueva melodía en su flauta, justo delante de ella.

Su cabeza estaba a punto de explotar cuando se las arregló para rodar lejos del golpe directo. Ella saltó detrás de él y usando el puño suave en la parte posterior de su cabeza, lo dejo inconsciente. Sai y Shimakaru estaban preocupados peleando contra los otros atacantes, y Kiba estaba tratando de salir de la cueva. Enviando al tercer atacante al suelo, Hinata se dirigió al Uzumaki. Sus orejas estaban sangrando. Usando la técnica de doble puño de león, ella logró sacar la flauta de las manos del hombre. La chica corrió hacia el rubio, pero fue tirada por la camisa.

El hombre de la flauta la apretó con fuerza. Podía sentir su aliento en su oído y eso la enfermó.

—Dime dónde está ese bastardo Uchiha o te mataré. —A continuación, llevo la flauta en su boca, a punto de soplar una melodía letal en su oído. La niña observó cómo todos sus compañeros se congelaban. Los labios de Naruto se separaron, sus ojos se volvieron feroces.

Sin embargo, Hinata no necesitaba ayuda. Ella le había enseñado desde que nació, que era la heredera del clan Hyuuga y que su vida estaría amenazada constantemente. Con un giro gracioso, Hinata se alejó del hombre, y con un movimiento rápido, estrello la palma de su mano en su pecho. Todos en el pequeño claro vieron cómo el grupo atacante del Líder del Sonido caía de espaldas, con los ojos inexpresivos mirando al cielo brillante.

Fueron asesinados antes de que pudieran entender lo que estaba sucediendo. Dando un paso hacia atrás, la niña ayudó al Uzumaki a levantarse, juntando chakra curativo en sus palmas, sano sus oídos. La heredera había aprendido a sanar durante la Cuarta Guerra Shinobi, y a menudo ayudaba a sus compañeras desde entonces. Los de Konoha observaron cómo los otros hombres comenzaron a retroceder. Uno por uno, corrieron, ocultándose. Uno de ellos logró tomar el cadáver de su compañero y desapareció.

—¡Oh, no! ¡No lo harás! —Kiba gritó y corrió tras los hombres— Akamaru, síguelos.

Todos miraron a Hinata, quien se cercioró de ocultar su expresión asustada con su cabello. No podía arriesgar esta misión, y no podía arriesgarse a ser usada como rehén. No dejaría que nadie la usara contra Naruto.

Shikamaru finalmente reunió sus pensamientos y limpió un poco de suciedad de sus pantalones. —Hemos sido descubiertos, no hay tiempo que perder, tenemos que viajar de día.

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—¡Deténganse! —Todos miraron a la muchacha, que parecía mirar algo a través de los árboles. —Allí está... allí.

Estaban en el mismo bosque donde lo había sentido por primera. Con un giro, se dio la vuelta y comenzó a correr, siguiendo el camino exacto que había tomado la vez anterior. Los demás la siguieron, no podían esperar instrucciones. Ella era la que dirigía el grupo ahora. Shikamaru estaba tratando desesperadamente de mantener su ritmo, y Naruto fácilmente logró rebasarla.

Corrió por las rocosas montañas que los rodeaban. Podía sentir su chakra y estaba seguro de que el Uzumaki podía sentirlo también.

Usando su kekkei genkai Hinata podía verlo claramente. Estaba sentado en un acantilado, viendo en su dirección. Sabía que venían y los esperaba. El viento frío movía su cabello oscuro, podía ver su espada pegada a la piedra. Pero su brazo izquierdo seguía entumecido. Eso les daría ventaja. Hinata estaba feliz de haber salido viva de esa pelea. Y ahora estaba a punto de presenciar al propio Naruto batallando contra su mejor amigo.

Finalmente, llegando a su destino y entrando en el claro, la Hyuuga observó cómo Naruto hacía un gesto para que ella se apartara. Era demasiado protector y se apresuraba a ocultarla con su propio cuerpo.

—¡Sasuke!

El hombre en el acantilado era sólo una sombra, una silueta a la luz de la luna. Sin embargo, se apresuró a saltar, aterrizando sobre sus pies como un gato. Dio algunos pasos, cerrando la distancia entre él y los recién llegados. Cuando la niña finalmente pudo ver su rostro, no sabía si mirar o gritar. Era encantador y malvado.

—Estoy francamente sorprendido de que ambos estén vivos. —Dijo, su voz sólo era un murmullo. —Debería esforzarme más.

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Fin Capitulo Cuatro.

Notas: ¡Hola! ¿Cómo han estado? Me van a creer que había olvidado que tenía que actualizar la historia, yo y mi mente olvidadiza XD lo siento por la laaaaaaarga espera, pero aquí tienen otro capítulo, que espero valiera la pena de la espera. La verdad es que no sé cuándo podré volver a actualizar, espero sea pronto, pero la cosa es que mis profesores se están poniendo bélicos y todos los días me dejan un montón de deberes y exámenes por hacer, juro que veo mi agenda y no sé cómo carajos tengo más cosas por hacer que días en el mes.

Espero les gustara el capítulo, nos leemos pronto. Les amo, bye bye.

Guest Mangetsu Hyuga: muchas gracias cariño, por cierto, que bueno que te gustara la historia.

Guest Lizeth de Uchiha: supongo que este capítulo te despejo las dudas que tenías. Y si, aquí Hinata tiene agallas (siempre quise verla así de decidida y fuerte).

Link historia original: www . fanfiction s/8914719/1/ The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession

Naoko Ichigo