Intercambios Estratégicos.
Pociones termino y el vacío regreso a Hermione. Harry y Ron se despidieron sonrientes, claro, ellos iban a seguir juntos en las siguientes clases, pero ella tenía que resignarse y dirigirse al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Bill se encontraba sentado en su escritorio, tarareando una canción de rock que extrañamente Hermione conocía, debía ser una de esas canciones que su papa ponía cuando ella era pequeña. Una banda muggle. Sonrió mientras un sentimiento de felicidad la recorría, recordó la sensación de seguridad que le daba estar en su casa.
Bill levanto la vista y le regalo una sonrisa ejemplar.
-Parece que siempre me atrapas en mis sesiones musicales, Hermione.
Hermione asintió tímidamente, sin explicarse porque su nombre sonaba tan bien en la voz de Bill. En ese momento comenzaron a entrar más Slytherins y Ravenclaws en el aula. Draco se sentó al fondo de la sala. Seguía furioso por el cínico coqueteo de Pansy. Tenía que canalizar su ira.
Una cabellera esponjada llamo su atención. Granger aun debía pagar por desobedecer su orden de quedarse en la parte trasera del aula durante las clases compartidas. Pero no era el momento de vengarse. Aun no sabía que tan paciente era el traidor de sangre Weasley. Sonrió para sus adentros. Tal vez si era el momento para vengarse, y de paso averiguar el límite de su nuevo profesor.
Durante el curso, se formaran grupos de cuatro personas- indicaba la profesora McGonagall mientras caminaba entre los alumnos de Gryffindor. – Estos grupos se formaran hoy, y serán permanentes. No habrá cambios- recalco firmemente.- Así que procuren elegir correctamente.
Harry y Ron se miraron entre ellos. Necesitaban conseguir a alguien antes de que…
Harry, Ron, ¿ya están completos?- la mirada apesumbrada de Neville no les dio opción. El muchacho se sentó tímidamente junto a ellos luego del leve asentimiento de cabeza por parte de su nuevo equipo.
Tendrían que conseguir como cuarto integrante a alguien que fuera el doble de bueno, para compensar un poco la torpeza de Neville. Alguien como Hermione hubiera sido perfecto.
Pansy se sentó elegantemente junto a Harry, no dijo nada, pero estaba claro lo que pretendía. El muchacho volteo desesperado, solo para darse cuenta de que el resto de los estudiantes ya estaban agrupados. No tenían opción. Apretó los ojos con fuerza, debía ser fuerte y no mirarla, ella no se atrevería a hacer nada frente a McGonagall… ¡Que poco conocía a Pansy!
Ron miro extrañado a la nueva integrante de su equipo.
¿Harry?, ¿en serio crees… - susurro el pelirrojo nervioso, pero el aludido no tuvo oportunidad de contestar, pues McGonagall comenzó la clase.
Harry no podía poner atención. Los dedos de Pansy bailaban sobre la mesa. La miro de reojo, la muchacha pasaba una y otra vez la lengua sobre sus labios, pretendiendo escuchar a la profesora. Movió un poco su pierna, mientras fingía que se acomodaba en su lugar, permitiendo que la falda se recorriera unos centímetros sobre sus muslos. No se preocupo en regresar la prenda a su lugar, lo que permitía a cualquiera que estuviera a la distancia prudente, observar sus blancos muslos…Ya había notado la reacción de Harry ante sus piernas… Era tan fácil poner nervioso a Potter, que casi no era divertido...
Los ojos verdes de Harry bailaban de McGonagall a la parte semioculta de su escritorio. Donde un par de muslos descubiertos lo distraían. Se cubrió disimuladamente el rostro con las manos. Ginny, debía pensar en ella, con su dulce sonrisa y sus ojos castaños.
Pansy sonrió para sus adentros. El resto de la clase Harry permaneció con su mirada fija en la profesora McGonagall.
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Bill explicaba la forma correcta de lanzar hechizos de defensa. Hermione tomaba notas mientras movía instintivamente su muñeca imitando los movimientos de su profesor.
Draco miro hacia ambos lados, todos estaban absortos en la clase. Una leve sonrisa se formo en sus delgados labios. Metió la mano dentro de su tunica y disimuladamente saco la varita. Murmuro por lo bajo un conjuro mientras apuntaba directamente hacia la silla de Hermione. Se escucho un crujido.
Hermione dejo de escribir y se enderezo… le había parecido escuchar algo, pero Bill seguía explicando el movimiento correcto del antebrazo, así no le dio mas importancia y continuo escribiendo.
La sonrisa de Draco se ensancho. Movió ligeramente el ángulo de su brazo y repitió el conjuro.
Hermione volteo hacia los lados… ese sonido a madera crujiendo era desesperante, seguramente alguien se estaba moviendo demasiado en su lugar, el ruido no la dejaba concentrarse. Frunció los labios y regreso a los apuntes.
Draco se estaba divirtiendo en grande con la desesperacion, pero faltaba la mejor parte. Apunto directamente al respaldo de la silla y dijo un conjuro más potente, el crujido se escucho por todo el salón. Hermione se enderezo rápidamente, al hacerlo su espalda choco con el respaldo y la madera, ya desquebrajada, finalmente cedió.
Un golpe seco. Todos miraron desconcertados a la fuente del sonido. Malfoy guardo rápidamente su varita y observo el espectáculo.
Hermione estaba en el suelo arriba de partes rotas de la silla en la que se encontraba sentada segundos antes. Todos los Slytherins soltaron carcajadas burlonas y muchos Ravenclaws no pudieron evitar imitarlos. Hermione intento levantarse apoyándose en su mano derecha pero un dolor agudo le impidió hacerlo, soltó un quejido de dolor y se detuvo la muñeca con fuerza.
Bill se acerco rápidamente y tomando a la muchacha por el brazo izquierdo la ayudo a levantarse.
-¿Estas bien?- susurro preocupado.
Hermione hizo un esbozo de sonrisa.
-Si, fue solo un accidente- dijo con voz calmada, pero sus ojos ya estaban recorriendo el aula buscando una cabellera rubia… cuando sus ojos marrones chocaron con la mirada burlona de Draco las mejillas se le encendieron de rabia.
Bill noto el gesto y dirigió su mirada hacia donde se encontraba la de su alumna. Draco Malfoy, debió de haberlo supuesto.
-Ve a la enfermería- le ordeno a Hermione.- Y cuando salgas ve a mi despacho.
Hermione asintió, la furia comenzaba a crecer. Los juegos de Malfoy habían comenzado y ella no iba a perder. Salio del aula y mientras caminaba hacia la enfermería comenzó a hacer planes, cada uno mas elaborado que el anterior.
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Bill dio por terminada la clase.
Pueden retirarse, excepto Malfoy, necesito hablar contigo.
El aludido rodó los ojos con enfado. Recibir un sermón acerca de respecto por Weasley no era una de las cosas que había planeado.
Draco avanzo hacia el escritorio de su profesor, con su andar calmado y petulante. Los ojos azules de Bill lo examinaron lentamente.
Fue una broma muy mala- dijo finalmente.
Al resto de la clase le pareció divertida- una sonrisa cínica enmarco el rostro del rubio.
50 puntos menos para Slytherin y un castigo pendiente.-
¿Necesita tiempo para planearlo… profesor?- dijo la ultima palabra con tono irónico.
Bill sonrío.
Creo que debo plantearlo con Hermione. ¿Suena justo para ti?
Perfecto- la voz de Draco estaba plagada de enfado.
Te puedes retirar.
Draco sonrío burlonamente y salio del salón con su andar despreocupado.
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Hermione caminaba nerviosa hacia el despacho de Bill, mientras sus dedos recorrían la venda que Señora Pomfrey le había puesto, la enfermera se había quedado sin la poción reconstructora de huesos, así que considero que la mejor opción era que Hermione se curará al estilo muggle. "Es algo mas lento, pero les ha funcionado por millones de años".
No le importaba tanto el hecho de tener los vendajes o de la inmovilidad temporal de su muñeca, sino que ahora estaba en una encrucijada, ya que no estaba acostumbrada a utilizar su varita con la mano izquierda, y no había tiempo de practicar… la venganza contra Malfoy tendría que se indirecta.
Se detuvo frente a la gran puerta de madera oscura, levanto su puño izquierdo con inseguridad, lo mantuvo unos segundos en el aire y finalmente toco la puerta.
Adelante.
Un escalofrío recorrió su espalda al escuchar la voz de Bill. No lo entendía, ¿Por qué su nuevo profesor tenia ese efecto en ella?
Abrió la puerta y asomo la cabeza tímidamente, para encontrarse con el rostro sonriente de Bill.
Hermione le correspondió tímidamente.
¿Qué tal su mano?
Bien, solo tomara un par de semanas
¡¿Semanas?!- salto Bill sorprendido- ¿Por qué no te dieron una poción reconstructora?
Se acabo- dijo Hermione soltando un suspiro de tristeza, mientras se sentaba en la silla que Bill l ofrecía.
Oh… ya veo, y esa poción solo se puede hacer con luna llena.
Hermione asintió. Bill ensancho su sonrisa.
Por supuesto, tu ya lo sabias, a veces olvido con quien hablo.
Las mejillas de la alumna se encendieron, ¿Por qué se volvía tan susceptible cuando estaba cerca de el?...
Ahora hablemos del castigo de Malfoy.
Hermione entrecerró los ojos.
Fue solo una broma, yo lo arreglare.
No debes complicar las cosas, te estoy dando la oportunidad de tomar la justicia en tus manos- Bill le regalo una sonrisa tan convincente que la muchacha casi aceptaba sin dudar… hasta que recordó su plan… ese plan nunca seria aceptado por Bill.
Con un par de puntos menos para Slytherin bastara.- dijo escuetamente mientras sonreía de lado.
Bill soltó una carcajada
De veras debes pensar que no te conozco para nada Hermione.
La alumna enmarco las cejas esperando la explicación.
Se que no eres el tipo de chica que se conforma con unos puntos menos, y se que vas a querer arreglar esto por tu cuenta, pero eso solo va a desencadenar un año lleno de bromas cada vez mas y mas pesadas… y Malfoy no es exactamente un buen perdedor.
Tendrá que aprender.
El profesor se rió de nuevo
Creo que será mejor que…
Alguien toco la puerta.
Adelante.
La profesora McGonagall se asomó por el marco de la puerta.
Bill…- la profesora posó sus ojos en la alumna sentada frente al aludido- ejem Profesor Weasley- corrigió rápidamente. Bill sonrió.
Puede llamarme Bill profesora, no creo que Hermione lo tome a mal- dijo mientras le guiñaba el ojo a la muchacha, la cual, sin entender porque comenzó a sonrojarse
Albus te necesita.- dijo escuetamente la profesora.
El pelirrojo asintió.
Vuelvo enseguida, Hermione.
Se quedo sola en el despacho. Miro a ambos lados, la oficina de Bill era el sueño dorado de Hermione…. estaba prácticamente tapizada con libros, perfectamente ordenados, pero con el toque de descuido típico de los Weasley varones, un libro salido por aquí, unas hojas en el suelo… y un portarretratos en el suelo, la muchacha lo miro con curiosidad.
Levanto la imagen para encontrarse con una hermosa mujer rubia mirándola fijamente, solo parpadeaba y mantenía esa imagen de la fría belleza que siempre había proyectado. Fleur Delacour, la esposa de Bill.
Hermione dejo el retrato en el escritorio de Bill, pero los ojos acosadores de Fleur la intimidaban en sobremanera, así que cuidadosamente puso el portarretrato acostado, obviamente con el rostro de Fleur oculto.
Se sentó de nuevo, pero no pudo contenerse y volvió a tomar el retrato, analizo cada milímetro del rostro de Fleur con ojos críticos, era perfecto. No había otra palabra que lo describiera.
"Claro, para tener enamorado a un hombre como Bill hay que ser hermosa. Más que eso, perfecta… Por eso nunca voy a encontrar a nadie para mi…" Se detuvo, odiaba cuando sus pensamientos vagaban sin control. Incluso ante ella misma debía mantener sus emociones a raya. Pero últimamente la soledad que la acompañaba la había hecho darse cuenta que el vacío que sentía dentro no se limitaba a la falta que le hacían sus amigos. Sentía que le faltaba algo más. Una parte cerca de su corazón que siempre había estado vacía, una pequeña parte que hasta ese momento había podido ser engañada con grandes dosis de compañía de Harry y Ron. Pero que ahora estaba más latente que nunca, y que se agrandaba día a día, un agujero en su pecho que le reclamaba atención. Hermione sabía que tipo de atención era aclamada. Pero desafortunadamente el resto de su cuerpo no era una gran ayuda en la búsqueda de esa parte que llenaría el espacio vacío.
¿Cómo podía alguien interesarse en ayudar a llenar el vacío de un corazón (había pensado la palabra finalmente), su corazón, si el exterior no invitaba a hacerlo?
Claro tenía grandes ojos castaños, llenos de vida y de curiosidad. Expresivos y alegres la mayor parte del tiempo. Sus facciones estaban correctamente proporcionadas. Era linda, pero era simple. No tenía nada en su físico que mereciera la atención especial de alguien, en una habitación llena de mujeres como Fleur o como Pansy. Ya esta, lo había pensado con las palabras exactas. Físicamente, era insignificante. Y eso la mataba, pues Hermione anhelaba la perfección en todos los sentidos.
Bill entro a la habitación, para encontrarse con una castaña sumisa en sus pensamientos, con la foto de su esposa entre sus manos.
Hermione- dijo el profesor con voz suave
La castaña dio un respingo y dejo caer la foto al suelo.
Bil… Profesor, lo siento- dijo apenada, mientras se apuraba a recoger la fotografía.
No te preocupes- Bill se agacho junto a ella y tomo la fotografía al mismo tiempo que la alumna, sus dedos se rozaron un segundo, un escalofrío recorrió el cuerpo de Hermione, y extrañamente Bill lo sintió. Se miraron directamente a los ojos.
Los gigantes ojos de Hermione brillaban, ninguno podía retirar la mirada. Esto no era como lo de Malfoy, no era por orgullo… realmente no podían retirar la mirada.
La cordura regreso a la cabeza de Bill.
Ejem… creo que debes ir a tu siguiente clase.
Hermione asintió confundida, no entendía nada de lo que acababa de pasar. Salio del despacho de Bill y corrió, sin importarle su brazo lastimado, la hora, el lugar en el que estaba, no lo entendía, pero una extraña felicidad sin sentido recorría su cuerpo… siguió corriendo hasta que ya no pudo mas.
Mientras tanto Bill caminaba tranquilamente hasta su siguiente clase, pensando lo bonita que se había puesto Hermione, y lo bien que se vería como novia de Ron.
