¡Hola! Aquí les dejo el tercer capítulo de la historia... espero les guste. Hay un detalle que olvide, la boda se realizó dentro de la casa, y la fiesta afuera. Pero aquí los dos fueron afuera. ¡LO SIENTO!

Disfruten y COMENTEN.

¡Todo es obra de STEPHENIE MEYER!

Este capítulo es reeditado y reescrito.


CAPÍTULO 3. Matrimonio

"Entonces, Edward."

Dijo Emmett con un tono que no me gustaba mucho. Fue cuando lo leí en su mente y supe porque no me gustaba. Emmett había tenido esa duda desde que había conocido a Bella, le era difícil imaginar que una relación se pudiera basar solo en amor, ya que Rosalie y Emmett compartían una relación muy apasionada.

"Emmett." Le dije en tono de reproche al escuchar sus pensamientos.

"¿Qué pasa? ¿En qué piensas Emmett?" Jasper había sentido el cambio en la atmósfera.

"Solo pensaba que harán Edward y mi hermanita en su luna de miel."

"Emmett, Edward tiene razón. No creo que eso nos incumba."

"Gracias, Jasper."

De nada, Edward.

Todavía no salía el sol, Alice había esperado el día perfecto para celebrar nuestra boda sin necesidad de terminar todos mojados por la lluvia. No es que a nosotros nos molestara, pero a los humanos seguramente sí lo haría.

El pensar en la boda, me hizo recordar el trato que había hecho con Bella respecto a nuestra luna de miel. Esme ya había decidido prestarnos una isla al oeste de Brasil, que Carlisle le había regalado hace años. Todos sabíamos que Bella prefería el calor, y sería más apto para nosotros el estar solos por unos días, sin tener que estar rodeados de molestos humanos. Eso era lo que Esme pensaba, quería que yo disfrutara tanto de nuestra luna de miel como Bella. Sin nadie a nuestro alrededor, no habría pensamientos ni nada que nos distrajeran. Algo que aceptaba felizmente.

Había ido a cazar junto a Carlisle días después de haber echo este trato con Bella, le había pedido ayuda y un consejo a mi padre sobre que hacer llegado el momento. No tenía idea de que debía hacer para no lastimar a Bella.

"¡Edward!"

Gritaron Jasper y Emmett de repente, espantándome. Desde que conocía a Bella era tan fácil perderme en mis pensamientos y no escuchar mí alrededor.

"¿Qué pasa?"

"¿Estás bien, hermano? Solo bromeaba contigo acerca de la luna de miel." Perdón si te molesté, ya sabes como soy.

Lo sabía.

"Edward, algo te molesta. Lo siento. ¿Qué es?" Puedes confiar en nosotros.

"Lo sé. Solo recordaba una conversación que tuve con Carlisle hace semanas."

"¿Algo que puedas compartir, o es muy delicado?"

Vamos, Edward. No podré dormir sino nos dices.

"Cállate, Emmett."

"Cierto, Emmett. Si Edward quiere hablar de eso, lo hará."

"Está bien."

Más te vale que nos digas, Edward. Emmett no se iba a rendir. Además, si lo pensaba bien, quizá mis hermanos podrían ayudarme.

"Bien, les diré."

"Te escuchamos, Edward." Jasper era más comprensible, y no estaba ansioso de escuchar lo que tenía que decir, como Emmett.

Ya era hora, hermanito.

"Lo que pasa, es que Bella y yo hicimos un trato, hace semanas."

¿Ah?

"¿Qué clase de trato, hermanito?"

"Bella quiere, pues, que antes de convertirla en vampiro. Pues, que nosotros..." No pude terminar

¿Cómo decirles lo que Bella quería? Pero tenía que hacerlo.

¿Qué puede querer mi hermanita que no le puedas dar?

"Exacto, Emmett, no se lo puedo dar."

Vamos, ya dilo.

¿Es lo que creo, Edward?

"Exacto, Jasper."

"¿Qué es? No guarden secretos."

"Emmett, vamos. ¿Qué otra cosa querría Bella que Edward no podría darle?"

Oh. No me digas que...

"Sí, Emmett. Bella quiere que hagamos el amor mientras aún es humana."

Guau.

Incluso Emmett estaba sorprendido. No tenía idea de cuan sorprendido había estado yo cuando me lo pidió. Aún no podía creerlo.

"Edward, ¿qué le dijiste?"

Antes de poder responder, Emmett me interrumpió. Casi lo golpeo cuando escuche lo que iba a decir.

"¿Estás diciendo, que no solo dejarás atrás tu soltería, te casarás y perderás tu virginidad?"

Eso sí es para celebrar.

No le dije nada. Estaba demasiado preocupado de repente. Pensar en lo que estaba a punto de hacer.

¿Cómo hacerlo sin lastimarla?

"Edward. ¿Qué fue lo que Carlisle te dijo?"

"¿Carlisle está de acuerdo?"

¡¿Qué? Carlisle no tenía porque estar de acuerdo con mi decisión. Bella sería mi esposa, y yo tendría todo el derecho de ceder a sus demandas.

Jasper sintió mi reacción.

"Tranquilo, Edward. Más bien me refería al hecho de su opinión. ¿Es una buena idea que lo intenten mientras Bella sigue siendo humana?"

"Deja a mi hermanito que disfrute de las bondades de la vida, Jasper. No tiene nada de malo."

"Lo sé, Emmett. Pero ella es humana. Y no sólo podría ser peligroso en el acto, ¿qué tal si tu sed te ataca y la matas, Edward? Uno pierde toda su cordura."

"Jasper, por favor. No creo que Edward pueda..."

"Tiene razón, Emmett. Podría matarla sin si quiera darme cuenta." Interrumpí a Emmett antes de que siguiera, ya había leído lo que pensaba, así que no tenía caso.

"Está bien, Edward. Dinos, ¿qué fue lo que te dijo Carlisle?"

"Mucho de lo que ustedes. Que puede ser muy peligroso para Bella. Aunque hay algo en lo que no debería preocuparme."

¿Qué es, hermano?

"Que nuestros cambios de temperamentos, tan raros y fuertes, repentinos pueden ser un problema, pero que Bella ya me ha cambiado completamente. Así que..."

"Así que no debes de preocuparte. ¿Cierto?"

"Mientras tenga cuidado. Así es."

Edward, no tienes idea de lo que vas a hacer.

"No, Emmett."

"Edward, las relaciones físicas son casi tan poderosas como beber sangre humana. ¿Te imaginas en el frenesí en que te vas a encontrar?"

"Entonces, ¿creen que debería esperar a que Bella sea vampiro?"

Es tu decisión. Todos sabemos que puedes con la presión. Ya probaste una vez su sangre y pudiste detenerte. Quizá esto no sea tan mala idea.

"¿Eso crees?"

Emmett se había puesto inquieto ante nuestro intercambio, odiaba cuando no sabía lo que leía en la mente de los demás.

"Sí, Edward. Estoy seguro que saldrá bien. Solo no pierdas la cabeza. Mantente enfocado. Todo el tiempo."

"Gracias, Jasper. Emmett."

Cuando sea, hermanito.

No hay porque, Edward.

En ese momento todo lo que había que decir ya había sido dicho, así que volvimos a empezar nuestra caza. Emmett se devoró la sangre de un oso, su favorito, en cuestión de segundos. Terminó como un salvaje, siempre sucedía del mismo modo. Peleaba con su presa hasta el último minuto. Ya que según él no había nadie más con quien divertirse. Yo, según él, hacía trampa, Rosalie nunca dejaría que su cabello se despeinara, Alice tenía mejores cosas que hacer, además que siempre veía como terminaría la pelea, ella ganaba, Jasper lo haría más que felizmente, pero Esme se molestaba si peleaban.

Así que lo único que le quedaba, eran los osos. No veía el punto en pelear con tu comida, pero se divertía. Al final se burlaba de como yo terminaba de la misma forma en que había llegado, ni una sola mancha de suciedad en mi ropa. Jasper era tan bueno como yo, aunque también se divertía con el animal que elegía, tenía más experiencia peleando para terminar como lo hacía Emmett.

El sol estaba saliendo al fin, Alice no tardaba en ir a recoger a Bella a su casa para llevarla a mi casa y empezar a trabajar en ella. No que yo considerara que Bella necesitaba trabajo en ella para verse hermosa, para mí era la mujer más hermosa que en el mundo había visto poner un pie. Su sola existencia era razón suficiente para la creación del mundo, como una vez había pensado al ver lo que los demás pensaban de ella a lado mío. Yo era el afortunado, no ella. Aunque ella pensara lo contrario.

Estaba consciente de que no debía de ponerme ansioso, Jasper lo sentiría y mandara una ola de serenidad y paciencia hacia mí, no que me importara que lo hiciera, me haría bien. Pero aparte de todo esto, sabía que no debía acercarme a Alice mientras estuviera arreglando a Bella, como ya me había amenazado de arrancarme la cabeza si se me ocurría hacerlo, ella lo vería antes de que diera un paso en su dirección, y no me daría tiempo de ver a mi ángel. Así que mejor no me arriesgaba.

"Edward, ya sabes lo que dijo Alice, no puedes acercarte a la casa hasta dentro de tres horas."

Sí, hermano. No puedes aún.

"Lo sé." Gruñí a sus comentarios, como sí no supiera. "No tienen que decirme nada."

"Bien."

Más te vale. Anda, vamos a buscarte unos cuantos pumas. Debes estar bien preparado.

"Sí, vamos a cazar un rato más."

"Claro."

Nos dirigimos más adentro del bosque. Después de unos minutos cachamos el olor de un puma que andaba dando problemas a los excursionistas que pasaban por allí. Después de deshacerme de él, porque me lo dejaron a mí, según ellos solo por ser mi fiesta de soltero, ya era de mañana y seguían considerando esto como una fiesta, solo nos conformamos con unos cuantos herbívoros.

Los tres estábamos más llenos de sangre de lo que nunca habíamos estado, yo ya había experimentado este estado, tiempo atrás, cuando decidí volver de Alaska, después de haber olido por primera vez aquel aroma tan tentador de Bella, había cazado de más para prepararme para nuestro siguiente encuentro. Ya no necesitaba preocuparme por eso, desde que Rosalie había pronunciado aquellas palabras, que fueron como una sentencia de muerte, al decirme que mi Bella había pasado a otra vida, ni siquiera podía pensar la palabra, había aprendido que nunca sería capaz de matar a Bella para saciar mi sed. No podría vivir un segundo después de que ella abandonara este mundo.

Todavía faltaba una hora para poder llegar a casa. Las ansias me estaban comiendo por dentro, aunque trataba de que no se me notara por fuera, de todos modos sabía que Jasper podía sentirlo.

El medio día se acercaba de una forma acelerada, ahora lo sentía más cerca y real que nunca, que antes lo había sentido. En unas horas, Bella y yo seriamos marido y mujer. Y no habría nada ni nadie que nos pudiera separar, yo era demasiado fuerte para permitirlo, y Bella me amaba demasiado para permitirlo, también. En unas horas, Bella y yo declararíamos nuestro amor oficialmente, frente a todo el mundo. Frente a aquellos que habían intentando ser aquel al que Bella les dijera sí, yo siendo el ganador, el más afortunado hombre de todo el planeta.

Pensando en aquellos que habían intentando ganarse el amor de Bella, recordé a aquella que había intentado tantas veces ganarse, por lo menos mi atención. Mi corazón ya estaba destinado a Bella incluso antes de que ninguno de los dos lo supiéramos, antes de que ella incluso hubiera nacido. Recordé a, Tanya.

También recordé aquel día en que tuve que rogarle a Bella, casi forzarla a que aceptara que invitáramos a Tanya y a su familia. Aunque no me dijo una razón convincente, sabía perfectamente la razón de su negativa. Por Tanya, Rosalie había cometido el maldito error de decirle a Bella, que Tanya había estado interesada en mí y había mostrado más interés que sus hermanas. Incluso cuando viajé a Alaska escapando de Bella, Tanya había creído que había cambiado de idea e iba a buscarla a ella. Cuando supo que no era así, no le había agradado para nada que le confirmara de nuevo mi falta de interés hacia ella.

Al final, Bella aceptó el que invitáramos a Tanya y sus hermanas, tuve que hacerla sentir culpable acerca de sus deseos, diciéndole que ellas eran como nuestra segunda familia, las consideramos primas. Solamente de esa forma Bella accedió. Seguramente le preocupaba, conocer a su rival, como ella había considerado a Tanya. Una idea absurda, por supuesto, que no le podía sacar a Bella de la cabeza. Quizá cuando diera el sí frente al altar, Bella vería la realidad de las cosas. Que la amaba a ella y nada más ella, que en mi existencia no había habido alguien que tuviera la más pequeña atracción que sentía por Bella, nadie podía hacer que yo desviara mi mirada de su hermoso rostro angelical, de su sonrisa, de toda ella.

Me estaba molestando que el tiempo no avanzara más rápido, primero venía aceleradamente y ahora sentía que estaba desacelerando con tal de molestarme. No era solo el hecho de que quisiera que la hora de decirle Sí a Bella llegara, pero también ya llevaba horas lejos de ella, estaba ansioso por verla y tenerla de nuevo en mis brazos, ansiaba escuchar de su boca otro sí, el que más feliz me haría. Lo ansiaba, y no veía la hora de escucharlo. La ansiedad me estaba atrapando y ya no podía esconderla más.

¿Edward? ¿Qué pasa? Siento tu ansiedad creciendo.

Era todo. Ya no lo soportaba.

"Nos vamos."

¿Qué? ¿Por qué tan temprano, hermano?

¿Temprano? Claro que a Emmett no le importaba, no era él el que se casaba dentro de unas horas. Aunque a él ya ni le importaba. ¿Cuántas veces se había casado con Rosalie? Que valor debía tener mi hermano.

"Ya no aguanto más. Sé que no puedo ver a Bella hasta la hora indicada. Pero al menos estaré cerca de ella. Vámonos, o me voy yo. Pero ya no sigo aquí un segundo más."

"Edward, aún es muy temprano."

Gruñí por debajo de mi aliento. Volvían con lo de temprano. No me importaba si era temprano o tarde, me iba en este momento. Sabía que aunque Jasper usara su don en mí, ahora no iba a funcionar. Toda mi ansiedad desaparecería en el instante en que fuera capaz de escuchar los valiosos latidos del corazón de mi Bella. Eso era todo lo que necesitaba, escucharla, su voz, su respiración, sus latidos. Solo eso, para aguantar las últimas horas que faltaban para ver su rostro, sus ojos mirando a los míos, su sonrisa al verme esperando por ella, eso era todo lo que quería. No me iban a detener.

"No lo es. Es un buen tiempo."

Edward, cálmate. Ten paciencia.

"Hermanito, todavía quiero ir tras otro oso."

"No, Emmett. Ya cazaste lo suficiente como para no volver en un mes."

"Cierto. Pero..."

"Pero nada. Yo me voy. Quédense ustedes si quieren."

"Edward..."

"Jasper, escúchame," lo interrumpí antes de que siguiera, no necesitaba decirme nada, no iba a cambiar de opinión. "ya casi es mediodía, tienes que ir por la madre de Bella y su esposo, es una hora de camino, así que tenemos que estar de vuelta con buen tiempo. Alice no querrá que algo salga mal."

"No metas a Alice, sabes que ella está encantada con nuestra ausencia, entre menos tiempo pases en la casa, mejor para ella. Menos posibilidades de que veas a Bella antes de tiempo."

"No la veré. Sé perfectamente lo que me pasaría si me acerco demasiado."

Oh, que rayos. Está bien, hermanito, estoy contigo, vámonos.

"Gracias, Emmett. ¿Jasper?"

Bien. No seré responsable de lo que Alice haga o no haga.

"Claro que no, yo lo seré."

Jasper y Emmett solo sacudieron la cabeza. En estos momentos solo pensaban que ya había perdido la cordura. No entendían cual era el apuro. Pero ya había pasado demasiadas horas alejado de mi Bella, y aparte de desear verla, quería tener la absoluta seguridad de que estaba bien.

Llegamos al jeep en cuestión de minutos, no estaba muy lejos de donde habíamos estado hace minutos, nos habíamos estado acercando durante este tiempo. Casi pido manejar yo mismo, estaba ahora aún más ansioso, pero por otra razón, era como si mi cuerpo supiera que Bella estaría cada vez más cerca de mí con cada kilómetro que recorriéramos, que en unos minutos sería capaz de escuchar el latido de su corazón, kilómetros antes de llegar, estaba tan sincronizado con el sonido de sus latidos que podía a escucharlo a varios kilómetros de distancia.

Edward, tranquilo. En unas horas estarás al fin a su lado.

El pensamiento me puso más inquieto, al tiempo que me corría la felicidad por todo el cuerpo, causando que temblara de emoción. En unas horas sería el esposo de Bella para toda la vida, cuidaría y amaría todo su ser. No habría nadie que me lo impidiera. Nadie.

Mientras Emmett conducía yo me la pasé pensando en los últimos dos años al lado de mi hermoso ángel, recordando cada instante que había pasado a su lado, cada palabra que había salido de sus deliciosos labios, cada mirada que me había permitido dentro de su alma y su corazón. Incluso recordé el momento en que mi frágil Bella me perdonó por haberme ido de su lado, los meses más solitarios y oscuros que en mi existencia había experimentado, y los recordé, porque a pesar de estar lejos de ella, me mantuve vivo, gracias a su recuerdo, al amor que me había entregado los meses previos a mi catastrófica decisión. Bella, mi Bella, la razón de que aún siguiera en este mundo, había sobrestimado el potencial que tenía para amar, creyendo que ella me olvidaría mientras yo la seguiría amando hasta el último de sus latidos. No sé que o quien decidió poner a Bella en mi destino, pero sabía que la mejor manera de agradecerlo, era amándola como nadie más había amado en la historia del mundo. Y ahora tendría toda la eternidad para hacerlo.

Sabía a la perfección a cuanta distancia estaba la casa desde el punto en que nos encontrábamos en ese momento, estábamos a aproximadamente 4 kilómetros de distancia, cuando escuché el sonido que más ansiaba en este momento, los latidos del corazón de Bella. Era como si me estuviera dando la bienvenida después de todas estas horas separados. Como si me aseguraba que estaba bien, esperando por mi llegada, en el instante que escuché su corazón, me sentí completo de nuevo, sentí como la mitad de mí que dejaba con Bella cuando nos separábamos, volvía a mí, estaba completo con solo escuchar el ritmo de sus latidos, saludables y más vivos que nunca. Como iba a extrañarlos.

Jasper sintió el cambio en mis emociones, y sacudió la cabeza mientras sonreía a mis reacciones.

"¿Feliz, hermanito? Ya casi llegamos."

"Pero no puedes ver a Bella, Edward." Jasper dijo antes que pudiera decir una sola palabra.

"Sí, lo sé." Respondí a los dos. Claro que estaba feliz, más que feliz. Casi saltaba fuera del jeep y corría en busca de mi Bella. Llegaría muchísimo más rápido corriendo que en el jeep de Emmett. Pero sabía que el hecho sería en vano, no podía verla hasta que Charlie la trajera del brazo para entregarla a mí. Así que suprimí el impulso que me invadió y me mantuve sentado, lo más quieto posible, porque la emoción me tenía moviéndome de un lado a otro. Me concentré en los latidos de su corazón. Fascinante.

Por fin llegamos a la casa después de unos minutos más, ahora podía escuchar perfectamente los latidos de su corazón, su respiración, sus palabras. Podía escuchar el pensamiento de cada uno de los miembros de mi familia. Esme y Carlisle esperaban por nosotros en la cochera. Habían escuchado el ruido del jeep de Emmett, hace unos momentos. Esme estaba ahí para recordarme que todavía no podía ver a mi Bella, como si no me lo hubieran repetido ya bastantes veces.

Edward. Me dijo Esme en un tono que me decía que me cuidara de querer espiar en la mente de Alice o Rosalie. No podría aunque quisiera, Alice lo vería antes que lo lograra.

"Lo sé, Esme. Ya me lo han dicho."

"Jasper, Emmett. Sería bueno que se vayan a limpiar primero. Esme quieren que ayuden con las decoraciones faltantes."

"Claro." Respondieron los dos a Carlisle. Emmett en un tono menos serio, todo lo tomaba a broma.

"Ahora voy y les digo que hacer, muchachos."

"Sí, mamá."

Con eso, los dos desaparecieron por la puerta, y se fueron a sus respectivas habitaciones para limpiarse, y luego bajar a ayudar a Esme.

Hice ademán de avanzar, cuando Esme y Carlisle me gritaron en su mente.

Espera, Edward, hijo.

¿Qué querían ahora? Mejor y escucharlos, no tenía nada más que hacer por el momento.

"¿Sí, mamá, papá? ¿Qué pasa?"

"Sólo recordarte lo que Alice nos pidió. Que te dijéramos que..."

"No me cruce con ella hasta que sea seguro. Ya sé que no debo ver a Bella antes de tiempo."

"Bien, Edward. Esme solo cumplía con el favor que Alice le pidió."

"Estoy seguro que sí."

"Una cosa más, hijo."

"¿Cuál, mamá?"

Tú también ve a limpiarte y cambiarte, para que ayudes a tus hermanos a arreglar los últimos detalles.

"Enseguida."

Cuando estaba por cruzar la puerta de la cochera, escuché a Rosalie abriendo una puerta, casi podía asegurar que era la puerta del baño en la recamara de Alice y Jasper. Fue cuando escuché suavemente los movimientos de Alice arreglando a Bella, estaba siendo muy cuidadosa por no pensar directamente en Bella, así no pudiera ver nada ni por accidente. Al escuchar cuando Rosalie entraba por la puerta, siendo cuidadosa de no pensar en Bella al igual que Alice, escuché como el corazón de Bella se aceleraba ligeramente, no entendí muy bien porque. Entonces la escuché decirle a Alice de nuestra llegada.

"Han vuelto." Anunció tan pronto como entró a la habitación. Y entonces el corazón de Bella se detuvo tan pronto como escuchó a Rosalie anunciar que estábamos en casa.

"Que no se acerque." ¿Me escuchas, Edward? No te atrevas a acercarte. Créeme, me lo agradecerás cuando la veas.

"No se acercara hoy." Escuché como Rosalie le reaseguraba eso a Alice. "Valora demasiado su vida. Esme los tiene terminando unas cosas afuera." Ya sabes, Edward. Le ayudaría encantada a Alice a arrancarte la cabeza. "¿Quieres ayuda? Puedo arreglarle el pelo."

Ya estaba en mi recamara, pero seguía escuchando las palabras de mis hermanas, Bella se había mantenido callada durante su intercambio. Terminé en un par de segundos, y me dirigí al patio donde se realizaría la ceremonia y la celebración.

Emmett, Jasper y Esme ya estaban allí.

Esme los estaba guiando, indicando como estarían acomodadas las sillas, diciéndoles quien estaría en cada silla, para cuando llegaran los invitados los llevaran a sus respectivos lugares.

Edward, hijo, que bueno que llegas.

"Sí. Solo dime lo que tengo que hacer y me pongo en marcha, Esme."

Uuuhhh, Edward, que miedo. Esme se comporta peor que Alice. Quieren que esto sea más allá de perfecto.

Me reí del comentario de Emmett.

Esme lo notó, y puso a Jasper y Emmett a seguir con su trabajo.

Edward, el arco de flores que Alice preparó para el altar está en la oficina de Carlisle, ¿podrías ir por el, por favor?

"Claro, ahora vuelvo."

Me dirigí de nuevo hacia la casa, ahora escuchaba como Rosalie pasaba sus dedos por el suave cabello de mi ángel. Peinándolo. Entré a la oficina de Carlisle, él no estaba ahí. No había escuchado donde se había metido, ni escuché el sonido de su auto saliendo de la cochera. ¿Tan distraído había estado escuchando lo que pasaba en la habitación de Alice?

Regresé al patio cargando el arco de flores que Alice había diseñado personalmente, tenía que aceptar, que Alice era un genio, todo estaba quedando de lo más hermoso, Bella estaría fascinada con el resultado. En el fondo me había alegrado que Alice rogara a Bella para que le permitiera organizar nuestra boda, esto era lo que yo había tenido en mente desde la primera vez, aunque a Bella le hubiera dado lo que ella quisiera, aún cuando yo no estuviera conforme. Lo único que quería en realidad, era ser su esposo y ella mi esposa.

"Muy bien, Edward. Ponlo justo aquí." Me dijo Esme al entrar a su vista. Hice lo que me dijo. Fue cuando escuché que Rosalie salía al patio.

Edward. Ya deberías estar cambiado. ¿Qué? ¿Vas a esperar a que empiecen a llegar todos y tengas que irte a alistar?

Rosalie estaba muy hermosa, como de costumbre. Ella era consciente de ese hecho. Su belleza era obvia, no había forma de negarlo. Seguramente esta había sido la razón del cambio de ritmo en los latidos del corazón de Bella cuando la vio entrar a la habitación. Sabiendo como Bella se sentía acerca de Rosalie.

"¿Jasper?"

"¿Sí, Rose?"

"Alice dice que ya es hora que vayas por Renée y su esposo al hotel."

Ah. Así que por eso venía.

Claro, lo había olvidado.

"Sí, ahora mismo salgo para allá."

"Bien."

"¿Edward, qué no me escuchaste?"

"Rose." Esme dijo su nombre en tono de reproche al escuchar como me hablaba.

"Te escuché. ¿Esme, necesitas algo más?"

"No, Edward." Vete a alistar de una vez, antes que llegue la mamá de Bella.

Solo asentí con la cabeza y subí a mi recamara a cumplir con sus ordenes.

Cuando entré a mi recamara, fui directo al armario, y tomé el traje del sitio donde Alice me había dicho que estaría. Lo tomé y regresé al cuarto. Me senté en la orilla de la cama, tomando unos minutos. Iba a disfrutar de estos momentos, iba a disfrutar del hecho de abrir la bolsa donde estaba el traje, el traje que usaría para unirme en matrimonio a mi Bella en unos momentos. Abajo, mi familia estaba ocupándose de los detalles que hacían falta para que todo quedara perfecto. Entraban y salían y sus voces se escuchaban más fuertes de lo normal, seguramente Bella era capaz de escuchar el tumulto. Los nervios estaban atacando a todos, con Jasper enviado por Renée y Phil, era normal.

La recamara de Alice estaba lo suficientemente cerca de la mía como para escuchar hasta el mínimo susurro. Escuché como Alice deslizaba el vestido de novia sobre mi Bella. Cuando Alice hubo terminado su tarea, escuché el corazón de Bella acelerarse, estaba nerviosa, como lo estaba yo de repente. Al escuchar como Alice abrochaba rápidamente los botones del vestido de Bella, la emoción me atacó y en unos segundos estaba vestido con el traje que Alice había elegido para esta ocasión. Acomodé mi cabello pasándome mi mano sobre él unas cuantas veces. Estábamos listos.

Escuché como Alice rogaba a Bella que no arruinara su maquillaje. Como si lo necesitara para lucir bella.

"Respira profundo, Bella. Intenta bajar el ritmo de tu corazón. Vas a sudar tu nueva cara." Pasé tanto tiempo arreglándola para que un ataque de nervios lo arruine.

"Lo conseguiré." Escuché la voz que más tenía anhelando durante las últimas horas. Mi Bella no había pronunciado palabras ni una vez desde que crucé la puerta de la casa. Era un alivio escucharla. Todo iba cayendo en su lugar. Pronto sería capaz de verla con mis ojos.

Ahora es mi turno. Alice pensó.

"Tengo que ir a vestirme ahora. ¿Puedes arreglártelas sin mí por dos minutos?"

"Um... ¿quizá?" Respondió Bella a su pregunta. Mientras escuchaba como salía del baño e iba directamente a su armario. Fue cuando bajé volando las escaleras, para no escuchar nada más de ella, dándole privacidad a mi hermana era de suma importancia.

Me detuve frente a la puerta, Jasper venía acercándose a la puerta con Renée y Phil tras de él.

Ambos estaban fascinados con la gran casa de la futura familia de su hija. Renée sabía que nuestra familia tenía dinero, pero nunca se imaginó a nuestra casa de esta forma. Las decoraciones por todos lados, le daban un toque especial. Estaba muy emocionada, y al mismo tiempo triste, porque su única hija se casaría en unos momentos.

No escuchaba exactamente lo que Renée pensaba en el momento, lo único que percibía, era la emoción del momento, estaba ansiosa por ver a Bella. Phil también estaba emocionado, quería a Bella como su propia hija. Emocionado de no haberse perdido este momento familiar. Alice había estado tan atenta al futuro de cada uno de los invitados de la boda, para asegurarse que ninguno de ellos faltaría el día elegido. Todo iba según sus predicciones.

Mientras veía a Renée y Phil entrando por la puerta, escuché a Alice regresar con Bella. Había escuchado como mi ángel batallaba para reestablecer su respiración, seguramente los nervios no la dejaban, imaginándose lo que venía, mi Bella seguía sin superar su aversión a la atención pública. Empecé a caminar en dirección a mi futura suegra, cuando escuché a Alice hablar con Bella.

"Alice – Guau." Bella estaba impresionada con la apariencia de Alice. No la había visto hasta ahora a mi hermana favorita, pero estaba seguro que el día de hoy estaría más linda que nunca. Todos habían esperado este día con emoción, y se habían preparado de una forma que me impresionaba a mí mismo.

"No es nada, nadie me mirará hoy. No mientras tú estés en la habitación." Casi me imaginaba la respuesta de Bella. No creía que ella fuera tan hermosa como cualquiera de nosotros. Para mí, era mucho más hermosa.

"Har har." De nuevo acerté.

"Ahora, ¿estás controlada, o tengo que traer a Jasper?" En ese momento estaba frente a Jasper, Renée y Phil detrás de él. Sus pensamientos un poco abrumados.

Aquí están los padres de Bella, Charlie no debe tardar. Te dejo con ellos.

"Bueno, los dejo con Edward."

"Gracias, Jasper." Dijo Phil. Mientras yo me acercaba para estrechar manos con ellos.

Al lado otro lado seguía escuchando lo que Bella decía.

"¿Volvieron? ¿Mi mamá está aquí?" Estaba ansiosa por ver a Renée.

"Edward, te ves muy bien. No puedo creer que este día haya llegado tan rápido."

¿Rápido? Oh, no sabía cuan lento me había parecido a mí.

"Lo sé, Renée. Me da gusto que ya estén aquí. Bella debe estar ansiosa por verla."

"Oh, sí. ¿Dónde están?"

"Alice y ella están arriba todavía. No será difícil encontrarlas. Pase y yo guiaré a Phil a su lugar."

"Claro que sí. Phil, nos vemos en un momento."

"Sí, Renée."

"Acaba de entrar. Está subiendo." Contestó Alice cuando escuchó que le decía a Renée donde encontrarlas.

Renée nos dejó para ir a encontrar a su hija. Escuché como la patrulla de Charlie llegaba, con el Sr. Weber. Decidí platicar un momento con Phil y así esperar a que ellos entraran a la casa. Solo habían pasado cinco minutos cuando Charlie entraba por la puerta, el Sr. Weber detrás de él.

"Edward." Me dijo Charlie en tono de saludo.

"Charlie, que bien que llegaron."

"Hola, Charlie. ¿Cómo estás?" Preguntó Phil. No había rencor, que yo pudiera sentir de parte de Charlie. Así que el saludo pasó de forma normal. Charlie respondió de igual forma. Esme entró en ese momento, estaba nerviosa. La hora se estaba acercando, y el Sr. Weber apenas llegaba.

"Charlie, me alegro que al fin estén aquí. Los invitados ya están en sus lugares. Edward, hijo, ¿puedes llevar a Phil y al Sr. Weber a sus lugares?"

"Claro que sí, mamá. Por aquí, Phil, Sr. Weber." Los dos asintieron con la cabeza y me siguieron al patio de atrás, donde, como dijo Esme, estaban todos los lugares ocupados.

En cuanto entré a la vista, los murmullos aumentaron. Estaban todos. Nuestro grupo de amigos era pequeño, así que podía cada escuchar cada uno de los pensamientos y murmullos que había en el lugar, como estaba seguro que mis hermanos también. Rosalie estaba a lado del piano, en esta ocasión, ella tocaría la música para la ceremonia. Rosalie era la segundo mejor músico de la familia. Carlisle, Emmett y Jasper estaban junto al arco de flores, esperando por el Sr. Weber y por mí. Indiqué a Phil, donde estaba su lugar, me despedí y luego el Sr. Weber y yo nos dirigimos a mi familia.

Los pensamientos que me rodeaban, me estaban abrumando. Uno de los peores y que apenas soportaba eran los de Jessica Stanley. Seguía sin poder creer que esta era la boda de Edward Cullen y Bella Swan, los pensamientos de Mike no eran muy diferentes. Angela y Ben estaban también en sus lugares, y cuando cruzamos miradas, los dos sonrieron en mi dirección, mientras me saludaban con las manos en el aire. Sonreí de vuelta a sus direcciones, los pensamientos de ambos eran muy amables, estaban felices de verme feliz, a mí, porque a Bella todavía no la habían visto.

Seguí recorriendo con la mirada a los invitados, en lo que esperaba a que la hora llegara, no faltaba mucho. El Sr. Weber ya estaba acomodado y listo para empezar. Fue cuando miré a Tanya, que me lanzó una sonrisa enorme, mientras me guiñaba un ojo. Allí estaban, Kate, Carmen y Eleazar. Todos, excepto Irina, que no había aceptado la invitación. Después del desafortunado accidente, donde los lobos de La Push, habían salvado a Bella de que Laurent la asesinara. Por ningún motivo cambiaría mi opinión acerca de los lobos, si no hubieran asesinado a Laurent, mi ángel no estaría ahora aquí, a punto de unirse a mí para la eternidad.

Seth, Sue, la madre de Seth, y Billy, el padre de Jacob, estaban allí también. Sue no estaba nada cómoda, pero por nada del mundo hubiera dejado que su hijo de quince años acudiera a nuestra casa, sólo. Billy, estaba... ¿feliz? De estar en la boda de la hija de su mejor amigo, de la mujer de la que su hijo estaba enamorado, casándose con un vampiro. Entonces lo vi. Jacob estaba de regreso.

No tuve tiempo ni de alegrarme o enfurecerme, o entristecerme. Esme venía por el pasillo con Renée a su lado, si ya venían a acomodarse en sus lugares. La hora había llegado. La emoción, felicidad, ansiedad, todo se acumuló en mi cuerpo en ese momento, Bella no tardaba en bajar por las escaleras y caminar hacia mí, para unirse a mí por toda la existencia.

Esme sonrió en mi dirección, y me dio las noticias que ya sabía.

Alice y Bella ya vienen, hijo. Pronto, tranquilízate.

Sonreí a mi madre, para agradecerle por su pensamiento. En ese momento Alice abrió su mente, podía ver todo lo que veía en el momento, todo menos a mí Bella. La música empezó en ese momento. Ya era hora, no había nada en este momento que me pudiera distraer, mi mirada estaba fija en el justo lugar donde vería a Bella descender hasta llegar a mí.

Alice apareció, y estaba preciosa, lucía un vestido plateado, su cabello, siempre desordenado, en lo que se podía decir, ahora estaba arreglado en rulos. Escuché a Jasper, suspirar al ver a su esposa. Estaba feliz de sentir como se sentía Alice. Así como escuché buenos comentarios escuché otros envidiosos. Jessica era la principal. Estaba que se moría de la envidia cuando miró a Alice aparecer.

¡Su vestido es hermoso! De seguro costó una millonada. Pero son ricos, eso no les importa. No quiero ni saber cuanto gastaron para lograr esta boda. Todo de diseñador, seguramente. ¡Ya quiero ver el vestido de Bella!

Todo giraba en torno al dinero. Jessica no pensaba en otra cosa más que la comparación entre mis hermanas y ella. Los demás admiraban la belleza de mi hermana, de toda la familia. En este momento, era más la felicidad que nos llenaba, lo que nos hacía más humanos, o hermosos como los humanos nos veían, que nuestra belleza sobrenatural.

Alice, en los cinco segundos que había de diferencia entre ella y la entrada de mi Bella, se concentró en el futuro, asegurándose de que mi ángel no fuera a caerse. Parecía que no pasaría.

Estaba contando los cinco segundos, junto a mi Bella, seguramente. Cuando Alice llegó a mi lado, sonrió y guiñó un ojo.

Bella viene... ahora.

En ese momento, la vi, mi ángel, estaba en la cima de las escaleras, sus ojos pegados al suelo, me imaginé la cantidad de concentración que le costó para no caerse, Charlie estaba sosteniendo el brazo de Bella fuertemente.

Todo lo demás desapareció. No podía ver nada, ni escuchar nada que no fuera a mi Bella.

¿Cuántas veces había imaginado este momento? ¿Cuántas veces me había enfurecido al imaginarla caminando hacia el altar del brazo de Charlie en su vestido blanco, con un humano esperando por ella? ¿Cuántas veces imaginé que Bella le daría el sí a alguien como Mike?

¿Y quién estaba ahora en el altar esperando por este maravilloso ángel para unirse a ella para la eternidad?

YO. No cabía de la felicidad, sentía que en cualquier momento, esta cantidad de felicidad y emoción me haría explotar. Nunca creí que sería capaz de experimentar tanto en un solo momento. Yo había sido al que Bella había dicho sí. Yo y nada más yo. Este maravilloso y puro ángel me había elegido a mí, para nunca separarse de mí lado. Había valido la pena esperar por verla en este preciso momento, era el ángel más puro que el cielo jamás había creado, y había sido enviado a mí. Nunca la dejaría ir de mí.

Entonces, Bella tocó el suelo plano, el pasillo que esperaba por ella para avanzar sobre el y llevarla hasta mí. Mi ángel levantó la mirada, y cuando miró y sintió todas las miradas y la atención de la audiencia presente, sus mejillas se ruborizaron con un rojo intenso, que solo mejoraba su belleza. Algo que no pensaba posible. Su belleza era imposible de superar, y ella era mía.

Bella empezó a buscar por el lugar con su mirada, ¿a mí? Su mirada se distrajo unos segundos, viendo lo que Alice había hecho, seguramente Alice había dejado esto como sorpresa para mi ángel. Sus mejillas volvieron a ruborizarse cuando se encontró con las miradas de algunos de los invitados.

No podía quitar la mirada de su rostro, no miraba nada más que ella. No había nada en este momento que pudiera distraerme. Entonces, en ese momento, sus hermosos ojos café chocolate se encontraron con los míos y le sonríe de una forma que jamás había hecho. La emoción que sentía en ese momento era indescriptible, todo lo que había soñado desde el momento en que conocí a Bella estaba a punto de cumplirse, estaba al alcance de mi mano. Vi en su mirada, que, si hubiera sido posible, los dos ya hubiéramos corrido al encuentro de nosotros antes de tiempo, pero Charlie mantenía firme su brazo entre el de Bella, y yo me contuve, con todo el control personal que había estado dominando durante todos estos años. Solo eso, y el saber, que Bella estaba caminando hacia mí.

Estos cortos segundos, que le tomaron a mi Bella para llegar, me parecieron una eternidad, pero el final siempre llega, y Bella estaba frente a mí. En ese momento volví a la realidad, Charlie sonrió a su hija, antes de colocar su suave y frágil mano sobre mi dura y fría mano. En ese momento, volví a estar completo, a sentir que mi corazón volvía a latir, escuchando los latidos de su precioso corazón, escuchando como respiraba, su rostro iluminado por la felicidad. Mi rostro reflejaba su emoción, y cuando vi en su mirada, miré todo el camino a su alma.

Sentí como Bella, había tenido todo este tiempo la razón, no en el sentido que ella creía. Sentía como Bella era mi alma, el alma que había perdido en el momento en que Carlisle decidió darme vida nueva, con ella había vuelto a renacer, me había dado la vida que había perdido. Sin ella tenía el infierno, y con ella a mi lado, estaba en el cielo.

Mientras el ministro decía todas las líneas necesarias para unirnos en matrimonio, volví a sentirme como el más afortunado ganador en esta historia. Bella creía que ella era la afortunada, pero como podría ser así. Cuando, el que no había tenido una vida completa y plena, era yo, antes de que Bella llegara a llenar ese vacío, ella era mi alma, mi corazón, era quien me mantenía vivo.

Bella empezó a llorar minutos antes de que fuera tiempo de aceptar esta unión. Sus lágrimas eran tan hermosas, tan preciosas, eso solo demostraba la emoción y felicidad que sentía en el momento. Estaba tan feliz como yo lo estaba. Vi en sus ojos que estaba a punto de explotar de alegría cuando pronunció esas palabras que había anhelado desde toda una vida, escuchar salir de sus labios. No había palabras que pudiera usar para describir ese momento.

"Sí, quiero." Sí quería, ¡Dios! Al final, este ángel maravilloso seguía amándome. Y estaba dispuesta a todo por seguir a mi lado hasta el fin de los días.

Si hubiera sido posible, estaría llorando al igual que Bella, no había forma de que eso no hubiera pasado de yo haber sido humano.

Cuando llegó mi turno, mi voz sonó claramente, aquí ganaba tanto ella como yo.

"Sí, quiero." Sí quiero, querré y querría, toda la vida, la existencia, incluso si mi felicidad duraba un minuto más, nunca querría que ese momento acabara. La amaba más que nadie, y aquí estaba frente a ella, había jurado frente todo el mundo amarla por la eternidad, y lo cumpliría a costa de todo.

El Sr. Weber, finalmente, nos declaró marido y mujer. Al final, todos mis deseos y sueños estaban frente a mí. Todos cumplidos. Solo con tenerla, era todo lo que quería. Tomé su frágil rostro entre mis manos, suavemente, cuidando de no lastimarla. Y entonces, sus labios encontraron los míos, no me sorprendió el sentir como Bella se abalanzaba hacia mí, con más emoción de la necesaria, sentí sus brazos rodear mi cuello, sentía los pétalos de las flores de su ramo, rozar delicadamente la piel de mi cuello, el calor de sus brazos llegando a mi piel, el calor de sus labios traspasar cada fibra de mi ser, la corriente eléctrica, volviendo a mí, por fin. Después de tanto tiempo, mi Bella volvía a mis brazos.

Pasados unos segundos, la audiencia se impacientó ante nuestro intercambio de amor, y empezaron a aclarase las gargantas, y las risitas se hicieron más pronunciadas. Mi familia rebozaba de alegría, al vernos por fin, juntos para la eternidad.

Tuve que terminar el beso antes de lo que hubiera querido, pero necesario, ya tendríamos tiempo para disfrutar uno del otro. Cuando empecé a querer separarme de mi Bella, ella se pegó a mí con más fuerza, disfruté de unos segundos más de su amor, antes de tomar su rostro en mis manos y separar nuestros labios. Cuando nuestros ojos se unieron nuevamente, mi risa se tornó divertida a su respuesta. Pero sentía como mi felicidad se notaba en mi mirada. Era la misma que sentía venir de ella.

La audiencia empezó a aplaudir tan pronto como terminamos el beso, Bella no rompía la conexión que teníamos mediante nuestras miradas, y yo deseaba que no sucediera. Había colocado nuestros cuerpos de vista a los invitados, entonces, Renée se abalanzó hacia Bella y la tomó entre sus brazos, su rostro lleno de lágrimas. Sus pensamientos reflejaban lo que se veía por el exterior. Bella se vio obligada a apartar sus ojos de mí y se volteó hacia su madre.

"Oh, Bella. No puedo creer que estés casada. ¡Felicidades, hija!"

"Gracias, mamá."

Permití que el cuerpo de Bella estuviera separado del mío, pero mantuve su mano fuertemente asegurada en la mía. Mientras la familia, amigos y demás invitados esperaban su turno para felicitarnos.

No podía imaginar que la vida pudiera darme más felicidad, que la que sentía en ese momento.

Bella era mía al fin, y yo de ella. Para toda la eternidad.


Espero poder subir el cuarto capítulo dentro de unos tres días a lo mucho.

¡Nos vemos pronto!

Sus reviews son bien recibidos, aún cuando la historia ya esta terminada :)