Capítulo 4
Kate se paró de pronto en mitad de un claro y se giró hacia él con mirada interrogativa
- ¿Te gusta aquí?
Él la miró como si no supiera de qué le estaba hablando y arrugó el entrecejo. Al cabo de un instante reaccionó y asintió con la cabeza.
Ella abrió la tapa de la cesta y cogió el mantel, se agachó sobre el césped y lo dejó caer extendiéndolo con eficacia. Depositó la cesta en el suelo y poco a poco fue sacando toda la comida que el catering había llevado a casa de Castle una hora antes. Lo cierto era que todo tenía un aspecto delicioso.
Cuando estuvo todo dispuesto se giró y se percató de que él la observaba atentamente pero sin expresión alguna. Movió una mano ante sus ojos para llamar su atención.
- Tienes la mente en otra parte. ¿Estás bien?
- La falta de descanso, supongo – se frotó el puente de la nariz por enésima vez esa mañana
- Ya, claro. ¿Te sientas?
Obtuvo otro movimiento de conformidad como única respuesta pero obedeció y se colocó de espaldas al sol por lo que ella se tuvo que sentar justo a su lado si no quería que le diera el sol en los ojos. Cuando lo hizo, su proximidad provocó que le llegara un ligero olor a colonia masculina y le gustó, esbozando una sonrisa involuntaria que borró rápidamente de su rostro.
Dieron buena cuenta de la comida y charlaron animadamente. Castle poco a poco iba despejándose y su carácter mordaz aparecía de vez en cuando en la conversación.
- ¿Recuerdas cuando aquella médium te predijo el futuro? Fue alucinante...
- No predijo nada – replicó visiblemente molesta – de hecho, lo que me dijo podría haberse interpretado de cualquier manera. ¿Y tú? ¿Recuerdas cuando te pillé en la escena de un crimen después de varios meses sin saber nada de ti?
- ¿Mmmm? No, lo cierto es que no – y una sonrisa bailó en sus ojos mientras jugueteaba con una aceituna.
- Todavía no entiendo cómo soy capaz de soportarte.
Él, lejos de sentirse ofendido, hizo una mueca de autosuficiencia
- Te has acostumbrado a mi – se encogió de hombros - es un hecho
Ella arqueó las cejas
- No seas arrogante
Castle se hizo el ofendido poniéndose la mano en el pecho.
- ¿Cómo te atreves...?
- Ahora me dirás que nunca te han llamado arrogante o incluso cosas peores.
- ¡Por supuesto que si! Pero tú has sido la primera que me lo ha dicho hoy. De hecho, acabas de obtener ese raro privilegio. ¿A que mola? - abrió mucho los ojos mostrando un entusiasmo extrañamente adorable. Le encantaba reírse de si mismo.
Kate sonrió como única respuesta y bajó la mirada. A él le pareció observar un ligero rubor en su rostro y le resultó fascinante. Ladeó la cabeza y cambió de tema.
- ¿Quieres un trozo más de pastel?
- ¡No! Mi estomago acaba de decir basta. No me cabe nada más.
- En ese caso ha llegado el momento de brindar
Ella le miró divertida mientras observaba como Castle blandía la botella de champán ante su cara. Cogió un par de copas y las llenó hasta que la espuma estuvo a punto de rebosar. Le dio una a ella y levantó la suya poniendo una cara muy solemne.
- Vamos a brindar... por que el segundo libro también sea un éxito - y tendió la copa hacia ella que la chocó con la suya – y por que a la gente le guste tanto los libros de Nikki Heat que me obligue a documentarme durante mucho mucho tiempo.
Y le lanzó una mirada tan perturbadora si no hubiera estado sentada le hubieran flaqueado las piernas. Sonrió nerviosamente como única respuesta y bebió para intentar relajar los saltos mortales que estaba dando su corazón.
- A eso tendré yo algo que objetar, ¿no crees? - bromeó levantando una ceja
Él adelantó su torso hacia ella deteniéndose demasiado cerca para la tranquilidad de Kate.
- Es posible pero tengo un as en la manga. Tan solo tengo que hablar con el alcalde – añadió con sus ojos azul cobalto fijos en los de ella.
- Realmente no se cómo te soporto – se removió incómoda y sacudió la cabeza para romper la tensión que se acababa de crear entre ellos.
- Me adoras – afirmó complacido y estiró las piernas perezosamente dejándose caer hasta que se quedó totalmente tumbado sobre la hierba. Colocó ambos brazos tras la cabeza y respiró hondo.
Ella se quedó absorta mirando la pequeña franja de piel a la altura de la cintura que se había quedado al descubierto al subirsele la camiseta. Observó que estaba ligeramente salpicada de vello oscuro y le entraron unas ganas terribles de acariciarla para comprobar si era tan suave como parecía. Sacudió la cabeza y frunció el ceño - En tus sueños, Castle - depositó la copa sobre el mantel y se levantó de repente - Bueno, habrá que ir recogiendo, se está haciendo tarde.
- Solo son las cuatro – observó él acomodándose aun más en la hierba
- Pero empieza a refrescar – respondió intentando controlar su nerviosismo.
- Estamos en mayo
Kate le dirigió una mirada de impaciencia pero no le replicó, continuó recogiendo los restos del pic-nic y depositándolos en bolsas para tirarlos en una papelera. Dobló el mantel, lo metió en la cesta y se incorporó poniendo los brazos en jarras
- ¿Vamos?
Castle la observó desde su posición horizontal y analizó su rostro. Parecía impaciente y nerviosa por lo que decidió no prolongar más la situación. Se levantó pero sin apresurarse.
- Después de ti – respondió alargando el brazo como si el parque tuviera puertas y le estuviera invitando a salir de él.
Continuará...
