Bueno, ultimo capitulo... TTnTT No quiero!

Pero bueno, nada dura para siempre *suspiro* Si tengo otra idea... ¿a quién engaño? claro que la tengo; corrección: cuando pueda organizar mis ideas para hacer algo decente, nos volveremos a leer ;)

PD: Este es un poquitito más salido de tono que los anteriores... No tengo idea de por qué salió así ^^;

Disclaimer: Demashita! Powerpuff Girls Z y sus personajes no me pertenecen (Ojala si, pero bue... xD)


A veces, la suerte simplemente no está de tu lado. O al menos, eso era en lo que pensaba Momoko, mientras bebía un sorbito de su bebida, mirando de reojo a su contraparte, que estaba más concentrado en las personas en la pista de baile que en lo que pasaba a su lado.

El día había sido realmente genial. Primero el reto de Kaoru (que sin duda había salido mejor de los esperado, es decir, ¡le había gustado! No es que lo hubiera admitido, pero igualmente podría molestarla con ello), luego la declaración de Boomer hacia Miyako (¡eso fue adorable!) y luego habían decidido ir a celebrarlo los seis. Había elegido un hermoso conjunto, y no estaba segura cómo, habían terminado ahí, en esa increíble discoteca.

Luego Boomer había invitado a bailar a su novia (¡que lindo se oía eso!) y el de ojos verdes había prácticamente arrastrado a su otra amiga a la pista de baile, dejándola sola con él, con Brick; el pelirrojo le invitó una bebida y ya no volvió a hablarle. Suspiró y dio otro sorbo a su cuarto vaso. Vodka con naranja, lo mejor para cuando tus amigas te abandonan. Ja, eso sonaba a comercial. Debería ser publicista, o mejor no, porque tendría que hacer cosas... y conocer a mucha, pero mucha gente... y, y hablar... y...

Llevó una mano a su cabeza. ¿Qué rayos estaba pensando? El alcohol ya se le debía haber subido a la cabeza, como en esa canción, ¿cómo era?

'Mayonesa, a mi me bate como haciendo mayonesa...'* o algo así. Escuchó una risa a su lado y miró mal a su acompañante.

-¿De qué te ríes, idiota?- Espetó con el ceño fruncido y se dio cuenta de que su voz no sonaba tan firme; más bien era como si arrastrara las palabras.

-¿Qué mierda estás cantando?- preguntó el chico, aún riendo un poco.

¿Cantando?... ¡Oh por Kami-sama*! ¿Había estado cantando en voz alta!? Se sonrojó y llevó un mano a su boca.

-Tengo que ir al baño- Dijo rápidamente, avergonzada, evitando la mirada de su acompañante. Se levantó y se fue, sin saber muy bien adónde; después de todo, era su primera vez allí.

Caminó unos minutos hasta que divisó a la distancia un letrero luminoso con un chico y una chica mal dibujados. O más simple, la señal del baño. Así que caminó hasta allí, teniendo cuidado de no caerse. A decir verdad se sentía un poco mareada, y con esos hermosos pero altísimos tacones negra... no quería una torcedura de tobillo, su sentido común aún le funcionaba.

Al menos eso pensaba, hasta que miró a un lado y la "frenada" fue tan brusca que por poco cae. Era Butch, y estaba arrinconando a una chica. Pero no a cualquier chica, no; esa chica, en específico, era Kaoru, que al parecer no se había dado cuenta aún de la situación en la que se encontraba.

El moreno dio un paso más, y su amiga por inercia retrocedió, chocando levemente con la pared; recién entonces pareció notar qué pasaba, porque se había sonrojado. En su mirada podías distinguir el desafío, el orgullo... y también el miedo, el temor y...el deseo. Si Momoko a esa distancia lo notaba, no dudaba de que el ojiverde también lo había hecho.

Butch apoyó sus antebrazos en la pared, lo que lo hizo acercarse aún más a la chica, quedando tan solo a unos centímetros. El chico movió un poco los labios, por lo que supuso que le estaba diciendo algo, pero desde su posición no podía ni oírlos ni leerles los labios, así que se resignó a esperar, y ver qué sucedía. ¿Qué? Estaría borracha, pero seguía siendo bastante curiosa.

Y entonces, pasó. Him terminó de acercarse a la chica y rozó su boca suavemente. La pelirroja pudo notar que los hombros de Kaoru habían bajado en una respiración: un suspiro. Un suspiro de resignación... y de amor. Momoko lo sabía, no era necesario que se lo dijeran, no por nada era la más romántica de las tres. Finalmente la morena rodeó con su brazos el cuello del chico y el beso continuó. No se veía mucho pero parecía intenso. Demasiado. Finalmente, cuando las manos del chico viajaron por debajo de la blusa de la morena, la ojirosa tuvo que apartar la vista (aquello era demasiado... privado) y simplemente volvió a la barra.

Había olvidado por completo la razón de haberse ido, hasta que al llegar escuchó como el pelirrojo tarareaba la misma canción que ella había estado cantando antes de irse y no pudo evitar sonrojarse. Idiota. Lo estaba haciendo a propósito, era obvio.

-¿Puedes callarte?- murmuró fastidiada, sin dignarse a mirarlo. La borrachera se le había pasado.

-¿Por qué, rosadita? ¿Acaso te molesta?- preguntó él con burla.

-Sí, a decir verdad, sí.- respondió resoplando.

-Genial.- Fue su respuesta, para esta vez, comenzar a cantar la canción.

Momoko bufó. ¿Quién se creía que era ese idiota? Se notaba que no había madurado nada. Lo miró con el ceño fruncido, tomó de un trago todo lo que le quedaba en el vaso y se levantó de su asiento junto a la barra. Alisó su mini short con brillos rosas (que junto con los zapatos hacía lucir sus piernas kilométricas), su escotada blusa negra (que no daba mucho lugar a la imaginación, pero tampoco la hacía verse como zorra) y su chaqueta americana fucsia (abrigada, cómoda, estilosa... simplemente perfecta) de forma altanera. Movió su cabello hacia atrás con su mano y se dirigió a la pista de baile, pero de pronto sintió algo detenerla por la muñeca.

-¿Dónde crees que vas?- se volteó para ver al pelirrojo agarrándola, con el ceño ligeramente fruncido. Quizás fuera el alcohol, pero él sin duda se veía terriblemente sexy así, con su camiseta blanca con cuello en V y su camisa de franela roja abierta, jeans desgastados, su cabello perfectamente despeinado... ¿Cuánto tiempo le tomaría hacerlo parecer tan casual? Probablemente mucho. De pronto sintió unos terribles deseos de acariciarlo. Ya saben, el cabello... Suspiró, síp, definitivamente, todo era culpa del alcohol.

-A bailar- fue su respuesta, simple y concisa. Generalmente prefería quedarse sentada a ver al mundo hacer el ridículo, o a esperar que algún chico se dignara a invitarla a bailar, pero hoy no estaba de humor. O bueno, no estaba de humor para soportar al imbécil frente a ella. El chico alzó una ceja y sonrió burlón.

-¿Y sabes hacer eso?- la pelirroja lo miró, sorprendida y molesta. Se soltó de su agarre y puso ambas manos en su cadera.

-Mejor que tú, al menos.- su voz era desafiante.

-¿Me estás retando?- preguntó, incrédulo y divertido, acercando su rostro al de ella ligeramente.

-Si te queda el saco...- repitió la acción del chico. Eso solo lo hizo sonreír.

Y antes de que alguno supiera cómo o cuándo, ya estaban juntos en la pista. Muy juntos. Sus cuerpo se movían al son de la música electrónica, de forma provocativa; ella se mordía el labio; él tenía sus manos dentro de su blusa, en la estrecha cintura femenina.

Más cerca. Solo un poco más. Brick bajó un poco la cabeza y pegó sus caderas con las de ella, que puso sus delicadas manos alrededor de su cuello. Miró aquellos hermosos ojos rosas, tenían un brillo irreconocible para él, y por algún motivo, se sintió el chico con más suerte del mundo. Momoko tenía toda la razón, ella bailaba mejor que él y no precisamente por los movimientos.

¿Cómo es que nunca había notado lo atractivo que era? Porque lo era, sin duda alguna. Quizás fuera el alcohol, pero no. Él era guapo, tenía que admitirlo. ¿Y cuándo se volvió tan buen bailarín? Más aún ¿cuándo había empezado a sentirse tan... hipnotizada, por sus labios?

Una mano traviesa se abrió paso bajo su camiseta. El ojirrojo sintió a la chica recorrer su abdomen y agradeció hacer ejercicio. Su mano bajo un poco, hasta la cinturilla del pantalón. El pelirrojo la miró, alzando una ceja, una sonrisa traviesa surcando sus facciones. Momoko le correspondió con una pequeña sonrisa de suficiencia, que pronto desapareció, pues sin que ella se lo esperara, el "rojito" había bajado su cabeza para hundirla en su cuello. Aspiró el aroma de su piel y de su cabello y la tentación fue demasiado fuerte para él. Un beso efímero fue depositado en el cuello de ella, causándole un escalofrío. Luego lo siguió otro, y otro, y uno más; cada uno más largo y apasionado que el anterior. Pronto, un camino de besos, lamidas y mordiscos fue trazado, subiendo desde el cuello, al mentón y cerca de la oreja.

Brick ya no controlaba sus acciones, no al menos para detenerlas. Sus cuerpos seguían moviéndose al son de la música, pero ninguno estaba seguro de que estuviera allí, en ese momento solo existían ellos dos. La ojirrosa soltó un inaudible gemido al sentir los dientes del pelirrojo rozando su lóbulo. Las manos de chico se cerraron aún más en la cintura de la muchacha, que sacó sus manos de la camiseta de él, y ya no soportó más. Suavemente, tomó las sonrojadas mejillas del adolescente entre sus manos y lo miró a los ojos unos segundos, dándole a entender lo que quería. O mejor dicho, necesitaba.

Y claro que él no se lo negaría; pero eso no significaba que no jugaría un poco con ella. Se le acercó lentamente, dándole tiempo para frenarlo, para tentarse, para torturarla. Pero ambos podían jugar ese juego. Antes de que él llegara a sus labios, la chica se dirigió al cuello masculino, posando sus rellenos labios en la cálida piel de él. Una pequeña lamida por aquí, un par de mordiscos por allá y de pronto se sintió repentinamente interrumpida de su trabajo, sintió las manos de él en sus hombros.

Una vez más se miraron a los ojos. Momoko pasó sus manos tras el cuello de él y la enredó en su cabello. Brick la abrazó más aún, subiendo las manos hasta rozar el broche del brasier con la yema de sus dedos, pegándola lo más posible a él. Y se besaron, y fue... increíble. El contacto de sus labios era tan intenso, que no era posible definir donde empezaba él y donde terminaba ella.

El pelirrojo saboreó los labios de ella con la lengua, sabían a naranja dulce. Ella separó las dos hinchadas líneas que formaban sus labios y lo dejó entrar. Brick exploró su boca con cautela y dedicación, como para memorizarlo todo, y Momoko se limitó a imitar su acción. No había forma de que él se enterara de que ese era su primer beso real. Es decir, había besado a chicos antes, pero nunca de esa forma. Y él no se enteraría de ello.

Por desgracia, el tener poderes no les eliminaba la necesidad del oxígeno (al menos, no del todo), por tanto, no tuvieron más opción que separarse. Sus respiraciones agitadas, las mejillas sonrojadas, labios hinchados y ojos chispeantes, no había mucho que decir. Aún así...

-Brick, yo...- tragó con fuerza -t-te...

-Lo sé- interrumpió -y yo a ti, Momoko, y yo a ti.

¿Cómo podría estar tan seguro de lo que quería decir? Podría ser cualquier cosa... ¡Oh! ¿A quién creía que iba a engañar? Era más que obvio lo que iba a decir. Le sonrió y ambos se besaron una vez más, esta vez con una inexplicable dulzura, para luego seguir bailando.

Había sido consciente. Una carcajada se le escapó de entre los labios y el pelirrojo la miró extrañado, para luego reír con ella, incluso sin saber por qué. Pero Momoko solo podía pensar en una cosa. Ella sabía que él reaccionaría así cuando se levantó. Ella lo había provocado mientras bailaban. Ella lo había besado. Y todo esto solo la llevaba a una pregunta ¿Hace cuánto le gustaba Brikc?

Lo miró una ultima vez. Tan guapo como siempre... pensó sonriente.

FIN


*Sé que está en español, pero necesitaba un conector y no conozco muchas canciones en japones, menos sobre borracheras xD

*Kami o Kami-sama= Dios, para quién no lo sepa, solo por si acaso.


Bien, supongo que es un hasta pronto... Quizá le agregue algo más adelante, pero por ahora es todo :)

Ojalá les haya gustado un montón!

Por otra parte, me gustaría dedicarle este cap a MomoXB16, de verdad no sabes cómo me has subido el ánimo con todos tus Review o lo mucho que me gustan tus historias (aunque me gustarían más si las terminarás... solo digo ^^U) y gracias por querer ser mi amiga a pesar de la distancia y la diferencia de edades ;)

Y dedicarle la historia en total (especialmente este capítulo, más específico que de costumbre xD) a mi amiga y siempre primera lectora (bueno, casi siempre ^^U), Sofi P (quien, por cierto aún no tiene su perfil de FF hecho... pero pronto caerás tu también, koalita de Criss, yo lo sé): Gracias por tu apoyo y entusiasmo, niña!