¡FELIZ TARDEBUENA xD! Nah, Felices Fiestas amigos *w*! Seguimos con nuestro fanfic adelantándonos un poco a Navidad porque estaré un poquitín ocupada ^^;. Como sea...
CHAN-CHAN! ÚLTIMO CAPÍTULO 8DDDD!
Bien, tomo mis precauciones y advierto que de aquí en adelante el fanfic es rated T. Yep... ¿saben? Me dolió mucho escribir este episodio... y me da un poco de vergüenza subirlo, porque, aunque sé que es lo mejor que he escrito entre tanta basura, nunca PENSÉ que haría... algo así en este fandom... no me pregunten por qué, ya lo verán...
Al final hay una canción :). Sep, es de esta vaga xDDDDD. La escribí hace más o menos dos años junto con mi otra canción "Espinas contra Flor" en "Garganta ¡Canta!". Iba a debutar en otro fic que estaba escribiendo y dejé inconcluso ^^;. Así que espero que les guste ^^.
Imagina...
Capítulo IV
- ¿Qué te pareció?
La morocha, saliendo del cine, no dejó de parlotear acerca de lo fantástica que había resultado aquella película y el épico final con el que cerró toda la saga. Ahora pedía la opinión de Phin, que para sorpresa de todos, estaba callado.
- ¿Ah? ¡Ah, sí! ¡Stumbleberry Finkbat! Sí, muy bien… -contestó él como ausente.
- ¡Ay, por Dios, Phineas! ¡A ti te encantaba por los efectos especiales! ¿No hay otra cosa por lo que…?
El chiquillo solo tenía pensamientos para levantar su manga y revisar cada segundo para hacer lo que tenía con el hindú "¿Por qué demora tanto?" se decía en voz baja.
Un silbido atrajo su atención. Se dio la vuelta. ¿No era ese Baljeet el que estaba arrumbado en la entrada del baño? Era el momento…
- Este… Isabella, espérame que ya vuelvo.
Caminó disimuladamente al baño de los varones. Seguro que su compañera ya no lo vigilaba, corrió raudo como si su vida dependiera de ello.
- Llegaste tarde –regañó el chico de la India.
- ¿Acaso te cuesta salir a mi encuentro? ¡Es Isabella por el amor de Dios!
- No importa. Aunque también sea mi amiga no me puedo arriesgar. ¿Tienes lo que necesitamos?
Con una sonrisa esbozada, Phineas le mostró la hebra azulina que refulgía dentro de un frasquito de cristal. Había tenido tiempo de meterla allí.
- ¡Perfecto! Bien… aquí no podemos. ¡En los armarios de limpieza sería mejor!
Diciendo esto agarró al pelirrojo del cuello de su abrigo y lo tironeó hasta el ropero. Ahí había un montón de artículos químicos, cloros, desinfectantes, traperos, escobas y un balde, entonces cerró la puerta con fuerza y el psíquico muchacho usó el objeto últimamente mencionado como una improvisada mesa, con una bola de cristal y las cartas sobre esta, colocándose un turbante en la cabeza, quizás para ser "más profesional".
- La verdad creía que traerías algo más… grande –dijo el morocho.
- ¿A qué te refieres?
- Que vendrías con la misma Isabella a consultarme…
- ¡Cómo crees! Además… ella es judía, seguro no lo haría…
- En la magia importa el tamaño. Si me trajiste solo un pelo la información que te daré será muy difusa…
- ¡No me importa cómo me la des! No espero detalles, dame el resumen si es lo que tienes.
De mala gana, el joven Tjinder sacó el cabello de su envase y lo colocó sobre un cenicero, prendiéndole fuego. Este inmediatamente se hizo polvo y una ráfaga azul llenó la pequeña habitación. La bola de cristal pareció hacer contacto con el ritual y una llama fantasma semejante al vapor y brillante como el sol dentro de una botella bailaba en su interior.
- Dime que ves –preguntó Baljeet.
Phineas tuvo que entrecerrar los ojos para tener una mejor perspectiva de lo que había dentro de la bola.
- Veo… una niña… blanca echa de humo… -respondió.
- No me digas de lo que está hecha, eso es un defecto de esta chuchería, sino lo esencial.
- Entonces te digo que veo solo una niña… por la estatura debe tener unos dos o tres años…
- Si estamos hablando de Isabella, es porque tiene que ser ella. Continúa.
Dando un suspiro, el muchacho prosiguió.
- Hay tres personas con ella. Una mujer… debe ser la señora Vivian; un hombre adulto supongo que es su padre. Creo que es su familia, si no fuera porque hay un chico…
Se detuvo. Algo estaba sacando en limpio en aquella visión, que no debía ser por casualidad.
- ¿Y bien? –levantó perplejo una ceja el nerd.
- Estoy casi seguro que Isabella tiene un hermano… o… lo tenía.
- ¿Y bajo qué conclusiones sacas esa idea?
- Por lo que he visto en la bola de cristal, pues Jeet. Espera… hay algo más.
Regresó a contemplar fijamente el artilugio con la atención que se merece una televisión. El hombre y la mujer estaban discutiendo, quién sabe qué cosas y el primero desapareció en un instante, como tragado por el viento. La figura mayor femenina comenzó a llorar, entonces otra sombra surgió de la nada, al revés de lo que había sucedido con su marido. Era un ser con capucha y una hoz gigante, que debía de ser algo simbólico. Levantó su mano esquelética y arrebató al hijo mayor de la pareja, para retirarse de la escena. Solo quedaron la pequeña y su madre, quienes solo no tuvieron más que abrazarse después de todo. Ya era suficiente.
- He visto todo –Phin cerró sus párpados con terror –Isabella vivía con sus padres y un hermano antes que llegara a Danville. Ese niño debió morir, mas no sé cómo…
Frío como una piedra, oyó que la puerta de la pieza se cerraba furtivamente. Aún no repuesto por el escalofrío, el chico triángulo se dio la vuelta y pudo ver que la silueta de la jovencita se alejaba a toda velocidad hacia la salida. Había escuchado todo lo que habían estado haciendo, tal vez por coincidencia, quién sabe, buscándolo. Phineas se levantó arrepentido de lo que había hecho.
- Discúlpame, Jeet… es que yo… bueno… me tengo que… ir…
Desesperado, anduvo como perdido por los pasillos del edificio en busca de su amiga. Entre el maremágnum de personas, sonidos de cajas administradoras y de papeles embalando cajas, apenas pudo distinguir un pequeño perfil fugitivo que empujaba a la gente en busca de su escapatoria. El pelirrojo corrió hacia ella a lo que daban sus piernas, hasta que el contorno se perdió de vista detrás de la puerta giratoria. Había salido del centro comercial.
Sin importar si ya no la vería más o si lo odiaba ahora, siguió a su encuentro hasta que volvió a distinguir a Isabella. Quizás estaría tan cegado en su deseo por detenerla que ni se acordó que con la bicicleta modificada podría llegar más rápido y hacerle frente, sino que dejó a un lado todo lo que no tenía que ver con su acompañante. En la vuelta de una esquina se la vio desorientada en la vereda, esperando que el semáforo diera la permisión de cruzar. La agarró firmemente del brazo y la aferró impidiendo que pudiera escapársele de nuevo. La morocha comenzó a golpearle los hombros, a sollozar bajito y gemir desconsolada. Así terminó Phineas por estrecharla amorosamente y acariciarle los cabellos hasta que se tranquilizara. Poco a poco la niña se apaciguó y dejó que corriera su llanto humedeciendo la chaqueta de su mejor amigo. Estaba tan herida y feliz al mismo tiempo, porque era la primera vez que él la confortaba así en sus penas.
- ¿P-p-por q-qué… me h-hiciste… e-esto…? –murmuró llorando Isa, no con rabia.
- ¿Qué por qué lo hice? No sé… tú sabes cómo soy… curioso… -fue la inocente respuesta del joven Flynn.
La muchacha le miró fijamente a iris con los ojos rojos y en lágrimas.
- N-no sé c-cómo puedes salirte con la tuya… -dijo ella.
- Si no lo sabes, no me conoces tan bien como quisieras.
Se callaron. Isabella se afirmó en el muro de un departamento. Se estaba mordiendo los labios.
- Quizás en todo esto hay algo de culpa mía… el setenta por ciento, tal vez…
- No seas tan dura contigo misma… si lo que hice… sabía que estaba mal y tú no lo aprobarías, yo…
- Merecías tener conocimiento de mi historia tanto como lo tuve yo cuando nos conocimos… es mi culpa que se haya tenido que repetir todo… y… tienes el derecho de saber de lo que pasará conmigo ahora…
- Vi tu papá… y… tu hermano –el Flynn menor dudó en decir esto último por temor a estar equivocado en su deducción.
- Acertaste… tengo un hermano… más bien… lo tuve… alguna vez, en el tiempo cuando era pequeña, antes de vivir aquí… se llamaba Matthew… le decíamos Matt, de cariño. Era el mayor de nosotros…
Flashback de Isabella (en negrita narración por la misma)
… él era el mejor chico que alguna vez conocí… bueno, en esa época. Era mi compañero de aventuras, de seguro me entenderás porque tienes a Ferb y tenía más o menos la edad de Candace. Mi familia era como cualquier otra. Teníamos papá, mamá, el uno al otro… todos muy unidos…
- ¡Vamos, Isa! –le animaba Matt, de cabello castaño y ojos vivamente azules, quien lanzaba una pelota de fútbol a su hermana, insistente a pesar que ella apenas podía lanzarla.
- Déjala –le gritaba a lo lejos otros niños -¿Por qué pretendes enseñarle jugar a la pelota? ¡Es una mujer.
- Pero yo pienso que tiene las mismas posibilidades de aprender como un hombre –defendía el chico -¿Cierto, Isabella?
La chiquita en esos instantes estaba babeando el balón.
Tú ya sabes que vengo de México, que como todos los países latinoamericanos, la clase media muchas veces puede pasar hambre, penurias… y persecución si se trata de una familia judía… Mi padre era de ascendencia asquenazí de Estados Unidos, que había ido a nuestro país a estudiar. Así conoció a mamá…
A pesar de nuestra cultura, antepasados y creencias, teníamos una buena vida. Teníamos nuestra casa en un barrio judío muy tranquilo. Un día, en el cumpleaños de Matt, papá le regaló un piano muy hermoso color marrón, precioso…
Un Tom alegre y feliz llega a casa con un enorme paquete, que tiene que entrar con la ayuda de Vivian. Los dos hermanos desgarran las cintas de embalar y dan un grito de entusiasmo cuando se encuentran que dentro de la caja de cartón reposa aquél instrumento mágico con el cual soñaban.
- ¡Wow! –exclama el jovencito con emoción -¿Y eso es mío?
- Completamente tuyo –le contesta su padre –Incluye varias canciones. Espero que aprendas a tocarlas a medida que pasen los meses…
Antes que pudiera terminar, Matthew se sienta frente al presente y comienza a teclear torpemente. Entonces se detuvo…
- ¿Qué pasa, hijo? –preguntó su mamá.
Isabella estaba observando fijamente el regalo que le habían dado. No parecía muy contenta. Matt recogió con cuidado a la pequeña y la balanceó alegremente entre sus brazos, mientras ella se reía risueña.
- ¡Siéntate y toca! –le invitó el chico, y ambos crearon la sinfonía más destartalada que ustedes pudieran imaginar, mas, los dos eran tremendamente felices con el nuevo juguete musical.
… pasábamos todas las tardes ahí, tocando sin césar hasta que los vecinos venían a reclamar debido al ruido. Aparte de eso, todo era colorido, en paz y armonía. Mas…
Papá y mamá comenzaron a pelear… para qué decirte… Él quería ir a Afganistán a pelear, como tenía ciudadanía estadounidense. Luego de meses de discusiones… se fue… nunca lo volvimos a ver… es decir… Matt jamás lo hizo. Era el único que todavía tenía esperanzas que regresara. Pero el matrimonio ya estaba roto, a pesar que nos enviaba dinero era muy poco… así vendimos poco a poco nuestras pertenencias de valor. Excepto el piano… era el único recuerdo que teníamos de ese ayer lleno de prosperidad y alegría que alguna vez tuvimos…
Entonces… una noche, todo se puso de cabeza…
Nos encontramos con los dos hermanos jugando en las calles. Todo parecía normal y tranquilo, junto a otras personas disfrutando de la brisa de verano, cuando irrumpió un grupo de gente desconocida por esos lares. Tenían la cabeza rapada, polleras negras y unas extrañas bandas en cerca de sus hombros, con esvásticas tejidas en el género rojizo. Los primeros en ver a aquellas personas no dudaron en entrar rápidamente en sus casas o refugiarse a dónde pudiera.
Los residentes huyeron aterrorizados, gritando a todos lados: "¡NEONAZIS!" Pronto, una multitud corría por dondequiera enloquecida, mientras la pandilla terrorista disparaba sin piedad a los que tenían más cerca. Cuerpos caían sobre el asfalto, manchado de sangre.
- ¡Matt! ¡Matt! –lloraba asustada la morocha, que se había tropezado con una roca. Estaba perdida y despistada-¡Matt!
Alguien la alzó con todas sus fuerzas y la llegó contra su pecho. ¡Era Matt! Aferrándose a su ropa, se dejó llevar por la inercia del momento. Mas, una de las balas disparadas golpearon al muchacho en la espalda, que se dejó caer.
El castaño sangraba. La morena había caído unos metros raspándose contra el cemento, sin embargo, no le importó. Desesperada, se levantó y corrió al lado de su familiar, quien todavía tenía sus profundos ojos azules abiertos, respirando pesadamente. Estaba muriendo.
- ¡Matt! –intentó socorrerlo presionando donde había recibido el impacto. Al ver como se manchaba su vestido, sin mejorías, le estrechó firmemente para evitar aún más los daños de la hemorragia -¡Matt! ¡No te mueras! ¡No me dejes sola! ¡Por favor! ¡Resiste!
Tampoco funcionaba.
- ¿I-I-I-s-sabella? –un hilillo de voz salió de los labios temblorosos y agonizantes del niño -¿E-e-eres t-tú? ¿D-de verdad eres… tú?
- S-sí… soy yo… -al contestar quebradamente no se había dado cuenta que estaba llorando. Las lágrimas se mezclaban con el líquido vital.
El jovencito sonrió.
- A-al… menos m-mamá tendrá a alguien c-cuando y-yo me vaya…
- ¡No digas eso! Aguanta un poco más… ¡Ayuda! ¡Ayuda! –chilló adolorida, mas los gritos se confundieron con los emitidos de la estampida. Nadie prestaba atención a esa oculta y trágica esquina -¡No nos oyen! Voy a buscar…
- ¡No, Isa! Quédate aquí –enlazó su frágil manita junto a las suyas –Eres una buena hermana…
- ¡No comiences a hablar así como si te fueras a despedir! –ella estaba cada segundo más asustada. Gemía mientras se tapada los oídos estremecida -¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quiero!
- Siento… mucho frío… Mi p-piano… es tuyo…
- ¡No! ¡Ya verás! Re… Regresaremos a casa… mamá nos está esperando… te recuperarás y todo será igual que antes, ¿oíste? Siempre estaremos juntos, pase lo que pase –ya no podía más. Sentía como si en ese momento se le fuera a desgarrar el corazón cual grulla de origami. A tan corta edad, la muerte de un ser querido, ¡era muy fuerte para soportarlo!
- Adiós… querida hermanita….
Y cerrando por última vez su luminoso iris, quedó lacio, sin vida en los brazos de su desconsolada amiga. Parecía ido en un dulce sueño eterno.
Estaba anocheciendo y las estrellas lloraban en el cielo, quizás en bienvenida a una nueva compañera en horizonte.
Fin del flashback.
- Y así… -finalizaba Isabella en tono lúgubre –perdí a la persona que más amé en mi infancia... en ese entonces…
- Creo que… ¿es por eso que o… odias a tú papá? ¿Por no estar en el momento que más lo necesitaste?
- Es… a-algo complicado, Phin… no lo entenderías. Mas… cuando nos conocimos… vi algo en ti que ya había encontrado en alguien anteriormente. Tal vez… eso fue lo que me gustó ¡Digo…! Agradó de ti…
- ¿Ah, sí? ¿Qué cosa?
La morocha acercó levemente sus labios a su oído, como si fuera a revelarle un secreto universal. Phineas pudo sentir su aliento agitado sobre su nuca.
- Mi hermano –sonrojada, se alejó retraída. Temblaba de pies a cabeza, contrastando sus mejillas a la pálida nieve que adornada la calle –Eres su viva imagen… o sea… físicamente no, pero en el alma… su curiosidad, entusiasmo, la manera en que sonreía… incluso lo despistado… Al verte por primera vez encontré todo lo que había muerto con Matt, junto a mi espíritu…
- ¡Calla! –espetó el pelirrojo, petrificado.
- ¿Qué? –se extrañó Isa, un poco ofendida –Pero es que…
- No, hablo en serio.
No era por ella la razón porque la interrumpía. Un silbido sordo se oyó en la lejanía y también la chica lo estaba escuchando ahora.
Algo andaba mal…
Disparos resonaban cada vez más nítidos, cortando el aire, chillidos y lamentos. Un tiroteo se estaba llevando a cabo y se acercaba a la intersección.
- ¡Jaja! ¡Nunca podrás atraparme, Perry el ornitorrinco! –se jactaba Doofenshmirtz, apuntando con un revolver a su enemigo, la mascota de los Flynn-Fletcher –¡Terminaré con esto y mi mejor regalo de Navidad personal será DESHACERME DE TI!
El monotrema en su modo de agente secreto esquivaba los tiros, aunque no debía hacer mucho esfuerzo pues la mayoría erraban en el aire. El científico era muy inexperto con el arma.
Mas no por eso dejaba de ser mortal, una de las balas llegó hacia donde estaba la pareja. Esta se dirigía a Isabella, mas su compañero, de reflejos rápidos la empujó hacia un lado.
La joven García-Shapiro no pudo evitar contemplar horrorizada cómo su amigo recibía el perdigón en su brazo, cayendo de rodillas en la acera, al borde de la locura por el dolor causado. Mas, valiente, se mantuvo lo más calmo posible.
- ¡Isabella! ¡Huye! ¡Es muy peligroso! –era increíble cómo sus palabras se oían tan claras en el estado en el cual se encontraba.
La niña no hizo caso, sino que le ayudó a ponerse en pie con dificultad. Estaba decidida a no abandonarlo.
- ¡No dejaré que la historia se repita! ¿ME OÍSTE? –espetó furiosa, como si lo fuera a golpear debido a su petición anterior. Le llevó en andas para refugiarse de los ataques. Estaba roja del esfuerzo que estaba dando por cargarlo. El pelirrojo no pudo sentir más que admiración por su perseverancia.
Caminaron una cuadra esquivando obstáculos. Allí la casi-adolescente ocultó a Phineas detrás de unos botes de basura, cuando otra munición perdida llegó hacia donde estaban los dos. Esta vez, nadie pudo salvar a la morocha.
Desplomándose contra el hormigón, la habían herido en un costado, debajo de su brazo derecho.
- ¡NO! –vociferó el pelirrojo al borde de llanto. Se arrastró como un gusano a su lado -¡Isabella! ¡Háblame!
Ella pestañeó unas tres veces, sorprendida de lo que le había sucedido. Solo atinó a balbucear unas oraciones ininteligibles.
Quizás Phin supiera muy poco de medicina, mas con la mano buena que le quedaba desabrochó la chaqueta de su amiga. Ahí pudo tener una más terrible perspectiva de lo que le habían hecho.
- Noooo… -masculló trémulo –Nooo… esto no pudo haberte alcanzado el corazón.
En ese instante, Isabella acercó sus dedos contra las mejillas de su vecino.
- Quizás sí… -murmuró, casi con una pizca de alegría. Entonces, cerró sus ojos.
El muchacho Flynn empezó a desesperarse.
- ¡Isabella! ¡P-por favor! ¡N-no me hagas esto! Aún… te queda mucho por vivir… -su voz estaba apagándose poco a poco. Cada segundo que pasaba se sentía desfallecer.
Una niebla cubrió su vista y toda conexión con sus sentidos desapareció. Había perdido mucha sangre…
Recostó su cabeza en el pecho de su amiga, dejándose caer en un delicioso abismo blanco.
- Isabella… -murmuró por última vez.
Los pajarillos trinaban esa mañana de Navidad. En otros hogares se estaba disfrutando del nuevo día y los pequeños corrían donde estaba el árbol festivo para abrir sus regalos después de un año portándose bien. Sin embargo, no podía decirse lo mismo de dos familias en Danville: Los Flynn-Fletcher y los García-Shapiro, quienes se encontraban en el hospital de la ciudad.
Phineas, quien había sido el menor herido en la balacera del día anterior, solo debieron extraerle la bala de su brazo y enyesarlo para que se recuperara pronto. Mas eso no lo puso muy contento que digamos, con su mejor amiga en peor estado que el suyo. Él junto a sus seres queridos esperaban noticias acerca de Isabella. En la sala de espera, a unos metros estaba el padre de su amiga con Vivian, con esta última con la cara totalmente demacrada. El muchacho se escondía de cualquier mirada que pudiera dirigirle Tom. Seguramente le estaría culpando por lo que le había sucedido a su hija, como el mismo se lo estaba haciendo consigo mismo.
Ferb, Candace, Linda y Lawrence le acompañaban. Estos últimos se habían ido a la cafetería a comprar algún caramelo para matar el tiempo esperando al menor, aunque la pelirroja con toda seguridad lo había hecho para poder hablar con Jeremy, su novio, quien trabajaba en uno de esos locales de comida rápida Slushy.
Casi sintiéndose a punto de morir debido a los remordimientos, entonces abrieron la puerta de la habitación donde guardaba reposo la morocha. Todos los que la conocían se levantaron con la cara de quien va a recibir una mala noticia; de hecho, eso era lo que temían.
Era un doctor, de esos típicos con la bata blanca, áspero bigote cual pelos de escoba y cabello gris. Como salió con la cara maltrecha se podría deducir con toda posibilidad una terrible tragedia… o al menos, era solo una probabilidad, porque…
- La paciente está bien –declaró el médico con voz cansada, a lo cual los presentes dieron un suspiro de alivio –Tiene mucha suerte esta niña, para Año Nuevo ya estará de alta, pero con reposo constante… ¿Ustedes son sus familiares?
Los dos ex-esposos asintieron rápidamente. Esperaban la autorización de poder ir a verla.
-No está muy delicada –prosiguió el profesional –Seguro que quizás podría…
- ¡No importa! –resonó una vocecita dentro del dormitorio -¡Dígale a mis padres que entren!
- Disculpe –dijo Phineas, casi suplicando, deseando que Thomas no le escuchara su petición -¿No podría dejar que mi hermano y yo la visitáramos?
- No lo sé… -dudó el doctor. En consiguiente se dio la vuelta y preguntó -¿También al cabeza de triángulo y al chico desproporcionado?
- ¡Sí, ellos son mis amigos! –contestó de nuevo quien estaba en la pieza.
Con la aprobación ya dada, los dos Flynn-Fletcher se dispusieron a entrar, solo que el papá de la chica se adelantó impidiéndoles el paso. Así el más pequeño comenzó a dudar menos que este estaba resentido con él.
Y allí, estaba Isabella, tan bella como siempre, con el costado vendado y leyendo una revista de esas que siempre hay en las clínicas y hospitales: Todas pasadas de la fecha. Se veía tan aburrida de estar encerrada en aquellas cuatro paredes límpidas, blancas y pulcras con olor a consultorio.
El pelirrojo se acercó por el lado derecho de la cama, mientras que el papá de ella por el derecho. No hubo ninguna palabra hasta que la internada se percató de la existencia de más personas a su alrededor.
- ¡Hola! ¿Por qué las caras largas? –Isa saludó efusiva -¡Vaya Phineas! ¡Lástima que te hayan dado en el brazo! ¿Podrás sobrevivir unos días así?
Ahora que lo pensaba mejor tenía mucha razón. ¡Sus planes para el resto de las vacaciones se habían truncado por culpa de esa bala maldita!
Volviendo en sí, descubrió que Tom estaba hablando, en un tono de voz bastante triste.
- Hija –decía en medio de lamentos–yo… ¡Oh, esto es mi culpa!
¡Vaya que sorpresa se llevaron los que estaban ahí reunidos! El moreno, según sabían quienes lo conocían desde antes (y por su rostro severo que reflejaba su arrogancia), era muy difícil que reconociera algún error propio cometido en algún momento. La más impresionada era su hija menor.
- Si no hubiera hecho todo eso… -continuó -nada hubiera pasado… no… tanto tiempo alejado de ti, que… no sabía de lo que eras capaz por… seguir al lado de tus amigos…
A Phineas y Ferb se les cayó la mandíbula por el piso ¿De qué estaba hablando?
- … Miami no tiene lo que tú aprecias de este lugar… ahora lo he entendido… según la policía… ya no estarías aquí con nosotros si no fuera por este jovencito que estuvo dispuesto a sacrificar su vida por ti–se dirigió a Phin, quien al ser aludido de manera tan elogiable de parte de ese señor sintió que sus mejillas ardían –Hijo… ¿cómo podría pagarte este acto de valor?
- Este… yo… señor… -intentaba poder decir alguna frase coherente el muchacho, mas su compañera intervino.
- Yo sé lo que a él le gustaría, papá, y lo sabes muy bien…
- ¿Qué es lo que quiero (quiere)? –dijeron los dos intrigados al unísono.
- Ajam… ¡que me quede en Danville para siempre!
- Pero hija, ese es un deseo tuyo –habló el hombre –Tal vez él quiera otra…
- ¿Qué? ¿Acaso te ibas de la ciudad? –se escandalizó el chiquillo -¡Por supuesto que no te dejaré ir! –abrazó enloquecido a su amiga, quien embobada, al instante se apartó de él al sentir un dolor cerca de su espalda por la herida -¡Ups, lo siento Isa!
- No hay cuidado –sonrió ella, triunfante.
Tom, con sentimientos encontrados, finalmente expresó:
- Bueno… me han ganado en mi propio juego… seguro que ahora me queda la aceptación.
Un poco reticente, la niña se le acercó cuanto pudo a su padre.
- Mamá me dijo que si me iba contigo te tenía que respetar, no importa cuando rencor tuviera contra ti –murmuró dulcemente.
- ¿Ah sí? Tengo que admitir que tu madre es una mujer maravillosa… siempre da buenos consejos…
La señora García-Shapiro dio una sonrisa humilde.
- Pero… -siguió diciendo el papá con pena–Ya no irás conmigo a Florida… entonces… me seguirás odiando…
- No… he aprendido muchas cosas… y tuve que comprender que yo estaba mal… Si te separaste de mamá era un problema tuyo con ella y… no con mi hermano y conmigo… ojalá estuviera él con nosotros…
- ¿En serio pides eso? –se extrañó Thomas –Este muchacho… Phineas, se parece demasiado a Matt. ¿No lo crees? Nunca podrá ser un sustituto, pero cuida tan bien de ti como lo hacía él.
- Ahora estoy segura que los ángeles existen –afirmó risueña Isabella, a lo cual el pelirrojo respondió devolviéndole una ancha y cálida sonrisa.
Entonces, todo el momento fue interrumpido por Ferb, quien dejó una pesada caja envuelta en papel de regalo celeste y lunares fucsia con un hermoso moño celeste encima.
- ¿Qué es eso? –se extrañaron todos.
- Un regalo para Isa –contestó lacónico.
El peliverde abrió el paquete, desplegando un postre del porte de la almohada que usaba la morocha para descansar su cabeza.
- ¡Oh, Ferb! –reprochó Phineas -¡Sabes que a nadie le gusta el pan de pascua!
- Corrección, a nadie le gusta la FRUTA del pan de pascua.
- Sí, pero… ¡Esperen un momento! ¡Eso me da una espectacular idea!
Y empezó a parlotear su próximo invento con fórmulas y cálculos que nadie entendía.
- ¿Siempre hace eso? –musitó el adulto al oído de su hija.
- ¡Sí! No tienes idea de cuánto me desespera…
- Aún así, lo amas.
La pelinegra se puso lívida.
- ¿Cómo lo sabes? –ella estaba al borde de los gritos.
- ¡Ah, por Dios! ¡Eso se ve desde la luna! Me pregunto qué querrá hacer este chico con lo que está planeando.
- Espera a que lo veas en Año Nuevo...
Efectivamente, transcurrió la semana y llegó la anhelada fiesta en espera del próximo recorrido solar. En el hogar de los Flynn-Fletcher estaban las mesas listas para la celebración. Habían reunido a todo el barrio local para compartir entre vecinos. El padre de Isabella se quedó unos días y allí estaba, en la sección de aperitivos conversando con Lawrence sobre las antigüedades y los negocios relacionados con estas. Linda preparaba la champaña. Quedaban unos minutos para la cuenta regresiva.
- ¿Te gusta cómo va todo ahora, Izzy? –preguntó Phineas a su amiga.
- ¡Esto es fantástico! –respondió la aludida, limpiándose los restos de jugo con la manga de su ropa. Estaba un poco fresca la noche -¿Y qué era lo que tenías para nosotros? No dejabas de presumir tu "genial idea" al que se cruzara en frente tuyo sin decir en realidad a qué te referías.
- ¡Ah! ¡Ya lo verás! Y creo que es tiempo… ¡Hey, Ferb!
El peliverde levantó un pulgar en señal de normalidad. Estaba ocultando algo detrás del manzano.
Entonces, se inició el conteo.
- ¡AÑO NUEVO EN DIEZ… NUEVE… OCHO…!
- Vamos Isabella, sube conmigo al tejado. Quiero que observes bien este espectáculo… -le invitó el chiquillo.
- ¡… CINCO… CUATRO… TRES… DOS… UNO…!
- ¡AHORA, HERMANO!
Cuando la gran algarabía se desató y la gente en el boulevard se abrazaba, del árbol salió disparada al cielo unas cosas brillantes que estallaron en cierto momento, en un show magnífico de luces y fuegos artificiales, aunque eso parecía, no lo eran.
- ¡Oh, P-Phi…! –exclamó la morocha al borde de las carcajadas –No me digas que…
- ¡Sí, son las frutas del pan de pascua! Si a nadie le gusta, creo que es una gran manera para deshacerse de ellas… ¡Y cómo llegan tan alto en la estratósfera, serán esparcidas hasta el África y alimentarán a todos los niños que se mueren de hambre! ¿No te parece genial?
Pero Isabella no había escuchado absolutamente nada de lo que su compañero había dicho. ¡Era un instante tan mágico después de la tormenta! Había sufrido, llorado, fallecido sus esperanzas… y ahora tenía el mejor regalo que pudieron haberle dado: Tener a su amado junto a ella.
- Sí… -susurró embelesada –Esto es maravilloso…
- ¡Pero falta lo mejor! –intervino Tom malicioso.
El público perplejo puso atención al forastero ¿Qué querría decir?
- Phineas –continuó -¿Me haces los honores?
- ¡Con gusto, señor!
El pelirrojo entró a la casa, para regresar luego con la tan querida pianola de su vecina ¡Y estaba totalmente remodelada! Afinada, pulida, libre del molesto polvo y con partituras nuevas.
La morena estaba anonadada. Se le humedecieron las pupilas de la emoción. Se dio la vuelta para que no la vieran llorar.
- Isa… ¿estás bien? –se inquietó su amigo.
- Sí… -dijo con voz quebrada -¿Esto lo hiciste tú?
- Bueno… debo decir que Ferb y tu padre me ayudaron mucho –reconoció con modestia -¿Pero qué esperas? ¡Estrénalo!
La chica alargó sus manos y palpó las teclas con dulzura. ¡Hace tanto que no lo hacía! ¿No se habría oxidado su talento? Ante toda esa gente viéndole no podía sentir más que vergüenza.
- ¡Anda! –alentó el pequeño Flynn.
- Es que… ¡No puedo sola! Nunca lo hice… siempre Matt me acompañaba.
- Entonces… no queda más que yo te ayude.
- Pero tú… el brazo…
- No hay cuidado –descuidó Phi –Con una palma será suficiente. ¿Te nos unes, Ferb?
El joven Fletcher sacó de su espalda con la habilidad de un mago una linda guitarra electroacústica. Luego de ajustar las cuerdas en el clavijero, rasgueó probando la afinación. Ferb levantó el pulgar en señal de aprobación.
Phineas tomó un micrófono que tenía guardado detrás del manzano.
- Esta es una canción –decía –Que escribí hace mucho tiempo… está dedicada a mi mejor amiga, Isabella… ¡Y también a todas las parejas que se encuentran en esta bonita noche de Año Nuevo para que la disfruten!
Se acomodó en el taburete junto a la morocha, quien estaba nerviosa.
- Phi… ¡yo no me sé la canción!
- Solo sígueme. Es una melodía sencilla, como el título –y le entregó unos papeles con las notas de la canción –Si te animas me acompañas.
Ya reunidos el valor y la fuerza para llevar a cabo la escena, los dos hermanos iniciaron. Los acordes de la guitarra y del piano se mezclaron, en un sonido espectacular. La tocata era pegajosa y animó a los presentes a bailar.
Entonces, Phineas se puso a cantar:
(Un Sencillo muy Sencillo-GinnyWings [Sep, yo xD])
Aburrido escuchaba yo la radio
Cambiaba de estación a cada rato
De vals a pop,
de tango a rock
Tu dulce voz escuché
y me enamoré
La radio era tu ventana,
tu vestido la guitarra
Perfume musical,
de figura vocal
Cabello cual pentagrama,
letra por ojos esmeralda
Moría de ganas por conocerte
Un sentimiento muy fuerte
Cogiendo mi pandero,
un lápiz y otro cuaderno,
me puse rápido a escribir
Isabella, fortalecida por el apoyo de su compañero, a viva voz se unió al coro. Al fin se había complementado la armonía de tonos, con sus notas altas y agudas.
Y dice así,
no digan que mentí
Compuse un sencillo
muy sencillo para ti
La de la voz
que me enloqueció
para demostrarte mi sincero amor (bis)
Cuando terminó aquel drama
pedí cantar y gané fama
Mucho dinero,
oro verdadero
Aún sin conocerte a ti
Cuando al pude verte,
en un balcón bien de frente
Con la luz de la luna,
a vista de la dunas,
pude declararme al fin
Y así, amigos, termina aquí nuestro relato, lleno de encuentros y desencuentros. Tal vez Isabella y Phineas pasaron muchas festividades, pero nunca se pudo comparar otras que anteriormente o más adelante fueron celebradas. En fin, una larga temporada de invierno seguía, encerrados en la escuela, mas, como en el inicio de decía, nunca dejaron atrás ese espíritu de alegría y amistad que reforzaron esta fecha, a excepción de un año más tarde, cuando sucediera otra y aún más grande aventura que tendrían que afrontar a costa de sus vidas.
Pero como muchos sabemos, esa es otra historia…
Fin...
¿Se nota que me gustan los puntos suspensivos? xD
TE ODIO D8! ¿Saben? No me culpen por la redacción. A veces la página se come las barritas de separación y las sangrías :S ¡Una vez me eliminó un par de nombres y signos de exclamación T-T!
No odien a Doof :). Ya saben cómo es él, tan torpe e inconsciente de lo que hace xDDDDD. ¡Ah! Y si se preguntan en dónde terminó luego de esto, un par de semanas en la cárcel y la puerta giratoria LOL! Justicia, claro ¬¬...
REVIEWS!
Doof-fan: xDDDDDDD Me quise desahogar un poco con lo de los mayas xDDD. OK, claro, decían que el fin iba a ser el 21 o el 23 y estamos en 24 LOL.
¡Gracias Gokú por resucitarnos xDDD! Y lo de Flint... me gustó mucho la película y sabía que te gustaría :).
vale123456789: Y aquí tienes la bendita prueba xDDDD! ¿Quién pensabas que tendría la pelea Isa? ¿Con su padre o con Phineas? Bueh... la tuvo con las dos, je.
gphinbella93: GRACIAS 8D! Y es toda tuya la idea xDDD! También habían pensado en eso, pero quiero concursar con este fanfic en el certamen de fics navideños, ya sabes xD.
fhiserprice: Gracias compañero :), y en Chile igual se asustaron con esta tontera xD. Incluso hubieron sectas que iban a producir suicidios masivos D:
A veces me pregunto de por qué toman esas medidas si se van a morir igual xDDD
Gallegorrinco: Gracias y espero que te haya gustado el final 8D!
Aquí terminamos 8D! Como ahora estoy libre de este fanfiction me ocuparé de seguir "El Código Maestro" :). Creo que de aquí a inicio de vacaciones lo tendré listo y lo iré subiendo de a poquito :D. ¡Todavía esta loca no termina xDDDD! Pero, como aviso, ese papel higiénico será la ÚLTIMA historia que haré para este fandom. No es que tenga en contra algo de la serie, me sigue gustando :), mas estoy ocupando tiempo en cosas que podría usar para desarrollar proyectos originales y deseo mucho escribir una novela antes de cumplir los 18 xDDD. ¿Comprenden? Así se hará realidad lo de "no eres un poco joven para..." eso xD
¡ADIÓS AMIGOS, FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 8D!
