*Bueno aquí otro cap más de este fic, me alegra mucho que este gustando este fic, bueno sin más a leer, y no se olviden de dejar sus preciosos reviews, créanme que me motivan muchísimo*

Cap 4: Hola... mi hermano

ah… ¿¡Que mierda voy a hacer!? Hoy debo ir al funeral de mis padres a retirar a ese ingrato mocoso…Tsk.

Pero le tengo algo de compasión. Tal vez el sufrió lo mismo que yo; maltratos, amenazas, humillación… Si ese mocoso viene aquí y soportó toda esa mierda ¡Hare lo necesario para que lo olvide! No le deseo lo que padecí ni a mi peor enemigo.

Aunque me pregunto cómo lo soportara Claude… ese sensible amante de los niños… -Sebastian se río, algo raro en el-

Hoy era el tan esperado día; el más feliz, por ver a sus padres muertos; pero también el más terrorífico… ¿Por qué? Yo responderé esa pregunta si me permiten… ¡Por qué desde este preciso día, nuestro amado Sebastian, estaría a cargo del joven Ciel Phantomhive! Que miedo… ¿No?

-¡Claude! ¡Donde coño estas! ¡Se supone que vendrías a las 10 AM! –Grito enfurecido Sebastian al teléfono, eran aproximadamente las 10:46 y Claude aun no llegaba.

-¡Perdón! Es que me quede dormido… ¡Pero estoy cerca! (Típica mentira de mujeres (?)

-Claude no me hagas enojar más de lo que estoy. Solo dime donde carajo estas.

-Te juro que dentro de 15 minutos estoy en tu casa; Se paciente…

-Escúchame. Si a las 11 AM tu aun no estás aquí, te prometo que are miserable tu relación con los niños de la escuela ¿Okey?

-¡Oye, oye! No hagas cosas de las cuales después te arrepientas…

-No me interesa en lo más mínimo tu relación con esos niños; y menos me interesa si ellos ya no te adoran 'Claudiecito' –Sebastian se empezó a burlar de Claude; los nombres que los niños le ponían era algo para reírse. Pero algo le asusto… había escuchado una voz casi inaudible, pero no era la de una mujer… ¿De quién será?

-Voy a cortar 'Profe Sebby'. ¡Adiós! –Claude le siguió el juego, pero corto instantáneamente por la personalidad enojona de su compañero.

-Alto ¡Claude! –Era demasiado tarde, Claude había cortado.- Tks, ese maldito… ¿Con quién habrá dormido? Pero ahora que lo pienso… ¡Él nunca me dijo si era virgen o no! Ese imbécil es un descarado. Pero ya tiene ¿Cuánto? 28… ¿No?

¡Si ya tiene 28 debió perder la virginidad!... ¿Verdad?

Luego de 15 minutos, nuestro supuesto virginal Claude apareció. Y consigo trajo una enorme bolsa negra de residuo, llena de… ¿juguetes?

-Claude… ¿qué es eso…? -Dijo Sebastian con los ojos borroneados y con tres rayas azules al estilo anime.

-¡Por supuesto que son juguetes y cosas infantiles! ¡Todo lo necesario para que un niño sea muy feliz!-Respondió el responsable director, rodeado de brillos que aparecieron inexplicablemente alrededor suyo.

Sebastian comenzó a revisar lo que había en la bolsa y en ella encontró una increíble cantidad de juguetes, algunos conjuntos de ropa, y entr libros de paternidad. ¿Por qué me trajo toda esto? Se preguntaba Sebastian.

-Claude… estos conjuntos…

-¡Son a-do-ra-bles! –Contesto en manera dulce y alegre el señor Spears; esos conjuntos eran demasiado 'adorables', tanto que parecía un cosplay.

-Claude ya hablas como ese maldito de Grell. Pensando en cosas lindas y esas porquerías. –Sebastian dijo esas palabras con total asco, odiaba a los homosexuales con toda su alma y Grell era uno de los peores.

-¡Sebastian! No hay nada de malo en querer darle cosas lindas a un niño. Además, ellos necesitan esta clase de cosas.

-Pero… él tiene más de 9 años, o algo así me dijeron los tipos que llamaron a mi casa. Y estas son cosas para un niño d años.

-Pero… -Claude no sabía que decir, aunque sabía bien que Ciel tenía más de 9, todas esas cosas eran demasiado tiernas para ser devueltas o tiradas a la basura.- Todos tenemos un niño en el interior! Además, de seguro le gustara, ni que fuera tan maduro.

-Claude, ¿No viste a los niños de ahora? Los niños de 3er Grado ya tienen novia y mis alumnos a veces hablan de pornografía. ¿Seguro que conoces a los niños? -Dijo Sebastian en un tono burlón.

-Cállate. Los niños son… ¡La fuente de pureza más brillante del mundo! –A Claude le brillaban los ojos con intensa pasión; al parecer él sabía muy poco de sus alumnos.

-Deja de decir semejantes idioteces. Todos esos niños terminaran como yo: Acostándose con miles de mujeres y tal vez con mucho dinero para gastar.

-Y con un hermano que ni siquiera sabían que tenía… jeje!

-Claude solo cállate y ayúdame a arreglar este lugar.

-¡Si, si!

Los dos colegas rápidamente empezaron a ordenar el lugar; Sebastian se encargaba de la limpieza y Claude del cuarto del futuro inquilino. Su habitación era el antiguo lugar de almacenamiento de Sebastian. Allí había miles de cajas vacías, todas de la mudanza.

Nuestro joven maestro se había mudado a ese departamento hacía ya 8 meses, ya que su antiguo departamento era muy pequeño. Pero el nuevo, ¡era todo lo contrario! Podías hacer allí un cumpleaños de 15 sin problema alguno; así que había lugar suficiente para alguien más.

Pero el problema era el siguiente…

-¡Sebastian! ¡Ven ahora mismo!

-Claude, ¿Qué demonios te pasa?

-Esto me pasa: -En ese momento, Claude le mostró a Sebastian unas 9 o11 revistas de pornografía. Pero pornografía de la fuerte; esa que es demasiado erótica como para dar vuelta la siguiente página.

-Ah… esas son mis revistas. ¿Dónde estaban? –Esas palabras fueron dichas en un tono tan relajado que te hacía creer que realmente no interesaba en lo más mínimo. Y su cara desinteresada hacia el combo perfecto.

-Las encontré en la futura habitación de tu hermanito. Sebastian n me digas que tú… te masturbas con esto. –La cara que expresaba nuestro amado director era de asombro y algo de compasión. ¿Qué significara…?

-¡C-claro que no! Esas son mis revistas de cuando tenía 17 años. –Sebastian se había sobresaltado; tanto que hasta se había… ¿Sonrojado…?

-Ah… ¡Que alivio! –Suspiro Claude- Pensé que ah esta edad aun te andabas masturbando con revistas pornográficas.

-Ni que fuera un soltero sin ninguna mujer.

-¡Ja, ja! –Claude se río con muchas ganas; era cierto que a Sebastian nunca le faltaban las parejas.- Y dime… ¿Cómo te fue este mes? Ya sabes, con tus 'Aventuritas'

-Imagínate, apenas pude dormir.

-¿Enserio? Tú sí que no tienes códigos.

-¿Y qué esperabas? Me conoces bien, era demasiado obvio que aprovecharía este mes para disfrutar al máximo. –Sebastian largo una pequeña risa, que solamente Claude podría percibir.

-El que se reirá será yo cuando me entere que dejaste embarazada a alguna mujer…

-¡Claro que no! Eh usado preservativos.

-Se nota, hace un rato encontré un condón usado en el suelo. ¡No sabes el asco que me dio! –Claude puso cara de asco; no era para nada agradable encontrar un preservativo usado en el suelo y aún hay más…

-¿Dónde lo encontraste, Claude?

-En el suelo de tu habitación. Descontando la caja de condones que se encontraba en tu mesita de luz. ¿Acaso lo hiciste anoche?

-¿Y que si así fue? –Era demasiado claro, a Sebastian no le importaba absolutamente nada lo que pensaran los demás. Ya que él era así, aunque no se notaba en lo más mínimo. A la vista de todos él era normal pero ¿Y en el fondo? Al parecer nuestro amado 'Profe Sebby' era todo un maestro del engaño.

-Realmente, no tienes códigos. Ya termine con la habitación de ¿Cómo era? Etto… ¿Rodolfo…? –Claude estaba realmente confundido, conocía a muchísimos niños y era difícil recordar sus nombres.

-Ciel. ¿Por qué dijiste Rodolfo? –La expresión de Sebastian era muy… ¿Cómo decirlo? ¿Poker face…?

-¡Por que no puedo recordar los nombres de tantos niños!

-Se supone que eso debe hacer el amante de los niños… *Cof* *Cof* Pedofilo… *Cof* *Cof*

-¿Que dijiste maldito?

-Nada, solo estoy medio enfermo.

-Tsk… Oye, ya terminamos todo. Tire tus porquerías pornográficas y la habitación de Ciel esta lista. Es un alivio que hayan mandado sus muebles sin costo alguno.

-Si… pero es una ridiculez que no nos hayan cobrado. Esas cosas vienen desde California.

-Tranquilo, pero mejor ve a bañarte, dentro de 45 minutos serán las 15:00

-Tienes razón. Cuanto me alegra tener un auto.

-Sí, pero vete a bañar rápido. Yo preparare algo dulce para cuando venga Ciel.

-Claude ¿Tú me acompañaras, verdad?

-¡Obviamente! Es mi deber como ¡el mejor amigo!

-Deja de decir soberanas estupideces.

Sebastian se fue rápidamente a bañar, pero no podía soportar la idea de tener que convivir con un mocoso que ni conocía y lo peor era que era su propio hermano. puta Rachel… Pensaba Sebastian. Pero lo peor de todo era que debía dejar un poco de lado sus aventuras. Y seguramente debía conseguir pareja estable… todo por ese mísero niño. Pero… ¿Y si sufrió lo mismo que Sebastian? ¿Y si lo trataron como si fuera una mierda? Pero hay una pequeñísima parte que nadie sabía de Sebastian que se revelara más adelante…

Luego de 30 minutos Sebastian termino de arreglarse. Se puso un hermoso traje negro con diminutas rayas blancas, con una corbata grisácea con pequeños puntos blancos y una camisa blanca. Y su un mechón de su cabello lo tenía en la oreja, haciéndolo ver mil veces más atractivo.

Mientras tanto, nuestro Claude, ya arreglado desde antes con un elegante traje completamente negro, camisa blanca y una refinada corbata color zafiro oscuro; estaba terminando de cocinar un delicioso pastel de chocolate con decoraciones de frutillas y algunos toques de chocolate blanco. Era realmente una exquisitez.

-Claude, vámonos que ya es tarde. –Dijo Sebastian apurado.

-Es tu culpa. Por tardar tanto bañándote. –Claude miro la hora y vio que aún había tiempo ¿Por qué Sebastian estaría tan apurado?

-¿Nos vamos Claude? –Dijo insistiendo Sebastian.

-Sebastian ¿Por qué te quieres ir ahora? En tu auto tardamos 8 minutos, y apenas son 14:27…

-Solo quiero ir…

-Ya veo… bien ¡Vámonos! – Claude sabía perfectamente lo que quería su amigo… con solo ver su cara se podía saber muy bien. Lo que el maestro lujurioso deseaba era… ser uno de los primeros en ver la tumba de sus padres y sin nadie alado… poder disfrutar ese momento.

Luego de entr minutos de viaje llegaron. Era un pequeño edificio, de un bello color vainilla, con enormes puertas de vidrio, decoraciones con marrón, ventanas con hermosos detalles en blanco. Y había un enorme cartel que decía: Velatorio Amado Jesucristo.

-Aquí es… entremos. –Dijo Claude, viendo la expresión de ansiedad de su amigo.

-Si…

Ambos entraron y en recepción le pidieron a una joven muchacha, rubia y de ojos celestes, que le enseñara donde se encontraban los padres de Sebastian.

-Por aquí caballeros… -Dijo amablemente la muchacha caminando delante de ellos. Y Sebastian de forma muy picara y lujuriosa le miro… el trasero. Pero instantáneamente dejo de mirarla, pues sentía que unos ojos lo observaban. Unos ojos llenos de odio, tristeza y remordimiento lo ¿Vigilaban…? O al menos esa era su sensación.

Luego de recorrer algunos pasillos por fin habían llegado. Pero al parecer su padre y su madre estaban en diferentes habitaciones, seguramente es porque se divorciaron y Rachel se volvió a casar… Pensaba Sebastian. El cuarto de ambos era exactamente igual. Tenían un bello piso de madera, sillones de ambos costados de color crema claro, y las paredes eran del mismo color. Había cortinas negras y al final de la habitación había una cruz con Jesús y allí se encontraba la tumba de Rachel Phantomhive. Era un lugar realmente hermoso, descontando la comida que se veía realmente deliciosa. Por favor que no venga ningún cura ni ningún pastor Rogaba Sebastian. El simplemente odiaba ese tipo de cosas.

-Muchas gracias señorita –Seguido de estas palabras el lujurioso hombre tomo la mano de la recepcionista y la beso dulcemente guiñando un ojo. Y la joven, con mucha vergüenza salió extremadamente sonrojada de ese lugar, pero no sin antes decirles unas últimas consignas.

-L-la habitación de su padre se encuentra alado. Realmente lamento la muerte de sus padres. Seguramente fueron muy buenas personas. –La rubia dijo esas palabras como aliento, pero Sebastian no le agrado en lo más mínimo. Pero aun así mantuvo su figura- Los demás vendrán en algunos minutos, por favor siéntase libre de expresarse.

-Miles de gracias señorita… 'Graciela'

-No se preocupe señor Michaelis… -Con estas últimas palabras la mujer se retiró, dejando solos a los jóvenes.

-Deja de hacerte el galán, las personas están por venir.

-Sí, si… -Sebastian se acercó a la tumba de su madre, al parecer estaba hecha de plata, con lindos detalles en el fondo. Su madre no había cambiado casi nada, su pelo seguía igual de hermoso y algunas diminutas arrugas se notaban en su cara y alrededor de sus ojos. Estaba vestida con un hermoso vestido blanco, una pequeña cinta roja entrelazaba sus manos y tenía los labios pintados de un carmesí intenso. Se veía tan hermosa… Para otras personas. Pero Sebastian no cambio. El aun la odiaba y verla muerta lo único que le causo fue un inmenso placer. Se acercó a su rostro y choco narices con su difunta madre. Nadie escucho lo que le dijo a su madre, ni siquiera el mismísimo Claude que estaba tan cerca de él.

Pero algo era raro… ella tenía una enorme herida en el cuello y la mejilla. Al parecer murió en el acto, ya que la herida en el cuello fue mortal. Al parecer… murió desangrada.

-La gente vendrá pronto, ¿Qué te parece si vas a ver a tu padre?

-Si… -El joven maestro se veía tan… pensativo. Miles de recuerdos vinieron a su mente, quitándole la paz.

Como la mujer había indicado, alado se encontraba su padre, pero algo no encajaba… allí había una mujer, de pelo corto y rojizo, con un rostro joven y un buen cuerpo… ¿Quién era?

Sebastian se quedó en la puerta, mirando como aquella desconocida lloraba sobre la tumba de su difunto padre. Al parecer ella no noto en lo absoluto la presencia del pelinegro. Pero Sebastian, confundido, decidió hablar…

-Esto… ¿Y tú quién eres? –Pregunto por fin Sebastian. La mujer volteo instantáneamente, dejando ver su rostro, manchado por la negra pintura que decoraba sus ojos.

-… ¿Quién eres tú? –Respondió la desconocida.

-Soy Sebastian Michaelis. El hijo de Francisco Michaelis. Ya cumplí mi parte, así que por favor dime tu nombre.

-…Soy Analía. Analía Michaelis. Me case con tu padre hace 2 años.

¿Qué? ¿Qué acababa de decir? Al parecer, esta joven mujer, que aparentaba de unos 30 años para abajo, resulto ser… ¡La madrastra de Sebastian! y… ¿Qué puertas abrirá su existencia?

-¿Tu eres su esposa? ¿Y cómo es que nadie me ha dicho absolutamente nada?

-Si no mal recuerdo… tu padre no quería que lo supieras. Según él, tú sufriste demasiado. –Sebastian se quedó atónito… acaso su padre… ¿Se preocupó por él? ¿Por primera vez se habían preocupado?... Pero… ¡No importa! Eso solo aumento el odio de Sebastian… así que cuando algo importante pasa, tu no me avisas porque 'Me hará daño'. Ojala te hubieras preocupado por mi antes…así tal vez pudiera sentir por lo menos un rasguño. Espero que ardas en el infierno. pensó Sebastian; era demasiado tarde para 'amor', eso desapareció hace mucho tiempo…

-Discúlpame, ¿Podría salir un momento? Deseo estar a solas con mi padre… -La expresión que puso fue de película. Fue la típica expresión de un hombre atractivo, con tristeza en su corazón y un toque de ternura… No hay nadie mejor que Sebastian a la hora de fingir.

-Claro… Siento tu perdida. –Analía se retiró, en silencio.

-Padre…no… Imbécil –Sebastian se acercó al oído de su difunto padre y susurro las siguientes palabras: Gracias por morir, te volveré a ver en ese lugar al que llaman ''Infierno''

Luego de decir esas palabras, Sebastian salió en paz. Esa simple frase, estaba llena de los únicos sentimientos del joven: Odio y Rencor.

Fue con su buen amigo Claude, y a los pocos minutos llego la gente. La gran mayoría eran completos extraños. Todos miraban a Sebastian y a Claude como si fueran algo extraño. Y luego de pasar 3 horas con gente desconocida, diciendo que él era el hijo de Rachel y escuchando a un pastor hablar por fin había llegado la hora…

-Ne Sebastian, ¿Por qué no vino Ciel al funeral?

-No lo sé. Creo que según ellos él es muy joven para ir a un velorio. Solo por eso.

-Que gente más estúpida… Yo a los 12 ya sabía cómo era la realidad.

-Sí, pero que le podemos hacer… Oye apurémonos. La oficina está arriba.

-Si, como digas.

Sebastian y Claude, al terminar el velorio, fueron rápidamente a la oficina del señor Mauricio Oliva, a retirar al tan misterioso Ciel Phantomhive. La emoción llenaba el corazón de nuestro gran amante de los niños, en cambio Sebastian… él estaba… ¿Asustado?

Luego de unos 15 minutos de caminata en los pasillos, por fin habían llegado… es hora de ver… a su nuevo hermano.

Claude toco la puerta impacientemente e instantáneamente una voz masculina les dijo que pasaran. Tragaron saliva y abrieron la puerta, decididos y firmes.

-Buenas tardes señor Michaelis. Soy Mauricio Oliva, un gusto. –Tomo la mano de Sebastian, y la estrecho con la suya.-

-Buenas tardes señor Oliva, él es mi amigo Claude Spears, simplemente vino para acompañarnos.

-No se preocupe, pero ahora debo hablar con usted en privado. Si me permite señor Spears…

-¡Oh! Claro, no se preocupe… -En ese instante, Claude salió por la puerta, dejando solos a Sebastian y a Mauricio. –Tks… de qué demonios estarán hablando para que sea tan importante…

-¡Eres muy lindo! –Una voz se había escuchado en lo profundo del pasillo- Dime ¿Cuántos años tienes? –Al parecer era una voz de mujer…

-¿Eh? ¿Qué Será eso? –se preguntaba Claude. Se acercó un poco más por curiosidad, y aunque estaba algo alejado, se podía escuchar lo que hablaban.

-Tengo 12… -Ahora la voz era diferente, ahora era la voz de un niño.-

-¡¿Tienes 12!? ¡Qué lindo! Y dime… ¿Cómo era tu nombre?

-No me digas que él es… -susurro Claude.-

-Mi nombre es…

Sebastian POV

-Ciel Phantomhive. Ese es el nombre de su hermano. –Dijo Maurico, con sus manos puestas en el escritorio.- Desde hoy usted se hará responsable del menor, ya que usted es su único pariente con vida.

-Disculpe… quiero hacerle una pregunta.

-Claro que sí señor Michaelis, tiene completa libertad.

-El esposo de mi madre, Vincent, ¿No tiene familiares?

-Lamentablemente no. Él estuvo solo siempre. Sus padres murieron en un accidente automovilístico y su único hermano, el hombre que lo mantuvo hasta los 20 años, murió a causa de una operación estomacal fallida. Y su madre, como usted sabrá, era hija única y su abuelo murió hace muy poco. Y estas lamentables ocurrencias lo hace a usted el único familiar vivo del niño.

-Ya veo… es una pena para el niño.

-Sí, pero volviendo al tema; ahora usted debe firmar un certificado, afirmando que desde ahora usted se hará cargo del niño hasta que este cumpla los 18 años de edad.

Lo que implica que debe darle: Un hogar, ropa decente, una buena educación, revisiones médicas, una buena alimentación y por todo lo que el ah pasado hasta ahora, mucho amor, comprendimiento y compasión.

-Sí, no se preocupe, pero… ¿Ya lo anotaron en alguna escuela o depende de mí?

-De usted señor. Pero el niño debe tener por lo menos 1 semana libre antes de ir a la escuela.

-Entiendo. –Sebastian agarro el certificado y lo firmo. A partir de ese momento, el seria el sustento de Ciel Phantomhive.

-Muchas gracias señor Michaelis. Ahora llamare al niño.

Claude POV

-Mi nombre es Ciel Phantomhive.

-Así que realmente es el… -Dijo Claude.

Un pequeño timbre sonó, al parecer esa era la señal para que Ciel se presentara ante su nuevo hermano.

-Ven Ciel, al parecer te están llamando.

-Si… -Ciel se levantó de su asiento y salió por la puerta. Cruzo frente a los ojos de Claude y este lo único que hacía era mirarle fijamente.

Autora POV

Al cabo de 2 minutos por fin había aparecido. Un niño con ojos azul marino, y un cabello del mismo color, cuerpo delgado y vestido con un jean y una remera blanca entro por la puerta. Era realmente hermoso, y Sebastián lo primero que hizo fue…

-Hola Ciel, yo soy… Tu hermano.

*Bueno hasta aquí el cap, y que tal, ¿Les gustó? ¿Qué creen que pasará?, bueno sin más las veo en el próximo capítulo no olviden de dejar sus preciosos y hermosos reviews, me motivan muchísimo, Bye, Bye, besooos*