Capitulo 4: ¡Estoy celoso!: ¡Te mataré por haberme dejado plantado!
-¡Dime que no es verdad, Haru-chan! ¡Dímelo por favor!-. Repetía Nagisa una y otra vez zangoloteando a Haruka de un lado al otro, hablaba tan rápido que apenas las palabras que salían de su boca eran entendibles.
-No lo sé y tampoco sé porque estoy siendo arrastrado a esto-. Haruka se soltó del agarre y giró sobre sí mismo dispuesto a irse, pero Nagisa lo detuvo de nuevo.
-Por favor, Haru-chan. Debo decirle a ese chico que Rei-chan es mío, por favor. Si tú estuvieras en mi lugar yo te ayudaría-.
Y con eso bastó para que Haruka estuviera caminando a lado de Nagisa en dirección al aula de Sera Tadanori, y mientras él pensaba en lo rápido que había caído, Nagisa pensaba que haría al estar frente a frente con ese roba parejas sexuales, lo primero que haría sería darle un suave empujón para que cayera al suelo y entonces seguro estaría tan avergonzado de que un estudiante de primer año lo tratara así que se deprimiría tanto entonces Nagisa se lo diría frente a todos, "Rei-chan es mío, así que pierde tus esperanzas con él", sí, eso le diría.
Al llegar al aula Haruka y Nagisa se miraron cómplices, y entonces Nagisa caminó a la puerta del aula y Haruka se quedó recargado en una de las ventanas que daba hacia el patio, fingiendo demencia. Para suerte de Nagisa, Tadanori iba saliendo del aula, pero cuando se propuso empujarlo, un fuerte pecho, resistente cual muro impidió que su misión se completará, y en vez de eso, Nagisa cayó al suelo y entonces la voz preocupada de Tadanori apareció y junto a ella una mano que se extendía hacia el rubio.
-Lo lamento… ¿te lastimé?-.
Nagisa aceptó aquella fuerte mano para ayudarse a levantarse y negó un par de veces sacudiéndose el uniforme, y entonces recordó que no estaba ahí por accidente, frunció ligeramente el entrecejo inflando sus mejillas.
-Eres Sera senpai ¿no? Capitán del club de atletismo-.
El mayor asintió sin dejar de ver a Nagisa con una gentil sonrisa, entonces Nagisa empezó e contraataque.
-Entonces conoces a Rei-chan ¿verdad?-.
Y volvió a conseguir una afirmación como respuesta.
Nagisa sonrió con victoria, ahora estaba haciendo los cálculos para soltar la bomba.
-Dime, Sera senpai, ¿qué piensas de Rei-chan? ¿Te gusta, verdad?-.
Y como respuesta recibió una cara avergonzada, ¡victoria!, se dijo Nagisa pero antes de soltar la bomba, una mano cubrió su boca para callarlo.
-Por favor, no le vayas a decir nada a Ryugazaki. No sé cómo podría reaccionar a todo esto. Además sé que también tú y el son muy buenos amigos, por favor ayúdame a declararme-.
Y Haruka se golpeó la frente con la palma de su mano al escuchar a Nagisa tartamudear un "sí". ¿Acaso había perdido quince minutos de almuerzo en esto? Cuando Nagisa llegó a su lado no fue necesario decirle que había pasado, la cara de "jódete" del pelinegro denotaba que había escuchado todo.
Y durante la clase de ese día, Nagisa estuvo en las nubes todo el tiempo, pensaba en cuales eran los verdaderos sentimientos que tenía Rei con él ¿Y si sentía algo por Sera Tadanori? ¡Perdería su primera vez!, y mientras un juego mental se llevaba a cabo en la mente de Nagisa, la profesora que estaba a cargo del grupo pedía ideas para el festival escolar, las ideas comenzaron a surgir, excepto en Nagisa, las ideas que él tenía giraban en torno a Rei y Sera ¿ya lo habrían hecho? ¡Seguramente! Tal vez, mientras ambos estaban solos en el club de atletismo, seguramente le había gustado tanto el sexo con Sera que por eso le había obsequiado galletas, mordió su labio furioso y se levantó de su asiento golpeando con ambos puños el pupitre.
-¡De ninguna manera! ¡Eso es horroroso, de ninguna manera permitiría que algo así pasara!-.
Y todos miraron al rubio que estaba eufórico, la maestra asintió dándole la palabra pues pensaba que se refería al café cosplay que habían propuesto segundos antes.
Al atardecer, después de las prácticas el equipo de natación regresaba a casa.
Y, ya en su recamara, Nagisa se recostó en su cama y llevó sus manos a su rostro removiéndose como gusano, estaba tan celoso de Tadanori, ¡muy, muy celoso! ¿¡Qué debía hacer? Debía besar a Rei lo más pronto posible, ¿pero cómo?
Entonces recordó que el stand del grupo de Haruka y Makoto era una casa de terror, ahora que lo pensaba, estaba oscuro y había muchos rinconcitos. Sonrió triunfante, ¿Cómo no se le había ocurrido antes? Y, entonces lo decidió. Él y Rei entrarían a esa casita del horror a como diera lugar.
El día del festival de Iwatobi, Nagisa acababa de decorar su stand y miró a Rei que se acercaba para revisar el equipo; el stand de ese grupo de primer año eran fotografías personalizadas, por ello Rei quería que todo saliera perfecto.
-Mi trabajo terminó Rei-chan. Y estaba pensando que cuando acabe tu turno de ayudar, podemos ir a la casa del terror de Haru-chan y Mako-chan-.
El de las gafas asintió y prometió que al medio día estaría ahí.
Nagisa prendió la pantalla de su celular mirando la hora "12:45", Rei iba retrasado, hizo un puchero y caminó en dirección al stand mirando que Rei seguía con su trabajo, se acercó aún con el puchero en su rostro y se cruzó de brazos.
-Lo siento, Nagisa-kun. ¿Podrías esperarme un poco más? Prometo que no tardaré-.
Y Nagisa asintió con una sonrisa. Sabía que Rei cumplía sus promesas así que volvió a la casita del terror esperándolo en la entrada.
Dio un bostezo ¿Cuánto tiempo había pasado ya? Recargó su cabeza en la carpa y de pronto sintió una mano que se posaba en su hombro, sonrió entusiasmado ¡al fin había llegado! Y sin pensarlo se abrazó a aquella persona.
-¿Nagisa?-. Susurró Makoto mientras miraba asombrado al rubio, pero antes de que Nagisa reaccionara Haruka ya había jalado a Makoto para alejarlo de aquel cercano contacto.
-¡Mako-chan, Haru-chan!-.
-¿Cuánto tiempo esperas seguir aquí? Estamos a punto de clausurar ¿sabes?-. Agregó Haruka con su voz neutral e indiferente que siempre, aunque eso no significaba que estuviera molesto por aquel contacto que Nagisa había tenido con Makoto.
-¿Qué? ¿Qué hora es?-. Respondió Nagisa sorprendido desbloqueando la pantalla de su celular "14:50", apretó su puño y salió corriendo de ahí ¿por qué había pasado eso? ¿Por qué le importaba tanto esas acciones de Rei? Cuando encontró a Rei, estaba arreglando la laptop pues algo había fallado, levantó la vista al ver una sombra delante de él topándose con un Nagisa furioso.
-¡Escúchame bien Rei-chan, te mataré por haberme dejado plantado!-.
Y en ese instante se fue furioso arrastrando los pies, Rei golpeó su frente al recordar que le había prometido ir, pero estaba tan atareado que lo olvido.
En la noche, cuando todos estaban bailando alrededor de la fogata Rei se acercó al rubio que miraba cruzado de brazos con una sonrisa triste, cuando miró a Rei a su lado ladeo el rostro molesto. No sabía porque le molestaba el hecho de Sera o el hecho de que lo hubiese dejado plantado. Realmente no lo entendía. Pero le dolía de alguna forma. ¿Por qué si el solo quería dejar de ser virgen?
-Lo lamento, Nagisa-kun. Uno de los chicos e enfermó con los panecillos que servían en el café maid de Gou-san y tuve que suplirlo. No pensé que me demoraría tanto. Y olvidé que podía haberte mandado un mensaje.-
Nagisa siguió sin mirarle pero después miró que Sera Tadanori se acercaba así que tomó de la mano a Rei por instinto. No quería que Sera senpai le quitara a "su" Rei-chan. Rei se sonrojó un poco y acomodó sus gafas, después entendió lo que debía hacer, y aunque le avergonzaba de sobre manera caminó hacia la gran fogata del centro, haciendo que el rubio se sorprendiera de sobre manera, al llegar Rei le sonrió y comenzó a bailar la canción regional, y a Nagisa se le olvidó por completo que estaba molesto, miró hacia Sera que se quedó de pie mirándoles pero sin decir nada. El rubio estaba satisfecho, aunque estaba seguro que aún debía dejarle en claro que Rei era suyo…
Esperen… ¿desde cuándo esto se volvió una comedia romántica? ¡Esto no es un manga shoujo!, se dijo Nagisa levantándose de manera abrupta de su cama. Era verdad que ese día había estado muy feliz, pero no, esto no era un manga shoujo, eso era la vida real, y aunque todo parecía tan hermoso y rosa como un manga BL debía tener en claro que si seguía con todo eso… ¡NO DEJARÍA DE SER VIRGEN!
Despeinó sus rubios cabellos haciendo un puchero y tomó su calendario mirando la fecha…
-Pronto sería Navidad… o mejor dicho… -sonrío de manera picara y mordió su dedo índice con sutileza- "Noche Buena"…
¡esa era la fecha clave para dejar de ser virgen!
