Declaimer: Este mundo fantástico y maravilloso que a mi me fascina lamentablemente no es mío, sino de una rubia británica con iniciales JKR.

Hola a todos, los reviews me hicieron muy feliz, cada día son más, gracias totales!!!!!!!!!

Ahora procedamos con el cuarto acto....


CAPITULO 4: Verdades y Razones

La luz de la mañana que se filtraba por la ventana semiabierta de la habitación, dio de lleno en el rostro de James Potter, que comenzó a moverse inquieto, abrió lentamente sus ojos y no pudo distinguir más que sombras a su alrededor, intentó incorporarse para tomar sus lentes de la mesa de luz pero algo se lo impidió, su esposa lo estaba utilizando de almohada. Miró detenidamente el cuerpo desnudo de su mujer que estaba envuelta en sábanas. Era la primera vez que habían podido dormir en la misma cama desde que despertaron de su coma profundo, por razones obvias en San Mungo habían utilizado cada uno la suya. La observó detenidamente, su cabellera rubia caía en cascada sobre su pecho cubriendo su ahora rostro redondo, su cuerpo algo más delgado que el natural estaba desparramado sobra la cama de la misma forma que solía hacerlo siempre. Pero aún con las diferencias visibles podía reconocerla claramente, no tenía dudas que la mujer que descansaba sobre él era su Lily, su aroma particular era el mismo, su piel sabía exactamente igual que hacía dieciséis años, sus caricias lo estremecían de la misma forma que siempre y sus labios seguían teniendo el calor y el sabor de ella. Quizás dos de sus cincos sentidos querían engañarlo, no veía y no escuchaba a Lily, pero si sabía, olía y sentía a Lily. Y tenía claro que ella también distinguía al verdadero James.

La mujer despertó varios minutos después que su esposo, ya que este se había permitido contemplar a su esposa sin querer interrumpir su sueño. Ella levantó levemente la cabeza para saludarlo con un suave beso en los labios que el hombre recibió gustoso.

- ¿Cómo te sientes? – le preguntó James algo preocupado.

- Amada – le respondió simplemente.

Él la abrazó con fuerza subiéndola un poco por su cuerpo, hasta que sus rostros quedaron enfrentados.

- No me refería a eso, pero es bueno saberlo – susurró apoyando su frente junto a la de su mujer.

- Se a lo que te referías – sonrió por la preocupación de su marido – me encuentro bien, quizás con las piernas doloridas, pero nada que un par de ejercicios no resuelvan.

James no estaba muy seguro si haber hecho el amor cuando su esposa no estaba totalmente recuperada era lo más adecuado, pero nunca había podido resistirse a los labios y las caricias de su pelirroja. Con algo de esfuerzo Lily volvió a colocarse en la posición original.

- ¿Por qué habrá dejado la foto aquí? – preguntó la mujer referencias a la fotografía que había encontrado la noche anterior y a la muchacha que estaba en ella.

- Quizás la olvidó y pensó que se la había llevado.

- Quisiera conocer a Ginny.

- La verás en navidad.

- Pero falta mucho.

- Lily, estuve pensando lo referente a decirles la verdad a los Weasley.

- ¿No te habrás arrepentido? – dijo regañándolo.

- No, no es eso – rió al ver que se le arrugaba la frente de la misma manera que siempre – estaba pensando que lo más adecuado sería decírselos por la noche, quizás después de cenar.

- Si tienes razón, Arthur no estará en la casa en todo el día.

- Además así podremos hablar primero con Remus.

Las horas del día pasaron lentamente para el matrimonio, que comenzaban a sospechar que el tiempo se había complotado contra ellos para que no revelaran nada. La conversación con Remus tuvo lugar después del mediodía en la habitación de Ginny, al principió el licántropo no estuvo muy de acuerdo pero sus amigos expusieron todos sus argumentos y después de eso no tuvo más remedio que aceptar, además de que James y Lily le dejaron claro que no le estaban pidiendo permiso. Durante todo el día Lily estuvo intentando ayudar a Molly en lo que pudiera, dada la condición en que se encontraba, pero la mujer no la dejaba realizar nada, la conversación entre las dos mujeres que solo llevaban un día de conocerse era fluida por lo que resultaba amena. James por su lado se pasó las horas en el cuarto de los gemelos observando e investigando las cosas y en una de esas investigaciones bajó a la cocina con un ojo morado, lo que dio lugar a una risa descontrolada por parte de las dos mujeres y una anécdota sobre Hermione en la misma situación un año atrás.

La cena comenzó unos minutos después de que llegara Arthur del ministerio, lo cual provocó que los nervios del matrimonio que tenía algo que revelar llegara a niveles tan notables que no pasó desapercibido por ninguno de los dos Weasley. Después de la cena Molly sirvió un café a dada uno mientras comenzaban una preocupante plática sobre las desapariciones del día.

- Café muggle – murmuró Lily cuando lo saboreó.

- A Arthur le gusta todo lo referente con el mundo muggle – dijo la señora Weasley con un cara de pocos amigos provocando sonrisas en el resto.

- Así que lo has tomado antes – le dijo Arthur.

- Si, Dana es hija de muggles – aclaró James.

- ¿En serio? – preguntó un ilusionado Señor Weasley – entonces tu puedes explicarme como vuelan los aviones.

- Arthur – lo reprendió su esposa.

- Lamentablemente no se como vuelan – le dijo Lily sonriendo – creo que la mayoría de los muggles no saben.

- Si, todos me responden lo mismo, pero tengo la esperanza de que alguna vez me tope con alguno que lo sepa, por eso sigo preguntando. ¿Tu también eres nacido muggles? – preguntó a James con la esperanza de que él le pudiera responder sobre los aviones.

- No yo soy "sangre limpia" – hizo comillas al nombrar las últimas palabras – pero traidor a la sangre, según como se vea.

El matrimonio Weasley asintió comprendiendo las palabras del hombre y una confianza implícita se formó entre los cuatro. En ese momento tocaron la puerta lo cual exaltó a Molly.

- ¿Quién será a esta hora? – preguntó preocupada – nadie sale a la noche a no ser que haya pasado algo.

- Debe ser Remus – la tranquilizó James – nosotros le pedimos que viniera a esta hora.

Arthur se levantó algo confuso para abrir la puerta, luego de la acostumbrada contraseña el hombre lobo entró en la cocina.

- Buenas noches – dijo con notable nervios.

Tomó asiento en una de las sillas libres que se encontraba frente a sus amigos.

- Molly, Arthur se que les resultará extraña mi visita a esta hora, pero quiero que sepan que esto no tiene que ver con algo que haya pasado en la orden, solo tiene que ver con ellos dos – dijo señalando al matrimonio enfrente suyo.

- Anoche Michael y yo tomamos una decisión – tomó Lily la palabra – creemos que con todo lo que ustedes hicieron estos años se merecen saber la verdad. Además nos han acogido sin hacer preguntas y no solo a nosotros dos sino...

Se detuvo de repente con un nudo en la garganta que amenazaba con hacerla llorar al pensar en su hijo. James le tomó las manos para tranquilizarla.

- Lo que tanto Dana como Michael quieren decirles es algo muy delicado, algo que obviamente nadie puede saber más allá de los que estamos en esta casa, aunque tengo fuertes sospechas de que Bill también lo sabe, pero demostró estar dispuesto a callar.

Ante la última revelación Molly sonrió por el cumplido hacia su hijo. Ninguno de los dos dijo nada, estaban demasiados curiosos por que los tres continuaran con la explicación.

- Como se habrán dado cuenta Michael y Dana Weber no son sus verdaderos nombres, sino que son las identidades que Albus les dio para protegerlos durante los años que ellos estuvieron en coma.

- ¿Protegerlos del innombrable? – preguntó tentativamente Molly.

- Si – respondió James simplemente.

- ¿Fue él quien los dejó en ese estado? – acertó Arthur.

- Así es, él quería...

Lily ya no pudo contener las lágrimas que evitaba desde el comienzo de la conversación, los recuerdos de aquella fatídica noche se agolparon en su mente uno por uno, aún podía sentir el terror que la había asaltado, aún podía recordar todas las palabras que James y ella se habían dicho, recordaba como creía que su marido había muerto, aún escuchaba la escalofriante risa y las palabras del hombre cuando intentaba matar a su hijo. El silencio invadió la cocina en donde solo se escuchaban los sollozos sofocados que la mujer emitía en brazos de su marido.

- Lo... sien.. to – balbuceó apenas.

- No te disculpes amor – la consolaba y dirigiéndose al resto agregó – aquella noche fue más difícil para ella que para mi, Voldemort primero fue contra mi, luego contra ella y...

Observó a Lily unos segundos para saber si tenía que continuar, pero fue Remus el que concluyó la frase.

- contra ella y contra Harry.

Ante lo último mencionado el matrimonio Weasley empalideció y se quedaron totalmente estáticos tratando de digerir que era lo que habían dicho y las implicaciones que eso tenían.

- Uste.. ustedes – Molly trató de respirar profundamente antes de formular la idea – ¿Lily? ¿James?

Los dos asintieron levemente, casi con miedo. El señor Weasley aún no había reaccionado cuando su mujer ya se había levantado hasta dirigirse a la mujer que tenía a algunos metros de ella. La abrazó de una forma que sorprendió a todos, pero la mujer tenía sus motivos. Mientras se acercaba a Lily, pensaba en el muchacho que ella había adoptado como hijo propio, solo saber quienes eran ellos comprendió todo lo que implicaría para él. Cuando se abrazaron las dos mujeres comenzaron a llorar a lágrima viva, pero el llanto no era de tristeza.

- Por Merlín, esto es lo mejor que pudo pasarle a Harry – decía la mujer rechoncha – cuando él lo sepa...

Los abrazos y las palabras de afecto continuaron durante algunos minutos más, hasta que estuvieron todos lo suficientemente calmados como para retomar la conversación.

- ¿Pero cómo sobrevivieron a la maldición? – se atrevió a cuestionar el pelirrojo.

- Pues, aún no lo sabemos – respondió James.

- Albus no me lo comunicó cuando me contó todo y la verdad yo estaba tan contento que no se me pasó por la mente preguntárselo, tampoco creí que después no tuviera la oportunidad de hacerlo...

- ¿Cuándo despertaron?

- Yo hace casi cinco meses, Lily algo más que un mes.

- Desperté en el mismo momento que Harry abandonó la casa de mi hermana.

- Cuando se deshizo la protección... – murmuró Molly.

- Así es.

- Quizás sea eso mismo lo que evitó que murieran, quizás tu sacrificio se expandió más allá de tu hijo, a toda tu familia.

Los tres hombres quedaron perplejos ante el comentario de la mujer, aunque Lily sonrió, eso mismo era lo que ella había pensado desde que supo sobre la protección que le había otorgado a su hijo. Las horas continuaron su curso, pero ninguno de los cinco hizo nada por interrumpir la conversación, hasta que Remus tuvo que irse ya que no quería dejar más tiempo sola a su esposa. Todos asintieron dándole la razón, además los otros dos hombres le aconsejaron que no desesperara a una mujer embarazada, mientras las dos mujeres los reprendían por el comentario. Lupin se despidió de cada uno, luego salió al patio y uno metros más allá desapareció.

- Gracias por confiar en nosotros – dijo Molly tomando una mano a cada uno mientras su esposo asentía estando de acuerdo.

- Gracias por cuidar a nuestro hijo – les dijo Lily.

- Confiar esto a ustedes es algo mínimo comparado con lo que han hecho por Harry, le han dado una familia.

Luego de sonreírse entre los cuatro, la señora Weasley pegó un salto como recordando algo y corrió escalera arriba dejando a tres confundidas personas en la cocina. Bajó minutos después con los brazos cargados de lo que parecían gruesos libros, los depositó en la mesa frente a la pareja.

- Estos son los álbumes de fotos de mis hijos – dijo mientras revolvía entre todos buscando uno específicamente – este es el de Ron – lo abrió casi hasta la mitad – a partir de aquí empiezan sus años en Hogwarts, desde aquí la mayoría de las fotos las comparte con Harry y Hermione.

Tanto James como Lily acercaron rápidamente el álbum para poder observar las fotos de su hijo y sus amigos, fotos que parecían fuera de foco y bastantes casuales.

- Las mayoría de esas fotos fueron tomadas por los gemelos, por eso son algo humm...

- Diferentes – dijo Lily sonriendo mientras algunas lágrimas recorrían sus mejillas.

- Esta siempre me gustó mucho – dijo el señor Weasley señalando la tercera fotografía que estaban mirando.

En ella se veía a los tres chicos cubiertos de polvo saliendo de lo que parecía un baño.

- No se como te puede gustar esa fotografía – lo reprendió su esposa.

- ¿Qué es lo que había pasado? – preguntó Lily.

- Habían vencido a un troll – dijo un risueño Arthur.

- Guauuuu, con los chicos habíamos hecho muchas cosas, pero nunca vencer un troll – dijo James admirado y orgulloso de su hijo y sus amigos.

- James – lo retó Lily – un troll es peligroso, y se nota que eran unos niños.

- Si, estaban en primero, lo único bueno de esa historia es que gracias a eso se hicieron amigos de Hermione.

También miraron fotos de los álbumes de George, Fred y Ginny. Recorriendo el álbum de los gemelos encontraron una del primer partido de Quidich que Harry había jugado.

- El partido debut – dijo James sonriendo.

- ¿Sabían que Harry es el jugador más joven en cien años? – les preguntó el señor Weasley.

- Si – sonrió con una mezcla entre orgullo y tristeza por no poder presenciarlo – me lo dijo Lunático.

- Realmente es impresionante, aunque no entiendo mucho de quidich – aportó Lily a lo que Molly asintió acompañando la opinión.

Siguieron recorriendo los diferentes álbumes en busca de más anécdotas mientras se reían, a veces lloraban de nostalgia y otras se asustaban, hasta que en el álbum de Ginny encontraron una foto de Harry volando en su escoba delante de un dragón.

- ¿Ese es el colacuerno húngaro del torneo? – preguntó James recordando lo que Lupin les había explicado.

- Si, así es – dijo Molly frunciendo el seño – ese torneo era una locura...

- Sabemos como terminó – habló Lily en casi un susurro.

James abrazó a su esposa rápidamente para tranquilizarla, pero él estaba tan acongojado como ella, cuando Dumbledore le había explicado como su hijo había presenciado la resurrección del Tom Ryddle la preocupación, la culpa, la indignación, el odio y demás sentimientos por no estar junto a él, por no poder protegerlo, habían llegado a niveles tan altos que le eran difíciles de soportar. Molly notó la angustia de ambos e intentó decir algo que los reconfortara.

- Sirius estuvo con Harry desde casi el momento en que salió del laberinto.

James le sonrió en agradecimiento, sabiendo que para él era muy importante que su mejor amigo, el que había sido su hermano por elección hubiera estado para su hijo.

- Desde el mismo momento que se escapó de Azkaban veló por su ahijado, aunque fuera en la clandestinidad y con su forma animaga – agregó Arthur.

Siguieron mucho tiempo más mirando las fotografías mientras escuchaban las historias que estaban detrás de cada una sin darse cuenta que la mañana estaba llegando.

Los siguientes meses en la madriguera no fueron muy diferentes a los primeros días allí, Molly se había convertido en la encargada de ayudar a Lily con los ejercicios de rehabilitación, la cual mostraba mejorías día a día. Para fines de octubre James se unió a las filas de la orden, con el consentimiento implícito de su esposa que esperaba poder unirse pronto, aunque todos sabían que al no tener la misma rehabilitación que James había gozado en San Mungo, los resultados eran más lentos. A partir de ese momento los días eran compartidos por las dos mujeres con Fleur, que para sorpresa de todos adoró a Lily desde el primer momento en que la vio, la mujer ya había escuchado las historias de la joven francesa por parte de Molly, en especial como las dos se habían reconciliado luego del ataque de Greyback a Bill. La guerra afuera era cada día más encarnizada y ya nadie estaba seguro en ningún lado, el miedo hacía que gente se fuera del país por lo que la orden contaba cada vez con menos adeptos y menos personas con quien contactar. La señora Weasley vivía en constante alteración al saber que su hija estaba en un Hogwarts que ya no era lo que solía ser, que se había convertido en un lugar para crear nuevos mortífagos y para torturar a los que se oponían, la última noticia que habían tenido de Ginny constaba en que ella con Neville Longbottom y Luna Lovegood habían intentado robar la espada de Gryffindor siendo atrapado por Snape, que para sorpresa de todos no habían obtenido un castigo demasiado significativo. Para mediados de diciembre Lily se encontraba ya casi recuperada, no necesitaba apoyo alguno para caminar aunque se cansaba con más rapidez que si estuviera en condiciones normales.

Ese día Lily se despertó inquieta y sabía perfectamente cual era el motivo, en la tarde llegaría el expreso de Hogwarts trayendo a la joven que hacía meses quería conocer, aunque ese sentimiento también se mezclaba con el miedo y la incertidumbre de todos los Weasley en cuanto que peligros podría correr en el viaje de regreso a casa. Sumado a eso la congoja de la cercanía de la navidad, estando a una semana de ella no hacía más que preguntarse que estaría haciendo su hijo, del cuál no había noticia desde lo sucedido en el ministerio. Bajó hasta la cocina en la cual ya se encontraba Molly preparando tarta de melaza.

- Es la preferida de Ginny – le dijo al verla entrar.

- También la mía, me encanta – cerró los ojos percibiendo el aroma.

- La de Harry también...

- ¿En serio? – sonrió – entonces lo heredó de mí.

- ¿Qué heredó de ti? – preguntó James en los últimos escalones.

- El gusto por la tarta de melaza.

- Mientras no tenga una obsesión como tú...

- Ehh

- Es cierto cielo, cuando de tarta de melaza se trata comes más de lo que tu estómago te lo permite.

- Harry y Ron son iguales – intervino Molly.

Se sentaron a desayunar los tres, ya que el señor Weasley había salido más temprano en la mañana para poder salir antes del trabajo para formar parte de la comitiva que iba a ir a buscar a su hija a King Cross.

- ¿Vienes conmigo Molly? – le preguntó Lily.

- No, prefiero quedarme a terminar de arreglar el cuarto de Ginny.

El día anterior el matrimonio Potter se había cambiado a la antigua habitación de Percy para dejar a la muchacha la suya.

- Yo te acompaño hasta allí, Bill y yo tenemos que asistir a una reunión de la orden así que lo paso a buscar.

Su esposa asintió algo preocupaba, pero no dijo nada, sabía que su James se sentía útil haciendo algo y no vagando por la casa.

- Dile a Fleur que me perdone...

- Seguro comprenderá porque no has ido.

Media hora después el matrimonio salió hasta las inmediaciones de la madriguera para poder desaparecer, para luego aparecerse en un jardín que daba a un acantilado, a Lily, que hacía tiempo que no salía de la casa de los Weasley, le pareció un lugar hermoso, lleno de paz y perfecto para iniciar una familia. Fleur los recibió con una enorme sonrisa y con palabras rápidas con acento francés.

- Oh Dana que suegte que hayas podido venig, Michael, Bill ya te esta espegando.

- Hola – dijo el último mencionado saliendo de la pequeña cocina – saldremos en diez minutos.

Lily le entregó un pastel de manzana que había hecho la noche anterior y Fleur sirvió rápidamente café y té, según la preferencia de cada uno. Tanto James como Bill aprovecharon los diez minutos que aún tenían para probar la tarta de Lily. En ese momento alguien golpeó la puerta con fuerza, como queriendo tirarla abajo. Los cuatro se exaltaron y desenfundaron las varitas inmediatamente, Bill se acercó lentamente a la puerta seguido por un cauteloso James.

- ¿Quién es?

- Bill, soy yo – se escuchó una voz acongojada y acelerada detrás de la puerta – ábreme por favor.

El mayor de los hijos Weasley y su esposa se miraron completamente desconcertados al reconocer a quien pertenecía la voz.

- ¿Cómo se que eres realmente tú?

- Eh, no se no se, por favor Bill...

Bill lo pensó un segundo antes de continuar, la voz sonaba angustiada como al borde de la desesperación, pero tampoco podía creer ciegamente que se trataba de él. Los otros dos miraban totalmente confundidos.

- ¿Cuál es la razón de que sufras aracnofobia?

- ¿Qué? ¿Pero... por qué...

- Solo contéstame así puedo abrirte la puerta.

- Cuando era chico Fred y George transformaron un peluche mío en araña y...

La voz del chico se calló de repente cuando Bill Weasley abrió la puerta repentinamente y lo abrazó asustado.

- ¿Qué haces aquí? ¿Dónde están...

- No se donde están – dijo con un nudo en la garganta – los abandoné y ahora no los encuentro.

- Ven siéntate – dijo acercándolo a uno de los sillones individuales.

- No los encuentro Bill, hace días que los busco, yo los abandoné, soy un traidor Bill, los abandoné y ahora no los encuentro.

Lily que miraba la escena atónita tuvo que tomar fuerte del brazo a su esposo para que no dijese nada que los delatara, ambos habían reconocido al muchacho que se encontraba abatido en el sillón del Refugio, lo habían visto en las fotografías de la madriguera y aunque estaba más delgado, con la ropa casi destruida y con muchas heridas, podían reconocerlo perfectamente. El joven que había entrado hacía unos momentos por la puerta principal, no era otro que Ronald Weasley.


N/A: No se si Ron llegó una semana o un solo día antes de navidad, o quizás mucho antes, creo que en el libro no lo especifica (lo estoy releyendo a medida que escribo los capítulos para tratar de que no desencaje pero puede que me equivoque, si es así avisen, pero no me tiren tomates jajaja)

Hice que Lily se hiciera amiga de Fleur para que pudieran estar presentes en este momento, de otra forma no lo hubiera hecho.

Bueno ya que están en esta parte de la página pueden proceder a clickear en el botoncito verde, recuerden un review equivale a una autora feliz y con ganas de escribir el quinto capi jiji.