4.-Kai y Emily.

Kai miraba por la ventana de la limusina en la que iba, pensaba en todo lo ocurrido un tiempo atrás; dos semanas antes del baile, él y Hilary habían terminado, y ahora, dos semanas después del mismo, él iba rumbo al aeropuerto, donde tomaría un avión a los estados unidos ya que estaba por irse de vacaciones con sus amigos. Él, Ray, Tyson, Max y Kenny habían sido invitados a pasar quince días en la ciudad de la mamá de Max para ver los avances en el diseño de Blade entre otras cosas y mientras que Kenny se había mostrado ampliamente emocionado por el conocimiento que adquirirían en ése viaje, el resto se había emocionado más bien por el hecho de conocer los Estados Unidos con fines turísticos y no solo deportivos.

Claro que Ray y Max habían estado a punto de negarse a ir.

–No quiero alejarme de Mariah. –Había dicho Ray mirando a la chica a los ojos mientras apretaba sus manos contra el corazón.

–Me voy a aburrir mucho sin Mariam. –Alegaba Max por su parte abrazando de lado a la chica y recargando la cabeza contra su coronilla.

Kai había carraspeado pero no había dicho nada.

No, por supuesto que no, no iba a admitir que se preguntaba qué irían a hacer Hilary y Emily, aunque tampoco Tyson se había alegrado tanto al principio, pero no había dicho el por qué.

Como fuera, ahora estaba rumbo a los Estados Unidos. Bajaba sus cosas de la cajuela para ir a pesarlas y abordar el avión, donde sus amigos esperaban impacientes por despegar rumbo a una nueva aventura.

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El hotel era impresionante, y los cinco estaban felices de que el señor Dickenson se hubiera ofrecido a pagar por los lujos. Claro que su escusa había sido que los campeones mundiales del Beyblade merecían lo mejor de lo mejor en un viaje que ampliaría sus conocimientos acerca del Beyblade, y que serviría para adquirir técnicas y conocimiento.

–Chicos. –Dijo Ray mirando un mapa de la ciudad al tiempo en que reía para sus adentros por la "ridícula" petición que estaba por hacer. –Visitemos el barrio chino, aquí dice que no podemos irnos sin probar sus comidas, ver sus casas y conocer a su gente.

– ¿Añorando el hogar? –Dijo Kenny sonriendo.

–En verdad es muy bonito, pero no sé si se parezca a tu pueblo. –Admitió Max. –Creo que podemos ir, yo no lo visito hace mucho.

–Sí, vamos. –Animó Tyson. –Veremos si es verdad que la comida es tan buena como dicen.

–Paso. –Dijo Kai huraño, como siempre. –La madre de Max dijo algo sobre un recorrido por las instalaciones de su empresa. Quiero probar qué tan fuerte se ha vuelto Dranzer.

–Además de todo lo que podemos aprender. Yo tampoco voy. –Dijo Kenny feliz de no tener que hacer solo el recorrido.

–Será enriquecedor como un problema de matemáticas. –Dijo Dizzi sarcástica.

– ¡No te burles!

Todos menos Kai rieron y éste y Kenny se fueron a las instalaciones, donde la madre de Max los recibió con una sonrisa, mostrándoles de nuevo las mejoras técnicas y ergonómicas que le habían hecho a las instalaciones.

–Aquí es donde entrenan los mejores ahora. –Informó mirando a Kai.

–Mi área.

–Pensé que dirías eso. Eres bienvenido a bey-batallar con quien te plazca. En un rato volveremos por ti. Creo que Kenny querrá ver los laboratorios de desarrollo.

–Sería un placer. –Admitió el chico sonriendo.

–Diviértete. –Dijo Kai bajando las escaleras hacia el bey-estadio más cercano, donde un joven de veinte años aproximadamente se acercó a él.

–Supongo que tú eres Kai, ¿Una batalla?

–Mi fama me precede. –Dijo irónico sacando a Dranzer y poniéndose en posición.

Ambos bey-batallaron asombrosamente un par de veces, cambiando sus estrategias, fuerzas con las que atacaban o defendían e invocando de vez en cuando a sus bestias Bit, ya que ambos contaban con una. No fue hasta que una chica de cabello naranja brillante y con una bata blanca pasó caminando a toda prisa, que el Blade de Kai salió volando fuera del estadio, aun girando.

– ¿Kai? –Dijo el chico sorprendido de ver la expresión de asombro en el rostro de su contrario. – ¿Todo bien?

–Todo excelente. –Extendió una mano hacia Dranzer, que saltó a él, y luego salió corriendo, lejos del chico. –Te veo en un rato, tengo cuentas pendientes con alguien de aquí. Eres muy bueno.

Emily se dirigía a toda prisa hacia la salida. Esperaba no haber sido descubierta pues había estado entrenando solo a unos cuarenta metros de Kai, lo había visto por accidente pero ahora no quería encontrárselo. No después de…

Como fuera, la salida estaba cerca y él había estado muy ocupado con su pelea. Eso la hizo confiarse hasta que, al poner la mano en la manija de la puerta, sintió algo pesado aterrizar sobre su hombro.

Giró bruscamente y se vio acorralada contra la pared, fue en ese momento en que se arrepintió de tratar de usar una salida de emergencia en lugar de la salida principal puesto que ahora estaba en un pasillo desolado, sola, a merced de la mirada penetrante en los ojos de Kai, a la altura de los suyos; ésta repentina cercanía la hizo respirar con dificultad y sintió cómo él le ponía las manos a ambos lados, a la altura de la cabeza para no dejarla huir hacia ninguna dirección. – ¿Qué haces aquí? –Dijo en tono brusco quitándole el aliento a Emily. El perfume que irradiaba aquel joven a penas le daba permiso para respirar así que tuvo que mirar en otra dirección para poder responder.

–Vengo aquí en vacaciones para ayudar a desarrollar…

–Sí, sí, sí. Sé a qué se dedican aquí… ¿Por qué no me dijiste que venías?

–No hay mucho que decir. ¿No?

Kai suspiro bajando las manos y recargándose en la pared al lado de Emily, se deslizó hasta el suelo para sentarse a gusto y recargando la muñeca izquierda sobre su rodilla levantada murmuró. –Fui un idiota Emily. Lo lamento.

–Eso es nuevo. –Emily se sentó a su lado y suspiró también. Luego de un rato de silencio volteó la cabeza hacia Kai, quien tenía los ojos cerrados y la cabeza pegada a la pared, como descansando. –Vamos a tomar algo. Estoy en mi hora de comida. –Kai la miró levantándose y tendiéndole una mano, por lo que ella la aceptó levantándose también. Salieron por aquella deprimente puerta y se dirigieron a un puesto de sodas al que Emily solía ir a comer, ella pidió algunos snacks mientras que Kai solo pidió un refresco y pagó todo, entonces, con Emily completamente sonrojada por aquel detalle, se sentaron a charlar en paz. – ¿Por qué me invitaste al baile? –Soltó ella de repente.

– ¿No tenía derecho?

–Pero Hilary…

–Ella y yo ya no teníamos nada. Habíamos terminado…

–Una semana antes de invitarme. –Reprochó ofendida. –Aunque no me hable mucho con ella, también es mi amiga.

–Nunca han sido amigas, solo compañeras. Además, solo era el baile de fin de cursos, no te estaba proponiendo matrimonio…

–De todos modos fuiste con ella.

–Porque tú no aceptaste ir conmigo. Ella aceptó de una manera muy madura mi invitación y nuestra ruptura. Y fue su idea que te invitara… dijo que aunque ya habíamos decidido ir juntos desde hacernos novios, no tenía por qué negarme la oportunidad de ir contigo.

– ¿Ella sabía que me querías invitar?

–Sí.

–Ah. –Emily se concentró en su comida creando una barrera de tensión entre ella y Kai, pero él no parecía muy dispuesto a aceptar ésa tensión, así que siguió hablando.

–Es una chica muy perspicaz, pero no es para mí. Creo que Tyson y ella harían una gran pareja si se dieran la oportunidad.

–Sí, se les nota. –Respondió sarcástica antes de darle un trago a su refresco.

–No como a Ray y Mariah, obviamente. –Reaccionó irónico. –Pero definitivamente, sí mejor que a Hilary conmigo. Es a lo que me refiero.

– ¿Por qué dices eso? No creo que seas tan malo.

–Ése es el problema. Nadie cree que sea tan malo.

–Yo pienso que has vivido cosas muy difíciles, es todo. Además… –Pero se llevó el popote a la boca de vuelta, molesta por la manera en la que sus labios la habían traicionado.

– ¿Además?

–Además de que eres muy guapo.

–Sí… eso lo he escuchado antes. Pero no de ti.

–No tendrías por qué.

–Cualquiera diría que no merezco la atención de una chica tan inteligente, estudiosa y dedicada, yo agregaría guapa a la descripción. –Emily se sonrojó componiendo una cara de frustración, su desesperación en torno al joven que tenía frente a ella no hacía otra cosa que aumentar con cada palabra que salía de su boca. –Un imbécil diría "No tendría por qué resultarle guapo a una chica como ella" pero no es mi caso.

– ¿Entonces tú qué dices?

Kai guardó silencio y volteó la cabeza. No estaba seguro de querer seguir adelante con esa charla, estaba seguro de que al invitarla al baile con él, sin antes aclararle cómo estaban las cosas con Hilary había sido un error que había puesto su corta y extraña relación al borde del colapso. Y ahora que al menos podía aclarar todo lo ocurrido antes, con mayor razón no estaba dispuesto cometer errores, quería y arreglaría las cosas a tiempo y si podía, ganaría terreno en la batalla por el corazón de la chica, ganaría puntos para acercarse más a Emily.

Ambos se levantaron a tirar la basura y se dirigieron de nuevo a las instalaciones, en completo silencio hasta la puerta de emergencia por la que habían salido, Emily tenía llaves. Una vez adentro, aprovechando lo estrecho del pasillo y la oscuridad reinante, Kai consideró todas sus opciones en un microsegundo antes de reaccionar. Si la iba a perder, al menos disfrutaría el momento a su lado y mandó todo su miedo y su inseguridad al diablo. Tomó aire con brusquedad, apretó los puños, y tragándose su orgullo, respondió en un murmuro a penas audible. –Debería haberme dado cuenta antes de que te llamo la atención y hacer algo al respecto.

– ¿Algo como…?

Emily sintió cómo Kai la acorralaba de nuevo contra la pared, pero ésta vez, sus labios chocaron con los de ella casi con violencia, en un arrebato de ansiedad. Emily tomó el rostro de Kai para evitar que él se alejara repentinamente, pero no lo hizo, se quedó ahí profundizando el beso tanto como Emily lo permitió, alargando ese momento tanto como les fue posible antes de quedarse sin aire.

Jalaron aire, Emily trató de buscar los ojos de Kai pero él volvió a tomar posesión de sus labios y ésta vez, jaló su cintura hacia él para retenerla, pero ella, a falta de un soporte más seguro recargó el cuerpo contra la pared entrelazando sus manos en el cabello del joven y suspirando de euforia. Sintió su corazón acelerarse hasta la taquicardia y sonrió para sus adentros al sentir el pulso acelerado de Kai, que parecía estar igual que ella.

Emily retiró el rostro y puso una mano sobre el pecho de Kai, mientras que con la otra aún jugaba con su cabello. Necesitaba respirar pero no lo quería ni un centímetro más lejos.

–Soy pésimo con las palabras cuando se trata de sentimientos.

–No digas nada.

–Cállate y escúchame. –Ordenó el chico irritado pero feliz.

–Bien, me callo.

–Me gustas, ¿Sí?

–Creo haberme dado cuenta.

–La cuestión es si yo te gusto a ti.

–Por supuesto que sí. Qué pregunta.

–No hice ninguna pregunta, pero ya que quieres una, responde. ¿Serías mi novia?

–Hilary…

–Ella está en Japón. –Recalcó irritado. –Y no le estoy preguntando a ella, te pregunto a ti.

–Tienes razón, eres pésimo con las palabras. Hablando no me convencerías.

–Conque quieres que te convenza. –Dijo acorralándola por completo y haciendo más presión sobre su cintura. Emily se sonrojó inmediatamente y se dejó llevar cuando Kai la besó de nuevo, ésta vez con un poco más de pasión que de ansiedad y dejándola de nuevo sin aire. Volteó la cabeza como pudo, estaba jadeando por la falta de aire cuando murmuró.

–Nunca dije que tenías que convencerme.

–Lo estoy consiguiendo. –Respondió él confiado con una media sonrisa que hizo a Emily más difícil pensar. –Como decía, soy pésimo con las palabras, pero mis labios son otra cosa. Y creo que puedo llegar a convencerte.

–No sé si sea necesario.

–Digamos que no quiero una negativa.

– ¿Y si te diera una negativa? Puedo llegar a ser inmune a tus labios.

– ¿Qué hay de esto? –Comentó rozando la piel que había quedado expuesta entre la playera y la falda de Emily.

–Quema. –Admitió ella. –Por dentro y por fuera.

–Emily. –Dijo Kai repentinamente sereno. Casi parecía hablar con ternura cuando hizo que la chica lo mirara a los ojos. –Me gustas mucho. Eres una chica admirable, realmente no quiero una negativa por tu parte… pero… –Soltó a la chica y se alejó un paso. –Pero quiero saber tú qué piensas. –Se alejó otro paso para dejar a la chica pensar.

–No lo sé. –Admitió ella acomodándose la playera y bajando la cabeza. –No sé que pensar, son demasiadas cosas para asimilarlo todo de golpe.

–Entiendo.

Kai se dio la vuelta y comenzó a caminar por el pasillo, Emily lo miró alejarse un par de metros y luego reconsideró. – ¡Kai! –El aludido volteó medio cuerpo, y al ver a Emily correr hacia él, se volteó para recibirla cuando se lanzó a sus brazos y plantó sus labios sobre los de él. Ambos sonrieron de tener al otro en sus brazos y Kai no pudo evitar hacer a Emily girar una vez en el aire antes de ponerla en suelo firme para besarla con mayor facilidad, tenerla cargando lo hacía un poco más difícil. –A veces eres un bruto, un necio y un desconsiderado. Te portas frío, despectivo y puedes llegar a ser cruel e hiriente… pero a mí me gustas mucho. Tu manera de ser, de alejar a la gente, de admitir que quieres a tus amigos…

–Yo nunca lo he admitido.

–Pero lo haces, es el punto. Los quieres…

–También a ti te quiero.

–De manera diferente espero. Yo quería una pregunta y la conseguí. ¿Quieres tener una respuesta?

–Sí.

–Entonces sí. No quieres una negativa de mi parte, pero la tienes. Me niego a estar lejos de ti.

Kai abrazó a Emily con fuerza y sonrió. –Me alegro… –Y tras reconsiderarlo, miró a la chica a los ojos. –Tienes que tener en cuenta que no soy muy de dar muestras de afecto en público. ¿Aun sabiendo eso, te mantienes en tu respuesta?

–No esperaba algo muy distinto. Pero está bien. No me voy a morir porque no quieras caminar de la mano conmigo. Soy científica, no suelo ser romántica.

–Al menos estamos de acuerdo en eso.

–Es una ventaja en mi opinión. Parejas que están demostrándose su cariño todo el tiempo tienden a no tener nada nuevo cuando se demuestran afecto.

Kai puso una expresión de sarcasmo al escuchar a la chica tan científica pero luego sonrió. –Me gusta que seas tan… analítica.

–Parte de ser científica… ¡La hora! –Emily sacó un reloj de su bolsillo y miró a Kai con reproche. –Me vas a hacer llegar tarde.

– ¿Ya te tienes que ir?

–Me quedan diez minutos.

–Aprovechemos los segundos. –Dicho esto volvió a besar a Emily, acorralándola de nuevo contra la pared y fundiéndose con ella en un beso relativamente profundo, pero sumamente tierno que se extendió hasta quedar ambos sin aliento. –Mejor vete, no quiero retrasarte.

–Muy bien, no lo hagas. –Respondió resignada. Sin embargo, luego sonrió esperanzada y comentó. –Salgo a las ocho.

–Pasaré por ti para ir a cenar.

–No llegues tarde.

–Prometo ser puntual.

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Aunque tristes por haber finalizado sus vacaciones por los Estados Unidos, los BladeBreakers estaban felices de volver a Japón, donde las chicas organizaron una pequeña bienvenida-cena en la guarida de los White Tigers. Hilary, Mariam y Mariah estaban en el aeropuerto esperando a cinco chicos sin darse cuenta de la sorpresa que venía con ellos. Emily.

Hilary sonrió agitando la mano para Emily, tratando de infundirle valor, por lo que la aludida también agitó la mano. Estaban tan ocupadas mirándose con gratitud la una a lo otra, que ninguna se dio cuenta cuándo Tyson libró el trayecto hasta Hilary para abrazarla y besarla. Mariah y Mariam (una a cada lado de Hilary y ahora Tyson) miraron la escena sorprendidas y luego miraron en dirección a Kai, que había sonreído sinceramente.

Ray llegó hasta Mariah y tomándole las manos, depositó un beso sobre su frente, mientras que Mariam corrió a abrazar a Max exclamando. – ¡I missed you, my love!

Por otro lado, Tyson soltó a Hilary y exclamó casi a gritos. – ¡Me gustas!

Hilary se puso roja hasta las orejas y reclamó. – ¿Entonces por qué esperaste a que me hiciera novia de Kai para decírmelo?

–Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde y yo no quiero perderte de nuevo.

– ¡Beso, beso! –Corearon Mariah, Mariam y Max mirando a sus amigos, por lo que Hilary se preparó para reclamar per Tyson la besó de nuevo, distrayéndola y haciendo que la chica sonriera.

–Bueno, ya. Suficiente cursilería. –Dijo Kai de buen humor. –Mariam mencionó una cena en casa de los White Tigers.

– ¿Cocinaron? –Preguntó Ray asombrado.

–Yo cocine casi todo, afortunadamente Julia y Mathilda me ayudaron, el resto compró botanas y arregló la casa.

–Esa es mi linda gatita.

–Gracias Byakko.

–Bueno. –Dijo Tyson abrazando a Hilary por los hombros. –Vámonos, tengo hambre.

–Tú siempre tienes hambre. –Dijo Hilary tomándole la mano que tenía sobre su hombro y abrazándolo por la cintura. –El año siguiente meteré cocina como optativa.

–El comentario solo hizo que todos rieran, incluido Kai, que soltó una risa muy corta tomando la mano de Emily un momento.

–Bueno, vámonos. –Animó Max. –Es bueno volver a casa después de todo. Y por cierto. Compré un par de películas nuevas de horror y suspenso. –Mariah miró a Ray llena de pánico por lo que él sonrió abrazándola y besándole la sien. –Tenemos que verlas hoy.

–Al menos aún nos quedan vacaciones por delante. –Dijo Mariam emocionada.

–Será horrible. –Admitió Emily con un escalofrío. Pero lo que sorprendió a todos fue el hecho de que Kai la abrazara de lado para consolarla y tras plantarle un beso fugaz en los labios murmuró.

–Yo te protegeré.

– ¡Kai! –Exclamaron el resto de las chicas sorprendidas, por lo que recibieron una mirada asesina de parte del joven y que él soltara a su novia, que sonrió a medias.

–Vámonos pues. –Pidió Emily tomando la mano de Kai.

–Vámonos.


Gracias por los reviews, sin ellos, muchas ideas no se habrían concretado.