Nota: este y el anterior son un solo fic. Pero por si acaso:

Disclaimers: no poseo Bleach, todos los personajes y referencias a la obra son propiedad de Tite Kubo sama y de las diferentes editoriales que posean sus derechos. El contenido original, que algo habrá, sí puede ser considerado mío.

Para vosotras, sin las que nada de esto hubiese visto la luz. Ichigo es Ishida os mandan sus agradecimientos.

SAN (B)

Un suave viento acariciaba los oscuros árboles que rodeaban el refugio, el murmullo de su conversación, el único ruido que podía escucharse en la noche. El joven moreno que observaba el estrellado cielo nocturno, respiró suavemente, apreciando el limpio aire de la montaña, un entreabierto yukata la única vestidura cubriendo su esbelto cuerpo y mostrando la blanca y delicada piel de su definido torso.

En ciertas zonas, la delicada curva del cuello, el inicio de la espalda, los redondeados hombros, la hermosa palidez se encontraba mancillada; huellas de manos que habían abrazado en la fuerza de la pasión, de labios que habían marcado posesivos… eran los estigmas de la pasión de Ichigo sobre su cuerpo, e Ishida no los hubiese cambiado por nada del mundo, la prueba tangible del deseo de su amado para con él.

Los finos labios se curvaron en una delicada sonrisa y una suave calidez se extendió sobre su cuerpo al recordar la intensidad del pelirrojo y también la forma en que se había dejado guiar por Ishida, el cuerpo del Quincy aún sentía la huella de la presencia del shinigami en su interior, el dolor inicial, el punzante placer, el rostro de sus amado transfigurado por el placer…

Sí, ahora Ishida estaba seguro, aunque el destino le deparase el más profundo de los dolores, el había tenido esa noche; Ichigo lo había poseído, pero en el fondo era el shinigami el que se había dado de forma más profunda, desbordante de pasión y cauteloso a la vez, perdiendo el control sólo en los últimos instantes cuando ya el placer había tomado posesión de todo instinto que no fuese el de la unión. Nunca Ishida se había sentido tan precioso, tan importante como entre los brazos de Ichigo.

La brillante luna iluminaba el pequeño estanque de transparentes aguas dónde peces de colores dormían ajenos a nada que no fuese su acuático y tranquilo mundo. Sintiéndose gozosamente inquieto, Ishida removió las tranquilas aguas con su delicada mano, molestando a los pequeños habitantes que allí descansaban.

El viento sopló de nuevo, y las aguas del estanque se agitaron aún más y, en los contornos de su conciencia, algo alertó a Ishida, sacándole del trance de su felicidad, algo oscuro y extrañamente familiar.

Sólo su agilidad y sus rápidos reflejos de Quincy lo salvaron del golpe de su agresor, la furia de su ataque levantando el agua del estanque mientras, a unos pasos, Ishida posaba sus pies después del salto, mientras contemplaba el perverso rostro de un hollow.

Ishida observó a su enemigo sopesando las posibilidades, sin sus poderes poco podía hacer y la entrada a la casa estaba bloqueada, aunque el sólo hecho de tener que ir a pedir ayuda a Ichigo revolvía su orgullo de una forma dolorosa, el shinigami podía ser la criatura que más amaba el Quincy, pero eso no significaba que mostrar debilidad ante él fuese plato de su gusto. Pero ¿qué otra cosa podía hacer?. Además este hollow era distinto, su forma más humanoide, y el aura de su poder sorprendentemente grande. Este no era un hollow normal…

- ¿Y bien, hermoso Quincy?- la voz, arrastrada, sibilante del hollow le sorprendió , pero aún así, su rápida mente buscó la forma de burlarlo y acercarse a la casa, protegida por antiguos amuletos y reliquias de los Quincy - ¿dónde está tu amante? Tú aura apesta a shinigami-.

Las palabras del Vacío rompieron su concentración una fracción de segundo, lo suficiente para que la criatura atacase de nuevo y, con un rápido golpe, lo lanzase contra uno de los numerosos sauces que rodeaban el estanque.

La malévola aura del hollow se hizo más densa, mientras se acercaba al caido Quincy y una risa chirirriante hendió la noche.

- Dime, pequeño Quincy ¿qué dirían tus antepasados si supieran a lo que te dedicas?, que un descendiente de los Ishida se somete de esta forma a uno de sus enemigos?.

La mano del hollow agarró a Ishida por el cuello, la frialdad de su no existencia congelando la piel del Quincy. La máscara a modo de rostro sólo a unos centímetros de la faz de Ishida.

- Tranquilo, pequeña zorra- los puños de Ishida se cerraron en ira mientras el hollow continuaba hablando, y su garra comenzaba a concentrar su energía – me encargaré de que todo Hueco Mundo conozca lo bajo que han caído los destructores. Y yo seré honrado por haber eliminado a uno de los últimos descendientes de esa molesta estirpe.

- ¿ Conoces un refrán que dice "no vendas la piel del oso antes de matarlo"?

- ¿Qué…?

No había el hollow empezado a formar su pregunta cuando, súbitamente un haz de energía lo golpeó, en el instante mismo en que Ishida dejaba caer hacia atrás su cuerpo con toda la fuerza de que era capaz, alejándose así los centímetros necesarios para que la fuerza del getsuga tenshou de Ichigo no le dañase.

Aún así, la fuerza expansiva del ataque de Ichigo lo golpeó con suficiente fuerza como para lanzarlo unos pasos hacia atrás, un precio pequeño a pagar, en opinión de Ishida, sobre todo considerando el estado en que había quedado el hollow después del ataque del shinigami.

Ciertamente la habilidad y la precisión de Ichigo con su ataque habían aumentado considerablemente tras las batallas vividas en la sociedad de almas, pues la energía procedente del ataque de Zangetsu había destrozado más de la mitad del cuerpo del hollow, siendo que a Ishida apenas le había rozado.

La criatura emitió un grito animal de dolorida furia, mientras parte de si cuerpo empezaba a recomponerse.

- ¿Estás bien?- preguntó un ansioso Ichigo, mientras se acercaba a él.

- Sobreviviré – contestó el Quincy, mientras se incorporaba- pero no creo que sea prudente desviar la vista de tu enemigo, shinigami.

Si la frialdad de las palabras de Ishida tuvo algún efecto en el joven pelirrojo, éste no lo mostró, no al menos exteriormente, simplemente se levantó y se dirigió al hollow, todo su ser vibrando de creciente energía, un poder casi visible que movía sus oscuros ropajes y hacía reverberar el aire en torno suyo.

- ¿ Alguna idea de qué es este cabrón, Ishida?, tiene la fea jeta de un hollow pero el riatsu no me suena, demasiado fuerte… - el joven shinigami, dio un paso en dirección al hollow, luego otro más rápido, la furia tiñendo sus palabras- es igual, este cacho de mierda se ha atrevido a tocarte, cuando acabe con él no servirá ni para abonar Hueco mundo.

Las últimas palabras hicieron estremecerse a Ishida, tal era el odio que transmitían, Ichigo era un relámpago de poder, sus golpes tan rápidos que apenas si podía seguirlos, y cada vez que el filo de Zangetsu chocaba contra las garras del hollow, los golpes hacían vibrar el mismo aire.

El hollow había hecho crecer sus garras, que ahora usaba como cuchillos contra Ichigo, sin que eso le supiese más ventaja que la de poder defenderse, pues la danza mortal del joven shinigami no le dejaba tiempo a contraatacar. Ishida estaba sorprendido, y ligeramente celoso, pues aunque le habían hablado de la increíble fuerza desplegada por Ichigo en la sociedad de almas y, aunque él mismo había sentido la fuerza de su riatsu al desatar el bankai, era la primera vez que presenciaba en directo la letal fuerza que era Ichigo Kurosaki.

Sin embargo, algo extraño había en el riatsu de Ichigo, una nota oscura en una melodía de fuego, Ishida se preguntaba que sería, mientras observaba como la batalla se acercaba a su fin.

- ¿ Qué eres tú?- susurró el hollow, su fuerza casi agotada, ningún shinigami tiene este aura.

- Lo mismo podría preguntarte, hollow- replicó su enemigo, mirándolo con ojos donde asomaba la locura y un oscuro salvajismo pugnaba por liberarse – tú y yo vamos a tener una pequeña conversación ¿sí? – la hoja del shinigami se acercó a su cuello, su temible filo marcándole la piel. Los shinigamis no eran conocidos por su piedad, pero este ser… este ser avergonzaría los propios hollow .

- Otro día shinigami – su voz le resultaba extraña incluso a él, mientras reunía la energía necesaria para abrir el portal, aunque había fallado la misión tal vez la información que llevaba consigo sirviera para compensar su falta. El shinigami era más poderoso de lo previsto, pero estaba claro que tenía un punto débil.

La espada del shinigami cortó su carne, pero ya las sombras de Hueco Mundo se cernían sobre él, llevándolo hacia su engañosa seguridad.

- Vigila mientras tanto a tu delicioso príncipe, shinigami, un bocado tan delicioso como él atrae a demasiados tiburones- las maliciosas palabras serían las últimas que emitiría la boca del hollow, pues una explosión de energía como no había sentido antes cortó las cortinas de Hueco Mundo antes de que se cerraran, volatizando al hollow, su esencia preparada para su juicio y renacer.

El rasgado tejido entre dimensiones se cerró, dejando tras de sí sólo el velo de la noche y el estruendo del silencio que sigue a la batalla. Mientras en Hueco Mundo, una presencia escuchaba, un atisbo de cuestión en su mente que pronto fue descartado.

En el ningenkai, Ichigo respiraba profundamente, intentando deshacerse de la tensión contenida, y de someter a su yo más oscuro antes de encarar a Ishida, parecía que él y su oscuro gemelo tenían algo en común, ninguno de los dos soportaba la idea misma de que el Quincy sufriese ningún daño. Pero aún era pronto para confesar a Ishida su pequeño secreto, como decirle a un miembro de los Destructores que su amante no era uno, sino las dos cosas que su estirpe más odiaba. No, ciertos secretos no podían ser contados a la ligera, y menos ahora, no podía arriesgarse a perder a Ishida.

- Hey, shinigami ¿ estás bien? – la fría voz hizo volverse a Ichigo, sus ojos posándose sobre la hermosa forma del Quincy.

Bajo la luz de la luna, la belleza de Ishida era casi dolorosa, como si él mismo fuese el dios de la muerte, y no el propio Ichigo. Blanco, etéreo, inalcazable… y sin embargo, sobre su piel, las marcas de su humanidad, las huellas de la pasión de Ichigo, y del ataque del hollow. El viento agitó los oscuros cabellos del Quincy, e Ichigo sintió celos de esa caricia.

- De miedo, Ishida – el joven se acercó al moreno Quincy - ¿tú?, ese cerdo te atacó por sorpresa ¿no?

- Sí…

- Eh, Ishida – la mano del shinigami acarició el suave cabello del moreno – no estés tan frío, ya sé que no te gusta que me meta en tus peleas, pero si el desgraciado ese te atacó antes de que pudieras usar tus poderes ¿qué importa que lo haya rematado? Para eso están los amigos ¿no?, tú hubieras hecho lo mismo.

- Sí y a saber como te hubieses puesto, baka, no eres precisamente de los que les gusta que se metan en sus peleas… siempre intentando defender a todo el mundo. Pero recuerda – y sujetando el rostro de Ichigo con ambas manos, el moreno lo besó brevemente pero con pasión, dejando un confundido pero muy feliz shinigami – yo no soy ninguna damisela en apuros.

Y girándose, el joven Quincy entró en la casa.