Amor ingenuo
-Dormilona, ¡despierta!
Rebeca sacudía a Nadia. La morena en vez de dormir como siempre con los animales estaba en el catre en donde había hecho el amor con Shinji. Se había puesto un fondo y nada más para dormir después de limpiar la habitación. Creyendo que estaba en su cama de paja, junto a las jaulas, solo se ovillo más.
-¡Déjenme dormir un poco más!
-¡Un poco más y en vez de desayunar vas a tener que almorzar! ¡Vamos, perezosa! ¡De pie!... Electra esta como loca por que no dormiste donde siempre y te peleaste ayer con Jean… ¡no seas holgazana y levántate!
Nadia se desperezo y se estiro sobre el catre. Entre bostezos se sentó. Solo al rato se dio cuenta de que estaba en su camerino, con Rebeca en frente de ella, de pie. Del desconcierto paso a una picara sonrisa de felicidad secreta… ¡de la gata que se comió al canario sin que nadie se diera cuenta!… Rebeca se le quedo mirando a la cara. Se puso seria.
-Cariño… si no te conociera ¡diría que te dieron duro y bonito ayer!...
Nadia se sonrojo
-¡No sé de que me hablas!- dijo evasiva y seria de golpe la africana.
Rebeca se puso a olfatearla y luego las sabanas del lecho.
-¡Rebeca! ¿Pero que haces?... ¡deja de hacer eso!
La italiana se puso a revisar debajo de la cama, ¡Nadia se alegro de haber limpiado todo antes de acostarse!... cerca tenía el SDAT de Shinji. Lo escondió detrás suyo.
-¡Ya deja de hacer eso, Rebeca!- grito Nadia entre molesta por su impertinencia y asustada por que la descubriera.
La italiana entrecerró los ojos y pensativa se quedo mirando el camerino de la chica con detenimiento. Chasqueo los dedos de repente, ¡solo faltaba un bombillo sobre su cabeza encendiéndose!, y con aplomo fue a la cesta de la basura. Su contenido lo vació en el suelo. Entre polvo, pelusa, papeles y basura… estaban los condones usados y llenos a reventar. Rebeca tomo uno y lo sopeso. Rompió la punta, entre el pulgar y el índice sintió la viscosidad del semen, su ojo experto analizaba su color y luego lo olió como si estuviera catando vino. Luego le dio una lamida a la punta de sus dedos.
-¡Entre 14 y 15 años!... no tiene mucha experiencia real de sexo, ¡pero se masturba desde los 13!- lamida- ¡mano derecha y a veces con la izquierda!- Tomo un poco más del condón, volvió a olerlo y saborearlo- creo que es japonés por la dieta… -lamida con la punta afilada de la lengua- arroz, pescado y algo de carne de vez en cuando-nueva lamida- ¡todo con mucha soya!… ¡mmmm!... ¡Nadia! ¿No me digas que después de pelear con Jean te desquitaste con el primero que paso?
-¡Pero que dices!... ¿Por quien me tomas?... ¡Solo las más cínicas rameras sinvergüenzas hacen eso!
Rebeca se puso seria de golpe. Nadia pensó que se sintió aludida.
-Este… ¡quiero decir!... nadie que conozco haría eso, ¿verdad?- Dijo Nadia con ojos acusadores y cruzándose de brazos
-No… ¡claro que no!... ninguna mujer que se respete a si misma haría eso- Rebeca forzaba su sonrisa y evitaba mirar a Nadia a los ojos- ¡pero le puede pasar a cualquiera!... ¡más de una vez!... ¡y no por eso ser una ramera desvergonzada! ¿Verdad?
Nadia estaba muy contenta y le conto todo a Rebeca con lujo de detalles. La italiana sintió que era ella misma hablando a los 16 años a sus padres de su gran amor… ¡que al final resulto ser un cínico canalla sin escrúpulos! La italiana podía ver por si misma que la chica estaba por completo y perdidamente enamorada. Le dio un poco de miedo y envidia. Su primer amor se había casado con ella y le había arruinado la vida, la dejo sin un céntimo de su fortuna, ¡en el más completo deshonor! Tenía miedo de que a Nadia le pasara lo mismo… a la vez que sentía mucha envidia, ¡nada en el mundo se comparaba con ese sentimiento que te embargaba y no te abandonaba hasta el momento que descubrías que solo era una ilusión pasajera!
-Nadia, ¡querida!... recuerda que tienes que ser discreta… ¡ya eres una súper estrella del circo y tu imagen pública tienes que cuidarla!...
-¡Mi imagen pública es una cosa y otra cosa es mi vida privada!- Se amosco Nadia- ¡estas hablando como Electra!... ¡hubiera sido mejor no contarte nada si te ibas a poner así!
"¡Y tu estás a la defensiva! ¡Como yo me ponía si alguien se atrevía a decirme que mi querido amorcito era un crápula sinvergüenza!" Se dijo Rebeca. Cuando quedo arruinada y abandonada no tuvo el valor de volver con su familia por temor a que le dijeran: "¡Te lo dije!"
-Hagamos una cosa, ¡preséntamelo!... ¿sabes su nombre? ¿No es cierto?
Nadia petrifico su sonrisa en la cara.
-¡Por supuesto!- La chica se puso a reír nerviosamente- ¡claro que me dio su nombre sin yo tener que preguntárselo!... ¿no te lo dije?... ¡creo que ya te lo dije!
-No, ¡no me lo dijiste!... según tú estaban hablando de música, tomando té y comiendo galletas… después se estaban besando y luego… ¡creo que en ningún momento se presento y te dijo su nombre!
-¡Estás equivocada! ¡Me lo dijo y yo te lo dije!
-¡Bien!... perdona, ¡No te estaba prestando atención o se me olvido!... ¿serias tan amable de decirme su nombre… de nuevo?
Nadia se acordaba que el nombre del chico del tren estaba en el SDAT… ¿y si no lo era? ¿Y si el aparato era en realidad de un amigo del chico del tren o era robado o alguien lo había dejado olvidado y él lo encontró? Le humillaba admitir que no sabía el nombre del muchacho, ni en realidad nada sobre él. Pero… sus labios sobre sus labios… su piel contra su piel… ¡lo bien que se sentían cuando estaban juntos!... todo eso le decían todo sobre él que la historia de su vida o su nombre… solo lo sentía como su alma gemela… ¡su complemento!... la otra mitad para estar completa en la vida.
Nadia se puso a recoger los condones del suelo y se los dio todos a Rebeca.
-¡Ve si encuentras el nombre del chico del tren en uno de estos!... hasta pueda que consigas la dirección y su teléfono… ¡yo me voy a desayunar!
Nadia se puso de pie y fue a tomar una ducha muy campante.
Rebeca se puso a recoger la basura y la puso dentro de una bolsa. El camerino era pequeño y el catre era usado más como sofá que como lecho de dormir. La pelirroja le acomodo la cama y vio el SDAT. Al mirar por detrás sonrió.
- Pequeña… ¡como se ve que eres toda una novata en el amor!... pero por el contrario yo ya voy por el doctorado… ¡mmm!... Shinji Ikari… ¡con mis amigos italianos me pongo en contacto con la Yakuza de Tokio-03 y averiguo tu dirección, teléfono y la escuela en donde estudias!, ¡hasta el color de tus calzones!... ¡Ay de ti si por culpa tuya mi pequeña derrama una sola lagrima!... por que te hare derramar litros de sangre o no soy siciliana de pura cepa…
En el circo a Electra y a Rebeca les decían las tías solteronas de Nadia. Electra era la representante de Rebeca y la africana. Las dos la querían mucho. Electra era la tía estricta y Rebeca la tía consentidora. Pero aparte de Nadia no tenían nada más en común y se llevaban fatal, en una compleja relación de amor y odio. Se rumoreaba que la italiana y sus dos esbirros habían sido ladrones de joyas antes de unirse al circo, que eran de la mafia, que habían perseguido a Nadia y a Jean por todo el mundo por la piedra agua marina que colgaba siempre del cuello de Nadia y que nunca se quitaba… pero al ver como los seis se llevaban tan bien solo se podía concluir que eran rumores sin fundamento.
A Nadia le basto ver el furibundo rostro de Electra para saber que estaba en problemas… ¡la quería mucho y la apreciaba!... pero ella desde muy temprana edad se las arreglaba muy bien sola y por ello era muy independiente. ¡Electra era en verdad asfixiante a veces!
-¡Buenos días, Electra!... voy a desayunar y luego hablo contigo de lo que quieras…
-¡Espera un momento Nadia! ¡Ni creas que…!
La joven se había escabullido y Electra se dio cuenta de que estaba hablando sola. Rebeca estaba saliendo con una bolsa de basura del camerino de Nadia
-¡Espera un momento! ¡Necesito hablar a solas contigo!- Dijo la Rubia a la pelirroja.
La rubia era de nacionalidad desconocida. ¡Por ella estaban en el circo! Étnicamente y racialmente era difícil de catalogar. Parecía una europea pura con la piel bien bronceada o una mulata, una mestiza latinoamericana de cabello rubio. Ella decía venir de un pequeño país llamado Tartessos sin dar más explicaciones.
Bruno y Sansón habían estado hasta la madrugada pegando carteles para promocionar a Rebeca. Los dos esbirros habían sido sirvientes de Rebeca en su época de mimada ricachona. Bruno era su chofer y Sansón el mecánico. La diferencia de edades entre ellos tres era mínima. Bruno era delgado y se las daba de gigoló, Sansón era gordo y tenía talento para la mecánica. Su jefa era en verdad despótica con ellos y muchas veces les toco a ellos mantenerla a ella. Sin contar que Rebeca se acostaba con todo hombre que se le cruzara en el camino menos con ellos, (¡pero no perdían la esperanza!) y se ponía celosa si ellos estaban con otra mujer, ¡así fuera que estuvieran solo charlando!
A Rebeca le encantaba ser una gran estrella del circo, para su vanidad, egolatría y narcisismo, ¡era lo mejor! Tenían suficiente dinero ahorrado por sus fechorías para vivir tranquilos, ¡pero no los aplausos, ni las aclamaciones! Lo malo de un crimen perfecto, ¡es que nadie sabía que habías sido tú, ni te felicitaban! Ganarse el pan honradamente era algo nuevo para los tres bribones y les habían cogido mucho cariño a Jean y a Nadia… sin contar que Electra los chantajeaba y amenazaba con entregarlos a la policía si se descarriaban de nuevo.
Los dos regresaban de su encargo. ¡Se quedaron sin habla al ver a Nadia y a un chico de su edad saliendo juntos del camerino de la chica! Solo se veían sus siluetas recortadas en la penumbra. La chica y el chico se dieron un largo y apasionado beso en la boca como despedida. Los dos hombres estaban mudos y atónitos. Nadia se metió en su camerino y el otro chico se fue.
En medio de la noche los dos hombres se pusieron a bailar un tango con música imaginaria para celebrar
-¡Vaya con Jean y Nadia! ¡Ya era hora!- Dijo Sansón
-¡Je, je, je!... fueron mis sabios consejos mi querido amigo- se vanaglorio Bruno-¡Pero que precoces! ¡Tardaron bastante!... pero después ¡no perdieron el tiempo!
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-Jean estuvo hablando conmigo toda la tarde y después se fue a su tienda con el resto del personal del circo-Le contaba Electra a Rebeca- ¡Sigue enojado con Nadia y no le quiere hablar!... o Bruno y Sansón estaban alucinando o el chico que vieron saliendo del camerino de Nadia no era Jean… ¡De momento les cerré la boca al par de idiotas que tienes a tu servicio!... ¡Ese tipo de habladurías le pueden hacer mucho daño a la carrera de Nadia!... ¡después dicen que nosotras las mujeres somos las chismosas!
-¡De seguro que se confundieron!... solo vieron un par de siluetas, ¿no es cierto?
-¡Pero Nadia paso la noche aquí en vez de hacerlo en donde siempre!... sin contar que ella siempre se levanta temprano…
-Querida, ¡sé que para una hormiguita como tu que siempre trabaja, no sabe divertirse y ama la rutina le es muy difícil de entender esto!... pero el mundo no se va a acabar si solo por una vez haces algo diferente y desacostumbrado. ¡Además! Con esa actitud solo lograras que Nadia se ponga igual de necia que tú y solo por contrariarte se quede callada y no te diga nada… ¡en el mejor de los casos! Yo en su lugar te diría: "¡No eres mi madre y no tengo que darte explicaciones!"
-¿Me estas ocultando algo?
-No, ¡para nada!
Electra dio un suspiro
-Escucha… ¡no soy la mala, ni la villana!... acabo de cerrar un contrato muy ventajoso con el Circo para Nadia… ¡Todo eso se puede venir abajo con habladurías que pongan en entredicho su reputación! Ella es muy popular entre los niños y su acto es para toda la familia, ¡para chicos y grandes!... si hay rumores de que tiene una vida inmoral… ¡que es una zorra sinvergüenza a tan temprana edad!...
-¡Gran cosa! ¡Hay muchos rumores así sobre mí!
"Sí… ¡Pero en tu caso todos son ciertos!" Pensó Electra, carraspeo y luego continúo hablando:
- ¡Escucha! Tu caso es diferente, tu mala reputación lejos de alejar a tu publico, ¡lo atrae!... pero con Nadia es distinto… ningún padre va a llevar a sus hijos a ver a una estrella porno haciendo guarradas, ni cochinadas en vivo y en directo- ¡Que es casi lo que tu haces en tu acto!, se dijo Electra para sus adentros- ¡Deja los niños, a su esposa en casa y va el solo!... por supuesto que es pura hipocresía y doble moral… ¡pero así funciona el mundo del espectáculo!...
-¡Entiendo!... alguien como yo, con encanto y sex-appel, ¡los envidiosos siempre la van a catalogar de chica mala a pesar de tener férreos principios morales! Pero no me pueden hacer nada por que mi talento es indiscutible… pero para la pobrecita de Nadia, ¡no pasa lo mismo!... ella solo es una cara bonita… una pálida estrella que brilla en la noche entre otras estrellas, mientras… ¡yo soy el sol que ilumina el día y que con su luz las opaca a todas! ¡Las convierte en invisibles!…
"¡Señor!... ¡Dame fuerzas y más paciencia para aguantar a esta mujer!" Electra solo dio un suspiro
-¡Exacto!... es algo así, ¡más o menos!- Dijo dorándole la píldora a Rebeca y forzando una sonrisa. ¡Con su paciencia en el límite!- Por lo que veo Nadia te tiene como confidente y si trato de decirle algo o de explicarle como son las cosas, ¡se va a poner en mi contra!... no soy una mojigata, ni una puritana… si en verdad hubiera sido Jean el que salía de su camerino estaría más tranquila, ¡es un buen muchacho y quiere mucho a Nadia!... pero lo que me tiene como loca es que no sé que pensar…
-¡Lo que te tiene como loca es que te gusta tener todo bajo control!... pero tranquila, ¡deja todo en mis manos!... ¡es un deber para una estrella consagrada guiar en sus primeros pasos a una estrella en ascenso!…
Electra solo sintió que le daba un tanque de nitroglicerina a una idiota con patines… pero conociendo a Nadia sabía que si la presionaba demasiado la iba a poner en su contra… ¡por más que fuera por su bien!
Nadia iba como embobada, caminando por las nubes. Era bien tarde y ya casi todo el mundo había desayunado. Jean estaba en la barra sirviendo. Nadia le torció la cara y Jean hizo lo mismo. Ella misma se sirvió del buffet en su bandeja y siguió de largo. Se puso a comer en silencio… pero ¡le dio sentimiento comer sola!
Por lo general todos desayunaban, almorzaban y cenaban juntos como en familia. Electra, Rebeca, Bruno, Sansón y… Jean con ella. Aunque le disgustaba que los demás se alimentaran de cadáveres de animales indefensos, era muy reconfortante estar todos reunidos charlando y compartiendo. Se puso a fantasear que estaban todos comiendo en la mesa y que el chico del tren estaba con ellos como uno más de la pandilla… ¡el pobrecito de seguro no iba a entender nada de lo que hablaran en francés!... pero le bastaba a ella que él estuviera con ellos. Rebeca hablaba un japonés tarzanesco con acento italiano cuando menos y Electra era una poliglota prodigiosa que hablaba casi cualquier idioma como una nativa.
Se preguntaba si en verdad lo de ellos dos iría a convertirse en algo más serio. Ella en realidad estaría poco tiempo en la ciudad y cuando el Circo terminara su gira se iría de Japón. ¿No era mejor disfrutar de su romance sin involucrar a nadie más?
Se puso a pensar que solo había aplazado una fuerte pelea que iba a tener dentro de poco con Electra… ¡Pero la iba a poner en su lugar! ¡Ella era solo su representante y le iba a dejar bien claro que no se metiera en su vida!
-Nadia… ¿podemos hablar?- Electra hacía acto de presencia y la africana se sobresalto como si por haber pensado en ella la hubiera invocado.
-¡Claro!, ¡siéntate!- Dijo la joven con aparente calma, pero la rubia sabía que estaba a la defensiva
-Quería hablar contigo sobre los cambios que haremos en tu acto… ¡el vestuario!...
Nadia se sintió aliviada de que la rubia solo le hablara del trabajo y no de nada personal, ¡o le pidiera explicaciones o que empezara a actuar como una mama regañona! Pero no se dejaba engañar. La rubia solo cambiaba de táctica. Pero la joven en realidad no quería problemas, ni broncas con ella.
-Electra… para mi debut en la gran carpa, ¿sería posible invita a los niños de los hospitales para que vinieran gratis?... a los que han sido victimas de la negligencia de ese piloto… ¡del robot morado!... sobre todo…
-Me temo que no, ¡todas las entradas ya están vendidas!... pero les podemos hacer un evento especial para ellos… al dueño del Circo de seguro que le gustara la publicidad y el parecer generoso…
-¡Si es así mejor no!... no quiero exponer a esos chiquillos al morbo y la curiosidad malsana de la gente, ¡a que los usen y los utilicen!… ¡han sufrido mucho y los hospitales no se dan abasto!... me gustaría hacer más… ¡mucho más!... necesitan medicinas y los hospitales más recursos… la gente que quedo malherida por culpa de ese robot ¡deberían ser indemnizada!... o cuando menos recibir una disculpa oficial por parte de NERV, ¡aunque sea pedir perdón en forma vacía e hipócrita!... me han dicho los doctores que la gente esta en un vacío legal al no ser reconocidas como victimas, ¡sencillamente no existen y sus familias tienen que pagar de su propio dinero los tratamientos de los niños en vez de sus seguros que se aprovechan de eso para no pagarles, ni cumplirles nada!... No pueden denunciarlos o ir a los tribunales por que NERV tiene una protección legal especial… ¡Es una injusticia!
-Lo sé… ¡pero no podemos hacer nada al respecto, Nadia!... ¿por eso te enojaste tanto con Jean ayer? ¿Verdad? ¿Por el robot morado?
-¡Por eso!... y también por que es un grosero, ¿a que no adivinas lo que me dijo por que no me gusto que me regalara esa abominación?
Nadia le conto a Electra su versión de la historia.
-Según él te estaba pidiendo disculpas en japonés…
-¡Que mentiroso!
-Voy a hablar con él, ¡pero me gustaría que se reconciliaran y se volvieran a hablar!
-Si se disculpa debidamente… ¡puede que lo considere!
-¿Qué hiciste con el robot? ¿Lo tienes todavía en tu camerino?
-¡Me deshice de él!... no quería a esa cosa cerca… ¡de solo pensar que esa cosa mata gente y destruye todo a su paso me pone enferma de solo verlo!... si Jean me hubiera regalado otra cosa me hubiera importado más la intención, que el regalo en sí… ¡pero esa maquina asesina es lo peor que alguien me podía regalar así fuera su versión de juguete!... si tuviera al piloto en frente, ¡de seguro que le saco los ojos y le digo todo lo que pienso sobre él! ¡Que es un irresponsable!... me gustaría llevarlo por los hospitales y que viera todo el daño que causo, ¡las personas que lastimo!... sin contar toda esa gente que mato y de la que nadie puede decir nada…
Al ver como la jovencita se sulfuraba y se enojaba, Electra cambio de tema con tacto y delicadeza. Se pusieron hablar sobre los cambios en su número. Tenían 15 días para preparar un nuevo acto que fuera en verdad espectacular y asombrosa. Electra le había dicho que su debut sería televisado y visto por todo el país, que no solo tenía ofertas del circo. Una agencia de modelaje la quería para promocionar su nueva línea de verano.
-La publicidad no solo nos salió gratis… ¡van a pagarnos solo para que te vean sonreír en un comercial!... no tendrás que volver a preocuparte por el dinero jamás en tu vida si sabes manejar tu fama repentina… ¡que de la noche a la mañana estés de moda!
A Nadia no le gusto, ni le alegro mucho las buenas nuevas… Electra le tenía preparada una apretada agenda los próximos días. ¡No iba a tener tiempo para nada!... sobre todo para su chico del tren.
-Electra, en lo que el circo termine su gira en este país… ¿no habría forma de quedarnos un poco más de tiempo?... estaba pensando que me gustaría concentrarme primero en el circo y luego en todo lo demás… ¡comerciales y todas esas cosas!
-¡Me parece bien!
Nadia se alegro mucho, con lo efusiva que era se puso de pie de un brinco y abrazo a la rubia.
-¡Nadia! ¡No me dejas respirar!... lo más importante es que la fama no se te suba a la cabeza… ¡el público es lo más voluble e inconstante que hay!... hoy te aplauden, pero mañana se pueden olvidar por completo de ti por otra moda pasajera, ¡como perros con tutús rosas bailando ballet o un asqueroso Reality Show de gente asquerosa!… me gustaría usar ese dinero que vas a ganar para invertirlo en tu futuro y vayas a una universidad… ¡no tienes que ser un animal amaestrado que hace gracias para que le den comida toda tu vida!... a esos niños los podrías ayudar más siendo una doctora o una abogada… a Jean me gustaría también ayudarlo en lo que sea posible. Me gustaría que se convirtiera en un ingeniero o un gran científico en el futuro… lo ha hecho muy bien como autodidacta, pero con estudios superiores y bajo una buena guía todo su potencial…
-Electra… ¡suenas más como nuestra mama que como una representante!- rio Nadia- Lo de yo ir a una universidad, ¡no lo sé!... pero con Jean, ¡tienes toda la razón! A veces me siento mal que parezca que es el que tiene menos talento del grupo, ¡cuando es todo lo contrario!... pero su futuro esta en una universidad, ¡no en el circo!... y a mi me gustan los animales y todas las cosas que hago es por estar con ellos… ¡si fuera a una universidad sería para ser veterinaria!...
Jean por su parte había terminado de servir el desayuno a los rezagados y fregaba los platos. Si fuera un sinvergüenza como Bruno y Sansón, él se dejaría mantener por Nadia como ellos lo hacían con Rebeca… aunque su caso era distinto, ¡Rebeca era su jefa en la pobreza o en la riqueza! ¡En la salud y la enfermedad hasta que la muerte los separe! Los dos esbirros sencillamente no se imaginaban vivir sin Rebeca dándoles órdenes, tiranizándolos y actuando como una déspota con ellos. Las veces que estuvieron sin dinero tuvieron que trabajar ellos, mientras Rebeca se daba la gran vida con sus salarios.
Como jefa de la banda organizaba y planificaba los robos, pero gastaba todo o nuevamente la embaucaba un canalla sin escrúpulos que se acostaba con ella y luego le quitaba el dinero o la joya que con tantos esfuerzos habían robado. Era una gran estratega, muy hábil con los revólveres y las armas de fuego, lanzamiento de cuchillos y con el látigo. Su acto era con eso… pero la carpa se llenaba de puros hombres mayores de 18 años más pendientes de ver a la italiana vestida (o desvestida) con disfraces atrevidos y en el límite del decoro y la decencia. Casi todos eran de fetiches sexuales o de una apariencia inocente que al amoldarse al voluptuoso y apetecible cuerpo de la italiana se convertía en algo que quitaba el aliento…
Los de la nomina de limpieza del circo llamaban en secreto a Rebeca la reina del yogurt. Su acto estaba en la carpa principal como de último, casi al filo de la medianoche y era para mayores de edad. El dueño del circo le decía que lo peligroso y asombroso de su acto no era para mentes impresionables o para corazones débiles. Rebeca estaba halagada, pero al hombre solo le interesaba llenar las carpas y que todos los boletos se vendieran. Que el público sacara el buitre y le dieran unas buenas sacudidas mientras Rebeca chasqueaba el látigo, tirara cuchillos y diera en el blanco con sus certeros disparos no le importaba si con eso ganaba dinero… ¡de limpiar el genocidio de espermatozoides se encargaba su personal de limpieza!
Jean sintió de pronto un escalofrío recorriéndole la espalda. Estaba fregando y al girarse vio a Bruno y a Sansón. Conmovidos y orgullosos miraban a Jean como a un hijo… "¡Que rápido crecen! Apenas ayer solo le interesaban los juguetes y hoy es todo un hombre" pensaba el gordo. Bruno sonreía y le levanto el pulgar. Jean solo se encogió de hombros muy incomodo. ¡Los dos parecían un par de pedófilos con esas sonrisas y esa actitud!
-Chicos… ¿pasa algo?- Pregunto Jean
-¡Eres en verdad un pequeño pillo!- le dijo Bruno dándole a las costillas con el codo y en plan conspirativo- Esta bien que los caballeros no tengan memoria, ni digan nombres… ¡pero entre amigos no debe de haber secretos!
-¡Je, je, je!- Rio Sansón y luego le dio una palmada en la espalda que casi le saca a Jean los pulmones por la boca- ¡Vaya con el pequeño!...
Los dos hombres se reían en forma impertinente y molesta. El jovencito estaba más desconcertado que otra cosa
-¡Chicos! ¡Los estaba buscando!- Rebeca apareció- ¡Prepárense! Me van a acompañar al centro…
Los dos hombres cruzaron miradas y sonrieron en forma cómplice. ¡Su jefa no se imaginaba la novedad que le tenían! Le guiñaron un ojo a Jean y con toda calma se fueron. Jean seguía con cara de no entender nada.
-¿Están borrachos o que?- Pregunto Jean a la pelirroja.
La italiana sonrío con embarazo… ¡pobre Jean!... aunque en el mejor de los casos solo quería a Nadia como una hermana y nada más. El chico del tren a lo mejor solo era un capricho pasajero, pero Jean era alguien con quien siempre se podía contar. Para el grupo era la pareja ideal para Nadia… la filosofía de Rebeca en esos casos era que ojos que no ven corazón que no siente, mientras los conejos no se quemen ¡Asá todos los que quieras!... tener amantes, novios, amigos con derechos, encuentros casuales con desconocidos y enamorados no era nada malo… ¡una chica debe de tener opciones!, ella se encargaría de ayudar a Nadia con su chico del tren y a conservar a Jean
-¿Qué te dijeron exactamente?-Contesto con otra pregunta Rebeca
-¡No sé!... ¡no tengo ni la más remota idea de que se traen!
-¡Je, je, je!- rio nerviosamente la italiana- ¡de seguro le dieron temprano con empinar el codo esta mañana!... ¡no les hagas caso!... querido, ¡perdona la curiosidad! ¿Pero sigues enojado con Nadia?
-¡Prefiero no hablar de eso!- Jean se giro molesto y continuo fregando las ollas y los platos desquitando su enojo con ellos.
-Jean… ¡los amigos son para siempre!... te lo digo yo de corazón… ¡Bruno y Sansón son unos idiotas y unos vagos!... pero sé que nunca me van a abandonar o a traicionar, ¡yo cambio de hombres como quien cambia de camisa!... pero a ellos dos no los cambio por nada…
-¡Nadia es una ingrata y una desconsiderada!... pero no la cambiaría por nada del mundo- le confeso Jean a la Italiana dándole todavía la espalda- ¡pero me saca de quicio su necedad y egoísmo!...
-¡Te entiendo!... ¿Solo la ves como una amiga y nada más? ¿No es cierto?
-¡La veo y la siento más como una piedra en el zapato!... pero es como mi hermana…
"¡Ay, Jean!... te acaba de salir un cuñado" se dijo para sus adentros la pelirroja. Silencio. Jean volvió hablar.
-Rebeca… ¡hablas y entiendes el japonés! ¿Verdad?
-Un poco…
Jean se giro e hizo una reverencia. Dijo fuerte y claro en japonés
-¡Que te den por el culo hasta que te lo rompan!-
Rebeca abrió los ojos en forma desmesurada. De estar compadeciendo a Jean a escucharle decir esa grosería la puso furiosa en menos de un parpadeo. Dio algunos pasos y le dio una sonora bofetada al francés sin pensar, ¡en automático!, como algo acto reflejo. Por insultos más leves se olvidaba que era una dama y le daba una paliza al atrevido.
-¡Ay!... ¡te estoy pidiendo disculpas en japonés, Rebeca!... ¿Lo estoy diciendo mal o que?
-¿De donde sacas que así se pide disculpas?
Jean le conto su encontronazo con Shinji, al que por supuesto no conocía. Rebeca tampoco lo relaciono con el chico del tren. ¡Hubiera sido demasiada coincidencia!
-Por lo visto ese chico solo se estaba burlando de ti, Jean- La italiana le tradujo el significado de la frase al jovencito
-¡Maldito desgraciado!... ¡en lo que le ponga las manos encima!- Jean estrangulaba a alguien imaginario y le daba de bofetadas, ¡con furia!, agarrándolo por el cuello.
La risa de Rebeca era cristalina y estrepitosa. ¡Jean todavía era un chiquillo! Eso cuando menos le quito un peso a su conciencia.
-¡Bien!... me tengo que ir… ¡nos vemos!- Se despidió
Luego fue a donde sus dos secuaces y los regaño con severidad por hablar de más. Solo les dijo que las dos siluetas no eran ni Jean, ni Nadia, ¡que todo se lo habían imaginado o lo habían malinterpretado!
-Pe… pe… ¡Pero Rebeca!... nosotros los vimos, ¡los dos!- el gordo le replicaba con timidez.
-¡Vieron solo dos siluetas idiotas!... ¡que no se hable más del asunto o los voy a despellejar vivos!- la pelirroja sacudía a cada uno de una oreja
-¡Sí! ¡Lo entendemos!- bramaron los dos de dolor al unísono
-Iremos al centro… ¡a la pequeña Italia!
El personal militar y administrativo de la ONU se encontraba en la periferia. La mayor parte de los extranjeros vivían allí. El pequeño grupo mafioso controlaba esa parte de la ciudad con el permiso y la tolerancia de la Yakuza de Tokio-03. La política de convivencia entre las dos organizaciones criminales era que con un favor se paga otro favor y los negocios son los negocios. Hasta ahora no habían tenido problemas y la mafia italiana podía operar con tranquilidad en Japón permitiendo a la yakuza japonesa hacer lo mismo en Italia en áreas claramente delimitadas para ambas, discutiendo y negociando cualquier desavenencia en forma civilizada. ¡La globalización era en verdad una maravilla!
Rebeca fue llevada a un salón aparte de un restaurant de comida italiana. Sus dos esbirros esperaban afuera mientras ella estaba cómodamente sentada esperando ser atendida. Sentada en la cabecera de una larga mesa Rebeca espero que el resto de italianos se sentaran a los lados. La otra cabecera estaba vacía. La puerta del salón se abrió y todos se pusieron de pie. Una anciana de aspecto centenario y con apariencia de campesina italiana con sus ropas domingueras hizo acto de presencia. Caminaba con lentitud usando una andadera que tintineaban en forma metálica a cada paso. La anciana en vez de sentarse en su lugar de honor fue a donde Rebeca. El hombre sentado a su lado se puso de pie y con gentileza le cedió la silla a la anciana
-¡Rebeca!... ¡Un piacere rivederti!
-¡Grazie, Nonna!
Las dos mujeres empezaron a hablar en un dialecto siciliano de naderías sin importancia entre risas. Rebeca le dijo a la anciana
-Nonna… ¡me apena mucho venir por necesidad!... pero tengo un problema que espero que usted me pueda ayudar a resolverlo…
-El problema… ¿Cómo se llama?
-Shinji Ikari… solo necesito información y nada más… estaré muy agradecida con usted si averigua lo que puede de él… ¡sabré pagar este favor en el futuro, aunque siempre quede en deuda con usted por su amabilidad, paciencia y gentileza!
Rebeca le dio la descripción de Shinji que Nadia le había dado en sus confidencias. Uno de los hombres que estaban presentes anotaba todo con un bolígrafo y una libreta de notas.
